1. El antiperonismo político frente a la Universidad Obrera Nacional
La Universidad Obrera Nacional fue pensada por el peronismo como un instrumento de planificación estatal de ciencia y tecnología, buscando consolidar nuevos actores sociales surgidos como consecuencia de la política social del gobierno y del acceso irrestricto, llamados por la retórica peronista como “descamisados”, “el pueblo” o “trabajadores”, bajo una nueva clave culturalista alternativa al sistema reformista; y restringiendo el significado histórico de autonomía universitaria con una dependencia más estrecha de la Universidad al Estado, redefinida en la idea de ser nacional para un proyecto de país industrialista bajo un socialismo nacional, sellando de este modo como marca institucional de su modelo de gobierno y gestión académica la asociación directa entre nación, pueblo e ideal cristiano, conceptos claves en la construcción de la doctrina nacional peronista sobre independencia económica, soberanía política y justicia social. Debido a esto, su modelo institucional de formación técnica entró en tensión con diversos factores y grupos de poder con intereses opuestos entre sí. Dígase radicales, conservadores, reformistas, católicos liberales como la Liga de Estudiantes Humanistas, socialistas y comunistas. Todos ellos herederos de la Unión Democrática, quienes percibieron en esta maniobra de creación de la Universidad Obrera Nacional un carácter segmentado, demagógico y reaccionario del peronismo con fines estrictamente electoralistas. Los heterogéneos tipos de debates políticos y académicos que rodearon la creación de esta iniciativa marcaron la agenda política pedagógica del momento, como también los principales actores y las posiciones más importantes adoptadas por ellos en el área educacional. Este debate se trasladó al Congreso, donde se puso en debate el nombre de “Obrera” y la designación de “universidad” a lo que la oposición consideraba que era, en el mejor de los casos, un instituto técnico. Dentro de la concepción reformista opositora, se rebatían las ideas peronistas de revolución y justicia social por reacción e injusticia vocacional (Bressi, 2022; Dussel & Pineau, 1995; Pronko, 1999, 2003; Malatesta, 2008; Mollis, 1991).
El punto más neurálgico de oposición abierta a la Universidad Obrera Nacional fue el día de su apertura en 1953, al quedar patentada la siguiente estructura organizacional-institucional (Silva, 2020)[2]:
- las condiciones establecidas para el ingreso de los estudiantes;
- el horario planteado para el dictado de las clases;
- el diseño del currículum del plan de estudio;
- la acepción que acompañaba a la titulación de grado;
- la metodología de enseñanza implementada;
- la concepción federal otorgada.
La Liga de Estudiantes Humanistas, movimiento estudiantil católico liberal o democrático que nació en 1950 en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires en torno a la figura de Ludovico Ivanissevich, sobrino del ministro de Educación peronista Oscar Ivanisevich, y que tiempo más tarde se expandiría a otras universidades del país, siendo la base del Partido Demócrata Cristiano Argentino, desaprobó abiertamente esta estructura organizacional-institucional y su modelo de formación humanista integral, por considerarlos de raíz totalitaria e integrista conforme a los parámetros de la ley n.º 13.031/47, que eliminó el concepto de “autonomía universitaria” del reformismo y atentaba contra las libertades esenciales del mundo universitario propuestas por el humanismo cristiano democrático. En sintonía con este sentir, eran fuertes críticos del integrismo de la jerarquía católica y de su alianza con el peronismo. A pesar de estas fuertes oposiciones, la Universidad Obrera Nacional fue un triunfo clave para la nueva Argentina de Perón, pero su vinculación con el régimen peronista marcaría su futuro (Bressi, 2022; Califa, 2011).
2. La negativa del movimiento académico hacia la Universidad Obrera Nacional
El proyecto Pellegrini fue el primer intento institucional en la historia de la educación superior argentina de crear una facultad de ingeniería en Buenos Aires. Pero la idea del ingeniero Carlos Pellegrini en 1885 quedaría en suspenso hasta que, en 1865, lograra crear el Departamento de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires dependiente del gobierno de la provincia. De este modo, la Universidad de Buenos Aires fue pionera en la formación de ingenieros, especialmente civiles e industriales. Pero este rol hegemónico en la formación de ingenieros lo perdería a mediados del siglo XX debido a la falta de flexibilidad de su modelo de formación de carreras cerradas en especialidades de la ingeniería, que no lograba dar respuesta a las necesidades reales de la diversificación del proyecto de país naciente, después de las transformaciones industriales que estaba atravesando la Argentina como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial (Sobrevilla, 2006).
La clase política argentina de las décadas del cuarenta y cincuenta no podía imaginar que de las escuelas industriales pudieran egresar universitarios de alto perfil porque habían sido creadas para los hijos de la clase obrera, destinados a emerger como artesanos. Lo habitual en la Argentina de esos tiempos era que el hijo de familia de clase alta o media estudiase su bachillerato y luego asistiera a la universidad a tiempo completo, sin preocupaciones de índole económica para sus estudios. En cambio, los hijos de la clase obrera, por razones de precariedad económica, no podían tener la misma trayectoria, salvo casos de excepción y con gran sacrificio de los padres y de los mismos jóvenes. Frente a esta realidad social, surgió con fuerza dentro del peronismo la idea de crear la Universidad Obrera Nacional para romper con este molde. De esta manera, la Universidad Obrera Nacional con sus ingenieros de fábrica encontraría fuerte oposición en la Universidad de Buenos Aires al instaurar un frente alternativo y competitivo con una formación distinta en las ingenierías a la de la universidad tradicional. La UBA contaría con el apoyo del Centro Argentino de Ingenieros. Esta nueva universidad se nutrió de personal altamente calificado que tenía sus aspiraciones universitarias postergadas a causa del criterio de carrera cerrada aplicado por el modelo de las ingenierías de la Universidad de Buenos Aires. La Universidad Obrera Nacional fue, según el proyecto de Pezzano, un instituto de formación técnica terciaria asimilable en su organización y estructura a una universidad moderna (Sobrevilla, 2004, 2006; Pezzano, 1951). Siguiendo a Sobrevilla (2006: 25-26), graficamos de la siguiente manera las diferencias del proceso de formación del ingeniero de fábrica de la Universidad Obrera Nacional y del proceso de formación del modelo generalista de ingeniero egresado de las universidades clásicas.
Gráfico 3.1. Modelos de egresados de Ingeniería en la Argentina peronista
Universidad Obrera Nacional | Universidades clásicas |
1) Ingreso solo para alumnos de las escuelas secundarias técnicas de ciclo superior no inferior a 6 años de estudio y en carreras afines con el título de ingeniero pretendido. | 1) Ingreso para alumnos provenientes de cualquier escuela media, sin distinción alguna, con 5 años de estudio como mínimo y sin ser necesaria alguna afinidad con la ingeniería o la técnica. |
2) Durante los estudios el alumno debía tener una ocupación rentada relacionada con lo mismo que estaba estudiando, probada mediante un certificado. | 2) Los horarios de clase se habían previsto para el alumno de tiempo completo, aun cuando no se impidiese que desempeñase una ocupación rentada, si lograba congeniar horarios. |
3) Horarios de clase compatibles con los horarios de trabajo, para permitir a los alumnos atender a las clases después de la jornada de labor. | 3) Régimen de clase con horarios preferentemente diurnos, aun cuando muchas clases resultasen vespertinas. El sistema de estudio no consultaba necesidades laborales. |
4) Clases tipo seminario, con reducido número de alumnos por profesor, el que se encargaba de la teoría y de la práctica, procurando un acentuado aprovechamiento del tiempo en clase, dado que el alumno, se suponía, no disponía de tiempo fuera de clases. | 4) Clases de teoría, mayoritariamente de tipo magistral, y clases de práctica netamente separadas y con horarios y modalidades dispersos dentro del día según conviniera a docentes y profesores, conforme a los criterios de la libertad de cátedra y un sistema proveniente del Medioevo. |
5) Asistencia obligatoria a las clases teóricas y prácticas, es decir, a la totalidad de ellas. | 5) Asistencia voluntaria a las clases teóricas y obligatoria a algunas prácticas, según lo decidiera cada cátedra. |
Para contrastar las diferencias vertidas en la formación del ingeniero de fábrica de la Universidad Obrera Nacional con el ingeniero de tipo generalista de la universidad clásica, tomamos los planes de estudio[3] de la Universidad Obrera Nacional y lo comparamos con el de la Universidad Nacional Eva Perón para distinguir similitudes y diferencias. En la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas de la Universidad Nacional Eva Perón, para 1953 se dictaban las siguientes especialidades de grado en las ingenierías: Civil, Aeronáutica, en Construcciones, Electromecánica, Sanitaria, Hidráulica, Electricista, Mecánica, en Telecomunicaciones, Química, en Organización y Economía y Geodesta. Todas estas carreras tenían una duración de 5 años, con clases teóricas de tipo magistral, y clases prácticas netamente separadas con fuerte contenido de materias físico-técnicas. Su objetivo era formar profesionales técnicos generalistas de alto nivel. A nivel de posgrado, se dictaban los siguientes doctorados: en Ingeniería, en Ciencias Matemáticas y en Ciencias Físicas. Para obtener el título de doctor ingeniero, el aspirante debía ser ingeniero especializado con 5 años de experiencia en ejercicio de su profesión y, en el caso de los diplomados en el ciclo superior, que eran los ingenieros civiles, mecánicos, electricistas y electromecánicos, solamente aprobar una tesis (Universidad Nacional Eva Perón, 1953). Su primer decano como facultad dentro de la Universidad Nacional de La Plata fue el Dr. ingeniero geógrafo Francisco Porro de Somenzi, en 1906. La Facultad de Ciencias Fisicomatemáticas de la Universidad Nacional de La Plata, durante la presidencia de Joaquín V. González, se inspiró en un modelo mixto universitario, incorporando características de los modelos alemán, francés y norteamericano bajo una perspectiva humanista, científica, analítica, productiva de contenidos nuevos, conectado a su entorno social y bajo un continuo proceso de autoevaluación para perfeccionarse como universidad moderna. Los orígenes de esta Universidad y en especial el de la Facultad de Ciencias Fisicomatemáticas están íntimamente ligados con la vida política de González y el modelo de país agroexportador de Roca y de Quintana. González (1927) subrayaba que la reforma universitaria de 1918 terminaría de confeccionar el modelo de universidad moderna bajo los principios de cogobierno, libertad y autonomía de la Universidad Nacional de La Plata, que durarían hasta la actualidad.
En el currículum de los programas de Ingeniería de la Universidad Nacional Eva Perón, podemos vincular los contenidos educativos de ingeniería generalista de la universidad reformista, basada en el apoyo empírico de los conocimientos y el alejamiento de todo dogmatismo. Para argumentar esto, tomamos como ejemplo el plan de estudio de la carrera Ingeniería en Construcción de la Universidad Nacional Eva Perón y lo equiparamos con las especialidades de ingeniero de fábrica en Construcciones de Obras, de ingeniero de fábrica en Construcciones Mecánicas, de ingeniero de fábrica en Construcciones Electromecánicas, y de ingeniero de fábrica en Construcciones Aeronáuticas (Reglamento de Organización y Funcionamiento de la Universidad Obrera Nacional, 1953).
Al examinar estos planes de estudio, pudimos encontrar similitudes en las obligaciones académicas que componen el campo profesional específico de las materias físico-técnicas de las ingenierías tales como Álgebra, Física, Química, Geometría Analítica y Matemática. Pero los contrastes centrales que diferencian el perfil de formación entre el ingeniero de fábrica en Construcción en sus distintas especialidades y el ingeniero en Construcción de la Universidad Nacional Eva Perón son la influencia epistemológica de las denominadas “materias humanistas” y el modelo de ingeniería predominante en la confección del currículum. En los planes de estudio de Ingeniería en Construcción de la Universidad Nacional Eva Perón, alcanzamos a advertir obligaciones académicas humanísticas como Epistemología de la Ingeniería, impartida bajo un ethos laico, filantrópico, naturalista y técnico de la disciplina contrario al ethos católico y la doctrina nacional peronista, que daban los sustentos epistemológicos a las materias humanísticas tales como Legislación del Trabajo o Sindicalismo Justicialista y legislación obrera en el proceso de formación de los ingenieros de fábrica de la Universidad Obrera Nacional. Siguiendo con estas comparaciones, concluimos que en la Universidad Nacional Eva Perón prevalecía un modelo de formación de perfil más científico que ejecutivo, orientado a crear profesionales de la tecnología, fueran obreros o no. En cambio, en la Universidad Obrera Nacional, el modelo de formación predominante del ingeniero de fábrica estaba encauzado hacia el saber hacer del estudiante-obrero integrado con aportes relevantes de humanidades tales como historia sindical, sociología, legislación, particularmente legislación laboral y economía. Por lo tanto, podríamos especificar que su perfil era más ejecutivo que científico (Reglamento de Organización y Funcionamiento de la Universidad Obrera Nacional, 1953).
Otro de los modelos de formación técnica, que tomamos como estudio de caso para su comparación con el de la Universidad Obrera Nacional fue el del Massachussets Institute of Technology. Esta escuela de ingeniería nos resultó de interés porque fue propuesta por la oposición reformista, en la figura del diputado Del Mazo (1955), a la hora del debate por la aprobación de la ley de creación de la Universidad Obrera Nacional en 1948 por considerarla un modelo de enseñanza que formaba al hombre en cuanto a cómo había de vivir, incorporando así el adiestramiento profesional y el conocimiento de las artes liberales. La escuela de ingeniería del Massachusset Institute of Technology se caracterizaba en 1953 por sostener el programa tecnológico diversificado más grande entre los educadores de nivel superior de instrucción en ingeniería de los Estados Unidos. Estaba asentado sólidamente en la ciencia más que en la práctica de la ingeniería empírica. Su programa de posgrado se había fortalecido y ampliado considerablemente en los últimos años, y las actividades de investigación se habían multiplicado.
Otro aspecto importante era la sustitución en el currículum de las materias de instrucción estereotipadas por proyectos integrales de ingeniería. Su plan de estudios era de 4 años, centrado en un fuerte contenido de ciencias básicas y educación general, que constaba de una secuencia planificada de asignaturas no profesionales en los campos de la economía y de las humanidades, y en desarrollos modernos en tecnología, así como en la adición de varias materias especiales. Las materias humanísticas tenían una asignación horaria del 16 al 20 % del tiempo total del plan de estudios. El currículum típico de ingeniería de esa época en el Massachussets Institute of Technology abordaba materias en los campos de inglés, historia, economía, psicología y música, además de matemáticas, física y química elementales, que sumaban el equivalente a 2 años completos de un plan de estudios universitario seguido por estudiantes de artes liberales que estaban interesados en las ciencias (President’s Report Issue, 1952).
Para terminar este apartado, afirmamos que el circuito educativo técnico ejecutado por el peronismo se diferenciaba del reformista y funcionaba de hecho para la clase trabajadora. La Universidad Obrera Nacional nació con la idea de ser una universidad mejor que la clásica, y que debía enmendar los errores de esta, por fundarse en cursos con exceso de alumnos, con una base inadecuada de ingeniería enciclopédica para las ingenierías especializadas, que estaban alejadas del contacto directo con la industria y las necesidades de sus ramas, y con falta de laboratorios y gabinetes de experimentación. La industria necesitaba técnicos capaces de perfeccionar sus métodos de trabajo para hacer más eficiente y competitiva la estructura y organización productiva nacional. Se confeccionó bajo el modelo de educación técnica superior alemana del Instituto Politécnico de Berlín (división de la fuerza del trabajo para el desarrollo industrial), fomentado por la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional y la Secretaría de Trabajo y Previsión, diferenciándose claramente del sistema técnico francés con incorporaciones del sistema inglés (profesionalizante-liberal) de las escuelas de fábricas dependientes del Ministerio de Educación.
Pero este anhelo jamás se logró concretar en la práctica. Al producirse la Revolución Libertadora, se produjo un cambio radical desde el punto de vista de su estructura de funcionamiento, pero no en la fisonomía del alumnado. Sus primeros alumnos cursaban el tercer y cuarto año de estudio. Debido a esta reestructuración académica llevada a cabo por el nuevo gobierno, la Universidad Obrera Nacional no obtuvo ningún egresado con el título de ingeniero de fábrica y su proyecto fundacional fue tergiversado (Pezzano, 1951; Vilella, 2010; Reglamento de Organización y Funcionamiento, 1953; Revista de la Universidad Obrera Nacional, n.º 5, 1954).
3. Las condiciones establecidas para el ingreso de los estudiantes
Una grave carencia estructural característica en la historia argentina fue la falta de institutos especializados técnicos de nivel superior. Para dar respuesta a este problema central de carácter estratégico para la Argentina industrial, Perón decidió jerarquizar con nivel superior al sistema técnico argentino, fortaleciéndolo con la movilización social de nuevos actores sociales (estudiantes-obreros) gracias al mérito académico, y que la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional fuera la encargada de centralizar la planificación estratégica peronista de ciencia y tecnología, para lo que puso bajo sus órbitas a la Universidad Obrera Nacional y a las escuelas de fábricas. Los problemas centrales con que se encontró la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional, a la hora de poner en funcionamiento a la Universidad Obrera Nacional, fueron la disparidad en la calidad de los profesores originales, la ubicación en el plan de estudio de las materias que tenían correlativas, la distribución de horas cátedra en la totalidad del plan de estudio, la falta de materias especializadas técnicas y culturales y la ausencia de idioma técnico extranjero. Los alumnos podían ser regulares o libres. El primer problema se encauzó con el llamado a concurso de antecedentes. Se dispuso que la carga horaria del dictado de clases fuera de lunes a sábado (inclusive) con una duración de no más de 4 horas, y, para los alumnos que por motivos laborales no podían completar la carrera en 5 años, se acordó una ampliación de 6 años (Ávila et al., 2019; Pezzano, s. f.; Revistas de la Universidad Obrera Nacional, n.º 5 y 7, 1954; Santos Carrera, 2001).
La Universidad Obrera Nacional abrió sus aulas a los estudiantes-obreros el 17 de marzo de 1953, pero su fecha de fundación oficial es el 7 de octubre de 1952, día en que se dictó el decreto oficial presidencial n.º 8.014, y el orden de referencia en la inscripción se hizo respetando el siguiente orden:
1°. – Los obreros adultos que han egresado del ciclo de capacitación (tres años) y ciclo técnico (cuatro años) de las Escuelas dependientes o reconocidas y fiscalizadas por la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional.
2°. – Los egresados de las Escuelas de Aprendizaje y de Fábrica que hayan cumplido con igual exigencia.
3°. – Los egresados de las Escuelas Industriales de la Nación con el título de Técnico o Maestros Mayores de Obra.
Solo podrán ingresar a una especialidad de Ingeniería de Fábrica aquéllos que posean un Título Técnico en esa misma especialidad (Revista de la Universidad Obrera Nacional, n.º 8, 1954: 38).
La Universidad Obrera Nacional presentó una respuesta efectiva al problema del elitismo universitario al poner al obrero como sujeto pedagógico privilegiado y proyectar una organización del currículum novedosa, que atendiera a esa población heterogénea. Su alumnado se caracterizó por ser trabadores que ejercían como técnicos de fábrica o industriales, concurriendo a clases después del trabajo (Ávila et al., 2019; Pezzano, s. f.; Santos Carrera, 2001). En relación con las condiciones de ingreso, la ley n.º 13.229/48 establecía:
Art. 11: Para ingresar a la Universidad Obrera Nacional se requiere:
Acreditar título de técnico de fábrica, expedido por la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional (Cursos de perfeccionamiento Técnico), o título de egreso de las Escuelas Industriales del Estado;
Comprobar los demás extremos mencionados por el artículo 3 de esta Ley.
Reproducimos seguidamente dicho artículo:
Comprobar la condición de obrero, por medio de la libreta de trabajo, que instituye el artículo 61, del título LXXVI, de la Ley Nº 12.921, para menores y en la toma fehaciente que establezca el Poder Ejecutivo para los adultos;
Comprobar buena conducta, consagración honrada al trabajo y respeto por las Leyes, mediante certificado expedido por autoridad competente;
Los demás que establezcan los reglamentos a dictarse.
Para analizar e interpelar el perfil de los aspirantes a ingeniero de fábrica fomentados por el peronismo para la Universidad Obrera Nacional, entre 1953 y 1955, tomamos en consideración las siguientes dimensiones teóricas de Gómez Araujo (1945: 110-111) y las interpelamos con los problemas del aprendizaje y la orientación de la enseñanza técnica durante el proceso de formación y con las condiciones de ingreso del Reglamento de Organización y Funcionamiento de la Universidad Obrera Nacional (1953):
La edad del aprendizaje es la de la adolescencia, vale decir, cuando el carácter no está formado, cuando se es más permeable a toda sugestión o influencia extraña.
El aprendiz que debe permanecer muchas horas del día al lado de un obrero adulto es fácil presa para la difusión de ideas que no siempre son las más convenientes a la moral y al sentimiento de defensa y salvaguardia de nuestra nacionalidad.
El obrero adulto generalmente está afiliado a gremios. No es conveniente la agremiación de jóvenes inexpertos sin personalidad ni responsabilidad.
Muchos obreros en nuestro país son todavía de origen extranjero o no se han asimilado completamente a nuestra modalidad nacional. Es inadmisible que nuestra juventud pueda tener otra formación espiritual que no sea la nuestra, la Argentina, lo que constituye una sacrosanta necesidad de nuestra vida de nación independiente.
Técnicas y económicas:
El obrero egresado de una escuela profesional es más disciplinado.
Si bien al principio conoce menos que un obrero adulto formado en el taller los menesteres propios del trabajo asimilan fácilmente y aprende con rapidez, y como tiene conocimientos teóricos y sabe dibujar, pronto lo iguala y fácilmente lo supera, porque tiene una visión más amplia y segura del trabajo industrial.
Con la promulgación del art. 43 del decreto n.º 8.014/53 por parte del peronismo, se estableció como política pública educativa planificada de fortalecimiento e impulso de democratización del sistema de educación superior técnico argentino el sistema de ingreso irrestricto por medio de la eliminación del proceso selectivo en la Universidad Obrera Nacional. Este sistema de ingreso de enseñanza secundaria especializada es indispensable para adquirir conocimientos técnicos de nivel superior (Pezzano, s. f.; Revista de la Universidad Obrera Nacional, n.º 8, 1954).
4. El horario planteado para el dictado de las clases
El calendario académico constaba de 200 días efectivos de clase al año, y se estructuraba del siguiente modo: el 15 de marzo era la fecha de apertura de los cursos, y el 30 de noviembre del año correspondiente de cursada, la fecha de cierre de estos. La enseñanza se impartía en forma de seminario diurno y nocturno, en donde trabajaban alumnos y profesores, de lunes a viernes de 19:15 a 22:30, y dejaban los sábados de 14:30 a 17:30 para las clases que exigían una demostración experimental o bien una práctica experimental de gabinete o laboratorio, contabilizando un total de 24 horas de clases semanales teórico-prácticas. Por esto último se comprenden la ejercitación y los problemas que debían intercalarse en el curso de las clases para que resultasen estas más claras y aplicadas. Este calendario académico fue pensado para un nuevo modelo educativo superior, en donde se priorizaba el valor formativo del trabajo en la industria para el área académica del nuevo sujeto pedagógico de la Universidad Obrera Nacional, que era el estudiante-obrero que estaba obligado a trabajar en la industria del ramo, y luego concurrir a estudiar. De esta forma, se respetaba el descanso continuado a los estudiantes durante el fin de semana y los estudiantes-obreros se podían dedicar a estudiar sin preocuparse por costear sus estudios. Aunque el total de horas semanales era de 24 horas, cifra muy inferior a las 32 o 36 horas de cursada de la universidad tradicional, los estudiantes-obreros de la Universidad Obrera Nacional ingresaban con una práctica ejecutiva y una versación acrecentada con respecto a los estudiantes de las ingenierías de la universidad tradicional por los 3 años del ciclo de capacitación y los 4 años del ciclo técnico (Pezzano, s. f.; Revista de la Universidad Obrera Nacional, n.º 9, 1954; Silva, 2012, 2017).
Gráfico 3.2. Horario de clases
| 1° Hora | 19.15 hasta 20.00 |
| 2° Hora | 20.05 hasta 20.50 |
| 3° Hora | 21 hasta 21.45 |
| 4° Hora | 21.45 hasta 22.30 |
Fuente: Revista de la Universidad Obrera Nacional, n.º 8 (1954: 38).
La asistencia a clase era obligatoria, con una exigencia administrativa del 75 % que le proveía al estudiante-obrero su condición de regular, al igual que trabajar en la rama de la industria o especialidad que estudiase. Aquellos que adeudaban una materia podían anotarse y cursar el año superior, pero tenían establecido un término dentro del cual debían aprobar la materia que les faltaba, caso contrario tendían que repetir el año en forma regular. Y los que, por sus faltas reiteradas o por no aprobar los exámenes trimestrales, etc., perdían tal condición quedaban de hecho separados de esta. La ejercitación y las tareas experimentales se encontraban a cargo del profesor de la cátedra, y el régimen de promociones se establecía en torno a la calificación conceptual y en exámenes trimestrales. También existía un artículo de evaluación anual para todo el personal de la institución, que igualaba a profesores y personal administrativo. Los cursos eran pequeños y gratuitos. Siendo el vínculo pedagógico más flexible que en otras universidades, ya que el profesor debía ser padre o amigo de sus alumnos.
Otro aspecto importante era la participación activa de los estudiantes-obreros en las prácticas de extensión y actos institucionales. Su asistencia a estas actividades era de tipo obligatoria. En caso de ausencia, al alumno se lo sancionaba con doble falta. Este aspecto de la vida institucional era muy tenido en cuenta por las autoridades de la Universidad Obrera Nacional a la hora de exponer los lineamientos estratégicos del año académico en la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional (Koc, 2019; Pezzano, s. f.; Dussel & Pineau, 1995; Revista de la Universidad Obrera Nacional, n.º 5, 1954).
5. El diseño del currículum del plan de estudio
Los planes de estudios de las distintas especialidades de las Ingenierías de Fábrica se definían por una base igualitaria compacta físico-matemática en los dos primeros años, que le permitía resolver, con un conocimiento mínimo de los materiales, de su resistencia y de su utilización racional, los problemas cada vez más complejos de la rama de su especialidad de la industria moderna, con la dirección y el asesoramiento de sus profesores. La formación científico-técnica poseía una mayor carga horaria que la sociopolítica. La existencia de un currículum con conocimiento técnico más conocimiento sociopolítico en la Universidad Obrera Nacional la catapultó como establecimiento modelo del sistema de enseñanza técnico-profesional peronista (sindicalismo justicialista y legislación obrera, higiene y seguridad laboral, organización de la producción, etc.). Sus planes y métodos de estudios estaban destinados a los estudiantes-obreros que trabajaban en la práctica del taller para que comprendieran que estaban destinados a ser hombres buenos y del pueblo. Esta propuesta integrada del currículum puso el acento en los ejes epistémicos propuestos por la filosofía tomista clásica que dio el cuerpo doctrinal al proyecto de cultura popular institucional y los ejes socioeconómicos del proyecto de país pensado por Perón, favoreciendo una articulación horizontal y vertical de la institución. Por lo tanto, era menos rígido que el de las ingenierías tradicionales. Al inicio del año académico, cada profesor debía entregar la planificación anual detallando los trabajos técnico-didácticos previstos y las actividades que proyectaba hacer con los alumnos. Siendo la función de los profesores enseñar y el deber de los alumnos aprender (Castellani, 1953; Conditi, 1954; Dussel & Pineau, 1995; Pezzano, s. f.; Reglamento de Organización y Funcionamiento de la Universidad Obrera Nacional, 1953; Revistas de la Universidad Obrera Nacional, n.º 1, 1953; Revistas de la Universidad Obrera Nacional, n.º 5 y n.º 9, 1954).
En la Universidad Obrera Nacional, se estipulaba que el alumno cursara cinco asignaturas por año con una carga horaria de 20 horas semanales, excepto en tercer año, en el que debía cursar seis materias. Mientras que en la universidad tradicional la carga horaria en Ingeniería rondaba las 30 horas semanales (Pezzano, s. f.; Silva, 2017). El Reglamento de Organización y Funcionamiento de la Universidad Obrera Nacional (1953), redactado por la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional con el aval del Ministerio de Educación nacional, en su capítulo XI referido a la enseñanza nacional nos dice lo siguiente con respecto a la organización de los estudios en la Universidad Obrera Nacional:
Art. 20°. – Los estudios de la Universidad Obrera Nacional se realizarán de acuerdo con los planes de estudios, programas e instrucciones generales aprobados por la Comisión Nacional.
Art. 21°. – El comienzo, duración y finalización de las clases diarias serán establecido por la Comisión Nacional de Aprendizaje.
Art. 22°. – El horario de clases será reglamentado por cada Facultad, de acuerdo con las características de la zona.
Art. 23°. – El curso lectivo está dividido en tres períodos; al finalizar cada uno de los cuales los profesores tendrán la obligación de tomar exámenes teórico-práctico de lo tratado en su transcurso, procediendo a la correspondiente calificación. Estas calificaciones serán promediadas al finalizar el curso lectivo y la nota resultante se promediará a su vez con la que obtenga el alumno en el examen final anual, a efectos de determinar su calificación definitiva en la asignatura. Las calificaciones serán:
Cinco | Sobresaliente |
Cuatro | Distinguido |
Tres | Bueno |
Dos | Aprobado |
Uno | Aplazado |
Cero | Desaprobado |
El promedio de las calificaciones de la materia de cada curso da el orden de mérito relativo a los alumnos del mismo, que permitirá a la vez establecer el orden de mérito de egreso, promediando al efecto las calificaciones anuales obtenidas en cada curso.
Art. 24°. – La enseñanza en la Universidad comprenderá la exposición teórica de las asignaturas correlativamente con la aplicación práctica de las mismas (Revista de la Universidad Obrera Nacional, n.º 6, 1954: 50).
Con respecto a la vinculación entre extensión universitaria y currículum, el rectorado de la Universidad Obrera Nacional, teniendo en consideración lo acordado por el Superior Gobierno a los egresados de las escuelas de aprendizajes y a los alumnos de la institución, intentó hacer valer, por medio de un memorándum al ministro de Trabajo y Previsión, Alejandro Giovarini, la homologación de sus títulos académicos amparándose en el decreto presidencial n.º 10.682/52 y según lo establecido en forma parcial por la Resolución E.N.T. n.º 443/54, que se refería al carácter de títulos nacionales de los diplomas y certificados de las escuelas de formación técnicas bajo responsabilidad de la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional. De esta manera, los egresados hubieran obtenido homologación profesional en igualdad de condiciones que los expedidos por otros institutos nacionales, teniendo el mismo reconocimiento en los convenios colectivos de trabajos y pudiendo acceder a las bonificaciones de carácter general (Pezzano, s. f.; Revista de la Universidad Obrera Nacional, n.º 6, 1954). Pero esta medida no se pudo efectivizar debido a que no hubo ningún graduado de la Universidad Obrera Nacional con el título de ingeniero de fábrica.
6. La metodología de enseñanza implementada
La expansión de la oferta académica en la apertura de nuevas carreras está íntimamente en relación con la existencia de una real demanda social que asegure la incorporación de alumnos según las necesidades sociales que justifiquen su apertura y la efectividad de condiciones académicas que respondan a los principios de excelencia definidos institucionalmente (Barsky et al., 2007). En el caso de la Universidad Obrera Nacional, fueron los nuevos actores sociales que dieron entidad a un nuevo sujeto pedagógico durante el peronismo con sentido de responsabilidad social nombrado “estudiante-obrero”. Teniendo en cuenta este perfil del estudiante-obrero, se pensó como metodología de enseñanza una impronta moderna e innovadora, caracterizada por programas de estudio con una fuerte lógica propia de la rama de la profesión que se cursaba y un sistema dinámico personalizado en el aula, aprovechando los saberes de los estudiantes adquiridos por su experiencia laboral y una particular articulación entre la ciencia, la técnica, el trabajo y la política educacional, mediante una ejercitación pertinente por tema del profesor, de modo tal que el alumno se viera comprometido a estudiar clase por clase.
Los docentes de la Universidad Obrera Nacional tenían dedicación parcial, por lo que debían trabajar en otras universidades nacionales. Con el establecimiento del régimen de incompatibilidades por medio del decreto n.º 5.845/55, se reincorporó a los profesores que habían estado exceptuados por el decreto anterior n.º 20.778/54. Las cátedras eran obtenidas, en su mayoría, por concurso público de titulares en las distintas regionales, y era necesaria una constante actualización de conocimientos por medio de cursos para dar respuestas a las demandas técnicas y científicas de la industria de la época y de los “estudiantes-obreros” (Álvarez de Tomassone, 2007a; Malatesta, 2008; Pezzano, s. f.; Reglamento de Organización y Funcionamiento de la Universidad Obrera Nacional, 1953; Revista de la Universidad Obrera Nacional, n.º 1, 1953; Silva, 2012, 2017, 2020[4]). Con respecto a la metodología de examen, el Reglamento de Organización y Funcionamiento de la Universidad Obrera Nacional (1953), en su capítulo XII titulado “De los exámenes”, disponía lo siguiente:
Art. 25°. – No existirá exención de exámenes de ninguna asignatura.
Art. 26°. – Para presentarse a examen de las materias son requisitos indispensables:
Aprobar el curso teórico-práctico de la respectiva materia.
Haber obtenido en aquellas un promedio anual de dos o más puntos;
De no satisfacerse el requisito enunciado en primer término, deberá repetirse íntegramente el año de estudios.
Art. 27°. – Las fechas de exámenes serán fijadas en las épocas de diciembre y marzo de cada año, siendo determinadas especialmente las relativas a los exámenes de las materias previas.
Art. 28°. – El examen deberá tomarse en la siguiente forma:
Una prueba práctica sobre algunos trabajos realizados en el curso, que será eliminatoria;
Una prueba teórica de una duración no menor a diez minutos, ni mayor a treinta.
Art. 29°. – El alumno aplazado en una materia podrá inscribirse en el año inmediatamente superior, debiendo rendirla en condición de previa inmediatamente antes de los exámenes de diciembre de dicho año o de marzo subsiguiente. En caso de no aprobar la materia previa, el alumno no podrá rendir el examen de las correlativas que correspondan al año en que está inscripto.
Art. 30°. – El alumno que en el último año de estudios de la Facultad tuviera una materia aplazada, podrá rendirla dentro de un término no menor de tres meses ni mayor de doce. De no aprobarla tendrá el derecho de solicitar un último examen al decano (Revista de la Universidad Obrera Nacional, n.º 6, 1954: 50).
Para respetar la libertad de cátedra y el excesivo control de las autoridades universitarias sobre los temas dictados durante la cursada, se estipuló una novedosa modalidad de examen de los cursos teórico-prácticos para que ni el profesor, ni los alumnos supieran los temas que evaluar hasta el momento mismo del examen, para lograr de este modo que el alumno estudiara todo lo visto hasta el día anterior a la fecha del examen. La modalidad era la siguiente: el profesor armaba un temario de unidades del programa por abordar en la cursada durante un determinado tiempo estipulado del cronograma académico y se lo entregaba al decano al inicio del curso. El día del examen, el decano elegía tres temas y los ponía en tres sobres distintos, dejándole al profesor la elección de uno de los sobres en que estaban los temas por evaluar al inicio del examen, quien lo abría delante del curso (Mantelini & Vilella, 2009[5]; Pezzano, s. f.). En referencia a los exámenes finales, la modalidad establecida por el Reglamento de Exámenes de la Universidad Obrera Nacional (1953), en su apartado titulado “De los exámenes Finales, Complementario y Previos”, era la siguiente:
Art. 3°. – La constitución y función de las mesas examinadoras estarán reglamentadas de la siguiente manera:
El Secretario Técnico propondrá al Decano de la Facultad respectiva, la constitución de las mesas examinadoras (Art. 18, inciso 8, Decreto del P.E. Nacional no 804) de acuerdo a las siguientes directivas generales,
Las mesas examinadoras se formarán con tres profesores, titulares, provisorios o adjuntos, de la misma asignatura, si los hubiere, o de asignatura afín,
Las mesas examinadoras serán presididas por el profesor de la asignatura, para cada división, o en ausencia de la misma el que designe el Secretario Técnico.
Art. 5°. – Se utilizará como programa de examen el programa oficial aprobado por la Universidad. De este programa se excluirán las bolillas y los puntos de ellas que por causas conocidas no hayan podido darse durante el año, y que el Decanato ha tomado debido conocimiento.
Art. 6°. – De cada asignatura y para cada división se labrará un acta en planilla volante y se volcará en el libro de Actas, firmadas ambas por el Presidente y Vocales de la mesa examinadora (Revista de la Universidad Obrera Nacional, n.º 7, 1954: 48).
Pero, en noviembre de 1953, por medio del decreto n.º 21.812, se reformó el Reglamento y Organización de la Universidad Obrera Nacional en los artículos concernientes a la enseñanza y los exámenes finales, y se confeccionó un tipo de régimen de promoción que suprimía la modalidad de examen final obligatorio por una nota promedio final resultante de las calificaciones obtenidas en las exposiciones orales, experiencias o ejercitaciones, y de un examen teórico. En caso de bochazo en cualquier instancia, el alumno no promocionaba la materia y debía rendir un examen final obligatorio. Únicamente se podía llevar una materia previa, que debía ser aprobada en el término del siguiente ciclo lectivo para que fuera reconocido el año superior cursado, pero si el alumno desaprobaba dos o más materias en los finales que se estilaba en marzo, repetía el curso. Este sistema de evaluación era muy similar al utilizado en la enseñanza media especializado (Álvarez de Tomassone, 2007a; Pezzano, s. f.).
Como cierre de este corolario, concluimos que la orientación didáctica de la Universidad Obrera Nacional de clases activas y no conferenciales veló por una formación de profesionales con criterio realista-ejecutivo, poniendo especial énfasis en la articulación entre ciencia, técnica, trabajo, proyecto de país y cuestiones educativas de formación técnica superior. La práctica deportiva no obligatoria y organización de campamentos fue pensada para fortalecer el cuerpo de los estudiantes-obreros, la enseñanza religiosa para robustecer el espíritu y las conferencias de extensión universitarias para la formación de la conciencia cultural-social del ser nacional (Pezzano, s. f.).
7. La concepción federal otorgada
La enseñanza regionalizada de la Universidad Obrera Nacional fue una política pública educativa de interés estratégico concebida por el peronismo para romper con la falta de centros de profesionales de formación técnica en el interior del país y la centralización y homogeneización del sistema de educación superior reformista. Su objetivo era satisfacer las necesidades técnico-industriales regionales de la Argentina industrial por medio de un movimiento académico de recuperación nacional, profundo y humanista. Esta escasez de centros de formación técnica en el interior del país traía dos problemas graves en el seno de la familia obrera. El primero, el alejamiento a temprana edad del núcleo familiar del joven hijo del obrero hacia centros urbanos, con todos los peligros propios de esa separación. Y el segundo, que aquellos que no emigraban hacia las grandes urbes debían conformarse con un aprendizaje autodidáctico, no siempre eficaz y generalmente difícil (Napoli, 2005; Malatesta, 2008; Pineau, 1997; Revista de la Universidad Obrera Nacional, n.º 5, 1954). La sede del rectorado compartía edificio con la sede de la facultad regional de Buenos Aires, cita en la Av. Medrano 927, Capital Federal.
Durante el año 1953 funcionaron con pleno éxito las Facultades Regionales de la Universidad Obrera, que seguidamente detallamos con su correspondiente dirección: Facultad Regional de Buenos Aires, Medrano 951, Buenos Aires; Facultad Regional de Rosario, Avda. Carlos Pellegrini 250, Rosario, Provincia de Santa Fe, Facultad Regional de Santa Fe, Junín 2850, Santa Fe; Facultad Regional de Córdoba, Viamonte 150, Córdoba; Facultad Regional de Mendoza, 25 de mayo 849, Mendoza. En el curso de este año quedaron habilitadas, además, las siguientes: Facultad Regional de Bahía Blanca, Rondeau 29, Bahía Blanca; Facultad Regional de Tucumán, Ayacucho 850, Tucumán y Facultad Regional Eva Perón, Calle 53 no 457, Ciudad de Eva Perón, Provincia de Buenos Aires (Revista de la Universidad Obrera Nacional, n.º 5, 1954: 15).
Las facultades regionales de Buenos Aires, Santa Fe, Rosario y Córdoba, reconocidas como las fundantes, iniciaron sus cursos académicos en marzo de 1953. En el 16 de junio de 1953, abrió oficialmente sus puertas la sede de Mendoza, aunque su creación había sido prevista por la ley n.º 13.229/48 y se incluyó en el segundo plan quinquenal. El 31 de marzo de 1955, se creó la facultad regional de Avellaneda. Al mismo tiempo, la industria, el comercio, la construcción y demás actividades relacionadas al desarrollo socioeconómico y cultural regional se vieron afectados de modo positivo con una oferta diversificada en las distintas sedes. Córdoba, por ejemplo, ofrecía entre sus especialidades Construcciones Aeronáuticas, en Mendoza Construcciones de Obras y Antisísmicas (Dussel & Pineau, 1995), y en Santa Fe Industrias Químicas y Construcciones Navales (Santos Carrera, 2001). Las facultades regionales de Eva Perón, Bahía Blanca y Tucumán, por medio de la resolución n.º 28 C/54 de la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional, se crearon teniendo en consideración para tal fin las especialidades necesarias para el desarrollo industrial de la zona de interés pertinente y el probable alumnado que concurriría a ella (Revista de la Universidad Obrera Nacional, n.º 5, 1954). A raíz de esto, el rector Conditi dictó la resolución n.º 62, que determinaba:
Art. 1°. – Implantar en la Facultad Regional Eva Perón (Bs. As.), las siguientes especialidades:
Construcciones Mecánicas, Electrotécnica, Química industrial, Construcciones de Obra, Construcciones Navales, hasta formar (2) divisiones, de acuerdo a la inscripción que se registre.
Art. 2°. – Establecer en la Facultad Regional de Bahía Blanca, las siguientes especialidades:
Construcciones Mecánicas, Electrotécnicas, Construcciones de Obras, Construcciones Navales y Mecánica Rural, hasta formar un máximo de (2) divisiones.
Art. 3°. – Implantar en la Facultad Regional de Tucumán, las siguientes especialidades:
Construcciones Mecánicas, Electrotécnicas, Mecánica y Transporte Ferroviario, hasta formar un máximo de (2) divisiones.
Art. 4°. – De forma (Revista de la Universidad Obrera Nacional no 5, 1954:26).
En pocos años, esta nueva concepción de cultura universitaria integralmente aplicada por medio de la regionalización impulsó una fuerte inserción con criterio de auténtica unidad nacional, entre la Universidad y su medio geográfico, ya que fue proyectada estratégicamente para reactivar la economía-industrial regional impulsando una formación técnico-industrial con base en las necesidades de ciudades como Bahía Blanca y su área de influencia regional, logró su transformación cultural y entró en tensión con la histórica política de centralización educativa y cultural argentina focalizada en Buenos Aires y su área metropolitana, ya que las facultades regionales fundantes se encontraban en ciudades donde ya había universidades, por lo cual de este modo brindaban una instrucción más integral a los hijos de las familias obreras (Malatesta, 2008; Pezzano, 1951; Revista de la Universidad Obrera Nacional, n.º 1, 1953; Silva, 2017, 2020[6]).
Finalizamos este capítulo diciendo que las grandes debilidades estratégicas territoriales de nuestro país fueron y siguen siendo, en primer lugar, la falta de infraestructura interna acorde a nuestras necesidades estratégicas en sectores y servicios tales como comunicaciones, vías ferroviarias, viales, fluviales, defensa y seguridad, y, en segundo lugar, la fuerte concentración en y hacia Buenos Aires; en realidad el país todo miraba y mira hacia ese puerto, pero el sistema de regionalización federal dispuesto por la Universidad Obrera Nacional con capital humano calificado formado para la industria regional mejoró este escenario, aunque es cierto que la situación de posguerra era favorable, a diferencia de las carencias que mostraba el mundo (Pezzano, s. f., 1951; Santos Carrera, 2001).
Imagen 3.1. “Llega el Gral. Perón a la Facultad Regional de Buenos Aires. Lo acompaña el Ministro de Educación, Dr. Armando Méndez San Martín, el Rector de la Universidad,
Cecilio Conditi, y el Vicerrector, Pascual Pezzano”

Fuente: Revista de la Universidad Obrera Nacional (1953-1954:9)[7].
Imagen 3.2. “Inauguración de cursos en la Universidad Obrera Nacional.
Se entona el himno Nacional en el aula magna de la UON. Buenos Aires”

Fuente: Revista de la Universidad Obrera Nacional (1953-1954: 10)[8].
Imagen 3.3. “El rector Conditi, hace uso de la palabra para referirse a la ceremonia
que tuvo lugar ese día”

Fuente: Revista de la Universidad Obrera Nacional (1953-1954: 10)[9].
Imagen 3.4. “La clase inaugural de Perón en la Universidad Obrera Nacional”

Fuente: Revista de la Universidad Obrera Nacional (1953-1954: 10)[10].
- Véanse al final del capítulo documentos fotográficos e institucionales que muestran la vida interna de la Universidad Obrera Nacional.↵
- Entrevista (por Zoom) realizada por el Dr. Hernán Bressi al Dr. Enrique Silva, el día 26 de septiembre del 2020, con motivo del trabajo de campo para la tesis doctoral acerca del funcionamiento académico de la Universidad Obrera Nacional. El Dr. Enrique Silva es secretario académico del Instituto Nacional Superior del Profesorado Técnico dependiente de la Universidad Tecnológica Nacional.↵
- Véase el anexo al final del capítulo para encontrar los planes de estudio de las Ingenierías de la Universidad Obrera Nacional y la Universidad Nacional Eva Perón.↵
- Entrevista (por Zoom) realizada al Ing. Enrique Silva por Hernán Bressi sobre los comienzos y los protagonistas oficiales de la Universidad Obrera Nacional y la Universidad Tecnológica Nacional el 20/09/2020.↵
- Entrevista (en línea) a los ingenieros Héctor Mantellini y Victor Vilella en el 2009 publicada por la Secretaría de Extensión Universitaria de la Universidad Tecnológica Nacional sobre la explosión de la industria nacional, un contexto que hizo necesaria a nuestra universidad en el 2009.↵
- Entrevista (por Zoom) realizada al Ing. Enrique Silva por Hernán Bressi sobre los comienzos y los protagonistas oficiales de la Universidad Obrera Nacional y la Universidad Tecnológica Nacional el 20/09/2020.↵
- La foto fue tomada de la edición de las Revistas de la Universidad Obrera Nacional editadas por la facultad regional de Buenos Aires de la Universidad Tecnológica Nacional.↵
- La foto fue tomada de la edición de las Revistas de la Universidad Obrera Nacional editadas por la facultad regional de Buenos Aires de la Universidad Tecnológica Nacional.↵
- Ídem.↵
- Ídem.↵







