Esta investigación se llevó a cabo gracias al financiamiento del CONICET, institución que financió mi formación doctoral, pero fue posible, principalmente, por el acompañamiento y la presencia de un conjunto de personas.
Ricardo Sidicaro, como director de la tesis doctoral, contribuyó a modelar las principales ideas de este trabajo.
Mariana Heredia me acompañó en todo el proceso de aprendizaje de la Sociología, desde que comencé a trabajar como su asistente de investigación al inicio de la carrera. A lo largo de estos años, Mariana fue una guía para aprender el oficio de investigador, una consejera extraordinaria en momentos de incertidumbre y una invalorable amiga. Te agradezco enormemente tu afecto, tu apoyo y dedicación a la enseñanza. Tu increíble capacidad de trabajo y pasión por la sociología nos movilizó a todos.
Pablo Bonaldi leyó atentamente tanto el proyecto de investigación como el borrador final. En momentos clave, de dudas y vacilaciones, su mirada sociológica contribuyó a que pueda ordenar mis ideas y reorientar mi trabajo. También Pablo, en momentos difíciles, me ayudó a tomar grades decisiones, que me posibilitaron estar donde estoy. Gracias Pablo.
Paula Canelo, Federico Lorenc Valcarce y Alfredo Pucciarelli comentaron diferentes capítulos que contribuyeron a mejorar este trabajo. Por supuesto, las falencias son mías y los aciertos todos de ellos. Camila Blanc leyó atentamente este trabajo en la última etapa, sus correcciones y cometarios me ayudaron en momentos en lo que ya casi no podía más.
Mis compañeros, colegas y amigos María Laura Anzorena, Pedro Blois, Pablo Bonaldi, Federico Escher, Mariana Heredia, Rodolfo García Silva, Mariana Gene, Ignacio Mazzola, Pamela Sosa y Gastón Knneteman también leyeron y comentaron partes de este trabajo, aportando críticas y sugerencias. Además, entre asados, vinos y discusiones trasnochadas, encontré gracias a ellos el gusto de hacer esto que hago. No tengo palabras para agradecer la amistad de todos. Después de la partida, hallé un nuevo marco académico, institucional y de nuevos amigos, asados y trasnoches. Tampoco tengo palabras para aquellos que me recibieron y me ayudaron a sentirme como “en casa” en Santa Fe.
Les agradezco también a las autoridades, los estudiantes y colegas de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la UNL, que me recibieron y me dieron su confianza, su amistad y el apoyo para que continúe mi trabajo de docencia e investigación.
Mis viejos me bancaron tanto, que es casi imposible decir todo lo que les debo. A Tucsi, gracias por el tiempo, la ayuda y el afecto en tiempos difíciles. Damián, Gonza y Tonga siempre estuvieron con su amistad.
Finalmente, a Pame, que desde que nos conocimos cursando las primeras materias decidimos hacer nuestra vida juntos. En estos años supiste acompañarme y contenerme en los mejores y peores momentos. Blas me dio el impulso para que haga todo lo que hice y vos, que estás llegando, para que siga.








