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Orígenes y horizontes de la salud de los trabajadores[1]

Contribuciones del Dr. Jorge Fernández Osorio

Gustavo Iván López Ovalle[2]

Introducción

El presente trabajo tiene como objetivo conocer mediante la aproximación a la obra del Dr. Jorge Fernández Osorio (Dr. JFO en adelante) sus contribuciones teóricas y prácticas para una metodología en la defensa de la salud de los trabajadores en América Latina.

Desde una perspectiva latinoamericanista, este trabajo se estructura en dos apartados y una conclusión. En el primer apartado se exponen las principales tendencias del desarrollo capitalista en Latinoamérica, particularmente los procesos de industrialización y cómo condicionó el desarrollo de la Seguridad Social y la medicina del trabajo; el segundo apartado analiza la vida del Dr. JFO con las principales características del desarrollo industrial nacional; y, por último, se señalan algunos aportes de la propuesta metodológica. Se presenta brevemente las implicaciones del neoliberalismo para la salud de los trabajadores y se señalan algunas de las rupturas y continuidades en la medicina del trabajo. Para realizar el artículo se recurrió a fuentes orales, hemerográficas, bibliográfica y literatura especializada.

El proceso de industrialización, la seguridad social y la medicina del trabajo

El nacimiento de la moderna medicina del trabajo, así como su práctica están vinculados al desarrollo del capitalismo (Ruiz Salazar, 1985). En el despliegue del capitalismo se forman regiones geoeconómicas dependientes y otras imperialistas. Por la inserción de América Latina en la economía mundial se constituyó el capitalismo dependiente el cual condiciona una forma específica de reproducción del capital.

En la región predominan los patrones de reproducción del capital exportadores, esto significa grosso modo que las principales actividades productivas se orienten a la exportación. Sin embargo, en el periodo de 1940 a 1980 las economías latinoamericanas experimentaron procesos de profunda transformación productiva, se desarrolló la industrialización. Este periodo es conocido como la Industrialización por Sustitución de Importación (Tavares, 1964), Industrialización direccionada por el Estado (Ocampo, 2012), Régimen de acumulación sustitutivo de importaciones (Guillén, 2021) o simplemente “desarrollo hacia adentro” (Ocampo, 2012).

La Seguridad Social en América Latina

Los sistemas de seguridad social latinoamericanos son complejos y diversos porque expresan las relaciones de fuerza social y política entre el capital, el trabajo y el Estado. De acuerdo con Tamez y Moreno “desde sus inicios los modelos de seguro social tuvieron como propósito primordial el cuidado físico e intelectual de la fuerza de trabajo asalariada y su familia, y por esta razón la seguridad social es concebida como una variable controlada del proceso de industrialización.” (Tamez González & Moreno Salazar, 2000) En ese sentido se orientan la afirmación de Peñate Rivero quien señala que “con el inicio de la llamada estrategia de sustitución de importaciones comenzó también en la región la implantación de los sistemas de seguridad social” (Peñate Rivero, 2008). Así, conforme se fortaleció el proceso de industrialización se amplió el grupo de países con sistemas de seguridad social.

Si bien el proceso de industrialización latinoamericano fue fundamental para la institucionalización de la Seguridad Social, es necesario tener presente que sus orígenes y avances son producto de las conquistas civilizatorias de la clase trabajadora (Tetelboin Henrion, 1999). A pesar de presentarse la Seguridad Social como una derivación “modernizadora” del Estado.

Ahora bien, otro punto de importancia son las raíces ideológicas de los sistemas de seguridad social. Siguiendo a Tamez y Moreno, en un primer momento “los modelos latinoamericanos de seguridad social fueron inspirados por el sistema de seguro social creado por Bismark en Alemania en 1883, el cual se institucionalizó en el código general de seguros sociales de la Constitución de Weimar de 1919” (Tamez González & Moreno Salazar, 2000); el segundo antecedente fue el modelo inglés, plasmado en el informe Beveridge de 1942. Los antecedentes que inspiraron los sistemas de seguridad latinoamericanos que fueron orientados, mas no necesariamente consolidados, en la búsqueda de un Estado benefactor.

Una perspectiva general de desarrollo de la Seguridad Social es presentada por la CEPAL quien señala tres periodos de evolución en la región. El primer periodo son los países pioneros: Chile, Uruguay, Argentina, Brasil; donde el sistema de seguridad social surgió temprano (en la década de 1920) pero de manera gradual y fragmentada. La segunda forma de desarrollo es a partir de la década del 40, influenciados por la OIT y el informe Beveridge; Colombia, Costa Rica, México, Paraguay, Perú, Venezuela. La tercera forma son sistemas de seguridad social relativamente unificados, se trata de los países de menor desarrollo relativo de la región: Centroamérica -con excepción de Costa Rica y Panamá- y el Caribe latinoamericano con excepción de Cuba (Mesa-Lago, 1985).

En suma, importa señalar que los orígenes de la Seguridad Social en América Latina se debieron a conquistas de la clase trabajadora, su ulterior desarrollo fue posible por la generalización de los procesos de industrialización en la región en la cual subyacían alianzas sociales de clases. Como veremos, el desarrollo de la Seguridad en México y la institucionalización de la Medicina del Trabajo se dio en este complejo desarrollo industrial y de la clase obrera. Ahora teniendo un cuadro general latinoamericano se presenta la experiencia práctica del Dr. JFO en la forja de instituciones y miradas orientadas a la salud de los trabajadores.

Jorge Fernández Osorio: infancia es destino…

La infancia cobra un relevante significado para explicar ulteriores senderos de la vida adulta. Sin embargo, la infancia en México durante las primeras décadas del Siglo XX estuvo marcada por un proceso social y político que definió la historia contemporánea nacional: la Revolución Mexicana. En el sureste mexicano, específicamente en el estado de Yucatán, el calendario revolucionario se dilató a los años posteriores de 1917 y tuvieron una particular densidad social en los años 1922-1923 cuando irrumpió en el escenario político el gobierno democrático-popular encabezado por Felipe Carrillo Puerto, en esa mística nace el Dr. JFO el 13 de diciembre de 1923 en Sotuta, Yucatán.

Las coordenadas históricas en las cuales nace el Dr. JFO marcaron sus horizontes teóricos y su práctica profesional. No es menor la formación primaria que cursó el Dr. JFO en las escuelas impulsadas por Carrillo Puerto ya que “la educación racionalista y socialista fue uno de sus principales programas” (Plasencia de la Parra, 1998) lo cual quedó asentado en sus reflexiones vitales, en donde afirmó:

Provengo de una escuela socialista implantada en el estado de Yucatán desde el gobierno del Gral. Salvador Alvarado y el de don Felipe Carrillo Puerto, ya en los años 30 de mi enseñanza primaria, pude convivir con el movimiento obrero de los cordeleros y otros trabajadores de Yucatán. Esto me permitió desde el inicio de mi actividad profesional, más allá del campo estrictamente médico, para alcanzar el nivel de médico de trabajo interesado en la salud de los trabajadores (Fernández Osorio, 2009).

En el desarrollo formativo de educación básica señala el Dr. JFO que “en 5º y 6º año de primaria nosotros teníamos un libro de texto que se llamaba Economía Marxista, cuyo autor era el profesor Don Antonio Betancourt Pérez,[3] eso también influyó mucho, conocer desde aquel entonces toda la organización capitalista del trabajo y la plusvalía y la explotación de los trabajadores y toda esa cuestión relacionada con nuestra ideología socialista.” (Fernández Osorio, 2000)

El Dr. JFO se traslada a la Ciudad de México para estudiar en la Escuela Nacional Preparatoria en 1940 y, posteriormente, en la Facultad de Medicina de la UNAM de la cual egresaría en 1948. El periodo inicial en la Ciudad de México coincide con la conclusión del gobierno nacional-popular encabezado por el Gral. Lázaro Cárdenas y el inicio de una clara política de impulso de industrialización. En ese periodo el Instituto Mexicano del Seguro Social fue recién creado (1943) y estaba literalmente en proceso de construcción el Pilar de la Seguridad Social en México, lo cual implicó serios desafíos materiales y administrativos, como eran las contrataciones, salarios y las condiciones de trabajo del nuevo personal de salud (Casas Patiño, 2013); en ese sentido la existencia de organizaciones sindicales gremiales cobraron relevancia como fue el Sindicato Nacional de Médicos Cirujanos de la República Mexicana del cual formó parte el Dr. JFO:

Me afilié al Sindicato y de repente me vi formando parte del Comité Ejecutivo como Secretario de Actas y después como Secretario de Trabajo, después como Secretario del Interior y ya estaba yo a un paso de ser Secretario General, que realmente me hubiera gustado mucho, cuando (…) perdí la elección por un voto (…) ahí pues empezamos a hacer una labor de proselitismo y de lucha sindical en un sindicato sui generis, en un sindicato que no tenían los médicos de aquel entonces, no tenía un patrón definido (…) con patrones heterogéneos, lo mismo, podía ser Salubridad, que podría ser una empresa o el Seguro Social que en aquel entonces estaba iniciando sus actividades. Como Secretario del Interior del Sindicato Nacional de Médicos Cirujanos tuve la oportunidad de intervenir en varios conflictos que se presentaban con los médicos, entre los médicos y sobre todo el SS, que en 1943 empezó su actividad (Fernández Osorio, 2000).

En el relato del Dr. JFO además de ubicar su inicial participación sindical, destacan dos aspectos: su sentido de pertenencia de clase en tanto trabajador de la salud y su interés en el desarrollo de las instituciones sociales del aparato Estatal que estaba siendo moldeado por las alianzas sociales de clase que impulsó tanto la Revolución Mexicana como la industrialización.

El Estado tiene un carácter de clase, que, en el caso de México, por la impronta de la Revolución Mexicana y el desenlace de la Segunda Guerra Mundial, le imprimió un revestimiento social, lo cual influyó sobremanera en la organización del aparato estatal como es la Seguridad Social, adecuándolo a las necesidades específicas de la correlación de fuerzas producto de la Revolución Mexicana.

De la medicina de empresa a la medicina del trabajo

Los servicios de medicina del trabajo en la fábrica surgieron en la primera mitad del Siglo XIX en Inglaterra como exigencia y para la sobrevivencia del proceso de trabajo. (Mendes & Dosta Dias, 1991) En el primer periodo de gestación de los Servicios de Medicina del Trabajo se caracterizaron por promover la adaptación del trabajador al trabajo asalariado reflejando gran influencia del pensamiento mecanicista. Cabe destacar que el mecanicismo sustentará el desarrollo de la Administración Científica del Trabajo de Taylor y del Fordismo, los que junto con la medicina del trabajo buscarán aumentar la productividad del trabajador. Considerando los antecedentes de la medicina en la fábrica no resulta extraño la crítica del Dr. JFO a los médicos de empresa cuando señala que

Antes los médicos de empresa eran médicos, más bien amigos del dueño de la empresa, familiares, que hacían las veces de médicos de la empresa, naturalmente protegiendo los intereses de la empresa y siempre considerando que el trabajador era el enemigo número uno y siempre procurando sacar ventaja, negligente, un tipo flojo, que estaba buscando la oportunidad de que se reconociera su accidente o simulando una serie de cosas (Fernández Osorio, 2000).

Es decir, eran médicos que se preocupaban más por el interés del empresario que por la salud de los trabajadores. Sin embargo, el ejercicio profesional de médico de puesto de fábrica estuvo en constante tensión por dos situaciones; por la impronta de la Revolución Mexicana y, en las palabras del Dr. JFO, porque “los consultorios que estaban establecidos en las fábricas realmente eran un producto de la conquista de los trabajadores, tener servicios médicos en las fábricas. Esto fue mucho antes de la creación del Seguro Social.” El Dr. JFO trabajó durante nueve años en puesto de fábricas, en empresas como: Euskadi, General Popo, Cervecería Modelo, Lasos La Viga, Cía. Industrial Azcapotzalco, entre otras. Esta actividad fue ampliamente formativa ya que, en sus palabras

Me dio una visión muy amplia de lo que era la Medicina del Trabajo, la Salud de los Trabajadores, la cantidad de productos y de procesos de trabajo que se presentaban, hice algunos trabajos de investigación como la dermatosis en la industria del cemento, otros temas como en la industria de los ácidos, entonces, esa fue una actividad en puestos de fábrica (Fernández Osorio, 2000).

En suma, los orígenes de la Medicina del Trabajo respondieron a una primaria necesidad de la expansión del proceso de industrialización, de acuerdo a la experiencia del Dr. JFO, en nuestro país se transitaba de una medicina de empresa a una medicina del trabajo. Para el caso de México, el desarrollo de la medicina del trabajo estuvo condicionada por la especificidad de la Revolución Mexicana y, a la lucha de los trabajadores por su salud.

Intermezzo… El camino hacia la salud de los trabajadores

El carácter de la Revolución Mexicana en el sureste mexicano fue un asidero para orientar la mirada del Dr. Fernández Osorio, pero no el único. A partir del 1º de enero de 1959 inicia un nuevo periodo histórico en Nuestra América, el cual será punto de referencia y, en gran medida, nutrirá de nuevas herramientas al quehacer social latinoamericano, entre ellas la medicina del trabajo, una revolución que tuvo entre sus elementos más destacado al médico argentino Ernesto Che Guevara, la Revolución Cubana.

La solidaridad con el proceso revolucionario en Cuba por parte del Dr. JFO quedó constatado en múltiples participaciones. Su simpatía tenía sólidos argumentos sobre la historia y las profundas transformaciones que sucedieron en Cuba tal como lo demuestra en la Conferencia dictada el 16 de mayo de 1984 sobre el Panorama de la Salud en el Trabajo en Cuba, en el Centro Interamericano de Estudios de Seguridad Social, en donde explica la especificidad de la medicina del trabajo en Cuba:

Desde luego yo considero que no se trata de hacer una comparación, quiero que quede muy, muy claro que cada… llamémosle Medicina del Trabajo, corresponde a un momento determinado en un proceso histórico, es decir, la Medicina del Trabajo en Cuba está cumpliendo con las necesidades, con las demandas de una sociedad socialista; como la Medicina del Trabajo en México está cumpliendo con las demandas, con las necesidades de una sociedad con un modo de producción capitalista (Fernández Osorio, 1984).

Sobre la arquitectura institucional de la enseñanza de la Medicina del Trabajo en ese país comenta el Dr. JFO la importancia de la creación del entonces Instituto de Medicina del Trabajo.[4] Asimismo, señaló la importancia de la Seguridad Social en Cuba en el apoyo a tareas internacionalista, en el siguiente testimonio de la Conferencia alude a las tareas de apoyo del pueblo cubano a las luchas anticoloniales en África,

El Sistema de Protección e Higiene del Trabajo y también está considerado en las labores de tipo internacionalista, es decir, nadie escapa, porque lo vemos diariamente ahí en la prensa, las labores internacionalistas que se realizan en diferentes países y esto está protegiendo a aquel trabajador dentro del Sistema de Protección e Higiene del Trabajo (Fernández Osorio, 1984).

Para el Dr. JFO la Seguridad Social en Cuba se enmarca en la construcción de un proyecto societal que esté más allá de la lógica del capital, del lucro y, por tanto, el abordaje a los problemas de la salud de los trabajadores asumen características específicas, como es la relación del trabajador en el proceso de trabajo y su relación con las maquinas-herramientas, pero también, la lucha por la salud de los trabajadores asume una perspectiva emancipatoria de carácter internacional, siendo un elemento de suma importancia hasta nuestros días.

La institucionalización de la medicina del trabajo…

En México como parte de Latinoamérica la medicina del trabajo se institucionalizó en la década del sesenta y setenta del Siglo XX, con la creación de espacios académicos universitarios que abordaran la salud de las y los trabajadores. En esa labor, el quehacer del Dr. JFO resulta significativa al haber sido fundador y profesor titular del Curso de Especialización en Medicina del Trabajo[5] en la División de Estudios Superiores de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en 1968-1973. Además, tuvo la tarea de promover la formación de espacios académicos a nivel nacional y latinoamericano. Importa destacar que la apertura de espacios institucionales estuvo acompañada por un contexto ceñido tanto por el desarrollo de la industrialización como por la participación de los trabajadores en la defensa de sus derechos y en la mejora de las condiciones de trabajo, estos fueron los dos pies sobre los cuales caminó la nueva mirada de la medicina del trabajo que ponía su centralidad en la salud de los trabajadores.

Hacia la salud de los trabajadores en el México industrial

Cuando comenzó la especialidad de Medicina del Trabajo en la década de los setenta en el país quedaron en evidencia profundas transformaciones provocadas por tres décadas de industrialización. En el México de 1940 había cerca de 20 millones de habitantes y para 1970 creció la población a poco más de 48 millones. La población urbana se incrementó de poco más de cinco millones en 1930 a más de 28 de millones en 1970 (INEGI, 2001).

En este contexto de industrialización los sindicatos fueron importantes y, particularmente los nacionales de industria los que resultaron fundamentales para desarrollar la perspectiva de la salud de los trabajadores porque con su participación se realizaron diversas investigaciones, como lo relata el Dr. JFO al señalar que asesoró a

Los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) que, en el año de 1978 y a través de una lucha que duró 10 años, iniciaron una serie de acciones encaminadas a que se les reconocieran los efectos del riesgo eléctrico en su salud y quedaran, de esta manera, establecidos en la Cláusula 64 de su Contrato Colectivo de Trabajo” (Fernández Osorio, 1999).

Así como “en el año de 1977 el Sindicato de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo Metro, inició una lucha en defensa de su salud (…) para determinar la existencia de zonas peligrosas o insalubres.” Para el Dr. JFO resultó muy significativa

La lucha que libraron en su momento, los trabajadores de las Secciones 147 y 288 del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana, en contra de la empresa Altos Hornos de México, S. A., por la reducción de la jornada de trabajo semanal a 40 horas (Fernández Osorio, 1999).

Además,

En el año de 1978 las operadoras de Teléfonos de México, emprenden una lucha por la defensa de su salud. Ellas atribuyen, con justa razón, a sus condiciones de trabajo, a las que se enfrentaban en aquella época, una serie de problemas de salud que no están contempladas en su Contrato Colectivo de Trabajo, ni en la Ley Federal del Trabajo (Fernández Osorio, 1999).

En todas estas investigaciones se utilizaron las herramientas teóricas y el instrumental científico con el mayor rigor posible, permitiendo conquistas y avances en la salud de los trabajadores, en otros términos, fue un avance civilizatorio del mundo del trabajo.

¿En qué trabaja usted? Apuntes metodológicos…

Preguntarse sobre la salud de los trabajadores fue posible por su participación como sujetos de investigación. Además de impulsar espacios académicos para la especialidad de medicina del trabajo, de su labor docente, así como el acompañamiento y asesoría a Sindicatos en investigaciones sobre la salud de los trabajadores, el Dr. JFO realizó aportes metodológicos al ubicar la centralidad de la salud de los trabajadores como el objetivo de la investigación sobre los aspectos disciplinarios.

En ese sentido considera que es la salud del trabajador la que exija las disciplinas y herramientas teóricas necesarias para la investigación. El giro teórico lo aproxima tanto a las perspectivas de la denominada Salud de los trabajadores como a las metodologías más avanzadas hasta nuestros días.

Ahora bien, el punto de partida es comprender que “la salud de los trabajadores, en el capitalismo es, en términos concretos, el resultado de las relaciones que se dan en el marco de explotación de la clase trabajadora” (Fernández Osorio, 1999). De este modo se parte de comprender que “las condiciones de trabajo y de vida constituyen una totalidad social, y en esta forma deben abordarse los problemas de salud de los trabajadores.” Por ello sostiene que

La salud de los trabajadores se inicia con el conocimiento de sus condiciones de trabajo y sus condiciones de vida (…) no sólo por las repercusiones que tienen para su vida personal y familiar, sino también por las que tienen para su vida comunitaria. Así, para tener una visión exacta, de cómo se ha desarrollado, y cómo se desarrolla la lucha de los trabajadores por su salud, hay que tomar en cuenta las relaciones que se establecen entre las condiciones de trabajo y la organización capitalista del trabajo y la salud (Fernández Osorio, 1999).

Lo anteriormente señalado permite reflexionar sobre diversas temáticas como es el de las mujeres trabajadoras, en donde destaca la doble jornada

Cuando la mujer añade a su capacidad de mantenimiento y reproducción de la fuerza de trabajo su capacidad productiva directa en el proceso de producción, se genera una doble causa de deterioro de su fuerza de trabajo y de su salud, que se traduce en diversas manifestaciones (Fernández Osorio, 1999).

Dentro de las cuales se destaca: un salario inferior al hombre trabajador, las condiciones contractuales relacionadas al embarazo, el hostigamiento sexual (de indudable repercusión en su salud física y metal, y en su ambiente social), y un factor más de riesgo impulsado por las políticas neoliberales es la desaparición de las guarderías infantiles.

Por otro lado, el doctor recupera una noción sobre la salud de los trabajadores y la teoría del conocimiento al afirmar que:

Sólo los trabajadores están históricamente capacitados para defender su propia salud, ellos, organizados democráticamente y a través de sus sindicatos son capaces de gestionar su propia salud, lo cual contribuye y los capacita para tomar decisiones a otros niveles que les permita gestionar en lugar de delegar, convirtiendo la salud de los trabajadores en un arma de organización política que permita la lucha de ellos para la defensa de la misma. (Fernández Osorio, 1999)

Reflexiones finales

En la trayectoria y contribuciones del doctor Jorge Fernández Osorio destaca la influencia y participación social y política. Dos revoluciones del Siglo XX en Latinoamérica, la Revolución Mexicana y la Revolución Cubana, marcaron su práctica y perspectiva de la medicina del trabajo. Así como su acompañamiento a la lucha sindical en ascenso durante la década de los setenta del Siglo XX, para la formulación de una metodología que diera centralidad a la Salud de los Trabajadores.

Los retos actuales para la Salud en el trabajo, así como los horizontes futuros son grandes y complejos. Pero, también son amplias y profundas las contribuciones que realizaron los médicos del trabajo comprometidos con la Salud de los Trabajadores.

Ahora bien, le corresponde a los trabajadores y trabajadoras luchar por su salud en una situación adversa; sin embargo, los y las médicos formados en la especialización de medicina del trabajo pueden ser compañeros de ese camino. En la historia de quienes forjaron y nutrieron esos espacios académicos hallarán las herramientas teóricas y prácticas que les permitirán acompañarlos. Ante la crisis civilizatoria del capital en curso, es fundamental recurrir a los avances civilizatorios de la clase trabajadora, en donde la lucha por su salud tiene un papel destacado.

Bibliografía

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Entrevistas orales

Fernández Osorio, J. De bata azul por la salud de los trabajadores. Entrevista realizada por Gustavo Lóprez Laredo en la Ciudad de México el 15 de agosto de 2000.


  1. Una versión más amplia del presente texto se encontrará en el capítulo “Del Sur al Norte por la salud de los trabajadores. Contribuciones de los doctores Jorge Fernández Osorio y Juan de Dios Sánchez Martínez a la salud de los trabajadores”. En: Salud pública y ocupacional en el espacio urbano. Ocho estudios históricos de la Universidad Autónoma de Nuevo León, México (en prensa).
  2. Posgrado en Estudios Latinoamericanos. Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM. Correo electrónico: guivlov@yahoo.com.mx.
  3. Nació en Yucatán, México en 1907. Realizó sus estudios primarios en la Escuela Modelo; el bachillerato en el Instituto Literario de Yucatán y se graduó de Profesor de Educación Primaria en la Escuela Normal “Rodolfo Menéndez de la Peña”. Estudio su licenciatura en Ciencias Sociales y Políticas en el Instituto Leninista de Moscú, U.R.S.S. (…) Es autor de: “Economía Marxista” (1933), entre otros. Véase: bit.ly/3twYa0Y
  4. El actual Instituto Nacional de Salud de los Trabajadores (INSAT) de Cuba, fue creado en 1978 bajo el nombre de Instituto de Medicina del Trabajo (IMT). La institución cambió su denominación por la actual (INSAT) en 1998. Véase: https://bit.ly/400BWRi
  5. De acuerdo con el texto Esbozo de historia de la salud en el trabajo en México “Hasta el año de 1968 no existió una preparación profesional formal de quienes se desempeñaban como médicos del trabajo en nuestro país, su conocimiento era autodidacta, salvo en algunos casos de quienes tomaron cursos sobre la materia en el extranjero. Fue en marzo de ese año en que se inicia un curso orientado a la formación de médicos especialistas en medicina del trabajo, bajo el reconocimiento del Instituto Mexicano del Seguro Social y en 1969 se obtiene el aval de la Universidad Nacional Autónoma de México, mediante la aprobación del programa académico del curso por la División de Estudios Superiores de la Facultad de Medicina de la UNAM. Este hecho marca los inicios de una preparación académica formal para los médicos del área. La Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, en 1975 inició las actividades de la Coordinación de Salud en el Trabajo bajo la dirección del Dr. Jorge Renán Fernández Osorio, en el entonces Departamento de Medicina Social, Medicina Preventiva y Salud Pública; para ese momento, las principales actividades que se desarrollaron fueron la creación del Programa de Servicio Social en la Industria y un Curso Monográfico de Salud en el Trabajo para médicos que trabajaban en empresas.” Fuente especificada no válida.


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