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Gestión pública del pasado[1]

Una aproximación a dos programas de historia oral en Córdoba

Lucas Herrera[2] y Lautaro Luna[3]

Historial oral, memorias y políticas públicas

El objeto de este trabajo se sitúa en el entrecruzamiento de dos campos de estudios, la historia oral y las políticas públicas, que han tenido puntos de encuentro y desencuentro a lo largo del tiempo en nuestro país.

Por un lado, Viano (2011) sostiene que la transición a la democracia en Argentina no sólo promovió el desarrollo de la historia oral, sino también de la historia reciente, como un recurso necesario para acceder al pasado a partir de memorias, ya que no se contaba con otras fuentes. Pero no sólo la falta de fuentes impulsó el uso de la historia oral, sino que desde sus orígenes en la década del 60 fue considerada una forma alternativa de escribir la historia recuperando la vida cotidiana de las personas, es decir, la incorporación de testimonios permitía revelar acontecimientos desconocidos, así como aspectos desconocidos de acontecimientos conocidos (Portelli, 1991).

Portelli (2016) nos propone, así, reflexionar sobre uno de los aportes más importantes de la Historia Oral, el de acercarnos al significado social de un acontecimiento más que a su materialidad. Ciertamente, esos significados pueden ser disímiles dentro de una comunidad, por ello hablamos de las memorias en plural y como espacios de disputa y en constante construcción (Jelin, 2002). Hay memorias subalternas que, durante un período determinado, han sido silenciadas u olvidadas colectivamente, ya que se requieren condiciones de escucha para que emerjan a la superficie de lo socialmente visible. Al contrario, hay otras memorias que se han reforzado socialmente, porque cumplen la función de fortificar sentimientos de pertenencia y fronteras sociales entre grupos y/o porque desde la esfera estatal se promueve su recuerdo. Todo ello remite a la selectividad de la memoria colectiva, que es heredada pero también estructurada desde el presente (Pollak, 2006).

Por otro lado, las políticas de historia oral y memoria -barrial y local- ocupan un lugar subsidiario en el conjunto de las políticas públicas en Argentina y, en particular, en Córdoba. Si bien la categoría memoria del terrorismo de Estado adquiere centralidad en las políticas de derechos humanos -a nivel nacional y provincial-, también es posible observar que se institucionalizan otras políticas estatales -especialmente programas- a nivel local que consideran a la memoria como un derecho, involucrando la participación de otros sujetos del recuerdo en la reconstrucción del pasado de los barrios a partir del uso de la historia oral. Sin embargo, resultan escasos los programas de este tipo que buscan recuperar la historia barrial a partir de las memorias de las/os vecinas/os.[4]

A pesar de la amplia producción en historia oral en todo el país, gran parte se concentraba en proyectos de investigación particulares, quedando las fuentes orales en manos de quienes investigan y con escasas posibilidades de acceso al público en general. Pero, en los últimos años, esa tendencia se fue modificando paulatinamente, en tanto se produce un crecimiento en la institucionalización de archivos orales y de historia oral en instituciones públicas y de la sociedad civil[5], denotando así la revalorización del archivo y de la posibilidad de dar a consulta estas fuentes (Barela, 2004; Meza, 2019). En este sentido, varios archivos de historia oral, surgidos durante la segunda década del siglo XXI, se han creado por la demanda de recuperar la memoria de conflictos generados durante las dictaduras militares o para demandar el cumplimiento de los derechos humanos, sin dejar de lado a los pueblos originarios (Meza, 2019).

La misma tendencia de crecimiento de la historia oral siguieron los espacios de formación, debate e intercambio como los Encuentros Nacionales (1993), Congresos Internacionales, hasta la conformación de la Asociación de Historia Oral de la República Argentina (AHORA) en 2004. Según Pozzi (2009), luego de la profunda crisis -social, política, institucional y económica- de 2001 se conforma otro momento significativo para la historia oral, en tanto se cuestionaba la capacidad y vinculación de las instituciones -entre ellas, las universitarias- de dar respuestas a las necesidades de la sociedad, que se encontraba cada vez más movilizada. “Muchos buscaron en la historia argentina contemporánea una explicación para la crisis actual. La Historia como disciplina tuvo un pequeño auge; y la historia oral suscitó una gran curiosidad entre amplios sectores de nuestra población” (Pozzi, 2009: 232).

Ante este proceso descrito, es importante preguntarse por las particulares condiciones, procesos y actores que hicieron posible la institucionalización del Programa de Historia Oral Barrial de la Municipalidad de Córdoba en 2004 y del Programa de Historia Oral y Memorias Locales de la Municipalidad de Villa María en 2016. ¿Puede considerarse a dichos programas como una réplica de las políticas de memoria y de historia oral creadas a nivel nacional? ¿O más bien se trata de la construcción de una agenda local de historia y memoria?

Programa de Historia Oral Barrial (Córdoba)

Antes de la creación del Programa de Historia Oral Barrial -PHOB- se carecía en Córdoba de una política pública dedicada al estudio e investigación de los barrios de la ciudad, como sí existían en otras provincias y municipios del país. Sin embargo, deben reconocerse algunos antecedentes en la década del 90 ́, cuando se realiza el taller de historia oral barrial en Bella Vista, solicitado por la fundación Pablo Milesi a la Facultad de Filosofía y Humanidades de la UNC (Candelaresi y Gordillo, 1995). De manera más específica, los antecedentes del PHOBpueden ubicarse en los talleres llevados a cabo en 2003 en el centro de participación vecinal (CPC) de barrio Argüello, donde se recuperaron relatos de vecinas/os sobre la historia del noroeste urbano de la ciudad de Córdoba.

El PHOB fue creado en la órbita de la Municipalidad de la ciudad de Córdoba –Argentina– en mayo del año 2004, con la misión de investigar, asesorar y difundir la historia de los barrios de Córdoba. Pero ¿qué motivó a las/os funcionarias/os de la época a generar un programa de historia oral para la ciudad de Córdoba? ¿Por qué el Estado municipal decide institucionalizar este programa en un contexto donde las memorias sobre el terrorismo de Estado recién estaban empezando a recorrer un camino de mayor legitimidad social e institucional? En palabras de su fundadora, licenciada Nélida Agüeros: “Hice la propuesta a la Municipalidad en 2003 […] el taller fue como una prueba piloto y en el 2004 los funcionarios me convocaron para realizarlo como un programa ya de la ciudad” (Municipalidad de Córdoba, 13/04/2020).

Entre sus objetivos se encuentran los de

Producir y distribuir conocimientos sobre la historia de los barrios y su gente integrándose a marcos más amplios de nuestra historia local, provincial y nacional; promover la participación activa de los vecinos como portadores y hacedores de cultura, reactivar la conciencia protagónica de los ciudadanos en el proceso histórico de la ciudad, mejorar las relaciones intergeneracionales, intervecinales e interinstitucionales […]. Se espera contribuir con ello a la revaloración de las identidades barriales y que esto incida positivamente, en el desarrollo sociocultural, económico y ambiental de Córdoba; particularmente que este programa aporte al progreso de una cultura democrática, participativa, inclusiva y plural (Municipalidad de Córdoba, s/f, 2).

El núcleo del programa lo constituyen los talleres de historia oral barrial donde participan personas -adultas y adultas mayores- pertenecientes a diferentes barrios de la ciudad de Córdoba, que se organizan en ciclos anuales con encuentros semanales, donde se realizan entrevistas colectivas e individuales que son grabadas. Los talleres son organizados a demanda de vecinas/os o de alguna de las instituciones u organizaciones a consecuencia de estrategias de defensa del patrimonio urbano o barrial por el avance de los desarrolladores urbanos en los barrios tradicionales cercanos al centro de la ciudad o por carecer de una historiografía que los identifique como barrios que se encuentran en los márgenes de la ciudad. Al final de cada ciclo se otorga un diploma a las/os participantes y una nota de agradecimiento a quienes fueron entrevistados, así como a las instituciones del barrio con las cuales se haya trabajado durante el año.

El programa apunta a lograr determinados productos de manera conjunta con las/os vecinas/os: 1) creación de documentación oral y audiovisual y rescate de documentación en papel -escrita y en imágenes- que enriquezca el acervo patrimonial local con su entrega al Archivo Histórico Municipal; 2) acciones encaminadas al reconocimiento del patrimonio construido de los barrios y del patrimonio natural; 3) publicación en la revista del programa “Historias de Córdoba. Relatos de la Ciudad -versión en papel y en la página web municipal-; 4) edición en serie de foto postales de época; 5) muestras históricas itinerantes de imágenes en papel y guionadas; 6) edición de videos; 7) charlas en centros comunitarios e intervención en proyectos de instituciones educativas en todos los niveles educativos; 8) generación de iniciativas propias y colaboración en eventos conmemorativos y festivos tradicionales.

Una de las fortalezas del PHOB refiere a la participación de las/os vecinas/os en la reconstrucción de las historias y memorias de sus barrios, por lo que se convierte en una oportunidad para reforzar el recuerdo de las luchas y reivindicaciones que dieron origen a esos territorios, así como para interpelar las identidades que socialmente se les asignan: zonas rojas, peligrosas, degradadas, “inseguras”, “de mal vivir”, sin historias ni organización comunitaria. Es decir, se trabaja en la construcción de identidades positivas de los barrios, como modo de reconocer las experiencias de lucha por construir el espacio barrial y sus servicios.

Otra de las fortalezas remite al uso de la historia oral y de las fuentes orales, ya que permite, mediante un proceso participativo, identificar y analizar diferentes acontecimientos que han quedado inscritos en la memoria individual y colectiva de los barrios de Córdoba. Sin embargo, una de las debilidades del programa refiere a la escasa atención y vinculación con las memorias de género e intergeneracionales. Pese a que las memorias generizadas, femeninas y feministas, como sostiene Vinyes (2018), han “[…] constituido un espacio analítico fecundo para los estudios relativos a la construcción de la memoria pública […]” (542), no fueron consideradas en su real dimensión en el programa analizado.

En los talleres de historia oral barrial han participado muchas mujeres brindando sus relatos sobre los procesos de conformación histórica de los barrios donde viven, pero la perspectiva de género y diversidad no ha sido incorporada, perdiendo de vista el papel que pueden jugar esas memorias en la diversificación y pluralización de las memorias barriales y en abrir espacios de escucha y reconocimiento de aquellas memorias que aún se encuentran invisibilizadas y dominadas. Pareciera que, en las luchas sociales y políticas por construir las primeras viviendas, el salón comunitario, el centro de salud, la parroquia o por adquirir los servicios públicos, las mujeres y disidencias no tuvieran lugar. De este modo, el barrio como lugar territorial y simbólico fue un texto narrado por la memoria dominante de carácter androcéntrico.

En cuanto a las memorias intergeneracionales, en los barrios existen diferentes memorias que se cruzan, conviven y se confrontan en el presente, es decir, entre quienes fueron contemporáneos de los hechos que se recuerdan y aquellas construidas por quienes no fueron protagonistas directos. Al respecto resulta sugerente el concepto de posmemoria propuesto por Hirsch (citado por Vinyes, 2009), la cual se aleja de la memoria por una o más generaciones y queda separada de la historia no sólo por el tiempo que no se ha vivido, sino por una numerosa información de emociones personales transmitidas desde el entorno familiar –y podríamos agregar comunitario-, dando cuenta del vínculo dinámico y conflictivo entre generaciones. Tal vez, aquí opera una debilidad del programa que no pudo crear las condiciones necesarias para una transmisión de memorias y por acción –u omisión- gestiona un alejamiento del pasado de las nuevas generaciones.

Al respecto, cabe una aclaración. No se trata de un aggiornamiento del imperativo de memoria, es decir, del establecimiento de un relato único sobre la historia de los barrios de Córdoba que las/os vecinas/os tienen el deber moral de transmitir a las nuevas generaciones, sino que ese pasado de los barrios que no fue vivido se convierta en una oportunidad de resignificación y reapropiación para las generaciones jóvenes que pueden usarlo como una ayuda más para comprender su presente.

En cuanto a los resultados, consideramos que el ejercicio de la memoria como derecho, en particular las memorias barriales, busca ser garantizado por el Estado municipal por medio del PHOB, aunque de manera subsidiaria. Decimos que garantiza, porque considera a la memoria como un patrimonio ético y comunitario que contribuye a mejorar la vida democrática de las/os vecinas/os y su relación con el pasado de los barrios desde el presente. También, decimos subsidiaria, porque el Estado municipal, en sus distintas administraciones y gestiones, no ha destinado los recursos necesarios -humanos, físicos, económicos, de comunicación y difusión, etc.- para generar una política de historia oral y memoria barrial que genere las condiciones adecuadas para el ejercicio de la memoria como derecho, sino que ha sido marginal en el marco de las políticas públicas locales.

A pesar de ello, desde el año 2004, el programa ha logrado paulatinamente un mayor reconocimiento social y también mayor institucionalidad. En cuanto al primer reconocimiento, es importante señalar que el PHOB es pionero en el trabajo con la historia oral en la Provincia de Córdoba. Esto ha concitado la atención social de diversos actores -comunitarios y universitarios- y de otros organismos estatales, convirtiéndose en un referente de consulta permanente en la temática o para impulsar proyectos afines para desarrollarse en otras localidades. El reconocimiento institucional, se visualiza desde el año 2006 cuando el PHOB recibe una distinción del Concejo Deliberante, siendo declarado de “Interés Cultural para la Ciudad de Córdoba” por un año, según expresa la Ordenanza N°11.112, donde se destaca “la producción de conocimientos históricos que contribuyan al desarrollo sociocultural, económico y ambiental de los vecinos de Córdoba y sus visitantes”.

A su vez, en 2008 el PHOB recibe una Mención Especial como experiencia destacada en el rubro Asociación Mixta del VII Premio “Somos Patrimonio”, Convenio Andrés Bello en Colombia. Un año más tarde, en 2009, recibe el reconocimiento a la labor del programa dada por la Comisión de Cultura y Educación y la Secretaría General de Comisiones del Concejo Deliberante de Córdoba. En cuanto a redes institucionales del campo de estudio de la historia oral, el programa es miembro de la Red Latinoamericana de Historia Oral (RELAHO) y de la Asociación de Historia Oral de la República Argentina (AHORA).

A partir de junio de 2015, el PHOB pasa a depender de la División Historia y Memoria -dependiente de la Dirección de Cultura y Patrimonios-, que también tiene a cargo el Archivo Histórico de la ciudad de Córdoba, ingresando en una nueva etapa de mayor difusión de sus producciones de historia oral barrial, así como participando en acciones de reflexión sobre el papel de los archivos con relación a la última dictadura y los derechos humanos. Asimismo, se realizan entrevistas para elevar informes de nomenclatura urbana o se responde a pedidos formulados por otras oficinas municipales -Turismo, Educación, Gobierno- u organismos externos, y se participa en conmemoraciones -Cordobazo, 24 de marzo, Malvinas, Día de la inmigración, del militante político, 30 años de escuelas municipales, el Chalet San Felipe o los registros de la presentación a UNESCO del Cuarteto Cordobés como patrimonio intangible- (Agüeros, 2019).

Programa de Historia Oral y Memorias Locales (Villa María)

ElPrograma Municipal de Historia Oral y Memorias Locales –PHOML- es un espacio de investigación, reflexión y configuración de memorias de la ciudad de Villa María –en la provincia de Córdoba-. Su creación y puesta en marcha cuenta con diversas fechas; fuentes periodísticas hacen mención a la fecha de creación en el año 2013 (Diario Villa María Vivo!, 28/12/2021), mientras que otras aseguran que el programa dio inicio a sus actividades en el año 2016.

Actualmente, el programa depende de la Secretaría de Educación, Cultura y Promoción de la Ciencia de la Municipalidad de Villa María y sus actividades se concentran en el marco de tres líneas de trabajo: archivo de historia oral, pedagogía de la memoria y territorios de las memorias. El archivo de historia oral se ha caracterizado por ser de carácter abierto y público; se encuentra compuesto por entrevistas audiovisuales a protagonistas de la historia reciente, cuyas experiencias se encuentran ligadas a la vida social, laboral, política, educativa, cultural e histórica de la ciudad de Villa María. En conjunción con uno de los objetivos propuestos en el programa, el archivo permite resignificar los procesos históricos locales por medio de la narrativa de quienes fueron protagonistas de los acontecimientos.

Con respecto a la línea de trabajo sobre pedagogía de la memoria, se caracteriza por contar con muestras itinerantes sobre cuatro procesos históricos: 1) Teología del pueblo es una muestra que aborda las memorias en torno al surgimiento del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (1967-1973), y la Teología de la Liberación a partir de relatos de sacerdotes y ex sacerdotes, documentos escritos y audiovisuales; 2) “40 años memoria indómita” es una muestra que reconstruye fragmentos de tiempos históricos a través de testimonios, fotografías y producciones académicas. La muestra está orientada a la configuración de narrativas de memorias sobre acontecimientos y hechos históricos ligados a luchas populares, de Memoria, Verdad y Justicia, significativos en nuestro país, desde 1969 hasta 2016; 3) Formas de la memoria narra las historias de vida de diversos militantes de la ciudad de Villa María que fueron desaparecidos y asesinados durante la dictadura y se constituye en un homenaje hacia ellas/os; 4) Ni acaso mil hogueras se relaciona también con el terrorismo de Estado, donde se recuperan historias de vida durante la dictadura, la persecución y la violencia sobre hacedores/as culturales y sus producciones, a través de la prohibición de libros, revistas, manuales escolares, películas, canciones, que fueron objeto de censura, sacados de circulación, quemados y sus autores/as perseguidas/os, exiliadas/os, asesinadas/os y desaparecidas/os.

Por último, una tercera línea de acción remite a los territorios de la memoria, donde se trabaja con testimonios orales, gráficos, fotográficos y audiovisuales con la finalidad de reconstruir las historias y memorias de los barrios de la ciudad –particularmente con La Calera, Lamadrid y General Paz-. En 2017, en el marco del aniversario 150 de la fundación de Villa María se realizaron intervenciones para reconstruir historias y memorias de sus barrios, escuelas, clubes, locales comerciales, bibliotecas, celebraciones, trabajos y oficios, memorias de los pueblos originarios e inmigrantes, como también de ex combatientes en Malvinas y de las personas desaparecidas y asesinadas durante el terrorismo de Estado.

Desde el programa se ha realizado un interesante trabajo con los barrios en torno a la recuperación de historias y memorias locales de la ciudad y se ha puesto el esfuerzo en el desarrollo de producciones documentales y audiovisuales. Se trata de una experiencia compartida donde el arte, la política, la historia y las memorias se anudan en una reconstrucción de narrativas sobre múltiples memorias.

Reflexiones (para seguir profundizando…)

La gestión pública del pasado nos invita a construir relaciones, no pocas veces conflictivas y fugaces, entre dos campos de conocimiento que suelen tener lógicas diversas: estamos hablando de la historia oral y las políticas públicas. Sin embargo, la construcción de esas relaciones no sólo es una tarea pendiente, sino también desafiante que es necesario encarar colectivamente, y en esa dirección se inscribe el presente trabajo.

Los programas nos posibilitan analizar las perspectivas y producciones de historia oral en Córdoba, que son promovidos desde el Estado local. Ambos programas tienen en común que se institucionalizan en gestiones municipales y reconstruyen las historias e identidades de los barrios desde la historia oral, cuentan con objetivos, intervenciones e instrumentos similares, aunque su institucionalización estatal responde a contextos, procesos y actores disímiles.

En el caso del PHOB de Córdoba, creado en 2004, se inscribe en un contexto post crisis de 2001, donde las demandas sociales no encontraban resolución de parte de las instituciones, especialmente, las estatales, las cuales estaban fuertemente interpeladas. No obstante, también puede decirse que recupera experiencias previas de archivos orales y de programas de historia oral, promovidos tanto desde la sociedad civil como por diferentes administraciones estatales -locales y provinciales- y de universidades -particularmente, de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la UNC-. De igual modo, es un programa que trabaja con memorias de las/os vecinas/os acerca de la historia de los barrios, en un momento donde las políticas de memorias era un campo aún incipiente en nuestro país, es decir, se propone reconstruir las memorias barriales desde el Estado en paralelo de las narrativas del terrorismo de Estado.

En el caso del PHOML se institucionaliza, en cambio, en un contexto donde los derechos humanos y las políticas de memorias estaban fuertemente instalados en el debate social, político y mediático. De allí la impronta de actividades y la construcción de fuentes orales vinculadas con la Verdad, Justicia y Memoria; no obstante, las discusiones sobre la escala de la producción del conocimiento histórico forman parte de su organización y líneas de acción, es decir, se priorizan acciones de reconstrucción de las historias y memorias locales y barriales -por sobre relatos universales y memorias unívocas-.

Un aspecto en común que tienen los programas analizados es que buscan promover la construcción de pasados plurales y democráticos de los barrios, abiertos a la interpretación y al debate, ampliando el “círculo de los que recuerdan” (Cueto Rúa, 2018). De modo más específico, se apuesta a visibilizar a nuevos sujetos del recuerdo, a otras prácticas y procesos políticos del recordar, que permita poner en agenda el derecho de participar en la construcción del pasado de los barrios y repensar las políticas públicas.

Los talleres de historia oral barrial y las muestras itinerantes juegan un papel fundamental en la reconstrucción de la historia y son instrumentos utilizados -por ambos programas analizados- para cuestionar e interpelar el espacio público. Estas exposiciones tienen el potencial de desafiar las narrativas tradicionales y proporcionar perspectivas alternativas, donde se fomenta el pensamiento crítico y el diálogo entre diversos actores del territorio.

El análisis de los programas nos brinda algunas pistas para interpelar la idea de réplica o sobredeterminación de las políticas de memorias nacionales en las políticas de memoria e historia oral de Córdoba. Si bien los programas dialogan con las políticas de memorias y derechos humanos en el plano nacional y provincial, presentan enfoques y características singulares que denotan cierto distanciamiento con aquellas, a pesar de trabajar con memorias. O, dicho de otro modo, los programas proponen la construcción de una agenda local respecto de la construcción de memorias barriales.

No obstante, los programas de historia oral analizados son aún frágiles institucionalmente y ocupan un lugar subsidiario en el marco de las políticas del recuerdo en Córdoba. Un supuesto -a seguir trabajando- es que dichos programas se institucionalizan en el estado municipal sin que las memorias sobre las historias de los barrios se convirtieran en problemas públicos, no fueran demandados por actores sociales y políticos particulares, aunque sí se transformaron en asunto de interés de parte de la política pública local. De este modo, se podría tensionar la idea -muchas veces lineal- que indica que toda política pública surge como la expresión institucional de un asunto que se transforma, por el accionar y debate de un conjunto de actores interesados, en un problema público.

Referencias bibliográficas

Agüeros, N. (2019). Programa de Historia Oral Barrial de la Municipalidad de Córdoba. En D. Plotinsky, M. Canali, C. Panella, D. Bordegaray, N. Agüeros, B. Favero, E. Pastoriza &P. Pozzi, Índice de archivos orales de la República Argentina: prácticas y experiencias. Testimonios, año 8, Nº 8, invierno, pp. 13-16. https://acortar.link/DFutJC

Álvarez, Y. (2016). Reseña: Alicia Gartner. Historia Oral, memoria y patrimonio. Aportes para un abordaje pedagógico. Buenos Aires: Imago Mundi, 2015. Revista de Historia Americana y Argentina, Vol. 51, Nº 2, 205-209. https://acortar.link/agRfDW

Barela, L. (2004). Archivos orales en el Instituto Histórico. En: Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural, Archivos de Buenos Aires. 1ª .ed. Ciudad de Buenos Aires. Reedición, pp. 27-43. https://acortar.link/0tj12l

Candelaresi, A. y Gordillo, M. (1995). El espacio barrial y las identidades sociales: la conformación del barrio Bella Vista, Córdoba. En: Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, Primer Encuentro Nacional de Historia Oral. https://e.itoeste.com/jsn

Cueto Rúa, S. (2018). Ampliar el círculo de los que recuerdan: La inscripción de la Comisión Provincial por la Memoria en el campo de los derechos humanos y la memoria (1999-2009). Universidad Nacional de General Sarmiento. https://acortar.link/Ov4cVw

Jelin, E. (2002). Los trabajos de la memoria. Siglo XXI editores.

Meza, A. M. L. (2019). Una aproximación a los archivos de Historia Oral de América Latina. El caso del laboratorio de Historia Oral. Testimonios, año 8, Nº 8, invierno. https://acortar.link/RWvC0P

Pollak, M. (2006). Memoria, olvido, silencio. La producción social de identidades ante situaciones límite. Ediciones Al Margen.

Portelli, A. (2016). La muerte de Luigi Trastulli (Terni, 17 de marzo de 1949). La memoria y el acontecimiento. En A. Portelli, Historias orales: Narración, imaginación y diálogo (1º ed., pp. 37-68). Protohistoria ed.

Portelli, A. (1991). Lo que hace diferente a la historia oral. En D. Schwarzstein, (Org.) La Historia Oral. (36-52). Centro editor de América Latina.

Pozzi, P. (2009). La historia oral y la alternativa universitaria. Revista Testimonios, año 1,Nº 1, invierno, 232–236. https://lc.cx/8l0u8d

Viano, C. (2011). Historia reciente e historia oral. Algunas reflexiones sobre un derrotero inseparable en la historiografía argentina actual. En G. Necochea Gracia y A. Torres Montenegro (Comps). Caminos de historia y memoria en América Latina, pp. 277-288. Ed. Imago Mundi.

Vinyes, R. (2009). La memoria del Estado. En R. Vinyes & E. Crenzel, El estado y la memoria: Gobiernos y ciudadanos frente a los traumas de la historia (pp. 23-66). Trad. Gentile Vitale, J. C. Editorial RBA.

____ (2018). Anexo regional sobre políticas públicas de memoria: Europa. En: Vinyes (Dir.) Diccionario de la Memoria Colectiva (541-551). Ed. Gedisa.

Fuentes

Diario Villa María Vivo! (28 de diciembre de 2021). Se reinauguró el Archivo de Historia Oral de la ciudad. https://lc.cx/JgZGOt

Municipalidad de Córdoba (s/f). Programa Municipal de Historia Oral Barrial para la Ciudad de Córdoba. Síntesis de la experiencia. Subsecretaría de cultura.

____ (13 de abril de 2020). El Programa de Historia Oral Barrial. Oficina Historia y Memoria. [Archivo de Video]. Youtube. https://www.youtube.com/watch?v=XYk-CZ7imZ4


  1. El trabajo es fruto de reflexiones surgidas del proyecto de investigación “Memorias colectivas: lugares de la memoria y conmemoraciones en espacios territoriales de la ciudad de Córdoba (SECYT, 2018-2022)”, dirigido por Fredianelli y Bermúdez, así como del doctorado en Administración y Política Pública (IIFAP, FCS, UNC).
  2. Licenciatura en Trabajo Social – Facultad de Ciencias Sociales – Universidad Nacional de Córdoba Correo electrónico: lucas.herrera@unc.edu.ar.
  3. Licenciatura en Trabajo Social – Facultad de Ciencias Sociales – Universidad Nacional de Córdoba. Correo electrónico: Lautaro.luna@mi.unc.edu.ar.
  4. En Argentina, las primeras experiencias de Historia Oral en ámbitos institucionales comenzaron en la década del 70 cuando se conformó un Archivo Oral en el Instituto Di Tella. Luego de la recuperación de la democracia comenzaron a multiplicarse los trabajos de Historia Oral, aunque con cierta resistencia de parte del mundo académico para considerarla como método de investigación histórica. A modo de ejemplo podemos mencionar el Programa de Historia Oral del Instituto Histórico del gobierno de la CABA (1985), el Archivo Oral de la UBA a fines de los 80, el Programa de Historia Oral de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA (1991), el Archivo de Historia Oral de la Argentina Contemporánea impulsado por el Instituto Gino Germani de la UBA, el Archivo oral del Instituto y Archivo Histórico de Morón (1990), el Programa de Historia Oral del Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires y el Archivo Oral del Archivo Histórico Municipal de Punta Alta. La Universidad Nacional del Litoral (Santa Fe) y la Universidad Nacional de Tucumán también cuentan con proyectos iníciales para la creación de archivos de historia oral. Allí debemos tener en cuenta el Archivo Oral del Archivo Provincial de la Memoria de Córdoba (2006) y el archivo de la palabra del Centro de Estudios Avanzados de la UNC.
  5. Algunos ejemplos lo constituyen el archivo oral del Archivo Histórico del Cooperativismo de Crédito (1995), el Archivo Oral de Memoria Abierta (1999) y de la escuela ORT Argentina (1993).


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