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4 Lo trans en la Cultura Viva Comunitaria en Argentina

En los siguientes capítulos se desarrolla a profundidad la caracterización de algunas experiencias de organizaciones de base comunitaria en Costa Rica y Argentina que están vinculadas con el MLCVC y que han demostrado una asimilación de la agenda común propuesta para la articulación en red de su acción colectiva. Esto con el propósito de lograr una incidencia en territorio a través de sus labores colectivas con carácter político.

En este capítulo se presenta la descripción de la conformación de la red argentina por la Cultura Viva Comunitaria. Seguidamente se desarrollan las dos experiencias analizadas de este país que son: El caso del Grupo de Teatro Comunitario Catalinas Sur de Buenos Aires, perteneciente a la Red Nacional de Teatro Comunitario. Esto debido a que es una de las primeras redes en Argentina que se vincula al movimiento.

Además, se profundiza la experiencia del Espacio Cultural y Biblioteca Popular La Escuelita Miramar, en la provincia de Córdoba y miembro de la Red de Cultura Viva del Este Cordobés. Como ejemplo de una organización que se suma a la red argentina a partir de la organización del congreso en este país. Finalmente se aborda la vinculación con la cultura viva comunitaria en la organización del IV Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria efectuado en Argentina.

Antecedentes de la Red Argentina por la Cultura Viva Comunitaria

En el año 2001, un conjunto de organizaciones argentinas como Crear Vale la Pena, El Culebrón Timbal, Grupo de Teatro Catalinas Sur, Circuito Cultural Barracas y La Grieta Cultura sin Moño, fueron convocadas por la Fundación Avina[1], para colaborar en un proyecto que estaba enfocado en apoyar procesos colaborativos latinoamericanos y construir liderazgos como ejes de atención de esta fundación.

Se partió de una estrategia distinta que no articulaba un sistema de subsidios, sino que instaló un conjunto de oficinas regionales que se regían por divisiones propias y miraban en conjunto a Suramérica. Esto con el fin de definir liderazgos para apoyarlos y asociarse a ellos. A través de esta mirada latinoamericana, encuentran enormes similitudes por campos temáticos y se empiezan a generar alianzas más allá de los territorios.

El grupo convocado pertenecía a cinco países de Suramérica: Argentina, Brasil, Perú, Chile y Bolivia. Se realizó un primer encuentro en Argentina bajo la temática de la cultura dirigida al cambio social a través de la discusión del Arte y la Transformación Social o Arte para la Transformación Social. Esto último quedó con la intención en conjunto de hacer explícita la aplicación de procesos de educación artística, producción artística, organización social y circulación de bienes artísticos culturales, a favor de causas públicas que representaban urgencias en Latinoamérica como el trabajo en las comunidades.

A partir de este encuentro deciden realizar los “Viajes Sinérgicos”, que fueron cinco viajes con veinticinco líderes latinoamericanos, por cinco países que se reunieron a pensar procesos en conjunto. El orden de los viajes fue: Argentina, Brasil, Perú, Chile y Bolivia. En Bolivia integraron a Centroamérica como región a través de la incorporación de organizaciones como Caja Lúdica (Guatemala) y Tiempos Nuevos Teatro (El Salvador), que eran claves para sumar a la iniciativa a través de la Red Maraca.

Ahí se dio un proceso muy lindo, porque la gente de Centroamérica venía con una lectura de lo humano muy especial, y eso ayudó, ya que al inicio nuestras conversaciones eran más intelectuales, racionalistas y se incorporaron con ellos las plantas medicinales, las flores, los mandalas, la danza y los sahumerios y eso armó una hermandad. Entonces ahí empezamos a darnos objetivos. Uno de los objetivos nuestros va a ser, saber más unos de otros y empezamos en seguida a ponernos en contacto, para ver cómo miramos el arte, lo pedagógico, qué vínculos teníamos con el gobierno, con el mercado y empiezan a darse las primeras reflexiones (Vocera Crear Vale la Pena, Argentina. Conversación personal, 24 de junio de 2019).

Estos Viajes Sinérgicos incentivaron la conformación de la Red Latinoamericana de Arte para la Transformación Social en el año 2004.

Este proyecto de la Red de Arte para la Transformación Social, ofrecía un abanico muy amplio. Temáticas como la pobreza y la exclusión social, se trabajaban a través de lenguajes muy diversos y universos expresivos. Primero nos encontramos con esa diversidad para atravesarla. Porque había gente que hacía danza clásica en las favelas de Río y otros que hacían Hip Hop en la ciudad de Buenos Aires, otros artes visuales en zonas rurales, etc. Los artistas estamos muy acostumbrados desde el paradigma de las Bellas Artes, a mirar con recelo las propuestas estéticas diferentes, hay mucha intolerancia. Pero acá la combinación de la creación estética y política de la red, tiene una forma de irreverencia muy contrastada con lo que se llama irreverencia de disrupción en el mundo del arte. Acá la palabra equidad recorría todo el asunto (Vocera Crear Vale la Pena, Argentina. Conversación personal, 24 de junio de 2019).

Inicialmente, la conformación de esta red se basó en la lógica de la actividad lúdica como movilizadora y dirigida a jóvenes y adolescentes. Posteriormente fue incorporando otras agrupaciones que trabajaban sobre esta misma línea y así se ampliaron los intereses desde una visión regional. Como parte de este proceso de intercambio y reflexión apareció un intento de orden político, donde las organizaciones se interesaron por conocer qué sucedía en la región en términos de políticas públicas. Esto con el fin de incidir y así conocieron el Programa Puntos de Cultura de Brasil y se vincularon con la iniciativa de una red continental. Como Red de Arte para la Transformación Social, en el año 2009 apoyaron el Anteproyecto de Norma Legislativa del Parlamento del Mercosur y se vincularon con otras redes como el Foro Argentino de Radios Comunitarias y la Red Latinoamericana de Teatro Comunitario.

En el 2010, en el Encuentro Plataforma Puente de Cultura Viva Comunitaria celebrado en Medellín, es que esta misma se suma a la iniciativa continental de estudio que implicó el reconocimiento de un hacer y sentir cultural y comunitario desde lo político.

Las organizaciones que son parte de la Plataforma de Cultura Viva Comunitaria, son organizaciones que tienen veinticinco años o más de historia y han sido las que concibieron esta alianza. Sin embargo, cuando nos conocimos no estábamos trabajando juntas. Y lo más singular de esta red de alianza latinoamericana, es que a pesar que tiene capítulos nacionales, como Pueblo Hace Cultura, en realidad se constituyó primero la hermandad latinoamericana y después se fueron conformando las alianzas nacionales que hasta el día de hoy tienen mucho menos fuerza que la alianza mayor regional (Vocera Crear Vale la Pena, Argentina. Conversación personal, 24 de junio de 2019).

Conformación y desarrollo de la red en Argentina

Después del Encuentro en el año 2010, en Argentina la propuesta tuvo representación a través de Pueblo Hace Cultura[2]. Este era un colectivo de organizaciones culturales comunitarias de arte, autogestivo e independiente, nacido en el 2009 e interesado en promover una ley de apoyo a la Cultura Viva Comunitaria e incentivar la instalación del Programa Puntos de Cultura en su país. “Pueblo Hace Cultura se generó en el año 2010 a partir de que se sanciona la ley en el Parlamento Mercosur, convocamos una campaña para que la ley de Puntos de Cultura se aplicara en Argentina y después empieza la lucha por la ley de apoyo a la CVC” (Vocero El Culebrón Timbal. Moreno, Buenos Aires, Argentina. Conversación personal, 12 de junio de 2019).

Ahí empezó un momento de articulación en Argentina, que motivó la elaboración de un proyecto de ley, con el apoyo de dos diseñadores de políticas públicas en Latinoamérica, Jorge Melguizo de Medellín y Célio Turino de Brasil. La propuesta incluía involucrar al arte en los procesos comunitarios no como producto, sino como parte de la construcción de una identidad colectiva y como una manera de democratizar la acción del gobierno, al asignar un presupuesto permanente del 0.01% para este sector de la sociedad civil, que deseaba reivindicar el potencial del arte y la cultura comunitaria.

A nivel de organizaciones se armó un tejido muy fuerte, muy vigoroso que se fue multiplicando y logró que nos intercambiáramos. Nosotros después de ese congreso de Bolivia, volvimos a viajar sesenta vecinos de La Comunitaria a Bolivia, al Teatro Trono y al tejido de CVC de Bolivia. Imagínate que si no hubiese estado ese armado latinoamericano, hubiese sido imposible esa articulación de abajo hacia abajo, o sea de los mismo compañeros de los grupos con otros compañeros de otros grupos de América Latina. También estuvimos en Ecuador y pudimos viajar y encontrarnos y eso fortalece mucho los territorios porque no es solamente ir al congreso, sino que cuando cada cual vuelve a su lugar, vuelve con ideas, con energía para multiplicar la práctica y mejorarla. (Vocera Cooperativa La Comunitaria, Conversación personal, 24 de mayo de 2019).

Después de la participación en el congreso de Bolivia, en el año 2011, como logro de la lucha colectiva y la coyuntura política del momento, se aprueba la creación del Programa Puntos de Cultura en Argentina. Esto incentiva la necesidad de un funcionamiento regional que acuerpe al movimiento en territorio. Es así como del 21 al 24 de noviembre de 2014, se lleva a cabo el I Congreso Argentino de Cultura Viva Comunitaria en Unquillo, Córdoba. Estuvo organizado por Pueblo Hace Cultura, por la Red de Productores Culturales de Sierras Chicas, junto con la Municipalidad de Unquillo. Esto con el fin de articular el movimiento a nivel nacional. Sin embargo, la realidad es que ciertas tensiones e intereses políticos se expresaron en ese momento, lo que ocasionó que esta iniciativa nacional se disolviera después de esa reunión.

Las vinculaciones con el movimiento latinoamericano quedan expresadas entre organizaciones específicas que mantuvieron contacto en representación de su país.

Unquillo fue un intento de reconectar lo nacional en Argentina con presencia de algunos latinoamericanos, pero no se tenía una proyección como Latinoamérica. Eso sucede porque las partes se encuentran en el todo. Sucede la magia de la unidad orgánica. En Argentina las partes no se reconocen entonces no funcionan. Los encuentros nacionales están todavía mucho más gobernados por las estructuras políticas partidarias, introduciendo el modelo en busca de representatividades que no nos ponen juntos (Vocera Crear Vale la Pena, Argentina. Conversación personal, 24 de junio de 2019).

En el año 2015, una pequeña delegación argentina participó en el II Congreso Latinoamericano en El Salvador, un congreso que buscaba pensar al movimiento integrando a Centroamérica como parte de una construcción identitaria común. También algunas organizaciones mantuvieron relaciones con colectivos específicos independientemente de si la red estaba conformada como tal en territorio. La articulación nacional no se logró reconstituir hasta que no se organizó el I Encuentro Nacional de Redes de Cultura Viva Comunitaria del 9 al 10 de setiembre de 2017, en la comunidad de América en Rivadavia, provincia de Buenos Aires, bajo la coordinación de la cooperativa La Comunitaria.

Es ahí donde se vuelve a impulsar la iniciativa de una red nacional. Esta vez con la participación de al menos trescientas organizaciones de diversas provincias del interior de la Argentina y con la presencia de organizaciones beneficiadas por el Programa Puntos de Cultura en sus cinco ediciones. En busca de una propuesta superadora, en esta ocasión se trató de llegar a través del consenso, a concretar objetivos en torno a lo común del ser comunitario. Esto funcionó como un encuentro preparatorio rumbo al III Congreso Latinoamericano de CVC en Ecuador. Ahí por primera vez Argentina participó con una propuesta construida a partir de esta articulación nacional.

En ese encuentro de redes en Rivadavia se vuelve a impulsar el movimiento y funcionó como encuentro preparatorio para el III congreso latinoamericano en Ecuador, donde hubo participación de Argentina. Y bueno ya en el 2017, logramos hacer este encuentro con trescientas organizaciones de todo el país y se abrió a otros grupos culturales que estaban en la misma onda y van al encuentro y aportan su experiencia y testimonio y con ese encuentro se dio la articulación real (Vocero Cooperativa La Comunitaria. Rivadavia, Buenos Aires-Argentina. Conversación personal, 6 de junio de 2019).

En noviembre de 2017 se realizó el III Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria en Quito, Ecuador. De Argentina asistió una delegación de sesenta y cinco personas que fue una de las más numerosas. Eso estimuló a que se aceptara la postulación de Argentina como sede del siguiente congreso. Con la postulación de Argentina inicia un proceso de articulación nacional muy intenso. Desde marzo a diciembre de 2018, se realizaron siete jornadas de planificación nacional del IV Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria cada dos meses y de manera itinerante en Capital Federal, Córdoba, Mendoza, Paraná, San Francisco de Córdoba y San Martín de Buenos Aires.

Durante este proceso se congregaron entre doscientos y trescientos colectivos y organizaciones de la Red Nacional de Teatro Comunitario, Red Nacional de Murgas, Red de Bibliotecas Comunitarias, Red de Radios Comunitarias, Pueblos Originarios de Argentina, Red de Economía Social Solidaria, Red de Puntos de Cultura, entre otros, como principales organizadores. A su vez se realizó una articulación con el resto de países participantes como parte de un proceso pensado colectivamente.

El IV Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria se llevó a cabo en mayo de 2019 en Argentina, a través de una caravana itinerante que hacía un recorrido que iniciaba en Mendoza, seguía por San Francisco de Córdoba, continuaba por Paraná en Entre Ríos y concluía en Buenos Aires en las sedes de San Martín, Hurlingham y la Boca.

El paso del congreso lo que hizo fue visualizar que existía el movimiento para las organizaciones que no sabían esta movida. Si bien no participaron todas, acá en San Martín fue de gran incidencia, porque al enterarse otras organizaciones que esto existía, después se hizo una reunión de cultura donde se reclamó al municipio la organización de una gestión propia para empezar a trabajar los barrios más al centro, en el intercambio de los diferentes grupos y de tejido de redes. Entonces fue muy importante en ese sentido, ya que la gente se empezó a cuestionar la necesidad de trabajar en conjunto y en red (Vocera Municipio de San Martín. Buenos Aires-Argentina. Conversación personal, 25 de junio de 2019).

El 22 de junio de 2019 se cerró el proceso del congreso con una la evaluación nacional organizada por la sede en Paraná. Con este cierre la articulación nacional continuó con el acompañamiento de Argentina en el planeamiento del siguiente congreso en Perú, así como el seguimiento de los acuerdos logrados a través de los Círculos de la Palabra. Como parte de este proceso se concibieron dos documentos. Uno de carácter operativo, referente a las conclusiones de los Círculos de la Palabra de este congreso y algunos meses después se socializó su memoria, que buscaba sistematizar los aspectos más relevantes de la propuesta en territorio argentino.

En el movimiento en Argentina hemos tenido como en todos los grupos y redes a lo largo de la historia del movimiento, idas y vueltas. Somos muy pasionales los argentinos, está muy marcado el centralismo porteño y se ha hecho todo un trabajo de federalización del movimiento. Hoy el movimiento en Argentina está distribuido no en todas las provincias pero al menos en dieciséis. También se han ido tejiendo esos lazos y esa fuerza para organizar el IV Congreso Latinoamericano de CVC con formato caravana, que fue todo un desafío, pero logramos respaldarnos (Vocera Cooperativa La Comunitaria. Rivadavia, Buenos Aires-Argentina. Conversación personal, 24 de mayo de 2019).

A continuación se presentan dos casos de organizaciones culturales participantes que ejemplifican cómo se desarrolla la acción en red a partir de intereses territoriales y temáticos distintos, pero que en definitiva demuestran un funcionamiento de una estructura viva que nació, maduró y permanece a raíz del interés político de su vinculación con la red latinoamericana.

Ilustración 7. Primera reunión de organización del IV Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria, Argentina-2019

Fotografía: Andrea Mata.

Experiencias de CVC en Argentina

Red Nacional de Teatro Comunitario de Argentina

El teatro comunitario es un proyecto teatral de la comunidad para la comunidad. Nace de la voluntad comunitaria de reunirse, organizarse y comunicarse. Parte de la idea de que el arte es una práctica que genera transformación social y tiene como fundamento de su hacer, la convicción de que toda persona es esencialmente creativa y que sólo hay que crear el marco y dar la oportunidad para que esta faceta se desarrolle. Trabaja desde la inclusión y la integración, por lo tanto es abierto a toda persona que se acerque y quiera participar de manera voluntaria y en carácter amateur, es decir, con amor por lo que se hace[3].

En Argentina, el teatro comunitario nace como respuesta de la debilidad y el deterioro que había vivido el país durante los años de dictadura y ante una necesidad auténtica de desmontar la pasividad heredada de aquellos años, a través de un trabajo artístico a partir de la identidad y la memoria. La Red Nacional de Teatro Comunitario se creó con la finalidad de conectar y entrelazar a los sesenta grupos de teatro comunitario que se gestaron en el territorio argentino. Esto con el propósito de intercambiar experiencias, debatir problemáticas comunes y realizar acciones en forma conjunta para difundir y fortalecer su crecimiento.

La Red construye autoridad de igual a igual. Genera un orden y un reconocimiento natural de la autoridad, que están dados por la experiencia y el saber, ambos legitimados por el hacer. Traslada la dinámica de organización de los grupos a la organización de la Red. En la Red impera la solidaridad, la confianza y el cuidado entre los grupos. Estar en Red nos crea el compromiso de superación y nos brinda espejos donde mirarnos, no para compararnos sino para ayudarnos a crecer en todo sentido[4].

Sus estrategias organizativas desde el plano de lo comunitario son una prueba de que otras formas de gestión son posibles y pueden generar nuevas propuestas en torno a los cambios culturales que han experimentado las comunidades.

Vivimos con la dificultad a cuestas. Vengo del teatro independiente antes del comunitario y la forma de producción en Buenos Aires, que es la tercera ciudad en el mundo después de Nueva York y de Londres en donde se estrenan más obras de teatro, más de trescientos cincuenta salas donde hay funciones de lunes a lunes. Y a mí siempre me decían, pero, ¿cómo hacen para tener tanta producción? Realmente no tenemos con qué o tenés muy poco y querés hacer, entonces hay que buscar la manera. Eso nos pasa en general en la cultura, producimos con muy pocos recursos y optimizamos esos recursos, viste. Sería bueno tener un poquito más, pero eso hace posible esto. Al final se busca quién puede y al final alguien se hace cargo (Vocera Grupo de Teatro Comunitario Mate Murga, Buenos Aires-Argentina. Conversación personal, 4 de junio de 2019).

El compromiso en la acción colectiva desde una posición de red admite que una acción concreta adquiera un carácter político al asociarla con los intereses de muchas organizaciones vinculadas. A su vez la participación desde un interés temático en específico, se premia desde el potencial de lo afectivo de compartir una experiencia con las demás personas.

La Red Nacional de Teatro Comunitario se vincula inicialmente con los intereses del movimiento a través de la Red de Arte para la Transformación Social. Después a nivel país, a través del interés por impulsar el 0.01% del presupuesto para Cultura Viva Comunitaria como un impulso de Pueblo Hace Cultura y seguidamente como parte del MLCVC, después de su primer congreso en Bolivia. Esto generó una apertura del espectro del teatro comunitario a la convivencia con otras expresiones de cultura viva.

Me vinculo por primera vez con el movimiento porque somos parte de la Red Nacional de Teatro Comunitario, que está conformada por sesenta grupos de teatro comunitario y algunos grupos de la red empezaron a participar en lo que fue Pueblo Hace Cultura, que fue una iniciativa previa a lo que fue el movimiento y después también nos contactamos a través de esa iniciativa con Eduardo Balán, de El Culebrón Timbal y con la gente de Che Pibe. (Vocera Cooperativa La Comunitaria. Rivadavia, Buenos Aires-Argentina. Conversación personal, 24 de mayo de 2019).

Con la apertura de la cultura viva se aprovecharon las posibilidades que ofrecía el Programa Puntos de Cultura como un aliado que permitía darle visibilidad al fenómeno del teatro comunitario en Argentina. Esto ya no solo en términos artísticos o para producción de espectáculos y eventos como en el caso del Instituto Nacional de Teatro y Proteatro, sino a través del reconocimiento de la importancia cultural del teatro dentro de su comunidad.

En un principio desde nuestros vecinos, para nosotros con lo bueno y lo malo. A nosotros nos ha nutrido mucho, nos ha demandado trabajo y encuentros, pero también hemos aprovechado esas instancias para que vengan a nuestro territorio porque nos gusta recibir con cariño y amorocidad. Tenemos que cuidar las redes y sostenerlas. Desde la red de teatro comunitario ya lo tenemos, pero desde esta red diversa de CVC el desafío era cómo. (Vocera Teatro Comunitario Chacras para Todos, Mendoza-Argentina. Conversación personal, 28 de octubre de 2018).

Esa puesta en valor desde una red de mayor magnitud, amplía el espectro del reconocimiento ya no solo dentro del mismo gremio sino que lo vincula con otras experiencias igual de valiosas, que estimulan el desarrollo de otras temáticas no tratadas aún.

Caso 1. Grupo de Teatro Catalinas Sur

El Grupo de Teatro Catalinas Sur nace en julio de 1983, como consecuencia de la inquietud de la Asociación Mutual del Barrio Catalinas Sur de La Boca que propuso la idea de ofrecer talleres a los vecinos, para lo cual se convocó al teatrista Adhemar Bianchi. Sus integrantes pertenecían a una generación que creía en el mundo del trabajo, la justicia social y en el valor de la solidaridad. Inspirados en la experiencia comunitaria del vecino grupo de La Boca, en 1996, el grupo Los Calandracas de la mano de Ricardo Talento, que desde 1988 ya transitaban el camino del trabajo artístico de resistencia a la cultura dominante con objetivos concretos en el barrio de Barracas, comenzó un proyecto comunitario en el barrio que continúa hasta nuestros días bajo el nombre de Circuito Cultural Barracas [5].

En respuesta a la crisis económica que sufrió Argentina en el año 2001 y gracias al compromiso de incentivar, retransmitir y apoyar la formación de otros grupos de la misma naturaleza, de los grupos de teatro comunitario Catalinas Sur y el Circuito Cultural Barracas, los grupos de teatro comunitario empezaron a proliferar como una voz de apoyo. Apostando por una alternativa de gestión comunitaria con el propósito de generar autonomía.

Seguidamente, el Grupo de Teatro Catalinas se vincula en el año 2008 a la Cultura Viva Comunitaria desde Pueblo Hace Cultura y luego se incorpora como organización territorial, propiamente al MLCVC a partir de su primer congreso en Bolivia.

Pensamos y sentimos que el teatro es una forma de comunicarnos y también de resistir. Estamos convencidos de que nuestra utopía es posible y trabajamos todos los días para hacerla realidad. A lo largo de tantos años hemos venido trabajando sobre las diversas manifestaciones artísticas que han conformado la identidad del barrio, no sólo las traídas con las sucesivas corrientes inmigratorias europeas de fines del siglo XIX y principios del siglo XX. Sino las manifestaciones producto de la síntesis cultural que se ha vuelto parte de la identidad barrial y comunitaria a partir de la historia del barrio[6].

El Galpón de Catalinas, espacio que en su momento fue un depósito de tintas del barrio La Boca, es el punto de acción de esta agrupación. Abierto a la producción cultural y creación artística permanente, es producto del trabajo de un grupo importante de vecinos y vecinas que con mucho esfuerzo, primero alquilaron el lugar y luego lo compraron. Su sala de teatro comunitario es escenario de festivales internacionales y expresiones teatrales que no pertenecen al circuito comercial ni oficial. Por lo que uno de sus grandes valores recae en la independencia, capacidad autogestiva y constancia, que son la inspiración de muchas agrupaciones que inician este camino comunitario desde el teatro.

Este grupo de teatro es uno de los principales referentes del movimiento a nivel Latinoamericano, ya que no solo fue pilar en la movida de teatro comunitario en Argentina y en toda Latinoamérica, sino que también ha sido motor en la conformación de la Red Nacional de Teatro Comunitario, que ha sumado a muchas organizaciones de teatro comunitario de toda Argentina al Movimiento Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria.

El paso de la caravana por la Boca

El Galpón de Catalinas marcó el final de la caravana latinoamericana del cuarto congreso. Se recibió a la comitiva con mateada, juegos colectivos y afectos que se sumaron a las intervenciones de personajes emblemáticos de la obra de teatro “Carpa Quemada”. Además, compartieron la presentación de la Orquesta Atípica, el Ensamble de Percusión Circuito Cultural Barracas y el grupo Fuera de Foco (Crear Vale la Pena). A través del accionar de la idea fuerza del congreso “Territorios para Buen Vivir”, se fortaleció la tarea que el teatro comunitario viene trabajando desde sus inicios hace más de treinta años ahora con una mirada ampliada.

Se acercaron y sumaron a las diferentes actividades muchísimos vecinos y vecinas que descubrieron el movimiento de cultura viva comunitaria en su hogar. También durante el proceso de organización de la participación de Catalinas, se realizaron gestiones con la Secretaría de Cultura para la declaración de interés cultural del congreso y apoyo al proyecto de Ley de Cultura Viva Comunitaria ante el presidente de la Comisión de Cultura de La Nación, Lic. Daniel Filmus.

Creo en la Patria Grande. Muchos compañeros de la CVC todos los días ponemos el cuerpo. Con las obras somos parte. Cuando iniciamos esto de CVC, no lo hicimos desde el teatro comunitario, lo iniciamos desde un montón de otras organizaciones y hacia adentro de los grupos de teatro comunitario, nos costó y nos cuesta contagiar (Vocera Grupo de Teatro Catalinas Sur, Buenos Aires-Argentina. Conversación personal, 11 de marzo de 2018).

La organicidad de su trabajo comunitario y su generosidad para compartir sus conocimientos sobre gestión cultural, ya no solo sobrepasan la esfera nacional sino también la latinoamericana. La participación de esta agrupación en el cierre del congreso evidencia como una organización territorial logra una importante incidencia a través de la construcción de distintas conexiones. Se considera como un referente estratégico de la CVC, ya que presenta una dinámica funcional y consolidada en red, que sugiere insumos muy apropiados para el proyecto latinoamericano.

La Red de Cultura Viva del Este Cordobés

La Red de Cultura Viva del Este Cordobés se creó en el año 2016 y está conformada por distintas organizaciones de carácter cultural y artístico como centros culturales, bibliotecas populares, grupos de teatro comunitario, murgas, entre otros. Entre sus participantes se encuentran: Espacio Cultural y Biblioteca Popular La Escuelita Miramar, Biblioteca Popular Sacanta, Biblioteca Popular y Espacio Cultural Somos Viento, Clericó Cultura Comunitaria (Devoto), Murga La Estación, Murga Los innombrables del Parque, Murga Los Rebeldes de Ansenuza, Murga Chau Florencio, Catalina Clandestina, Bioconstrucción (Miramar), Fundación San Valentín, Cultura Comunitaria Morteros, Artistas Independientes, El CULTU Centro Cultural y la Huerta Agroecológica Colonia Vignaud.

Iniciaron como un grupo de amistades que se colaboraban brindándose asesoría legal en la preparación de ordenanzas y en la organización de festivales. Poco a poco fueron conociendo más sobre la Cultura Viva Comunitaria hasta conformarse como red. Así como en el resto de provincias, algunas organizaciones en Argentina se vincularon con el MLCVC a través de Pueblo Hace Cultura, otros a través del Programa Puntos de Cultura y otros de una manera más casual a través de la invitación por parte de alguna organización vinculada con la temática.

Al movimiento lo conozco a través de un encuentro de Puntos de Cultura al que asistí en el año 2015. Fui seleccionada para participar en un programa de formación federal del Ministerio de Cultura de la Nación y me invitaron a tres días de encuentro de Puntos de Cultura en donde estaban Iván Nogales y Célio Turino. Compartí en charlas y ponencias y vi que los intereses encajaban con las mismas actividades que veníamos haciendo nosotros en la zona nuestra. Al ver eso empecé a participar en otros encuentros (Vocera Red de Cultura Viva del Este Cordobés. Argentina. Conversación personal, 25 de mayo de 2019).

Se organizaron como red debido a la identificación y el auto reconocimiento con otras organizaciones territoriales de carácter comunitario. Conciben al Estado como un interlocutor con el que hay que dialogar permanentemente con el fin de poder hacer las presiones correspondientes para ser reconocidos en todos los términos, tanto política, social como económicamente.

En el mismo año en que se conformaron como red, participaron en el I Encuentro Nacional de Redes de Cultura Viva Comunitaria, que se llevó a cabo en Rivadavia bajo la organización de la Cooperativa La Comunitaria y previo al III Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria a realizarse en noviembre en Ecuador. Esto les permitió vincularse con otras organizaciones del país y con experiencias de la provincia de Córdoba, dando nacimiento a Cultura Viva Comunitaria Córdoba.

Ahí inicia un momento de encuentros provinciales previos al congreso, que incentivó la participación y una vinculación con el movimiento nacional. En ese congreso participaron cuatro personas de CVC Córdoba: Alejandro Mir del “Nodo Cultural Córdoba”, Gonzalo Dreisik de “Casa Sujetos” y María Emilia Ruíz de “Tagua”. Esto con el apoyo del Programa IberCultura Viva. Además de Evelyn Chiavassa, quien asistió de manera autogestiva con el apoyo de la “Red de Cultura Viva del Este Cordobés”. Esta vinculación a través de la Cultura Viva Comunitaria estimuló el intercambio y el trabajo en conjunto en encuentros y festivales con otras organizaciones de la red de la provincia de Córdoba con las que no tenían contacto anteriormente, como son: el Grupo de Teatro Comunitario Orilleros de la Cañada, El Centro Cultural Villa El Libertador, Tagua (Unquillo, Sierras Chicas), Red de Casas Colaborativas, Semilla del Sur (Calamuchita).

Posteriormente, al regresar del congreso en Ecuador, Argentina es seleccionado como país anfitrión del IV Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria y empieza un trabajo de articulación para tomar un posicionamiento como provincia y coordinar el planeamiento del congreso a nivel nacional. Finalmente se elige a la comunidad de San Francisco como sede de paso de la caravana, lo que permitió que la Red del Este Cordobés tomara protagonismo en la organización.

La Red de Cultura Viva del Este Cordobés está formada en un diámetro de 160 km. Cada sueño que integra este tejido es una experiencia de territorio en busca del Buen Vivir. Pensarnos como sede fue la posibilidad de conocer otras historias, otros corazones y contar nuestra experiencia, conocernos desde la tierra que pisamos, el aire donde volamos y con el sol que no abrazó ese día, 13 de mayo para no olvidar (Red de Cultura Viva del Este Cordobés, Memoria del IV Congreso Latinoamericano de CVC, Argentina-2019).

El paso de la caravana por San Francisco

San Francisco es una ciudad localizada a 206 km de Córdoba Capital. Es la cabecera del departamento de San Justo y cuenta con una población de 61,570 habitantes (INDEC, 2010). Fue elegida como sede por parte de CVC Córdoba como una apuesta por la descentralización, siendo la única sede cuya caravana no pasó por capital.

El paso de la caravana por San Francisco permitió, por un lado, visibilizar y revalorizar un territorio caracterizado como “el interior de la provincia”. Esto significó pensar otra alternativa a Córdoba Capital y las Sierras, lugares privilegiados y de mayor reconocimiento para quienes no habitan la provincia. Pensarnos como sede, con el apoyo del movimiento nacional de CVC, significó un desafío importante de planificación y logística, enfrentando un escenario con instalaciones poco usuales para recibir el número de congresales que esperábamos, pero que con mucho esfuerzo cubrimos y garantizamos (Red de Cultura Viva del Este Cordobés, Memoria del IV Congreso Latinoamericano de CVC, Argentina-2019).

A pesar de ser la ciudad con menos organizaciones de la Red del Este Cordobés, se pensó como la mejor opción, ya que contaba con mejor infraestructura para recibir a la caravana latinoamericana dado que el resto de poblaciones aledañas son muy pequeñas. Esto implicó un gran desafío de articular y visibilizar otro territorio más allá de Córdoba capital. El paso de la caravana por San Francisco fue solamente un día, el lunes 13 de mayo de 2019, pero ahí el congreso empezó desde varias semanas antes.

En la participación de las primeras reuniones de armado del congreso había un número significativo de organizaciones de CVC Córdoba que querían formar parte del proceso del congreso. A lo largo de este, al formar las áreas de trabajo y definir el cuerpo el congreso, muchas organizaciones quedaron en el camino por discusiones internas o decisiones no respaldadas. Sobre todo por factores geográficos que dificultaban la parte económica para poder reunirse, aunado a la crisis económica ocasionada por la inflación y la coyuntura política previa a las elecciones presidenciales del 2019.

A su vez, otros imprevistos aparecieron. En Córdoba cinco meses antes se enteraron de que el día previo al inicio del congreso, había elecciones de gobernación y municipales. Las organizaciones de Córdoba de otros territorios y geografías que generan otra movilidad y acceso se acercaron en la medida de sus posibilidades. Con el fin de construir un vínculo a través de una acción concreta que fue el paso de la caravana.

En el desafío de la caravana y formato itinerante nos organizamos con las herramientas que teníamos. Creo que nos acompañamos y fuimos construyendo algo, sabiendo que el otro compañero te esperaba. Fuimos trabajando juntos y no nos sentimos solos. Se hizo un trabajo que no es fácil, trabajar juntos, pero lo íbamos resolviendo cuidando al compañero que no se canse, que esté bien, que no se pierda y animarnos a hacer una caravana así. Fue un gran desafío coordinar la ruta, garantizar los colectivos, buscando a último momento documentos para el seguro de los micros, coordinar espacios de alojamiento (Vocera Red de Cultura Viva del Este Cordobés. Argentina. Conversación personal, 25 de mayo de 2019).

Un aspecto importante de resaltar fue el trabajo territorial previo con las quince escuelas primarias de la localidad de San Francisco. La Red de Cultura Viva del Este Cordobés presentó un proyecto al Ministerio de Educación de la provincia para, a través de talleres semanales, difundir el interés de la cultura viva comunitaria e informar sobre el paso de la caravana. Este proyecto salió avalado y fue declarado de interés cultural. “La verdad es que poder vivir eso es una experiencia transformadora de donde lo mirés. Tener a Latinoamérica en una tarde alrededor de tu casa, es algo muy fuerte. Es una alegría poder haber podido compartir esa experiencia” (Vocera Red de Cultura Viva del Este Cordobés. Argentina. Conversación personal, 25 de mayo de 2019).

La comunidad de San Francisco participó del paso de la caravana de CVC como evento totalmente histórico para la región, ya que era la primera vez que se desarrollaba una actividad cultural de carácter latinoamericano. Así que el impacto fue muy positivo y muy significativo ya que se expandió hasta los poblados aledaños a través de la difusión de medios locales como el diario “La Voz de San Justo”[7].

Poder pensarnos y reconocernos de modo regional es la potencia que tiene. En nuestros países y ciudades quizás hemos tenido otras experiencias organizativas, otras experiencias vinculares, pero el trazado latinoamericano inclusive te permite entender a quién tenemos en frente porque nuestras comunidades viven muchas veces en situaciones de precariedad que nos imponen los políticos en cuanto a lo económico y social. Ese es el potencial del congreso, poder encontrarnos desde una mirada regional y lo que implica pensarnos en el campo popular (Vocera Centro Cultural Villa Libertador, Córdoba-Argentina. Conversación personal, 21 de junio de 2019).

La Red del Este Cordobés logró tejer un puente entre la comitiva latinoamericana y la comunidad de San Francisco. A su vez el pretexto de una actividad con presencia de organizaciones internacionales y del resto de provincias argentinas, más que un acontecimiento político fue afectivo, donde el sentir de lo comunitario estimuló convivir sin barreras y expresar la diversidad latinoamericana más allá de la nacionalidad.

Al finalizar el paso de la caravana, esta red se fortaleció y amplió vínculos no solo entre organizaciones territoriales sino también con instituciones del Estado como las Municipalidades de: San Francisco, Devoto, La Francia, Sacanta, Colonia Marina y con el Ministerio de Educación de la Provincia de Córdoba. Esta actitud integradora habilitó la posibilidad de generar un trabajo colaborativo entre seis municipios de la región con los que esperan se mantenga el diálogo. A su vez, el paso de la caravana por la sede de la provincia de Córdoba contó con los siguientes avales: 

  • Declaración de Adhesión, Legislatura de la Provincia de Córdoba D-22389/19 Expediente 27956/L/19.
  • Declaración de Interés Cultural, Honorable Concejo Deliberante de San Francisco, Córdoba. Resolución N° 424, 2018. 
  • Declaración de Interés Educativo Provincial, Ministerio de Educación de Provincia de Córdoba.

Caso 2. Espacio cultural y biblioteca popular “La Escuelita”, Miramar

Un año antes de conformarse la Red del Este Cordobés nace en el 2015 el Espacio Cultural y Biblioteca Popular “La Escuelita”. Ubicado en el pequeño pueblo de Miramar en Córdoba, se crea con el fin de animar la comunidad a través de actividades culturales.

Una biblioteca popular es una asociación civil autónoma creada por la iniciativa de un grupo de vecinos de una comunidad. Ofrece servicios y espacios de consulta, expresión y desarrollo de actividades culturales, de la lectura y de extensión bibliotecaria en forma amplia, libre y pluralista[8].

Las bibliotecas populares en Argentina son muy numerosas. Existen alrededor de mil bibliotecas populares nucleadas por la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares. Son dirigidas y sostenidas principalmente por las comunidades y brindan información, recreación y animación sociocultural. “La biblioteca tiene que ver con la pluralidad. Es un espacio muy democrático, de resistencia” (Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP)).

En el año 2016, el Espacio Cultural y Biblioteca Popular “La Escuelita” conforma junto con otras organizaciones de la región la Red del Este Cordobés y se vinculan para asistir al I Encuentro Nacional de Redes de Cultura Viva Comunitaria. La participación en ese encuentro como se comentó con anterioridad les facilitó una ampliación de sus vínculos entre organizaciones ahora a nivel provincial y nacional.

En estos años que son muy poquitos, fue trabajar desde nuestro territorio que como ya te dije, es un pueblito muy pequeño. Entonces es como que la idiosincrasia del pueblo es muy cerrada y estructurada y nos costaba realizar ciertas actividades culturales que no eran las acostumbradas dentro de esta localidad. Cuando empezamos a vincularnos con otras organizaciones y llevarlas y traerlas al pueblo, se trajeron nuevas ideas, prácticas, saberes y experiencias. Eso nos ayudó mucho a abrirnos un poco y salir de este círculo que es muy pequeño y aprender mucho más de lo que es la cultura y vivir experiencias que en algunos casos no conocíamos (Vocera Espacio Cultural y Biblioteca Popular “La Escuelita”. Argentina. Conversación personal, 23 de junio de 2019).

Este caso en particular la dinámica permite comprender cómo la participación en la CVC acelera la construcción de vínculos al haber un interés común que incentiva el intercambio y motiva a tomar acción. En poco tiempo una organización territorial se empieza a vincular con otras. Primero a nivel local, luego provincial, nacional y por último a nivel continental. Este tejido cada vez mayor adquiere profundidades distintas a partir de acciones colectivas específicas, como por ejemplo, la necesidad de una representación en el congreso latinoamericano en Ecuador, o la coordinación de una sede en el paso de una caravana como vemos con este caso.

Es interesante ver cómo la vinculación latinoamericana se gesta desde lo local, con la llegada de la comitiva de visitantes al propio territorio. Pero esta visita al territorio tiene un carácter distinto del que podría tener una visita común, ya que no se enfoca en ser una visita turística, sino que pretende abrir el territorio para ser valorado por otras miradas y formas de ser foráneas. Esto en la búsqueda de una construcción latinoamericana de lo común que trascienda en la práctica las fronteras como continente y que amplíe el territorio no solo para el trabajo con la comitiva latinoamericana, sino con las mismas comunidades aledañas que se unieron para compartir su sentir sobre el territorio.

La organización de la caravana por San Francisco significó un mirar hacia fuera, hacia lo ajeno de otros territorios. A pesar de que la experiencia ayudó a la organización y al auto reconocimiento, falta trabajo a lo interno para fortalecer la red. Esto debido a que las distancias entre organizaciones de la misma provincia hacen que sea elevado el costo de participar y limitado el tiempo para generar vínculos y empatías. Sin embargo, el motor temático de la CVC fue la excusa perfecta para confrontar a esta red y visibilizar sus posibilidades concretas de articulación en territorio.

Muy interesante la diversidad cultural que se vivió. Aceptarnos en la diversidad, es difícil moverse en la misma dirección si los que miran son distintos. Fue un trabajo incansable de compañeros y compañeras que pusieron cuerpo, energía, intencionalidad. Eso es sumamente poderoso. Personas que siguen tendiendo lazos y se siguen sosteniendo aunque no acuerden todo. Esos puntos de encuentro enseñan que en todo proceso aparecen altibajos pero que apostarle al colectivo es una prioridad, es una manera de vivir (Vocera Grupo de Teatro Comunitario Orilleros de la Cañada, Córdoba-Argentina. Conversación personal, 14 de junio de 2019).

En el caso de “La Escuelita, su interés de accionar desde la CVC la llevó no solo a aportar por el tejido regional sino a incorporar en sus prácticas locales miradas externas que desde lo nacional apuestan a la generación de una incidencia política. Si bien esta es una articulación incipiente, marca un interés latente en poder extender las fronteras de lo cultural que es visto como un motivador del trabajo en colectivo, así como la búsqueda de soluciones de las necesidades locales más sensibles a la apertura continental.

Ese trabajo de disipar las fronteras nacionales contribuye con el desarrollo de la convivencia en comunidad. Sugiere caminos alternativos en la búsqueda de una apertura de rutas y una interconexión más fluida. Asimismo, habla de la necesidad de una mirada más amplia para vencer los obstáculos e integrarse como región. El accionar colectivo como acompañamiento habla de la voluntad por experimentar nuevas opciones y a partir de la prueba y el error en la acción colectiva, forjar su propio camino.

Si bien falta mucho camino por recorrer, en definitiva se produjo un cambio en la manera de accionar colectivamente en “La Escuelita”, al vincularse en los distintos niveles de las redes a las que pertenece. Dichas iniciativas no solo animan al colectivo, sino que lo impulsan a crecer a partir del intercambio de nuevas ideas que puedan imitarse o inspirar otras desde la validación de metodologías por medio de experiencias comunitarias ya comprobadas.

Estas dos experiencias de organizaciones de base comunitaria de Argentina evidencian la influencia que ha tenido el formar parte en este movimiento en su accionar. Se posibilita articular a nivel regional propósitos que involucran los intereses de la esfera continental. Así, se le otorga relevancia al accionar en territorio pues el reconocimiento no solo se ve alimentado por sus propios pobladores sino por visitantes y pobladores aledaños.

En un país como Argentina, donde la diversidad de manifestaciones culturales y luchas sociales invaden todos los espacios de expresión existentes, que un movimiento utilice la estrategia de un congreso latinoamericano para lograr visibilidad fue un acierto comprobado con la experiencia de este congreso. En el caso de Costa Rica la experiencia es otra. Principalmente porque las características territoriales, políticas y económicas delimitan otras estrategias de enfrentar los retos y posibilidades de lo comunitario como eje de acción. En el capítulo siguiente se ejemplifica la forma en que ha sido asimilada esta propuesta en el contexto costarricense, así como su puesta en común.


  1. Es una fundación creada en 1994 que se enfoca en fortalecer procesos colaborativos para promover el desarrollo sostenible en Latinoamérica. Está sustentada por un fideicomiso llamado VIVA Trust. Una alianza que surgió entre la empresa privada y organizaciones filantrópicas que promueven el liderazgo. https://www.avina.net/nuestra-historia/
  2. http://idepsalud.org/pueblo-hace-cultura/
  3. https://www.catalinasur.com.ar
  4. http://teatrocomunitario.com.ar
  5. https://www.catalinasur.com.ar
  6. https://www.catalinasur.com.ar
  7. www.lavozdesanjusto.com.ar
  8. https://www.cultura.gob.ar/por-que-se-celebra-el-dia-de-las-bibliotecas-populares_6502/


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