Hace ya unos años que decidí tomar el camino de la investigación en historia cuando recién me recibí como profesora y posteriormente proseguí con mi licenciatura. Fue durante la formación de grado que descubrí el campo de la historia de la salud y la enfermedad y tomé la decisión de profundizar en una temática que siempre me pareció fascinante: el curanderismo.
Por supuesto que estos años no estuvieron exentos de vicisitudes y problemas. Algo que aprendemos en esta profesión es que no todos los planes se cumplen y no siempre podemos llevar a cabo nuestros objetivos. Es en esos momentos en los que uno entiende que una tesis no es un camino lineal, sino que es más parecido a un laberinto del cual sin la ayuda apropiada la salida puede convertirse en algo imposible. Con esto quiero decir que esta tesis no es solo mía, sino de todas las personas que me ayudaron de una u otra manera a concretarla. A lo largo de los años las subidas de adrenalina y las depresiones por resultados no logrados fueron parte de mi vida como investigadora que, en cierta forma, me ayudaron a madurar como profesional y como persona.
En primer lugar, quiero agradecer a un gran maestro que me impulsó y abrió las puertas para poder iniciarme en la investigación, el ya fallecido profesor Raúl Mandrini. Él fue el primero que me incentivó a dedicarme a esta profesión y que con sus palabras de aliento y ayuda fue uno de los responsables de esta tesis. En segundo lugar, pero no menos importante, a Carolina Biernat, mi directora, que se cargó esta tesis al hombro conmigo y me brindó su apoyo, comprensión, lecturas y relecturas y la confianza necesaria para poder llegar hasta aquí. Carolina, si esta tesis se escribió fue gracias a vos, que siempre confiaste en mí y nunca me negaste ni tu ayuda ni tu aprecio. No tengo palabras para agradecerte todo lo que hiciste, no pude haber contado con mejor guía durante estos años. A su vez, mi gran gratitud a mi codirectora, Mariela Ceva, que en estos dos últimos años se sumó a esta tesis y con sus lecturas le brindó una mirada crítica en los momentos culminantes. También quiero agradecerle a mi directora de licenciatura, la Dra. Olga Echeverría, recientemente fallecida, quien me guio al principio de mi carrera y me brindó su dirección, cariño y consejos mientras estuve bajo su tutela. A Julio César Melón, quien me ayudó y confió en mí cuando me hallé perdida y asustada e hizo todo lo que estuvo en sus manos. Gracias, Julio.
Asimismo, quiero agradecer a los miembros del CEHCMe, quienes en los primeros años me brindaron un espacio de reflexión y trabajo que fue indispensable para la realización de esta tesis. Agradezco al CONICET, que gracias a su beca de iniciación en la investigación me permitió poder desarrollar este trabajo durante cinco años. De igual forma a la UCA, que me abrió sus puertas y confió en mis habilidades y me dio un lugar para desarrollar mis capacidades y me premió con una beca de finalización de doctorado.
Este trabajo no podría haberse llevado a cabo sin la colaboración y buena disposición del personal de los archivos que consulté. Me refiero a la bibliotecaria del INALP, quien siempre me asesoró en temas referidos al folclore y la medicina. Al personal de la Biblioteca de Investigadores de la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA, mi infinito agradecimiento por su ayuda cada vez que concurría. Agradezco al personal del Archivo Histórico Provincial Ricardo Levene por facilitarme todo el material disponible sobre causas judiciales. Y finalmente, un profundo y gran agradecimiento a Miriam Elichiribehety por su ayuda en la consulta, al igual que a Celeste, las dos parte del personal del Archivo Histórico Judicial de Dolores. Miriam, mil gracias por abrirme las puertas de tu casa, allí comí las mejores pizzas de mi vida, y por ser tan solidaria con el trabajo de investigadores que se acercan a Dolores desde diferentes puntos del país. No solo sos una gran profesional, sino también una gran persona. A los jurados de mi tesis, las Dras. Miranda Lida, Karina Ramacciotti y Daniela Testa por su lectura y comentarios que me ayudaron a mejorar esta investigación.
No puedo dejar de mencionar a mis amigos, que en muchas oportunidades fueron mi pilar para continuar y que me apoyaron en las buenas y las malas a lo largo de los años: Eugenia, Carlos, Leo, Flor, Fabricio, Ana, Kari, Florencia, Vero y Dianidey, que estuvieron conmigo en todo el proceso o en una parte del camino y se aguantaron mis quejas y hasta llantos y angustias.
Otro gran agradecimiento es para Bebeto, que siempre me sacó una sonrisa y cuando estaba bloqueada o cansada él siempre me ayudó a despejarme. Te quiero, “Po”. Esta tesis está dedicada a dos mujeres que fueron mis pilares en todos estos años: mi mamá y mi abuela. Esta última no está más con nosotros, pero sé que desde arriba debe estar muy orgullosa. Y para “la Raque”, mi mamá, quien me sostuvo en los momentos más oscuros y duros y que nunca perdió la fe y la esperanza en mí, gracias, ma, te adoro. A mi papá, Alfredo, que siempre se interesó por mi trabajo y que a lo largo de los años con la madurez pudimos construir una mejor relación, esta tesis es para vos también. De igual forma quiero agradecer a María Celia, la esposa de mi papá, quien me ayudó a corregir esta tesis desde la gramática y a hacerla legible para el jurado y demás lectores.
A todos ustedes está dedicada este libro, porque lejos de lo que se puede creer esta es la culminación de muchas horas de trabajo, sacrificio y reflexión que sin el apoyo de quienes a uno lo quieren sería imposible. Un último agradecimiento a esos curanderos que con sus tradiciones y prácticas me abrieron los ojos a un mundo desconocido y maravilloso como es el de la historia. Esta investigación también está dedicada a todos los poseedores de prácticas de la medicina popular que han transitado por la historia y pocos los han visto.
Évora, diciembre de 2021








