La presente obra es una producción desarrollada en el marco del Proyecto Democracia y diálogo público (I+D-UNQ-2025) de la Secretaría de Investigaciones de la Universidad Nacional de Quilmes. El apoyo y la financiación han hecho posible llevar adelante el trabajo colaborativo para el desarrollo del conocimiento en esta área. Asimismo, el presente libro también forma parte de las producciones del Observatorio de Prácticas Públicas de la Historia y de la Filosofía, dirigido por Alejandra Rodríguez del Departamento de Ciencias Sociales de la UNQ.
En segundo lugar, también un especial agradecimiento al Departamento de Filosofía de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata, a su directora María Luján Ferrari. Asimismo, se extiende el mismo al Centro de Investigaciones y Estudios de Filosofía del Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (CIEFI–IdIHCS–UNLP), donde se desarrolla el proyecto La normatividad en ética y en lógica: una perspectiva evolutiva (2018 I+D UNLP-H852), dirigido por Julieta Elgarte y Martín Daguerre. El trabajo de investigación llevado adelante en el marco de dicho proyecto, así como los espacios de discusión, formación y problematización abiertos en la Cátedra de Lógica por ambos filósofos, han sido uno de los factores centrales que hicieron posible el desarrollo de esta obra. Finalmente, deseo mencionar con gratitud a las profesoras Gladys Palau y Cristina Di Gregori, sus compromisos con la enseñanza y sus modos generosos de pensar con otros siguen presentes en quienes compartimos con ellas cátedras y espacios de trabajo.
Bajo ninguna circunstancia un libro colectivo como este puede pensarse como el producto de un trabajo individual. A fuerza de tiempo y trabajo, cada autor y autora que integró este proyecto no solo dejó aquí su generosidad intelectual sino también su compromiso con el trabajo cooperativo. De distintos modos, quienes se sumaron como especialistas, aportando lecturas lúcidas, enfoques rigurosos y perspectivas heterogéneas enriquecieron sustancialmente la propuesta. En un contexto de desafíos para la educación y la investigación, sus participaciones reafirman el valor de las redes colaborativas y del pensamiento compartido. Nada de esto sería posible sin ese trabajo y esfuerzo muchas veces invisibles. Es también justo destacar que cada intercambio se sostuvo con el deseo común de pensar la lógica como una práctica abierta, situada y formativa. Sostener esa apuesta exige convicción teórica pero también una disposición abierta al diálogo. Gracias a quienes han hecho de este libro algo más que una compilación de textos: una práctica de diálogo, una apuesta por el pensamiento compartido. Invitamos a leerlo y compartirlo. Lógicamente, porque cada aporte ha contribuido a seguir repensando lo lógico en clave filosófica, jurídica o formativa.






