Mónica Inés Bartolucci[1] y Maylén Jimena Bolchinsky Pinsón[2]
Introducción
En este trabajo el concepto de experiencia emocional se piensa como el momento de encuentro entre dos sujetos interesados por diferentes motivos, en movilizar los recuerdos, acudir al pasado, en fin, provocar la memoria individual, subjetiva y personal. La entrevista dialogada es considerada como el numen de la metodología de la historia oral. Esa práctica instituida del oficio de historiador ha sido pensada más por su valor hermenéutico, que como un evento que promueve una importante movilización de sentimientos para ambos protagonistas. A diferencia del trabajo con documentos, las fuentes orales comportan una dimensión subjetiva, incluso afectiva en cuyo marco se produce un intercambio constante entre los sujetos involucrados (Pasquali, 2014).
De hecho, la entrevista programada con objetivos meramente académicos puede convertirse en una experiencia personal capaz de provocar reacciones anímicas sorpresivas para el historiador y veladas hasta ese momento en la memoria del entrevistado que es estimulado a hilar su pasado a través de recuerdos asociados a su infancia, a sus decisiones personales, a los giros inesperados en el curso vital o a las apasionadas defensas de la tradición al grupo que pertenece.
Por su parte, ¿es el historiador consciente que su función inquisitoria remueve y reaviva el recuerdo de un sujeto que al encarnar su emoción tensiona la relación entre pasado y presente? Acaso ¿estamos preparados para sostener la provocación de esos sentimientos y las consecuencias que pueden producir en el ánimo de nuestros entrevistados? Probablemente no sea esa nuestra función específica, pero sí es necesario repensarlo y proponer que en nuestras investigaciones se incorporen esas emociones que resultan de un acto hermenéutico entre dos, es decir fruto de un estímulo exterior (entrevistador y contexto histórico del encuentro) y un mundo interior (el entrevistado y su intimidad). Incluso poder ver y tener en cuenta la manifestación de una emoción explica mejor las narrativas de esas historias de vida. La entrevista entendida como una experiencia emocional está atenta a momentos clave. El alzar orgullosamente la voz al hablar de la pertenencia de una comunidad o equipo, la melancolía que se esconde tras la decisión de sacar de un cajón un viejo objeto privado, la alegría que produce volver a cantar canciones aprendidas en el refugio de la infancia, el silencio consecuencia de la angustia frente a lo no dicho o la aparición del llanto al rememorar el momento exacto de una decisión que cambió un rumbo vital, son solo ejemplos de los muchos que pueden aparecer, para escribir una historia con perspectiva en los sentimientos partiendo de la historia oral.
Hace décadas Fraser definió a la historia oral como un “intento de revelar el ambiente intangible de los acontecimientos, de descubrir el punto de vista” de los actores históricos, destacando no sólo que ese ambiente conformaba “lo que siente la gente”, sino también que ese sentir “constituye la base de sus actos” (Fraser 1979: 25-26). Las emociones o en términos de Fraser “lo que siente la gente” se han constituido como un objeto de estudio específico en los últimos años. Al respecto existe consenso que el mundo de lo sensible -definido como la interacción de múltiples niveles entre lo individual y lo grupal, la estructura y la agencia, lo corporal y lo verbal, lo intangible y lo material- ocupa un lugar central en la explicación del comportamiento de los individuos y del devenir histórico de las sociedades (Stearns y Stearns, 1985; Reddy, 2004; Plamper, 2010; Frevert, 2011; Ahmed, 2015; Rosenwein, 2016). Al decir de Gammel (2015) “cuando interpretamos entrevistas de historia oral debemos diferenciar entre la emoción reportada y las emociones que acompañan el reporte.” Además, debemos considerar a la entrevista como una experiencia emocional en la que se interrelacionan los sentimientos del periodo bajo estudio con las emociones generadas en el proceso de investigación tanto para el entrevistado como para el entrevistador. En ese sentido el momento de la entrevista ofrece la posibilidad de reactualizar, resignificar o incluso develar una emoción oculta en la memoria de los sujetos.
Dos estudios de caso
Para la presente ponencia hemos tomado por caso de estudio dos experiencias de investigación en base a entrevistas realizadas hace años ya. De ese corpus elaborado para otros fines y a la luz de la importancia de las nuevas perspectivas, hemos repensado la producción de ese material con el fin de ponderar a la historia oral como un campo privilegiado para acercarnos a la comprensión de las emociones.
La primera de las investigaciones fue fruto de una serie de entrevistas a hombres y mujeres provenientes de Sant Angelo in Vado en la provincia de Pésaro, Italia, que en forma de cadena migratoria llegaron a la ciudad de Mar del Plata entre 1886 y 1962 (Bartolucci y Pastoriza, 2006). En aquella oportunidad el trabajo fue gestado durante un año con 25 familias vadesas y tuvo por objetivo atender a la palabra de los protagonistas para utilizarla como información acerca del proceso mencionado y dar cuenta de los resultados de la decisión de emigrar.
La segunda serie de entrevistas, en cambio, se enmarca en el proceso de una investigación que aborda al Campeonato Mundial 1978 en Argentina como un objeto de estudio capaz de iluminar las identidades, actitudes y emociones de los sujetos en un contexto político particular, la dictadura militar entre 1976-1983. El fútbol es visto aquí, como una práctica cotidiana con la potencia de despertar las más íntimas pasiones. Dentro de un conjunto de testimonios recopilados entre personas con distinto grado de participación en el torneo, atenderemos a la experiencia vivida al momento de entrevistar a un jugador del seleccionado nacional.
En ambos casos hemos registrado que entre los entrevistados hubo quienes nos permitieron ingresar a sus espacios íntimos y nos recibieron cálidamente. Otros nos negaron la comodidad o nos atendieron en cafés o clubes con el fin de informarnos solo lo estrictamente necesario para no detenerse en detalles que los pudieran desbloquear o para mostrar solo una faceta profesional. Muchos nos hablaron mientras no dejaban de ejercer sus oficios como mecánicos, zapateros o en medio de sus trabajos en ámbitos estatales o privados todavía relacionados con su experiencia durante el Mundial de fútbol. Incluso, en un caso relacionado con la inmigración, una mujer nos ofreció sentarnos a su mesa, pero se negó de manera sistemática a hablar con la excusa del arrepentimiento de su partida, cuarenta años antes. En su mayoría los entrevistados recuperaron sus archivos fotográficos y sus objetos preciados ya sea para darle cara y cuerpo a los ausentes o parientes lejanos como para atestiguar mediante medallas, diplomas, carnets y uniformes, su breve pero indeleble participación en un acontecimiento de peso nacional y mundial.
Del conjunto de entrevistas realizadas, hemos seleccionado algunos ejemplos que iluminan el valor de atender a la dimensión emocional que se suscita en el encuentro con nuestros entrevistados al momento de producir fuentes orales.
El dolor de las partidas y la alegría fascista
El caso de emigración marchigiana se incluye en un proceso estructural que hizo que entre 1880 y 1950 más de 17 millones de individuos cruzaron las fronteras de Italia en búsqueda de un nuevo destino y esta diáspora tuvo como trasfondo una serie de circunstancias políticas sociales y económicas.[3] Sin embargo la decisión de emigrar es fruto de una trama compleja en la que intervienen no solo las causas estructurales sino las estrictamente personales. De modo que el desafío de la historia oral es un excelente camino para descubrir los matices de una comunidad emocional y al mismo tiempo interpretar cómo esas estructuras dan forma o influyen en las experiencias humanas.
La historia de la Familia Sancisi condensa casi todos los avatares de los éxodos que trataremos de resumir. Pedro y Josefina, los padres de nuestras hermanas entrevistadas llegan a Mar del Plata en 1907. Tienen seis hijos argentinos, trabajan de caseros de la élite durante el verano y Pedro como carpintero todo el año. Una vida encaminada al ascenso y la estabilidad que se quiebra por la salud deteriorada de la madre. Las hermanas Sancisi no lo explicitan, pero el tono y el recuerdo de aquel diagnóstico colma la entrevista de tristeza. La madre debía volver a su pueblo porque aquella “tuberculosis” se curaría “con el cambio de aire.” Esas vidas fueron narradas por las mujeres sentadas en una pequeña cocina como una novela decimonónica. La madre retornó acompañada por el padre y por Lilian, la hija menor. Antes de partir delegaron en cuatro familias paisanas (Monacci, Magnanelli, Deyacobbi y Valentini) a sus cinco hijos restantes. Pero con la vuelta del padre y la confirmación de la ausencia de la madre por un largo período las cosas cambiaron bastante. Adelena es destinada al Asilo Unzué para niñas y señoritas y revive hasta las lágrimas aquel momento en el que nos dice “Entré llorando y salí llorando. Cuando me dejó mi tío lloré toda la noche. Cuando me levanté y vi a todas esas chicas… ¿viste?… uno se acostumbra”.[4] El recuerdo del llanto vuelve en la otra mujer, Lilian. Pero esta vez la escena es en Italia. Se había encariñado con sus tíos allá en Sant Angelo, vivía con ellos por no poder tomar contacto con su madre porque “la tenía medio prohibida” por el contagio, dice, pero su tío Lorenzo “el capo de tutti cappi” murió repentinamente. Nuevamente el recuerdo del llanto desconsolado aparece en esa cocina. “Cuando él muere en la familia deja un vacío. Yo lloré días y días para mí se había terminado el mundo.”[5] La decisión de volver madre e hija a la Argentina a juntarse con sus otros hijos después de años, volvió a removerlo todo en Lilian que ya era adolescente. “Tuve una revolución dentro mío” dice, porque no podía dejar a sus amigas -de las que nos muestra fotos en plena felicidad-, ni su casa en Sant Angelo. Ese encuentro destinado a buscar datos y nombres precisos para armar nuestra red vincular, en realidad movilizó fuertes emociones entre las cuales sobresalió el dolor y sobre todo la melancolía de ambas mujeres. Lo interesante es que esta emoción se percibió en ambas, por distintas razones y en direcciones opuestas, sin que contáramos con demasiadas herramientas de contención ni una perspectiva de análisis orientadas a ellas.
Atender a las emociones también aporta al problema de la mixtura de tiempos entre pasado y presente. En un momento determinado Adelena comienza a recordar acerca de la correspondencia entre ella y sus padres en Italia mientras se encontraba internada y de pronto se para, va a buscar algo, “un tesoro” nos dice, y nos lo entrega para que lo leamos. Imposible hacerlo porque se trataba de un papel en blanco con el suave registro de que alguna vez hubo tinta en él. Adelena, sin embargo, parada frente a nosotros recita:
Querida hija Adelina: en ocasión de la santa Navidad y primero de año acepta augurios sinceros y felicitaciones que junto con la santa bendición, te manda tus afectísimos padres Pedro y Josefina Sancisi, [Mirá la leí tanto, tanto… ¡Ah!] y sé siempre buena con tus superiores y ruega a Dios para que sanemos pronto.
Así la relación entre un pasado lejanísimo y el presente se encarnó en la entrevistada y se sintetizó en un objeto atesorado, dando evidencia de la importancia de la relación entre lo material y lo simbólico en el ánimo personal.[6]
El caso de Franca Guerra es una paradoja útil para pensar a la entrevista como un magma de información, más allá de lo que nos dicen los entrevistados y el impacto que puede promover en nosotros como historiadores, la corporalidad y la gestualidad colmada de emociones.[7]
Cuando seleccionamos y acordamos la entrevista lo hicimos a partir de los resultados exitosos de esa trayectoria. Franca fue una inmigrante convertida en empresaria gastronómica que logró formar junto a su esposo, en base a su trabajo cotidiano en Mar del Plata, una vida de comodidades y ascenso social para ella y su descendencia. No podríamos detenernos en los avatares de ese ascenso, pero sí advertir sobre las paradojas que las entrevistas ofrecen. Detrás del orgullo de la construcción de una vida empresarial exitosa se ocultaban algunos sentimientos que sólo afloraron a partir de nuestros estímulos. La vida narrada en Italia de la espera de un esposo que caminó herido dos meses por los bosques para volver a su casa, la persecución de los alemanes después de la muerte de Mussolini, la persecución de los antifascistas terminada la guerra, el encarcelamiento y la fuga de su hermano para salvarse de un fusilamiento, la miseria de la posguerra, fueron anuladas y enfocadas en la alegría al evocar su primera infancia. Con el cuerpo y la voz Franca mostró que todavía era esa niña encantada con las oportunidades que Benitto Mussolini le ofrecía a ella y a todas sus compañeras de la “scuola”. Entre risas fuertes y sin relación alguna con la pregunta que le hicimos Franca comienza a alzar la voz y nos dice “Yo no conocía otra cosa que Mussolini. Hasta que vino él, la gente nacía, vivía y moría ahí. ¡Viene Mussolini y empieza a dar gimnasia, mar, montaña!.”[8] Sin introducción el pasado se hizo presente. Franca se paró en su cocina del departamento de Mar del Plata con su peso corpulento y comenzó a hacer ademanes con sus brazos de una formación entre militar y escolar y a voz en cuello cantó: “Squadra, avanti, brop, dietro, front!”[9] La entrevista orientada a conocer sobre los avatares personales y el proceso de inserción social en Mar del Plata de una inmigrante se convirtió en la exhibición de una escena originalmente producida en la niñez e impresa como un mecanismo que construye a la infancia como un refugio, un recuerdo de felicidad promovido por el fascismo.[10] El estado que mandaba a la guerra a los hombres era el estado que también la había hecho feliz alguna vez y la había fortalecido. Eso declara ella misma. Vestíamos todas iguales, pollera negra grisada, medias blancas y zapatos negros. Empezamos de “Piccola Italiane a Giovanne Italiane a cantar la canción que íbamos al mar… en un paseíto tan de familia… hemos nacido alegres y no conocimos odio para nadie. Somos simples interiormente y felices.” El verbo en presente lo dice todo acerca de ese momento inesperado para nosotros los historiadores. Franca ya convertida en aquella niña fascista se pone a cantar con el pecho henchido la canción que se cantaba al volver de las vacaciones en la ciudad de Pesaro, capital de Le Marche. “Adío Pesaro. Adio Compagnia se vado via e non ritorno piu. Ma se ritorno, ritorno in primavera con la bandera de tricolore.”[11] El disciplinamiento recibido y la posibilidad de ver el mundo se lo debía a Mussolini. Ella afirma que eran cultos gracias a él. “Él nos enseñó a caminar, cómo había que sentarse, no mostrar nunca el fondo de los zapatos. El comportamiento hacia otra persona, el respeto a la dignidad humana y todas esas cosas que a nosotros nos ha fortificado mucho.”[12] Es decir, que detrás de una entrevista dedicada a reconstruir la historia de una migración exitosa, se escondía sin embargo un conjunto de escenas asociadas a los límites del sufrimiento humano provocado por contextos históricos y estructurales y también por el recuerdo de una felicidad infantil que el estado italiano supo promover.
El orgullo herido: mi entrevista más incómoda
La investigación sobre el Mundial Argentina 78 busca dar cuenta de la trama tejida entre fútbol, dictadura y nacionalismo popular en la Argentina de los años 70. Desde la perspectiva de los sujetos la pasión, el orgullo, el amor a la patria dan sentido a sus experiencias y a la forma en que identifican su pertenencia a una comunidad o a un grupo determinado. La revisión del caso a través de la producción de fuentes orales, enfrenta aquí el desafío del paso del tiempo y las transformaciones que ha atravesado la memoria social sobre la última dictadura militar en Argentina. Naturalmente tras la deslegitimación del gobierno de facto y el pleno conocimiento de la implementación de un terrorismo de Estado la mirada social hacia la fiesta mundialista se alteró en forma rotunda.[13] Este “trabajo de la memoria” (Jelin, 2002), que combina la diacronía junto a la interacción entre memoria colectiva e individual, es analizado aquí a través de las emociones que se hacen presentes en el encuentro entrevistado-entrevistador. Con particular interés en reflexionar sobre esta interacción y atender a aquello que se pone en juego en la subjetividad del historiador, la experiencia es narrada en primera persona.
A más de cuatro décadas de aquel junio de 1978, me dirigí al Club Atlético Talleres de Córdoba para entrevistar al campeón mundial de fútbol, Luis Galván. Al ingresar al predio vi al ahora entrenador acompañado de un grupo de dirigentes. Pese a su perfil modesto, había a su alrededor aires de distinción “Bueno… no cualquier club puede jactarse de tener entre sus filas a un campeón del mundo”[14], dijo alguno de sus colegas, mientras los demás asistían y miraban embelesados a su “ídolo.”
El ex jugador sugirió realizar la entrevista en la cancha, se imaginó ser filmado mientras caminaba por el campo de juego, finalmente nos dirigimos a un salón del club. En principio la entrevista transcurrió en un clima amigable, distendido. Busqué construir empatía y conocer su historia de vida. Con su ritmo pausado y en un tono de voz bajo, recorrió pasajes de su biografía. Resaltó sus orígenes humildes, el sacrificio al dejar Fernández, su pueblo natal en Santiago del Estero, y luego el dolor por estar lejos de la familia. Así era la exigencia de la vida futbolística, pero todo había valido la pena y la consagración con el título mundial eran su mayor orgullo. “Ser parte de un plantel consagrado por primera vez en la historia fue muy satisfactorio. Fue una tarea muy difícil, pero son momentos únicos en la vida…”[15] Galván se mostraba abierto, distendido, sonriente, con la mirada brillante, era evidente que al recordar reactualizaba la alegría asociada incluso en el registro de su memoria corporal:
No me olvido más. Menotti me agarró previo a la final con Holanda, me tocó la espalda y me dijo: ‘Luis, juegue como lo hace en Talleres’ … este hombre me palmeó la espalda y me remarcó que disfrute el partido como lo hacía siempre. Después de sus palabras, salí agrandado con el pecho inflado al Monumental.[16]
La entrevista tomó un rumbo diferente al sacar el tema del polémico 6 a 0 a Perú.[17] Al nombrar el partido la cara del entrevistado se transformó:
Los que han dicho que ese partido estuvo arreglado no tienen ni la menor idea de lo que es el fútbol. Pocos recuerdan que al inicio Perú nos dominaba y que una pelota de ellos pegó en el palo y fui yo el que la termina rechazando, qué me vengan a decir algo. [18]
De pronto, un Galván furioso, descruzado de piernas y sentado al borde de la silla con el cuerpo inclinado hacia adelante me dirigió una mirada fulminante. Intenté cambiar el foco para, sin poner en duda el resultado futbolístico, preguntar acerca del contexto político del mundial. Pero no parecía dispuesto, ni interesado en hablar de política. Volvió al partido mientras se incrementaba su enojo: “¿Y al palo quién lo puso? ¿Los militares? No, no entienden lo que es jugar un mundial, lo que se siente tener que ganar sí o sí, ese día estábamos hechos unas fieras.” [19]
En ese momento, el ex jugador también estaba “hecho una fiera”. Sentí frustración al advertir que iba a evadir todas las preguntas que lo ubicaran por fuera del discurso de la “hazaña deportiva” y de su vanagloria. Con posterioridad advertí que las controversias sobre aquel partido contra Perú implicaban hacer presente la voz social que con posterioridad a la caída del régimen militar ha visto en el mundial’78 un símbolo de la manipulación política de las masas (Ferrero, 2014). Su comportamiento reactivo daba cuenta de un cúmulo de enojo e indignación frente a quienes han puesto en duda la legitimidad del torneo y por lo tanto el “honor del campeón”. A pesar de que mi pregunta no sugería adhesión a esta mirada, el entrevistado de inmediato interpretó que me ubicaba en el “bando enemigo”. Probablemente es esta distancia generada operó una cuestión de género. Es decir que el ser mujer -además de pertenecer a otra generación- facilitó que el ex jugador asumiera que no formaba parte de la comunidad de “futboleros” o “fanáticos” que comparten una convicción apasionada y, en apariencia, despolitizada por el fútbol.
A esta altura, la entrevista había tomado tal tono de incomodidad que incluso recuerdo haber temido que Galván la diera por terminada. Fue entonces que opté por volver a su propia línea argumentativa – ¿y cómo lo vivió usted ese partido contra Perú?- De inmediato su rostro se suavizó, su cuerpo se relajó y su relato retornó el curso inicial.
Sobre el final, vuelve a aparecer la decepción e indignación. Incluso al interior del mundo futbolístico, Galván se sentía incomprendido. Resentía la indiferencia de las autoridades de la Federación Argentina de Fútbol (AFA) hacia los “muchachos del 78”:
Esa sigue siendo una cuenta pendiente. Cuando nos juntamos aquí, con los muchachos de Córdoba, siempre nos preguntamos por qué este olvido. Hay muchachos que necesitan ayuda…lo hablábamos con el Daniel, que fue nuestro gran capitán, y era el que podía levantar un teléfono y hablar con cualquiera… Pero ahora se hace difícil, llamás y llamás, y no te contestan.[20]
Las manifestaciones de felicidad, furia, resentimiento dan cuenta de la imbricación entre las emociones pertinentes a la historia recuperada y al periodo bajo estudio y los sentimientos producidos durante la entrevista. Aunque las emociones del pasado y del presente son distintas, están entrelazadas por las intrincadas dinámicas de la memoria como por el esfuerzo historiográfico por reconstruirlo, es tarea del historiador analizar este complejo entramado (Gammel, 2015).
No obstante, este recorrido de contraste entre emociones adquiere un sentido revelador. En la memoria del entrevistado el juego futbolístico es un ámbito infranqueable que conserva recuerdos asociados a emociones: el orgullo, la pasión, la alegría. La cancha como aquel lugar al cual “volver para ser feliz”, debía ser defendida ante la amenaza de la mirada inquisidora de la memoria social y la valoración política del suceso que se desarrolló con el devenir de la transición democrática. Así, lo que el campo de juego significa para Galván, el escenario sobre el que quiso realizar la entrevista en primera instancia, ilustra los modos en que los espacios pueden fomentar y condicionar, -en definitiva, están en interacción con- la experimentación o manifestación de las emociones (Reddy, 2001; Gammel, 2012). De modo que la actitud evasiva de Galván frente a mi pregunta sobre el contexto dictatorial, la expresión de su enojo y el aferrarse a un relato cristalizado muestra una estrategia de construcción de una narrativa biográfica, anclada en una postura defensiva frente a cualquier argumento que ponga en duda su honor.
Una mirada atenta a las emociones generadas y expresadas a través de la entrevista, da cuenta del rol fundamental que estas ocupan en la elaboración y el trabajo de la memoria sobre el pasado. Asimismo, analizar los modos en que mis intervenciones despertaron emociones, furia en este caso, me permitieron reflexionar sobre la multiplicidad de voces, discursos y memorias sociales que se encarnan en el historiador al momento de la entrevista.
A modo de conclusión
En el presente trabajo las emociones dieron el tono y se destacaron en el material de archivo oral. Realizamos una revisión de nuestras experiencias como historiadoras al momento de producir fuentes orales e incluirlas en nuestras investigaciones. Aun cuando nuestro interés original a la hora de realizar las entrevistas se orientó a recabar datos, fechas, nombres, oficios, hitos, al retomar las mismas, hemos visto que fue la fuerza de los afectos la que tuvo un lugar central en la explicación de las narrativas de los sujetos. Asimismo, repensamos la aparición de emociones entre entrevistador y entrevistado.
Como hemos visto, analizar en perspectiva histórica el entramado emocional que se pone en juego al momento de recabar testimonios orales, conlleva dar cuenta que, en las intrincadas dinámicas de la memoria, se interrelacionan las emociones que evocan el pasado con los sentimientos que la entrevista genera. En las historias revisadas, los entrevistados hacen presente el pasado a través de una emoción encarnada, que se devela, se reactualiza o se resignifica con el paso del tiempo. En ciertos casos, se registraron emociones cristalizadas en la memoria como un espacio de refugio, al resguardo de los posibles embates de una memoria social crítica del régimen fascista italiano o de la última dictadura en Argentina.
Respecto de la potencia de los afectos, podemos decir que fueron observados a partir de manifestaciones circunstanciales, aleatorias y complementarias a la crónica narrada. Se hizo hincapié entonces en gestos, ademanes corporales, llantos, cambios en el tono de voz. Esto fue visto a través de las alusiones acerca del llanto de las hermanas Sancisi, el ímpetu corporal de Franca Lani y el arranque de furia de Luis Galván.
Por último, es necesario reconocer que la entrevista también despierta emociones en el historiador que reacciona, repregunta o toma decisiones que alteran su rumbo. Aquello que el historiador siente antes, durante y después de la entrevista, necesariamente interfiere en la producción y el tratamiento de las fuentes orales. A nuestro entender, traer conciencia a esta dimensión enriquece el proceso de investigación.
Desde allí, surgió en nosotras como investigadoras aquello que Ahmed sugiere, respecto de que es imposible emocionarse con lo que no se entiende. Es decir que en los relatos hubo escenas que solo pudieron ser comprendidas gracias a nuestras propias narrativas internas (acerca de la emigración o el fútbol, por ejemplo) que tendieron un puente entre “nosotras y ellos”.
Bibliografía
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Ahmed, S. (2015). La política cultural de las emociones. Universidad Nacional Autónoma de México. Programa Universitario de Estudios de Género.
Ahmed, S. (2010). Happy objects. En: M. Gregg, y G. Seigworth, (eds.). The Affect Theory Reader. Duke University Press.
Gammerl, B. (2012). Emotional Styles: concepts and challenges. En: Rethinking History, 16 (2), 161-175.
Bjerg, M. (2019). El cuaderno azul, el perro de peluche y la flor de trencadís. Una reflexión sobre la cultura material, las emociones y la migración. En: Pasado Abierto, (9), 140-157.
Bartolucci, M. y Partoriza, E. (2006). Recuerdos en Común. Italianos en Argentina 1880-1960. SantAngelo in Vado. Mar del Plata. Edit. Suarez.
Bolchinsky, M. (2019). Entre Historia y Memoria: lo que el Mundial 78 nos dejó. Argentina 1978-2018. Presentado en las IV Jornadas de Jóvenes Investigadores del Centro de Estudios Históricos (CEhis), Unmdp.
Ferrero, L. (2014) Mundial 1978 Al Gauchito le dio vergüenza. Anfibia, UNSAM. https://bit.ly/3LBuaY7
Fraser, R. (1979). Recuérdalo tú y recuérdalo a otros. Historia oral de la guerra civil española, Crítica.
Frevert, U. (2011). Emotions in History – Lost and Found. Central European University Press.
Jelin, E. (2002). Los trabajos de la memoria, Siglo XXI de España.
Pasquali, L. (2014). Más allá de la entrevista. Consideraciones sobre el uso de fuentes orales en la investigación histórica. En: Nuevo Mundo, mundos nuevos. https://bit.ly/3ZD8JMa
Plamper, J. (2010). Historia de las emociones. Caminos y retos. En: Cuadernos de Historia Contemporánea, 36, 17-29.
Reddy, W. (2004). The Navigation of Feeling: A Framework for the History of Emotions. Cambridge University Press.
Rosenwein, B. (2016). Generations of feeling: a history of emotions, 600-1700. Cambridge University Press.
Scott, J. (1996). El género: una categoría útil para el análisis histórico. En: M. Lamas (Coord.), El género. La construcción de la diferencia sexual, (pp. 264-302). Instituto de Investigaciones Sociales-Programa Universitario de Estudios de Género/Miguel Ángel Porrúa.
Stearns, P y Stearns, C. (1985). Emotionology: Clarifying the History of Emotions and Emotional Standards. The American Historical Review, 90 (4), 813-836.
Testimonios orales
Galván, Luis. Entrevista realizada por Bolchinsky Maylén en la ciudad de Córdoba el día 8 de febrero de 2018.
Sancisi, Adelena y Sancisi, Lilian. Entrevista realizada por Bartolucci Mónica en la ciudad de Mar del Plata, 2005. En: Archivo de la Palabra y la Imagen (Cehis, UNMdP).
Guerra, Franca. Entrevista realizada por Bartolucci Mónica y Pastoriza Elisa en la ciudad de Mar del Plata, 2005. En: Archivo de la Palabra y la Imagen (Cehis, UNMdP).
- Instituto de Humanidades y Ciencias Sociales (INHUS). Centro de Estudios Históricos (CEHis). Facultad de Humanidades – UNMdP. Correo electrónico: monicabartolucci@hotmail.com.↵
- Instituto de Humanidades y Ciencias Sociales (INHUS), CONICET, Centro de Estudios Históricos (CEHis). Facultad de Humanidades – UNMdP. Correo electrónico: bpmaylen@gmail.com.↵
- Sancisi, Adelena y Sancisi, Lilian. Entrevista realizada por Bartolucci Mónica en la ciudad de Mar del Plata, 2005. En: Archivo de la Palabra y la Imagen (CEHis, UNMdP).↵
- Sancisi, Adelena y Sancisi, Lilian … Op. Cit.↵
- Idem. ↵
- En su texto Happy objects Ahmed (2010) teorizó sobre el papel que cumple el universo material (poseído y deseado) en la dimensión emocional de los sujetos al analizar el rol de los objetos como “agentes activos”. Para el caso de Argentina y la relación entre inmigración, emociones y cultura material ver: (Bjerg, 2019).↵
- Guerra, Franca. Entrevista realizada por Bartolucci Mónica y Pastoriza Elisa en la ciudad de Mar del Plata, 2005. En: Archivo de la Palabra y la Imagen (Cehis, UNMdP).↵
- Idem.↵
- Guerra, Franca … Op. Cit.↵
- Sobre las (auto)figuraciones de la infancia Arfuch (2018) sostiene que la imagen evocada trae una carga afectiva que lo transfigura, volver a la infancia no es inocuo hay en eso una búsqueda de sentidos. ↵
- Guerra, Franca … Op. Cit.↵
- Idem.↵
- Sobre memoria social y el Mundial 78: (Ferrero, 2014. Bolchinsky, 2019).↵
- Galván, Luis Entrevista realizada por Bolchinsky Maylén en la ciudad de Córdoba, el día 8 de febrero de 2018.↵
- Galván, Luis… Op. Cit.↵
- Ídem.↵
- Para pasar a la final del campeonato el equipo argentino debía ganar al peruano por al menos una diferencia de cuatro goles. El resultado de 6 a 0 potenció las suspicacias en torno a una competencia intervenida por la dictadura militar para asegurar la conquista argentina.↵
- Galván, Luis… Op. Cit.↵
- Galván, Luis… Op. Cit.↵
- Galván, Luis… Op. Cit.↵






