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Sainete primero de palacio

PERSONAJES

EL AMOR

EL RESPETO

EL OBSEQUIO

LA FINEZA

LA ESPERANZA

UN ALCALDE

Sale el ALCALDE cantando.

ALCALDE

Alcalde soy del Terrero,

y quiero en esta ocasión,

de los entes de palacio

hacer ente de razón.

Metafísica es del gusto

sacarlos a plaza hoy,

que aquí los mejores entes

los metafísicos son.

Vayan saliendo a la plaza,

porque aunque invisibles son

han de parecer reales,

aunque le pese a Platón.

Del desprecio de las damas,

plenipotenciario soy;

y del favor no, porque

en palacio no hay favor.

El desprecio es aquí el premio,

y aun eso cuesta sudor;

pues no lo merece sino

el que no lo mereció.

¡Salgan los Entes, salgan,

que se hace tarde,

y en palacio se usa

que espere nadie!

(Sale el AMOR, cubierto.)

AMOR

Yo, señor Alcalde, salgo

a ver si merezco el premio.

ALCALDE

¿Y quién sois?

AMOR

Soy el Amor.

ALCALDE

¿Y por qué venís cubierto?

AMOR

Porque, aunque en palacio asisto,

soy delincuente.

ALCALDE

Si hay eso,

¿por qué venís a palacio?

AMOR

Porque me es preciso hacerlo,

y tuviera mayor culpa,

a no tener la que tengo.

ALCALDE

¿Cómo así?

AMOR

Porque en palacio,

quien no es amante, es grosero;

y escoger el menor quise,

entre dos precisos yerros.

ALCALDE

¿Y por eso pretendéis el premio?

AMOR

Sí.

ALCALDE

¡Majadero!

¿Quién os dijo que el Amor

es digno ni aun del desprecio?

(Canta.)

¡Andad, andad adentro;

que el que pretende,

dice que es el desprecio,

y el favor quiere!

(Vase el AMOR, y sale el OBSEQUIO.)

OBSEQUIO

Señor Alcalde, de mí

no se podrá decir eso.

ALCALDE

¿Quién sois?

OBSEQUIO

El Obsequio soy,

debido en el galanteo

de las damas de palacio.

ALCALDE

Bien ¿y por qué queréis premio,

si decís que sois debido?

¡Por cierto, sí, que es muy bueno

que lo que nos debéis vos,

queréis que acá lo paguemos!

(Canta.)

¡Andad, andad adentro;

porque las damas

llegan hasta las deudas,

no hasta las pagas!

(Vase el OBSEQUIO, y sale el RESPETO.)

RESPETO

Yo, que soy el más bien visto

ente de palacio, vengo

a que me premiéis, señor.

ALCALDE

¿Y quién sois?

RESPETO

Soy el Respeto.

ALCALDE

Pues yo no os puedo premiar.

RESPETO

¿Por qué no?

ALCALDE

Porque si os premio,

será vuestra perdición.

RESPETO

¿Cómo así?

ALCALDE

Porque lo exento

de las deidades, no admite

pretensión; y el pretenderlo

y conseguirlo, será

perdérseles el respeto.

(Canta.)

¡Andad, andad adentro;

que no es muy bueno

el Respeto que mira

varios respetos!

(Vase el RESPETO, y sale la FINEZA.)

FINEZA

Yo, señor, de todos sola

soy quien el premio merezco.

ALCALDE

¿Quién sois?

FINEZA

La Fineza soy;

ved si con razón pretendo.

ALCALDE

¿Y en qué, el merecer fundáis?

FINEZA

¿En qué? En lo fino, lo atento,

en lo humilde, en lo obsequioso,

en el cuidado, el desvelo,

y en amar por sólo amar.

ALCALDE

Vos mentís en lo propuesto:

que si amarais por amar,

aun siendo el premio el desprecio,

no lo quisierais, siquiera

por tener nombre de premio.

Demás de que yo conozco,

y en las señas os lo veo,

que no sois vos la Fineza.

FINEZA

¿Pues qué tengo de no serlo?

ALCALDE

Vení acá. ¿Vos nos decís

que sois la Fineza?

FINEZA

Es cierto.

ALCALDE

Veis ahí cómo no lo sois.

FINEZA

¿Pues en qué tengo de verlo?

ALCALDE

¿En qué? En que vos lo decís;

y el amante verdadero

ha de tener de lo amado

tan soberano concepto,

que ha de pensar que no alcanza

su amor al merecimiento

de la beldad a quien sirve;

y aunque la ame con extremo,

ha de pensar siempre que es

su amor, menor que el objeto,

y confesar que no paga

con todos los rendimientos;

que lo fino del amor

está en no mostrar el serlo.

(Canta.)

¡Y andad, andad adentro;

que la Fineza

mayor es, de un amante,

no conocerla!

(Vase la FINEZA, y sale la ESPERANZA, tapada.)

ESPERANZA

El haber, señor Alcalde,

sabido que es el propuesto

premio el desprecio, me ha dado

ánimo de pretenderlo.

ALCALDE

Decid quién sois, y veré

si lo merecéis.

ESPERANZA

No puedo;

que me hicierais desterrar,

si llegarais a saberlo.

ALCALDE

Pues, ¿y cómo puedo yo

premiaros sin conoceros?

ESPERANZA

¿Pues para aqueso no basta

el saber que lo merezco?

ALCALDE

Pues si yo no sé quién sois,

ni siquiera lo sospecho,

¿de dónde puedo inferir

yo vuestro merecimiento?

Y así, perded el temor,

que os encubre, del destierro

(que, aunque tengáis mil delitos,

por esta vez os dispenso),

y descubríos.

ESPERANZA

La Esperanza soy.

ALCALDE

¡Qué grande atrevimiento!

¿Una villana en palacio?

ESPERANZA

Sí, pues qué os espantáis de eso

si siempre vivo en palacio,

aunque con nombre supuesto.

ALCALDE

¿Y cuál es?

ESPERANZA

Desconfianza

me llamo entre los discretos,

y soy Desconfianza fuera

y Esperanza por de dentro;

y así, oyendo pregonar

el premio, a llevarle vengo:

que la Esperanza, en Palacio,

sólo es digna del desprecio.

ALCALDE

Mientes: que el desprecio toma

algún género de cuerpo

en la boca de las damas,

y al decirlo, por lo menos

se le detiene en los labios,

y se le va con los ecos;

y esto basta para hacerse

mucho aprecio del desprecio,

y sobra para que sea

premio para los discretos;

que no es razón que a una dama

le costara tanto un necio.

(Canta.)

¡Andad, andad adentro;

que la Esperanza,

por más que disimule,

siempre es villana!

Y pues se han acabado

todos los entes,

sin que ninguno el premio

propuesto lleve,

sépase que en las damas,

aun los desdenes,

aunque tal vez se alcanzan,

no se merecen.

Y así, los entes salgan,

porque confiesen

que no merece el premio

quien lo pretende.

(Salen los entes, y cada uno canta su copla.)

AMOR

Verdad es lo que dices:

pues aunque amo,

el Amor es obsequio,

mas no contrato.

OBSEQUIO

Ni tampoco el Obsequio;

porque en palacio,

con que servir lo dejen,

queda pagado.

RESPETO

Ni tampoco el Respeto

algo merece;

que a ninguno le pagan

lo que se debe.

FINEZA

La Fineza tampoco;

porque, bien visto,

no halla en lo obligatorio

lugar lo fino.

ESPERANZA

Yo, pues nada merezco

siendo Esperanza,

de hoy más llamarme quiero

Desesperada.

ALCALDE

Pues sepan, que en palacio,

los que lo asisten,

aun los mismos desprecios

son imposibles.



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