Nosotros el Pueblo Mapuche somos una presencia milenaria en este territorio, que existe antes de los Estados, sus límites territoriales y controles aduaneros actuales. Solo existía el az mapu y az mongen: conjunto de reglas naturales que rigen la vida en el mapu (tierra), una forma de coexistir en equilibrio con la naturaleza y toda la vida existente en el universo. Así también milenariamente poseemos un sistema de salud propio con sus agentes, tales como lawentuchefe, ngutamchefe, püñeñelchefe, ngulamtuchefe, machi, entre otros, quienes son los encargados de restablecer la salud y el equilibrio de las personas y su entorno. Durante todo el proceso de invasión y colonización nuestro mapu lawen (medicina mapuche) fue al igual que su territorio y su gente perseguido, invisibilizado y catalogado de hechicería, brujería o “costumbres paganas”. Con estas ideas y vocabularios se perpetraron atrocidades de distintos tipos, como obligarnos a aceptar el cristianismo impuesto con torturas de distintas índoles para quien se negara, así como también el asesinato de pu machi ka lawenkeche (especialistas en medicina mapuche). A pesar de todo este pasado nuestro mapu lawen no dejó de existir nunca y se mantuvo en el anonimato como secreto guardado por los futakeche (ancestros) y se continuó practicando. Las püñeñelchefe (parteras mapuche) siguieron trayendo niños al mundo, y las “meicas” o “curanderas”, como se les llamó a las lawentuchefe, siguieron curando a la gente que creyera en su lawen. Sin embargo, pu machi fueron muy perseguidos y denostado su trabajo debido a la evangelización forzosa que sufrió nuestro Pueblo. Esto también llevó casi a la extinción de pu machi en el sur de Ngulu mapu y Puel mapu (actualmente lo que se reconoce como Chile y Argentina consecutivamente). Pero para el Mapuche el espíritu no muere y vuelve hoy en día en nuevos machi, lawentuchefe, puñenelchefe zomo (parteras mujer), ka wentru (hombres). En todo el wallmapu (territorio sin fronteras), se están recuperando estos roles, así como el territorio y el feyentun (creencia) en el mapu lawen. La gente necesita sus sanadores y su medicina en ambos lados de la cordillera como un derecho ancestral heredado por nuestros antepasados que vivieron y caminaron en esta mapu y hoy sus espíritus acompañan a pu lawenkeche.
En mí caso fue a partir del año 2010, aproximadamente, que comencé a tener contacto con comunidades de Puel mapu, un grupo que me vino a ver, a conversar. Primero estuve participando en una ceremonia en Villa La Angostura, luego ahí conocí más gente de distintos lugares del Puel mapu, específicamente de Bariloche. Fue así que también me plantearon la idea de ir a trabajar el mapu lawen a este territorio. Aproximadamente en 2013 empecé a trabajar, atender pacientes y a viajar a esta región del wallmapu. Esto fue un desafío grande porque si bien es cierto que nuestros antepasados recorrieron los territorios, en ese tiempo no estaba la frontera y todos los reglamentos que hoy en día están. Era algo nuevo para mí. Pero empecé a viajar a Puel mapu. Primero no estuvimos exentos de problemas, porque lamentablemente la sociedad no mapuche tiene un prejuicio muy grande con nuestro Pueblo y el hecho de uno andar con su vestimenta genera ciertas reacciones y prejuicios de la gente que trabaja en las aduanas también. En un principio se generaron estas situaciones de discriminación porque nosotros siempre andamos con nuestro takuluwün (vestimenta). De alguna manera nos sentíamos discriminados por más que no se dijera directamente, pero siempre vienen y nos preguntan, nos tienen bajo sospecha por el hecho de ser mapuche. Piensan que andamos en algo malo, y en ese entonces, nos hacían muchas preguntas, a dónde íbamos, qué íbamos a hacer. Nos hacían bromas, pero que no eran bromas. Por ejemplo, nos decían que no se nos ocurriera cortar la ruta, todas situaciones que para nosotros siempre son incómodas. Y con respecto al tema de los lawen, a veces los podíamos llevar, a veces no. Nos quitaron varias veces el lawen en las aduanas. Todas estas situaciones que tuvimos que vivir, por más que tengamos nuestros derechos, alegar a ellos a veces parece en vano. Nos solían decir que en ninguna parte de sus leyes estábamos nosotros ni nuestra medicina, y que ellos solo cumplían las leyes y los reglamentos que se tenían que cumplir por igual para todos.
Estas situaciones son las que vivimos. Esta es la parte fea. Pero lo cierto es que también hubo una parte linda. Cuando la gente mapuche nos recibía, nos iba a buscar a la terminal o a la frontera, porque antes no había machi en este territorio. Estaba la machi Teresa Painequeo yem, había altos recuerdos de su presencia por este territorio. Pero para esos tiempos, cuando inicié mis viajes al Puel mapu, ya no estaba yendo ella. En ese entonces la gente mapuche tenía muchas expectativas, nos recibían todos juntos y se veía unidad frente a la necesidad de acceder al lawen, que tiene una utilidad espiritual en el territorio. Hubo gente que venía a buscar sus lawen desde distintos lugares. Y todo este proceso es una satisfacción y una alegría que también incitó a continuar estos viajes para entregar el mapu lawen. Y no es solamente esto, sino el compartir con tantos peñi, lagmen, hermanos y hermanas del territorio, el hecho de encontrarse, de saber que en Puel mapu también hay mucha gente mapuche, que se habla el mismo idioma, que tenemos muchas similitudes para conversar los temas políticos y los problemas que tenemos como parte de un Pueblo, porque en ambos lados de la cordillera hemos vivido historias similares.
Actualmente, el foco está en proyectarnos, en seguirnos reconstruyendo y eso es lo positivo frente a la discriminación que pasó y sigue pasando. Momentos que recuerdo cuando nos rodeó gendarmería, nos revisaron hasta los neumáticos, hechos que no les hacían a otras personas. Mientras nos revisaban, pasaban muchas personas wigka, gringos, y a ellos no los revisaban, los dejaban pasar tranquilos. Y a nosotros por el hecho de ser mapuche y andar con las vestimentas nos frenaban en las aduanas. ¿Cómo explicar qué es lo que se le genera a la gente que nos discrimina? No lo sé. Pero para nosotros han sido incómodas todas estas situaciones.
Como podrán ver en este libro, hubo un proceso de lucha para alcanzar algunos acuerdos por el traspaso del lawen líquido, pero todavía no hay ninguna regulación formal, y seguimos dependiendo de voluntades. Si bien hoy están más acostumbrados a que pasemos por las fronteras, no dejan de existir estas situaciones difíciles para el Pueblo mapuche, para otros machi también o para pacientes que necesitan cruzar para Ngulu mapu. Esto todavía no está resuelto, y esperamos que se pueda resolver, que exista algo que no sean solo palabras o que dependa solo de voluntades porque para nosotros es un derecho. Un derecho a la salud y a practicar nuestra medicina ancestral. Un derecho que tienen los pacientes que están kutran (enfermos) y también nosotros pu machi que entregamos el lawen.
27 de septiembre de 2023
Cristobal Tremigual Lemui,
machi del lof Kulliñko Mapu keche








