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Prólogo

Prof. Emérita Violeta Guyot

Una visita inesperada. Escenas de pandemia es una metáfora significativa que nos permite ingresar al territorio abierto por un acontecimiento planetario que ha generado situaciones caóticas y catastróficas en los sistemas biológicos, sociales y espirituales. Es decir, en aquellas estructuras fundamentales de la realidad que configuran el mundo humano.

 Los saberes construidos a partir de la emergencia de la ciencia moderna en el siglo XVII y derivados en prácticas y usos ideológicos han constituido cimientos del mundo occidental que se instalaron planetariamente más allá de las peculiaridades histórico-culturales, políticas y étnicas. Su nacimiento y desarrollo representó un formidable instrumento de invención de una realidad nunca imaginada por la humanidad, cuya eficacia permitía revelar los puntos de acuerdo entre hipótesis teóricas y resultados experimentales, posibilidad que se funda en métodos racionales y pone en evidencia la naturaleza regular, ordenada y predecible de los fenómenos.

El sistema capitalista y sus pliegues neoliberales configuraron un mundo sostenido por el conocimiento y los instrumentos que brindaba para la explotación de la naturaleza y la sociedad, cuya utopía de un desarrollo hacia el progreso científico y económico universales de la humanidad ha fracasado y ha traído situaciones graves para el planeta y las subjetividades singulares y colectivas.

Pero el siglo XXI nos sumerge en una turbulencia de extraordinarias dimensiones no previstas por la razón que revelan los riesgos vitales, político-culturales y socioeconómicos, las ignorancias y las angustias que nos enfrentan a  incertidumbres y cancelan las certezas prometidas por los conocimientos desarrollados y legitimados a través de cinco siglos. De pronto, la realidad de nuestro mundo se ha tornado incomprensible, extraña para nuestro modo de pensar, sentir y actuar. Más allá de los mitos del progreso, salvajemente nos sorprende el acontecimiento inesperado, atroz, intolerable. Los conceptos y valores con que pensábamos y actuábamos, el orden de las cosas, el acontecer de nuestras vidas cotidianas se encuentran en un torbellino, en un proceso de increíbles fluctuaciones que inhiben las predicciones y reorganizaciones del mundo por venir. El sistema capitalista y sus pliegues neoliberales se montaron sobre la productividad y explotación de las mayorías, y así privó de los derechos proclamados de los sujetos que luchan en su cotidianeidad para dignificar y hacer posibles sus vidas y sus valores. Este panorama se ha visibilizado con la pandemia, profundizado por el desastre que ella introduce.

Acontecimiento, caos y realidad son conceptos que pueden ser repensados en la situación histórica que nos toca vivir para realizar una búsqueda de conocimiento, comprensión e interpretación de la crisis mundial producida por la pandemia en sus aspectos singulares y globales, que nos traiga la esperanza de una superación y de una reorganización democrática del mundo, más justa, más solidaria e inclusiva.

Ha sido posible que un nuevo paradigma fundado en el pensamiento complejo permitiera realizar una nueva historia de la ciencia y de la filosofía que ha develado las operaciones simbólicas que la razón realizó a principios de la modernidad, para simplificar los conceptos y representar una realidad simplificada: el tiempo y el espacio, el movimiento de los cuerpos, el desarrollo de la vida, la constitución del hombre y de la sociedad.

Los conceptos de determinismo y de libre albedrío fueron constitutivos de aquella visión del mundo e introdujeron una paradoja que llevó a separar al hombre (en tanto ser libre) de la naturaleza (sometida a la necesidad y a la repetición determinística). Esta concepción produjo consecuencias significativas y estructurantes en el modo de concebir la realidad que impactaron en los más diversos órdenes del pensamiento, de la vida, de la ciencia, del arte, de la ética, de la tecnología, de la educación y la subjetividad, del método y el conocimiento.

El pensamiento complejo, sustentado por científicos y pensadores y artistas desde las ciencias, las humanidades y el arte (entre los que destacamos a Ilya Prigogine, a Edgar Morin, a Kerry Mitchell[1]) creó la posibilidad de establecer un cambio conceptual, nuevas representaciones, y redefinir los procesos del universo. Cambiar la óptica de la simplicidad a la complejidad implicó la recuperación de las diversas dimensiones del tiempo, la conceptualización del indeterminismo, el azar, el caos, el desorden, el desequilibrio, el sujeto, para realizar una metamorfosis de las ideas y las sensibilidades.

El paradigma  de la complejidad  ha sido paulatinamente incorporado al campo de las ciencias y las representaciones atravesando intensas polémicas y debates durante las últimas décadas. Se introdujeron nuevas herramientas conceptuales y metodológicas que nos permiten conocer esta realidad que hace visibles los errores, la destrucción de las condiciones planetarias, las injusticias y desigualdades, las violencias que se venían denunciando durante el siglo pasado.

El pensamiento complejo propone un desafío que permitiría afrontar la crisis global de la pandemia, modificar nuestros esquemas mentales, conocer de otro modo y construir las condiciones que posibilitarían superar la catástrofe, a partir de decisiones que se conviertan en atractores  y permitan la bifurcación de este proceso, delinearlo a otra fase de autoorganización de acciones controladas estratégicamente y corregidas conforme avanzan las transformaciones propuestas.

En este escenario es relevante insistir en la situación del sujeto atravesado por estas situaciones límites; la vida y la muerte; la supervivencia y el trabajo;  la salud y la enfermedad;  el miedo, la impotencia, la angustia;  el conocimiento, la ignorancia y la educación; la singularidad y  lo colectivo; la igualdad y la diferencia; la marginalidad y la inclusión; el individualismo y la solidaridad; el aislamiento y el cuidado; la abundancia y la pobreza; la violencia y los derechos; la inseguridad, el poder, el Estado y la libertad.

Los capítulos que conforman los cuatro ejes de análisis de este libro trabajan y resignifican estos conceptos junto a las instituciones y los modos de organización social y política, las relaciones con el Estado y las políticas públicas. Permiten visibilizar el abordaje complejo de los diversos enfoques de la pandemia y la rigurosa cuestión metodológica, articulando los aspectos teóricos y conceptuales con las intervenciones, las investigaciones y las experiencias en el terreno. La preocupación por el conocimiento de los fenómenos producidos por la pandemia deriva en propuestas de acción que producen la necesidad de plantear el cómo hacer, de crear los mecanismos y las prácticas que procuren  las transformaciones necesarias.

 La visita inesperada nos ha proporcionado un conocimiento de diversos aspectos de la pandemia y posibles apuestas para enfrentar sus efectos. Constituye una superación de las remanidas discusiones teóricas que tratan de adecuar sus representaciones con teorías ya producidas y avaladas pero que no aportan prácticas concretas para la acción transformadora.


  1. Ilya Prigogine (1917-2003), premio Nobel 1977 por sus aportes al campo físico químico por sus análisis de los sistemas complejos, alejados del equilibrio. Sus trabajos produjeron gran impacto en la epistemología, la historia de la ciencia, la filosofía de la naturaleza y las ciencias sociales. Fue director del Instituto Solvay en Bruselas, del Centro de Mecánica Estadística y Termodinámica de la Universidad de Texas y del Centro Latinoamericano de Estudios Ilya Prigogine de la Universidad Nacional de San Luis. Edgar Morin (1921), sociólogo, filósofo y teórico del pensamiento complejo, director emérito del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia, presidente de la Agencia Europea de la Cultura y responsable de la Cátedra Itinerante de Pensamiento Complejo de la UNESCO. Kerry Mitchell (1961), artista estadounidense conocido por su arte algorítmico y fractal, su obra es exhibida en el Museo Nature in Art, The Bridges Conference y el Centro de Arte Digital de Los Ángeles, y su Manifiesto de Arte Fractal ha sido publicado y difundido internacionalmente.


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