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Estudios hispánicos:
tradiciones y canon

Marisa Eugenia Elizalde y Lidia Raquel Miranda[1]

Enseñar, aprender e investigar la literatura española en la universidad: derroteros de una práctica

Desde las primeras décadas del siglo XX, la consolidación del hispanismo en la Argentina tuvo su correlato en la institucionalización de la enseñanza de la literatura hispánica en la universidad y en institutos dedicados a la formación docente. Así, en una mirada histórica, esta disciplina se afianzó como un ámbito específico de estudio e investigación presente de manera ininterrumpida en las currículas de los profesorados en todo el país. Las sucesivas reformas educativas fueron modelando estos espacios que, sin embargo, mantuvieron su lugar en los planes de estudio, más allá de los ajustes y reestructuraciones sufridos[2]. Una de las razones de esta permanencia resulta de la estrecha relación entre esta área de estudio y la noción de canon, que ha intervenido siempre en la delimitación de contenidos, temas y obras abordados en las asignaturas de Literatura Española. Desde esta perspectiva, un primer aspecto a examinar son los cruces entre los modos en que este espacio curricular se ha articulado y los debates en torno al canon literario, y, en particular, al denominado “canon escolar”, ya que la presencia de esta literatura en la formación de docentes estuvo ligada desde los inicios a las posibilidades de acercamiento a obras reconocidas como modelos valiosos no solo literarios, sino también de una lengua considerada prestigiosa. Durante décadas, en la currícula escolar argentina se incluyeron las producciones españolas consagradas por la tradición como parte de la educación literaria y lingüística del alumnado.[3] Sin embargo, los cambios en los enfoques pedagógicos y críticos a partir de la década de 1980 generaron revisiones y controversias acerca de la vigencia de esos planteos, lo cual se manifestó en la reconfiguración de estas áreas de estudio. El valor casi indiscutido de la literatura española para la formación docente fue puesto en entredicho, en particular frente al interés que fueron adquiriendo otros saberes y paradigmas (Romanos, 2006; Lizabe, 2018; Prósperi, 2023). En ese contexto de reformulaciones y redefiniciones, consideramos que una mirada abarcativa sobre la trayectoria de la conformación de los estudios de literatura española en el marco de las carreras de Letras de la Universidad Nacional de La Pampa puede resultar un aporte significativo para reconstruir las derivas no solo de su campo específico, sino también de la consolidación de un espacio particular inserto en una universidad alejada de los centros académicos más reconocidos y con unas pocas décadas de historia, lo cual le otorga una impronta particular, expresada en los vaivenes de su génesis y desarrollo.

La literatura española en los Planes de Estudio de la carrera de Letras: persistencias y cambios

Un recorrido por los Planes de Estudios de las carreras de Letras desde el momento en que éstas pasaron del Instituto Provincial del Profesorado a la órbita de la flamante Facultad de Ciencias Humanas, organizada a fines del año 1970, pone de manifiesto que el campo de la literatura hispánica ha estado siempre presente, aunque no en todos los casos con la misma denominación ni alcances. En el Plan 1971, año de creación de la Facultad de Ciencias Humanas, la carrera “Profesor de Nivel Medio en Literatura y Castellano”, de cuatro años de duración, incluía tres asignaturas destinadas a la enseñanza de las literaturas hispánicas: Literatura Castellana I, Literatura Castellana II y Literatura Castellana III, todas con régimen anual. En 1975, la carrera cambió el nombre a “Profesor en Enseñanza Media y Especial en Castellano y Literatura”, mantuvo la duración de cuatro años y el régimen anual para las asignaturas, pero el enfoque sociocultural modificó la organización de los contenidos. En tal sentido, se priorizaron criterios histórico-culturales y las literaturas específicas perdieron dimensión: así, el ámbito de la literatura castellana medieval y parte del Siglo de Oro quedó subsumido en la materia “Literaturas Medievales y Renacentistas”, mientras que el resto de los temas y contenidos de la Literatura Castellana II y los de la Literatura Castellana III fueron incluidos en los espacios curriculares “Literaturas Modernas” y “Literaturas Contemporáneas”. Dicho cambio proponía un estudio comparativo de las literaturas europeas de aquellos períodos; sin embargo, los avatares políticos de la época frustraron la puesta en marcha de este Plan de Estudios, razón por la cual las modificaciones propuestas no llegaron a concretarse.

En el primer Plan 1976 la carrera “Profesor en Letras” se estructuró en cuatro años y en cuatro ciclos: Introductorio, Básico, Idiomático y Formación Docente. El área de especialidad de las literaturas hispánicas recobró entidad propia al retornar a la división en tres espacios diferentes con el nombre de Literatura Castellana I, II y III, la duración anual y su inclusión en el Ciclo Básico. No obstante, el cambio significativo para estas asignaturas se verificó en el plan implementado desde el mes de abril de ese mismo año, ya que en el marco de modificaciones “de orden programático”, que incluyeron equivalencias y correlatividades, se dio importancia a las literaturas específicas y especial relevancia a la literatura española al poner el foco en el “acervo lingüístico y cultural” y en la impronta de los “grandes autores de la lengua”.[4] En el año 1977 se modificó nuevamente el Plan, pero ello no afectó el área de las literaturas españolas.

Luego de la recuperación de la democracia, a fines de 1983, el Departamento de Letras revisó enfoques y contenidos y diseñó un nuevo plan de estudios, de cinco años de duración, con las Letras como “fundamento de las Humanidades”. El Plan de 1984 de la carrera “Profesor en Letras” contenía un ciclo de Formación general (común al Profesorado y la Licenciatura) y un ciclo específico para cada carrera. En el campo que nos incumbe, continuó la organización en tres materias anuales correlativas, con base en un criterio cronológico y cultural.

De 1998 data el siguiente plan de “Profesor en Letras”, producto de la necesidad de adecuación al sistema educativo nacional vigente, luego de la aprobación de la Ley Federal de Educación, y de la renovación teórica y metodológica de la disciplina: el Plan 1998, de cuatro años de duración, fue, ciertamente, receptivo de los aportes de las ciencias de la comunicación, la semiología, el análisis del discurso, entre otros, que le dieron una nueva fisonomía. Estaba organizado en tres ciclos: Formación general, Formación específica y Formación docente. En el ámbito del hispanismo, además de nociones y perspectivas provenientes de la teoría de los géneros, las prácticas culturales y el análisis discursivo, el plan introdujo cambios profundos: se reemplazó el nombre de “Castellana” por el de “Española”, con el objetivo de incorporar a los contenidos las producciones literarias de las diferentes lenguas y culturas de la Península Ibérica, las materias dejaron de ser anuales y se volvieron cuatrimestrales y la malla se redujo de tres a dos asignaturas, con lo cual se restringió el alcance temporal del área, ya que permanecieron las dos primeras literaturas (medieval y áurea) pero se eliminó la tercera (moderna y contemporánea).[5] Sin dudas, luego de casi tres décadas de contar con una estructura y una organización de contenidos similar, esta reforma fue la que propuso un cambio significativo en la configuración del área de los estudios hispánicos en las carreras.[6]

El último plan de “Profesor en Letras”, aprobado en 2009 y aún vigente, mantiene la estructura básica del anterior en tres ciclos, aunque agrega el Campo de las Prácticas y hace hincapié en las especificidades de la lengua y la literatura al abandonar la preponderancia de los enfoques comunicacionales y semióticos que estaban presentes en los planes anteriores. Los cambios responden, principalmente, a un ajuste a los requerimientos de la Ley de Educación 26206 sancionada en 2006. En el caso de los espacios destinados a la literatura española, se mantiene la organización en dos correlativos, de igual carga horaria y régimen.

La revisión de los planes de estudios de las carreras de Letras evidencia la relevancia que la enseñanza de la literatura española ha tenido para el Profesorado y la Licenciatura en la Facultad de Ciencias Humanas, más allá de las modificaciones y adaptaciones que experimentó a lo largo de las décadas. En ese sentido, puede reconocerse que ese ámbito de estudio constituye un “núcleo fuerte” de saberes literarios y culturales considerados valiosos tanto para la formación en docencia como en investigación.

En vistas del resultado de todo el proceso reseñado, las secciones que siguen se enfocan de forma particularizada en los recorridos de las áreas de la literatura hispánica medieval y de la literatura áurea, asignaturas vigentes en el plan de estudios actual y que configuran sendos ámbitos de trabajo en docencia e investigación en la Facultad de Ciencias Humanas.

Literatura hispánica de la Edad Media: miradas sobre el canon

Una lectura en diacronía de los programas de los distintos planes de la carrera de Letras revela que quienes tuvieron a su cargo la enseñanza de la literatura medieval hispánica en nuestra casa de estudios no han sido demasiadas personas: María Jesús Urquía (Literatura Castellana I, 1972-1975, 1976-1977 y 1977-1982), Gladys Teresa Girbal (Literaturas Medievales y Renacentistas, 1975-1976), Ana María Chico de Costianovsky (Literatura Castellana I, 1982-1994); María Cristina Gil de Gates[7] (Literatura Castellana I, 1994-1996), René Aldo Vijarra (Literatura Castellana I, 1997-1998, y Literatura Española I, 1999-2002) y Lidia Raquel Miranda (Literatura Española I, a partir de 2002).

Asimismo, el repaso da cuenta de la persistencia, más o menos estable, en los programas de un corpus de textos literarios, representativos de los géneros medievales en lengua vernácula, desde el siglo XI al XV, como objeto de estudio de la asignatura en cuestión. Las diferencias más notorias se advierten entre las materias anuales y las cuatrimestrales dado que, como es lógico, la reducción del tiempo de dictado impacta en la cantidad de obras y temas susceptibles de ser examinados. Sin embargo, los contrastes más notables radican en las perspectivas teóricas y críticas que separan, también, a los programas anuales de los cuatrimestrales, tal como hemos reseñado, y que se refieren no solo a los aspectos literarios y críticos sino también a los criterios lingüísticos y filológicos que subyacen a la aprehensión de los contenidos. Paradójicamente, el soporte bibliográfico resulta más nutrido y diverso en las Literaturas Españolas I que en las Literaturas Castellanas I, dado que en las últimas se proponen como material de estudio manuales y/o historias de la literatura junto a algunos libros de medievalistas destacados, casi todos españoles y en general enrolados en la tradición estilística, histórica y filológico-descriptiva, mientras que en las primeras las fuentes secundarias incluyen libros, capítulos y artículos de revistas especializadas, tanto de autores españoles como argentinos e, incluso, de otras procedencias, que abordan la literatura española medieval con herramientas de la historia cultural, la teoría literaria, la estética de la recepción, la semiótica y los estudios sociales y culturales, entre otras corrientes de pensamiento.

El hilo común en la organización de los programas es histórico-cronológico y temático-genérico. En efecto, en todos los casos, el planteamiento de las unidades sigue una secuencia temporal por siglos, del siglo XI al XV, unida a un panorama que apunta a las particularidades genéricas y temáticas de las obras. También contienen, unánimemente, una primera unidad de aproximación a la Edad Media, su contexto histórico, cultural y lingüístico que busca introducir al estudiantado en un campo literario muy específico que requiere conocimientos previos. Los temas no están considerados de manera explícita como lineamiento de los programas, pero es posible reconocer una tópica recurrente, tales como la figura del héroe, el honor, los aspectos religiosos y la moralización, la representación de la naturaleza, las mujeres, el amor y la muerte.

La relación entre la formación específica en literatura medieval española y la formación docente no se expresa en ningún programa de estudio previo a los del Plan de 2009. En estos, los enfoques y actividades orientados a la labor educativa se explicitan con claridad, en ocasiones como perspectiva transversal a todas las unidades y en otras, a través de ejercicios u operaciones particulares en vinculación con ciertas unidades o contenidos.

En síntesis, el examen de los planes de estudio y los programas de literatura española medieval permite apreciar que sus diseños responden a los aires de cada época y que las sucesivas modificaciones han dado cabida a las orientaciones que, de manera paulatina, han nutrido el área de especialidad. Pero el contraste metodológico y conceptual que separa una asignatura más historicista de otra más crítica, materializado quizá en el cambio de denominación (Castellana/Española), no ha llegado a erosionar un campo consolidado en torno a un repertorio de obras y autores imprescindibles que no evade, empero, la polémica del canon y que permanece abierto a la constante innovación que movilizan las tendencias en investigación literaria.

Es así que en el presente las características de la asignatura se definen por el estudio de un mismo corpus, en líneas generales, que antaño pero a través de un prisma que procura interpretar el carácter pluriforme del objeto de estudio: las tensiones entre oralidad y escritura, las apropiaciones diversas según el capital cultural de productores y receptores literarios y los vínculos entre canon, sistemas e instituciones son algunos de los vectores que se destacan a la hora de analizar los temas y problemas de la tradición hispánica medieval. Asimismo, el planteo de aproximación a los textos es lo suficientemente flexible como para propiciar también reflexiones interseccionales, en el marco de las epistemologías recientes que renuevan el conocimiento humanístico sobre la Edad Media y su literatura en la investigación y en la docencia, enfoques que se hallan en consonancia con la agenda social y política contemporánea y que se hacen más evidentes en una porción de la bibliografía obligatoria, compuesta por libros de texto redactados ad hoc para el estudiantado pampeano.

En línea con lo antedicho, también se destaca el intento de “rescate”, para la carrera de Letras, de la “pérdida” de la asignatura dedicada a la literatura española moderna y contemporánea con la inclusión de una última unidad en el programa abocada a reconocer y registrar los ecos de la tradición literaria medieval en la cultura actual, sobre todo en la novela española y/o europea encuadrada en el medievalismo, disciplina enfocada en las producciones posteriores a la Edad Media pero referidas a ella y sus elementos históricos y culturales.

En forma paralela, la cátedra actual promueve estrategias de lectura y análisis situadas, tanto del corpus canónico como de sus proyecciones contemporáneas, que posibiliten superar la distancia habitual entre formación disciplinar y pedagógica. En tal sentido, la planificación contempla contenidos y competencias orientados a la elaboración de un canon hispánico escolar, al uso (oral y escrito) de la lengua española en contextos académicos y a la apropiación de creaciones incluidas en el neomedievalismo, campo interesado en los desprendimientos recreativos y/o emotivos del pasado medieval.

Literatura española del Siglo de Oro: asedios al canon

Tal como se ha señalado, en las diferentes propuestas de organización de las asignaturas referidas a la literatura española ha primado −y continúa vigente− el criterio histórico-cronológico, en correlato con el modelo en que se segmentó en las universidades argentinas el estudio de la literatura española, más allá de algunas diferencias puntuales (Prósperi, 2023). Esta sistematización propone una distribución de los contenidos curriculares de dicha literatura en dos o tres espacios, según los planes de estudios, cada uno de los cuales corresponde a un tramo histórico cultural. Desde esa perspectiva, la asignatura “Literatura Castellana/Española II” ha correspondido tradicionalmente al denominado Siglo de Oro español. Este concepto, de claras reminiscencias hesiódicas, fue acuñado en el siglo xviii e incorporado a la historiografía literaria desde entonces, y designa a un conjunto de obras y autores de los siglos xvi y xvii considerados relevantes y de reconocido valor, que se ha consolidado a lo largo de los siglos; el mismo sintagma “Siglo de Oro” remite a la valorización que la crítica ha realizado sobre ese corpus. De allí que este espacio curricular dedicado al estudio de ese periodo condense textos y autores que pueden incluirse en la categoría de “clásicos” y cuyo valor ha sido sobradamente aceptado.

Tal delimitación temporal otorga a la asignatura unos límites histórico-culturales precisos y, a la vez, refiere a un repertorio de obras y autores ya establecido por la tradición crítica, lo cual le confiere una menor variabilidad al momento de delimitar el recorte y la selección de contenidos. Si se piensa en relación con la noción de “canon”, la literatura española de este periodo se define por su indiscutible carácter canónico, ya que incluye a figuras como Miguel de Cervantes, Lope de Vega, Francisco de Quevedo o Garcilaso de la Vega, es decir nombres centrales en el parnaso de la cultura no solo hispánica, sino también occidental.

Estas características ya determinadas por la historiografía articulan la organización de los contenidos en los programas de estudio de las asignaturas de la carrera a lo largo de las décadas. Casi sin excepción, los criterios de selección e inclusión de temas siguen los principios fijados por la tradición de la enseñanza de la literatura española en la currícula argentina, basados en el carácter canónico y, por lo tanto, modélico de esta literatura y de su relevancia para la formación de docentes y enseñantes. Dicha condición ha determinado que este espacio curricular se haya configurado como uno de los más estables y que haya exhibido pocas variaciones a lo largo de los sucesivos cambios de planes de estudio.

En el caso del devenir de esta asignatura en la carrera de Letras, otro rasgo que ha contribuido a otorgarle estabilidad se vincula con el plantel docente que ha estado a cargo de ella desde el inicio: en los cincuenta años de trayectoria se han desempeñado como responsables de este espacio solo cuatro docentes: Gladys Teresa Girbal, entre 1972 y 1997, −con un interregno a cargo de Ricardo Sánchez Beiroa (1988-1989)−, René Vijarra (1997-2001) y Marisa Elizalde desde 2002 hasta la actualidad. La profesora Girbal acompañó el desarrollo de la cátedra durante los primeros veinticinco años y atravesó los diferentes cambios en los planes de estudio, así como las adecuaciones a los lineamientos que sustentaban dichas modificaciones. Una lectura de sus propuestas programáticas desde una perspectiva diacrónica permite observar las persistencias en los criterios al momento de su diseño. Como ya se ha apuntado, desde su conformación vinculada a un constructo avalado por la tradición crítica como lo es la noción de “Siglo de Oro español”, el espacio se ha configurado en torno a unos límites ya prefijados, tanto temporales como en relación con los géneros, obras o autores abordados. Esto se evidencia en los sucesivos programas presentados desde inicios de la década de 1970 hasta finales de los años 1990, en los que las asignaturas tenían un régimen anual. En los primeros de ellos, correspondientes a los años 1970/71 y 1972, se advierte, por un lado −y tal como se ha indicado para los programas de las Literaturas Castellanas medievales− la ausencia de fundamentación, objetivos o metodología, ya que consistían en un listado de obras y/o autores ordenados cronológicamente, con escasas referencias contextuales, y por otro, una organización en “bolillas” (nueve en total), que remite más al modo de evaluación (un examen final) y a una enumeración de títulos o temas que a un recorte razonado. Están incluidos allí los principales referentes del canon hispánico, entre los que se destacan las producciones de Cervantes y de Lope de Vega. La bibliografía sugerida al final es un registro heterogéneo de obras literarias o críticas e incluye los manuales e historias de la literatura más consagrados, en sintonía con la propuesta histórico-cronológica.

El cambio del Plan de estudios en 1976 tuvo su correlato en una reformulación del programa de la asignatura presentado ese año: la organización en “bolillas” es reemplazada por la de “unidades”, más acorde a una dimensión didáctica, pero el cambio más relevante es que la propuesta no sigue la línea histórico-cronológica de los anteriores, sino que se estructura en torno a la figura de Miguel de Cervantes. Así, las doce unidades abordan un aspecto específico de la figura o la obra del escritor y lo ponen en relación con otros autores o textos de la época. Asimismo, la bibliografía ya exhibe una mayor densidad y profusión, en la que, además de las referencias a manuales o historias de la literatura, se han incorporado textos críticos de reconocidos hispanistas de la época, lo que expresa un afán por actualizar no solo el enfoque de la asignatura sino también el bagaje bibliográfico.

Las modificaciones del Plan de estudio del año 1984 impactaron fundamentalmente en el cambio del sistema de acreditación −se pasó a un sistema de promoción directa con monografía final−, pero se mantuvo la propuesta de organización con el eje en la figura de Cervantes. Durante el breve período en que la asignatura estuvo a cargo del profesor Sánchez Beiroa (1988/89) se evidenciaron algunos cambios significativos, ya que se regresó a un planteamiento histórico-cronológico, pero esta vez con mayor énfasis en el contexto sociocultural: aparece la división en dos partes −Renacimiento y Barroco−, estructuración que será retomada en los programas posteriores. Por primera vez se incluyen objetivos y también se ofrece una actualización bibliográfica y organizada por unidades. A partir del año 1990 retoma el dictado de la asignatura la profesora Girbal y recupera su propuesta organizativa centrada en Cervantes, a la cual se le agrega el marco más formal de los programas vigentes, es decir, incluye objetivos (generales y específicos) y formas de evaluación.

Sin dudas, los cambios más relevantes en las propuestas pedagógicas se llevaron a cabo con las reformas de 1998 y 2003. Como se ha expresado, en esos planes de estudio se incorporaron tendencias teóricas y metodológicas que orientaban la formación para el profesorado y para la licenciatura, en particular, con la inclusión de nuevas perspectivas y de nuevos paradigmas. En el caso de las asignaturas referidas a la literatura española, las renovaciones se centraron, en primer lugar, en la eliminación de la asignatura Literatura Castellana III, a lo que se sumó el reemplazo del nombre del espacio curricular −pasaron a denominarse “Literaturas Españolas”− y modificaron su régimen de anual a cuatrimestral, como ya hemos explicado. Esto implicó un necesario ajuste de los contenidos y, a la vez, una adecuación a los marcos teóricos y críticos producidos en el ámbito del hispanismo, en concierto con las nuevas perspectivas que sustentaban la formación académica en Letras. Ya desde los contenidos mínimos para estos espacios definidos en el Plan de estudios, es posible reconocer este giro en el enfoque con la incorporación de conceptos y perspectivas vinculadas con la sociología de la cultura, el análisis del discurso, la teoría de los géneros, etc. En su materialización en los programas, estas reformulaciones se expresan en la organización de los temas y contenidos que, si bien mantienen el orden cronológico, basan sus unidades en la clasificación por géneros, tal como se evidencia en los programas de Literatura Española II de los años 1999/2000, en que la asignatura estuvo a cargo del profesor Vijarra.

El período que se inicia en el año 2001 continúa en esa perspectiva y los aspectos generales de la asignatura no variaron en la última modificación del Plan de estudios del año 2009. Sin embargo, la experiencia acumulada permitió ir definiendo una propuesta de enseñanza que articule, en un doble movimiento, un acercamiento crítico al canon hispánico áureo en diálogo con otras manifestaciones del sistema literario de la tradición hispánica. Así, luego de la última reforma, a partir del año 2012, se incorporaron al corpus de cada unidad una selección de textos literarios hispánicos del siglo XX, a fin de reconocer y analizar las proyecciones y reelaboraciones de temas, géneros y retóricas en producciones contemporáneas. En ese sentido, la propuesta recupera lo expresado por Melchora Romanos en un Congreso de Nacional de Hispanistas, cuando afirmaba: “se advierte la necesidad de contextualizar las obras seleccionadas en el conjunto de propuestas que intentan recuperar desarrollos de la historiografía, la estética, la historia social y las construcciones ideológicas con el fin de explicar la especificidad del periodo aurisecular” (2006, p. 127). Por otra parte, los avances y resultados de investigaciones en el campo del hispanismo nacional e internacional también ofrecen matrices productivas a fin de pensar nuevas aristas para la enseñanza de la literatura áurea, en relación con la formación literaria del estudiantado y las vinculaciones con la enseñanza escolar y también con la investigación académica. Así concebida, la enseñanza de la literatura española de este período particular ofrece un ámbito fértil para reflexionar acerca de las relaciones entre las nociones de canon en sus múltiples facetas y sus articulaciones con el canon escolar, y también permite proponer líneas de trabajo para la investigación. En el escenario de la formación académica en el área de Letras, la literatura española de los siglos XVI y XVII conforma un entramado de textos, artistas y géneros que, atravesados por su condición “canónica” o “clásica”, abren novedosas perspectivas, proponen lecturas actualizadas y enriquecedoras y contribuyen así a la praxis formativa de quienes la estudian.

Balances y proyecciones

Del análisis realizado se revela la presencia ininterrumpida de la literatura española en la formación docente y científica del estudiantado de Letras en la Facultad de Ciencias Humanas. Ciertamente, el hispanismo, como campo específico de la literatura, constituye hoy un objeto de estudio secular de gran magnitud en un entorno académico plural, de saberes, investigaciones y experiencias que no pierden de vista su rol en la vida intelectual y cultural de la comunidad universitaria de la que forman parte, en un escenario de interpretaciones amplias, no restrictivas ni caducas y válidas en un contexto de interrelación global (Miranda, 2023). Dedicaremos, entonces, los párrafos finales del capítulo a mostrar las líneas de trabajo que sostienen tal desafío.

En lo referente a la docencia, es destacable la estrecha vinculación existente entre Literatura Española I y Literatura Española II. El énfasis en ciertas problemáticas centrales –relacionadas principalmente con el canon, las tradiciones literarias y las apropiaciones culturales en los períodos históricos que competen a cada asignatura– es una preocupación constante de los equipos de cátedra,[8] que buscan siempre profundizar las continuidades conceptuales. A ello se suma el perfeccionamiento de competencias lingüísticas y discursivas, impulsado en las interacciones en el aula, en pos de la alfabetización académica del alumnado, tanto en la escritura como en el uso oral de la lengua española.

Asimismo, destaca la articulación que ambas asignaturas mantienen con otras de la carrera de Letras, ya sea por aspectos temáticos y críticos o metodológicos y didácticos. En tal sentido, los nexos con otros espacios curriculares destinados al estudio de las literaturas europeas permiten entrelazar tradiciones, configurar genealogías literarias y proponer miradas complementarias a ciertas particularidades, temas o tópicos propios de los distintos espacios geohistóricos de la esfera cultural europea y de sus posibles proyecciones al ámbito americano.

Del mismo modo, el campo de las literaturas hispánicas refuerza los vínculos con asignaturas de otras carreras de la Facultad de Ciencias Humanas y de otras universidades. Por ejemplo, Literatura Española I convoca anualmente actividades formativas conjuntas con Historia Medieval (Departamento de Historia), Literatura Medieval y del Renacimiento y Lengua Española (Departamento de Lenguas Extranjeras), y sus sucedáneas en otras casas de altos estudios de la Argentina y de Iberoamérica.[9] De manera análoga, este afán por fortalecer los lazos interinstitucionales está presente en la cátedra de Literatura Española II, lo que ha posibilitado la realización de actividades que involucraron a docentes e intelectuales de otras universidades, así como la participación en proyectos de trabajo colaborativo entre distintos centros de estudio.

En lo que concierne a la investigación, lo primero para señalar es que las docentes a cargo de ambas asignaturas han realizado su respectiva formación doctoral con tesis centradas en la literatura española, cuyos aportes pudieron incorporarse productivamente en los programas de las cátedras. Raquel Miranda obtuvo su título doctoral en 2003, en la Universidad Nacional de Tucumán, con la tesis Representación y funcionalidad del cuerpo humano en la literatura española medieval, dirigida por el doctor Pablo Cavallero y codirigida por la doctora Carmen Perilli. Por su parte, Marisa Elizalde se doctoró en 2016, en la Universidad Nacional de La Plata, con la tesis Avatares del hispanismo: canon y estudios literarios en la Argentina (1949-1973), dirigida por la doctora Melchora Romanos y codirigida por la doctora Mercedes Rodríguez Temperley. Esta circunstancia representa una fortaleza para la actividad docente porque supone la generación de un círculo virtuoso entre perspectiva científica y enfoque educativo, que incluye a la totalidad de los sujetos del entorno pedagógico −tanto docentes como estudiantes− y los vuelve también actores activos para la construcción de nuevos conocimientos. También es importante destacar la existencia en la Facultad de Ciencias Humanas de proyectos de investigación sobre literatura hispánica, en el marco de propuestas más amplias y/o interdisciplinarias, que dan cabida a docentes, personas graduadas y estudiantes, quienes participan regularmente de las convocatorias a becas e intercambios que ofrece el ámbito académico local y/o nacional. Entre ellos, podemos mencionar el POIRe UNLPam 2023 “La Edad Media de nuestros confines. Aportes, desafíos y reivindicación de los medievalismos regionales” y el PIP CONICET 2022-2024 “El cuerpo es el mensaje. Recreación corporal y sensorial de la Edad Media en producciones ficcionales contemporáneas”, dirigidos por la doctora Raquel Miranda. Asimismo, la participación en proyectos de investigación de corte interdisciplinario posibilitó articular los estudios hispánicos con otras perspectivas; en ese sentido pueden citarse los proyectos “Formación, invención y selección de repertorios de lectura en América Latina”, bajo la dirección de la doctora Graciela Salto y “Derroteros bibliográficos en la Argentina: catalogación y estudio de la Colección Cervantina perteneciente a la Biblioteca Ronco (Azul, Provincia de Buenos Aires)”, bajo la dirección de la doctora Mercedes Rodríguez Temperley, en los cuales se desempeñó como investigadora la profesora Elizalde.

Este aspecto resulta relevante porque, pese a las restricciones que el campo del hispanismo tiene en una institución con una fuerte impronta regional como la UNLPam, no son pocos los recursos humanos que deciden iniciar su formación en investigación en esta área de especialización.[10] En la mayoría de los casos, el paso inicial es la incorporación como estudiantes con tareas de adscripción a las asignaturas y, luego, la integración de equipos de trabajo en investigación, extensión y/o transferencia, en una dinámica que contribuye a afianzar el área de las literaturas españolas. En ese sentido, merecen nombrarse trabajos de tesis vinculados con los estudios hispánicos, como la tesis doctoral de la docente María Pía Bruno “Imágenes de la patria en el romancero cubano del siglo XIX”, dirigida por las doctoras Gloria Chicote y Graciela Salto, y la tesis de licenciatura de Aida Arias, titulada “Genealogías de lo inefable: (re)apropiaciones de la tradición retórica mística de San Juan de la Cruz en Región de fugas de Amelia Biagioni, dirigida por Marisa Elizalde.[11]

En síntesis, los nuevos aportes del hispanismo y sus intersecciones con otras disciplinas y perspectivas teórico-críticas han abierto líneas de trabajo que permiten repensar las lecturas de los textos y autores del acervo hispánico en un contexto dinámico y en diálogo con los saberes provenientes de diversas tradiciones junto a los propios de la formación docente, sus vinculaciones con la investigación en el ámbito universitario y sus proyecciones y reenvíos hacia otros niveles educativos.

Referencias

Elizalde, M. (2016). Avatares del hispanismo: canon y estudios literarios en la Argentina (1949-1973) [Tesis de Doctorado, Universidad Nacional de La Plata]. http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/57351

Lizabe, G. (2015). Dossier: La enseñanza de la literatura española en la escuela secundaria argentina actual. El Taco En La Brea1(2), 142–163. https://doi.org/10.14409/tb.v1i2.4676

Miranda, L. R. ([2003] 2004). Representación y funcionalidad del cuerpo humano en la literatura española medieval. [Tesis de Doctorado, Universidad Nacional de Tucumán]. https://repo.unlpam.edu.ar/handle/unlpam/833

Miranda, L. R. (2023). El patrimonio cultural pampeano en el prisma de los estudios medievales y el medievalismo. Merope, Revista del Centro de Estudios en Turismo, Recreación e Interpretación del Patrimonio, 4(7), 49-63. https://revele.uncoma.edu.ar/index.php/merope/article/view/4847

Prósperi, G. (2010). Enseñar literatura en la universidad: actualidad de una práctica [ponencia]. IX Congreso Argentino de Hispanistas, La Plata, Argentina, https://tinyurl.com/4jnaj72r

Prósperi, G. (2023) Enseñar Literatura Española: narrativas biográficas entre dos tiempos. Vera Cartonera. https://hdl.handle.net/11185/7213

Romanos, M. (2006). Estado actual de la enseñanza de la literatura española en las universidades argentinas. En Flawiá de Fernández, N. e Israilev, S. [Comps.]. Hispanismo, Discursos culturales, identidad y memoria (pp. 123-128). Universidad Nacional de Tucumán.

Fuente documental

Fichas de personal docente (2024) [Archivo]. Dirección de Recursos Humanos, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de La Pampa.


  1. Las autoras son docentes e investigadoras. Marisa Elizalde está a cargo del dictado de Literatura Española II y Raquel Miranda, de Literatura Española I. Universidad Nacional de La Pampa, Facultad de Ciencias Humanas. Departamento de Letras. Santa Rosa, Argentina. A su vez, la última dirige en la misma universidad el Instituto Interdisciplinario de Estudios Americanos y Europeos (IDEAE) e integra la Carrera de Investigador Científico y Tecnológico de CONICET. Correos electrónicos: marisaeelizalde@gmail.com; mirandaraq@gmail.com.
  2. En una presentación en el VII Congreso Nacional de Hispanistas, Melchora Romanos refería a estos vaivenes, producidos fundamentalmente a partir de los años 1980, y sus consecuencias en la configuración de estos espacios, en particular, a la reducción de materias y a sus reacomodamientos en las carreras de Letras del país (2006, p. 123-25).
  3. Una muestra de ello lo constituyen las colecciones editoriales destinadas a la enseñanza de la literatura en la escuela secundaria, en las cuales la literatura española ocupaba un lugar relevante. A modo de ejemplo, puede citarse la serie GOLU (Grandes Obras de la Literatura Universal), editada por Kapelusz, entre cuyos títulos sobresalen las obras y autores españoles.
  4. Leído desde los procesos históricos y sociales que atravesaron la década de 1970 en la Argentina, se puede comprender que en 1976 se haya impulsado una nueva reforma del Plan de estudios del Profesorado en Letras apenas un año después de aprobado el anterior. Uno de los puntos centrales de este cambio radica en el énfasis puesto en la enseñanza de la literatura española y de las lenguas clásicas, soslayadas en el proyecto de 1975. Es posible reconocer en este gesto una suerte de “retorno” ideológico a ciertos valores considerados propios de la cultura occidental, de la cual se afirma formar parte.
  5. Varias personas se desempeñaron como docentes a cargo de la tercera Literatura Castellana: María Jesús Urquía (1975-1976 y 1977-1982), Adelina Irma Lucio (1982-1987), Ricardo Sánchez Beiroa (1987-1989), Ana María Chico de Costianovsky (1989-1994) y José Javier Maristany (1995-1998).
  6. Si bien este plan tuvo una modificación parcial en 2003, los cambios no afectaron a las literaturas españolas, que continuaron con igual carga horaria, denominación y contenidos mínimos que en el diseño curricular previo.
  7. Vale la pena que destaquemos a María Cristina Gil de Gates en esta nómina, ya que fue la docente que dio visibilidad a los estudios medievales, tanto en el Departamento de Letras como en el de Lenguas Extranjeras de la Facultad de Ciencias Humanas. Discípula de Alan Deyermond y con una trayectoria destacada en el ámbito académico británico, su paso, aunque breve, impulsó en nuestra casa de estudios la articulación entre docencia e investigación en el campo de la literatura medieval hispánica, legado que se plasmó en numerosos proyectos y seminarios y en la creación en 1995 de un centro de investigación, el Instituto de Análisis Semiótico del Discurso (IASeD), hoy llamado Instituto de Investigaciones Literarias y Discursivas (IILyD).
  8. En la actualidad, ambas asignaturas cuentan con docentes auxiliares: en Literatura Española I se desempeña la profesora Mariana Alejandra Casado y en Literatura Española II, el doctor Eugenio Conchez Silva.
  9. Entre dichas iniciativas, resulta oportuno mencionar los cursos de Literatura Española dictados para universidades brasileñas, en el marco del Collaborative Online International Learning (COIL) y del programa de la UNLPam para fortalecer la Internacionalización del Curriculum. El interés común por la enseñanza de la literatura medieval hispánica, la acreditación de sus contenidos y el fortalecimiento de las capacidades críticas de la masa estudiantil también ha dado lugar a publicaciones, con alcances didácticos y divulgativos, coeditadas con instituciones españolas.
  10. Varias son las becas de iniciación a la investigación que dan cuenta de esta circunstancia. En el ámbito de la literatura medieval es posible mencionar: “Figuras zoológicas y significados humanos en la literatura medieval” (Mariana Casado), “Un Alfonso y dos Urracas: apropiación femenina del discurso cronístico en la novela de tema medieval contemporánea” (Camila Quiroga) y “El hábito hace al monje: vestimenta, cuerpo y persona en la literatura medieval” (Nora Moyano), entre otras dirigidas por Raquel Miranda. En el ámbito de la literatura española áurea, puede citarse “El lenguaje místico de San Juan de la Cruz en la poesía contemporánea” (Aída Arias), dirigida por las doctoras Graciela Salto y Marisa Elizalde.
  11. También es significativo en este punto aludir al proyecto “Discurso, alteridad y frontera: formas de representación de la caballería de origen plebeyo en la Corona de Castilla (siglo XIII)” del doctor Juan Cruz López Rasch, del Departamento de Historia, con el cual fue aprobado su ingreso a la Carrera de Investigador Científico del CONICET bajo la dirección de Raquel Miranda.


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