Entre la primera versión de este libro y su publicación pasó un tiempo, maravilloso período en el que construimos la familia a la que hoy agradezco inmensamente. Gracias a Guillermo y a Lila.
Este trabajo también fue sostenido y alentado por muchas otras personas, que afectuosamente me impulsaron en cada paso. Mis padres, Susana y Fernando, y mis hermanos, Ana, Lucía, Fernando, Daniel y José. Su presencia en este trabajo es significativa, desde la elección del tema de tesis −que está teñida por las charlas cotidianas que mantuvimos en casa y los debates sobre la ingeniería y la docencia, legados de mis padres−, hasta los aportes de Daniel desde el diseño gráfico.
Agradezco a quienes tutelaron el proceso de la tesis doctoral que dio origen a este libro, al director Dr. Ing. Gustavo Giuliano y a la codirectora Lic. Celia Medina. Especialmente, valoro la confianza y el apoyo de la Dra. Cristina Bosso, quien impulsó la publicación de esta obra. A la Dra. Marta Pesa, por el apoyo incondicional y forjamiento. A los colegas de los proyectos de investigación con los que fui discutiendo las ideas aquí presentadas y sus valiosos aportes.
Valoro el sostén de los amigos que apoyaron el camino con paciencia y entusiasmo, sobre todo en los momentos cruciales. Gracias a quienes hoy son parte de mi familia y a mis queridos camaradas de la Soka Gakkai Internacional, por alentarme a concretar este proyecto.
Una de mis preocupaciones en los procesos de investigación es poder elaborar marcos teóricos que puedan servir posteriormente para el trabajo transdisciplinar y en prácticas concretas de transformación. Fruto de esa inquietud, participé en algunos proyectos con compañeros muy queridos que me permitieron llevar la discusión sobre filosofía de la tecnología a otros espacios. Entre estos proyectos que atesoro como experiencias muy significativas en esta búsqueda destaco el “Meta Pensá”, en el que trabajamos con colegas de filosofía y nos desafiamos a ponerla en movimiento, y “Agencia Alfil”, para el que diseñamos una modalidad propia de formación transdisciplinaria en la formación profesional.
También contribuyeron a este trabajo los estudiantes con los que compartimos encuentros sumamente ricos en los que debatimos algunos temas y proyectos de transformación tecnológica y social. En alguna ocasión, nos permitimos crear un aula alternativa para nuestras clases de filosofía en el secundario a partir de las ideas de este libro y, en otras, discutimos acaloradamente sobre el concepto de “autoría del pensamiento”, que hoy incluyo en esta nueva versión.










Muy intrigada por esta lectura, ya desde la premisa propia de la filosofía política que busca transformar la tecnología para generar otras formas de vida, un título sin duda atrapante que incita a explorar la mirada de la autora.