Walter Raúl Molina
Resumen
El presente estudio trata de la Estrategia de Seguridad Nacional, un documento que cada cuatro años el presidente de los Estados Unidos elabora para dar la orientación de los intereses de los Estados Unidos, sus objetivos nacionales y los intereses globales y nacionales y para formalizar las prioridades en el empeñamiento de las diferentes políticas, tanto en lo interno de Estados Unidos, como en el extranjero. Cada ESN discute distintos conceptos que amplían los objetivos políticos de la administración y los diversos compromisos en el extranjero.
Los Estados Unidos iniciaron este documento a partir del Acta Goldwater-Nichols, de 1986, para ordenar el Sistema de Seguridad Nacional. Hicieron una configuración de las agencias para tomar un camino correcto en los intereses estadounidenses debido a algunos estados finales no deseados. Algunas acciones políticas contribuyeron a conceptos que llevaron a discusiones en los estudios internacionales. La presente contribución se enfoca en las últimas administraciones.
Tomamos diferentes conceptos y políticas, principalmente en la administración Biden, tales como ondas comerciales, iniciativas sociales, en la formalización interna de los Estados Unidos. El documento ordena políticas que consideran el sistema STEM (Science, Technological, Economics and Mathematical) tendiente a formalizar la política interna que se relacione con las iniciativas de la política exterior. La idea original se da con el “punto de inflexión” que el mundo ha tomado y con la misión global de los Estados Unidos.
Palabras clave
Estrategia de Seguridad Nacional, política exterior, intereses nacionales, Biden, punto de inflexión.
Abstract
The present survey deals with National Security Strategy, a four-years document, that United States president sized when they take over and do the initial guidance in order to present the United States Interests, its national Objectives, the Global and National Interests, and give the priorities in engagement different policies, mainly in the Inner United States, and abroad. Every NSS argues different concepts that strengthen the Administration Political Objectives and different overseas engagements.
The United States started this document on Goldwater – Nichols Act, from 1986, in order to seize the National Security System. They made a configuration of national agencies in order to get in the right way American interest due to some non-wished end states. Some political actions drop concepts that became a discussion in International Studies. The present contribution stresses in later Administrations.
We took different concepts and policies, mainly in the Biden Administration, such as commercial tides, social initiatives, in internal formalization from the United States. The document gets the meaning of policies that take STEM (Science, Technological, Economics and Mathematical) skills, in order to do the internal policy shared in the initiatives on foreign policy. The original idea is that NSS deals with the “inflection point” the world has reached out and the global mission of the United States.
Keywords
National Security Strategy, foreign policy, national interest, Biden, inflection point.
Introducción
La estrategia es una disciplina que emplea saberes prácticos que se relacionan con la alta política. Contribuye a que se alcancen los objetivos políticos en entornos que son cambiantes. El gobierno define los objetivos políticos y la asignación de los medios del poder nacional para lograrlos. Dentro de este contexto, podemos señalar que los Estados Unidos han sido los sistematizadores de estos instrumentos conceptuales y prácticos del poder nacional y, a partir de la segunda mitad del siglo xx, se han extendido a diversas potencias. La gran estrategia es el elemento conceptual que busca establecer la prioridad de empleo de los medios, y deja la determinación de su empleo a la decisión del más alto nivel de conducción de un Estado: el poder ejecutivo.
Por lo expuesto, el objeto del presente ensayo es describir las condiciones de gran estrategia de los Estados Unidos. Para ello buscamos establecer el elemento conceptual y el modo como se han desarrollado en la posguerra de la Guerra Fría para llegar a un análisis de los principales atributos de la gran estrategia en la administración de Joe Biden, lo que constituye el objeto de estudio. El documento que operacionaliza esta actividad y ha servido como unidad de análisis es la National Security Strategy (NSS) que las administraciones desarrollan periódicamente.
La estrategia y la seguridad nacional
La estrategia es una actividad o función instrumental. Puede insertarse en los niveles de conducción a continuación de la política nacional de los Estados, de la cual depende, y se desarrolla en conjunto con sus políticas[1]. En este nivel, se va a relacionar la gran estrategia, en concreto, con la política exterior. Cuando hablamos del marco de guerra, se considera el empleo del poder militar. A continuación, se desarrolla el nivel operacional que define las operaciones militares que deben ejecutarse y, finalmente, se encuentra la táctica, que es el nivel de las batallas y de los combates. La estrategia hace referencia al empleo de los medios y de los recursos y a su utilización para lograr los objetivos políticos; en esto interviene una distinción fundamental, que es la determinación para emplearlos. En este contexto, se ubica la gran estrategia.
Por ello, el sentido con el que se estudia y se define la estrategia, el cual se proyecta desde su conformación, se asocia con la afirmación de Clausewitz, en De la guerra (1832), de que la guerra es “la continuación de la política por otros medios” (Libro 1. § 24), derivando en la idea de que “la estrategia es el empleo de los medios militares para lograr los objetivos políticos”. En otro sentido, podemos ver la definición de André Beaufre, en Introducción a la estrategia (1963), de que la estrategia es “el arte de la dialéctica de las voluntades que emplean la fuerza para resolver su conflicto”[2]. Esta segunda definición toma el criterio de concepto ampliado de “estrategia” porque hace referencia a los medios del poder nacional, no solamente los militares. Es una estrategia apropiada para el modelo de la disuasión nuclear, con amenaza de empleo del potencial atómico, propio de la Guerra Fría.
En un sentido similar, vamos a encontrar el concepto de “gran estrategia”. Hooker la considera como “el uso de todos los instrumentos del poder nacional para asegurar al Estado”. Esta aproximación nos puede indicar que la
gran estrategia está relacionada con, aunque no es sinónimo de, Estrategia de Seguridad Nacional (National Security Strategies), Estrategia Militar Nacional (National Military Strategies), Reporte Cuatrienal de Defensa (Quadrennial Defense Review), u Orientación Estratégica de Defensa (Defense Strategic Guidance). La verdadera Gran Estrategia trasciende los pronunciamientos de seguridad de los partidos políticos o de las administraciones individuales (Hooker, 2016: 1).
Asimismo, cita el concepto de Collin Gray: “empleo útil de todos los medios disponibles que emplea una comunidad de seguridad” (Gray, cit. en Hooker, 2016: 13, n.º 1), lo que nos lleva a una consideración más ampliada, la posibilidad de ejercerla en una comunidad de seguridad, tema que excede el tratamiento del presente ensayo. Dentro de este contexto, podemos observar que los Estados definen sus metas, entre las que podemos advertir “evitar las guerras, ganar las guerras, balancear contra amenazas, ahuyentar el desarrollo de coaliciones hostiles y construir / preservar las posiciones de poder de largo plazo” (Balzacq, Dombrowski y Reich, 2019: 291). En este aspecto se puede determinar cómo los Estados trazan y cumplen su gran estrategia.
En el sentido en que se establece en los Estados Unidos, la Estrategia de Seguridad Nacional, National Security Strategy (NSS, en adelante), es el documento en que los presidentes definen las prioridades y el empleo de los elementos del poder nacional para poder alcanzar los objetivos políticos. “La estrategia de seguridad nacional es el documento de planeamiento estratégico para confeccionar y ejecutar la política exterior de Estados Unidos” (Chin, 2023: 104). Esta actividad se traduce en un documento, de extensión media, que los presidentes elevan al Congreso de los Estados Unidos.
Es una iniciativa que surgió con el Acta Goldwater-Nichols, de 1986, impuesta dentro de toda la configuración del área de defensa, que impone modificaciones desde la conformación del Departamento de Defensa en 1947. Esta trajo diversas modificaciones e innovaciones, entre las que se cuenta el puesto del chairman o presidente del Estado Mayor Conjunto, quien actúa como principal asesor del ministro de Defensa. El acta también establece la articulación del comando, especialmente con los comandantes operacionales, fomenta la capacitación del Estado Mayor Conjunto y define el rol de las Fuerzas Armadas en actividades conjuntas, instrucción y equipamiento. Asimismo, promueve su colaboración en las adquisiciones necesarias para mantener las capacidades estratégicas (Balzacq, Dombrowski y Reich, 2019: 30; Ley Goldwater-Nichols, 1986). Estas modificaciones se dan en una actualización de la doctrina de empleo del poder militar, con base en las experiencias surgidas y las lecciones aprendidas.
En orden a registrar los antecedentes, es conveniente considerar algunos eventos de un pasado inmediato que no satisfacían los resultados esperados dentro de la estructura orgánica del proceso de toma de decisiones del Gobierno de los Estados Unidos. Entre los más importantes, están la retirada de Vietnam en 1975; la captura de un buque estadounidense en Camboya, el USS Mayaguez, en la que el rescate fue una operación que fracasó; la fuerza multinacional de paz en Líbano, que había terminado con un ataque, que afectó la vida de 275 marines, la operación en Granada, en 1983 (Operación Urgent Fury) y la fallida operación de rescate de rehenes en Irán (Operación Eagle Clow) (Nemfakos et al., 2010: 6-9). Estas operaciones fracasaron y causaron un interrogante sobre el prestigio de Estados Unidos, como también comprometieron la capacidad de las fuerzas norteamericanas para realizar estas operaciones. Todas ellas en ultramar. Eran conducidas por diferentes agencias, y no demostraron una exacta integración. Lo que llevaba a una reconsideración de las Fuerzas Armadas en el aspecto de la integración conjunta, a raíz de estas inconsistencias en el nivel operacional[3]. Como vemos, se dieron fallas en el nivel operacional, por la intervención de diversas agencias o elementos de comando, como también por las deficiencias en los procesos de toma de decisión.
Con la nueva configuración, se determinan los niveles de conducción, se conforma el nivel operacional y se refuerza el Sistema de Comando y Control, con la conformación de los Comandantes Operacionales, identificados como Combatants Commanders, en el Acta de 1986. Así es como se establecen la conformación de los planes, las prioridades del empleo y la asignación de fuerzas, las que, dependiendo de los jefes de Estado Mayor de cada una de las Fuerzas Armadas (Services, en doctrina norteamericana), se asignan a los Commanders in Chief. Podemos destacar que estas acciones se desarrollan en el nivel operacional, e impactan en el nivel táctico, con los planes de empleo de las grandes unidades y los planes de instrucción y adiestramiento.
Esta configuración respondió a una decisión que materializaba la proyección de una Estrategia de Seguridad Nacional. Podemos afirmar que el sentido de proyección de la reformulación de las Fuerzas, según las disposiciones del acta de 1986, se puso en acción en la guerra del Golfo de 1991, a raíz de la ocupación iraquí de Kuwait.
Este compromiso a nivel regional trajo aparejado el otro atributo sustantivo de la política exterior de los Estados Unidos: el nuevo orden mundial. Esta fue una manifestación de que se terminaba la Guerra Fría y de que los Estados Unidos se proyectaban como sus vencedores y como potencia global. Tal como lo expresó el presidente Bush ante el Congreso, el 6 de marzo de 1991, “la real manifestación de un nuevo orden mundial”, en el cual “los principios de justicia y equidad juegan un importante rol, la protección del débil contra el fuerte” (Busch, citado en Griffin, 2023: 806), y le otorgó un importante rol a las Naciones Unidas. En tal sentido, se pudo ver la capacidad de Estados Unidos para convocar y liderar una importante coalición.
En este sentido, podemos ver que Estados Unidos mantiene esa estrategia de seguridad nacional dentro de un orden que establece su posición como potencia global. Esto lleva a fijar su proyección a nivel mundial buscando periodos de estabilización y a la atención de conflictos localizados en determinadas regiones. Estados Unidos ha diseñado una respuesta a cada elemento de la situación regional y global. Se han formulado los documentos, principalmente las NSS, que se dan en el contexto de la posguerra de la Guerra Fría. Sobre todo, en tiempos que están cambiando y definiendo ese orden mundial que surgió del final de la Guerra Fría y de la eliminación de la Unión Soviética y del Pacto de Varsovia. Estados Unidos quedó como potencia global.
Así, es posible hacer una abstracción de lo que aconteció en un panorama que se inició con las revoluciones en los países bajo dominio de la Unión Soviética, que terminó con la unificación de Alemania y un nuevo marco de entendimiento en el orden franco-alemán, donde se promovieron los acuerdos laterales, bilaterales y multilaterales, la capacidad de formar coalición y el empeñamiento de fuerzas. Estados Unidos surgió como el vencedor de la Guerra Fría. El mundo pasó a ser unipolar. En esta posición de poder emergente, recibió agresiones y ataques que lo llevaron a dar respuesta y a replantear la proyección de su poder.
La Estrategia de Seguridad Nacional
La Estrategia de Seguridad Nacional surgió a partir de la Goldwater-Nichols Act, de 1986. En ella, se establece el Annual Report on National Security Strategy (Sec. 603). El presidente lo debe elevar al Congreso junto con el presupuesto anual. También se fijan cuatro puntos que debe contener: los intereses, las metas y los objetivos vitales de los Estados Unidos, en un esquema global; la política exterior norteamericana; la propuesta de empleo en el corto plazo y largo plazo, de poder político, económico, militar y otros elementos de poder nacional; la adecuación de las capacidades de los Estados Unidos para alcanzar la estrategia de seguridad nacional y otra información que sea necesaria (Estados Unidos de América, 1986: 1075. Sec. 603). Como vemos, se trata de elementos del poder nacional que no culminan en lo militar, sino que van más allá. Si bien el acta trata del sistema de defensa, se está dando un sistema integral de la defensa nacional, con la participación de los elementos del poder nacional. De allí el concepto de “gran estrategia”.
En este sentido, se puede observar, como lo explican Balzacq, Dombrowski y Reich (2019: 34), empleando el lexicón del Departamento de Defensa (DoD), que los elementos del poder están caracterizados como “acciones diplomáticas, Información, Militar y Económicas (DIME) y los efectos son Políticos, Militares, Económicos, Sociales de Información e Infraestructura (PMESII)”. Es lo que puede indicarnos dónde llega el alcance de los elementos de la gran estrategia. Teniendo en cuenta que se desarrollan a partir de la estrategia, que depende de la política. Dentro de un concepto ampliado, que abarca todos los elementos del poder nacional.
Por esto, quizás, el modelo de estrategia que señala Beaufre es el que mejor puede ayudar para explicar las condiciones conceptuales de una estrategia de seguridad nacional, como también para identificar la gran estrategia de los Estados Unidos. En esta intervienen los componentes del poder nacional. El poder militar es uno de ellos. La NSS de Estados Unidos se eleva dentro de un contexto de configuración de elementos superiores a las Fuerzas Armadas, en la faz de la Goldwater-Nichols, pero incluye a los demás componentes.
Las instituciones de la gran estrategia son el Consejo de Seguridad Nacional, el Departamento de Estado y el Departamento de Defensa (Balzacq, Dombrowski y Reich, 2019: 32). Estas constituyen las agencias del gobierno que intervienen en su formulación. Es esencial disponer de personas que sean expertas en su confección.
La NSS es la formalización y normalización del diseño y la formulación de la gran estrategia de los Estados Unidos. Anteriormente se habían diseñado y formulado las estrategias de seguridad nacional como iniciativas de las administraciones. Empezaron en el año 1977 bajo Presidential Decision, agregando el término National Security Council, de allí que se llamó PD/NSC 18, modificada por la PD 62. En ella se establecía la amenaza de la Unión Soviética, su influencia en el golfo pérsico y la defensa avanzada (forward defense) en Europa. Lo mismo se dio con el presidente Ronald Reagan, que formuló las National Security Strategy Documents, NSSD n.º 32 (1982) y la NSSD 238, en 1986 (Chin, 2023: 105; Balzacq, Dombrowski y Reich, 2019). Como se observa, no sigue un orden de tiempo, así como luego de 1986 se continuaron las directivas presidenciales.
Otro de los elementos importantes fue el NSC 68, una iniciativa propugnada por el National Security Council (Consejo de Seguridad Nacional) en 1950 para hacer frente a las intervenciones y a la amenaza soviética. Se trataba de responder a la disputa por la hegemonía que pudiera tener la Unión Soviética. Estos contenidos fueron propios de la Estrategia de Seguridad Nacional[4], que estuvieron vinculadas con las estrategias de seguridad nuclear y, a su vez, respondieron a doctrinas de empleo.
Cabe consignar que no se han producido estos informes de modo anual. Es destacable considerar que la estrategia es flexible y demanda adaptación a los cambios. Esto adquiere mayor relevancia en los entornos volátiles en que se vive. Pero también, en las relaciones internacionales, se dan los elementos que constituyen la constante en la formulación de política exterior (Balzacq, Dombrowski y Reich, 2019: 34). Por lo que se puede observar, las administraciones han generado como mínimo una por cada periodo de gobierno.
En el marco general estudiado, podemos analizar documentos destacados en el periodo de la posguerra de la Guerra Fría. Uno de ellos, la NSS 1993, confeccionada por el presidente George Herbert Walker Bush, que ocupó el mando entre el 20 de enero de 1989 y el 20 de enero de 1993 –conocido como Bush padre–. El otro documento es de 2002, elaborado por el presidente George Walker Bush, que ocupó el mando entre el 20 de enero de 2001 y el 20 de enero de 2009 –conocido como Bush hijo–. En estas podemos observar cuestiones que hacen a la posición de los Estados Unidos en el orden global, la aspiración a ese nuevo orden mundial, la selección de amenazas y la posición que lleva a una relación de pausa en el ordenamiento de las condiciones globales. Finalmente, se puede analizar la NSS 2022 establecida por el presidente Biden.
En la estrategia de Bush padre, vamos a ver cómo se dio el proceso de conformación de la gran estrategia de una potencia vencedora de la Guerra Fría y con capacidad de proyectar los valores norteamericanos a nivel global. Planteó una Strategy of Engagement and Leadership, una estrategia de compromiso y de liderazgo. Podemos observar que la NSS de 1994, de la administración Clinton, fue una Strategy of Engagement and Enlargement, una estrategia de compromiso y expansión. En tal sentido se puede ver que el concepto de enlargement hace referencia a “una estrategia de expansión de la comunidad de democracias capitalistas (liberales)” (Chin, 2023: 109). En la NSS 1992, se destacan los objetivos que se buscaron:
Estabilidad global y regional con un cambio pacífico y de progreso; sistemas políticos abiertos, democráticos y representativos en nivel global; un sistema de comercio internacional y economía con beneficios a todos los participantes; una fuerte fe en América, que pueda liderar una respuesta colectiva ante las crisis mundiales (Estados Unidos de América, 1993: 3).
Como puede observarse, se dan valores de proyección global y se asume que los países que componen la comunidad internacional pueden seguir los dictados de la política exterior estadounidense.
Se destaca el programa de defensa, estableciendo los elementos fundamentales de la estrategia de defensa nacional: “disuasión y defensa estratégica, presencia adelantada, respuesta a las crisis, reconstitución” (pp. 14-15). Sobre la disuasión y defensa estratégica, mantiene el marco de la superioridad nuclear y el establecimiento de un sistema de alarma temprana, manteniendo el control del espacio. Con respecto a la presencia adelantada, se fue modificando en un sistema de “fuerzas de proyección” (Projection Forces) a diferencia de la “defensa adelantada” (Forward Defense). Esta segunda opción significaba mantener la presencia en todos los países y se optó por la primera, que consistió en estar en apresto para concurrir al compromiso militar.
En lo que hace a la respuesta a las crisis, se da en la capacidad de reacción para evitar que se escale y falle en cuanto a la disuasión del conflicto. Finalmente, sobre la reconstitución se orienta a impedir que los adversarios se militaricen y mantener la disuasión; pero, “si la disuasión falla, mantener la capacidad de recrear una capacidad de combate de nivel global”.
Finalmente, en la parte VI, se destaca el deseo de liderazgo a nivel global, así como los diferentes modos que se van a relacionar con los demás estados. Lo que se destaca es la visión que promueve: “buscamos un mundo de cooperación y progreso, no la confrontación; un mundo que no vuelva a estar dividido, pero una comunidad de naciones independientes e interdependientes unidas por valores compartidos” (ibid., p. 21). En esto se destaca que los Estados Unidos no van a aceptar una potencia que pueda arrogarse el sentido de ser orientadora de una política exterior fuerte.
La NSS 2003 resume como aspecto importante la incorporación de la guerra preventiva. Hay que considerar que en los Estados Unidos se estaba bajo la conmoción que había provocado el ataque al World Trade Center el 11 de septiembre de 2001 y se habían iniciado operaciones militares para buscar a las organizaciones que estuvieron en el ataque y aquellos Estados que pudiesen respaldar al terrorismo, Sponsored States. Estados Unidos se preparaba, en el marco de la guerra global contra el terrorismo, Global War on Terrorism (GWOT), para operaciones militares contra Al Qaeda, e incluso se actualizaban los planes para intervenir en Iraq.
La guerra preventiva merece un estudio detallado, aunque puede generar un punto de aplicación importante, en que Estados Unidos acude a la guerra con supuestos de amenazas que no se han definido aún. Es un tema que excede los marcos de este ensayo, ya que implica considerar las condiciones del jus ad bellum, es decir, las condiciones que hacen que una nación acuda a la guerra. Implica acciones antes de que se configuren las amenazas y de que las fuerzas militares del enemigo pudieran dar indicios de poder iniciar una acción contra Estados Unidos.
La Estrategia de Seguridad Nacional del presidente Joe Biden
El presidente Joseph Robinette Biden Jr., conocido como Joe Biden, asumió el 20 de enero de 2021. Unos meses después publicó una NSS interina y, en octubre de 2022, elevó su NSS. Entendemos que han ocurrido eventos importantes para que demorara su confección. Ya que la Estrategia de Seguridad Nacional compromete a los Estados Unidos. Además del fin de las operaciones en Afganistán, el tema más importante del contexto internacional en el que se desempeñó Biden ha sido la guerra de Ucrania, la cual Rusia denomina “guerra de agresión” hacia Ucrania.
Otro último punto importante fue la visita de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, a Taiwán, el 2 de agosto de 2022, que suscitó reclamos por parte de China. Esta actitud está reflejada en la NSS Interim 2021, donde se afirma el apoyo a Taiwán, “una democracia líder y un socio crítico en economía y seguridad, en línea con los extensos compromisos norteamericanos” (Estados Unidos de América. Interim, 2021: 21). Estos hechos generaron inquietudes y exigieron definiciones que lo llevaron a mantener la libertad de acción durante este tiempo.
En el sentido de ampliar las consideraciones sobre la alianza atlántica, se considera que busca promover el ingreso de Suecia y de Finlandia a la North Atlantic Treaty Organization (NATO, Organización Tratado del Atlántico Norte – OTAN), la NSS Interim 2021 no hacía referencia alguna a incorporar países. En esta NSS se busca “reafirmar, invertir y modernizar la North Atlantic Treaty Organization (NATO) y nuestras alianzas con Australia, Japón y la República de Corea” (NSS 2021, 10).
La NSS 2022 de Joe Biden expone amplios intereses en la proyección hacia la dignidad de los derechos humanos (p. 19) y hacia el lugar de las personas, “dentro de los derechos universales de todos los individuos –políticos, civiles, económicos, sociales y culturales–” (p. 12). Lo que genera un interrogante es que no señala la posición de liderazgo global para los Estados Unidos. No está presente la manifiesta posición de liderazgo, aunque se ven manifestaciones de que Estados Unidos sea el elemento que aglutina indicadores de nivel de la democracia y de los valores, aunque no estén totalmente de acuerdo (p. 8). Vale destacar que hay tres elementos que se manifiestan en las NSS: la promoción de los valores, la promoción de democracia y la intención de liderazgo.
En esta NSS se están tratando temas de inclusión y temáticas distintas de seguridad nacional, como también se considera la inclusión de otros sectores y temas de política doméstica. Se desarrolla la intención de empoderamiento, por ejemplo, en las mujeres y niñas, sobre temas de STEM (Sciences, Technology, Engineering, Mathematics), que son las variables que ordenan el estudio de las ciencias y permiten acceder al mundo de las metodologías ágiles y de los sistemas. Uno de ellos, por ejemplo, es de la proyección en el campo de las tecnologías espaciales, los sistemas de comunicaciones y la ciberdefensa. Dentro de este tema, incluye consideraciones para la inclusión y las cuestiones de género. En el mismo sentido, está la inclusión de LGBT+ (NSS, pp. 15 y 20). Como se observa, hay un lugar destacado para otras minorías y se incluyen los procesos propios de otras agendas. Vinculado con el esfuerzo en las tecnologías, recalca que Estados Unidos va a atraer y a retener a los mejores talentos del mundo (p. 33), y que además se van a alcanzar acuerdos conformes al sistema STEM para promover la seguridad nacional y la seguridad de la cadena de abastecimiento. En esa línea, se observa una estrategia focalizada en el talento de las personas, en el capital intelectual.
Podemos observar que no se busca el liderazgo en el orden global. Aunque se establece una diferenciación entre las democracias y las autocracias. No se orienta a la confrontación con los otros poderes. Es necesario considerar que, con el fin de la Guerra Fría, Estados Unidos se ha propuesto como uno de los pilares de la gran estrategia “construir la paz democrática”, y esto lo va a alcanzar con los otros cuatro pilares: “defender al territorio (American homeland) de ataques; mantener un balance de poder favorable; castigar a los actores fuera de la ley (rogue actors) e invertir en las prácticas de buen gobierno y alta capacidad en el extranjero” (Miller, 2012: 7). Como puede verse, estos elementos están presentes en las visiones globales de los Estados Unidos y reflejan una acción global. En tal sentido, Miller lo explica desde el sentido de la paz democrática que tiene raíces históricas, como por ejemplo con el Reino Unido, “las democracias no pelean entre ellas” (“Democracies do not fight each other”)[5]. Sostiene este autor que esto puede darse porque “ellos ven el mundo y definen sus intereses de modos similares, y aplican normas domésticas de resolución pacífica de las disputas a las relaciones internacionales entre las democracias” (Miller, 2012: 19)
Un tema evidente es acerca de cómo el mundo se ha vuelto incierto, o inestable; por ello hace referencia a las democracias y a las autocracias. Aquí podemos ver el hecho de que surjan otros poderes –peer competitors, en el lenguaje de la posguerra de la Guerra Fría–, que se van a medir en orden de Great Power Competitor o Major Power Competitor. Con respecto a los competidores del fin de la Guerra Fría, se apreciaba que se mantendrían los que tenían entidad en ese momento. El mundo de posguerra de la Guerra Fría no suponía nuevos poderes, aunque podía darse el refuerzo de los antiguos.
En la manifestación actual del sistema internacional, se observa que están presentes y cómo influyen en el ordenamiento de las naciones. Determinados países desplazan sus lazos históricos, y se orientan hacia esas potencias emergentes. Son con los que van a enfrentarse los Estados Unidos, y que incluso van a influir en el desarrollo de las intenciones de integración. Por ello, se puede afectar la influencia de Estados Unidos, y llevar a los Estados orientados con los Estados Unidos (o la Unión Europea) a inclinarse con uno de ellos o con todos. En este sentido, podemos apreciar que puede tratarse de la dinámica que se da con los BRICs (asociación de Brasil, Rusia, India y China) o con el diálogo de Rusia con China o con Corea del Norte.
Un tema relevante que podemos observar es que no habla de movimientos o regímenes totalitarios, solamente autoritarios, como también se refiere a autocracias (p. 8), siendo Rusia “una de las autocracias líderes del mundo” (Miller, 2012: 13). Se tiene en cuenta que estas autocracias van a afectar los intereses de Estados Unidos.
Se destaca además que no se va a permitir la intromisión de otras fuerzas en las elecciones de los Estados Unidos. Aquí se puede tener en cuenta la posible influencia de Rusia en el resultado final de las elecciones en las que Donald Trump fue ganador y se atribuyó vínculos con Rusia.
Otro punto que puede verse es la fortaleza de las relaciones civil–militares, que son una constante de la administración de los Estados Unidos. Esto se ha visto desarrollado a partir de la Goldwater-Nichols Act, pero en la responsabilidad de definir el empleo de las Fuerzas. Tengamos en cuenta que la Goldwater-Nichols hace referencia a la asignación de fuerzas. Pero que los Combatants Commands van a desarrollar planes que son del nivel operacional. Por debajo de los niveles de la estrategia, en subordinación a la estrategia y de acuerdo a los objetivos, los medios, las intenciones y las restricciones que impone la gran estrategia.
En este caso, como sostienen Balzacq, Dombrowski y Reich, la NSS se ubica en un nivel superior, y lo que llega a una determinación es lo que establecen los comandos operacionales y es lo que va a llamar Calibrated Strategies (Balzacq, Dombrowski y Reich, 2019: 38). Esto lo podemos observar en que, según estos autores, la estrategia de seguridad nacional hace referencia a Ways, Means, and Ends (Balzacq, Dombrowski y Reich, 2019: 5). En tal sentido, la NSS hace referencia a los modos en que se emplean los recursos.
Dentro de esta consideración, surgen las estrategias y los modelos operacionales, esto es, la traducción de los objetivos estratégicos en acciones operacionales, definiendo el modo como se van a ejecutar las campañas. De allí se derivan las tácticas, que son las que constituyen la ejecución de la batalla y los combates. Los medios van a hacer referencia a los recursos que se emplean, que comprometen al poder nacional. Los fines van a ser los que establezca la política, esto es, el presidente como comandante en jefe, y puede o no tener injerencia el Congreso.
En la NSS 2022, Joe Biden establece dos tendencias críticas: “Se eleva la competencia entre democracias y autocracias, y […] se comparten cambios –se pueden llamar cambios transnacionales– que no respetan las fronteras y afectan a todas las naciones” (p. 9), incluyendo Estados Unidos. En tal sentido, manifiesta la ambigüedad en la que se desarrollan las relaciones internacionales, señalando que el mundo es ahora un punto de inflexión (p. 12). Esto se va a indicar en las condiciones que van cambiando principalmente con el avance chino en Europa Central y Occidental.
En estas condiciones, se determina la posibilidad de llevar el sentido claro de los Estados Unidos a otros países, teniendo en cuenta la promoción de los valores. Y en la búsqueda de asegurar valores compartidos y políticas compartidas. Para ello, referencia a las regiones y expresa las prioridades con cada región. En tal sentido, se puede observar que Estados Unidos evidencia su visión hacia sus aliados democráticos en Europa y en la región indopacífica y a socios democráticos aun cuando “ellos no estén de acuerdo en todas las cuestiones” (p. 8). Esto lleva a la consideración de la paz democrática y a su vigencia en la proyección global.
En lo que respecta a las potencias nucleares, puede hacer una proyección de tener que enfrentar a dos potencias nucleares en el 2030, sin especificar cuáles serán estas. Con este enfoque se modifica el ambiente estratégico de las Fuerzas de proyección en la capacidad de enfrentar a más de dos potencias regionales (Two MRC, Main Regional Conventional Contingencies). De este modo, se manifiesta la orientación de la NSS, donde se superan esas posibilidades de conflicto. La doctrina posterior a la Guerra Fría se orientaba a las fuerzas convencionales, en la actual se deriva a las potencias nucleares.
De acuerdo a lo expuesto, podemos sintetizar la afirmación de que el mundo está en un punto de inflexión, “The world is now at an inflection point”. Para ello, tienen que insistir en la competencia con China y la amenaza aguda que es Rusia, gestionar cambios, tales como el cambio climático, las pandemias y las turbulencias económicas (p. 12).
En este modelo, promueve su doctrina militar, entendida como “disuasión integrada”, la que contiene integraciones dentro del gobierno, y se señalan posibilidades de competencias. Por ello, le asigna cinco atributos de la integración: integración de áreas dominantes; integración a través de las regiones; integración a través del espectro del conflicto; integración a través del Gobierno corporativo; integración con los aliados y socios (p. 22). Con ello, se finaliza la actividad, tendiente a establecer una materia en seguridad e integración abierta que se aleje de la actual, muy cerrada.
En el discurso del 19 de octubre de 2023, detalla los resultados de la visita a Israel y luego retoma la cuestión de la guerra de Ucrania. Por ello, continúa afirmando elementos que son de fondo en cuanto a que “Hamas y Putin representan diferentes amenazas, pero tienen esto en común. Ellos quieren aniquilar completamente una democracia vecina, completamente aniquilarla…” (Biden, 2023). En tal sentido, se desarrolla lo que promueve su visión hacia el compromiso de los Estados Unidos, y lo que ha afirmado en su NSS 2022 sobre el punto de inflexión.
A modo de cierre
Los Estados Unidos han sistematizado la NSS tendiente a definir sus intereses después de la Segunda Guerra Mundial y a mantener su posición de liderazgo global, como promotor de valores y de modelo democrático, al finalizar la Guerra Fría. El hecho de que Estados Unidos desarrollara el documento de la Estrategia de Seguridad Nacional hace que otras potencias sigan este modelo y formalicen las propias.
En este marco, se da un desarrollo de las agencias que diseñan la Estrategia de Seguridad Nacional y que se ponen en práctica tanto por parte de los gobiernos como de las agencias y corporaciones civiles. En ellas se incrementan nuevos dominios de proyección, tal como es el ciberespacio. Este aspecto va a generar nuevamente una originalidad y un recorrido por las sendas estratégicas para lograr una posición ventajosa sobre los adversarios. De allí que consideramos se incluya el diseño de STEM en la NSS de los Estados Unidos. Aunque, por otro lado, se enfocan en conflictos que presumen un gran incremento de destrucción y de afectación a las poblaciones civiles. En tal sentido, se van a dar condiciones similares a las encontradas al finalizar la Guerra Fría.
Finalmente, el entorno que se configura, mencionado como el punto de inflexión, lleva atributos muy variados –tales como feminismos, colectivos LGBT, población civil, niños, capital intelectual e internacionalización del conocimiento, entre otros– que llevan a comprender su posición en el diseño de las estrategias. Estos influyen en los programas de gobierno, en las organizaciones internacionales y en el lugar que toman las academias. Por ello, se incrementa la necesidad del desarrollo de los estudios de seguridad internacional y de los estudios internacionales. Esto es, no limitado solamente al área de defensa.
Referencias bibliográficas
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Chin, J. J., Skinner, K., & Yoo, C. (2023). Understanding national security strategies through time. The Strategist, 6(4), 104-124.
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- Para hacer la distinción que se da en el lenguaje anglosajón, colocamos Política (con mayúsculas), como la idea de conducción nacional de un Estado, así como la disciplina de Estudio, la Politics. Colocamos política (con minúsculas), para señalar la idea de acción práctica y la determinación de modo de acción, policy. En ese marco surgen la política exterior, foreign policy, la política migratoria, migration policy, solo como ejemplo.↵
- Tomamos el concepto de Carl von Clausewitz. De la guerra. Madrid. Ministerio de Defensa. 1999. Trad. Celer Pawlosvky, p. 194. Es la traducción al español de la obra editada y traducida por Michael Howard y Peter Paret, On War (Princeton, 1976). De André Beaufre. Introducción a la estrategia. Buenos Aires. Editorial Struhart & Cia. 1982, p. 19. ↵
- Debemos tener en cuenta la Iniciativa de Defensa Estratégica del presidente Ronald Reagan, que fue la que llevó a una confrontación en armamentos con la Unión Soviética, y al incremento de las armas nucleares. Estos elementos contribuyeron al fin de la Guerra Fría. Esta demanda un tratamiento específico y ampliado.↵
- Cabe destacar que no se trató de una NSS, sino que es la estrategia de seguridad nacional, y que han dado el nombre del presidente. En este caso constituyó la doctrina Truman. ↵
- Aquí se abre un campo de estudio, y se trata de confrontar y ahondar en la preservación de paz kantiana, la de la Paz Perpetua. Esta consideración se da en contraposición con las doctrinas realistas, tendientes a la lucha dentro del poder o las doctrinas neorrealistas, acerca del sistema de autoayuda. De allí que las democracias pueden conformar alianzas. ↵






