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Entre tensiones y aperturas

La patrimonialización como proceso en intersección con la memoria

Norma Levrand[1], Claudio Staffolani[2], Silvia Tessio Conca[3] y Mariángeles Metivié[4]

Introducción

El concepto de patrimonio cultural surgió hacia mediados del siglo XX. Resulta un sucedáneo de las nociones de monumentos históricos y artísticos o de patrimonio arqueológico que fueron protegidas por los Estados-Nación durante buena parte del siglo XIX y XX. Sin embargo, la estabilización del sintagma implicó una reducción del concepto de cultura asociado a las bellas artes y las élites gobernantes, que fue posicionándose cada vez más hasta nuestros días. Desde la definición jurídica y contable del patrimonio hasta llegar a la adición del adjetivo ‘cultural’, se advierte una modificación de lo individual a lo colectivo y de lo privado a lo público, sumada a una ampliación de los criterios de valoración y a una mayor relevancia de lo inmaterial y lo simbólico (Muriel, 2007).

Como indica Ariño Villarroya (2002) la ampliación del concepto de patrimonio cultural implicó no sólo la inclusión de nuevos bienes y manifestaciones en esta categoría sino también la constitución e involucramiento de nuevos agentes en el proceso de activación patrimonial. La asimilación de los bienes históricos, artísticos y arqueológicos a la noción de patrimonio cultural evidenciaba una concepción de patrimonio estrictamente delimitada, compuesta por una serie de elementos aislables y calificables per se (Aguirre Arias, 2007).

La ampliación de categorías patrimoniales, con la incorporación del patrimonio modesto, el entorno urbano o el paisaje hasta llegar a las manifestaciones populares de la cultura como las artesanías y los rituales festivos produjo paralelamente una ampliación de los sujetos involucrados en la salvaguarda y gestión del patrimonio cultural. Esto es notorio en el caso de la Convención para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial de UNESCO (Paris, 2003) que requiere la participación de la comunidad portadora de la manifestación tanto en el proceso de identificación y postulación de un bien como en la gestión y acciones de salvaguarda específicas.

Este proceso de ampliación objetiva y subjetiva de la categoría patrimonio cultural fue acompañado por la generación y adaptación de diversas herramientas para la preservación del mismo. Los saberes de los expertos involucrados en la conservación de monumentos, obras de arte y patrimonio arqueológico resultaron insuficientes para salvaguardar saberes, tradiciones orales y fiestas populares. Teniendo en cuenta esto, la historia oral ofrece herramientas específicas para registrar y salvaguardar el patrimonio cultural inmaterial (PCI).

El objetivo de este trabajo es caracterizar la memoria como una fuente de información que puede ser relevante tanto para la salvaguarda del PCI como para la historia oral. Sin embargo, atendiendo a sus distintas finalidades y prácticas, no siempre la memoria se podría considerar un elemento del PCI.

Para ello, en primer lugar, se analizan algunos elementos teóricos que permiten vincular las nociones de PCI e historia oral a través de la caracterización de la memoria como fuente de información. En segundo lugar, se presenta un caso de análisis en el cual se evidencian los puntos de concurrencia como las distinciones entre estas categorías. Finalmente, se presentan las reflexiones finales.

La memoria de las comunidades como punto de coincidencia entre la historia oral y la salvaguarda del PCI

La historia oral puede caracterizarse como un método de recuperación del pasado con proyección hacia el presente y el futuro de las culturas, mediante el registro de la memoria y experiencias de sus protagonistas (Thompson, 2017). Sin embargo, la historia oral en tanto técnica que recupera testimonios del pasado para la comprensión de fenómenos contemporáneos excede la noción de método; es también un campo de disputas de sentidos y construcción de identidad para las comunidades portadoras de elementos patrimonializables, que se ponen en debate. Paul Thompson indica que la desaparición de ciertas condiciones históricas que dan cuenta de cambios sociales permite considerar que los testimonios recabados en torno a esas épocas forman parte de las fuentes históricas.

En este sentido, diversos teóricos dan cuenta del cambio de las condiciones sociales, económicas y políticas a partir de los años 70 del siglo XX (Bell, 1973; Touraine; 1969; Stehr, 2011). Sin embargo, en el contexto geopolítico mundial, el lugar ocupado por Argentina determinó que estos cambios se sucedieran con posterioridad. A su vez, en el interior del país, estos cambios fueron aún más tardíos. Ello explica que algunas condiciones de existencia ubicadas en el relato de personas entrevistadas en la década de 1980 correspondan a la sociedad industrial, que en el caso de la Argentina obrera e industrializada traía en su memoria las conocidas experiencias de los planes quinquenales del primero y segundo gobierno peronista. Este proceso histórico se caracterizó por la construcción y ascenso de una clase obrera fabril en grandes ciudades, de la constitución de nuevos sujetos económicos y civiles y de la necesidad de constituir liderazgos carismáticos que contuvieran esos logros. Es necesario manifestar esta argumentación, dado que servirá de marco para analizar el caso que citamos en esta ponencia. en tanto que en algunos países centrales estas condiciones habían variado notablemente.

La indagación sobre ciertos entramados socio-históricos producidos en un barrio de la ciudad de Paraná generó, en las personas entrevistadas, una tendencia a asimilar la memoria de prácticas sociales a la categoría de PCI. Como se indicó en la introducción, la ampliación de la noción de patrimonio cultural ha producido la paradoja de que exista una suerte de habilitación para que “todo sea patrimonializable” (Ariño Villarroya, 2002:131). Sin embargo, la Convención para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial indica algunas sub-categorías que pueden ofrecer criterios para delimitar aquellas manifestaciones que son consideradas integrantes del PCI: tradiciones y expresiones orales; artes escénicas; prácticas sociales, rituales y actos festivos; conocimientos y prácticas sobre la naturaleza y el universo; artesanía tradicional (artículo 2).

La Convención exige que estas manifestaciones sean reconocidas como patrimonio vivo. Es decir, que las manifestaciones tengan la característica de ser creadas, recreadas, mantenidas y transmitidas por las comunidades o determinados grupos. Por ello se resalta la importancia de la salvaguarda, como transferencia de conocimientos, técnicas y significados asociados a las manifestaciones que, asimismo permiten ciertas modificaciones o cambios que dan cuenta de que forman parte activa de la vida de las comunidades. De este modo se distinguen los modos de protección del PCI respecto del patrimonio material, que se conserva y restaura.

En aquellos casos que la memoria evoca episodios o eventos pasados, al rememorar personajes o dar cuenta de tradiciones que ya no se mantienen, la zona gris entre estos saberes de la comunidad como parte de la historia oral o elementos susceptibles de patrimonialización, se acrecienta. Las expectativas de las personas adultas respecto de las manifestaciones que deben mantenerse están en constante tensión con el ímpetu de las nuevas generaciones por transformarlas, al tiempo que esta memoria es sometida a la presión de un proceso de globalización homogeneizadora.

De la misma manera que los sujetos lo hacen para superar acontecimientos negativos o poco relevantes, los colectivos sociales tienden a negar, resignificar o directamente olvidar aquello que es disruptivo o no les atañe, amén de algún interés sectorial que promueva su cancelación. Es a partir de una decisión de un nivel de organización superior de las sociedades, el Estado, alguna organización de la sociedad civil o expresión artística, que se suele asumir la decisión de recuperar o mantener viva alguna escena de la historia. El día de la Memoria, de la Soberanía Nacional, del Bombardeo de Plaza de Mayo en 1945, de los Fusilamientos de José León Suárez 1945, de la Masacre del pueblo Pilagá en 1947 (Octubre Pilagá), de la Masacre de Margarita Belén en 1976, y otros que engrosan esta lista o tienen un alcance más regional son ejemplos pertinentes de ello.

La historia oral es la metodología que opera allí donde no hay documento, profundizando el dilema sobre la conciencia histórica y sobre aquello que pueda formar parte o no del patrimonio cultural. El registro oral permite hacer emerger aquello que estaba a la deriva y necesitaba un ancla para dejar de ser solamente un recuerdo. Para que este proceso pueda darse, hace falta un ariete que otorgue significado patrimonial a ese recuerdo. En ese ariete es donde se centra el debate: ¿Cuáles son las condiciones que deberían moderar ese proceso de semiosis?

Algunos de estos interrogantes son analizados en el apartado siguiente a partir de un caso de estudio/intervención realizado por las y el autores en la ciudad de Paraná, Entre Ríos en 2022.

Análisis de un caso: el registro de memoria en la práctica de ofrecer flores al busto de Evita

“Desde chicos, nosotros veníamos a ponerle flores del campo a Evita” contó Antonia, una vecina del Complejo Escuela Hogar Eva Perón, de Paraná, durante el homenaje por el natalicio de Eva Perón organizado por el Museo Provincial homónimo. Este homenaje por el natalicio se organizó por primera vez en 2022 en el Complejo, sin embargo, en diversos puntos de la ciudad en los cuales se encuentran bustos de Eva Perón se realizan conmemoraciones similares tanto para recordar su natalicio (07/05/1919) como su fallecimiento (26/07/1952).

En 2022, en el marco de un proyecto de salvaguarda del patrimonio cultural inmaterial focalizado en tres barrios de la ciudad de Paraná, investigadores de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (a la postre coautores de esta ponencia) realizamos entrevistas en profundidad y observación de un conjunto de manifestaciones culturales.

Una de las locaciones elegidas para la implementación del proyecto fue el Museo Provincial Hogar Escuela “Eva Perón” como centro de vinculación de los barrios Independencia, San Cayetano y La Palangana de la ciudad de Paraná. Son más de 3500 habitantes que viven en las inmediaciones del complejo, siendo la vecinal San Roque una de las más antiguas de la ciudad. El Museo se ubica en un sector del Complejo Hogar Escuela “Eva Perón”, proyectado por la Fundación Eva Perón como respuesta a las necesidades de los niños económicamente menos favorecidos (Castiñeiras, 2018). En este lugar se realizaron tres entrevistas en profundidad, un taller para la identificación del PCI y observación participante en tres actividades: conmemoración del natalicio y de la muerte de Eva Perón y una actividad por el mes de las infancias.

Para este trabajo nos centraremos en las conmemoraciones realizadas en torno a la figura de Eva Perón, por cuanto permiten evidenciar una tradición construida tanto por la comunidad como por las instituciones (partidarias, educativas, museal). En Paraná se encuentran 18 seccionales o circuitos electorales, donde las y los militantes organizan diversas actividades político/partidarias en fechas significativas para el movimiento peronista. Algunas de ellas desde hace años han tenido por tradición recordar a Eva Perón. Podemos mencionar como epicentro de estas actividades algunos puntos de la ciudad de Paraná: la plaza Eva Perón del barrio San Agustín; la plaza Mansilla y el Complejo Escuela Hogar. En estos espacios las conmemoraciones poseen distintas expresiones, tanto discursivas, como cánticos y ofrendas florales.

A partir de las entrevistas en profundidad, se describen algunas conmemoraciones que se han transmitido de generación en generación como parte de una ceremonia popular, que excede a la militancia organizada mencionada. Si bien esta oficia como responsable, coordinando actividades, las fechas que recuerdan a Eva convocan a la comunidad de los barrios que rodean al complejo y se le atribuye una significación particular por sus portadores. Estas características pueden observarse en la tradición que vecinos y vecinas replican año a año en el Complejo Escuela Hogar Eva Perón y que forma parte de su patrimonio cultural inmaterial.

Las voces de esta conmemoración recuperan momentos de la historia que forjaron su identidad como perspectiva y pensamiento político. El edificio es una excusa material para recuperar un pensamiento y una visión que, a pesar de no circunscribirse totalmente en Paraná, permitió el acceso a la educación, la salud y el esparcimiento de varias generaciones de trabajadores.

Descripción del homenaje popular

Según lo relata una de las entrevistadas, “mi madre nos mandaba a hacer mandados y nosotros le juntábamos florcitas del campo y le poníamos acá” [en el busto de Eva Perón].[5] Incluso, recuerda que en épocas en que no había flores, llevaban hojas o pequeñas ramas de árbol. Entre las mencionadas estaban la flor de piedra y el hinojo. Al llegar al busto se persignaban ya que su madre les había enseñado este acto, porque Eva era una persona fallecida.

La ofrenda simboliza y resume un acto devocional y una reiteración de la fidelidad a una causa, que se resignifica en cada fecha donde se repite el acto: portar flores para Evita, para recordar aquello que dejó como legado. Dar cuenta de ese legado por fuera de lo material, trae a cuenta una y otra vez las menciones a la pobreza. “Nosotros éramos muy pobres” cuenta la entrevistada, a la vez que enlaza con el recuerdo de los juguetes que recibían los niños y niñas por aquella época desde la Fundación Eva Perón, pero también el acceso a una educación formal y a la protección como acción del Estado.[6]

Un soporte esencial para el mantenimiento de esta práctica, que adopta la característica ritual por su repetición y su significación, es la presencia del busto de Eva Perón. Se ubica en el hall de ingreso al Complejo, sobre un pedestal de piedra, a una altura lo suficientemente accesible para que quien se aproxima pueda tocar la imagen.

Podría pensarse en los bustos de Eva como objetos con una carga simbólica, que remite a la evocación de un pasado laboral, fabril, de construcción de derechos ciudadanos que incluyeron a numerosos colectivos barriales que, antes de la construcción del edificio que hoy compone el Complejo Escuela Hogar, carecían de condiciones materiales (hospitales, escuelas, albergue) que recibiera a niños, niñas y familias vulnerables. Esta experiencia se mantiene en el recuerdo y en la memoria oral de los vecinos de más edad, y se corporiza en expresiones populares –aparentemente espontáneas- que hagan resurgir la vivencia de un pasado que ‘incluía y convocaba’ a todos. También denota un espacio físico donde reivindicar acontecimientos que forman parte de una identidad local y donde ésta puede ser reafirmada.

Una entrevistada recuerda que esta conmemoración se realiza desde el fallecimiento de Eva Perón, aunque se incrementó a partir de que erigieron los bustos de Eva Perón y Juan Perón, al momento de inaugurar la escuela: “Íbamos gurises porque nos enseñaban nuestras abuelas, nuestros padres” recuerda una entrevistada.[7]

A diferencia de otras conmemoraciones, en ésta la manifestación comunitaria se realiza sin ceremonial que muestre ostentación, que deba seguir pasos protocolares ensayados y orquestados por algún guion prefabricado o sea artificiosamente elaborado. Las flores que se ofrendan pueden ser adquiridas en comercios o provenientes de hogares e incluso hasta hace algunos años se ofrendaban flores silvestres. Algunas poseen una dedicatoria dirigida a Eva que parece que tuviera que ser leída por ella. En la última conmemoración del nacimiento de Evita, los presentes sostenían desde claveles blancos hasta orquídeas. Esta última portada en forma reverente y disimulada por un concejal y dirigente barrial que se acercó al finalizar el homenaje, mezclado entre los oferentes devotos y deseosos de llevar la flor a Evita. Un imponente ramo de “estrellas federales” rojas apareció en brazos de una joven que la sostuvo con aire resuelto mientras caminaba desde el costado izquierdo del espacio que oficiaba de escenario. Luego de la procesión de los asistentes, vivida en formas diferentes más o menos sensibles, poniendo su ofrenda a Evita, hubo un espacio para el elocuente recuerdo narrado por la referente de mayor edad del barrio, quien fue convocada específicamente por micrófono y que, tras ubicarse de frente al auditorio de pie en semicírculo alrededor del busto a Evita, empezó resueltamente a hablar parada. Frente al ofrecimiento de ‘una silla para estar cómoda’ contestó con vehemencia: “los peronistas hablamos parados”, lo cual arrancó aplausos y un murmullo de aprobación que animó aún más a la oradora, que no perdió espacio ni elocuencia para invitar a los presentes a recordar a la ‘abanderada de los humildes’.[8]

Una entrevistada también recuerda que las personas mayores se reunían en la fecha del fallecimiento para realizar actos de conmemoración, “una misa hacíamos, o iban a rezar mi mamá con mi abuela, toda la gente grande se juntaba y nosotros, gurises, rezábamos con ellos”.[9] También indica que estas conmemoraciones se realizaban tanto para la fecha de fallecimiento como para el natalicio. Un entrevistado agrega que los militantes de distintos barrios de la ciudad “se organizaban y venían en colectivo (…) las mujeres son las más militantes, compraban la palma [este tipo de homenaje] eran más relacionados con la política”.[10]

El peronismo circuló sus discursos a través de la imagen de “Evita, la santa” y la figura de ella concitaba la reverencia de lo sagrado, ampliamente estudiado en numerosos textos, tanto por seguidores como detractores del peronismo y su discurso público. En este sentido, el busto forma parte de una mirada museal, cercana a la veneración de un altar en un atrio sobreelevado, en el cual se configura y sintetiza una imagen con un gran potencial simbólico de recordación de un pasado de reivindicaciones sociales, económicas y políticas, que cristaliza y ensalza la imagen esculpida a la obra de la Fundación Eva Perón en Paraná, y a su evocación como “hada madrina” de los desfavorecidos.

Eva Perón en su corporalidad fue registrada por diversos medios (fotografía, pintura, caricatura) durante su vida, y se mantiene a través de otros luego de su muerte (esculturas, murales, retratos, etc.). Estas imágenes conforman una iconografía, y son recuperados por portadores de varias generaciones que emergen en un registro oral de recordación de “la Santa”, “la protectora”, quien encarna el ascenso y de la cual se lamenta la partida. Estos gestos, junto con los relatos de su vida, su influencia en la vida de las comunidades populares y su muerte se completa con los discursos que dio en vida y los textos escritos, en los cuales se presenta compartiendo emotividad con el sentir del pueblo, que altera su nombre, apocopando y haciendo familiar la designación como “Evita”. Esta asociación entre la figura pública, el símbolo político y una imagen que representa sólo su busto se realiza por los espectadores a modo de impresión global, general, de lectura total de la imagen en su contexto. Como indican Cortes Rocca y Kohan, la “visibilidad a través de la imagen de Eva inscribe la corporalidad en la zona del discurso político y opera un pasaje desde lo íntimo de la feminidad hacia la esfera de lo público” (1998:32). Es en el acto de llevarle flores, como si fuera parte de la familia más querida y a la que se recuerda en un duelo permanente, y en la recordación oral de esos momentos de su muerte, donde la memoria permite erigir ese acto en un elemento de patrimonio cultural inmaterial.

“Ponerle flores es decir te recordamos” cuenta otro entrevistado, desde lo cotidiano y a partir de ese sentir se inicia esta conmemoración íntima, que luego fue institucionalizada, a partir de las presidencias constitucionales de 1973 a 1976. Esta esfera de intimidad también refiere a lo cotidiano, a una acción dialéctica de agradecimiento. En la intimidad de las viviendas del barrio se guardaban objetos, imágenes y textos provenientes del partido como de la Fundación. Así, las máquinas de coser que la Fundación Eva Perón enviaba a los hogares es otro recuerdo que se reitera, antes de eso “en mi pueblo los niños se vestían con ropa que hacían con bolsas de arpillera” comenta un entrevistado.

Este espacio íntimo generado por la figura de Eva Perón y sostenido aún durante la proscripción del partido justicialista, posibilitó el resguardo de una serie de objetos que hoy forman parte de muestras en el Museo Provincial que lleva su nombre. Luego de la última dictadura cívico militar, durante algunas décadas, los actos por parte de la dirección del complejo se realizaron intermitentemente. Sin embargo, un entrevistado comenta “en épocas de la dictadura le prendían velas en cada casa de familia, tenían fotos escondidas, a veces detrás de una foto de casamiento”.[11] De este modo, la conmemoración se transmitió como parte de los hábitos cotidianos de las familias del barrio, recreándose en público a partir de la vuelta a la democracia. Se produce entonces un desplazamiento desde el espacio doméstico hacia las instituciones estatales que brindan un marco de contención a las personas en situación de vulnerabilidad. La inauguración del Museo Provincial generó que el mismo organizara las actividades para estas fechas, incorporando una noche de antorchas para el día del fallecimiento en 2022.

En la conmemoración funeraria confluyen valores, prácticas y significaciones históricas. De esta manera, el significado atribuido a la figura y la obra de Eva Perón se mantiene en la memoria colectiva, posibilitando la creación y recreación de una comunidad (Anderson, 2016). La comunidad imaginada a partir del Complejo Escuela Hogar suma no sólo ex-alumnas/os, ex-docentes y personal retirado, sino también vecinas/os que no pasaron por sus aulas pero que reconocen esta pertenencia, ligada a la conquista que los sectores populares reconocen en sus relatos, como parte de lo que se materializó en las prácticas educativas y sanitarias que tenían epicentro en el complejo Escuela Hogar, tanto en Paraná como en todos los complejos que, en la misma época, se construyeron en todo el país. La cohesión de esa comunidad se genera a través de la construcción de un discurso que incorpora ciertos referentes históricos (pasados o futuros). Entre estos referentes se encuentra el busto de Eva Perón. Las conmemoraciones realizadas en torno al mismo participan tanto de la militancia política como del recuerdo emotivo que evocan quienes la conocieron a través de sus obras.

Reflexiones finales

Los debates en torno al concepto de patrimonio cultural son múltiples. Sin embargo, llama nuestra atención la paradoja mencionada por Antonio Ariño Villarroya (2002) quien da cuenta de la posibilidad de infinita proliferación de elementos patrimonializables. La definición de cuáles son las manifestaciones que forman parte de la identidad de una comunidad, evidentemente, genera una clausura a esta paradoja. No obstante, la memoria transmitida colectivamente y la tensión entre generaciones evidencian también una disputa de sentido sobre esa identidad.

En el caso de las ofrendas florales para el busto de Eva Perón, se evidenciaron en las entrevistas realizadas múltiples “recuerdos creados”, algunos de los cuales son canalizados por diversas instituciones (partido político, complejo educativo-museístico) para su recreación. En este punto, la historia oral tiene un rol fundamental en proveer mecanismos para vislumbrar el verdadero alcance de ciertos episodios construidos como mito.

Los efectos de la reminiscencia, a partir de la participación en actos recordatorios, es también un elemento recuperado por Thompson en su análisis de la historia oral en relación al trabajo social. En el caso analizado, esta técnica permite mantener cierta cohesión social entre integrantes de la agrupación y de la comunidad barrial como portadores de un saber añorado en relación a la figura de Eva Perón.

Resultan necesarios algunos debates más profundos sobre las relaciones de la historia oral y el PCI y las posibilidades de la primera para salvaguardar las manifestaciones que forman parte de la identidad de las comunidades, más aún de aquellos procesos históricos, sociales y económicos que fueron señeros y en cierto punto conflictivos, como el período de transformación en el mundo del trabajo y de la sociedad argentina en los dos gobiernos peronistas en este país. Es un desafío que requiere un análisis académico y científico a la par de mayores trabajos con las comunidades.

Referencias

Aguirre Arias, B. (2007) Del concepto de bien histórico-artístico al de patrimonio cultural. Revista Electrónica DU y P Diseño Urbano y Paisaje, IV (11), 1-34.

Anderson, B. (2016) [1983] Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo. Fondo de Cultura Económica.

Ariño Villarroya A. (2002) La expansión del patrimonio cultural. Revista de Occidente (250) 129-150.

Ares, M. (2021) Evita Mirada. Modos de ver a Eva Perón: las figuraciones literarias y visuales de su cuerpo entre 1992 y 2019. Tesis de Maestría. Maestría en Estéticas Contemporáneas Latinoamericanas (UNDAV). Resumen publicado en Cartografías del Sur (14).

Bell, D. (1976) [1973] El advenimiento de la sociedad postindustrial. Alianza.

Castiñeiras, N. (2018) Fundación Eva Perón, desde sus inicios hasta la muerte de Evita. Instituto de Investigaciones Históricas Eva Perón.

Cicalese, G. (2018) La Nación Argentina justa, libre, soberana: un atlas nacional para representar el mundo peronista. Universidad Nacional de Mar del Plata.

Cortes Rocca, P. y Kohan, M. (1998) Imágenes de vida, relatos de muerte. Eva Perón cuerpo y política. Beatriz Viterbo.

Macario, M. (2017) El retrato de Eva Perón: la equivalencia y su mediatización. En XX Jornadas Nacionales de Estética y de Historia del Teatro Marplatense.

Muriel, D. (2007-2008) El Patrimonio como Tecnología para la Producción y Gestión de Identidades en la Sociedad del Conocimiento. Revista de Antropología (19) 63-87.

Stehr, N. (2011) Las sociedades modernas del conocimiento. En AAVV La sociedad de la información y del conocimiento (Fundación Conrad Adenauer. 57-69).

Thompson, P. (2017) Historia oral y contemporaneidad. Anuario (20) – Escuela de Historia – FH y A – UNR. Disponible en: http://bit.ly/45di4vh

Touraine, A. (1969) La sociedad pos-industrial. Ariel. Traducción de Juan-Ramón Capella y Francisco J. Fernández Buey.

Fuentes

Entrevistada 1. Entrevista realizada por Tessio Conca, Silvia, en la ciudad de Paraná, el 7 de mayo de 2022.

Entrevistada 2, entrevista realizada por Tessio Conca, Silvia, en la ciudad de Paraná, el día 7 de mayo de 2022.

Entrevistado 3, entrevista realizada por Tessio Conca, Silvia, en la ciudad de Paraná, el 7 de mayo de 2022.

Entrevistada 4, entrevista realizada por Levrand, Norma en la ciudad de Paraná, el 31 de agosto de 2022.

Entrevistado 5, entrevista realizada por Levrand, Norma en la ciudad de Paraná, el 23 de septiembre de 2022.

Ríos, Antonia, discurso realizado en el marco de la conmemoración del natalicio de Eva Perón en la ciudad de Paraná, el 7 de mayo de 2022.


  1. Instituto de Estudios Sociales (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas – Universidad Nacional de Entre Ríos) y Facultad de Ciencias de la Gestión – Universidad Autónoma de Entre Ríos. Correo electrónico: levrand.norma@uader.edu.ar.
  2. Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales -Universidad Autónoma de Entre Ríos. Correo electrónico: cstafol2@gmail.com.
  3. Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales -Universidad Autónoma de Entre Ríos. Correo electrónico: silviatessioconca@gmail.com.
  4. Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales -Universidad Autónoma de Entre Ríos. Correo electrónico: metivie@gmail.com.
  5. En el trabajo de campo realizado, las y los entrevistados solicitaron mantener el anonimato en algunos casos, por ello sus nombres son omitidos para mantener anonimizados sus discursos. Entrevistada 1, entrevista realizada por Tessio Conca, Silvia, en la ciudad de Paraná, el día 7 de mayo de 2022.
  6. Entrevistada 2, entrevista realizada por Tessio Conca, Silvia, en la ciudad de Paraná, el día 7 de mayo de 2022.
  7. Entrevistada 3, entrevista realizada por Levrand, Norma, en la ciudad de Paraná, el 31 de agosto de 2022.
  8. Ríos, Antonia, discurso realizado en el marco de la conmemoración del natalicio de Eva Perón en la ciudad de Paraná, el 7 de mayo de 2022.
  9. Entrevistada 4, entrevista realizada por Levrand, Norma en la ciudad de Paraná, el 31 de agosto de 2022.
  10. Entrevistado 3, entrevista realizada por Tessio Conca, Silvia, en la ciudad de Paraná, el 7 de mayo de 2022.
  11. Entrevistado 5, entrevista realizada por Levrand, Norma en la ciudad de Paraná, el 23 de septiembre de 2022.


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