Llegada, desarrollo y vivencias
de una familia inmigrante italiana
Emanuel Labatte[1]
Introducción
La inmigración es comúnmente presentada como uno de los acontecimientos más importantes en la conformación y constitución de la sociedad argentina (Devoto, 2004). Para el caso de la provincia de La Pampa, es posible afirmar que forma parte de esta tendencia ya que, a lo largo de su historia, ha sido escenario de llegada de grupos migrantes, desde los flujos migratorios europeos de fines del siglo XIX y principios del XX, así como también de las nuevas corrientes, provenientes de países limítrofes o del continente africano en años más recientes. En relación con lo anterior, el siguiente texto involucra, en un mismo relato, dos dimensiones geográficas distintas (Italia y el territorio pampeano), vinculadas a una trayectoria migratoria que se desarrolla en un período que abarca desde 1923 hasta, aproximadamente, 1950[2]. A lo largo de esta historia de vida sobre una familia migrante, se busca, como objetivo, indicar los principales ejes analíticos de la trayectoria: lugares de origen y destino, inserción laboral y redes sociales migratorias. Estos ejes, surgidos como pistas de análisis, se irán desarrollando a medida que se retome el relato sobre el proceso de llegada, establecimiento y prosperidad de uno de los tantos inmigrantes pertenecientes a la colectividad mediterránea llegados a la ciudad.
Resulta necesario aclarar al lector y lectora que el siguiente capítulo tiene una naturaleza mayormente narrativa, pero sin eliminar el elemento analítico del caso en particular. Esta elección es producto de la iniciativa de privilegiar el importante valor de la voz del sujeto, su mirada y experiencia particular, volcada en un relato sobre su historia personal y la de su familia, insumo de vital importancia para la producción de este trabajo[3]. El objetivo es entrecruzar una narración compuesta por anécdotas, detalles y recuerdos de una experiencia pasada con conceptos claves como red social y cadena migratoria (Otero, 1994; Macdonald, 1964), herramientas analíticas típicas de los estudios migratorios, para ofrecer a las personas lectoras un panorama general sobre una de las tantas travesías que conforman la historia de aquellos primeros pobladores de nuestra provincia de La Pampa.
A continuación, conoceremos sobre los sucesos que hacen a la vida de Santo Dal Santo, inmigrante italiano de inicios del siglo XX. El método para relatar esta experiencia migratoria es a través del testimonio de una de sus hijas, Elda, fuente registrada y amablemente prestada por Hemilce, hija de Elda, es decir, nieta de Santo. La entrevista, realizada a su vez por Hemilce y su hija, tiene ese tono íntimo y familiar, como un regalo otorgado a su descendencia femenina, para atesorar. Los lectores y las lectoras se encontrarán entonces, en las próximas páginas, con vivencias y recuerdos de una hija sobre su padre, Santo, y un recorrido por los diversos oficios que tuvo a lo largo de su vida, desde sus primeros trabajos en el viejo continente hasta su llegada al Territorio Nacional de La Pampa.
Veremos, más adelante, la trayectoria laboral que recorrió esta persona gracias a las posibilidades ofrecidas por el entramado de relaciones sociales que compartía. Podremos observar cómo la pertenencia del protagonista a un variado entramado social generó las posibilidades de adquirir una serie de oficios y oportunidades a través de los años y coyunturas de la historia argentina. Gracias a estos factores, fue posible la construcción colectiva de una nueva realidad, con disponibilidad y acceso al trabajo, la realización material para su núcleo familiar y la creación de oportunidades para las nuevas generaciones nacidas en el lugar de arribo.
La inmigración italiana y los factores explicativos
Antes de iniciar con el relato de vida que aquí nos compete, es necesario introducir un breve marco contextual sobre los factores de atracción y expulsión de inmigrantes durante los inicios del siglo XX en Argentina, Italia y el Territorio Nacional de La Pampa. Esta serie de elementos, combinados, determinan el movimiento de las migraciones internacionales transoceánicas y, entre este enorme número de personas, haremos luego foco en nuestro protagonista, Santo Dal Santo, llegado en la década de 1920.
A lo largo de la historiografía argentina, encontramos una enorme variedad de acercamientos al tema de las migraciones, que involucra grupos humanos, territorios y estrategias (Devoto, 2003; Sori, 2000). Dentro de esta amplia y heterogénea problemática, podemos subrayar algunas generalidades, como, por ejemplo, el análisis de las situaciones en el lugar de origen y en el destino elegido, conocido tradicionalmente como factores de expulsión y atracción. Se impone, por lo tanto, realizar un breve contexto sobre lo acontecido en Europa, Italia, Argentina y el Territorio Nacional de La Pampa durante los inicios del siglo XX.
¿A qué factores responde la emigración, desde los países de Europa, al momento de la migración de Santo? Ya Devoto (2004) nos muestra que la movilidad intraeuropea era un fenómeno común, aun antes del período de las “migraciones masivas” del siglo XIX. Las causas de estos fenómenos han sido hipotetizadas a partir de diferentes enfoques: optimistas (centrados en los factores de atracción de los lugares de destino), pesimistas (enfocados en los factores de expulsión de los lugares de origen) y las variables dentro de estas posturas (Sori, 2000), como aquellas teorías vinculadas al conflicto social y a la presión demográfica, por ejemplo (Devoto, 2004; Devoto y Rosoli, 2000). Así, la experiencia migratoria de Santo se podría inscribir dentro de esta última tendencia. Como veremos más adelante, se trata de un integrante de una familia que ya ha experimentado migraciones laborales previas y que arribó a la Argentina luego del final de la Primera Guerra Mundial, justo en el período entreguerras.
Si bien a partir de 1921 repuntó el ingreso de inmigrantes al país, nunca alcanzó las cifras previas a la contienda bélica: Santo llegó en 1923, junto con otros 195.000 que ingresaron ese año (Bjerg, 2010), aunque ya la ola de la migración masiva parecía estar en bajada. Lo cierto es que muchos trabajos hablan de una serie de factores entrecruzados que podrían explicar la migración europea hacia América entre fines del siglo XIX y principios del siglo XX: crisis agraria producto de la industrialización (que concentró a la población en las ciudades), rápido crecimiento demográfico (producido por las mejoras en la calidad de vida que hicieron bajar la mortalidad infantil), motivos ideológicos y políticos, persecuciones por causas religiosas o étnicas y experiencias previas de migraciones temporales (Sánchez Alonso, 2019; Tapias Cote, 2014). Desde el punto de vista demográfico, en Europa, había 488 millones de habitantes hacia 1914, pero la Primera Guerra Mundial dejaría un saldo de 9 millones de soldados muertos. En el caso italiano, durante el tiempo que duró la Guerra, no hubo movimiento migratorio, de hecho, se dieron retornos al país de origen desde la Argentina, para acompañar a las familias en los momentos de crisis (Sánchez Alonso, 2019). Sin embargo, apenas unos años después, el flujo recomenzó, aunque sin la masividad de antaño. La situación socioeconómica italiana en los años posteriores a la guerra –en la que resultaron vencidos– llevaron a sus ciudadanos a emprender nuevamente proyectos migratorios.
Sobre la situación en Argentina, luego del proceso de consolidación del Estado, el país se constituyó como un polo de atracción importante para los migrantes europeos, con ritmos de llegada más bajos o altos según la coyuntura económica. Para que la incorporación del Estado argentino a la economía mundial como productor de granos y carnes a partir del año 1880 tuviera lugar, era necesario resolver la imperiosa necesidad de mano de obra, que aparecía como un problema estructural entre la élite política (Teran, 2015). Esta situación provocó el desarrollo de una serie de leyes y políticas por parte del Estado para facilitar el ingreso de extranjeros a las tierras arrebatadas a las comunidades originarias durante la mal llamada “Conquista del Desierto”. Como indica Devoto (2004), en el período que va desde 1857 y 1914, ingresaron al país aproximadamente 4.600.000 inmigrantes, al punto que, en 1914, casi el 30 % de la población total de la Argentina era extranjera.
Ese contexto de desarrollo e inserción internacional en el mercado de materias primas influyó y determinó un crecimiento demográfico concentrado en Santa Rosa, al igual que en el resto de las localidades ubicadas sobre la franja este del Territorio Nacional de La Pampa. Colombato (1995) señaló que, para el año 1900, Santa Rosa consiguió su número más alto de crecimiento poblacional. Para ejemplificar el aumento de la población radicada en el territorio, es interesante notar que, entre 1895 y 1914, es decir, en tan solo 19 años, el número de habitantes se cuadruplicó. Acerca del porcentaje de italianos durante este incremento poblacional, mientras que, en 1895, era del 13,3 %, en 1912, la tasa se había incrementado a un 30,5 %. Como pudimos ver, en el contexto europeo, la llegada de Santo al Territorio Nacional de La Pampa se da en un período desfavorable para el viejo continente, marcado fuertemente por la posguerra y sus consecuencias. Luego de estos años de aumento de llegada de población extranjera, la migración hacia los países americanos se fue desacelerando (Annecchini, 2019). Fue en ese momento que la aventura de Santo en tierras pampeanas comenzó, ya que su llegada se produjo en 1923.
El territorio nacional de la Pampa, algunas consideraciones sobre el lugar de destino
Antes de profundizar en los detalles sobre la llegada a territorio argentino de Santo Dal Santo, sus primeras experiencias laborales y la travesía de Elda junto a su madre para reunirse con él, es conveniente situar históricamente la ciudad de Santa Rosa en los inicios del 1900. Es necesario recordar que la localidad fue fundada el 22 de abril de 1892 por Tomás Mason, como una consecuencia directa de la “Conquista del Desierto” y el auge por la ocupación del amplio conjunto de tierras, disponibles para la producción y beneficio del modelo agroexportador instalado en el naciente Estado argentino, en el marco de la inserción en el mercado internacional (Lluch, 2014).
La retroalimentación entre varios factores estableció las condiciones para una consecuente expansión del núcleo urbano y del auge económico (Lluch, 1996): una gran masividad de tierras disponibles, la productividad de estas, la llegada del ferrocarril y una sostenida demanda de mano de obra. La fórmula anterior provocó el aumento de la llegada de extranjeros a la ciudad, donde los italianos ocupaban el segundo lugar en cantidad, por detrás de los españoles.
De esta forma, una de las maneras de explicar el fenómeno migratorio en este campo de estudio es a través del concepto de redes sociales de cada migrante, es decir, el conjunto de relaciones sociales que ligan tanto a individuos como organizaciones para facilitar las trayectorias migratorias (Sanz Menéndez, 2003). Mediante la aplicación y utilidad del concepto de red social en historia, se permite evidenciar cómo los vínculos establecidos entre inmigrantes se transforman en claves explicativas de las movilidades y la inserción en la comunidad receptora (Otero, 1994). Más adelante, en el testimonio de Elda, podremos observar cómo los vínculos familiares determinaron, en gran parte, la llegada de Santo a Santa Rosa. Es necesario tener presente que la ciudad estaba en una etapa temprana de ocupación, pero ya era posible apreciar un marcado rubro de actividades económicas demandantes de mano obra no especializada, situación que será muy beneficiosa para nuestro protagonista. Ahora, presentaremos el origen y la composición de esta familia italiana para analizar las condiciones previas a la decisión de Santo de emigrar hacia Argentina.
Travesía de una familia hacia Argentina: relatos de sus orígenes en Italia
A partir del relato de Elda, obtenemos los primeros datos identitarios de esta familia migrante. Santo nació en el actual municipio de Caltrano, ubicado en la provincia de Vicenza (Región del Veneto), sobre el noroeste italiano. En relación con la estructura familiar de nuestra entrevistada, estaba integrada por su padre, Santo, su madre, Drusolina, y una hermana fallecida a temprana edad por causa de una difteria. A partir de este núcleo inicial, es posible arrojar más luz sobre el grupo familiar correspondiente a Drusolina, compuesto por su abuelo y sus respectivas tías, con las cuales la madre convive. En este sentido, Elda comenta:
Ella trabajaba cultivando la tierra. De parte de mi mamá, eran cuatro hermanas mujeres, eran todas mujeres, fueron. El nono siempre decía a la gente: vos no tenés hijos varones, pero tus hijas mujeres son como hombres, porque trabajan la tierra como si fuera un hombre. Hacían su quinta, su huerta. (Elda, entrevista presencial, Santa Rosa, 2003).
A partir de lo anterior, obtenemos otro dato de vital importancia para conocer más de esta familia: su inserción laboral como campesinos en el lugar de origen. En este sentido, si seguimos el relato de Elda, conoceremos algunas de sus prácticas de trabajo en el lugar de origen:
Allí cultivaban las viñas, plantaban duraznos, ciruelas, nueces, castañas, todas esas cosas. Y con eso comían y lo que sobraba lo vendían, con lo que vendían compraban la harina, bueno, con el trigo que cosechaban lo llevaban a moler y traían la harina y el pan lo hacían ellos en la casa. Hacían el vino y guardaban en el sótano también, en la bodega del sótano. La fruta la comían, no la vendían. ¿Carne? Poca se compraba. Esa era la vida de ellos allá. ¡Ah! y las vacas las criaban y las cuidaban en la casa. Tenían el palo, el palo es un lugar cerrado en la planta baja de la casa, porque la casa estaba hecha toda de piedra. Esas piedras así grandotas, toda de piedra y abajo tenían el establo que tenían dos, tres, cuatro vacas, no sé cuántas tendrían. Entonces todas las mañanas las ordeñaban y la leche la llevaban donde hacían el queso, la manteca; y después le daban a ellos y ellos la vendían, entonces le retribuían en pago a eso. (Elda, entrevista presencial, Santa Rosa, 2003).
Los comentarios previos nos indican las prácticas de subsistencia y trabajo de una familia campesina italiana durante los inicios del siglo XX. Para complementar el panorama sobre las actividades económicas y de subsistencia en el viejo mundo, Elda indicaba:
Las mujeres esas, las tiraban a las vacas y las hacían subir a la montaña, porque no había caminos, había caminitos, por donde llevaban las vacas arriba en la montaña, porque ellas pasaban los tres meses de verano allá, porque tenían como un quincho, una casa. Entonces las vacas comían allá y ellas se hacían de comer también allá. Iban de a dos las hermanas, y después cuando iban a buscar las leñas también… para traer para la casa venían con los fardos de leñas al hombro, viste, y de a dos las hermanas, leña que habían juntado en el monte, y los traían en fardos de leña y bajaban la montaña. Bueno, no sé si vendrían las vacas también o las vacas en aquel entonces las dejaban allá. Vos hubieras visto el video, qué maravilla, es como mirar la cordillera de los Andes, pero todo verde, todo verde. Y las casas, la vegetación, la arboleda, flores, ahora han hecho todos caminos asfaltados, también entre las montañas, así como está Córdoba, ¿vos viste? Bueno, así. (Elda, entrevista presencial, Santa Rosa, 2003).
Sobre el grupo familiar de Santo, ella menciona: “Después, los padres de mi papá, no sé, eran diez hermanos, dos mujeres y ocho varones, también algunos estuvieron en la guerra, una de las hermanas vivió hasta… cuando me escribieron a mí, todavía vivía” (Elda, entrevista presencial, Santa Rosa, 2003).
Más adelante, en el relato, aparecen pequeños indicios sobre antecedentes en torno a experiencias tempranas de migración en la familia de Santo. Estas estuvieron dirigidas hacia dentro del continente europeo, a zonas que ofrecían puestos de trabajo para mano de obra no calificada. Como veremos más adelante, Elda comenta que su padre Santo (a quien llama “Nono” delante de su nieta, la entrevistadora), en la adolescencia (aproximadamente a los 14 o 15 años), comenzó a trasladarse junto a sus hermanos a regiones del imperio austrohúngaro (actual Austria), principalmente para el desempeño como trabajador en las minas de carbón:
Cuando mi papá tenía 14 o 15 años se fueron a Austria, no sé dónde son esta gente, Austria está más cerca de Francia, a hacer carbón, y allí preparaban ellos y allí estuvieron muchos años haciendo carbón, después no sé, lo vendieron el carbón, no sé. Y por eso el Nono no fue a la escuela y cuando vinieron de Austria, que los chicos eran grandes, uno tenía 15, otro 16, otro 18, entonces la madre lo quiso mandar al colegio, pero como era un hombre, porque 15 años era un hombre, fue dos o tres veces y no quiso. Lo que sí siempre me acuerdo es que, cuando él volvió, tenía 15 años y la madre lo quiso mandar a la escuela y él fue dos o tres veces, pero como él era grande los otros chicos le hacían burla y por eso dejó de ir y no fue más a la escuela. O sea, que se fueron de chico todos cuando se fueron. Y estuvieron uno cuantos años. (Elda, entrevista presencial, Santa Rosa, 2003).
Gracias al fragmento anterior, es posible sugerir la idea de que la llegada de Santo al Territorio Nacional de La Pampa no era un hecho aleatorio, ni un acontecimiento inédito en su vida, ni tampoco una estrategia desconocida para adquirir trabajo. La migración interna a otras regiones cercanas a Italia parece indicar que pertenecía a un grupo familiar con un amplio conocimiento y experiencia en la movilización hacia territorios extranjeros para la búsqueda de puestos de trabajo. Sin embargo, estos continuos traslados hacia lugares con una marcada demanda de trabajadores no calificados fueron interrumpidos por el calor de los acontecimientos bélicos europeos, ocurridos en el primer cuarto del siglo XX:
Vino cuando tuvo que hacer el servicio militar, que él hizo dos años de servicio militar. Y cuando terminó el servicio, estalló la guerra del 14, así que no le dieron de baja porque enseguida lo engancharon para la guerra. Y allí estuvo, él decía que estuvo 7 años de guerra, porque dos fueron de servicio militar y cinco que duró la guerra, así que decía, que había estado en la guerra 7 años. Siempre lo decía. (Elda, entrevista presencial, Santa Rosa, 2003)
Podemos apreciar cómo la peculiar situación de Italia, con las inevitables consecuencias materiales, económicas, sociales y hasta psicológicas de la Primera Guerra Mundial en la sociedad, el ascenso del fascismo en la vida política y social, la ausencia de puestos de trabajo y también la falta de garantías constitucionales, motivó la inmigración al continente americano de italianos de las más variadas regiones del país mediterráneo y, entre esos millones, ubicamos a Santo. En este sentido, Elda afirma que “la mayoría era gente que había estado en la guerra y venían con esas secuelas de amargados, algunos llenos de falta de todo” (Elda, Entrevista presencial, Santa Rosa, 2003). A partir de estas condiciones originarias, comienza la travesía migratoria de esta familia hacia territorio argentino.
Sobre las posibilidades que proponía la Argentina de inicios de siglo, comenta que sabían que “aquí conseguían trabajo enseguida, y enseguida se ponían a hacer su casita, precaria, pero hacían su casa de material” (Elda, entrevista presencial, Santa Rosa, 2003). En este sentido, hacia la finalización de la Primera Guerra Mundial, la Argentina ya estaba posicionada como lugar de recepción de grandes contingentes migratorios, en especial, italianos. Estos inmigrantes llegados a Argentina durante el período 1895-1925 procedían, según lo que indica Annecchini (2019), en primer lugar, de Italia noroccidental (Piamonte, Liguria y Lombardía), que constituían el 54,2 %; siguieron los procedentes de Italia central (Toscana, Las Marcas, Umbría, Lazio, Abruzzo y Molise) y meridional (Campania, Puglia, Basilicata, Calabria, Sicilia y Cerdeña), con un 41,7 %; y, por último, los procedentes de Italia nororiental (Véneto y Emilia Romagna), que constituyeron apenas el 4,2 % (Annecchini, 2019).
La travesía: La Pampa como lugar de destino
La llegada al Territorio Nacional de La Pampa de nuestra familia migrante sucedió en dos momentos diferenciados. En primer lugar, la llegada del hombre como mano de obra y, en segundo lugar, el advenimiento de la esposa e hijos, tras la adquisición del dinero correspondiente para los pasajes. Esta secuencia es generalizable para el flujo migratorio instalado en el centro urbano de Santa Rosa durante el período que abarca desde 1870 hasta 1930. Como sostiene Annecchini (2019), apreciamos aquí la reunificación de familias luego de un breve período de separación. Ese esquema se adecua a la trayectoria de nuestro grupo de migrantes: el primero al arribar a territorio santarroseño fue Santo, en 1924, cuando Elda contaba con apenas unos pocos meses de vida. Su traslado a Argentina junto a su madre se realizó en 1926, a través del servicio de barcos europeos que hacían escalas en Brasil y Uruguay antes de llegar al destino seleccionado. Esta travesía comenzó con un desplazamiento inicial desde Caltrano hasta la región de Génova. Sobre el viaje, nuestra testigo recuerda:
¡Ah! salimos del puerto de Génova, en un barco lindo que se llamaba “Principessa María”. La travesía fue de 21 días, de Italia hasta acá. Luego de salir de Génova, viste, yo me enfermé, me agarró una neumonía, entonces me llevaron a la enfermería, al hospital del barco. Allá estuve, bueno, porque la travesía fue 21 días, de Italia a acá, 21 días. Y me llevaron al hospital, y lo único que me dieron de remedio, me contaba mi mamá, era una cataplasma hecha con lino, antes se hacía en una ollita, el lino, que se hacía una cataplasma que se ponía en el pecho. Una cataplasma dura que parecía un ladrillo. Era el único remedio que tenía, y mi mamá estaba siempre en el hospital conmigo cuidándome. Y cuando venía el Dr. le preguntaba: ¿Y Dotore, come va mi figlia, como va mi hija? Dio lo Che. Dio lo che. Y si me moría, me tiraban al mar, así nomás, en una bolsa. Y habrán tirado algunos cuantos. ¡Y imagínate!, tirarían de noche cuando nadie los veía. Ella no se acuerda, mi mamá decía que ella poco vio, porque como estaba siempre dentro. Porque en el barco, que era un barco lindo, “la Principessa María” se llamaba, era muy lindo y había música, jugaban a las cartas, no sé si habría cine, teatros, no sé si habría, eso sí que no me acuerdo. Ella no veía nada de eso, como estaba siempre en el hospital ella no veía nada de eso. (Elda, entrevista presencial, Santa Rosa, 2003).
Aquí, se desprende otro testimonio en el cual podemos apreciar una enorme variedad de problemas a los que podían enfrentarse en un barco, lleno de gente, con posibilidades de enfermarse y depender de una atención médica que poseía una baja infraestructura dedicada al cuidado de los enfermos. Además, un importante control de las autoridades sanitarias estatales de cada país hacia la población que viajaba en esos barcos. A continuación, Elda nos adelanta lo siguiente:
No, nosotros no desembarcamos en Brasil, pero se ve que allí hacían una revisada, para que no continuara el barco, pero no, nosotros desembarcamos en Buenos Aires, en el puerto de Buenos Aires… pero cuando llegamos a Brasil, ella siempre me contaba que habían hecho una revisación en el barco para ver cuántos enfermos venían, para no llegar a Buenos Aires. Y cuando llegamos a Buenos Aires mi mamá viajaba con otros dos italianos más que la ayudaron, que la acompañaron porque venían con un baúl. (Elda, entrevista presencial, Santa Rosa, 2003).
Posteriormente, nuestra testigo comenta acerca de la estructura y división que existía hacia dentro de esa nave cargada de inmigrantes dirigidos al nuevo mundo:
Sí, había primera clase, segunda clase. Ellos eran de tercera clase. Mi mamá decía que era un barco muy lindo, que daban muy bien de comer, que los trataban muy bien, eso siempre lo decía, pero claro, como ella dormía dentro del hospital, Y cuando llegaron a Río de Janeiro, entonces entró el Dr., fue a ver cuántos enfermos había. Porque si venía mucha gente enferma, no los dejaban anclar el barco. Lo tenían que anclar a una distancia bastante lejos del puerto. Así que entonces como me vieron que estaba un poco mejor, que andaba un poco bien, que me podían sacar, le dijeron a mi mama, le vamos a dar el alta, a su figlia, sino no nos van a dejar desembarcar. (Elda, entrevista presencial, Santa Rosa, 2003).
Una vez que ambas desembarcaron en territorio argentino, se dirigieron hacia Santa Rosa en tren, donde las esperaba Santo.
Un ejemplo de cadena migratoria en Santa Rosa
Ahora bien, ¿cuáles fueron los motivos que empujaron a una familia del Caltrano italiano a elegir el recientemente creado núcleo urbano santarroseño como lugar de destino, por sobre otros tantos que existían en el mundo? Ante la pregunta por los motivos, obtenemos una primera respuesta:
E: ¿Por qué se vino aquí a la Pampa y no a Buenos Aires?
Elda: Porque acá estaban todos los paisanos, todos los parientes, no los parientes no, estaba toda la gente conocida del pueblo de él.
E: Y a esa gente, ¿por qué la mandaron a La Pampa?
Elda: Porque decían que acá había trabajo en La Pampa, porque qué sé yo, a lo mejor uno se llamaba el otro, viste. Porque vinieron aquí, porque explotaban la tierra, trabajaban en el campo. Algunos trabajaban en el campo, al que le gustaba el campo, el que traía un poco de plata, a lo mejor se compraba algún campito. Pero la mayoría eran todos albañiles, todos albañiles. Los que hicieron la Casa de Gobierno, la Legislatura, el Palacio de Justicia ahora. ¡Qué albañiles, para hacer semejante trabajo! Después… ¿Qué otro edificio hicieron? La Iglesia que estaba anteriormente también, el banco también. Te quiero decir, edificios de mucha mano de obra, viste. Cada uno se hizo su casa, se formó su familia, algunos vinieron solteros, otros vinieron casados, y los que vinieron casados, algunos de ellos, traían después a la mujer, cuando ellos se ubicaban. (Elda, entrevista presencial, Santa Rosa, 2003).
Podemos retomar, aquí, el clásico concepto de cadena migratoria acuñado por los especialistas John y Leatrice Mac Donald en la década del 60 (1964). Esta teoría apunta a esclarecer el movimiento por el cual los futuros inmigrantes se enteran de las oportunidades, son provistos de transporte, obtienen alojamientos y empleos iniciales a través de relaciones sociales primarias con inmigrantes anteriores. Debido a la enorme capacidad analítica de esta teoría, un amplio número de investigadores de las ciencias sociales utilizan este concepto en varios estudios de caso y se han visto en situación de ampliar y complementar esa inicial definición. Aquí, Devoto (1992) sostiene que el principal elemento distintivo de la cadena migratoria frente a otros mecanismos de traslado reside en su capacidad de gestionar el proceso de desplazamiento a otros lugares a través de la red de relaciones establecidas por el grupo migrante, gracias a la formulación y concreción de determinadas estrategias que promueven elementos de cooperación y reciprocidad entre integrantes, carentes de signos de explotación.
Si bien se pueden encontrar estrategias con base en elementos de cooperación y reciprocidad, las redes también pueden estar articuladas verticalmente a partir de relaciones de poder (Pedone, 2010). Esto se da, sobre todo, en las redes mixtas (extranjeros/nativos), donde unos tienen y administran la posibilidad de empleo o vivienda, por ejemplo. También se pueden encontrar, dentro de redes étnicas, relaciones verticales que llevan, en algunos casos, a casos de explotación encubierta, como ha estudiado Benencia (1997). En los comentarios de la entrevista a Elda, se presentan, sin embargo, las características de una red migratoria horizontal y cooperativa, que influyó en las motivaciones de migrar hacia Argentina. Ante la pregunta de los motivos de su padre para decidir y elegir un destino, ella responde: “vinimos porque había un grupo de italianos, que habían ido a la guerra, que habían terminado la guerra… y no había trabajo, recién se comenzaba el trabajo, en esa época” (Elda, Entrevista presencial, Santa Rosa, 2003).
Desde aquí, es factible establecer una relación de camaradería entre el padre de Elda y posibles grupos de italianos que habían atravesado con él el servicio militar y las operaciones bélicas. Más adelante, veremos que el entramado relacional funcionó como manera de adquirir información sobre un determinado lugar con gran oferta de fuentes de trabajo. El relato continúa:
Bueno, entonces en el 18 terminó la guerra, y él se vino para la Argentina. No, enseguida no se vino, porque primero se casó, después tuvo dos hijas, y después no se conseguía trabajo, y entonces sí, después se vino a la Argentina. Habían emigrado muchos italianos, unos vinieron para acá, otros fueron para Brasil y él, cómo había venido el cuñado, o sea el padre del mellizo de todos los otros primos míos, y él le decía que se viniera, que aquí se estaba bien, y claro se trabajaba y había trabajo y había bastante laburo. Él le dijo que se venga y entonces se vino. Vino él con otros italianos, vinieron en un barco. (Elda, entrevista presencial, Santa Rosa, 2003).
Ante la pregunta de la entrevistadora sobre el vínculo de Santo con estos migrantes, es factible apreciar y detectar también el componente familiar de esta cadena migratoria:
E: ¿Ese cuñado qué era? Hermano de tu mama, ¿no?
Elda: No, era casado con una hermana de mi mamá. Y ya estaba ella acá también, la mujer, la señora de ese hombre. Ellos se vinieron porque la tía era, o sea la hermana de mi mamá, estaba casada y el marido estaba en la guerra. Y tenía un hijo con el primer marido, y después quedó embarazada. Porque cada 15, 20 días, los mandaban a los soldados a la casa. (Elda, entrevista presencial, Santa Rosa, 2003).
La llegada de Santo a territorio pampeano se concretó, entonces, gracias a las comunicaciones realizadas dentro de este entramado de relaciones, de esta red o cadena, formada originalmente por los matrimonios realizados dentro de la familia de Elda. Específicamente, rastreamos el inicio de la trayectoria migratoria de Santo debido a la movilización previa de su cuñado, persona que ya estaba instalada en el territorio pampeano, que poseía ya una red de relaciones sociales en Santa Rosa y, por lo tanto, contactos con personas para adquirir potenciales puestos de trabajo en los diferentes oficios disponibles en la ciudad, como también acceso a la información en torno a la bonanza económica del lugar, disponibilidad y posibilidad de acceso a la vivienda (Marquiegui, 2007). Si bien son numerosos los trabajos centrados en las asociaciones de ayuda mutua como vía de analizar el papel de las cadenas o redes migratorias en la inserción de los inmigrantes (Devoto, 2004; Bjerg, 2010), la hipótesis que explica el éxito de la colectividad italiana en la Argentina es, según Blanca Sánchez Alonso (2019), que se trata del primer colectivo de arribo masivo. Esto significa que aquellos inmigrantes italianos llegados en el siglo XX pudieron contar con la colaboración de compatriotas que llevaban en el país más de 40 años, que ya habían logrado una inserción laboral “exitosa” y que habían construido sus redes de paisanaje.
Desde aquí, es posible mencionar el siguiente fragmento de la entrevista para apreciar los antecedentes laborales de Santo.
E: Bueno, y ¿de qué trabajaba él allá?
Elda: ¿Allá? Fariñani. De carpintero, le decían fariñani, viste, por eso
[…] Y cuando vino acá el abuelo, empezó, acá los italianos se ayudaban mucho entre sí, entre ellos, ¿viste? Mi papá juntó el dinero y la hizo venir a mi mamá y a mí y fuimos a vivir a la casa de la tía. La tía vivía a la vuelta de mi casa y tenía una pieza y una cocina y allí vivimos nosotros hasta que mi papá pudo hacer una pieza y una cocina, que compró, porque toda esa zona era de un italiano. Claro, tenía dos o tres manzanas y la fue loteando y loteando y le vendió a un montón de gente, y entonces mi papá le compró un terreno, ahí hizo la casa, hizo dos piezas y entre ellos se ayudaban. Entre las razones de comprar el terreno, las más determinantes fueron que después nació Pina, mi hermana menor, en el 27 o 28. El día domingo –y no el sábado porque antes se trabaja el sábado todo el día–, el día domingo yo te ayudo a vos, te ayudo a levantar la pared, vos me haces la mezcla, yo te ayudo y levantamos la pared, y después para techarlo, yo voy te ayudo para el techo, después cuando hacían las puertas, y después cuando el otro italiano necesitaba ayuda, iba mi papá y le ayudaba al otro. Y así se fueron levantando la casita, primero eran dos piezas, más adelante hicieron una cocina, y después la casa se fue haciendo de a pedazos. Como está acá. (Elda, entrevista presencial, Santa Rosa, 2003).
El relato evidencia acerca de uno de los aspectos más importantes alrededor de esta comunidad inmigrante: la correspondencia entre los individuos de la misma colectividad para asegurar y cumplir algunas de las metas comunes entre todos ellos, desde la consecución de puestos de trabajo o, como señalan los comentarios de Elda, la adquisición de terrenos y posterior construcción de las viviendas familiares. En ningún momento del testimonio de Elda nos encontramos ante individuos que venden información, colaboración o servicios a miembros de su comunidad o pertenecientes a la cadena migratoria. La única excepción que apreciamos es con el dueño de los terrenos, pero, aun así, es importante rescatar que esos terrenos solos eran vendibles y ofertados a inmigrantes italianos, hecho que establece cierta predilección hacia aquellos nacidos en la misma patria.
Posteriormente, podemos apreciar un proceso de planificación, organización y ejecución de las tareas necesarias para realizar obras de construcción para el beneficio del grupo sin necesidad de establecer una relación de tipo comercial entre los individuos involucrados, sino que se privilegiaban los lazos de cooperación y solidaridad hacia aquel que es nuevo en el lugar. Desde los integrantes del entramado relacional, el principal objetivo era ofrecer las posibilidades de generar las bases materiales para un crecimiento, desarrollo y porvenir de tipo personal, así como también familiar de ese sujeto recién llegado.
Una vida de labores: un recorrido italiano por el mercado de trabajo
Como mencionamos, el concepto de cadena migratoria nos ofrece la oportunidad para comprender y explicar las posibilidades de los recién llegados a territorios conocidos únicamente por sus paisanos. Al seguir la trayectoria de Santo, pudimos observar cómo sus diversos allegados italianos ayudaron a que consiguiera sus primeros puestos de trabajo, a través de reconvertir y ofrecer a la sociedad algunos oficios aprendidos en el viejo continente, como la carpintería. Desde estos empleos iniciales, su inserción laboral fue cambiando a lo largo del tiempo, sobre lo que Elda recuerda:
Y bueno, conseguían trabajo de albañiles, otros eran carpinteros, otros en el molino Warner, no sé si lo conociste, pasando la loma allá en la calle Antártida Argentina, pasando la vía, enseguida se ve, ahora está todo deteriorado, está todo abandonado. Allí se llevaba trigo que se cosechaba aquí en La Pampa, lo llevaban a moler. En la época de las cosechas pasaban las chatas, que le llamaban las chatas rusas, cargadas de trigo. Las chatas eran como unas carretas, pero no cerradas, abiertas. Era un carro con seis ruedas y tiradas por caballos. Otras serían de cuatro ruedas, porque camiones eran pocos. Por lo general, eran chatas que venían del campo, que recolectaban el trigo y lo traían al Molino Werner, y allí se hacía la molienda, o sea, se pasaba por las máquinas, que en aquella época no sé qué máquinas tendrían, y bueno, todo eso es de acá de la Pampa. Y después allí se hacía la harina, y con la harina se hacían los fideos, los fideos “Bancalari”, se llamaban, eran largos. (Elda, entrevista presencial, Santa Rosa, 2003).
A partir de la entrevista a Elda, advertimos nuevamente cómo el componente social es clave para determinar el ingreso de Santo a los mercados de trabajo disponibles en los diferentes rubros de la capital pampeana. Aunque es posible detectar que no hay una dedicación y especialización en un oficio específico debido a que la decisión de este migrante en particular es lograr abarcar una amplia serie de trabajos ofrecidos por el conjunto de italianos. Estas labores eran, en general, precarias, inestables y poco rentables, como apreciamos:
La vida acá era… también ya empezó faltando trabajo. Porque mi padre, como era carpintero, después que el molino Warner cerró y los dueños se fueron a Buenos Aires y no se presentaron, quiebra, y se cerró. Ese es un gran error porque, mirá vos, ese molino podría estar en funcionamiento. Y él trabajaba de carpintero, y trabajaba un tiempo con varios miembros de la colectividad y así sucesivamente. Después, a los años, cuando ya había nacido la Pina, cuando se hizo el Hospital Regional, eso fue en año, yo tenía 14 años, estaba en sexto grado, sí, porque entrábamos de 7 años a la escuela. Eso fue en el 37, y mi papá trabajó un tiempo, una temporada, porque el director lo quería mucho, el director del hospital lo quería muchísimo, porque era trabajador el viejo en aquel entonces. Y el director decía que lo iba a nombrar, porque para que te nombraran en esos años, empleado nacional, no es como ahora que te meten en la provincia. Costaba muchísimo y trabajó mucho tiempo en el hospital. Y después de buenas a primera, y no sé bien qué pasó, se ve que otro le ganó de mano o se enteró de que iba a entrar Dal Santo, y se ve que tendría el otro alguna cuña en Buenos Aires y entró el otro y al papá lo dejaron afuera. (Elda, entrevista presencial, Santa Rosa, 2003).
Podemos argumentar que, si bien la disponibilidad de trabajo era un elemento fundamental, la inserción de Santo siempre estuvo atada a una tendencia de empleos a corto plazo y, por ese motivo, se apostaba de manera continua a la diversificación de tareas. En este sentido, es interesante señalar cómo las coyunturas económicas de la historia argentina condicionaron la vida de las personas migrantes. Es posible citar como ejemplo al mencionado molino Werner, que era un establecimiento ubicado en el núcleo de Santa Rosa y que funcionó a partir de los inicios del 1900 hasta, aproximadamente, la década de 1970. En este lugar, se realizaban varias tareas vinculadas con el almacenamiento y procesamiento de granos para la exportación, así como también el procesamiento de alimentos. Durante la época de auge, estas instalaciones funcionaron como un gran centro de atracción para trabajadores (como evidenciamos en el testimonio sobre Santo). Sin embargo, en el relato de Elda, encontramos la siguiente frase: “después el molino Warner cerró […] y es un gran error porque, mirá vos, ese molino podría estar en funcionamiento”. Esta situación corresponde necesariamente a un proceso iniciado en 1930, en el cual la producción del molino comenzó a descender para, luego, ser adquirido por otro propietario, de quien recibe actualmente el nombre, Emilio Werner.
Junto al ejemplo anterior, también podemos encontrar otro, más adelante en el tiempo, cuando, al ser consultada sobre los motivos por los que su padre tuvo empleos precarios o temporales, Elda distingue un cambio de época. Si bien no recuerda los detalles de la trayectoria laboral basculante de la década del 30, sí rescata la experiencia del primer peronismo y su política de pleno empleo:
Y… qué sé yo, no sé, la gente, como pasa ahora, qué sé yo por qué, viste el gobierno, no sé por qué no había trabajo. El trabajo fuerte vino cuando, cuando Perón, ahí sí había trabajo. Yo me acuerdo que el abuelo también tenía muchísimo trabajo, no daba abasto, porque se hacían tantas casas, ¿viste? No eran casas de barrio las que se hacían, ¿viste? A cada uno le daban el dinero, se compraba el terreno y después le iban dando a medida que iban levantando la casa, le daban el dinero. A los cimientos le daban una partida de dinero, al llegar al techo otra, cuando techaban otra y así. Y después le daban para el carpintero, para las puertas; allí fue cuando comenzó mucho el trabajo, pero ya para esto papá, qué sé yo. era… Era medio viejo. (Elda, entrevista presencial, Santa Rosa, 2003).
Conclusiones
Llegados a este punto, concluimos la entrevista con Elda sobre la experiencia de llegada y desarrollo de su padre en el nuevo mundo. En el recorrido de su historia de vida, fuimos testigos de los detalles que componen la travesía realizada por Santo para llegar al territorio pampeano y su correspondiente inserción en los mercados laborales de la ciudad, sin descuidar aquellos aspectos relacionados con el crecimiento de su patrimonio y familia. En relación con lo anterior, el objetivo de este texto fue relatar una de las tantas historias de vida de un miembro de esos grupos migrantes que llegaron al territorio, a través del uso del testimonio de una integrante de la colectividad. Gracias a la interpretación del relato y bibliografía, fuimos capaces de apreciar algunos de los mecanismos migratorios utilizados a principios del siglo XX. En este pequeño recorrido, se observaron cómo los diversos elementos explicativos de las redes sociales y cadenas migratorias se pueden articular para analizar y comprender una amplia gama de estrategias que los grupos utilizan para resolver diversas problemáticas ante severas situaciones de su realidad.
Dado que solo realizamos el seguimiento de la historia de vida del padre de Elda, en esta oportunidad, no exploramos otras problemáticas que se desprenden de su relato y que hacen a las biografías de otros miembros de la familia. Por ejemplo, a futuro, sería interesante indagar sobre cuáles eran las posibilidades laborales de una mujer inmigrante en aquel espacio pampeano (con las problemáticas que implica ser mujer en una sociedad en la cual los principales mecanismos de ascensos sociales no estaban totalmente disponibles). Estimamos que este testimonio podría ser abordado desde una perspectiva de género para reflexionar sobre diferentes cuestiones, desde la visión masculina de algunos labores realizados por las hijas en el lugar de origen, como así también las posibilidades laborales, profesionales y educativas que ataban a las hijas de este inmigrante en el lugar de destino. Otra problemática por analizar podrían ser las relaciones sociales y amorosas entre hijos de una misma colectividad, o inclusive también es posible indagar en temáticas acerca de cómo se establecen estas relaciones entre miembros de distintas colectividades. En este sentido, considero necesario volver sobre la manera en la cual el colectivo italiano aquí analizado, mediante lazos cooperativos y solidarios, interactúa y transforma la realidad de manera positiva para el bienestar económico, familiar y social.
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- IESH – UNLPam.↵
- El relato es de Elda Dal Santo, hija de Santo Dal Santo, resultado de una entrevista realizada por su nieta y su hija en el año 2003.↵
- Si bien se ha intentado reconstruir las redes migratorias, esto se realizó solamente a partir del testimonio de Elda y no se ha podido contactar a otras personas vinculadas a dichas redes, razón por la cual los comentarios que involucran a otras personas por sus nombres o apellidos han sido omitidos.↵






