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Presentación

Carla Villalta y Soledad Gesteira[1]

Este libro propone recuperar las trayectorias de las y los activistas y militantes argentinos que fueron pioneros en los debates que posibilitaron la elaboración de la Convención sobre los Derechos del Niño y también los primeros pasos para su implementación a nivel local. Se compone de doce relatos elaborados a partir de la realización de entrevistas en profundidad enfocadas en las trayectorias y experiencias de quienes, hacia fines de la década de 1980 y principios de 1990, tuvieron una importante y destacada labor en el campo de los derechos humanos, y moldearon así específicas formas de interpretar los derechos de los niños, niñas y adolescentes. Se trata de Estela de Carlotto, Adolfo Pérez Esquivel, Norberto Liwski, Alicia Pierini, Sara Cánepa, Eduardo Bustelo, Emilio García Méndez, Lucila Larrandart, Marisa Graham, Irene Konterllnik, Nelly Minyersky y Laura Taffetani.

Desde sus diferentes inserciones y trayectorias, fueron hacedores de una particular trama a la vez que protagonistas de un proceso cuyos inicios se remontan a un escenario sociohistórico singular que en nuestro país, como en otros de la región, coincidió con la etapa posdictatorial. Este libro se centra en sus memorias. Tiene como objetivo principal conocer sus experiencias, diversas pero enlazadas, y así, a partir de una mirada de conjunto, dimensionar la trama que fueron tejiendo, las batallas que libraron y las diferentes acciones que desarrollaron. Partimos de la idea de que los derechos, lejos de ser atributos universales, atemporales y abstractos, son resultantes de luchas y disputas concretas, y que solo podemos comprender cabalmente sus significados si analizamos los procesos locales y los valores allí en juego, mediante los que fueron construidos como lenguaje y herramienta de la lucha política. Por ello el libro hilvana las distintas narrativas y reflexiones de quienes protagonizaron muchas de esas luchas. Permite así conocer de primera mano los debates que entablaron, los argumentos que construyeron, las resistencias que enfrentaron, como también las acciones y estrategias creativas que desplegaron quienes en un momento histórico particular vieron en la Convención una herramienta más de transformación, de lucha y de exigencia de justicia.

Si bien su primera edición se concretó en el marco del trigésimo aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño, lo cierto es que el proyecto de realizar una obra como esta se remonta a mucho tiempo atrás. Tal vez tanto como el de la existencia de nuestro equipo de investigación “Burocracias, Derechos, Parentesco e Infancia”, que surge en 2010 en el marco del Programa de Antropología Política y Jurídica de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. En muchas de nuestras reuniones, mientras debatíamos sobre las particulares características que tienen los distintos dispositivos jurídico-burocráticos destinados a la infancia y sus familias en nuestro país, el activismo de los derechos de los niños y del movimiento de derechos humanos se recortaba evidente y central. Los debates que esos actores impulsaron, las críticas que elaboraron, las innovaciones legislativas y jurisprudenciales que construyeron y que gradualmente modificaron la fisonomía de muchas instituciones, cobraban una enorme relevancia para comprender los valores locales a través de los cuales, en nuestro contexto, la Convención y los derechos de los niños y las niñas fueron interpretados y dotados de sentido. Así, surgió el anhelo de construir una composición que reuniera las voces y perspectivas de aquellos actores que eran parte de nuestras investigaciones y con quienes de distintas maneras dialogábamos.

Desde un primer momento quien nos alentó a realizarlo, con la convicción de su valor e importancia, fue Sofía Tiscornia, fundadora del Programa de Antropología Política y Jurídica, maestra, referente y activista de los derechos humanos. Conocer de cerca su trayectoria y habernos formado en el oficio antropológico con ella, nos permitió comprender la importancia de la potente e ineludible intersección entre la investigación rigurosa, el activismo y el compromiso político y personal para impugnar prácticas violatorias de derechos humanos, así como para contribuir a la construcción de una agenda amplia de derechos. En esta reedición tenemos el privilegio de que nos honre con un hermoso y potente prólogo. Propuesta a la que también, generosamente, se sumaron Valeria Llobet, investigadora y compañera de proyectos e itinerarios académicos y afectivos, y Claudia Fonseca, querida y enorme maestra que siempre nos guía con sus conceptos y reflexiones.

Las y los entrevistados, protagonistas de este libro, se sumaron al proyecto dispuestos a compartir su tiempo, experiencias de vida y convicciones. Leyeron y corrigieron la edición de cada entrevista, nos brindaron materiales de sus archivos personales y respondieron a todas nuestras inquietudes. Antes de realizar la entrevista les facilitamos una guía en la que, con el objetivo de conocer cómo reconstruyen actualmente la emergencia y utilización de la Convención, se explicitaban cuatro dimensiones generales a indagar: los inicios de su trayectoria en temas vinculados con los derechos de los niños, niñas y adolescentes; las principales características de ese contexto histórico; el impacto inmediato de la Convención; y, por último, las reflexiones originadas a modo de balance a treinta años de su aprobación.

La biografía se tornó un dispositivo fértil para conocer sus experiencias y reflexiones, y para comprender cómo estas y estos activistas han sido productores de sentidos diversos sobre los derechos y sobre el rol del Estado, así como actores clave en el proceso de institucionalización de los derechos de los niños, niñas y adolescentes en la Argentina. Si bien sus aportes son públicamente conocidos en tanto han sido en extremo valiosos para la conformación y configuración del campo de los derechos de la niñez y la adolescencia en la Argentina, estas entrevistas procuran echar luz sobre su faceta más cotidiana y menos conocida, sobre sus prácticas, vivencias y percepciones, para recuperar así la dimensión experiencial de sus trayectorias. Una dimensión en la que el compromiso político se imbrica y nutre de sentimientos y emociones diversas, y la indignación por las injusticias se mezcla con la pasión por el hacer, por la argumentación sólida y sostenida, y por la construcción colectiva. Se trata, en suma, de aportar al conocimiento de un proceso sociocultural a través de la indagación de experiencias particulares, pero también de comprender el papel que esos actores –personas de carne y hueso– desempeñaron en nuestro contexto local para que los derechos y la Convención se transformaran en un instrumento y un estandarte de lucha.

Las entrevistas fueron realizadas durante los meses de junio y agosto de 2019 por integrantes de nuestro equipo de investigación: Cecilia Fernández Tuñón, Soledad Gesteira, Florencia Graziano, Julieta Grinberg, Josefina Martínez, Florencia Paz Landeira, Julián Pérez Álvarez, Soledad Rojas Novoa, Marlene Russo y Carla Villalta. Fueron grabadas y posteriormente el material desgrabado fue editado siguiendo las dimensiones que guiaron la realización de las entrevistas.

El relato de Eduardo Bustelo, quien falleció en 2014, fue construido a partir de dos extensas entrevistas con las que contábamos, una de ellas realizada por Julieta Grinberg para su investigación doctoral en el año 2009 y la otra realizada por Paula Helena Mateos, en 2012, en el marco de una investigación que desarrollamos para la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, junto con el equipo coordinado por Valeria Llobet. El relato que aquí presentamos fue revisado por Santiago Bustelo, hijo de Eduardo, a quien agradecemos su apoyo y disposición.

El recorrido propuesto para la lectura del libro recupera un criterio cronológico, es decir, se encuentra organizado según una sucesión de hechos significativos en torno a la Convención sobre los Derechos del Niño y, a su vez, toma en cuenta la participación destacada de las y los activistas en estos hechos. De este modo, el camino se inicia con el relato de Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo. A ellas les debemos que tres artículos de la Convención, el 7, el 8 y el 11, sean conocidos mundialmente como los artículos argentinos, en tanto fueron promovidos por ellas y son los que protegen el derecho a la identidad. En plena dictadura militar las Abuelas acudieron a la Organización de las Naciones Unidas para colocar el reclamo por sus nietas y nietos apropiados en la esfera internacional y, posteriormente, tuvieron un rol decisivo en los debates y en la redacción de la Convención sobre los Derechos del Niño en Ginebra. Estela rememora con claridad y sensibilidad estos hechos, reafirmando que la labor de las Abuelas siempre ha sido faro en el rumbo que han tenido los derechos humanos en nuestro país. A continuación, el relato de Adolfo Pérez Esquivel describe detalladamente el trabajo realizado en el mundo para visibilizar las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura y puntualmente para dar a conocer la causa de los niños y niñas apropiados. Al mismo tiempo, las vivencias de su propia infancia emergen como un elemento clave en su biografía. Le sigue Norberto Liwski, quien da cuenta de su militancia y repone también las características de los momentos previos a la sanción de la Convención, los trabajos preparatorios, los borradores del proyecto, las discusiones, los temas y el rol que tuvo América Latina. Con el relato de Alicia Pierini es posible acceder al trabajo del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos y de la primera Defensoría del Menor en la que jóvenes abogadas comenzaron a patrocinar a niños, niñas y adolescentes institucionalizados. Al narrar su paso como subsecretaria de Derechos Humanos entre 1991 y 1997, su relato permite iluminar las formas en que se vinculan las demandas de las organizaciones sociales y la esfera de lo estatal. Posteriormente, Sara Cánepa reconstruye los años de la dictadura y la incipiente posdictadura: la conformación inicial de Abuelas en La Plata, a partir del encuentro entre Chicha Mariani y Licha De la Cuadra, y la creación de la Comisión para la Búsqueda de Niños Desaparecidos de la provincia de Buenos Aires a fin de relevar legajos de menores y las características del circuito de la minoridad en los primeros ‘80. Luego reflexiona sobre su extensa militancia por los derechos de las niñas y los niños.

La reconstrucción del relato de Eduardo Bustelo nos acerca a los orígenes de la oficina de UNICEF Argentina, a su rol como director de este organismo y a la particular impronta que le dio a la sede en ese entonces creada. Asimismo, da cuenta de los temas que entendía era prioritario poner en agenda, los avatares que supuso la ratificación de la Convención en nuestro país y cómo este instrumento internacional de derechos humanos pudo ser convertido también en un arma para combatir la lectura caritativa y bienintencionada más comúnmente asociada a las necesidades de los niños y las niñas. Emilio García Méndez, por su parte, se refiere centralmente a los primeros años ‘90 y a los principales tópicos y cuestionamientos que se vertían en aquella época, para referirse a su vez a un tema central en toda la década: “la reforma legal”. Su relato nos adentra en las múltiples resistencias que la Convención generaba y en las razones que llevaron a muchos a priorizar y demandar una transformación legislativa como condición necesaria para avanzar en la materialización de los derechos de niños, niñas y adolescentes. La entrevista a Lucila Larrandart permite clarificar el viraje conceptual que hubo entre la categoría de “menor” y “niño”, y comprender la centralidad que tiene la Convención en tanto herramienta que permite exigir al Estado su responsabilidad como garante de los derechos de la infancia y la adolescencia. Con el relato de Marisa Graham es posible situarse en el contexto de democratización de comienzos de los ‘80 y su secuela en el campo del derecho de familia. Asimismo, ofrece un relato sobre los pormenores de la Convención Constituyente de 1994 y de la inclusión de la Convención sobre los Derechos del Niño en el artículo 75 de la Constitución reformada. Al mismo tiempo permite conocer las maneras en que la Convención fue utilizada en los primeros años ‘90 para patrocinar jurídicamente a niños y niñas. Irene Konterllnik reflexiona sobre las características del trabajo de adecuación de la normativa interna a la Convención y, a partir del relato de su experiencia en UNICEF Argentina, aporta una mirada compleja y panorámica de lo que ocurría en distintas provincias del país, así como de los intersticios que en la década del ‘90 fueron utilizados para expandir el enfoque de derechos y procurar contraponer otra lectura a un monocorde avance neoliberal.

Por su parte, el relato de Nelly Minyersky nos ofrece una potente mirada sobre el legado de la Convención y su impacto en el derecho de familia, pero fundamentalmente nos enseña la importancia de un trabajo perseverante y coherente, del compromiso y de una postura ética que hace del estudio y de la defensa de los derechos humanos, en todas sus facetas y vertientes, un valor central. Así, traza un hilo de continuidad entre las luchas del pasado y las de este presente recordándonos que en materia de derechos humanos la redundancia nunca está de más, menos aún en un momento histórico que, tanto en la región como en otras partes del mundo, se vislumbra sombrío para la agenda de derechos humanos.

Finalmente, la entrevista de Laura Taffetani también nos acerca a una trayectoria de militancia y compromiso político sostenido y constante. A partir de su relato es posible comprender la significación que la Convención tuvo en el trabajo cotidiano con los niños, niñas y adolescentes, y asimismo conocer a otro actor central del campo de los derechos de los niños en la posdictadura y los primeros años ‘90: Alberto Morlachetti. Desde su experiencia con la Fundación Pelota de Trapo y con el Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo, Laura nos interpela a considerar a niños y niñas como sujetos políticos.

La concreción de este libro en papel y de esta reedición es también resultante de una apuesta colectiva. Por eso queremos agradecer muy especialmente al Instituto de Ciencias Antropológicas y al Programa de Antropología Política y Jurídica de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, nuestro lugar de formación y trabajo, donde tenemos radicado el proyecto de investigación UBACyT 20020170100527BA “Burocracias y derechos: activismo jurídico-político en el campo institucional de administración de la infancia, la familia y el parentesco” dirigido por Carla Villalta, con el que hemos financiado parte de este trabajo. Por otro lado, agradecemos a UNICEF Argentina por respaldar y financiar este proyecto, especialmente a Hernán Monath, quien desde un primer momento apostó por este libro y nos brindó un inmenso apoyo para la primera edición (2019). También queremos agradecer a Sebastián Smok por su enorme colaboración, por sus hermosos retratos, por aportar su arte y por estar en todos los detalles. A Pablo Cerolini por las fotos de Estela y a Mariana Berger por el trabajo de archivo. A Andrea Babini por su riguroso y excelente trabajo de edición. A Sofía Albertelli y Josefina Nacif de la Dirección General de Derechos Humanos de la Cancillería. A Cecilia Rabbi Baldi, por brindarnos las fotos de Eduardo Bustelo que ilustran esta publicación. A Paula Mateos de la Universidad Nacional de San Juan por aportar hermosas ideas para la concreción de este libro. A Clarisa Veiga y a Lorena Battistiol de Abuelas de Plaza de Mayo. A María José Sarrabayrouse Oliveira por sus gestiones y gran ayuda. A Valeria Llobet. Y también al resto de las y los integrantes de nuestro equipo: Sabina Regueiro, Serena Biancotti, Eliana Depino, Eyal Rajzman y Aline Murillo.

Por último, queremos agradecer muy especialmente a todas y todos los entrevistados por la calidez con la que nos recibieron, por la paciencia en el trabajo de corrección y sobre todo por confiar en nosotras para construir este texto colectivo. Un conjunto de relatos que entendemos constituye un valioso aporte para conocer y comprender cómo se conformó el campo de los derechos de la niñez y la adolescencia en la Argentina, y que además procura ser una suerte de homenaje y conmemoración a sus trayectorias, a su compromiso y a su trabajo cotidiano orientado a hacer efectivos los procesos de ampliación de derechos para todos los niños, niñas y adolescentes de nuestro país.

 

Buenos Aires, septiembre 2021


  1. Equipo Burocracias, Derechos, Parentesco e Infancia, Programa de Antropología Política y Jurídica, Instituto de Ciencias Antropológicas, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires.


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