Nuestros cursos:

Nuestros cursos:

La literatura argentina
en la carrera de Letras

Nilda Redondo, José Maristany y Mariano Oliveto[1]

Comienzos: la literatura argentina entre dictaduras

La nacionalización de la Universidad de La Pampa, luego de luchas callejeras con notable protagonismo estudiantil y amplio apoyo de la población, se produjo a inicios de 1973 (Crochetti, 2008).[2] Las luchas se desplegaron durante todo 1972, año de efervescencia prerrevolucionaria en la Argentina, con un presidente, Alejandro A. Lanusse, y un gobernador, Ángel B. S. Trapaglia, ambos de facto.

El plan de estudios del Profesorado de Literatura y Castellano fue establecido por Decreto n.° 8068 del 20 de noviembre de 1972, firmado por el ministro del Interior de facto, Dr. Arturo Mor Roig, y tenía tres ciclos anuales de Lengua Latina, respectivamente en 1.°, 2.° y 3.° año y una Literatura Latina en 3.°; Literatura Castellana I, II y III anuales; una Literatura Hispanoamericana anual, en 3.° año y una Literatura Argentina anual en el 4°.

Se realiza, en este tramo, el análisis de estas asignaturas en particular porque entre 1972 y 1977 las modificaciones estructurales que se introdujeron en el plan de estudios tuvieron que ver con una profunda divergencia político-ideológica, que no era ajena a lo que significó la irrupción de perspectivas latinoamericanistas, del nacionalismo popular y de izquierda que se expresaron también en las modificaciones de los planes de estudios en todas las universidades del país. Este proceso fue tempranamente abortado, ya desde 1974, con el avance de la derecha peronista que en La Pampa tuvo su expresión a fines de 1975, con la intervención a la universidad ordenada por el ministro de Educación de Nación, Pedro J. Arrighi, sucesor de Oscar Ivanissevich, durante la presidencia de María Estela Martínez de Perón (Asquini y Dal Bianco, 2008, p. 72).

El nuevo plan de estudios impulsado en el período democrático producto de mesas de trabajo desarrolladas entre 1973 y 1974, es aprobado el 8 de abril de 1975 con la firma del rector de la UNLPam Jorge Ricardo Bragulat. El título era Profesor de Enseñanza Media y Especial en Literatura y Castellano y contemplaba asimismo un Ciclo Superior de Licenciatura en Literatura[3]. Este plan establecía cambios sustanciales con repercusión inmediata en la carga horaria y el tiempo de la carrera destinados a Literatura Argentina y a Literatura Hispanoamericana. Además, restringía la enseñanza del latín por tratarse de un profesorado destinado a formar docentes cuyo campo laboral sería el secundario.[4]

Bajo la denominación de Lenguas Clásicas, aparecen Lengua y Literatura Latina I y II, anuales; bajo los nombres genéricos de Literaturas Medievales y Renacentistas, Modernas y Contemporáneas se incluyen las literaturas españolas junto con las otras europeas tales como francesa, inglesa, alemana e italiana. En cambio, se incorporan Literatura Argentina I y II, Literatura Hispanoamericana I y II, todas ellas anuales.

Esta principalidad que se les asigna a estas literaturas americanas en relación con la lengua y cultura latinas y las literaturas españolas tiene que ver con una perspectiva ideológica que se aleja del hispanismo y de la asignación de origen de nuestra cultura y el carácter de “clásica” a las lenguas griegas y latinas de la Antigüedad. Esta última tradición respondía a una concepción conservadora de la enseñanza de la lengua y la literatura. A tal punto es así que el 9 de abril de 1976, la intervención derechista enviada en su momento por la ahora ex presidenta María Estela Martínez de Perón –que continuará hasta la designación de nuevos interventores e interventoras por parte del gobierno dictatorial (Asquini y Dal Bianco, 2008, pp. 72-77)– emite la Resolución n.° 22-76 estableciendo que el título ahora será Profesor en Letras y en la resolución se exponen los fundamentos de modificaciones sustanciales respecto del plan de estudios de 1975. Firman el decano normalizador Jorge Raúl Rossi, la directora administrativa Teresa Parini de De la Mata y el secretario académico, Dr. Jesús Daniel Los Arcos.

Entre los fundamentos programáticos encontramos que se dará “importancia a las literaturas específicas”; “se destaca la relevancia de la literatura española en el panorama general”; se otorga una valorización particular al “área de literaturas y lenguas clásicas con la introducción de Lengua y Cultura Griegas y el retorno del dictado del tercer curso de Lengua y Cultura Latinas”. Entonces, la distribución por año y carga horaria se modifica sustancialmente en detrimento de la literatura argentina e hispanoamericana y en beneficio de las lenguas y literaturas grecolatinas y españolas. Así vemos que se introducen tres ciclos anuales de latín y griego, respectivamente, y otros tres de Literatura Castellana. En tanto que, en el tercer año, aparecen Literatura Hispanoamericana I y II, reducidas a un cuatrimestre cada una con 6 horas semanales. Y en el cuarto año sucede lo mismo con la Literatura Argentina I y II.

El 21 de mayo de 1977, por Resolución n.° 67, el delegado militar de la UNLPam, coronel Julio César Ruiz, ratifica la Resolución n.° 22 del 9 de abril de 1976. Pero las modificaciones y el estrechamiento de la enseñanza de la literatura argentina no cesan aquí. El 8 de noviembre de 1977, el rector de facto Vicente María Marquina firma la Resolución n.° 1115 por la que se fusionan la Literatura Argentina I y II en una sola asignatura anual con una carga horaria de 4 horas semanales. Es digno de destacar que, en esta misma resolución, se incorpora la actividad Práctica Deportiva, estructurada en un ciclo de tres años, de régimen cuatrimestral, correlativas y que deben cursarse una por año.

Evidentemente, la literatura argentina y la literatura latinoamericana se encontraron ponderadas en el plan de 1975, resultado de la presencia de sectores político-ideológicos claramente dispuestos a modificar una concepción academicista e hispanizante, a la vez que eurocéntrica, de los estudios de letras.

a. Programas y profesoras de literatura argentina durante 1974-1975

Durante este período, la profesora fue Hebe Monges, graduada en Letras en Rosario.[5] Fallecida en 2014, en esa circunstancia, desde la gestión de la Facultad de Ciencias Humanas se le dedicó un especial recordatorio, algunos de cuyos fragmentos transcribimos:

Hebe Monges fue una gran profesora de literatura. Nuestra maestra […]. Desde abril de 1974 hasta diciembre de 1975 dictó las cátedras de Literatura de Europa Septentrional y Literatura Argentina; integró el equipo docente a cargo de Literaturas Modernas y participó en investigaciones del Instituto de Estudios Regionales (IER). En 1975, ante el avance de la derecha peronista y la “limpieza” en las universidades, se le “limitaron las funciones”, con esa figura elusiva que se usaba para echar a los docentes, ya comenzado el proceso de práctica social de genocidio.
Fue reincorporada en nuestra Facultad en el mismo cargo y con igual dedicación (Profesora Asociada con dedicación exclusiva) en abril de 1985 y atendió la cátedra de Literatura Comparada II en el primer año de ese regreso; luego, hasta su jubilación en 1994, las de Literatura Argentina II y Literatura Argentina Contemporánea todas de la carrera de Letras.
Ella nos enseñó William Shakespeare, Bertolt Brecht, los cielitos de Bartolomé Hidalgo y Eugenio Cambaceres antes de la dictadura; Rodolfo Walsh, Daniel Moyano, Antonio Di Benedetto, luego de ese terror. Ella es uno de esos preciosos nexos entre las concepciones de la literatura de la primera época de los 70 y las de inicio de la democracia. Una sobreviviente, una inteligentísima sobreviviente.[6]

Entrevistamos a quien fue su ayudante, la profesora María Teresa Poussif (29-05-2024). Ella fue echada durante 1976 con la falsa acusación de “adulteración de documento público”.

El programa de este período no fue hallado en los archivos que nos proveyera la Facultad. Teresa Poussif se había desecho de ellos, pero pudimos reconstruir los contenidos y las metodologías utilizadas puesto que, así como ella era su ayudante, Nilda Redondo era estudiante y había cursado con ella esta literatura (pertenecía al plan 1971). Hebe Monges tenía una manera de enseñanza centrada en el análisis de los textos y su interrelación con los procesos políticos, culturales, sociales e ideológicos. Señalaba las tensiones de clases sociales que se expresaban dentro de los textos o entre ellos. Se ocupó fundamentalmente del siglo xix: se leían los Cielitos y Diálogos patrióticos de Bartolomé Hidalgo, Martín Fierro de la mano de textos críticos disímiles como los novísimos de Noé Jitrik y el clásico de Ezequiel Martínez Estrada. Luego pasaba a la Generación del 80 –desde una mirada muy crítica basada en los textos de David Viñas–, no sin antes abordar Una excursión a los indios ranqueles de Lucio V. Mansilla.

Monges y Poussif llevaron adelante una investigación –en el marco del Seminario de Literatura Argentina– denominada Las luchas populares y su proyección en la literatura argentina cuya copia nos entregó Teresa durante la entrevista. Ese trabajo estaba como probanza en el Tribunal de Clasificaciones y una de las integrantes de esa Junta, durante la dictadura, se lo entregó a Teresa para que “no tuviera problemas”. En el índice del trabajo de investigación se consigna: “Anarquismo en La Pampa: La masacre de Jacinto Arauz; Conflictos en Ingeniero White; Libro extraño de Francisco Sicardi; La cruz de Alberto Ghiraldo; Mis harapos de Alberto Ghiraldo; Teatro Completo de Rodolfo González Pacheco; Nacha Regules de Manuel Gálvez; Los desterrados de Horacio Quiroga; El río oscuro de Alfredo Varela”. En los fundamentos del trabajo de investigación se señala:

El objetivo de este trabajo era testimoniar la interrelación entre las luchas populares y las expresiones culturales tomadas en su concepto más amplio, es decir incluyendo canciones, periodismo, oratoria, slogans, historietas, chistes, todo lo que el pueblo fragua e hilvana para expresar sus adhesiones o sus rechazos. No se trata de literatura social, en el sentido corriente del término, sino de la que nació específicamente ligada a diversas instancias de explosión popular o a la historia de los partidos mayoritarios.

Se comenta, además, el contenido de algunos de los apartados y en esos comentarios se expresa la procedencia político-ideológica de autores y de rebeliones; así es como se destacan

Las huelgas de la Patagonia y de la Forestal, de signo anarquista ocurridas bajo los gobiernos radicales. En la sección que corresponde a los movimientos anarquistas y socialistas se consigna también la obra de un escritor perteneciente al partido comunista, representante del realismo socialista porque la temática de la obra se refiere a la organización de los primitivos núcleos gremiales de orientación anarquista.

Este estudio desarrollado durante 1974 –antesala de los contenidos de Literatura Argentina II que aprobaría el efímero Plan de Estudios de 1975– nos permite tener una aproximación de la perspectiva desde la cual se abordaba la enseñanza de la literatura argentina y por qué luego resultó “tan peligrosa”, una vez desatada la persecución a las docentes “subversivas”.

Ambas profesoras fueron cesanteadas: Hebe Monges, durante el avance de la derecha peronista en La Pampa, en noviembre de 1975, en que son apresados médicos del Servicio Provincial de Salud, profesoras y profesores universitarios, periodistas (Asquini y Pumilla, 2008; Redondo, 2023); Teresa Poussif, en 1976, ya producido el golpe de Estado.

b. Experiencia de una estudiante y docente entre 1973 y 1976

El 16 de julio de 2024 entrevistamos a la profesora María Susana Besdasco. Ella había cursado en la Universidad de La Pampa (provincial) y cuando se nacionalizó rindió las equivalencias correspondientes. Cursó en 1972 Literatura Hispanoamericana y Literatura Argentina –dictadas por la misma persona, la profesora Luisa Pérez de Monti, de manera paralela, en el mismo año de cursada–. En 1973, esta profesora fue cuestionada por las estudiantes por sus procedimientos pedagógicos y en 1974 no le renovaron la designación. Berdasco se recibió en 1973, le dieron el título en agosto de ese año. Su último examen fue con Literatura de Europa Septentrional en cuyo tribunal ya se encontraba Hebe Monges. A partir de sendas entrevistas laborales, había comenzado a trabajar como ayudante alumna en Didáctica General a cargo de las nuevas profesoras Adriana Culzoni y Mary Zbrum; la primera, profesora adjunta y la segunda, profesora titular. Asimismo, como asistente de investigación en el Instituto de Estudios Regionales (IER).

Durante 1974 y 1975 fue primero ayudante y luego jefa de trabajos prácticos con dedicación simple, en Introducción a la Lingüística, asignatura en la que el profesor responsable era el peruano formado en la Universidad de San Marcos, Rudy Mostacero. Participó de las mesas de trabajo para revisión de los planes de estudios que finalmente fueron aprobados por Resolución n.° 206 del 9 de abril de 1975. En 1974 fue ayudante de Nilda León[7] en Idioma Nacional, una asignatura incorporada a un curso de ingreso común para todas las carreras.

Susana Berdasco fue apresada por unos días en la avanzada derechista de noviembre de 1975 (Asquini y Pumilla, 2008).[8] La reincorporaron en 1976 y trabajó unos meses en las cátedras de Introducción a la Lingüística y Preliminares de Gramática Castellana; finalmente, la obligaron a renunciar,[9] agobiada por el peso del control ideológico y el amedrentamiento sistemático ejercido por el decano de facto y el secretario académico de entonces (Redondo, 2023).

En nuestra Universidad, en la Facultad de Ciencias Humanas, en Letras, las “subversivas” fueron las despedidas, perseguidas, obligadas a renunciar por razones político-ideológicas que se expresaban en sus elecciones pedagógicas, metodológicas, su concepción de la literatura y la cultura. Las prohibiciones de los libros, la imposición de retornar los estudios no solo a una esfera “occidental y cristiana” sino además a un pasado lejano, trajo un retardo muy significativo en el desarrollo del pensamiento crítico, la curiosidad intelectual y el despegue comunitario de procesos de inteligencia que nos permitan ser una sociedad mejor, más humana y más digna.

c. Enseñar literatura argentina durante la dictadura

María Susana Montero estudió en la Universidad de La Pampa y rindió las equivalencias pertinentes cuando se nacionalizó la Universidad.[10] Ingresó, en 1971, como docente en la Facultad de Ciencias Humanas con el cargo de ayudante en Introducción a la Literatura, asignatura a cargo de la profesora Edith García; luego lo fue de la profesora Liliana Mostacero. En 1976 trabajó con la profesora Dora Battiston, quien se incorporó ese año al plantel docente; posteriormente, Susana fue designada profesora adjunta en Literatura Argentina.

Contamos con el programa de 1977 de Literatura Argentina, año en el que ya era una sola asignatura. Está firmado por el decano de facto profesor José Rufino Villarreal. La responsable es la profesora María Susana Montero de Gavazza tal como consta en el programa. Es una asignatura anual con examen final. Abarca el siglo xix y el siglo xx; en particular, en el tratamiento de la literatura del siglo xx se observan los efectos de la férrea censura establecida por el Estado terrorista argentino. Sin embargo, para el siglo xix, a pesar de que se concentra en textos canónicos, la bibliografía manifiesta una continuidad con la perspectiva que se había venido desarrollando en el período previo, y pone en evidencia una manera de oposición a tamaña censura impuesta. Así es como encontramos autores, algunos de ellos vinculados a la nueva izquierda, provenientes de la tradición de Contorno y MaLeNa, como Noé Jitrik y David Viñas, otros marxistas, como George Lukács, o provenientes de la tradición del nacionalismo popular, como Luis Juan Guerrero. En el siglo xx los autores y autoras seleccionadas para su análisis son los permitidos por la censura, a saber: en la cuarta unidad, Leopoldo Lugones y Roberto J. Payró; en la quinta, Ernesto Sábato, Jorge Luis Borges, Eduardo Mallea y María Elena Walsh.[11] Pero aún para estas unidades, nuevamente aparecen como bibliografía obligatoria, estudios de Noé Jitrik y Mario Benedetti, ambos exiliados de sus países respectivos perseguidos por las dictaduras de Argentina y Uruguay; además, de un nacionalista popular de origen trotskista como Jorge Abelardo Ramos. La perspectiva adoptada para el análisis del proceso cultural y literario del siglo xix por la profesora Montero, tal como ella lo expresó en la entrevista, no olvidaba los procesos históricos sin los cuales, entiende, es imposible comprender esa literatura.

Recuperación democrática y reformas del sistema educativo

El período aquí abordado se inicia con el retorno a la democracia después de las elecciones celebradas en octubre de 1983 y se extiende hasta 1998. Durante los primeros años, podemos afirmar que el clima histórico era de refundación, un momento en que la sociedad argentina volvía a preguntarse por el sentido de su existencia compartida. Dos reformas en la carrera de Letras de la UNLPam marcan el inicio y el final de esta etapa: en 1984 se deja sin efecto el plan vigente durante la dictadura cívico-militar y se aprueba uno nuevo. Por su parte, en 1998 y luego de casi quince años, se reemplazan los planes de estudios para las carreras de Profesorado y Licenciatura en Letras acorde con las reformas educativas que bajo el gobierno de Carlos Menem (1989-1999) se habían plasmado en la llamada Ley Federal de Educación (n.º 24195), sancionada en 1993, especialmente aquellas que afectaban a la estructura y los contenidos de la escuela secundaria. 

En cuanto a las universidades, los años 1980 estuvieron marcados por la normalización y el restablecimiento de la autonomía de las casas de altos estudios, por la reincorporación de quienes habían sido expulsados o cesanteados, o habían debido exiliarse o “refugiarse” en el interior del país por encontrarse sus vidas en peligro. Esto significó, por un lado, la recuperación de proyectos que habían quedado truncos durante el período dictatorial y, por el otro, la necesidad imperiosa de comenzar a revisar esta parte oscura de la historia reciente, sus posibles orígenes, su similitud con otras etapas de nuestro país y, por supuesto, la incesante búsqueda de justicia y verdad que habían comenzado los organismos de Derechos Humanos durante la dictadura entre los que se destacan las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y su lucha por conocer el destino de sus hijos y nietos desaparecidos.

a. Nuevos planes de estudios

En noviembre de 1984, por Resolución n.° 015 del Consejo Superior de la UNLPam, con la firma del presidente provisorio contador Leopoldo Rómulo Casal y del secretario del Consejo Superior provisorio, profesor Miguel Ángel Evangelista, el Rectorado de la UNLPam aprueba los planes de estudios para las carreras de Profesorado y Licenciatura en Letras.[12]

Este plan de estudios comprende, distribuidas en cinco años, treinta y tres (33) materias para el profesorado y treinta y dos (32) materias y una “tesis menor” para la licenciatura. Una diferencia importante con el plan de estudios anterior, y que marca una ruptura con la concepción de los estudios superiores de la dictadura, es la eliminación del “Ciclo de práctica deportiva” que comprendía, como ya se mencionó, tres años con una carga horaria de dos horas semanales.

En el caso específico del campo de la literatura argentina, hay una modificación sustancial puesto que se pasa de un único espacio curricular anual de cuatro horas, según consta en el plan de estudios anterior –vigente durante el periodo dictatorial– al desdoblamiento en dos asignaturas, cada una de duración anual y de cuatro horas por semana. Esto significa que el tiempo dedicado al estudio de la literatura nacional se duplica. En cuanto a los contenidos mínimos, desagregados en esta presentación, se indican para la Literatura Argentina I movimientos propios del siglo xix como la gauchesca y el romanticismo en el Río de la Plata –aunque no se acota la extensión temporal– y conexiones de esta literatura con las corrientes literarias de Hispanoamérica. Para la Literatura Argentina II, por el contrario, se indica un punto de partida –la Generación del 80 y el Modernismo– y un recorrido que debe cubrir todo el siglo xx “hasta nuestros días” –década de 1980–, con especial énfasis en la literatura argentina de vanguardia y los movimientos de Florida y Boedo. Es necesario también señalar que, para el caso de la Licenciatura, Literatura Argentina II se reemplaza por Literatura Argentina Contemporánea, que tiene un régimen cuatrimestral y una carga de seis (6) horas semanales. Según los contenidos mínimos, no hay una delimitación temporal precisa, y se centra en los “grandes movimientos en la literatura argentina actual” en narrativa, poesía y teatro.[13]

Un aspecto importante a tener en cuenta en relación con estas dos asignaturas es que Hebe Monges será reincorporada en febrero de 1985 (Res. n.° 5-85 de Rectorado y n.° 25-85 de la FCH) en el mismo cargo docente que tenía y con igual dedicación (profesora asociada con dedicación exclusiva);[14] atendió la cátedra de Literatura Comparada II en el primer año de su regreso y a partir de 1986 quedó a cargo de Literatura Argentina II y Literatura Argentina Contemporánea, hasta su jubilación en el año 1994. Durante este período formaron parte de la cátedra como auxiliares docentes y en diferentes momentos las profesoras: Doris Gonzalo (1996-1997) y Viviana Carullo (1997-1999). Por su parte, Nilda Redondo[15] fue ayudante de primera en Literatura Argentina II desde 1987, y jefa de trabajos prácticos regular en la misma asignatura desde 2006 hasta su jubilación en 2021.

En la misma resolución se dispone la reincorporación de Teresa Poussif como ayudante de primera con dedicación simple, cargo que tenía antes de ser prescindida, en la cátedra de Literatura Argentina I, asignatura en la que permaneció hasta 1991. A propósito, y en el marco de la regularización de la planta docente que se inició en este período de regreso de la democracia, Susana Montero rindió concurso para Literatura Argentina I, y fue designada profesora ordinaria en 1986 cargo que ocupó hasta el momento de su jubilación en el año 2000.[16]

b. Los programas de literatura argentina en la posdictadura

Contamos con el programa de Literatura Argentina I de la profesora Susana Montero correspondiente al año 1986. Resulta muy interesante el espacio que ocupan en ese programa las “actividades de la cátedra” y la “metodología de trabajo”, aspectos que no estaban contemplados en los programas que esta docente presentó durante los años de la dictadura, por razones que no hace falta explicitar.

Los contenidos referidos a la literatura del siglo xix son los mismos que aparecen en sus programas anteriores y la bibliografía se actualiza con los nombres que antes y después de ese período sombrío habían revitalizado el enfoque sobre este corpus, a saber: Ángel Rama, Noé Jitrik, Susana Zanetti, Gladys Onega, Beatriz Sarlo, Adolfo Prieto, o David Viñas entre otros, cuyos aportes en numerosos casos venían de su participación en la Historia de la Literatura Argentina del Centro Editor de América Latina que tuvo una nueva reedición en 1982. En cuanto a las actividades, es importante señalar que se propone durante el segundo cuatrimestre un “Seminario” de estudio e investigación sobre literatura pampeana, que intenta dar un panorama de la “ubicación y explicación de nuestra literatura […] en el complejo de una literatura nacional” (Montero, 1986, s/p).

Por último, la metodología, revela una intención de renovar y actualizar los aspectos didácticos al proponer trabajos en grupo a partir de la lectura del material literario y de consignas elaboradas por las docentes a cargo. Los trabajos prácticos resultantes de la escritura de estas actividades no se desaprueban, sino que son corregidos con sugerencias para que se reescriban tantas veces como sea necesario. Es evidente que la vuelta a la democracia implicó en las aulas universitarias un afán por reinstalar aquello que había quedado trunco a partir de 1976 y que presuponía una relación menos jerárquica y más horizontal entre docentes y estudiantes, un “pedagogía de la liberación” donde la palabra de les estudiantes fuera escuchada y valorada. Sin dudas, los avances y desarrollos progresistas de las formas de enseñanza afloraban en este momento en que se estimaba estaban dadas las condiciones para aplicar un enfoque participativo, un vínculo más horizontal entre estudiantes y docentes y la posibilidad de conectar con la realidad sociocultural del país.

Por su parte, los programas de Literatura Argentina II firmados por Monges revelan una importante actualización literaria y crítica en un clima intelectual marcado por una gran efervescencia y entusiasmo, y con el propósito de revisar, a través de la literatura, la dolorosa experiencia por la que había atravesado la sociedad argentina. En cuanto al corpus de crítica, en el programa de 1987 se incluye en la bibliografía Literatura argentina y realidad política (1964) de David Viñas, Sexo y traición en Roberto Arlt (1965) de Oscar Masotta, Estudios de literatura argentina (1969) de Adolfo Prieto y Ensayos y estudios de literatura argentina de Noé Jitrik, entre otros. Se trata de aquellos intelectuales que renovaron la crítica literaria durante los años 1960 con sus lecturas de obras del siglo xix y xx, y cuya visión se remonta a la perspectiva crítica-política que había instalado la revista Contorno, durante la década anterior. Por otro lado, podemos señalar en Monges un interés permanente por actualizar la bibliografía de su asignatura al incorporar textos tan recientes como Lenguaje e ideología. Las escuelas argentinas de vanguardia que Francine Masiello había publicado en 1985 en la colección Universidad dirigida por Elvira Narvaja de Arnoux. Asimismo, introdujo en 1989, el mismo año de su publicación, la lectura del tomo VII de la Historia Social de la Literatura Argentina, dirigida por David Viñas, titulado Irigoyen, entre Borges y Arlt,[17] volumen a cargo de Graciela Montaldo, que reunía entre otros a un grupo de jóvenes intelectuales de una nueva generación (Jorge Monteleone, Graciela Speranza, Nora Domínguez, o Alan Pauls, entre otros) que vino a renovar la crítica literaria con enfoques novedosos sobre obras canónicas como la incipiente perspectiva de género que introduce en ese volumen Delfina Muschietti para analizar a las autoras de los años 1920.

Es importante mencionar que, por estos años, Hebe asistía a los cursos que dictaba Ricardo Piglia en la Universidad de Buenos Aires y este era una de las fuentes en la que ella se nutría para mantenerse actualizada y plasmar esas novedades en sus programas. Como señala Gerbaudo (2024), “en polos periféricos [del subcampo de los estudios literarios] el rol desempeñado por agentes formadxs en polos centrales es crucial” (247).[18]

En cuanto al corpus literario, Monges incluía a los autores más actuales para ese momento: Ricardo Piglia, Juan José Saer, Manuel Puig, Eduardo Belgrano Rawson, o las últimas novelas de Daniel Moyano, como su Diario de navíos y borrascas (1983).

Una vez que la profesora Monges se jubila a finales de 1994, la cátedra queda a cargo de José Maristany quien había obtenido su título de grado en la Universidad Nacional de La Pampa, habiendo sido su discípulo en la carrera de grado y, posteriormente, había cursado su Doctorado en Literatura Comparada en Canadá entre 1990 y 1994. En su propuesta, se mantiene la orientación que hasta ese momento tenían los programas de Monges, y se acentúa la perspectiva sociocrítica, con autores como Marc Angenot o Edmond Cros, de la sociología de la cultura como Pierre Bourdieu y aquella de los estudios culturales centrados en el análisis de la idea de nación (Benedict Anderson o Homi Bhabha) con un fuerte acento en la naturaleza narrativa de los fenómenos sociales y el reconocimiento de la cultura como espacio en el que se juegan relaciones de poder.

c. La modificación del plan de estudios de 1998

En 1998 se aprueba la modificación de los planes de estudios, tanto del Profesorado como de la Licenciatura, que habían estado vigentes casi durante quince años. Fue una reforma en la que trabajó arduamente todo el Departamento de Letras y contó con la asistencia técnica de la profesora Sara Melgar, funcionaria en ese momento del Ministerio de Educación nacional en el marco del Proyecto 491 “Mejora de la Calidad de la Enseñanza y la Formación Docente en Ciencias Humanas” del FOMEC. La reforma se inscribía en la normativa de la Ley Federal de Educación n.° 24195, promulgada en 1993, y se adecuaba a los contenidos básicos de la escuela secundaria que comprendía el tercer ciclo de la Educación General Básica y el tramo denominado Polimodal. El título era Profesor en Letras y la carrera tenía una duración de cuatro años.[19]

Desde el punto de vista estructural, podemos señalar que la mayor parte de las asignaturas hasta entonces de régimen anual, pasaron a ser cuatrimestrales. Ese fue el caso de Literatura Argentina I y II, con una carga semanal de cuatro horas cada una y ubicadas en el cuarto y último año de la carrera. En cuanto a los contenidos mínimos de estas dos asignaturas, se delimitan temporalmente a los siglos xix y xx respectivamente y se percibe la influencia en este campo disciplinar de los estudios culturales (anglosajones y latinoamericanos) y de la sociología de la cultura,[20] al hablar, por ejemplo, de “literatura y cultura nacional”; “culturas urbanas y rurales”; configuración de la identidad nacional; la modernización del campo literario; etc. como asimismo un enfoque “interdiscursivo” que marcaría el abordaje de lo literario por aquellos años, al privilegiar los contactos con los lenguajes de la historia, la política, el periodismo y la cultura de masas, entre otros.

d. Un espacio para la literatura regional

Un aspecto muy importante para señalar es la creación en este plan de estudios de un espacio curricular dedicado a la literatura pampeana. De este modo, el Departamento de Letras se hacía eco de una vieja demanda de la Asociación Pampeana de Escritores que criticaba la falta de espacios específicos en la carrera de Letras para el estudio de este corpus y de sus autores. El espacio se denominó “Seminario de Literatura Regional” y en sus contenidos mínimos no se hacía alusión a la literatura pampeana específicamente, sino que se proponía como un espacio de reflexión y discusión sobre los enfoques críticos que abordaban la problemática de la cultura y literatura regionales, las relaciones entre literatura regional y nacional, etc. Estos contenidos permitían el estudio de la literatura provincial sin desconocer los enfoques críticos sobre las categorías usadas hasta ese momento para abordar los fenómenos culturales de centro y periferia, que se habían desarrollado en los últimos quince años.[21]

Los últimos veinte años

a. Programas, corpus literarios y marcos teóricos

Luego de la jubilación de Susana Montero, a partir de 2001 ocupa la cátedra de Literatura Argentina I José Maristany y organiza la asignatura a partir de la categoría de “ficciones orientadoras” propuesta por Nicolás Shumway (1993) para abordar la literatura argentina del siglo xix e incorpora bibliografía teórico-crítica más amplia y actualizada. A partir de 2009, y ante la renuncia de Maristany, se hace cargo la hasta entonces ayudante de primera, Nilda Redondo. En 2013 rinde concurso y es nombrada profesora adjunta regular. Su impronta comienza a percibirse con la aparición en el programa de nuevos marcos teóricos y una mirada que privilegia la dimensión histórico-política. El corpus literario “clásico” permanece sin modificaciones, pero se agregan otros textos que focalizan en los enfrentamientos políticos de la segunda mitad del siglo xix entre el Estado Nacional y los últimos conatos federales en el interior. La “Conquista del Desierto” es otro de los grandes temas que tendrá su programa: a partir de este proceso histórico se abordan obras de autores como Estanislao Zeballos o Lucio V. Mansilla.

Para el año 2019, el programa evidencia modificaciones importantes: además de los enfoques más generales en torno a la relación entre cultura popular-cultura letrada y clases subalternas-clases dominantes, provenientes de Raymond Williams, Mijaíl Bajtín, Antonio Gramsci, etc., también se actualiza la bibliografía referida a temas específicos como los procesos de genocidio, tópico nodal de la propuesta de Redondo. De este modo, encontramos autores como Daniel Feierstein, Diana Lenton, Mónica Quijada y Susana Rotker.

En el año 2021, y a raíz de la jubilación de Redondo, la asignatura queda a cargo de Mariano Oliveto. Sin desatender los procesos histórico-políticos, imprescindibles para comprender la literatura del siglo xix, el programa incorpora una perspectiva de lectura y análisis que recupera la dimensión literaria de los textos. Por ejemplo, además de “El matadero” y de las obras doctrinarias de Esteban Echeverría, se agregan Los consuelos, lo cual permite, por un lado, sumar a la imagen del intelectual, la del poeta romántico y, por el otro, hacer un abordaje del género lírico y su renovación en la década de 1830. Además, se brinda una especial atención a la “literatura de frontera”, una herencia evidente de los últimos programas de Redondo, pues a los textos que ya aparecían en esa propuesta, como Una excursión a los indios ranqueles, se suman las memorias del coronel Manuel Baigorria y los manuscritos del cautivo Santiago Avendaño. Otras incorporaciones que quisiéramos destacar es la de algunas escritoras fundamentales del siglo xix, como Juana P. Manso, Juana Manuela Gorriti, Eduarda Mansilla y Rosa Guerra. Su presencia no sólo permite visibilizar voces que durante mucho tiempo fueron desplazadas hacia los bordes del canon y olvidadas, sino también establecer un linaje para las escritoras del siglo como Alfonsina Storni o Salvadora Medina Onrubia, a partir de la reivindicación de la labor de aquellas pioneras al incursionar en un campo literario y periodístico que les estaba vedado y crear redes de sociabilidad femenina que excedieron los límites nacionales.

Por último, en los programas recientes, Literatura Argentina I no sólo comprende el siglo XIX, sino que en su última unidad se incorporan textos que tradicionalmente estaban incluidos en Literatura Argentina II, como la poesía modernista, la Generación del Centenario y, particularmente, el Lunario sentimental (1909) de Leopoldo Lugones, texto bisagra que conecta el modernismo con las expresiones vanguardistas que surgirán en la década de 1920. Estos desplazamientos son fruto de acuerdos entre ambas cátedras con el propósito de mejorar la articulación de los contenidos y así darle un lugar más amplio a la literatura producida en los últimos años.

Con respecto a Literatura Argentina II, en 1999, y en el marco del Plan 1998, José Maristany presenta su primer programa. Recordemos que el equipo de cátedra incluyó a la profesora Nilda Redondo hasta 2021, primero como ayudante y luego como jefa de trabajos prácticos regular. Contiene cuatro amplias unidades. En la primera, se aborda fundamentalmente la literatura de principios de siglo xx hasta el Centenario: Leopoldo Lugones, Ricardo Rojas, Florencio Sánchez, etc. La segunda unidad concentra los años veinte: las vanguardias (Boedo y Florida), Roberto Arlt, Raúl González Tuñón, etc. En la unidad III, se estudian las revistas Sur y Contorno, y escritores como Rodolfo Walsh y Paco Urondo, entre otros. Finalmente, la última unidad está dedicada a los años de la última dictadura militar y los inmediatamente posteriores, con anclajes en temáticas como el exilio y la censura: Daniel Moyano, Ricardo Piglia, Rodolfo Fogwill son algunos de los autores incluidos. Es importante destacar que, en 2004, Maristany concursa la cátedra y es nombrado profesor titular regular.

Con algunos cambios, los programas mantuvieron una cierta estabilidad estructural y temática, hasta el año 2012 en el que se producen modificaciones importantes. La materia pasó a dividirse en tres grandes unidades que, a diferencia de los anteriores programas, ahora llevan título: “Tradiciones”, “Rupturas” y “Reescrituras”. Esta nueva organización resulta muy productiva y flexible, en tanto permite trabajar con una amplia variedad de corpus literarios, y adoptar diversos modos de lectura. Las últimas dos unidades posibilitaron poner el acento en las neovanguardias y en la exploración literaria que persiguieron algunos escritores. Por su parte, las “reescrituras”, en versión parodia y/u homenaje, se conectan con el canon de siglo xix o con el dispositivo discursivo de la conquista y colonización del territorio argentino.

En 2019, la unidad de “Reescrituras” es reemplazada por la de “Fronteras”, término que remite a la noción de género en su doble significación (gender y genre). El programa se organiza sobre obras literarias que bordean la ficción y la realidad, el testimonio y la imaginación, pero también sobre otras que desafían los parámetros heteronormativos y patriarcales. Los estudios de género y de las disidencias sexuales, con fuerte presencia académica en las Ciencias Humanas desde los años noventa tuvieron un profundo impacto en el área de las literaturas argentinas en la medida en que estos desarrollos teóricos sirvieron para profundizar y ampliar el corpus literario y la bibliografía, y sumar “lecturas llamativas” del canon como las denomina Sylvia Molloy (2000). Además de esto, “Fronteras” remite a Literatura Argentina I, pues constituye una de las claves de lectura de la literatura decimonónica y una lógica de distribución de voces y escrituras. Si en el siglo xix las identidades difuminadas o controvertidas eran mayoritariamente de tipo político-cultural –como, por ejemplo, la que podía expresar Manuel Baigorria, que anduvo entre unitarios y federales, y entre indios y blancos–, en el siglo xxi esas fronteras son también sexo-genéricas, pues en ese terreno ambiguo y resbaladizo se cifran diversidades contra-hegemónicas.

b. Conformación de una masa crítica: inversión estatal y formación de posgrado

Por último, resulta importante destacar que, en el transcurso de los últimos veinte años, Literatura Argentina I y II fueron espacios de formación de sus docentes, no sólo a través de los proyectos de investigación que se configuraron como instancias de ampliación de conocimientos e insumo para los respectivos programas, sino también a través de las carreras de posgrado. Analía Gerbaudo señala que continuar la formación “a partir de la inserción en una cátedra es uno de los indicadores más indiscutibles de expansión institucional” (Gerbaudo, 2010, p. 271). En los últimos veinte años, una trayectoria en el ámbito académico no se concibe sin la realización de posgrados y tareas continuas de perfeccionamiento. Antes de esto, el doctorado era un título de culminación de una carrera de docencia e investigación en la universidad, sin embargo, hoy en día es una etapa inmediatamente posterior a la culminación de la carrera de grado. A diferencia de lo que sucedía en otros momentos, la oferta de posgrados en la Argentina se ha multiplicado y durante la década que va desde 2005 a 2015, aproximadamente, existieron políticas de Estado tendientes a estimular las ciencias a través de becas que otorgaban instituciones como CONICET y que contemplaba especialmente áreas de vacancia geográfica en diferentes universidades más pequeñas y periféricas. En este marco, en la carrera de Letras, un gran número de docentes alcanzaron sus títulos de doctor/a o magíster y el área de las literaturas argentinas no fue la excepción: si bien Maristany ya se había doctorado en 1994, Nilda Redondo se recibió de Magíster en Estudios Sociales y Culturales (UNLPam) en 2012 con una tesis sobre la poesía de Juan Gelman, y Mariano Oliveto alcanzó su título de Doctor en Letras (UNLP) en el año 2014, con una investigación sobre la lengua literaria argentina en la década de 1920. Actualmente, la jefa de trabajos prácticos de Literatura Argentina I, Aída Arias, está cursando el mismo posgrado que oportunamente hizo Redondo y continúa de este modo el perfeccionamiento de los equipos de cátedra, pese al contexto adverso para la docencia e investigación universitarias en el que nos encontramos en el momento de redactar esta memoria.

Referencias

Asquini, N. (2005). Crónicas del Fuego. Luchas populares, peronismo y militancia revolucionaria en La Pampa de los 70. Amerindia.

Asquini, N. y Dal Bianco, L. (2008). La Universidad nacional: entre el peronismo y la dictadura (1973-1983). En S. Crochetti (Ed.), La Universidad de La Pampa. 50 años de historia(pp.51-100). EdUNLPam. https://repo.unlpam.edu.ar/handle/unlpam/192

Asquini, N. y Pumilla, J.C. (2008). El Informe 14. La represión ilegal en la Pampa, 1975-1984. Fondo Editorial Cooperativo Voces. https://repo.unlpam.edu.ar/handle/unlpam/229

Crochetti, S. (2008). De una Universidad provincial a una Universidad nacional. En S. Crochetti(Ed.), La Universidad de La Pampa. 50 años de historia (pp. 21-50). EdUNLPam. https://repo.unlpam.edu.ar/handle/unlpam/192

Folco, M. E. (2008). El restablecimiento de la vida institucional. En S. Crochetti (Ed.), La Universidad de La Pampa. 50 años de historia (pp. 101-139). EdUNLPam. https://repo.unlpam.edu.ar/handle/unlpam/192

Gerbaudo, A. (2024). Tanto con tan poco. Los estudios literarios en Argentina. 1958-2015. Universidad Nacional del Litoral. https://hdl.handle.net/11185/7509

Maristany, J. ([1994] 1999). Narraciones peligrosas. Resistencia y adhesión en las novelas del Proceso. [Tesis de doctorado en Literatura Comparada, Universidad de Montreal, 1994]. Biblos.

Molloy, S. (2000). La cuestión del género: propuestas olvidadas y desafíos críticos. Revista Iberoamericana, LXVI(193), 815-819. https://doi.org/10.3828/revista.2024.90.289.77

Monges, H. y Poussif, M. T. (ca. 1975). Las luchas populares y su proyección en la Literatura Argentina. [Documento mimeografiado]. Archivo personal de María Teresa Poussif.

Oliveto, M. ([2014] 2016). La lengua literaria en la Argentina de 1920. [Tesis de Doctorado en Letras, Universidad Nacional de La Plata]. Teseo. https://www.teseopress.com/lengua/

Redondo, N. (2012). Anunciación de la esperanza en Juan Gelman. revolución, derrota y resistencia (1970-1990). [Tesis de Maestría en Estudios Sociales y Culturales, Universidad Nacional de La Pampa] De la campana. https://repo.unlpam.edu.ar/handle/unlpam/799

Redondo, N. (2023). Genocidio y dictadura. Caso La Pampa (1974-2021). Voces.

Shumway, N. (1993). La invención de la Argentina. Emecé.

Walsh. M. E. (1993). Desventuras en el país Jardín de infantes. En Desventuras en el País Jardín-de-Infantes (pp.13-18). Sudamericana.

Fuentes

Entrevistas

Berdasco, M. S. (16 de julio de 2024). Entrevista realizada por N. Redondo [Comunicación personal].

Montero, L. S. (21 de mayo de 2024). Entrevista realizada por N. Redondo [Comunicación personal].

Poussif, M. T. (29 de mayo de 2024). Entrevista realizada por N. Redondo [Comunicación personal].

Documentos

Decreto n.° 8068 (20 de noviembre de 1972). Poder Ejecutivo Nacional.

Fichas de personal docente (2024). [Archivo]. Dirección de Recursos Humanos, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de La Pampa.

Legajo María Susana Berdasco (2024). [Archivo]. Dirección de Recursos Humanos, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de La Pampa.

Redondo, N. (2024). Archivo personal.

Resolución n.° 206 (9 de abril de 1975). Aprobación del Plan del Profesorado de Literatura y Castellano [Archivo]. Universidad Nacional de La Pampa.

Resolución n.° 22 (9 de abril de 1976). Aprobación del Plan del Profesorado en Letras [Archivo]. Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de La Pampa.

Resolución n.° 67 (21 de mayo de 1976). Ratificar la resolución n.° 22 de la Facultad de Ciencias Humanas de aprobación del Profesorado en Letras. Rectorado [Archivo]. Universidad Nacional de La Pampa.

Resolución n.° 1115 (8 de noviembre de 1977). Modificación del Plan de Estudios 1976 del Profesorado en Letras. Rectorado [Archivo]. Universidad Nacional de La Pampa.

Resolución n.° 5 (1985). Rectorado [Archivo]. Universidad Nacional de La Pampa.

Resolución n.° 25 (28 de febrero de 1985). Facultad de Ciencias Humanas [Archivo]. Universidad Nacional de La Pampa.

Resolución n.° 24 (4 de marzo de 1998). Aprobación del Pan del Profesorado en Letras. Consejo Superior de la UNLPam [Archivo]. Universidad Nacional de La Pampa.

Resolución n.° 088 (1 de julio de 1998). Modificación del Plan de la Licenciatura en Letras. Consejo Superior de la UNLPam [Archivo]. Universidad Nacional de La Pampa.

Resolución n.° 150 (18 de noviembre de 1998). Modificación parcial del Plan de la Licenciatura en Letras. Consejo Superior de la UNLPam [Archivo]. Universidad Nacional de La Pampa.


  1. Nilda Redondo estuvo a cargo del dictado de Literatura Argentina I desde 2009. En 2013 concursó y mantuvo el cargo hasta su retiro en 2021. José Maristany es profesor titular regular de Literatura Argentina II desde 2004 y Mariano Oliveto, de Literatura Argentina I, desde 2024, en el Departamento de Letras. Además, José Maristany dirige el Instituto de Investigaciones Literarias y Discursivas (IILyD). Universidad Nacional de La Pampa. Facultad de Ciencias Humanas. Santa Rosa, Argentina. Correos electrónicos: nildaredondo@yahoo.com.ar; jjmaristany@hotmail.com; marianojoliveto@gmail.com.
  2. La Universidad de La Pampa fue fundada el 4 de septiembre de 1958. Hasta su nacionalización en 1973, fue provincial. El Instituto Provincial del Profesorado dependía de esa Universidad. El 2 de octubre de 1970 se creó la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad de La Pampa.
  3. No se ha podido hallar el detalle de ese Ciclo en los archivos de la Facultad de Ciencia Humanas ni la resolución que lo aprueba. Se alude a él en la Res. 917/1977 en la que se le cambia el nombre por el de Ciclo de Licenciatura en Letras, y se pueden inferir algunas asignaturas que contemplaba como Literatura Comparada o Literatura Universal Contemporánea.
  4. Teresa Poussif señaló esto en la entrevista que realizamos: “por tratarse de un profesorado se limitaron griego y latín” (29 de mayo de 2024).
  5. Cursó la carrera entre 1947 y 1950 (comunicación personal con su hijo, Raúl Aguirre). Su llegada a La Pampa en 1973 debió estar relacionada con el hecho de que su hermana, Margarita Monges y su cuñado Edgar Morisoli, vivían desde hacía más de una década en Santa Rosa y con la posibilidad de trabajar como docente universitaria. En 1976, ya expulsada de la UNLPam, regresó a Buenos Aires.
  6. Archivo personal de Nilda Redondo quien, en ese momento, era secretaria académica de la Facultad de Ciencias Humanas, UNLPam.
  7. Esposa de Juan Carlos Tedesco quien en ese momento era profesor de Historia de la Educación en la Facultad de Ciencias Humanas de esta universidad.
  8. El 14 de noviembre de 1975 en el Diario La Arena se informa que han sido detenidos médicos del hospital y profesores de la UNLPam: “Roque Alejandro Maffrand, Alfredo Felipe Otálora, Adriana Estela Culzoni, María Susana Berdasco, Jorge Ricardo Bragulat, Hugo Chumbita” (Redondo, 2023, p. 55). El 22 de noviembre de 1975 La Arena informa: “Cinco detenidos son trasladados a Devoto: Alfredo F.Otálora, Antonio Maffrand, Jorge R. Bragulat, Adriana E. Culzoni y Juan José Guida. Son liberados: María Susana Berdasco, Jorge Oscar E. Irazusta, Roque Maffrand. Prófugos: Hugo Chumbita, Alfredo Furlán, Ana Gispert Sauch, Ana M. Martínez Roca” (Redondo, 2023, p. 55). Destacamos que Ana Gispert Sauch era la profesora de Latín de la Facultad de Ciencias Humanas. Era una activista del cristianismo de base; sufrió un atentado en noviembre de 1975: explotó una bomba en su casa cuando ella no estaba (Asquini y Pumilla, 2008, p. 53). Finalmente, fue al exilio a Perú.
  9. En la documentación que le entregaran a la profesora María Susana Berdasco –una fotocopia de su legajo– en acto público, en octubre de 2023, en la UNLPam, consta que le aceptaron la renuncia al cargo de jefe de Trabajos Prácticos con dedicación simple, por Resolución n.° 485-77, es decir, en el segundo año de la dictadura. (La profesora entregó una copia de ese legajo en Julio de 2024, luego de la entrevista).
  10. Los datos corresponden a la entrevista que le realizó Nilda Redondo el 31 de mayo de 2024.
  11. María Elena Walsh se autocensuró luego de escribir su nota en el diario Clarín el 16 de agosto de 1979, “Desventuras en el país Jardín de infantes” en la que señala que estuvo de acuerdo con el golpe de Estado, pero ahora toma distancia por la agobiante censura impuesta que convierte al país en balbuceante. En 1977 no estaba censurada como otras y otros que debieron partir al exilio o fueron secuestrados, secuestradas; inhabilitados, inhabilitadas, cesanteadas, cesanteados.
  12. En la misma resolución se denomina “Plan 1983” a los planes de ambas carreras, Profesorado y Licenciatura en Letras, si bien su aprobación es de fines de 1984. El plan de estudios de la licenciatura que se aprobara en 1977 se mantiene sin modificaciones en esta nueva versión.
  13. No queda claro cuál es el criterio que se siguió para desplazar del plan de Licenciatura en Letras la Literatura Argentina II cuyos contenidos mínimos, según lo señalado en el párrafo anterior, no serían coincidentes con la Literatura Argentina Contemporánea y aún más, si tenemos en cuenta que las llamadas Literaturas Iberoamericanas, I y II, fueron comunes al profesorado y la licenciatura, y se agregó en el caso de esta última, una Literatura Americana Contemporánea que comprendía también el abordaje de la literatura hispanoamericana contemporánea, además de las literaturas americanas en otras lenguas (inglés, francés o portugués).
  14. María Esther Folco detalla la nómina de todas y todos las y los profesores, como así también personal no docente, que fueron reincorporados en febrero de 1985 quienes habían sido separadas, separados, de sus cargos “por motivos políticos, gremiales y conexos” (2008, p. 120) entre 1975 y 1976. De la Facultad de Ciencias Humanas nombra a las y los siguientes docentes: “Hebe Angélica Monges, Juan Carlos Grosso, Edith M. Vivona, Adriana E. Culzoni, María Cristina Ércoli. María Teresa Poussif, Hugo O. Del Campo, María L. Diez, María Jorgelina Caviglia, Alejandro Socolovsky, Julio A. Colombato, Santiago B. Giai y Daniel Villar (DN Resolución 025/85)” (2008, p. 120).
  15. Nilda Redondo, docente de 3°,4°, y 5° año en el Instituto Secundario “José de San Martín” de Miguel Riglos, fue separada del cargo en octubre de 1976 por “difundir ideas anti-argentinas y haber utilizado elevado número de autores de extrema izquierda”. Al año siguiente, su título fue inhabilitado por el Estado Nacional. Fue rehabilitado durante los inicios del gobierno de Raúl Alfonsín (Redondo, 2023).
  16. Entre los jurados se encontraba Guillermo Ara, de la Universidad de Buenos Aires. El tema que le tocó en suerte fue “El humor en Wilde” (Entrevista personal, Nilda Redondo, 21 de mayo de 2024).
  17. Este proyecto quedó inconcluso y recién muchos años después se publicó un segundo volumen.
  18. Y agrega que el período 1984-1986 son “años intensos marcados por viajes de profesorxs de diferentes puntos del país para conseguir transcripciones de las clases de las cátedras que definían la agenda del campo” (235). Las clases magistrales de Josefina Ludmer y de Ricardo Piglia en la UBA son ejemplares en este sentido.
  19. Este fue un tema importante pues se presuponía que acortar los años permitiría una mayor tasa de egresos.
  20. El trabajo de difusión de estas tendencias en la Argentina a partir de la década de 1980 estuvo a cargo primordialmente de Carlos Altamirano, Beatriz Sarlo y María Teresa Gramuglio, entre otros.
  21. Sobre este espacio curricular y su desarrollo en el último cuarto de siglo, consultar en este mismo volumen el capítulo escrito por Dora Battiston.


Deja un comentario