Fabricación colectiva
Analía Gerbaudo[1]
Este título no alude solo al carácter del trabajo que dio lugar a este libro sobre la institucionalización de las letras en la Universidad Nacional de La Pampa sino también al que se necesita para reconstruir este proceso en el espacio nacional y, ni que decir tiene, regional y transnacional. Las razones se precipitan.
Para empezar, algo que insinúan Graciela Salto y Diana Moro en la primera nota al pie: una breve consideración auto-bio-gráfica en la que resaltan que “las autoras han sido, en forma sucesiva, estudiantes, graduadas, docentes e investigadoras de la carrera de Letras [de la Universidad Nacional de La Pampa] durante más de tres décadas”. Que podemos estudiar cómo se institucionalizaron las letras en universidades en las que ni cursamos ni enseñamos ni investigamos, podemos. Pero esto no supone desconocer que habrá detalles, circunstancias e, incluso, anécdotas que, decisivas o superfluas, se nos escaparán. Esas que le darán a la composición un relieve diferencial que va más allá de lo pintoresco o del entre-nos para estimular la curiosidad. Ese bichito que, una vez despertado, nos lleva a seguir los cuentos con el mismo interés que los datos duros (fechas, cifras, resoluciones, planes de estudio, programas de cátedra, entre otros), necesarios para enmarcar los procesos que se retoman.
Luego, en relación con esto, se podría considerar a este libro un modelo metodológico para los futuros (es decir, los que sabemos se están escribiendo sobre este asunto) y para los por venir (es decir, los que todavía no sospechamos se escribirán) dedicados al estudio de una institución puntual. Argumento: 1) el libro arranca con un marco difícil de insertar en un estudio de campo recortado sobre el plano nacional. Hablo de cómo y cuándo arranca la carrera de letras en la Universidad Nacional de La Pampa y los avatares alrededor de los planes de estudio; 2) el abordaje de cada zona disciplinar está a cargo de quienes, durante años, la enseñaron e investigaron y/o la enseñan e investigan. En un tiempo transido por la hiperespecialización esto se convierte en un componente determinante para que no se nos escapen matices y, ni que decir tiene, bibliografía fundamental.
Para concluir, estamos también ante una fabricación colectiva en otro sentido: asistimos a la composición de una suerte de enciclopedia por venir que habilitará las esperadas “morfologías comparativas”. Una enciclopedia que imagino digital y en acceso abierto. Una que exhume papeles, documentos e historias sobre la construcción de los estudios de las letras en este lastimado país que ha sabido hacer de lo público una de sus banderas identitarias. Esa que levantamos, una y otra vez, orgullosxs por todo lo que habilita…
De yapa, si acordamos en que “exhumar es transformar” (como aprendimos de Jacques Derrida), no pasa desapercibido el gesto que deja entrever el esfuerzo quijotesco de la tarea. Exhumar es también contribuir a la gestación de un archivo con domicilio público y en soporte resistente que evite a lxs investigadorxs por venir la sensación inicial que nos embarga a todxs quienes nos lanzamos con proyectos de este orden: hablo de cierta pesadumbre dada la certeza de los obstáculos con los que nos toparemos. Como no hay manera de que podamos hacer algo para revertir este estado de las cosas desde el meta-campo estatal, hacemos lo que podemos desde nuestros espacios de intervención. Y no es poco. Solo con pispear, en las primeras páginas de este libro, el estado de la cuestión sobre estos problemas, encontraremos un estímulo. Una suerte de invitación a continuar. Uno de los modos de batallar, desde nuestra esfera “nano”, contra la devastación planificada desde esto que nos gobierna (¿consuela saber que estamos acostumbradxs a los ciclos de destrucción-recomposición generados desde el meta-campo estatal?).
Por si algo le faltara, el libro permite reconocer las intervenciones en la agenda nacional realizadas desde la Pampa. Ya no viajamos a la Universidad de Buenos Aires para buscar, desesperadxs, las fotocopias de las clases de lxs profesorxs que representaron la vanguardia teórica que acompañó el retorno a la democracia… Como bien dice Graciela Goldchluk en El libro de la vieja (tiempos de archivo), está cambiando “quien decide lo que vale la pena”[2]. Este libro es otra prueba (discreta) de este prolífico movimiento (la auto-figuración de sus agentes como “alejadxs” de los “centros de referencia” deja entrever, sin embargo, los ítems en los que la Universidad Nacional de La Pampa se convirtió en centro de referencia).
Sutil movimiento mostrado desde una estratégica selección de asuntos. No se puede contarlo todo, reconstruirlo todo. También allí, en esa operación, otra muestra de inteligencia, mesura, intuición heurística y cuidado, en principio, de lxs lectorxs a quienes va destinada esta escritura y a quienes no se quiere dejar en el camino… Una escritura que renueva la alegría de leer, estudiar, enseñar e investigar, a contracorriente y a pesar de todo…
Colastiné, 24 de marzo de 2025






