Alcira B. Bonilla
Ante todo, las palabras de agradecimiento. A las autoridades de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, por acompañar siempre todas las iniciativas de la Sección y de INTERCULTURALIA; a las autoridades y personal del Centro Cultural “Paco Urondo”: el Prof. Nicolás Lisoni, Subsecretario general de la Facultad y Director del Centro, en primer término; nuestro siempre fiel asistente técnico, Diego Villarroel; el cálido equipo del Centro, especialmente a las amigas Susana Fuertes y Mercedes Cravero y al querido Luis Beraja.
Al Grupo de investigación INTERCULTURALIA; a la querida Dra. y Pfra. Andrea Díaz Genis, de la Universidad de la República Oriental del Uruguay, UDELAR, que vino desde Montevideo para acompañarnos, y al querido Prof. y Dr. Daniel Berisso, que siempre pertenece a nuestro grupo, aunque sus investigaciones en el Departamento de Ciencias de la Educación lo hayan obligado a formar “rancho aparte”; al público presente en la Sala y en la pantalla.
Nuestro homenaje a Enrique Dussel coincide tristemente con el final de un ciclo: el de los 40 años de una Argentina democrática, que el 10 de diciembre de 1983 comenzó tímidamente, entre dificultades y errores, y se fue afianzando en la conquista de derechos con altos momentos de expresión del poder popular, acciones de justicia y realización de algunos sueños liberadores en el país y la Patria Grande. Las universidades públicas, cuyo número creció exponencialmente, y, en particular, esta Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, fueron parte activa de esta gesta, tal como se mostró durante los festejos alusivos del 10 al 15 de octubre pasado.
Ahora el horizonte se ha oscurecido y los anhelos de liberación, ligados inescindiblemente al afianzamiento de la soberanía política, de la independencia económica y de una justicia social, también anamnética y ecológica, han quedado en la sombra; quizá al resguardo en nuestros corazones y voluntades, a la espera de un viraje favorable de la historia.
En 2019 Enrique Dussel escribió su magistral Hacia una nueva cartilla ético-política, para animar al pueblo mexicano a realizar creativa y organizadamente su cuarta transformación histórica con impronta liberadora instando a sus autoridades gubernamentales al ejercicio de un poder obediencial. Quienes lo conocimos, podemos imaginar, sin equivocarnos, que deseaba algo parecido para nuestra patria y para todos los países del mundo, sobre todo, para los subalternizados, vejados, expoliados. Dios, la historia o el destino fueron bondadosos con él. Falleció justo a tiempo, el 5 de noviembre pasado, y no tuvo la desdicha de enterarse de que su país natal había caído bajo el poder de una estrafalaria e imprevisible minarquía capitalista.
Ha comenzado la transición a lo peor, al conculcamiento de nuestras libertades y de nuestras vidas, en nombre de la libertad de los mercados. El gobernador de la provincia de San Luis, Claudio Poggi, acaba de dar el puntapié inicial para la destrucción de las universidades públicas con su intervención y envío de fuerzas policiales a la Universidad de La Punta.
De un modo u otro seguiremos trabajando en estas y otras aulas e institutos con alegría, seriedad y compromiso intercultural nuestroamericano y de liberación. Honraremos la memoria de quienes nos precedieron ejemplarmente: Enrique Dussel, Rodolfo Agoglia, de Amelia Podetti, de Arturo Roig, Rodolfo Kusch, Alicia Eguren, y tantas y tantos otros, cuyos ecos guarda este salón.
“Nunca más. Son 30.000”.
¡Viva la universidad pública, gratuita e inclusiva!






