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Palabras iniciales del compilador

Gonzalo Salimena

Compilar un libro nuevo y a la vez escribir un artículo académico siempre implica un esfuerzo y un gran desafío que nos lleva a transitar caminos nuevos. El presente libro es un impulso realizado en los últimos meses por alcanzar una obra que contenga un amplio espectro de ejes temáticos actuales y de visiones plurales sobre las relaciones internacionales y sus problemáticas. El proceso de transición intersistémico es la manera como algunos académicos denominamos esta evolución del sistema internacional en la cual hay cambios y transformaciones en lo económico, político, cultural y social, que se producen en un marco convulsionado por el conflicto entre Estados y agentes no estatales, que lejos de matizarse se potencia y abre nuevos horizontes de conflictividad. ¿Hasta dónde la humanidad puede soportar tantos conflictos y guerras que desangran y percuden a las sociedades desde lo más profundo? En este contexto, las organizaciones internacionales deberían ser la instancia de articulación de intereses contrapuestos y conflictos, sin embargo, no logran convertirse en el estadio que consensúe un proceso político internacional que encuentre un equilibrio duradero. También se niegan a transformarse. En muchos casos, sus arquitecturas reflejan y representan el poder de los Estados más poderosos y son estos los que resisten cambios en sus estructuras y modalidades, de manera que se acentúa una continuidad sin cambios.

El panorama no es muy alentador, lamentablemente. Al momento de escribir estas líneas, el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, manifestó su preocupación por el “aumento numérico de los arsenales atómicos” por parte de los países que ya poseen este tipo de capacidades, y agregó que “tenemos que evitar un agravamiento de la erosión del régimen de no proliferación”, pensando en países como Irán, que en el corto plazo podrían gozar de este tipo de capacidades, lo que agravaría las tensiones en Medio Oriente. Es claro que otros países pueden seguirle, y así se generaría una escalada de tensiones. ¿Quién determina lo que es bueno o malo en la política internacional? ¿Quién establece que algunos Estados puedan tener capacidades nucleares y otros no? ¿Qué autoridad superior puede erigirse con ese mandato moral para marcar lo bueno y lo malo, entre aquellos que pueden desarrollarse en sus diversas capacidades y los que no? El mundo se aproxima cada día más al que pensó Maquiavelo o Hobbes y no Kant. “El mundo, imperfecto desde un punto racional, es el resultado de fuerzas inherentes a la naturaleza humana”, nos decía Hans Morgenthau reafirmando que “al ser el nuestro un mundo de intereses opuestos y conflictivos, los principios morales nunca pueden realizarse plenamente”. Parece entonces que, en este planeta imperfecto, lo que determina el comportamiento de las unidades políticas es la búsqueda de poder y seguridad, es decir que el axioma dado por este destacado realista que nos dice que “la política internacional implica una lucha por poder” manifiesta conducir hoy también los designios del sistema internacional, como si fuera una “ley universal en tiempo y espacio que surge como un dato innegable de la experiencia”.

Detrás de esta ley, se esconde una concepción antropológica pesimista de la naturaleza humana, que se orienta sobre el albor de las conductas humanas egoístas y los apetitos desmedidos; son las mismas orientaciones en diferentes épocas, las conductas se repiten como si bajo esta concepción hubiese una reiteración cíclica que nos conduce sobre un determinismo, como si fuese una película de la cual ya sabemos el final de antemano. Si para los Estados, el poder y su maximización es la única manera de vincularse entre sí, el temor que puede reportar sobre “el resto” de los actores conduce una escalada difícil de detener. La indeterminación de la política internacional, acompañada de la sombra de la incertidumbre nuestra de cada día, refuerzan un contexto donde cada vez se complejiza más acertar los resultados de los procesos políticos domésticos e internacionales. A mayor número de variables interactuando, mayor es la complejidad. En los ámbitos domésticos europeos, la centroderecha conservadora gana espacios de poder, junto al renacer de un nacionalismo que parecía adormecido desde hace unos años, lo cual nos invita a pensar en nuevos escenarios en el corto plazo que aún distan de definirse del todo, faltando la elección más importante en Estados Unidos. ¿Está en riesgo la democracia occidental? “¿Está en condiciones de sobrevivir la democracia en el sistema internacional?”. Bobbio reflexionó con esta pregunta acerca de un sistema internacional que presentaba “notables inclinaciones a la autocracia”. Para el filósofo italiano, la democracia está en riesgo constante porque “los Estados siguen considerando la violencia como una manera válida de resolver sus diferencias, ya que los pactos positivos y negativos han sido reiteradamente violados”.

Otro de los puntos que se destacan y se muestran preocupantes a la vista de muchos analistas es la heterogeneidad. Si bien este tema se encontró presente en el sistema internacional, la confrontación luego de 1945 y la actual muestran tendencias revisionistas a un quiebre del sistema y su sustitución por otro. En este sentido, la heterogeneidad no solo se sustenta en lo mencionado, sino sobre diversas concepciones de la política, la moral y los valores contradictorias que tienen consecuencias potenciales desastrosas. El deseo de destrucción del otro, junto con la violencia de las guerras, engendra una heterogeneidad que, como bien sostenía Raymond Aron, “si por lo menos no es el marco para las grandes guerras, es la causa”.

Si el determinismo y la concepción antropológica pesimista continúan perpetuándose, el mundo será cada vez más inestable e impredecible, se acentuarán la incertidumbre y la indeterminación, factores que harán cada vez más difícil resolver problemas y disputas.

La presente obra se enmarca sobre una pluralidad de ejes temáticos, así como sobre diversas visiones acerca de las principales problemáticas respecto de las relaciones internacionales. En un mundo de conflictividad no puede faltar la reflexión acerca de cuestiones que hacen a la seguridad internacional, tales como terrorismo, bioterrorismo y seguridad, inteligencia artificial y la tecnología en la relación entre las potencias, así como la seguridad humana. Todas problemáticas actuales que revisten trascendencia en un contexto de incertidumbre creciente, y que son analizadas por reconocidos profesionales en su campo, como la Dra. María Cristina Rosas, profesora e investigadora de la Universidad Autónoma de México (UNAM), que posee una extensa y reconocida trayectoria en temas de terrorismo y seguridad, o la Dra. Mónica Nieves, coordinadora de la Maestría en Relaciones Internacionales de la Facultad de Derecho de la Universidad de la República (Uruguay), así como también el profesor e investigador en temas de defensa, el Dr. Aureliano Da Ponte, quien tiene varias obras sobre industria y defensa, y se doctorará próximamente en la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

Otro de los ejes claves del libro lo constituyen las migraciones y los derechos humanos, desarrollado por la secretaria académica de la Maestría en Relaciones Internacionales Dra. Laura Bogado Cortázar (IRI-UNLP), quien pone el acento sobre la complejidad de abordaje de este fenómeno en el contexto actual, sumado a las falencias del Estado en relación con su capacidad de respuesta. Por su parte, el director de la Maestría en Relaciones Internacionales de la Universidad del Salvador (USAL), Mg. Tomás Bontempo, reconocido académico e investigador, abordó una de sus líneas trabajo que se refiere a la integración entre Unión Europea (UE) y el Mercosur, donde plantea que esta asociación, en principio “estratégica”, está en un impasse luego de su firma protocolar y de varios intentos diplomáticos activos de la Comisión Europea por concretarla, lo que nos hacen indagar acerca de si estamos cerca de su concreción o si es solo otro gran sueño idealista.

Dentro de estos ejes temáticos, también se destaca el escrito de la Dra. Constanza Mazzina, directora de la Licenciatura en Ciencia Política de la Universidad del Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina (UCEMA), quien escribe conjuntamente con el profesor Roberto Bavastro sobre los desafíos a la democracia en América Latina, y lo hace desde un contexto regional en vistas de los cuarenta años del inicio de la ola de democratización en la región, focalizándose en los desafíos pero dejando planteadas preguntas profundas para abordar en los años venideros. El último escrito de este eje lo conforman la Dra. Mariana Colotta, la Dra. María Elena Martín y la Mg. María Laura Fernández Pinola, quienes, si bien toman como unidad de análisis a la recuperación de la democracia, se focalizan sobre el caso argentino y lo vinculan con las metas de género en política internacional. La última articulista de este apartado resulta ser la Dra. Lourdes Puente Olivera, directora de la Escuela de Política y Gobierno de la Universidad Católica Argentina (UCA), quien se distingue por su escrito “La integración: un reto pendiente en Sudamérica”, donde bucea en las razones de la falta de unión y en los activos que goza la región aún hoy en día para apostar por la integración, proyectando sobre su gran pluma hacia el final un mensaje esperanzador.

Otra de las divisiones que sin lugar a duda se destacan es la gobernanza, el multilateralismo y el sistema mundo. En el caso del primer tema, el encargado de llevarlo adelante es el secretario académico del Doctorado en Relaciones Internacionales del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata (IRI-UNLP), Dr. Javier Surasky, quien escribió sobre gobernanza de la inteligencia artificial para el desarrollo sostenible. Allí proyecta que las aplicaciones de inteligencia artificial (IA) en la actualidad abren riesgos y oportunidades, y que de ello es posible visualizar caminos ya sea para mitigar los primeros o fortalecer las segundas, pero sin dudas es en la extensión de los beneficios donde es posible que aparezca un desarrollo sostenible. El multilateralismo es abordado por el cónsul general en Vancouver, Canadá, egresado del Instituto del Servicio Exterior de la Nación (ISEN), Dr. Ricardo Arredondo, con su escrito titulado “Multilateralismo y diplomacia multilateral en el siglo XXI”. Allí expone que el actual sistema multilateral, surgido de las circunstancias posteriores a la Segunda Guerra Mundial, ya no es adecuado para su propósito actual, puesto que presenta obstáculos que hacen necesaria una reforma. Con gran practicidad y pluma, el diplomático argentino enfatiza la necesidad y la demanda de multilateralismo que constituye un imperativo moral pero también una necesidad práctica. El último artículo está a cargo del secretario del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata (IRI-UNLP), el profesor Mg. Juan Rial, que reflexiona sobre el sistema mundo del primer cuarto del siglo XX. El académico plantea la posibilidad de la existencia concreta de un nuevo proceso de transición intersistémico, que podría transformar el sistema anterior en una diarquía entre Estados Unidos y China, pero no sin la resistencia de otras potencias revisionistas como Rusia.

Finalmente, los últimos tópicos los constituyen la política exterior y la teoría de las relaciones. Dentro del primero, se destaca por sus trabajos, investigaciones y ejercicio de la docencia sobre política exterior del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata (IRI-UNLP) el Dr. Alejandro Simonoff. El reconocido académico desarrolla su paper titulado “Las cuatro definiciones conceptuales de Alberto Fernández sobre su política exterior, donde expone cierta flexibilidad de este en la consecución de principios bajo el denominado “multilateralismo cooperativo”. Simonoff sostiene que esto no es habitual, pero gracias a ello podemos observar si existe vinculación con la academia, como así también dar luz sobre la construcción de su política exterior. Otro renombrado articulista de este apartado, apreciado por sus aportes, es el embajador de carrera egresado del Instituto del Servicio Exterior de la Nación (ISEN) y exdirector de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad del Salvador (USAL), Dr. Julio Ramón Lascano y Vedia, con su texto titulado “La política internacional y los nuevos desafíos para una agenda exterior: Propuesta de nuevos marcos teóricos y metodológicos en lo internacional”. El diplomático experimentado desarrolla la idea de que los fenómenos de la política y la economía nos han obligado a aplicar un nuevo marco teórico y metodológico que permite una nueva mirada escolástica, de análisis científico de los fenómenos de poder, y nos invitan a la composición de investigaciones serias alejadas de los falsos ideologismos de la comunicación y capacitaciones facilistas. Esto debe ayudar a la elaboración de una nueva agenda de política exterior más positiva y basada en la verdad. Por último, mi escrito, titulado “En búsqueda de una teoría posrealista de las relaciones internacionales para el proceso de transición intersistémico”, tiene la particularidad de intentar construir una visión desde el posrealismo político en relaciones internacionales, esto es, en primer término, una integración de diversas perspectivas hacia el interior del realismo (cada una con sus matices) con elementos de otras corrientes que nos ayuden a integrar un realismo, que sin dejar la distintividad que lo caracteriza, nos permita incorporar elementos para el análisis. El espíritu de llamar posrealismo político a este intento se diagrama sobre el hecho de armonizar posturas hacia el interior del realismo con “otras” corrientes (en particular la liberal), intentando tener una visión más abarcativa que “integre”, como sucede en el ámbito de la historia con la corriente posrevisionista, que incorpora posturas antagónicas en función de una síntesis superadora. El núcleo teórico continúa siendo el poder en las relaciones internacionales, pero ¿qué significa ser poderoso en el siglo XXI? ¿Cómo afecta la interdependencia militar y económica el comportamiento de los Estados? Volviendo sobre estos interrogantes: ¿cuál podría ser un núcleo duro de supuestos teóricos del realismo político para el siglo XXI?

Para concluir, quiero agradecerle la generosa oportunidad que me brinda al Dr. Julio Cesar Spota, rector de la Universidad de la Defensa Nacional (UNDEF), por haberme convocado como profesor titular del Doctorado, Maestría y del Curso Superior en Defensa Nacional, así como en calidad de investigador principal. En el mismo orden, doy las gracias al director del Doctorado en Defensa Nacional, Dr. Justino Bertotto, y al director de la Maestría, Mg. Adolfo Rossi, con quienes tuve el placer de trabajar tiempo atrás en la Escuela Superior de Guerra (ESG), por haberme brindado su apoyo. Quiero retribuirle al director del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata (IRI-UNLP), Dr. Norberto Consani, la oportunidad que me otorgó al ser nombrado como miembro de la Comisión Doctoral del IRI-UNLP y del Observatorio de Terrorismo, lo que me permitió desempeñarse con profesionales de reconocida trayectoria que han contribuido a mi formación en el trabajo diario, como el Dr. Alejandro Simonoff y Juan Rial (entre otros), en un vasto grupo humano de excelencia. No quiero olvidarme del profesor Dr. Juan Carlos Frontera y del general Oscar Armanelli, con quienes tuve intercambios académicos que han ayudado a mi formación profesional y humana. Y por último, agradezco al profesor Juan Battaleme, por su don de gente.



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