Sonia Bertón y María Cecilia Gaiser[1]
Como ya lo señaló Pierre Bourdieu (2003), revisar la historia de las ciencias en el campo de las humanidades constituye una forma de legitimación. Los estudios referidos a la institucionalización de las disciplinas sociales en las universidades argentinas cuentan con resultados descriptivos de gran interés en universidades como La Plata, Buenos Aires, Rosario, Litoral (Gerbaudo, 2014, 2024). En cambio, en La Pampa, si bien hay antecedentes de este tipo de investigaciones en el campo de las ciencias sociales, en la carrera de Letras específicamente, este tipo de indagación presenta un terreno inexplorado. Aunque la “residencia docente” y, en concomitancia, los aprendizajes en torno a la enseñanza de la lengua y la literatura se configuran como campos de análisis y reflexión desde la constitución del profesorado de Letras en la Universidad Nacional de La Pampa, es necesario señalar que esta formación pedagógica y didáctica funcionó en un terreno compartido entre las disciplinas de referencia y las Ciencias de la Educación y que, por lo mismo, no estuvo exento de tensiones y debates, tanto en el marco de la facultad como en ámbitos interuniversitarios.
El profesorado en Letras tiene su origen en el Instituto Provincial del Profesorado Secundario. El primer Plan de Estudios de esta carrera data de 1967. En el año 1971, se aprobó mediante decreto 412-71 la creación de la Facultad de Ciencias Humanas dentro del ámbito de la UNLPam y, en ese mismo acto institucional y administrativo se incorporó a dicha facultad, el Instituto Provincial del Profesorado Secundario. El plan del Profesorado en Literatura y Castellano que entró en vigencia desde ese año presentaba una estructura curricular análoga a la del instituto provincial; es decir, mantenía cuatro años de duración y el nombre del plan del terciario, aunque con una leve modificación en la denominación del título ya que se agregó el nivel educativo “Profesor en nivel medio en Literatura y Castellano”.
Tanto este plan como los siguientes, que se correspondieron con cambios y modificaciones durante los años 1975 al 1977, compartían la impronta filológica y de corte enciclopédico que se advierte, principalmente, en la representación del perfil docente: un profesor de lengua y literatura, con fuerte formación en el campo curricular de las lenguas y las literaturas clásicas y europeas. Por ejemplo, el plan de 1976, propuesta elevada y aprobada en el marco de la intervención de la UNLPam por el régimen militar y el primero en incorporar en su título el término Letras que continúa hasta hoy en la denominación de la carrera, apuesta de manera más férrea a este ideal de la formación clásica, ya que agrega a los tres niveles de latín de los planes anteriores, tres niveles de lengua griega. Sin embargo, este ideal filológico como núcleo duro consolidado se desdibuja gradualmente una vez recuperada la democracia y conforme avanza la delimitación de las disciplinas en los espacios de profesionalización docente.
Esta época previa a la recuperación del Estado de derecho presentaba, en el área de la formación pedagógica, ciertas constantes, más allá de que los planes se organizaran por año lectivo o por ciclos. Asignaturas vinculadas con el ámbito educativo que antecedían a la práctica en el aula y compartidas con el resto de los profesorados para la enseñanza media como Psicología, Didáctica general, Pedagogía, Historia de la Educación y Organización, Administración y Legislación escolar atravesaban el tronco de la formación pedagógica general, con algunas leves modificaciones (en las denominaciones, por ejemplo) entre planes. Para estas materias, planteadas como comunes a todos los profesorados, no se especificaban contenidos mínimos, lo que nos permite suponer un abordaje indiferenciado para todas las carreras de la Facultad de Ciencias Humanas. En este aspecto, los planes analizados difieren con la perspectiva actual de nuestro campo de conocimientos por la cual entendemos que la enseñanza de una disciplina es específica y particular y no comparable con la de otros campos de estudio.
En relación con el área particular de las prácticas y residencias docentes, el plan del año 1976 y sus modificatorias de 1977, evidencian algunas constantes respecto de la propuesta anterior. Por un lado, mantienen la indefinición en los contenidos mínimos; por el otro, en relación con las correlatividades, se establecen regímenes entre las materias del tronco de la formación pedagógica, compartida con todos los profesorados (Didáctica, Pedagogía, Organización, Administración y Legislación escolar), pero no con las áreas disciplinares del campo de la formación específica de la lengua y la literatura. Esta organización reafirma la idea vinculada con una formación de formadores común e inespecífica para todas las disciplinas.
A diferencia de estos planes, la propuesta de 1975, de reducida vigencia a raíz del golpe militar, estableció, por un lado, correlativas disciplinares tanto del campo de la literatura como del de la lingüística (Morfosintaxis del español, Crítica de textos literarios II, Literatura argentina I, Literatura hispanoamericana I y Literaturas modernas), además de una materia del ciclo pedagógico (Didáctica general) y, por el otro, respecto de los contenidos mínimos, se definieron aquellos correspondientes a las asignaturas del ciclo básico (área de lingüística y área de literatura) y, por lo tanto, específicas de la disciplina; no obstante, los contenidos de las prácticas docentes permanecieron indeterminados.
En relación con la denominación de las asignaturas, en el plan 1971 se denominaba “Metodología especial y prácticas de la enseñanza”; en la propuesta de 1975 “Metodología general y práctica docente” y en el plan 1976 encontramos la denominación “Residencia docente” que continúa invariable, incluso, hasta el plan 1998. Como podemos observar, si bien en el devenir de las denominaciones se incorporó el adjetivo “docente” para relacionar la práctica con el ámbito de la enseñanza, en los objetivos generales de los planes, no hay referencia alguna al ejercicio de la docencia. Esta representación docente de la época, vinculada con un paradigma centrado en lo disciplinar[2], se advierte con claridad en el siguiente enunciado del plan 1975: “Preparar al futuro profesor para seguir más tarde estudios de especialización en las ramas modernas de la lingüística y de la literatura”, es decir, promover que las y los futuros docentes continúen su formación en las áreas específicas como garantía de buenas prácticas de enseñanza. Sin duda, primaba la idea de que la “buena” docencia está ligada a quien sabe mucho, sin relevancia de las metodologías de enseñanza y las estrategias y recursos didácticos de los que dispusiera para enseñar contenidos.
Los planes 1976-1977 sostuvieron esta perspectiva e incorporaron la denominación “Residencia docente”, que permanecerá hasta el 2009. En relación con los programas, entre los años 1977 y 1979, por ejemplo, la asignatura Residencia pedagógica (así denominada en el documento), estuvo a cargo de la profesora Alicia Speroni. Formaba parte del área de Letras, a diferencia de los Seminarios I y II que integraban el área de Formación Docente general. Esta materia tenía un régimen anual y la modalidad de aprobación era por promoción sin examen final. Es probable que ya en aquel entonces se advirtiera sobre la imposibilidad de ofrecer como opciones las modalidades de examen final y examen libre dadas las particularidades de una actividad curricular que se aprueba según el desempeño efectivo del estudiante en el aula en su rol como docente.[3]
El programa presentado por la profesora Speroni se organiza en siete unidades y un apartado de bibliografía en el que se referencian tanto textos propios de la disciplina (“Expresión oral y escrita”, “El análisis de la prosa literaria”, “El análisis estructural del relato”) como textos relativos a la formación pedagógica general (“Taxonomía de los objetivos de la educación”, “Planeamiento y evaluación de la tarea escolar”). Asimismo, también se incorporan insumos vinculados con la enseñanza de la lengua y la literatura (“La enseñanza de la lengua en la escuela secundaria”, “Didáctica de la lectura creadora”, “Problemática de la lengua en la escuela secundaria”, “Didáctica de la ortografía”). Estas incorporaciones manifiestan una temprana búsqueda de materiales específicos sobre los procesos de enseñanza y aprendizaje inherentes al objeto de estudio y propios de ese campo de conocimiento, recorrido que, posteriormente, habilitará la consolidación del campo de la didáctica de la lengua y la literatura como disciplina específica.
Las siete unidades del programa inician su título con la palabra “Metodología”, posiblemente motivada por las denominaciones previas de la asignatura (Metodología especial y prácticas de enseñanza –plan 1971– y Metodología general y práctica docente –plan 1976–). La unidad I aborda contenidos vinculados con el lenguaje, la comunicación y los textos; la unidad II, resulta un tanto ecléctica ya que se focaliza en la “composición”, pero recorre temas como: la oralidad y la escritura, los tipos textuales tanto literarios como no literarios, tiempos verbales y la evaluación de la composición oral y escrita, entre otros. La unidad III se enfoca en aspectos normativos de la dimensión ortográfica y la IV se concentra en temas de la gramática descriptiva. Por su parte, el proceso de lectura se aborda en la unidad V y la VI vuelve a presentar temáticas relativas al lenguaje oral. Para finalizar el programa, la última unidad presenta la “Metodología de la literatura” pero, nuevamente, advertimos la dispersión ya que los contenidos de los textos literarios se enuncian en la unidad II y aquí se funden temas como “el mundo literario” y la “literatura y la comunicación” con la actualización bibliográfica, el libro de texto y la evaluación, por un lado, y el abordaje de géneros institucionales como el programa, el plan de clases, la planificación y las pruebas.
Como podemos observar, las unidades se componen de temáticas que continúan dibujando un perfil de alumno-aprendiz, es decir, persiste el objetivo de desarrollar contenidos para que el estudiante aprenda. Resultan casi invisibilizadas, en este programa, las propuestas relativas a la enseñanza de contenidos disciplinares. Solo una vez encontramos la utilización de la palabra “enseñanza” vinculada con la lectura y la recurrente presencia de la evaluación como contenido en todas las unidades.
Para este mismo período contamos con los programas de “Seminario I” y “Seminario II”. Gracias a una especificación marginal de la modificatoria del plan 1979, sabemos que estos son asignaturas correspondientes a la formación pedagógica.
El Seminario I se denomina “El aprendizaje y la relación docente-alumno” y lo dictaba el licenciado en Psicología Miguel Motzo. Contaba con 4 bloques: “Conceptos fundamentales de psicología general y evolutiva”, “Aprendizaje”, “Los grupos y el aprendizaje” y “Los problemas de aprendizaje”. La dinámica de trabajo se corresponde con la denominación ya que se focaliza en el intercambio de opiniones sobre la lectura del material bibliográfico, especificado en una escueta bibliografía. La aprobación se efectúa con un trabajo monográfico.
Por su parte, el Seminario II, denominado “Evaluación de los aprendizajes en la enseñanza media”, era dictado por el profesor Aldo Reda y se concentra, claro está, en la definición de la noción de evaluación retomando, tal como lo explicita al inicio del programa, aspectos desarrollados en las materias pedagógicas que lo preceden. La metodología de trabajo descripta se asimila a la dinámica de taller en la que predomina la valoración experiencial en torno a las prácticas del grupo-clase y el intercambio con el “coordinador”, forma en la que se denomina a sí mismo el docente de la cátedra. El marco teórico de sostén es una breve bibliografía de referencia centrada en el concepto de evaluación.
En noviembre de 1984, se aprobó un nuevo plan de estudios, a poco menos de un año de la recuperación de la democracia y del Estado de derecho en nuestro país y del retorno a los órganos de gobierno institucionales en la educación superior. Las modificaciones que plantea este nuevo plan denominado “Profesorado y Licenciatura en Letras” se enfocan en “superar los problemas de correlatividad y cursado, y adecuar las carreras a las exigencias de actualización” y su objetivo general es “formar docentes de enseñanza media y superior e investigadores en la especialidad”. A diferencia de planes anteriores, aquí se especifican los alcances del título que se extienden a otros campos, como la investigación, la promoción cultural, la crítica literaria y la asesoría editorial. De esta manera, no solo se establecen incumbencias que integran la inserción laboral en educación superior (terciaria y universitaria) sino que también abarcan otros ámbitos no vinculados con la docencia.
La formulación del plan es más detallada que las anteriores en cuanto incluye la descripción del sistema de correlatividades y el régimen de equivalencias. Además, presenta contenidos mínimos de todas las asignaturas, su coordinación vertical y horizontal y un organigrama del sistema de correlatividades entre materias. Por otra parte, se enuncian los objetivos de la carrera y, por primera vez, aparece la idea de formar para la docencia: “El objetivo de este Plan de estudio de la carrera de Letras es, en el caso del Profesorado en Letras, formar docentes de enseñanza media y superior”.
En el área pedagógica, se mantienen las asignaturas de los planes anteriores: Psicología, Problemática pedagógica y Didáctica. Sin embargo, la gran novedad de este plan radica en la incorporación de dos asignaturas destinadas, particularmente, a contenidos vinculados con la enseñanza de la lengua: Didáctica de la lengua I y Didáctica de la lengua II, denominadas de manera genérica e inespecífica en los planes anteriores como Seminarios I y Seminarios II. A partir de esta aclaración del plan 1984 se puede dilucidar cuáles son los objetivos y áreas de incumbencia de esos denominados “Seminarios” de los planes anteriores. Por último, en quinto año encontramos Organización, Administración y Legislación escolar y Residencia docente, esta última de régimen anual. En este plan, se enuncian, por primera vez, los contenidos mínimos de la asignatura que enmarca la práctica docente. Se enumeran de la siguiente manera: Metodología especial. Observación sistemática de la actividad áulica. Práctica Docente. Responsabilidades administrativas del docente. Nuevamente se incorporan correlativas estrictamente disciplinares para este espacio, tales como Literatura española III, Literatura castellana II, Literatura iberoamericana I, entre otras.
En lo que respecta al espacio Residencia docente, desde el cambio de plan, cuya primera cohorte corresponde a 1985, estuvo a cargo del profesor Aldo Reda.[4] Los programas de esos años –con modificaciones leves como actualización bibliográfica o las formas de los enunciados– se centraban en la práctica docente y en la configuración del docente de Letras como un profesional de la enseñanza. Por ejemplo, en los fundamentos del programa de 1985 –Aldo Reda, titular y Doris Gonzalo, JTP– se lee: “ya no podemos engañarnos con respecto a nuestro perfil profesional: no somos ‘maestritos que damos la lección” sino profesionales que vivimos de nuestro trabajo”. En el programa de 1988 –también Reda, titular; Nora Mantelli, JTP, Cecilia Beláustegui, Analía Melich y Susana Sampayo, ayudantes– aparece un concepto que se mantiene hasta hoy: la inserción completa de quienes cursan Residencia en un curso y el papel formador del o de la docente del curso. Esto constituye el antecedente del rol de coformación que, en la actualidad, se le asigna a quienes reciben residentes en sus cursos, incluso con reconocimiento institucional a través de resoluciones anuales del Consejo Directivo de la Facultad. La inserción completa tiene como objetivo el involucramiento de los/as futuros/as profesionales en la lógica institucional del colegio en el cual se insertan.
Desde 1984 y hasta 1998, se produjo un largo impasse en el que no hubo cambios ni modificaciones al plan de estudios del profesorado aun cuando en 1993 se sancionó, durante el gobierno de Carlos Menem, la Ley Federal de Educación 24195 que significó un cambio fundamental en la configuración del sistema educativo nacional estipulando la nueva organización en Educación General Básica –EGB1, EGB2 y EGB3– y Nivel Polimodal. Con este marco normativo y la Ley de Educación Superior, vigente a partir de 1995, como referencias directas, en marzo de 1998 se aprobó el plan de estudios “Profesorado en Letras”. Entre los principales considerandos de la resolución se explicita que el diseño curricular del nuevo plan se ha elaborado teniendo en cuenta los Contenidos Básicos Comunes de EGB3, de la Educación Polimodal y de la Formación Docente por la necesidad de “adecuar la oferta […] a las demandas académicas, pedagógicas y de investigación actuales en los campos de la Lengua y la Literatura”. En este sentido, se manifiesta, también, que para la elaboración del Plan se han consultado otros antecedentes como los Documentos preliminares de la Formación Docente aprobados por el Consejo Federal de Educación y planes y proyectos de formación docente de España, Francia e Inglaterra.
Las características particulares de los cambios que implicó la nueva ley de educación significaron, para la propuesta de profesorado de la UNLPam, modificaciones que se vieron reflejadas con notoriedad en todos los aspectos del documento. Entre los objetivos, se remarca la necesidad de “adecuar el título […] a la nueva estructura del sistema educativo nacional a fin de facilitar la inserción profesional de los graduados”, “elevar la calidad académica y pedagógica” y “Ampliar la incumbencia profesional […] a los campos educativos en lengua, literatura y comunicación, y la coordinación de proyectos institucionales en lengua y literatura”. Si bien la Ley Federal de Educación en la que se sustentaron estos cambios tuvo muchos y sostenidos debates que llevaron a su derogación en el año 2006, uno de los puntos más controversiales en nuestro campo de conocimiento tuvo que ver, precisamente, con el énfasis puesto en la función comunicativa del lenguaje en desmedro de otros aspectos igualmente relevantes en la enseñanza de la lengua y la literatura. La presencia de lo comunicacional se hace notar en este nuevo plan en cuanto aparece en forma reiterada en todos los apartados (Fundamentación, Objetivos, Alcances del Título, Perfil del Título) y se replica en dos seminarios específicos vinculados con el campo.
Respecto de las asignaturas que nos ocupan, se prevén dos Residencias Docentes (I y II) que forman parte del Área de Formación Docente y se correlacionan con Didáctica Especial I y II. Ambas asignaturas se desarrollan durante el tercer año de la carrera en distintos ámbitos educativos y según las prescripciones de los contenidos mínimos, que no se explicitan como contenidos propiamente dichos sino como acciones a desarrollar, específicas y diferentes para cada una de las instancias curriculares. Durante el transcurso de la primera residencia, se estipulan la observación de clases, la tarea de ayudante docente, actividades de tutorías, investigación educativa y animación cultural. Es recién en los contenidos de la Residencia II cuando se prevé el diseño, la gestión y evaluación de un proceso completo de enseñanza. Asimismo, se propone también en esta instancia la investigación en acción y la participación en Taller I, una de las primeras materias de las carreras de Letras.
Estos lineamientos se mantuvieron, en términos generales, hasta el año 2009, momento en el que, derogada la Ley Federal de Educación y en vigencia desde el 2006 la Ley de Educación Nacional n.° 26206, fue imperativo adecuar los planes del profesorado a la nueva estructura curricular de la Educación Secundaria. En este contexto, dos son los cambios fundamentales en lo que respecta a nuestro análisis. Por un lado, se deja de lado el enfoque comunicativo del lenguaje. Por el otro, y directamente relacionado con el área que nos ocupa, se configuró en el ámbito de la Facultad de Ciencias Humanas el Campo de las Prácticas y este espacio será determinante en los planes de estudios de todos los profesorados, incluyendo el de Letras. En nuestro caso particular, se explicita su importancia en la Fundamentación: “En este nuevo Plan de Estudio, la formación disciplinar en Lengua y Literatura se complementa con la reformulación del campo de la formación docente especializada”. En este sentido, cada espacio curricular deberá diseñar acciones destinadas a “superar la distancia habitual entre formación disciplinar y pedagógica” razón por la cual se incorporarán “los saberes del campo lingüístico-literario a la práctica profesional de manera transversal”, tanto horizontal como verticalmente. Se propone, de este modo, que la práctica docente se aborde desde el segundo año a través de múltiples estrategias que permitan al estudiantado desarrollar capacidades para su desempeño docente a la par de sus aprendizajes disciplinares.
En relación con las materias que nos ocupan, se produjeron en este momento cambios significativos en relación con la denominación de las asignaturas. Así, las materias Didáctica Especial, Residencia Docente I y Residencia Docente II pasaron a llamarse Práctica I: Didáctica de la Lengua y la Literatura, Práctica II y Práctica III. En todos los casos se mantuvieron los contenidos mínimos ya establecidos en el plan anterior y la organización general de las materias según los ciclos Básico y Orientado del Nivel Secundario. En relación con la distribución de la carga horaria, las Prácticas I y II se mantuvieron como materias cuatrimestrales, planificadas para el primero y segundo cuatrimestre del quinto año de la carrera, respectivamente. En cuanto a la Práctica I, se mantuvo como una materia anual.
Las denominaciones de los espacios manifiestan la perspectiva expresada en el enunciado “práctica situada” que se articula con la organización de las dos materias que prevén la inserción completa en las aulas, ya que desde hacía tiempo se había acordado, entre los equipos docentes, desarrollar la inserción institucional en el Ciclo Básico en la Práctica II y en el Ciclo Orientado en la Práctica III. Esa pauta implicó un trabajo sostenido año a año con la comunidad graduada de Letras, ya que muchos/as se implicaron en el rol de coformadores/as al recibir estudiantes en sus cursos y realizar el seguimiento junto con los equipos de cátedra. Si bien diversas instituciones del medio abren sus puertas, es importante señalar el rol del Colegio de la UNLPam que mantiene el carácter de “departamento de aplicación” para la formación de los profesorados de la UNLPam, con sus criterios y pautas institucionales.[5] Esa articulación con el medio profesional fortalece los vínculos universidad- escuela secundaria y permite aprender de las experiencias de los/as docentes en actividad, como así también fortalecer un aprendizaje en la práctica al ejercerla en diferentes contextos y con estudiantados también diferentes: no es lo mismo el desarrollo intelectual y emocional de púberes de 12 a 14 años que el de adolescentes de 15 a 17 años.
Las cátedras se conformaron, en lo que refiere a la Práctica I, con la docente doctora Diana Moro acompañada, en distintos momentos, por la licenciada Ana Gatto Cáceres, profesora Sandra Sombra y doctora María Cecilia Gaiser. La Práctica II –primer espacio de la residencia docente–, a partir de la jubilación del profesor Aldo Reda, estuvo a cargo de Diana Moro como profesora adjunta y de Nancy Sad como JTP hasta el año 2015.[6] Por breves períodos con el cargo de ayudante de primera estuvieron Daniela Melchor y Rosario Pascual Battista; entre 2019 y 2023, María Cecilia Gaiser ocupó el cargo de JTP y, a partir de 2024, es profesora adjunta a cargo de la asignatura.
Respecto de la Práctica III, estuvo a cargo hasta el año 2015 de la profesora Nancy Sad acompañada por la doctora Sonia Bertón. A partir de diversas circunstancias, la conformación de las cátedras fue modificándose hasta la actualidad en la que el equipo de la Práctica I se encuentra a cargo de las doctoras Silvia Spinelli y Rosario Pascual Battista; el de Práctica II, de la doctora María Cecilia Gaiser y profesora Melina Kloster y el de Práctica III está conformado por la doctora Sonia Bertón y la profesora Sandra Sombra. En todos los casos, se trata de docentes vinculadas con la escuela secundaria ya sea por la práctica áulica tanto como por el ámbito de investigación. Además, forman parte de Subsede Universidad Nacional de La Pampa de la sede argentina de la “Cátedra UNESCO para el mejoramiento de la Calidad y Equidad de la Educación en América Latina con base en la Lectura y la Escritura, ámbito a partir del cual han participado en reuniones científicas, proyectos de investigación y publicaciones especializadas.
Finalmente, durante el año 2023, la Secretaría Académica de nuestra facultad convocó a todas las carreras a revisar sus planes de estudios en función de pensar modificaciones no estructurales. Conscientes de los desafíos y dificultades que los contextos actuales suponen para los profesorados en general, y el nuestro en particular, las y los integrantes del Departamento de Letras nos abocamos a trabajar con el objetivo de revisar y concretar algunos cambios menores relativos a correlatividades y ubicación y nombres de materias. En este proceso continuamos, aunque, transcurrido un año caracterizado por intensas conflictividades, cuestionamientos, revisiones, debates, pero, sobre todo, incertidumbres de las que no vemos resoluciones claras ni prontas, mirar el pasado de nuestro profesorado es una manera de empezar, o al menos, intentar, a vislumbrar posibles salidas. ¿Cómo sostener carreras menospreciadas y poco redituables para un sistema que pretende gravitar solo en torno a la lógica de mercado? ¿De qué manera responder a las demandas de una sociedad que se vincula con lo inmediato, lo instantáneo, con el saber superficial y las viralizaciones de las verdades a medias o de las no verdades? ¿Qué planes de estudios diseñar en el presente que nos permitan proyectar un futuro en el que el estudio y la enseñanza de la lengua ocupen el lugar de preponderancia que realmente tienen en la construcción de las ciudadanías, de los derechos humanos y de la democracia? ¿Qué lugar darles a la formación docente y a las residencias en estos diseños? No tenemos las respuestas, claro, pero, tal vez podamos arriesgarnos a afirmar que es de capital importancia recuperar y poner el foco en dos cuestiones que, por sabidas no podemos dar por sentadas: aprender a aprender y aprender a enseñar; esto es, recuperar la centralidad de los saberes sólidos, coherentes, sostenidos y en permanente discusión.
Referencias
Boudieu, P. (2003). El oficio del científico. Ciencia de la ciencia y reflexividad. Anagrama.
Gerbaudo, A. (Dir.). (2014). La institucionalización de las Letras en la universidad argentina (1945-2010). Notas “en borrador” a partir de un primer relevamiento. Universidad Nacional del Litoral.
Gerbaudo, A. (2024). Tanto con tan poco. Los estudios literarios en Argentina. 1958-2015. Universidad Nacional del Litoral. https://hdl.handle.net/11185/7509
Fuentes documentales
Decreto n.° 8068 (29 de noviembre de 1972). Aprobación del Profesorado de Literatura y Castellano en la Universidad de La Pampa. Poder Ejecutivo Nacional.
Fichas de personal docente (2024). [Archivo]. Dirección de Recursos Humanos, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de La Pampa.
Moro, D. (2004-2023). Programas de Práctica II: Residencia docente [Archivo]. Dirección Académica, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de La Pampa.
Motzo, M. (1978) Programa del seminario I: El aprendizaje y la relación docente-alumno [Archivo]. Dirección Académica, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de La Pampa.
Pruzzo de Di Pego, A., Pascualetto, G., Gonzalo de Giles, D., Del Valle de Paz, E., Nosei, M. C., Ojeda, N. B. (1983). Programa del seminario I: Evaluación de los aprendizajes en la enseñanza media [Archivo]. Dirección Académica, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de La Pampa.
Pruzzo de Di Pego, A., Pascualetto, G., Gonzalo de Giles, D., Del Valle de Paz, E., Nosei, M. C., Ojeda, N. B. (1983). Programa del seminario II: Los medios audiovisuales en la enseñanza [Archivo]. Dirección Académica, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de La Pampa.
Reda, A. (1978). Programa del seminario II: Evaluación de los aprendizajes en la enseñanza media [Archivo]. Dirección Académica, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de La Pampa.
Reda, A. (1980-2006). Programas de Residencia Docente [Archivo]. Dirección Académica, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de La Pampa.
Resolución n.° 206 (9 de abril de 1975). Aprobación del Plan del Profesorado de Literatura y Castellano [Archivo]. Universidad Nacional de La Pampa.
Resolución n.° 22 (9 de abril de 1976). Aprobación del Plan del Profesorado en Letras [Archivo]. Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de La Pampa.
Resolución n.° 1115 (8 de noviembre de 1977). Modificación del Plan de Estudios 1976 del Profesorado en Letras. Rectorado [Archivo]. Universidad Nacional de La Pampa.
Resolución n.° 15 (26 de noviembre de 1984). Aprobación del Pan del Profesorado y Licenciatura en Letras. Consejo Superior Provisorio [Archivo]. Universidad Nacional de La Pampa.
Resolución n.° 24 (4 de marzo de 1998). Aprobación del Pan del Profesorado en Letras. Consejo Superior de la UNLPam [Archivo]. Universidad Nacional de La Pampa.
Resolución n.° 231 (25 de noviembre de 2009). Aprobación del Pan del Profesorado en Letras. Consejo Superior de la UNLPam [Archivo]. Universidad Nacional de La Pampa. https://actosresolutivos.unlpam.edu.ar/
Sad, N. (2007-2010). Programa de Residencia Docente II [Archivo]. Dirección Académica, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de La Pampa.
Sad, N. (2013-2015). Programa de Práctica III [Archivo]. Dirección Académica, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de La Pampa.
Speroni, A. (1977-1978-1979). Programa de Residencia Pedagógica [Archivo]. Dirección Académica, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de La Pampa.
- Las autoras son las docentes a cargo del dictado de Práctica II y Práctica III. Universidad Nacional de La Pampa. Facultad de Ciencias Humanas. Departamento de Letras. Santa Rosa, Argentina. Correos electrónicos: ceciliagaiser@gmail.com; soniaberton@gmail.com.↵
- Ese paradigma era hegemónico en la época ya que las didácticas especiales como campo autónomo recién comienzan a consolidarse en el mundo de habla hispana en la década de 1990. ↵
- Conviene aclarar que, durante los ciclos 2020-2021, ambos atravesados por la pandemia de COVID-19, se implementó la modalidad de examen libre pero solo con el fin de resolver aspectos administrativos que permitieran a las y los estudiantes cursar y aprobar las prácticas docentes en dos años consecutivos con el objetivo de salvar la imposibilidad coyuntural de participar en las actividades de la escuela secundaria a raíz del aislamiento preventivo impuesto por el gobierno nacional con el fin de resguardar la salud de la comunidad.↵
- El profesor Aldo Reda se incorporó como docente en la Facultad de Ciencias Humanas en el año 1977 y fue profesor titular del espacio residencia docente –con diferentes denominaciones– desde 1980 a 2005 (año de su jubilación).↵
- El Colegio Ciudad de Santa Rosa, el Colegio 9 de julio, la Escuela Normal, el Colegio Polivalente de Artes, el Colegio República Argentina, el Colegio Santa Tomás son algunas de las instituciones que anualmente son receptoras de estudiantes para la realización de sus prácticas.↵
- En el año 2015, sufrimos la pérdida de Nancy Sad. Sirva esta mención como cálido reconocimiento a su capacidad profesional y a su enorme generosidad personal. ↵






