Nuestros cursos:

Nuestros cursos:

2 La Universidad Obrera Nacional como instrumento de industrialización peronista

1. Luces y sombras de la formación técnica del movimiento obrero en la Argentina

Desde 1880 hasta la revolución del 4 de junio de 1943, en la Argentina se configuró principalmente un escenario de asociación con Gran Bretaña que priorizaba el modelo agroexportador por sobre el modelo industrialista norteamericano. Hasta la irrupción de Perón en la Secretaría de Trabajo y Previsión en 1943, el movimiento obrero argentino de principios de siglo XX se caracterizó por una fuerte impronta marxista y anarquista. El movimiento del Ejército del 4 de junio ha puesto los cimientos de una doctrina política argentina basada en el ser hispanista y universal, heredada de la cosmovisión tomista del orden político que Perón peronizaría. Dentro de este escenario, los intelectuales reformistas, socialistas y anarquistas levantaron voces críticas en clave culturalista contra las políticas universitarias y sociales llevadas a cabo por los gobiernos militares de 1943-1946 y el peronismo en general. Esta identidad fue debatida en la historia política argentina del siglo XX por medio de la movilización callejera, sumándose como referencia partidaria y posteriormente como política de Estado con la aparición del peronismo (Mollis, 2018a, 2018b; González, 2011; Sierra, 1950; Bressi, 2017).

Los proyectos económicos entre 1946 y 1975 en Argentina no fueron esencialmente diferentes entre sí, porque estas políticas económicas, lo supieron o no sus mentores, fueron pensadas para dar respuestas a los problemas de las conmociones estructurales surgidas a partir de 1914 y profundizadas por la gran crisis y la Segunda Guerra Mundial, y originaron en la práctica una separación entre enseñanza industrial y Estado que persistiría a lo largo de la historia argentina. A esto se le suma la falta de creación de una organización sistemática de producción que los industriales argentinos jamás supieron resolver, debido a su empirismo, defecto propio de formación que produjo un quiebre entre los industriales y los ingenieros, que eran los conocedores del método científico. Este problema básico de planificación industrial y organización científica del trabajo argentino intentó ser solucionado sin éxito por el socialismo apoyándose en la teoría de Taylor (Sánchez Román, 2008).

La problemática de pensar un sistema formal de formación técnica superior para los trabajadores siempre estuvo en la agenda política y cultural de los intelectuales reformistas y socialistas, quienes intentaron posicionar a la universidad a partir de la reforma de 1918, sin demasiado éxito, como actor político clave de transformación social. Frente a este fracaso de lograr la tan ansiada unidad obrero-estudiantil, al no poder reducir por medio de un proyecto de país fundado en una democracia de tinte socialista la brecha entre enseñanza industrial y movimiento obrero, esta cuestión sería arrogada de forma rudimentaria por los sindicatos, los institutos particulares y las fábricas (Mollis, 2018b; Ribeiro, 1968). En el ambiente industrial y sindical argentino de aquel entonces, ya estaba patente el interés por la educación técnica y la voluntad de crear una universidad obrera.

Con el objetivo estratégico de ingresar a la era atómica y de sentar las bases para el perfeccionamiento de la industria pesada, el gobierno de Perón (1946-1955), acompañado logísticamente por los intereses angloliberales, intentó instalar un modelo industrialista según la lectura del Informe Bush sobre iniciativas norteamericanas en el área de ciencia y tecnología fundadas en el socialismo nacional. Para esto, contempló dentro del primer y segundo plan quinquenal un aumento de la inversión pública en áreas de ciencia y tecnología, en el que se contrapusieron ideologías y modelos de institucionalización disidentes. Pero este modelo tenía que apoyarse en un sistema de educación industrial de formación integral acorde al proyecto de país peronista, articulando la economía del mercado interno con políticas técnicas necesarias para el crecimiento de la actividad manufacturera. Según el diagnóstico económico-social del Consejo Nacional de Posguerra, el único camino que tenía el gobierno para evitar el desempleo en la posguerra era un plan efectivo de industrialización, y la Universidad Obrera Nacional era esencial para este fin (Hurtado 2010; Perón, 1998a, 1998b; Presidencia de la Nación, 1954).

En su clase magistral del 17 de marzo de 1953, al inaugurar la Universidad Obrera Nacional, el Gral. Perón retomó su doctrina acerca de la cultura, la ciencia, la instrucción industrial y la virtud ciudadana. En su discurso, manifestó sus ilusiones que venía madurando desde los tiempos de la Secretaría de Trabajo y Previsión. Su ideal era la elevación cultural del pueblo por medio de la ciencia como instrumento maravilloso al servicio del bien. Y esto solo existiría cuando “la ciencia y la cultura como elementos positivos” estuvieran “en manos del pueblo y solamente del pueblo” (Revista Universidad Obrera Nacional, n.º 1, 1953: 15). Desde esta perspectiva industrialista, el gobierno peronista necesitaba, para evitar el incremento del desempleo, un corpus de políticas públicas activas industriales y económicas de protección aduanera que permitiera la expansión industrial, la diversificación de la producción primaria y el crecimiento del mercado interno como dispositivo de amparo ante otras economías más prósperas que realizaban prácticas de dumping.

Esta estrategia industrialista encontraría un gran apoyo en el “Grupo de Alejandro Bunge”[1], cuyos miembros tendrían una notable participación en la justificación y el diseño de la política social e industrial a partir del 4 de junio de 1943 y hasta el derrocamiento de Perón en 1955. En materia económica-industrial, el “Grupo de Alejandro Bunge” se caracterizaba por rechazar los argumentos liberales de la escuela neoclásica porque esta iba acompañada de desigualdades sociales extremas, aunque reconocía la importancia de la libertad pregonada por esta corriente e identificaba el intervencionismo con el totalitarismo, ya que la economía planificada, aunque imponía cierto orden en el mercado interno, no daba respuestas integrales a las necesidades del consumidor. Por esta razón, propagaba una tercera vía fusionando las ideas de List y de Patten para corregir los problemas económicos mediante la aplicación de aranceles aduaneros moderados que protegieran la producción agrícola nacional para armonizar la libertad y el orden, encontrando su punto en común con el gobierno peronista en las políticas educativas de formación técnica orientadas al desarrollo de las industrias naturales que contemplaran las necesidades de consumo interno y cuyos excedentes por dotación de recursos locales, cuando fueran competitivos, serían orientados al mercado externo (Bunge, 1984; Blanco et al., 2000; Belini, 2006; Resico, 2012).

Entre 1946 y 1949, el gobierno peronista envió al Congreso de la Nación para su tratamiento y aprobación un paquete de medidas que dieran el marco legal necesario para obtener legitimidad política para afianzar este proyecto. A raíz de esto, se aprobaron las leyes de reforma aduanera, de nacionalización del Banco Central y los depósitos, de energía, de arrendamientos, de protección de la riqueza forestal, de creación de la Universidad Obrera Nacional, entre otras cuestiones. De esta forma, se buscaba afianzar la autarquía para lograr la tan ansiada independencia económica fortaleciendo la producción nacional de bienes necesarios que satisficieran las demandas del mercado interno (Blanco et al., 2000).

Este realismo de apreciación económica peronista, combinado con la necesidad de abrir mercados externos, llevó a la Argentina de Perón a buscar intercambios comerciales con países europeos como Alemania, partiendo de la supervivencia como nación desde una realidad política y social para buscar la coexistencia internacional y estrechar vínculos a fin de poder importar mano de obra técnica calificada, que le ayudara a fortalecer su proyecto de país de tipo industrialista. Jorge Antonio (1982) nos dice que el peronismo alentó esta alianza comercial porque

Alemania, por ese entonces, era buena cliente de la Argentina. Nosotros recibíamos propuestas de modo continuo, de forma que hubimos de convertirnos, tal como lo señalo en la “Filosofía de nuestro grupo”, en exportadores de los productos de nuestro suelo (150).

Para este fin, fue indispensable la Universidad Obrera Nacional, creada por la ley nacional n.º 13.229 del 19 de agosto de 1948. Tanto es así que la vigorosa Mercedes Benz creó cursos especiales para ingenieros, alumnos y obreros becarios provenientes de la Universidad Obrera Nacional para especializarse en la fábrica Daimler Benz en Manheim, para luego desempeñarse en la sede argentina del kilómetro 43 de la ciudad de la Matanza (Revista de la Universidad Obrera Nacional, n.º 10, 1954). En carta al rector de la Universidad Obrera Nacional, el Ing. Cecilio Conditi, del 29 de septiembre de 1954, los alumnos becarios por Mercedes Benz en Stuttgart, Secundino Conde (facultad regional de Buenos Aires) y Carlos Alberto Corroux (facultad regional de Córdoba), le hicieron llegar la importancia sobre el valor de la formación recibida en la Universidad Obrera Nacional para los alemanes (Revista de la Universidad Obrera Nacional, n.º 10, 1954: 45).

Para 1954, año en que viajaron los becarios de la Universidad Obrera Nacional a la planta central de Mercedes Benz en Stuttgart, la empresa alemana contaba en nuestro país con una sede central en Capital Federal, una planta en San Martín y otra en González Catán. Así relata Jorge Antonio la importancia que tuvo para el proyecto de país peronista la apertura de la planta de Mercedes Benz en González Catán y la visita del ministro de Economía democristiano alemán, Dr. Ludwig Erhard:

Era natural, pues, que el interés de los centros industriales alemanes, vinculados tan directamente a nosotros, se reflejase en la atención que se nos dispensaba. Ese interés pareció llegar a su cenit con la visita oficial, realizada a nuestro país, por el ministro de Economía de Alemania Federal, el hombre que había sido capaz de transformar una economía derrotada, prisionera del enemigo, por así decirlo, en el instrumento de una gigantesca puesta en marcha, del vigoroso renacimiento alemán. Ludwig Erhard coincidió, en Buenos Aires, con un numeroso grupo, integrado por los más altos directivos y empresarios alemanes, con los cuales mantuvimos importantes conversaciones. El jefe germano quería ayudar a nuestra patria y un día me dijo: “Jorge Antonio, todas estas conversaciones con mucha gente resultan interesantes, pero ayudan muy poco. Dígale a su gobierno que me exponga directamente lo que ustedes necesitan”. Me entrevisté con el Presidente de la Nación, con objeto de transmitirle el pensamiento alemán. […]. Antes de regresar a su país, Erhard asistió a la inauguración de nuestra planta fabril del kilómetro 43, que sería la sección fundamental de nuestra actividad industrial futura. El doctor Köenecke, presidente de la Daimler Benz, de Stuttgart, hablando en ese acto, a los obreros, anunciaba que todos ellos se convertirían –así como los empleados y técnicos, sin ninguna distinción de categoría– en accionistas de la empresa (Antonio, 1982: 138-139).

Durante la gestión peronista (1946-1955), el circuito de formación técnico oficial alternativo al reformista giraba en torno a los cursos de perfeccionamiento de formación técnica nacional y las escuelas de fábrica. Estos comprendían tanto el nivel primario (cursos de preaprendizaje, misiones monotécnicas), como el medio (incluye las escuelas-fábricas y escuelas industriales de la nación), y, posteriormente, se extendieron hasta el universitario con el surgimiento de la Universidad Obrera Nacional en 1948, pero puesta en funciones en 1953. Para 1948, con el proyecto de país de corte industrialista basado en el socialismo nacional y la planificación educativa estatal propuesto por el peronismo, las viejas escuelas de fábricas quedaron bajo la órbita del gobierno por medio de la Comisión Nacional de Orientación y Aprendizaje Profesional. Resulta ilustrativo ver cómo la Universidad Obrera Nacional tomó vital importancia en el proceso de formación y reeducación técnica del movimiento obrero argentino durante el peronismo. En el gráfico 2.1, de elaboración propia, se muestra la evolución constitutiva de la ruta de aprendizaje y capacitación especializada para obreros durante el peronismo.

Gráfico 2.1. De los ciclos de aprendizaje industrial a la Universidad Obrera Nacional

Fuente: elaboración propia con base en el Reglamento de Organización y Funcionamiento de la Universidad Obrera Nacional (1953: 73-74).

La Universidad Obrera Nacional reconfiguro la idiosincrasia ideológica y cultural del movimiento obrero argentino, ya que fue la primera universidad creada para tal fin en América Latina. Su objetivo era preparar técnicos y a la vez, formaría los ciudadanos de la industria para el proyecto de país que anhelaba Perón, quedando considerada como el aporte más grande del peronismo a la formación técnica-universitaria de la historia argentina. Pero tuvo un gran problema. En la práctica, no asistieron demasiados obreros a sus aulas. Esto se debió, por un lado, a la alta exigencia teórica académica impartida en esta casa de estudios que la hacía incompatible con el trabajo en la fábrica del perfil de los aspirantes a su ingreso y, por el otro, que el perfil social de sus alumnos era similar al de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (Sánchez Román, 2008; Vilella y Mantellini, 2009[2]). Con la caída del peronismo en 1955, la alternancia de los gobiernos militares entre 1955 y 1958 y del desarrollismo de Arturo Frondizi (1958-1962) marcaron la oscilación del sistema de educación superior técnico peronista encarnado en la Universidad Obrera Nacional.

2. El problema universitario desde la perspectiva peronista

Durante su gestión al frente de la Secretaría de Trabajo y Previsión, Perón entabló una política de planificación dirigida para fortalecer e incrementar los cursos de perfeccionamiento regionales a lo largo y ancho del país para obreros adultos tomando como variables las distintas especialidades, las divisiones, las escuelas según su infraestructura y la provincia considerando sus necesidades económico-productivas en relación con la especialidad industrial que capacitar, debido al bajo porcentaje de obreros adultos especializados en las áreas industriales que el gobierno consideraba de interés estratégico nacional para 1944. Estos cursos de perfeccionamiento técnico-industriales, sumados a las escuelas de fábricas, las escuelas de formación técnicas obreras y la Universidad Obrera Nacional, fueron la base para la confección de un sistema de educación superior técnico alternativo al reformista, una vez Perón consolidado en el poder en 1946. A continuación, asociamos en forma de gráficos 2.2, 2.3 y 2.4, de elaboración propia, estas variables tomadas como datos oficiales desde el discurso de Perón titulado “Cursos de Perfeccionamiento para obreros adultos”, realizado el 24 de julio de 1944.

Gráfico 2.2. Cursos de perfeccionamiento para obreros adultos creados por el peronismo en 1944

Fuente: elaboración propia con base en Perón, J. D. (1998c: 250-251). En el almuerzo de camaradería del profesorado y magisterio argentino. En Obras Completas de Juan Domingo Perón. Tomo 6, pp. 247-252. Buenos Aires: Docencia.

Gráfico 2.3. Cantidad de cursos creados por especialidades diferentes en 1944

Fuente: elaboración propia con base en Perón, J. D. (1998c: 250-251). En el almuerzo de camaradería del profesorado y magisterio argentino. En Obras Completas de Juan Domingo Perón. Tomo 6, pp. 247-252. Buenos Aires: Docencia.

Gráfico 2.4. Cantidad de cursos creados por escuela, provincia y divisiones en 1944

Fuente: elaboración propia con base en Perón, J. D. (1998c: 250-251). En el almuerzo de camaradería del profesorado y magisterio argentino. En Obras Completas de Juan Domingo Perón. Tomo 6, pp. 247-252. Buenos Aires: Docencia.

Estas políticas públicas de formación técnica eran indispensables para la confección de la cultura nacional anhelada por el proyecto de país peronista, estimulado bajo la influencia de la doctrina nacional peronista, y el fortalecimiento de la industria pesada y liviana. Pero la mayor debilidad que Perón (2005b) percibió sobre el problema universitario de la universidad reformista fue su carácter cerrado y poco democrático. A pesar de que el movimiento reformista abogaba por la democratización de la universidad argentina, en la práctica, la universidad siguió siendo un sistema plutocrático y, en términos generales, oligárquico.

A partir de este análisis, el peronismo abordó el proceso de democratización y formación técnica superior humanista integral bajo los parámetros de la doctrina nacional peronista encarnado por la Universidad Obrera Nacional como una lucha contra las concepciones materialistas y degradantes del ser humano. Para esto era necesario fomentar el progreso de la clase media y estimular el capital privado para que hubiera un incremento en el rendimiento industrial gracias al perfeccionamiento en los conocimientos técnicos suministrados por el nuevo sistema de educación superior (Revistas de la Universidad Obrera Nacional, 1953-1954; Perón, 1998a). Pero estas políticas públicas de formación técnica superior encontrarían resistencia dentro del movimiento reformista y en gran parte de la oposición, quienes las considerarían maniobras demagógicas autoritarias de capitalización política del voto obrero o prácticas fascistas (Mollis, 2018b; Kleiner, 1964; Wiñar, 1970; Tedesco, 1980; Weinberg, 1984; Novelli, 1986; Plotkin, 1993). Para contrarrestar las críticas reformistas que podrían llegar a influir en el movimiento obrero sobre estas políticas educativas, la Subsecretaría de Información inició una campaña gráfica de apoyo masivo a la institución, entre otras medidas, a lo largo del país.

En conformidad con Puiggrós (2002), aseveramos que dos sectores se diferenciaron claramente durante la constitución del proyecto de país y de la universidad durante el peronismo. Por un lado, los grupos en torno a la figura del Gral. Perón contaban con el apoyo del sindicalismo, parte del conservadurismo, la clase obrera industrial, la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA), el Ejército, y algunos sectores provenientes del nacionalismo católico, especialmente desde el ámbito de la cultura y la educación. Por el otro, de gran parte del empresariado, las clases medias, la sociedad rural, los partidos tradicionales, los profesionales e intelectuales reformistas y la gran masa de estudiantes universitarios.

En el primer gobierno de Perón, prevaleció como política de Estado una planificación dirigida en materia de políticas públicas educativas y culturales bajo los parámetros de la doctrina nacional peronista. Siguiendo con este lineamiento estratégico, se puso en vigencia en 1946 el Estatuto Universitario para organizar y regir la nueva universidad argentina con un sentido netamente social alejado del reformismo, que abarcara las funciones de formación de profesionales, investigación científica y fomento de la cultura. El objetivo del Estatuto Universitario (1946) era pensar y proyectar una nueva universidad con categorías propias del peronismo bajo los parámetros del socialismo nacional para lograr un proyecto de país verdaderamente industrial y soberano.

Desde las páginas del diario El Pampero y la revista Cabildo, el nacionalismo católico emprendió un ataque directo contra el sistema de educación superior reformista. Según Piñeiro (1997), algunos nacionalistas recibieron, como parte de pago por su apoyo al Gral. Perón, la cartera de Justicia e Instrucción Pública, primero con Belisario Gache Pirán, quien, entre otras cosas, creó la Universidad Obrera Nacional, y después con Oscar Ivanissevich. Julio González (2011) asevera que, para Perón, el movimiento reformista era servil a los intereses británicos y al modelo agroexportador conservador, ya que solo denunciaba la injerencia de los Estados Unidos como causa de los grandes males nacionales desde una perspectiva laicista y naturalista.

Pero no todos los sectores aliados a la revolución del 4 de junio y al peronismo compartían estas ideas acerca de la universidad reformista. Desde FORJA, su director Arturo Jauretche salió al cruce del modelo de la nueva universidad argentina que se estaba gestando desde el gobierno peronista (Bressi, 2020). Para Jauretche (1943), la universidad debía consumar la libertad pedagógica de la reforma del 18 reintegrando sus principios fundacionales bajo un humanismo que situase al hombre en un saber sobre nuestro ser nacional. De esta manera, la universidad se transformaría en el medio necesario para la liberación nacional formando a los grandes hombres para ese proyecto nacional y popular liberador sobre la base de una política internacional de integración regional latinoamericana de cooperación y defensa mutua, para ser un actor de peso en el equilibrio de poder mundial.

Es importante tener presente estos conceptos de Jauretche, porque, además de ocupar un rol central desde el Banco de la Provincia de Buenos Aires, en tiempos del Cnel. Mercante como gobernador de dicha provincia, era un referente de peso en materia económica-industrial del peronismo. Desde la configuración del sistema de educación superior peronista entre 1946 hasta el conflicto de Perón con la Iglesia y en especial con la Universidad Obrera Nacional, todas las políticas públicas educativas de política y gestión se planificaron desde un modelo de formación del ser nacional hispánico contrario al reformista. Los nacionalistas católicos fueron el único grupo intelectual significativo que apoyó la revolución del 4 de junio de 1943 (y luego muchos a Perón); en parte por simpatía política, Perón se acercó a ellos, pero fundamentalmente, a nuestro juicio, porque, rota toda relación con los liberales de derecha, los radicales que no se unieron a su proyecto, y la izquierda no tenía otro grupo intelectual al cual acudir en materia de educación superior.

3. La Universidad Obrera Nacional como modelo de universidad del trabajo peronista

La nueva Argentina de Perón necesitaba una universidad del trabajo centrada en la investigación científica, conforme a los principios de la doctrina nacional peronista, que diera sustento técnico e industrial a su proyecto de país. Esta universidad del trabajo debía pensarse y estructurarse bajo un sistema universitario técnico alternativo al reformista que transformara cualitativamente la estructura productiva. Para esto, Perón estableció por medio de los artículos 2 y 4 de la ley n.º 13.031/47 las dedicaciones exclusivas en el desarrollo de la ciencia aplicada y las creaciones técnicas necesarias para su proyecto de país, adecuándolas a las necesidades regionales. Bajo esta cosmovisión y necesidad peronista, nació la Universidad Obrera Nacional, sobre la base de la concepción de educación liberal del modelo universitario de Newman (2002) y de la ley superior peronista n.º 13.031/47, los planes quinquenales y el corpus jurídico de la Constitución de 1949, apoyándose en la idea de un sistema de educación superior en torno a la teología y a la filosofía realista del ser como alternativo a la universidad reformista que diera los sustentos metafísicos a la formación humanista integral, dándole matices ajustados a su idiosincrasia política y cultural del socialismo nacional; tiempo después terminaría por separarse de él, con la laicización de la educación, el monopolio estatal de la instrucción y el adoctrinamiento ideológico como política de Estado como consecuencia del conflicto con la Iglesia (Revistas de la Universidad Obrera Nacional, 1953-1954; Perón, 1952). Sus actividades serían supervisadas en el plano de la conducción estratégica por la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional (Revista de Universidad Obrera Nacional, n.º 5, 1954) y en el plano táctico-didáctico por el Departamento Técnico Didáctico (Napoli, 2018),

En el momento en que el cardenal Newman, reformador de la Universidad de Dublín, fue llamado a Oxford, en la Inglaterra del siglo XIX imperaban dos posiciones antagónicas como consecuencia de la Revolución Industrial y la iniciación tecnológica sobre el lugar que debían ocupar la filosofía y la teología dentro de los claustros universitarios. Newman (2002) veía en la falta de instrucción un obstáculo al desarrollo de su país, así como una grave dificultad para el proceso de cristianización europea, porque la universidad ya no se fundaba en verdades trascendentales sobrenaturales pertenecientes al orden natural que debían servirles a sus estudiantes para su vida personal y profesional. Frente a este escenario de confusión doctrinal y crisis del sistema universitario inglés, John Henry Newman (2002), considerado por sus contemporáneos como una de las mentes católicas más influyentes de la Edad Moderna, dejó como legado pedagógico una nueva universidad fundada en los viejos valores de la universidad medieval para formar hombres de gobierno, pero abierta al diálogo con la modernidad inglesa y europea de su tiempo (Ivanissevich, 1974).

Otro modelo, cuyos aportes son indiscutibles en el desarrollo de la Universidad Obrera Nacional, fue el alemán. El modelo humboldtiano de universidad se distingue por ser un sistema burocrático de alta eficiencia científica que en la práctica terminó sustituyendo al modelo de investigación privada de corte británico o francés hegemónico en el siglo XIX. Su fundamento de ser y existir, como universidad moderna, es la investigación empírico-inductiva del saber científico, siendo su pilar fundamental la autonomía académica fundada en el saber filosófico, mediante la articulación de sus componentes esenciales de organización, que son la investigación que toma forma en los institutos, la docencia por medio de la cátedra y el conocimiento científico (Mollis, 2018b; Rovelli y Altairo, 2005). La investigación empírico-inductiva es el aporte más esencial de este modelo a la Universidad Obrera Nacional. Persiguiendo este anhelo modernizador de investigación empírico-inductiva en forma de instituto, se creó el Instituto de Extensión Cultural y Técnica[3] de la Universidad Obrera Nacional.

En la obra de Kant El conflicto de las Facultades, podemos percibir los esbozos vitales para la elaboración del Homo Academicus de Bourdieu (1988) desde una perspectiva de conflicto para pensar la universidad reformista en Argentina de corte materialista-laicista y sus funciones hacia una teoría del cambio universitario, especialmente desde la esfera de la autonomía universitaria y el cogobierno tripartito como espacios colegiados centrales de la vida académica. Estos esbozos vitales fueron fundamentales a la hora de pensar por qué la Universidad Obrera Nacional no se lograría fermentar en un contexto político de inestabilidad como el que se vivía al final del segundo gobierno peronista entre 1953 y 1955 por los enfrentamientos políticos que el gobierno mantenía con los actores universitarios, la Iglesia católica, los partidos políticos de oposición y especialmente con las Fuerzas Armadas, que desencadenaron en el derrocamiento de Perón en 1955.

4. El abordaje organizacional de la gestión universitaria de la Universidad Obrera Nacional

La estructura formal de la Universidad Obrera Nacional

Desde la perspectiva de la sociología de las organizaciones, la universidad es un fenómeno burocrático superior a otras formas de organización que se lo define como la encarnación de la racionalidad que no solo es reducible a su jerarquía formal, sino que está compuesta por redes o fuentes de poder internas susceptibles de entrar en tensión con la estructura de autoridad burocrática formal. Estas fuentes de poder son estas:

  1. poseer el control de un recurso,
  2. poseer el control de una habilidad técnica,
  3. controlar un cuerpo de conocimiento que sea de gran importancia para la organización,
  4. prerrogativas legales que garantizan cierta forma de poder formal, y
  5. tener acceso a los agentes que poseen alguna de las otras cuatro fuentes.

Pero también hay autores que la consideran como una especie de Leviatán, preparando la esclavitud del mundo moderno (Crozier, 1964). En toda organización burocrática, siempre se puede distinguir una estructura formal y otra informal, donde la primera se refiere a la misión. Partiendo de este análisis, Claverie (2013) explica, al abordar el estudio organizacional de la universidad, que debemos tener en cuenta tres perspectivas analíticas, que son la estructural, la cultural y la política.

Apoyándonos en la definición de Crozier (1964) sobre la organización burocrática y sus cinco fuentes de poder, y en las categorizaciones de Claverie (2013) sobre las perspectivas analíticas de la organización universitaria, afirmamos que la Universidad Obrera Nacional, definida a sí misma como “alta casa de estudios superiores, única en el mundo por sus finalidades y proyecciones en el campo de la cultura y del trabajo” (Reglamento de Organización y Funcionamiento de la Universidad Obrera Nacional, 1953: 15), es una organización burocrática “autónoma de aprovechamiento integral gobernada por obreros” (Reglamento de Organización y Funcionamiento de la Universidad Obrera Nacional, 1953: 6) no estatal, en donde aparecen los diversos tipos de perspectivas organizacionales mezcladas, y no como modelos puros, prevaleciendo en la práctica la perspectiva política por sobre la cultural-organizacional y la estructural a la hora de planificar y ejecutar sus políticas educativas de gestión institucional, ya que pudimos percibir una fuerte dependencia de sus órganos de gobierno hacia los lineamientos políticos universitarios planificados y delineados por la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional y el Estado peronista. Según el Reglamento de Organización y Funcionamiento de la Universidad Obrera Nacional (1953: 32), el organigrama formal de la institución estaba confeccionado como indica el siguiente organigrama.

Gráfico 2.5. Organigrama de la Universidad Obrera Nacional

El Reglamento de Organización y Funcionamiento de la Universidad Obrera Nacional regulaba las relaciones de poder jerárquico y horizontal dentro de la institución, que podía ser reformulado por la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional cuando lo estimase conveniente, con el aval favorable del presidente de la nación, Juan Domingo Perón. Para concretar la reforma, debía “tener presente el parecer del Rector” (Reglamento de Organización y Funcionamiento de la Universidad Obrera Nacional, 1953: Art. 4) y la opinión técnica proveniente del dictamen de la subcomisión universitaria del Consejo Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional. Integraban la Universidad: el rectorado, el vicerrectorado, el secretariado, el prosecretariado, la contaduría habilitada, el Consejo Asesor de Coordinación Industrial, las Facultades Obreras Regionales, un Departamento Técnico-Didáctico por Facultad Obrera Regional, las secretarías de las facultades, el personal auxiliar, profesores y alumnos (Reglamento de Organización y Funcionamiento de la Universidad Obrera Nacional, 1953).

Partiendo del análisis que hace Weber (1947) sobre las relaciones de tensiones y armonía entre los tipos de autoridad legítima y las estructuras sociales de las organizaciones para lograr el más alto nivel de eficacia en el trabajo y la organización, manifestamos que en la Universidad Obrera Nacional primaba un modelo funcionalista-orgánico, caracterizado por la coexistencia dentro de una estructura burocrática mecánica donde había un gran porcentaje de decisiones que se tomaban como parte de un proceso jerárquico administrativo, canalizado por la estandarización de procedimientos resultantes del reglamento y estatuto; perdiendo su horizontalidad, al exteriorizar tensiones internas de carácter estructural. La estructura burocrática carismática se impuso como estilo de gestión, identificada por un poder centralizado en manos de un líder carismático en la figura del rector, que tenía que ser obrero según el Reglamento de Organización y Funcionamiento de la Universidad Obrera Nacional (1953), en el que las estrategias ejecutadas comprendían componentes políticos y empresariales. El único rector de la Universidad Obrera Nacional fue Cecilio Conditi, dirigente sindical proveniente de la Asociación de Trabajadores del Estado y egresado de la escuela sindical de la Confederación General del Trabajo.

Los principios burocrático y colegiado que le dieron la estructura organizacional a la Universidad Obrera Nacional no se lograron articular dentro del marco de su gobierno. Por lo tanto, no existió una gestión institucional dinámica, innovadora y eficaz de sus órganos colectivos, esencialmente cuando se quería priorizar el carácter deliberativo y plural de las estructuras de representación universitaria involucradas. En la práctica, la gestión universitaria real de la Universidad Obrera Nacional se aproximó más al modelo de gestión empresarial, desconociendo el carácter abierto, plural o público de su ideario fundacional por falta de consenso entre las partes, debido a la excesiva verticalidad jerárquica y a la lentitud en la toma de decisiones en otras ocasiones. Un ejemplo claro de esto fue la casi total falta de sensibilidad de los órganos de gobierno para con la representación estudiantil, ya que no tenían injerencia en el gobierno de la Universidad, pero sí derecho a voto dentro del consejo directivo en cuestiones que afectaran el desempeño académico estudiantil y las necesidades académicas del docente. La verdadera democratización universitaria se consolida en una institución cuando se edifica en las fortalezas de los distintos actores como medio de subsanar las debilidades institucionales y en la realización de consensos entre los distintos actores de la vida académica para fortificar todos los aspectos de la institución, situación que en la Universidad Obrera Nacional no pasó (Barsky et al., 2007).

Su objetivo general, canalizado en su misión, era la formación técnico-industrial e integral – científico-técnica, humanística y peronista– de profesionales de origen obrero, que debía conjugar la visión y misión de la generalización académica con la especialización técnico-industrial, es decir, debía conocer cuáles eran los grandes problemas de la industria nacional (a nivel individual, regional, nacional y mundial) y, en lo particular, debía ser capaz de desarrollar investigación, docencia y aplicación técnica de su disciplina, con un alto nivel de conocimiento de esta, pudiendo formar ingenieros de fábrica capaces del desarrollo de su especialidad, con una perspectiva holística con el fin de mejorar la relación industria-universidad-nación. En virtud de estas premisas, el proyecto institucional de la Universidad Obrera Nacional, en sus aspectos centrales, se fijó objetivos tales como dar primacía al sentido ético y trascendente sobre el elemento intelectual para que iluminase a este último y lo llevase a fructificar en obras de valor, tanto de índole individual como social, bajo la órbita de la doctrina nacional peronista. Se trataba de formar hombres buenos, integrados en todos los niveles de relación: con Dios, con los demás hombres, consigo mismo y con la naturaleza. Afirmando la conciencia nacional histórica de la propia identidad, para acceder, desde ella, al fortalecimiento de la industria nacional (Reglamento de Organización y Funcionamiento de la Universidad Obrera Nacional, 1953).

Pero estos objetivos no se concretarían plenamente porque, debido a la destitución de Perón en 1955, el modelo de formación de los ingenieros de fábricas sería reemplazado por el modelo de ingeniería generalista existente en el resto de las universidades nacionales. Para explicar mejor estos objetivos institucionales de la Universidad Obrera Nacional, en los gráficos 2.6. y 2.7., de elaboración propia, interrelacionamos, como variables de análisis, la misión institucional de la Universidad Obrera Nacional, con el objetivo general, los objetivos específicos y la guía para la elaboración de proyectos de Marquina (2006), Curso IGLU Cono Sur, para confeccionar el árbol de objetivos de la Universidad Obrera Nacional.

Gráfico 2.6. Objetivo general de la Universidad Obrera Nacional

Fuente: elaboración propia con base en Revistas de la Universidad Obrera Nacional (1953-1954: 3)[4].

Gráfico 2.7. Árbol de objetivos de la Universidad Obrera Nacional

Todos estos objetivos específicos responden a la misión de la Universidad Obrera Nacional y, en su conjunto, al modelo de Universidad Argentina de Perón, en donde la universidad debe establecer relaciones con la comunidad, con los estudiantes y con los docentes e investigadores que forman parte de ella. Desde el punto de vista de la administración, podría hablarse de un proceso de inmadurez institucional en su estructura formal; pero lo que distinguió a la Universidad Obrera Nacional de las otras propuestas de formación técnica obrera moldeadas por organizaciones surgidas del liberalismo de la tradición normalizadora en la historia de la educación superior argentina, como bien dicen Dussel y Pineau (1995), es que, en esta casa de estudios, el obrero no solo era educando, sino también educador.

Organización académica y docente de la Universidad Obrera Nacional

Debido a la Segunda Guerra Mundial, los ingenieros y científicos escaseaban en todo el mundo, y Argentina no era la excepción. No había un número suficientemente importante de egresados para cubrir las necesidades internas y externas de los países producidas por la Segunda Guerra Mundial. En Estados Unidos se debió al programa de defensa implementado durante la guerra, y el gobierno, la industria y el sistema de educación superior técnico se habían unido en una alianza para alertar sobre los peligros de este problema para el desarrollo de su mercado interno y el fortalecimiento industrial del país. La mejor forma de fortalecer la industria con un incremento de mano de obra altamente calificada con capacidad creativa y liderazgo era proporcionar un programa educativo que cautivase a esos hombres y les permitiera desarrollar plenamente sus capacidades. A este objetivo debían estar orientadas las universidades de formación técnica americanas como el Massachusetts Institute of Technology (M.I.T.) (President’s Report Issue, 1952).

En la Argentina, el peronismo percibió, en la etapa de diagnóstico y ejecución de los planes quinquenales dentro de este contexto coyuntural industrial-educativo nacional e internacional en el que estaba inmersa la universidad reformista, que el problema de base, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, era la inclinación a la alta especialización en el mundo, que alteró la perspectiva de urgencias en materia de recursos humanos, y que la Argentina entró en una etapa de fuertes transformaciones sociales de política interna y de transformaciones tecnológicas que hacían al peronismo replantearse la formación técnico-industrial de los ingenieros de una gran industria en tamaño, pero soportada en tecnologías antiguas e ineficientes. Siendo necesario un paquete de políticas públicas y privadas por parte del Estado para la centralización de la educación técnica, el desarrollo, la proyección, y el impulso de las industrias medianas y pesadas, desde las textiles hasta las industrias vinculadas a las Fuerzas Armadas (Fabricaciones Militares, Fábrica Militar de Aviones, etc.), por medio de la creación de una universidad del trabajo.

De esta manera, tomó vital importancia para el peronismo y su proyecto de país la creación de la Universidad Obrera Nacional, que fue un proyecto del profesor Pascual Pezzano, quien concibió el modelo de formación del ingeniero de fábrica de la Universidad Obrera Nacional sobre la necesidad de tener en el país dos modelos de ingeniero: el de la universidad tradicional de tipo científico-generalista, acorde a la creación de tecnología, y otro de perfil ejecutivo centrado en el saber-hacer para la operación de tecnología. También, en la provincia de Córdoba, surgió la Escuela de Aprendizaje Aeronáutico. En la Universidad Obrera Nacional, para tener una mayor articulación con las Fuerzas Armadas, se intentó sin éxito agregar al plan de estudio de las distintas especialidades de las carreras de ingeniero de fábrica la cátedra de Defensa Nacional. Asimismo, como otra forma de acercamiento entre los estudiantes-obreros y las Fuerzas Armadas, se realizaban concursos estudiantiles de poemas para el día del reservista, enalteciendo las virtudes militares sanmartinianas de las Fuerzas Armadas Argentinas y resaltando su importancia dentro del nacimiento de la patria (Sobrevila, 2004, 2006; Koc, 2019; Pezzano, 1951; Presidencia de la Nación, 1952).

Para poder abordar con más detalle la organización y estructura académica de la Universidad Obrera Nacional, tomamos el Reglamento de Organización y Funcionamiento de la Universidad Obrera Nacional, que se estructuraba en diecisiete capítulos de cincuenta artículos, donde se abordan todos los aspectos de la vida universitaria de esta casa de estudio (organización, gobierno, autoridades, personal docente y auxiliar, enseñanza, exámenes y alumno). El enfoque formativo resultante de los Estatutos de la Universidad Obrera Nacional demuestra que el eje pedagógico estaba centrado en el aprendizaje práctico de formación humanista integral, siendo el estudiante-obrero el protagonista de su formación mediante seminarios prácticos didácticos. Del análisis del estatuto y de los decretos y las leyes peronistas que dieron forma y origen a la Universidad Obrera Nacional, se desprende claramente una jerarquía de espacios de poder del conocimiento en el que se discutían la modalidad de la autonomía y la subordinación, la libertad de enseñar y aprender, la distribución del financiamiento para aquellos campos profesionales-industriales que aparecían como comunes y no lo eran tanto, y que entablaban una lucha entre disciplinas y conocimientos, a través de carreras hegemónicas para la industria nacional peronista de interés estratégicos, que eran las que tenían mayor matrícula y cantidad de alumnos, al estar vinculadas al aparato industrial peronista, como por ejemplo el automotor o Fuerzas Armadas. De esta manera, la Universidad Obrera Nacional se encuadraba dentro de los objetivos estratégicos planteados por el Estatuto Universitario peronista de 1946 (Reglamento de Organización y Funcionamiento de la Universidad Obrera Nacional, 1953; Presidencia de la Nación, 1953, 1954).

La Universidad Obrera Nacional, como institución de educación superior técnica, contaba con una estructura organizacional académica que respondía a las normas en vigencia del artículo 9 y siguientes de la ley n.º 13.229/52 y a la filosofía de la doctrina nacional peronista, que les daban el marco doctrinal a su misión, su visión y sus objetivos, conformándose por órganos de gobierno que adoptaban un modelo colegiado en la toma de decisiones, pero incluso se podía percibir una fuerte injerencia política en la vida interna de la institución por parte del gobierno peronista, que producía una metamorfosis en el equilibrio de poder a favor de los órganos unipersonales y así perjudicaba la distribución de poder relativo al interior de los cuerpos colegiados. La alta dirección de la Universidad Obrera Nacional estaba a cargo de la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional, y el gobierno inmediato de la Universidad estaba a cargo del rector, que tenía que ser obrero, con una duración por mandato de 3 años, nombrado por el Poder Ejecutivo de la nación, que centralizaba las decisiones políticas y administrativas. Este era asesorado y asistido por el vicerrectorado y por el Consejo Asesor de Coordinación Industrial en cuestiones de gobierno y administración (Dussel, y Pineau, 1995; Reglamento de Organización y Funcionamiento de la Universidad Obrera Nacional, 1953).

La Universidad Obrera Nacional tenía una estructura organizativa académica híbrida mixta, tanto departamental como por facultades regionales obreras, que se encontraba establecida en su estatuto fundacional desde el 7 de octubre de 1952, cuando el decreto n.º 3.014 aprobó su Reglamento de Organización y Funcionamiento como universidad, respetando el modelo histórico del sistema universitario argentino, surgido y germinado para la formación de profesionales, primero bajo el modelo colonial y luego el napoleónico, por medio de cursos aprobados, organizados y ejecutados por su Consejo Asesor de Coordinación Industrial, que actuaba como órgano de asesoramiento del rector y como ámbito de nucleamiento disciplinar por especialidades dependiente del rectorado, y por un Departamento Técnico-Didáctico de asesoramiento pedagógico, dependiente de las facultades regionales e integrado por especialistas en educación que orientaban a los profesores en su práctica docente, en la construcción de los materiales didácticos y en su forma de evaluar. Las Facultades Obreras Regionales tenían a su cargo las carreras de grado, una secretaría general y el Departamento Técnico-Didáctico y el Rectorado, conjuntamente con el Consejo Asesor de Coordinación Industrial y el Instituto de Extensión Cultural y Técnico, las actividades de investigación y extensión que se coordinaban por especialidad técnica-industrial. Era asistido por un secretario y un prosecretario que refrendaban todas las actividades administrativas del rectorado y por un contador habilitado que tenía a cargo las responsabilidades contables de la institución (Dussel, y Pineau, 1995; Reglamento de Organización y Funcionamiento de la Universidad Obrera Nacional, 1953: capítulo VIII).

El gobierno de cada Facultad Obrera Regional estaba a cargo de un decano, nombrado por el Poder Ejecutivo nacional previa terna propuesta por la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional. Las facultades debían tener un secretario a cargo de la enseñanza-técnica designado por el Poder Ejecutivo nacional a propuesta de la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional y su propio consejo presidido por el decano e integrado por directivos, docentes y el secretario. Los secretarios debían contar con experiencia técnico-educativa y título habilitante. El conjunto de sus programas de estudios se enlazaba desde una perspectiva disciplinaria exteriorizada en la figura institucional de la facultad, que estaba integrada por especialidades de las ingenierías de fábricas y un plantel docente seleccionado por campos científicos y un currículum universitario que tenía como fin formar y graduar alumnos extendiéndoles títulos que legitimaban esa formación (Reglamento de Organización y Funcionamiento de la Universidad Obrera Nacional, 1953).

Barsky et al. (2007) exponen que el peso relativo de las funciones universitarias de docencia e investigación, y, en menor grado, de extensión, es el que imponen las actividades académicas de las instituciones universitarias. En tanto, las actividades académicas de investigación y docencia de la Universidad Obrera Nacional caían bajo la órbita del rectorado y de la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional. El rectorado ejercía la conducción general de la investigación, proponiendo y designando a directivos e investigadores en su área de especialización técnico-industrial, atribuyéndoles funciones específicas en el ámbito de la investigación, que en la Universidad Obrera Nacional giraba en torno a institutos especializados para dicho fin por disciplina en las unidades académicas. Para este fin, por resolución rectoral del 23 de julio de 1953, se creó el Instituto de Extensión Cultural y Técnico, y se designó como director al profesor Jorge Ochoa de Eguileor (Revista de la Universidad Obrera Nacional, n.º 1, 1953).

La gestión cultural del Instituto de Extensión Cultural y Técnica de la Universidad Obrera Nacional desarrollaba la participación comunitaria de modo inclusivo e integral, suministrando el intercambio de experiencias a través de propuestas culturales de calidad. La política de este instituto se enmarcaba dentro de las políticas públicas educativas de planificación estatal de los planes quinquenales y del artículo 37 de la Constitución Nacional de 1949, especialmente en el capítulo I del segundo plan quinquenal (1953-1957), referido a la acción social, abordando los postulados peronistas atinentes a la organización del pueblo, el trabajo, la previsión, la educación, la cultura, las investigaciones científicas y técnicas, la salud pública y el turismo, y estableciendo los grandes objetivos para la vida universitaria y económico-social del pueblo argentino, entre los que sobresalen los siguientes:

  1. formar profesionales con responsabilidad social y plena conciencia de que estaban obligados a servir al pueblo;
  2. consolidar una educación gratuita, eminentemente práctica y especializada;
  3. avanzar en la implementación de la dedicación exclusiva de los docentes;
  4. abrir centros universitarios en todo el país;
  5. incluir de manera obligatoria cursos de posgrado, y
  6. entablar una vinculación permanente con el mundo a fin de mantener el nivel de enseñanza universitaria mediante la organización de ciclos de conferencias a cargo de especialistas nacionales y extranjeros, entre otras actividades culturales (Perón, 1952; Consejo Superior Peronista, 1953; Revista de la Universidad Obrera Nacional, n.º 4, 1953; Macek, 2013).

Para graficar mejor la importancia que el peronismo le daba a la relación de transformación cultural de la universidad dentro de la sociedad, elaboramos los siguientes gráficos (2.8. y 2.9), respetando la línea estratégica de inserción de la Universidad Obrera Nacional dentro de la sociedad (no es la única) por medio de su Instituto de Extensión Cultural y Técnica, conjuntamente con la oficina de prensa.

Gráfico 2.8. Líneas estratégicas: fomento y fortalecimiento de la participación de la Universidad Obrera Nacional en la definición, implementación y evaluación de políticas públicas del gobierno peronista

Fuente: elaboración propia.

Gráfico 2.9. Proyecto de la Editorial de la Universidad Obrera Nacional y la descripción de su desarrollo por medio de cursos, charlas y talleres a modo de ejemplo de las actividades de extensión realizadas por la institución
El objetivo de este proyecto era seguir insertando a la Editorial de la Universidad Obrera Nacional como sello editorial con identidad propia en el medio local, nacional e internacional, a través de productos y acciones innovadores en el quehacer editorial y la difusión de los conocimientos.

Año de inicio: 1953-1955.

Producción editorial: Cuaderno n.º 2. La Universidad Obrera Nacional y doctrina nacional- peronista.

Autor: Carlos V. Aloé.

Articulación: organizaciones públicas y privadas.

Principales resultados obtenidos:

-Posicionamiento de la EDUON en el mundo editorial y formación de editores.

-Participación en las JEUP (Jornadas de Edición Universitaria Peronistas), 1953, 1954.

-En busca de la mejor imagen y calidad gráfica, se ha desarrollado cursos de Edición gráfica conjuntamente con la Escuela gráfica de la Nación n.° 121, donde es confeccionada la revista.

Fuente: elaboración propia con base en la Revista de la Universidad Obrera Nacional, n.º 9 (1954: 35).

El vicerrectorado tenía a su cargo el ejercicio de la conducción general de los estudios y exámenes en las carreras de grado y de ejercer las funciones de rector en caso de ausencia o impedimento de este. Revisaba los programas de estudios, supervisaba los exámenes y confeccionaba los planes de estudio. También asesoraba a la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional sobre las equivalencias de títulos, diplomas, estudios y asignaturas para la formación técnico-industrial de los obreros de fábrica. La validez y reválida de los títulos expedidos por universidades extranjeras para aquellos obreros que querían formarse en la Universidad Obrera Nacional era una de sus atribuciones más importantes, “ya que ejercía como árbitro de importancia en el fortalecimiento de tal o cual actividad industrial” (Reglamento de Organización y Funcionamiento de la Universidad Obrera Nacional, 1953: capítulo III).

El Consejo Asesor de Coordinación Industrial también era un órgano de gobierno integrado por el rector, dos representantes de la industria y dos delegados de los obreros designados por la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional, a propuesta de las organizaciones patronales y obreras correspondientes a los cursos que se dictaban y del decano de la facultad obrera correspondiente a la especialidad, convocado para la reunión del mes a juicio del rector. Asimismo, designaba cátedra y especialidades a sus profesores departamentales, que eran aceptadas por los directivos de las distintas facultades previa aprobación del rector, lo que resultaba “decisivo para cumplir con lo expuesto en el estatuto, en especial, en relación con la formación humanista, técnica-industrial e integral” (Reglamento de Organización y Funcionamiento de la Universidad Obrera Nacional, 1953: capítulo VII).

La Universidad Obrera Nacional tenía un sistema de ingreso irrestricto apoyado en la gratuidad, no selectivo. Por medio de este sistema de ingreso, el peronismo intentó sin éxito abrir masivamente las puertas de la Universidad Obrera Nacional a los sectores populares bajo una concepción nacionalista y antienciclopedista de la enseñanza técnica de nivel superior. De esta manera, el proyecto institucional académico de la Universidad Obrera Nacional quedó totalmente desdibujado en la práctica por una híbrida consolidación de factores de estabilización e integración en términos de docencia y gestión académica institucional por motivos políticos de conducción, lo que provocó fuertes desequilibrios internos especialmente entre las unidades académicas, el Consejo Asesor de Coordinación Industrial y el rectorado. La Universidad Obrera Nacional les hubiera otorgado a sus egresados el título de ingeniero de fábrica en la especialidad correspondiente en caso de que hubiera tenido alguno (Perón, 2005a; Reglamento de Organización y Funcionamiento de la Universidad Obrera Nacional, 1953: Art. 31; Napoli, 2018).

Dificultades vinculadas a la gobernabilidad

A raíz del diagnóstico institucional realizado en el ítem anterior, pudimos descubrir que las tensiones vinculadas a la gobernabilidad interna de la Universidad Obrera Nacional estuvieron en íntima relación con los requerimientos partidarios del peronismo. Los lineamientos estratégicos del gobierno universitario tienen que ser el resultado de las necesidades institucionales académicas de estos y no de los forcejeos partidarios que expresan una tensión abierta entre conflicto y consenso. Por esta razón, la evaluación universitaria es una herramienta clave para exteriorizar las fortalezas y debilidades de una institución centrándose en los consejos de administración como instancias máximas de gobierno y los consejos superiores y rectores como niveles de gobierno académico, pero respetando la libertad de enseñanza (Fernández Lamarra & Alonso Bra, 2004).

Su gobierno universitario brotó obstaculizado por la relación de la actividad política implicada de las estructuras partidarias con el peronismo (tensión entre el ideario fundacional y las políticas partidarias de gobierno como, por ejemplo, la libertad de cátedra). Esto trajo aparejado a nivel institucional una falta de edificación de consenso mínimo, que lograra una mayor democratización de los procesos electorales definiendo políticas de mejoras consensuadas, considerando a la universidad como una unidad, más allá de los intereses sectoriales, incorporando y flexibilizando procesos que permitieran una mayor participación estudiantil en instancias formales e informales, porque el rectorado se veía condicionado en el día a día de su vida institucional por la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional. El gobierno de Conditi intentó estérilmente hacer una reforma a través de una configuración matricial, donde el Consejo Asesor de Coordinación Industrial sería la columna vertebral, y las carreras de grado, las filas, según constaba en el Reglamento de Organización y Funcionamiento de la Universidad Obrera Nacional (1953). Aunque la autonomía universitaria era un principio rector constitucional, la experiencia de gestión académica institucional demostró que no se respetó en su total magnitud (Revistas de la Universidad Obrera Nacional, 1953-1954).

Con respecto a su plan estratégico de formación técnica peronista, podemos decir que fracasó porque la Universidad Obrera Nacional no fue una institución fundada en la participación y el consenso de los distintos actores de la vida académica, quienes no cumplieron con su misión e ideario institucional de organización del pensamiento científico para pensar y dar soluciones reales prácticas a la comunidad. Si a este escenario de tensiones le agregamos la ausencia de planes de desarrollo institucional, la ausencia de una política institucional a largo plazo de extensión y transferencia, la falta de reconocimiento institucional a las actividades de extensión en relación con las actividades de docencia e investigación, la falta de diagnóstico institucional, la carencia de una organización programática para la ejecución presupuestaria y la fuerte descentralización entre las distintas unidades académicas que produjeron una fragmentación institucional debido a la ausencia de mecanismos de coordinación horizontal que colaboraran con la cimentación del proyecto y la identidad institucionales, nos encontramos con los grandes desafíos que el gobierno académico de la Universidad Obrera Nacional no pudo solucionar (Reglamento de Organización y Funcionamiento de la Universidad Obrera Nacional, 1953).

A modo de cierre de este apartado, en el gráfico 2.10., de creación propia, tomamos como base de estudio la guía para la elaboración de proyectos de Marquina (2006), Curso IGLU Cono Sur, para confeccionar el árbol de problemas de la Universidad Obrera Nacional en materia de gobernabilidad y gestión.

Gráfico 2.10. Árbol de problemas de la Universidad Obrera Nacional en materia de gobernabilidad y gestión

Fuente: elaboración propia.

Actores de la Universidad Obrera Nacional

El presente apartado fue analizado a partir del estatuto académico y los reglamentos internos institucionales pertinentes a cada actor que interactuaron en la Universidad Obrera Nacional. El claustro universitario, según el estatuto académico, es el órgano de representación y participación institucional de los académicos a la hora de hacer escuchar su voz. Estaba compuesto por cuatro categorías de profesores: titulares, extraordinarios, honorarios y adjuntos. Los profesores titulares de la Universidad eran designados por el Poder Ejecutivo de una terna de candidatos integrada previo concurso público ante el decano de la facultad correspondiente. Entre sus derechos se encontraba “acceder a la carrera docente mediante un concurso abierto de antecedentes y oposición, participar del gobierno, actualizarse y perfeccionarse continuamente” (Reglamento de Organización y Funcionamiento de la Universidad Obrera Nacional, 1953: 27-29). Entre sus obligaciones podemos mencionar

la observancia de las normas expuestas en el reglamento docente que regulaban el funcionamiento académico de la institución, respetando el ideario fundacional, cumpliendo con responsabilidad la función docente, de investigación y de servicio y desempeñar con idoneidad las exigencias de perfeccionamiento propuesta por la institución (Reglamento de Organización y Funcionamiento de la Universidad Obrera Nacional, 1953: 27-29).

Pero existía una gran causa de oposición entre la Universidad y el pueblo; y era que los docentes, en su gran mayoría, eran de edad avanzada y de clase media, provenientes de profesiones liberales que dedicaban su actividad principal a los trabajos de su profesión porque les producía mejores rendimientos económicos, dejando la enseñanza en forma residual por haber recibido una formación con sentido reaccionario, cerrándose a los cambios modernos en materias pedagógicas propuestas por el peronismo en materia de formación técnica, mientras que el pueblo (estudiante-obrero) seguía marchando y defendiendo ideas nuevas, aunque su asistencia a clase era baja en proporción, debido a la falta de interés en las disertaciones de los profesores (Perón, 2005b).

Los estudiantes regulares, como actores importantes de la institución, podían inscribirse en los cursos que se dictaban en la Universidad Obrera Nacional y organizaban asociaciones culturales, tales como la Casa del Estudiante de la Universidad Obrera Nacional, la Librería del Estudiante de la Universidad Obrera Nacional o la Revista de la Universidad Obrera Nacional, económicas, como el Banco Cooperativo del Estudiante de la Universidad Obrera Nacional, deportivas y religiosas, con excepción de toda cooperación en el gobierno de la Universidad, aunque tenían el derecho de hacerse oír y peticionar frente a las autoridades de la institución. Los reglamentos, el funcionamiento y la disolución de las asociaciones culturales de los estudiantes de la Universidad Obrera Nacional debían ser aprobados por el rector previa consulta a la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional (Revista de la Universidad Obrera Nacional, n.º 1, 1953).

Estructura administrativa de la Universidad Obrera Nacional

El personal técnico-administrativo es un actor significativo dentro de una universidad. La gestión administrativa de las universidades es una tendencia de la política universitaria inclinada al deber ser de la administración estatal en su conjunto, presentándose con problemas que podrían condensarse como la falta de desarrollo técnico y racional, que afectaba especialmente a la vida académica de los alumnos. Por esta razón, es imprescindible para una universidad la edificación de un proyecto institucional con sólidos consensos que vigoricen la gobernabilidad por medio de la integración institucional afianzando la gestión administrativa (Fernández Lamarra & Alonso Brá, 2004).

En la Universidad Obrera Nacional, las funciones técnico-administrativas del personal auxiliar eran reglamentadas por la facultad de acuerdo al ideario del Reglamento de Organización y Funcionamiento de la Universidad Obrera Nacional (1953), conforme a la aprobación y el nombramiento del personal designado por el decano de la Facultad Obrera Regional pertinente. Para poder analizar estas problemáticas del día a día en la Universidad Obrera Nacional que afectaban a la vida académica de los alumnos, lo hicimos partiendo de tres grandes ejes que Fernández Lamarra & Alonso Brá (2004) toman para estudiar las constancias y resistencias de una gestión administrativa universitaria exitosa.

  1. Temas vinculados al fortalecimiento cuantitativo y cualitativo de lo administrativo: falta de jerarquización en la Universidad Obrera Nacional de los temas de gestión administrativa, excesiva burocratización de los procesos administrativos, ausencia de política de recursos humanos, desequilibrio en la distribución del personal no docente.
  2. Asuntos afines puntualmente a la administración de recursos materiales, en general asociables a la situación de restricción de los recursos nacionales: limitaciones presupuestarias por parte del gobierno peronista hacia la Universidad Obrera Nacional en comparación con las otras universidades nacionales existentes de la época, especialmente en el área académica e investigación; también el desequilibrio presupuestario entre las distintas unidades académicas y la insuficiente sistematización de la gestión económica.
  3. Cuestiones de desarrollo de insumos directamente involucrados en el quehacer académico: insuficiente sistematización de información para la gestión y planificación de las actividades académicas por parte de los órganos de gobierno de la Universidad Obrera Nacional.

Por resolución rectoral n.º 73, el rector de la Universidad Obrera Nacional decidió crear como órgano de asesoramiento, representación y estudio dependiente del rectorado la “Secretaría Gremial de la Universidad Obrera Nacional, integrada por estudiantes, personal administrativo y docentes con el objeto de encauzar y resolver los problemas atinentes a los actores de la Universidad antes mencionado” (Revista de la Universidad Obrera Nacional, n.º 10, 1954: 38). Pero, debido a la corta vida institucional que tuvieron la Universidad Obrera Nacional y en especial la gestión de Conditi, ya que ambas terminaron con el derrocamiento de Perón en 1955, la Secretaría Gremial no pudo robustecer ningún problema de índole técnico-administrativa según los parámetros del ideario institucional y del proyecto de país peronista.

Aspectos de la gestión institucional y la profesión académica en la Universidad Obrera Nacional

Las universidades, en general, y en especial la Universidad Obrera Nacional, no se han ocupado de estudiarse a sí mismas, y las investigaciones como objetos de estudio sobre la gestión institucional y la profesión académica en la Universidad Obrera Nacional han ido incrementándose en los últimos años. A raíz de esto, es vital abordar sus estudios desde estos dos enfoques porque nos ayudan a estudiarla desde los diferentes planos que le dan forma a esa unidad institucional; ya que históricamente la gestión reformista universitaria construía un diagnóstico que ponía en cuestión múltiples aspectos de la educación universitaria a nivel general, pero muy especialmente de la formación técnica, tales como la conformación del sistema, las características de las carreras, la incorporación de la evaluación, el financiamiento, el gobierno, la admisión y permanencia de los estudiantes, el tipo de conformación del cuerpo académico, etc. Pero que, en la Universidad Obrera Nacional, al tener una gestión institucional caracterizada por una perspectiva híbrida de modelo empresarial y político-sindical alineada al proyecto de país y al sistema de educación superior peronista alternativo al reformista, estos aspectos, como su funcionamiento, gobierno, sistema de admisión y tipo de conformación de su cuerpo académico, eran concebidos según los lineamientos del corpus de políticas públicas peronistas dentro de un concepto de justicia social que le daba ser a la formación técnica humanista integral desde la Doctrina Nacional Peronista, según sus diferentes grados, como una serie de atributos entrelazados de su estructura institucional, de tal modo que la configuración de ellos reflejaba la estructura del todo constituyente del proyecto educativo técnico superior peronista (Perón, 2005b).

La gestión académica es el eje de vida que le da marco a la gestión institucional de una universidad, al encauzar las obligaciones básicas de esta: la docencia y la investigación. Por eso decimos que la docencia universitaria es una profesión, ya que delimita un ethos propio, es decir, un conjunto de valores, significados y creencias en el marco de los cuales constituyen sus trayectorias, sus intereses y su identidad (Chiroleau, 2002; García de Fanelli, 2009; Grediaga Kuri, 2000; Marquina, 2013). En cambio, la profesión académica es la generadora de conocimiento del funcionamiento universitario. Siendo la universidad una organización regular que apoya, perpetúa y contribuye a crear el ímpetu intelectual (Clark, 1991; Fernández Lamarra & Alonso Brá, 2004).

La actividad académica que se desarrolló preferentemente en el ámbito universitario de formación técnica de la Universidad Obrera Nacional comprendió básicamente la docencia e investigación. La libertad para enseñar e investigar fue su requisito formal transcendental, poniendo en juego la creatividad y el desarrollo del pensamiento crítico con plena autonomía, sin interferencias externas, pero con estabilidad y seguridad que le garantizaron al docente ejercer este derecho que fue defendido por la institución respetando los derechos adquiridos por la legislación social y educativa peronista y por el convenio colectivo de trabajo de 1953. Su gestión académica presentó dificultades de articulación entre carreras y cátedras, tendiendo a una dispersión del conocimiento, debido a la falta de articulación vertical de la docencia que imposibilitaba establecer continuidades entre los distintos niveles educativos, lo cual parcializaba la formación. De esta manera, la identidad académica del docente de la Universidad Obrera Nacional recayó por su lealtad a la doctrina nacional peronista y por su disciplina profesional, no por la pertenencia a la Universidad Obrera Nacional, dándole identidad al hombre académico. El acceso a la carrera docente dentro de la Universidad Obrera Nacional se realizaba por medio de concurso abierto de antecedentes y oposición, que era un derecho fundamental básico en la vida de la Universidad (Reglamento de Organización y Funcionamiento de la Universidad Obrera Nacional, 1953; Revistas de la Universidad Obrera Nacional, 1953).

Los académicos en la Universidad Obrera Nacional desenvolvían su actividad en torno a un núcleo básico de conocimiento especializado adquirido de un proceso de aprendizaje formal que era el cultivo del conocimiento científico, humanístico y tecnológico lo que constituía el objeto de trabajo, con independencia respecto de autoridades políticas y administrativas. Por eso, consideramos que la docencia universitaria en la Universidad Obrera Nacional era una profesión. En el ámbito de la investigación, la ausencia de políticas institucionales integradoras por parte del rectorado, los serios déficits en las condiciones del trabajo académico, la incapacidad institucional de implementar las dedicaciones exclusivas antes del establecimiento de la Revolución Libertadora de 1955, la escasa regularidad de concursos y asesoramiento pedagógico, la dificultad de movilidad en la carrera y el desequilibrio desproporcionado entre las funciones de docencia, investigación y extensión fueron debilidades patentes institucionales que no fueron resueltas por la institución (Revistas de la Universidad Obrera Nacional, 1953-1954). A raíz de esta perspectiva híbrida del modelo de gestión institucional de la Universidad Obrera Nacional, pudimos detectar problemas de articulación (especialmente horizontal) y de integración entre unidades.

Problemas de articulación (especialmente horizontal) y de integración entre unidades

El problema estructural más visible que se percibe en la Universidad Obrera Nacional es una híbrida relación entre gobierno y gestión producida por fuertes tensiones políticas entre las unidades académicas, exteriorizando una falta de integración y comunicación organizacional que traía aparejados graves problemas de relación entre los diferentes estamentos y problemas de articulación entre las distintas instancias. En el plano de articulación horizontal, sus estructuras académicas no mostraron claramente los objetivos institucionales, debido a un problema coyuntural entre las distintas unidades académicas (facultades, departamentos) con las carreras, las cátedras y el Instituto de Extensión Cultural y Técnico que no favoreció la integración de saberes y funciones de esta casa obrera de estudios, al no tener niveles intermedios de coordinación institucional adecuados a las demandas académicas, administrativas y funcionales de los distintos actores de su vida universitaria. Por esta razón, su estructura académica se desarrolló, como define Fernández Lamarra & Alonso Bra (2004) a este tipo de procesos de gestión, por agregación coyuntural, prevaleciendo un estilo vertical o centralizado de gestión institucional que descansaba en relaciones informales o personales antes que en una ordenación estructural fuerte, lo que resultaba en la dispersión del conocimiento y provocaba un fuerte desequilibrio eficaz y práctico en las funciones de la universidad, como son la docencia, la investigación y la extensión. Estos factores causaron un cierre en la gobernabilidad, ya que estaba presente una clara distinción entre gobierno y gestión académica. Debido a esto, los criterios epistemológicos, disciplinarios y pedagógicos pensados por el peronismo para la Universidad Obrera Nacional se desdibujaron, siéndole imposible consolidarse en la praxis como actor clave del proceso de industrialización peronista (Revistas de la Universidad Obrera Nacional, 1953-1954).

La inversión educativa peronista y la estructura económica de la Universidad Obrera Nacional

El conocimiento científico es el principal factor de productividad de un país. La educación es una inversión que contribuye al crecimiento económico e industrial. Los países tienen que invertir en el desarrollo del capital humano, impulsando políticas públicas activas equilibradas que desarrollen su economía basada en el conocimiento. Las cinco fuentes de financiamiento de la educación universitaria de gestión pública para realizar este fin son la presupuestaria, los impuestos, la participación del sector privado, la concurrencia de los distintos niveles de gobierno y la ayuda externa. Los recursos que financian al presupuesto educativo son las rentas generales y los recursos propios.

En cambio, los presupuestos son perspectivas de gastos planificados por parte de los Estados, que integran recursos adicionales (venta de servicios, imprentas, ediciones de estampillas, centro de salud, donaciones de legados de varias familias a la universidad, etc.). Por medio de la vía presupuestaria, el Estado aumenta la masa absoluta del gasto educativo a través de la asignación de recursos fiscales disponibles para educación a expensas de la desatención de otros servicios sociales, siendo la vía más rápida para hacer llegar recursos al sector educativo universitario, pero la menos factible por el alto desequilibrio presupuestario que produce. A raíz de esto, los Estados tienden a utilizar como política de financiamiento la suba de impuestos para cubrir déficits presupuestarios, no para cubrir recursos de los sectores sociales, especialmente del sistema educativo universitario, por lo que de esta manera priman criterios de competitividad económica en la distribución de las asignaciones. De este modo, aunque los recursos específicos para la educación universitaria son bien vistos por la sociedad, la teoría de finanzas públicas nos dice que sirven para programas a corto plazo con objetivos precisos, no para problemas estructurales e integrales del sistema universitario (Morduchowicz, 2004).

El presupuesto de las universidades nacionales durante el período 1951-1952 era de 223.525.751 pesos del presupuesto del Ejecutivo nacional distribuidos de la siguiente manera: Universidad Nacional de Buenos Aires, 75.236.684; Universidad Nacional de Córdoba, 32.095.000; Universidad Nacional de Cuyo, 23.223.539; Universidad Nacional de La Plata, 35.184.200; Universidad Nacional del Litoral; 33.245.800; y Universidad Nacional de Tucumán, 24.540.528 (Presupuesto General de la Nación para 1951 y 1952, 1951). Para el período 1953-1954, era de 280.666.662 pesos del presupuesto del Ejecutivo nacional adjudicados de la siguiente manera: Universidad Nacional de Buenos Aires, 90.852.164; Universidad Nacional de Córdoba, 39.166.031; Universidad Nacional de Cuyo, 32.377.410; Universidad Nacional de La Plata, 40.959.723; Universidad Nacional del Litoral, 40.298.334; y Universidad Nacional de Tucumán, 37.013.000 (Presupuesto General de la Nación para 1953 y 1954, 1952). Como podemos notar, hubo un incremento de pesos 57.140.911 en las partidas fijadas a las universidades nacionales entre el período 1951-1952 y 1953-1954. A continuación, incorporamos la tabla completa desglosada (gráfico 2.11.) del resumen del cálculo de recursos directos a universidades nacionales durante el segundo gobierno peronista, tomada del Presupuesto General de la Nación para 1953 y 1954 y publicada en 1952.

Gráfico 2.11. Resumen del cálculo de recursos directos de organismos descentralizados del Ministerio de Educación durante 1953 y 1954

Fuente: Presupuesto General de la Nación para 1953 y 1954 (1952: 112).

Según el Presupuesto General de la Nación para 1953 y 1954, el total de las rentas generales independientes asignadas por el gobierno peronista al Ministerio de Educación era de 7.934.091 pesos. Seguidamente, anexamos la tabla completa desglosada (gráfico 2.12.) del resumen del cálculo de recursos indirectos de rentas generales a organismos dependientes del Ministerio de Educación durante el segundo gobierno peronista, tomada del Presupuesto General de la Nación para 1953 y 1954 y publicada en 1952.

Gráfico 2.12. Resumen de cálculo de recursos de indirectos generales (cuentas especiales)

Fuente: Presupuesto General de la Nación para 1953 y 1954 (1952: 65).

Gráfico 2.13. El financiamiento de las universidades en la ley n.º 13.031

Fuente: elaboración propia.

Para exponer estos recursos de financiamiento a la realidad de la Universidad Obrera Nacional, confeccionamos el siguiente cuadro (gráfico 2.13), tomando como base de datos la ley n.º 13.031/47 y los montos destinados a la Comisión Nacional de Orientación y Aprendizaje Profesional y a los institutos de enseñanza técnica entre 1953 y 1954, ya que en el Presupuesto General de la Nación para 1953 y 1954 no se encuentran detallados los montos exactos de las partidas destinadas directamente por el gobierno peronista hacia la Universidad Obrera Nacional.

De lo extraído del análisis del gráfico 2.13., decimos que el peronismo utilizó como instrumento de distribución del presupuesto al mecanismo directo, para canalizar directamente o por medio de un ente intermedio creado para tal fin, denominado Instituto Nacional de las Remuneraciones/Recursos Universitarios, una partida de fondos hacia la Universidad Obrera Nacional. La partida de gastos (line-item-budgeting) y la partida global (black grant) son los modos de asignación burocrática. Por ello, los fondos destinados por el peronismo para el período 1953 y 1954 a la formación universitaria técnico-industrial eran de 204.948.491 pesos argentinos, asignados de la siguiente forma: 97.877.538 pesos argentinos a la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional y 107.070.953 de pesos a los establecimientos de educación técnica (Presupuesto General de la Nación para 1953 y 1954, 1952). Dentro de la partida de la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional (97.877.538 pesos argentinos), estaban incluidos los recursos estipulados hacia la Universidad Obrera Nacional. Por lo tanto, el presupuesto de la Universidad Obrera Nacional era menor que el de la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional. De esta manera, evidenciamos una notable posición de inferioridad en lo que respectaba al presupuesto con respecto al resto de las otras universidades nacionales del sistema de educación superior peronista: la Universidad Nacional de Buenos Aires, 90.852.164; la Universidad Nacional de Córdoba, 39.166.031; la Universidad Nacional de Cuyo, 32.377.410; la Universidad Nacional de La Plata, 40.959.723; la Universidad Nacional del Litoral, 40.298.334; y la Universidad Nacional de Tucumán, 37.013.000 (Presupuesto General de la Nación para 1953 y 1954, 1952).

Según los artículos 107 y 109 de la Ley de Educación Superior Peronista 13.031/47, los recursos especiales con que contaba el gobierno de Perón para la asignación de recursos hacia las universidades eran de tipo directo o indirecto. Para ese entonces, en la Argentina, el aporte de los recursos directos a las universidades nacionales representaba el 58 % del presupuesto del Ministerio de Educación. Los indirectos se canalizaban por medio del Instituto Nacional de las Remuneraciones/Recursos Universitarios dependiente del Banco Central de la Nación y los directos por medio de asignaciones directa de partidas de gastos o como una partida global. Pero las universidades nacionales tenían otra fuente de ingresos propias, que eran los recursos adicionales. Durante el peronismo (1946-1955), la principal fuente de recursos para la educación superior fueron los impuestos, tanto a nivel provincial como nacional, dada la estructura federal establecida en la Constitución de 1949, pero que venía ya desde la Constitución de 1853. La expansión de políticas activas por parte del Estado Peronista en educación superior entre 1946 y 1952 se canalizó por un aumento de presión tributaria consolidada (impuestos nacionales y provinciales), con un consecuente aumento de la recaudación. Entre 1946 y 1952 el presupuesto aumentó de 48 a 307 millones de pesos moneda (+636%), destinándose 4 millones de pesos a becas y se distribuyeron gratuitamente 174.642 ejemplares de apuntes (Ministerio de Educación de la Nación, 1952). Según el índice estadístico de la UEPE CAC en base a Indec la tasa de inflación promedio durante el peronismo (1946-1955) fue de 18,7 %[5]. En el gráfico 2.14 exponemos la variación interanual de precios al consumidor entre 1944 y 1974, generando un mayor financiamiento estatal, que permitía capitalizar el creciente gasto público consolidado.

Gráfico 2.14. Variación interanual de precios al consumidor entre enero de 1944 y diciembre del año 1974

En 1949, Perón reestructuró el Ministerio de Justicia e Instrucción en el Ministerio de Educación, con el objetivo de centralizar en un solo organismo burocrático con técnicos administrativos la planificación estratégica de las políticas públicas educativas, combinando un acentuado control ideológico y estrategias de reducción de gastos. Estas medidas implicaron una histórica pérdida autárquica de recursos por parte de las universidades nacionales, sin afectar el monto del presupuesto (Cammarota, 2010). Como contrapeso a esta situación, el peronismo usó fórmulas y contratos como mecanismos de asignación secundaria de los recursos públicos hacia los organismos descentralizados del Ministerio de Educación. Las prácticas de admisión del sistema de educación superior peronista con el objetivo de democratizarlo han sido el resultado de la aplicación de diversas políticas públicas de planificación estatal en lo que respecta al ofrecimiento de alternativas atractivas para los estudiantes no tradicionales, jóvenes mayores de 25 años u obreros industriales que solían trabajar mientras que estudiaban, y otros mecanismos de admisión y de fuentes de financiamiento de la enseñanza. La tasa bruta de matriculación universitaria durante el peronismo (de la población de 18-24 años) era de 2,44 % en el año 1947, para pasar a ser de 6,45 % en el año 1955 (Giménez, 2019).

Este crecimiento en la tasa de matriculación entre 1947 y 1955 se caracterizó por un aumento en la oferta educativa. Los fondos del presupuesto público se pueden asignar a la oferta o la demanda educativas (García de Fanelli, 2005), aunque la experiencia nos demuestra que, en la mayoría de los casos, son asignados a las instituciones porque el mercado educativo no es lo suficientemente competitivo para fundarse en la demanda (estudiantes). Como consecuencia de esta política planificada de oferta educativa, el costo de la enseñanza recaía en el Estado peronista, y la Universidad Obrera Nacional capitalizó la demanda en educación técnica superior gracias al decreto de gratuidad 29.337/49, y al no cobrar aranceles en los programas de pregrado y grado (Mollis, 2018b).

Para alcanzar este objetivo estratégico de la Universidad Obrera Nacional, el peronismo tuvo en cuenta la eliminación de la selectividad en el acceso y las fuentes de financiamiento de los costos directos de la enseñanza, tomando como variables e indicadores teóricos, a la hora de planificar la asignación secundaria de recursos públicos hacia los organismos descentralizados de formación técnico-superior industrial dependiente del Ministerio de Educación y la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional, los siguientes: la eficacia de la finalización de la escuela media, el costo promedio por alumno, según disciplina y nivel en relación con la matrícula de la institución, la tasa de finalización de la educación primaria y secundaria, la tasa de egreso para el nivel secundario con la finalización del nivel primario según el nivel de ingresos, la tasa neta ajustada de asistencia escolar secundaria por edad, sexo y enseñanza recibida y la diferencia en los ingresos medio y reales del obrero industrial según el costo de vida y los niveles de logro educativo (gráficos 2.15. y 2.16.) (Dirección Nacional de Estadísticas Poblacionales, 1947; Presidencia de la Nación, 1951).

Gráfico 2.15. Población de 16 y más años que recibió enseñanza secundaria, universitaria o especial sin obtener título o certificado, por sexo, grupos de edad y tipo de enseñanza recibida

Fuente: Dirección Nacional de Estadísticas Poblacionales (1947: 3).

Gráfico 2.16. Población de 16 y más años que recibió enseñanza primaria solamente, por sexo, grupos de edad y último grado aprobado

Fuente: Dirección Nacional de Estadísticas Poblacionales (1947: 2).

La opción por parte del peronismo de aplicar, en la Universidad Obrera Nacional, políticas educativas planificadas en la oferta trajo como consecuencia un cuadro de tensión situacional entre los costos directos técnicos del sistema de enseñanza superior peronista y las políticas institucionales de acceso de cada facultad regional obrera, marcadas por los indicadores de especialidad, grupos de edad, estrato social y sexo. A raíz de esto, se produjo un desequilibrio en las fuentes de financiamiento que impactó negativamente en los patrones sociales de desigualdad social. El fondo de becas poco activo de la Universidad Obrera Nacional, emanado de los aportes del Estado y de un impuesto del 0,5 % sobre los sueldos, destinado para alumnos necesitados no alcanzaba para cubrir las demandas producidas y solicitadas por los alumnos a raíz de la crisis económica de 1951 y el acceso irrestricto. Dentro de este contexto, era esencial de parte del Estado peronista afianzar circunstancias sociales de inversión en la Universidad Obrera Nacional por docente, estudiante, investigador con su categoría y horas de dedicación, autoridades y personal de apoyo, adicionando un porcentaje para gastos de funcionamiento e infraestructura contemplado en el presupuesto estándar destinado a la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional, teniendo en cuenta categorías existenciales como el sexo, la condición socioeconómica o el origen étnico, para obtener un resultado más equitativo que no fuera un impedimento de potenciamiento educativo de los estudiantes-obreros que buscaban obtener un título de educación superior (Revistas de la Universidad Obrera Nacional, n.º 5 y 7, 1954). Desgraciadamente, estas inversiones no se efectivizaron. Esta falta de inversiones impactó aumentando la efectividad de las fuentes de financiamiento con los costos directos de enseñanza, lo cual perjudicó el desenvolvimiento institucional.

Debido a los índices de inflación del período peronista, tenemos ciertas limitaciones para analizar su evolución en materia educativa. El impuesto a la transmisión gratuita de bienes y un encadenamiento de varios otros impuestos (tales como el aduanero, de sellos, los impuestos internos, de ventas, a las carreras, impuesto de emergencia a las apuestas en los hipódromos de carreras, la contribución inmobiliaria, la patente a los prestamistas, impuestos a los beneficios extraordinarios, beneficios de cambios, participaciones diversas, correos y telecomunicaciones, lotería de beneficencia nacional, un canon minero, derechos consulares, regalías de petróleo, tasas portuarias, impuesto sustitutivo del gravamen a la transmisión gratuita de bienes aplicable a las sociedades de capitales, impuesto a las ganancias eventuales, impuestos a los beneficios extraordinarios, patentes a los prestamistas e impuestos a los réditos) también integraban el presupuesto educativo peronista entre 1946 y 1955 (Presupuesto General de la Nación para 1953 y 1954, 1952: 60-61).

El aprendizaje acumulado es la inversión en capital humano sobre las rentas monetarias futuras cruzadas sobre el incremento de los recursos incorporados en los individuos. A mayor productividad, mayor retribución por el trabajo porque el contexto determina la urgencia de una inversión educativa adicional, afectando los rendimientos financieros (Morduchowicz, 2004). La diferencia contrastada se evidenció en la percepción de un incremento de ingresos en los trabajadores educados por el ciclo de formación superior peronista, que se vio afectada por los grandes aumentos en la demanda del mercado laboral de trabajadores más educados. Para formular políticas públicas efectivas en materia de inversión educativa de formación técnico-industrial, fue primordial para el peronismo comprender estos incentivos económicos. Dentro de este ambiente, la Universidad Obrera Nacional fue central para el plan estratégico industrial del peronismo, porque ofrecía una oferta educativa específica a cada región. La magnitud de los recursos que se destinaron al sistema de educación superior técnico peronista fue considerada en ámbitos distintos al del análisis económico (Iciar Recalde, 2019). El artículo n.º 3 del Estatuto Universitario Peronista de 1946 establece que las universidades nacionales tenían “plena capacidad jurídica de autonomía financiera”. Esta normativa también recaería en la Universidad Obrera Nacional en 1953, cuando abriera sus puertas.

A pesar de la disparidad en la distribución de las asignaciones del sistema de educación superior peronista, los recursos que el gobierno peronista destinó a la educación de formación técnica industrial y en especial a la Universidad Obrera Nacional fueron una forma de inversión, que se plasmó en mayor productividad gracias a trabajadores educados. Aunque existió un crecimiento sostenido de ingresos en los salarios con relación al costo de vida durante el período 1946-1954, salvo en los meses de febrero y marzo de 1953 (gráfico 2.17.), que actuaron como factores determinantes en la masificación institucional y poblacional de la educación superior (gráfico 2.18.), el gobierno peronista y en especial la Universidad Obrera Nacional no tuvieron la capacidad de regular adecuadamente ese mecanismo para una educación de calidad.

Gráfico 2.17. Salarios básicos nominales, costo de vida y salario real

Fuente: Secretaría de Asuntos Técnicos del Poder Ejecutivo Nacional (1954: 9).

Gráfico 2.18. Enseñanza secundaria, técnica y universitaria entre 1946-1954

Fuente: Secretaría de Asuntos Técnicos del Poder Ejecutivo Nacional, (1954:17).

Para terminar el capítulo, argumentamos que la revolución de la inversión humana en el pensamiento económico fue el gran aporte de los teóricos del capital humano. Sin embargo, en la Argentina de los años cincuenta, los costos principales en materia de educación de formación técnico-industrial a la hora de pensar políticas públicas de inversión educativa fueron ingresos no percibidos, tales como la relación fuerte entre ingresos y educación, los costos directos, de oportunidad, de inversión de recursos, las externalidades, la incidencia de los diferentes factores de producción en el aumento del producto bruto interno, los cálculos de la tasa de retorno de la educación sobre los derivados de inversiones productivas, los impactos de los logros educativos sobre los ingresos relativos (vínculo entre grado de escolarización, ingresos y grupos ocupacionales) y las tendencias de niveles de instrucción y empleo, variando esencialmente de una región a otra del país. Por lo tanto, la mayor parte de los ingresos fiscales del peronismo (1946-1955) no tuvieron un destino específico, en lo que respecta a educación superior de formación técnica, tomando como objeto de estudio el impacto que tuvo en la Universidad Obrera Nacional (aunque esto es extensible a otros actores y sectores del sistema de educación superior peronista) porque no es posible precisar qué dimensión de uno u otro nivel de gobierno estuvo contribuyendo a su financiamiento. Pero sí sabemos con certeza que hubo por parte del Estado peronista una política planificada de financiamiento en materia de infraestructura y de fortalecimiento del sistema de regionalización implantado por la Universidad Obrera Nacional por medio de sus facultades regionales, que no llegaron a satisfacer plenamente las necesidades económico-sociales del contexto regional a través de la docencia, la investigación y extensión (Revistas de La Universidad Obrera Nacional, 1953-1954).


  1. Alejandro Bunge fue uno de los primeros argentinos en “pensar al país” desde una perspectiva económico-social. Nacido en Buenos Aires en 1880, proveniente de una familia aristocrática de intelectuales, estudió Ingeniería en Sajonia, pero se especializó en investigaciones económicas, estadísticas y demográficas. En 1918 fundó la Revista de Economía Argentina, que dirigió hasta su muerte en 1943.
  2. Entrevista (en línea) a los ingenieros Héctor Mantellini y Victor Vilella publicada por la Secretaría de Extensión Universitaria de la Universidad Tecnológica Nacional sobre la explosión de la industria nacional, un contexto que hizo necesaria a nuestra universidad en el 2009.
  3. Véase el ítem “Organización académica y docente la Universidad Obrera Nacional” para comprender la importancia de este instituto de investigación para el peronismo y la Universidad Obrera Nacional.
  4. La foto fue tomada de la página 3 de la edición de las Revistas de la Universidad Obrera Nacional editadas por la facultad regional de Buenos Aires de la Universidad Tecnológica Nacional.
  5. Ver “De Perón a Macri: Un recorrido por la historia de la inflación en Argentina”, 2018, en t.ly/3qTNS.


Deja un comentario