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Introducción

El siguiente libro persigue el objetivo de recuperar y visibilizar la actualidad de los movimientos sociales y la acción colectiva en América Latina, atendiendo a las perspectivas teóricas y metodológicas utilizadas para abordarlos. El telón de fondo de este objetivo es la importancia que tiene para las compiladoras no sólo contribuir a ampliar el acervo académico sobre este actor colectivo desde una perspectiva propia de la región, sino también destacar cómo los movimientos sociales hacen frente y recorren las transformaciones sociales, políticas y económicas que se han dado en lo que va del siglo XXI. Sobre todo en un continente donde la organización, la resistencia, la construcción de saberes y/o de propuestas por parte de los movimientos sociales ha sido una de las tantas formas de enfrentar, contener y transformar, desde la sociedad civil organizada, la desigualdad y la exclusión social que aqueja nuestra región.

Este libro recupera y cristaliza la trayectoria del Programa de Estudios sobre Organizaciones de la Sociedad Civil del Área Estado y Políticas Públicas de la FLACSO Argentina, cuyo propósito es construir herramientas analíticas y prácticas para pensar la configuración de la sociedad civil, sus organizaciones, formas de acción colectiva, demandas, saberes y subjetividades, a la luz de la relación Estado – sociedad y los procesos económicos, sociales, y políticos a nivel nacional y regional, con foco en la experiencia argentina. Desde una perspectiva socio histórica, y relacional, abordamos el análisis de la sociedad civil y sus organizaciones desde los debates teóricos políticos respecto de la relación entre el Estado, la sociedad civil y los modelos de desarrollo, incorporando las perspectivas clásicas y latinoamericanas, decoloniales y feministas para pensar la acción colectiva, los movimientos sociales y las organizaciones de la sociedad civil (OSC); los procesos de participación e incidencia de las OSC en las políticas públicas y el Estado; las estrategias de construcción e intervención de las OSC en el territorio y en la comunidad; y, por último, los procesos de gestión interna de las organizaciones y las diferentes herramientas que permiten potenciar su capacidad de acción y de incidencia en la agenda pública. A través del desarrollo de diferentes herramientas, como el Diploma Superior de Organizaciones de la Sociedad Civil, el Seminario de Pensamiento Crítico Latinoamericano, el Monitoreo de la Conflictividad Social en Argentina y la región, y varios proyectos de investigación entre FLACSO y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas en Argentina (CONICET), y en articulación con otras instituciones académicas, organismos internacionales y organizaciones no gubernamentales, este libro pone sobre la mesa el trabajo colectivo que diferentes académicas/os venimos llevando adelante desde hace varios años. En 2024 se cumplen 25 años de trayectoria ininterrumpida del Programa, recuperando desde la perspectiva de la investigación acción-participación y la educación popular, y con enfoque de género, interseccionalidades y derechos humanos, el estudio de la dinámica social en los procesos de desarrollo de nuestra región.

En este marco, esta compilación reúne las reflexiones teórico-analíticas y las investigaciones de diferentes colegas con los y las que, a lo largo de los últimos 10 años, hemos tenido la oportunidad de discutir y aprender respecto de la actualidad de los movimientos sociales y la conflictividad social en diversos países de América Latina, tales como Argentina, Chile, Colombia y Brasil. Estas contribuciones las agrupamos en tres apartados que les presentamos a continuación.

Estudiar los movimientos sociales y la acción colectiva en América Latina requiere de un ejercicio del pensar que no está exento de complejidades y cuestionamientos. Como en toda reflexión académico-científica en cualquier latitud planetaria, en este campo de estudio de las ciencias sociales emergen diferentes desafíos que implican no sólo un proceso mentado para la selección de las perspectivas teóricas más adecuadas para el abordaje de tal o cual movimiento social o acción colectiva, sino que también una reflexión profunda sobre cuáles son las implicancias de dicha selección en la descripción y visibilización de las diferentes dimensiones de este actor social. Sobre estas cuestiones se discute en la primera parte de este libro Reflexiones teóricas para pensar los movimientos sociales desde América Latina.

Entramos de lleno en esta cuestión en el Capítulo 1, Saberes y propuestas en y desde América Latina: la dimensión constructiva de los movimientos sociales en el pensamiento crítico latinoamericano. Aquí, Verónica Soto Pimentel y Agustina Gradin realizan una revisión de las últimas compilaciones sobre los movimientos sociales tanto a nivel global como para el caso de América Latina, para atender a una problemática que emerge de dicha lectura: muchas de estas publicaciones, incluyendo las más abarcativas, se publican sin una política de acceso abierto, con altos costos de adquisición y en el idioma inglés, lo que dificulta su difusión. Por otra parte, observan una tendencia a invisibilizar, o pormenorizar, la utilización de perspectivas críticas latinoamericanas en el estudio de los movimientos sociales, lo que podría producir, al menos por omisión, la validez científica de las perspectivas clásicas (paradigma de la identidad, estratégico, de la elección racional y los marcos interpretativos), por sobre las perspectivas latinoamericanas que, en muchos casos, proponen otras dimensiones analíticas que quedarían invisibilizadas.

En este contexto, las autoras se proponen mostrar las potencialidades de las perspectivas del pensamiento crítico latinoamericano para estudiar los movimientos sociales, las acciones colectivas, sus demandas, y propuestas en nuestra región. Para ello, realizan una revisión de las corrientes mediante las cuales se han analizado desde la academia los movimientos sociales, haciendo una distinción analítica entre las interpretaciones sobre y desde el centro, y las interpretaciones que han emergido en América Latina. Posteriormente, describen las particularidades del pensamiento crítico latinoamericano y muestran sus posibles aplicaciones analíticas a partir de los trabajos realizados en el marco del Programa de Estudios sobre Organizaciones de la Sociedad Civil de la FLACSO Argentina. Aquí, adquiere relevancia cómo parte de las perspectivas críticas latinoamericanas aportan al campo de estudios de los movimientos sociales al focalizarse y visibilizar la dimensión constructiva de este actor en América Latina, tanto en su capacidad de construir saberes como de elaborar propuestas alternativas para solucionar las problemáticas que les aquejan.

Profundizamos en las propuestas analíticas para el análisis de los movimientos sociales desde el pensamiento crítico latinoamericano, en los capítulos 2 y 3 de este apartado, donde Darío Di Zácomo Capriles y Zahiry Martínez Araujo abordan esta temática desde la mirada de tres teóricos latinoamericanos.

Di Zácomo Capriles, en el capítulo 2, nos da a conocer la interpretación heterodoxa del marxismo que hacen René Zavaleta Mercado y Álvaro García Liniera para comprender la relación entre los movimientos sociales y el Estado capitalista en el contexto de la realidad boliviana, pero que puede ser extendida a otras naciones de la región. Para ello, primeramente el autor realiza una descripción sintética pero contundente de la definición de Marx y Engels del Estado como forma superestructural que proviene del modo de producción de la estructura, y por tanto, como manifestación de las contradicciones de clase. Recorre también la relación Estado y se detiene en uno de sus componentes, el de la relación entre la sociedad civil y el Estado, la cual se expresa frecuentemente como conflicto producto de la lucha de clases inherente al modelo de producción capitalista, conflicto que para el marxismo es el motor del cambio social. En este lugar es donde el autor ubica la potencia transformadora de un gran número de movimientos sociales.

¿Cómo se expresa esta relación conflictual en la realidad boliviana donde, como en otros países de América Latina, los Estados capitalistas fueron “implantados” y no emergieron de las formas de producción como ocurrió en la mayoría de los Estados europeos? Para explicar este punto, Di Zácomo toma las reflexiones de René Zavaleta Mercado sobre el Estado y el conflicto social en sociedades que vivieron procesos de colonización y donde, en consecuencia, persisten y conviven desarticuladamente diversas lógicas civilizatorias o tipos de sociedad en un mismo territorio y tiempo histórico y dentro de un mismo Estado-nación. Fuertes tensiones marcadas por la dominación y la exclusión política de unas lógicas sobre otras, son características de esta relación. Los conceptos de formación social abigarrada, sociedad abigarrada, crisis y momento constitutivo construidos por Zavaleta permiten comprender y describir esta forma social y sus conflictos. Por otra parte, Di Zácamo rescata las nociones de democracia y autodeterminación de las masas como claves analíticas de Zavaleta para describir las particularidades del sujeto revolucionario y los límites de la democracia representativa en Bolivia. En relación a este punto es que finalmente el autor trae al escrito las definiciones de García Liniera para hablar sobre los nuevos sujetos colectivos en el mapa social boliviano de fines del siglo XX y principios del siglo XXI, y que están más allá de las formas clásicas de organización social ligadas al sindicalismo y al movimiento obrero. Estas definiciones se condensan en las categorías de forma sindicato, forma multitud (estructuras de acción colectiva no sindicales) y forma comunidad (dimensiones de la acción colectiva relativas al conflicto étnico).

En el Capítulo 3, Del estar-siendo y el pensamiento popular en la obra de Rodolfo Kusch: algunas pistas para analizar los movimientos sociales latinoamericanos, Zahiry Martínez Araujo, a partir de una revisión de las principales publicaciones del autor, recupera algunas cuestiones fundamentales de sus formulaciones ontológicas y epistemológicas como claves interpretativas para un conocimiento situado sobre los movimientos sociales en América Latina, que se construya desde la perspectiva de los propios sujetos que los conforman. La autora busca hacer un aporte a los debates y corrientes teóricas críticas que se preguntan por las formas de construcción del saber sobre los movimientos sociales, el posicionamiento político de las ciencias sociales y cómo se ubican entre las exigencias de los saberes moderno-racionales.

En este marco, indaga y expone las reflexiones de Kusch sobre el “modo de ser americano”, es decir, quiénes son los y las que habitan estas tierras y cómo, mediante los conceptos de ser, estar-siendo y la lógica de la negación que funda la naturaleza del pensamiento popular americano. El desarrollo de estas cuestiones está anclado en su conocimiento sobre el noreste argentino y Bolivia, y la relación de las prácticas que allí se dan con los procesos de conquista, colonización y barbarie en América Latina, momento en el cual se impone el “ser” occidental moderno mediante la negación del “estar-siendo” americano, que de todos modos persiste y coexiste en la actualidad. Como bien explica Martínez Araujo, el ser y el estar-siendo son formas de existencia humana en América que no resultan de una oposición sino de la coexistencia tensional del “individuo occidental, moderno, racional y civilizado, y la del sujeto propio americano”, el indio y el sujeto popular que asume cualidades opuestas como la irracionalidad, la pobreza y las emociones incontrolables. Esta condición histórica es para Kusch la clave para comprender la naturaleza fundante del pensamiento popular americano que se mueve entre la voluntad del ser racional y la afectividad del pensar indígena que concibe la realidad desde un estar así, entre el imperativo de la negación de la existencia para ser y la resistencia al mismo. “Existo, luego pienso” representa la negación de la afirmación original del pensamiento racional, negación a partir de la cual se construye el pensamiento desde el existir mismo, del estar-siendo.

Zahiry Martínez Araujo cierra su capítulo con apuntes para una epistemología popular para el estudio de los movimientos sociales desde la perspectiva de Rodolfo Kusch. Ésta precisa de una concepción de este actor que parta del “existo y luego pienso”, es decir, de la comprensión de la naturaleza procesual y relacional, considerando el contexto histórico y la experiencia vivencialmente situada. Requiere de una observación que priorice las experiencias, circunstancias y contingencias para construir categorías analíticas sobre los movimientos sociales y no al revés. Como señala la autora, de lo que se trata es de pensar complementariedades y diferencias entre el conocimiento popular y el conocimiento científico, a la vez que darle un lugar privilegiado a la singularidad, subjetividad y los vínculos con el territorio en el conocimiento popular, como elementos centrales para la formulación teórica.

Luego de esta pincelada de reflexiones epistemológicas, que no pretende ser una propuesta cerrada y exhaustiva, sino que una serie de planteos y preguntas como fuente de inspiración para seguir profundizando, ampliando y desarrollando en el futuro, pasamos a la segunda y tercera parte de este libro. Allí, nos centramos en el análisis empírico de los movimientos sociales, por una parte, y de la conflictividad social, por otra, en América Latina, sin perder de vista, por cierto, las cuestiones teóricas y metodológicas.

La segunda parte de este libro, que titulamos Mujeres, feminismos y movimientos sociales. Una aproximación a casos de Colombia, Argentina, Chile, Bolivia, y Paraguay, presenta cuatro investigaciones sobre movimientos sociales que de alguna manera u otra se relacionan con las mujeres y el feminismo. La construcción de este segundo apartado es casual, en el sentido de que al realizar la convocatoria a los y las colegas no conocíamos de antemano la coincidencia temática. Puede ser resultado de un clima de época en la academia o de la afinidad analítica de quienes escriben con la temática, pero sin duda es una coincidencia que trae ricos aportes para pensar y visibilizar el lugar y aportes de mujeres y feministas en la contención y transformación social en América Latina, a su vez que observar la persistente desigualdad en la posición social, económica, cultural y política de las mujeres en la región.

Desde el contexto colombiano, en el Capítulo 4, De rupturas y acomodos: trayectoria organizativa de la Unión de Mujeres Demócratas del Meta, Colombia (1953-2023), Nicolás Espinel Sánchez y Juliana Flórez Flórez analizan la trayectoria organizativa de la Unión de Mujeres Demócratas del Meta (UMD-M), específicamente de la región Alto Ariari en Colombia, con el objetivo de contrarrestar el riesgo de “deshistorización” de las luchas que trae consigo la oenegización de la vida cotidiana mediante la nueva gramática de “territorios vacíos y sujetos vacíos”. Este análisis, que forma parte de una investigación más amplia que sistematiza la historia de este movimiento, se llevó a cabo siguiendo un método cualitativo y utilizando la técnica de documentación de fuentes secundarias.

La trayectoria organizativa de la UMD-M se reconstruye destacando el sentido político que ha adquirido el trabajo reproductivo, de formación organizativa y electoral, comunitario, de representación política y de tejido de memoria colectiva de la organización. Se realiza un recorrido de la historia del UMD-M desde los años 50 (periodo de su constitución, impulsada por el Partido Comunista de Colombia (PPC)) hasta la actualidad, dando cuenta de sus condiciones de articulación, rupturas y reacomodos, y de su lugar como piedra angular para producir riquezas políticas en el Alto Ariari. Estas riquezas, según Espinel Sanchez y Flórez Flórez se expresan en un fuerte tejido social y la organización territorial de minifundios campesinos con formas de administración y gobierno localizadas. Así también se reflexiona sobre la articulación y autonomía de la UMD-M con el PPC.

En el contexto de Argentina, Carla Zibechi y Julieta Campana en el Capítulo 5, presentan una propuesta analítica para estudiar las organizaciones sociales de la economía popular y la cuestión de los cuidados de manera integral, particularmente, en el caso de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP) en Argentina. Para ello, mediante una metodología cualitativa, realizan, primero, una revisión bibliográfica sobre la temática. Segundo, para el análisis empírico, se apoyan en una triangulación de entrevistas en profundidad a referentes de diferentes áreas de la UTEP, observaciones, fuentes documentales y declaraciones públicas de organizaciones sociales y estatales.

En el trabajo de investigación presentado por las autoras, se trabaja sobre las siguientes claves analíticas: una definición ampliada de cuidados; el concepto de organización social de los cuidados; y la tesis de que las organizaciones territoriales son centrales en la capilaridad social del Estado. A partir de ellas y del trabajo de campo, se sistematiza el trabajo de cuidados de la UTEP en tres dimensiones. En primer lugar, identifican las estrategias de cuidados llevadas a cabo por la economía popular organizada, actividades altamente feminizadas, las cuales se basan en una organización social y orgánica del cuidado que se adecúa a las características particulares del sector (horarios y locaciones) y que también genera nuevas exclusiones. En segundo lugar, describen las estrategias políticas articuladas con los cuidados donde se destaca la centralidad de la relación de las organizaciones de la economía popular con el Estado para el sostenimiento de estas estrategias. Por último, se describe cómo se ha incorporado la temática de los cuidados en el proyecto político de la UTEP, identificando una agenda renovada de demandas al Estado, entre otras, aquella que busca que las estrategias de cuidados propias de la economía popular sean reconocidas y fortalecidas por éste.

Lucía Miranda, en el capítulo 6, Una relación complicada: Movimientos feministas y partidos políticos en Chile, entre la cooptación y la marginalización, se pregunta qué vínculos desarrollan las diferentes ramas del movimiento feminista en Chile con los partidos políticos. Para desarrollar esta interrogante distingue tres ramas feministas, las autónomas, militantes y performáticas, basándose para ello en tres indicadores: la estructura de la organización (vertical/horizontal); las lógicas de deliberación para consensos (impositiva/deliberativa) y el vínculo con los partidos políticos (militancia/interlocutores sin militancia/total rechazo). Durante su escrito, Miranda realiza una interesante revisión de la literatura que describe las características que ha adquirido la relación entre movimientos feministas y los partidos políticos en diferentes países de América Latina y fuera de la región. Un aspecto abordado es, por ejemplo, las cuestiones y debates que se generan cuando un movimiento feminista decide crear una alianza con un partido político, lo cual puede terminar incluso en la fragmentación del primero. También se presenta la problemática de la autonomía versus la integración como elemento central en la creación del marco estratégico del movimiento feminista. Otro elemento considerado en la literatura para observar esta relación son los marcos estratégicos e identitarios, el contexto político y la estructura de oportunidades políticas de los movimientos feministas.

La recolección de datos empíricos se realizó mediante una observación etnográfica y entrevistas a voceras y activistas universitarias, entre 2018 y 2020 en Chile, en el marco de asambleas estudiantiles llevadas a cabo en la Universidad Católica de Chile y la “Primavera feminista”. A partir de ello, la autora describe cómo fue la disposición de las entrevistadas a vincularse con partidos políticos según cada rama feminista.

El último capítulo de este apartado, Educar y cuidar. Educación Popular, movimientos sociales y pedagogías feministas, Jessica Fajardo Carrillo analiza la relevancia de las pedagogías feministas en la educación popular y visibiliza las formas de reproducción de sus luchas en diferentes contextos. En otras palabras, mediante un análisis teórico y documental, presenta experiencias de educación popular basadas en pedagogías feministas y sistematizadas por movimientos sociales de mujeres en Venezuela, Paraguay, Colombia y Argentina.

Lo observado en estas experiencias, como señala la autora, es la ilación de pedagogías que se originan en movimientos sociales indígenas, de mujeres y de disidencias sexuales, y donde las educadoras populares, desde la existencia cotidiana, exponen la fragilidad y precariedad de la reproducción de la vida producto de la reproducción del capitalismo colonial. Las pedagogías feministas abren el debate desde la educación popular, para ver la educación desde el cuidado o el cuidado desde la educación, lo cual estaría estrechamente vinculado con las singularidades de los territorios.

Finalmente, en el tercer apartado de esta compilación, Conflictividad social y acción colectiva. Cuestiones sobre represión laboral, la legalización del aborto en clave transnacional, la construcción del bolsonarismo y la protesta social de los movimientos sociales, reunimos los aportes investigativos sobre la conflictividad social y la acción colectiva tanto a nivel de América Latina, como en los casos particulares de Brasil y Argentina. Como veremos a continuación, las y los diferentes autores de este capítulo dan a conocer sus investigaciones recientes, cuyas temáticas van desde los movimientos laborales y la represión, la acción colectiva transnacional por el derecho al aborto, la construcción movimentista del bolsonarismo en Brasil, hasta la dinámica de la protesta social protagonizada por los movimientos sociales en Argentina. Sobre esto ahondaremos a continuación.

Nicolás Somma, Julia Cavieres, Cristóbal Karle y Nicolás Selamé en el capítulo 8, Represión a movimientos laborales en América Latina: diagnóstico e hipótesis preliminares, analizan la represión sobre los movimientos laborales en América Latina en el período 1990-2020. A partir de una propuesta teórica metodológica novedosa describen la dinámica de la represión relacionándola con los legados políticos e institucionales y enfatizando el momento y la intensidad de la industrialización de las economías nacionales durante el siglo XX, su herencia sobre el espacio político institucional y la incorporación de los trabajadores a la arena política. Esta descripción descansa en una base de datos construida por los y las autoras sobre las características y actividades de este tipo de movimientos en 17 países de América Latina en el período señalado, según 10 dimensiones, entre las cuales está la de represión. Esta dimensión cuenta con siete variables sobre las cuales se construye una medida de represión laboral, donde 0 indica una represión mínima y 100 represión máxima.

En el desarrollo del capítulo, Somma, Cavieres, Karle y Selamé, presentan, primero, los promedios de la escala de represión para cada uno de los países analizados (identificando una notable variabilidad en la intensidad de la represión entre países) y, segundo, cómo se comporta y evoluciona este promedio en el tiempo. Posteriormente, describen las características de la represión laboral en los “casos polares”, tomando en consideración las consecuencias sociopolíticas de los procesos de industrialización de cada país para responder por qué varía la intensidad de la represión laboral entre los países analizados. Finalmente, para dar una primera aproximación empírica a este argumento, emplean algunas “narrativas históricas preliminares” y datos estadísticos de los países con menores y mayores grados de represión para comprender cómo distintas trayectorias institucionales de largo plazo generan distintos niveles de represión hacia los movimientos laborales latinoamericanos.

En el capítulo 9, Acción colectiva transnacional por el aborto voluntario en América Latina y el Caribe en el siglo XXI, Martina Ferreto nos invita a conocer el entretejer de las acciones colectivas por el aborto voluntario en América Latina y el Caribe, entretejidos que cruzan fronteras, lenguas y normas y que pueden conformarse como movimiento social transnacional en base a sus luchas por la despenalización y legalización del aborto. Para ello, nos adentra en los principales antecedentes y desarrollos teóricos sobre la acción colectiva trasnacional para abortar (en el marco de la autonomía reproductiva) a nivel global, para luego centrarse en la conformación de las articulaciones transnacionales de esta temática en América Latina y el Caribe. Como tesis basal del capítulo, la autora nos propone pensar la configuración de la acción colectiva trasnacional por el aborto en un plano más allá del Estado, pudiendo identificar otros marcos institucionales en otros niveles de gobierno, tanto a escala regional como a escala global. El Estado, por tanto, no es el único interlocutor de este tipo de acción colectiva, ni tampoco su único destinatario.

Ferreto, en este capítulo, reconstruye la trayectoria de más de 30 años de esta acción colectiva en América Latina y el Caribe, describiendo los principales hitos que marcan la expansión de la lucha por la legalización y despenalización del aborto, como el Encuentro Feminista Latinoamericano y Caribeño que en 1990 institucionaliza el 28 de septiembre como día de movilización para incidir en cada país por la demanda en cuestión, y el armado de la Campaña regional 28S. Destaca en el entramado de esta trayectoria la importancia de considerar la acción colectiva transnacional por el aborto como una forma de luchar para avanzar en derechos, pero también de protegerlos en casos de retrocesos cuando éstos ya han sido reconocidos por el Estado.

Desde una mirada focalizada en el caso de Brasil, en el capítulo 10, Movilizaciones y agenda política: la construcción del bolsonarismo desde el Gobierno, Amilcar Salas Oroño describe cómo se han configurado las movilizaciones sociales de la derecha y derecha extrema en el país (entre 2013 y 2022). Expone dos líneas de argumentación; por una parte, que el bolsonarismo no es sólo un fenómeno construido de “arriba hacia abajo”, es decir, como fenómeno político que va del mando gubernamental a la sociedad, sino que sus principales elementos ideológico-políticos se modulan en interacción con la movilización social. Por otra parte, expone la relación entre movilización social y agenda pública en el caso del gobierno de derecha y extrema derecha de Jair Bolsonaro.

Con ello en mente, Salas Oroño comienza describiendo los hitos de la movilización social de derecha y extrema derecha en Brasil, como las “jornadas de junio” del 2013, y sus principales demandas, como las anticorrupción, que pasaron de reivindicaciones específicas y sociales a convocatorias con objetivos universales y políticos. Este relato, se conjuga con hechos históricos que se dan en el período de análisis, como la Operación Lava-Jato y las elecciones presidenciales de 2014. Posteriormente, el autor se adentra a la dinámica de la movilización social durante la campaña presidencial de Bolsonaro en 2018, donde destaca tres aspectos: la consolidación de las redes sociales para la comunicación política, una nueva “frontera discursiva democrática” y las “intervenciones políticas” que le dan una imagen federal al candidato. Finalmente describe cómo estos aspectos se refuerzan una vez que Bolsonaro llega a la presidencia, lo que permitiría explicar las características que adquiere la movilización social en el período 2020-2022, y como se enhebró el discurso político del bolsonarismo y su proyecto político.

Para cerrar este tercer apartado, presentamos el capítulo 11, Conflictos, demandas y formas de protesta en la Argentina 2019-2023. Un análisis de los movimientos sociales desde la perspectiva de la acción colectiva, las condiciones de exclusión y las organizaciones de la sociedad civil. Tomando en consideración el protagonismo de los movimientos sociales en los ciclos de protesta de los últimos 4 años en Argentina, los y las autoras analizan los hechos de protesta protagonizados por este actor en el período 2019-2022. Para ello, presentan, por una parte, una definición de movimiento social sobre la base de tres fuentes interpretativas: la definición de acción colectiva, el concepto de organizaciones de la sociedad civil y la condición de exclusión como eje constitutivo de los movimientos sociales en América Latina. Por otra parte, describen la estrategia metodológica, la cual consiste en el monitoreo de los hechos de protesta protagonizados por este actor (unidad de análisis) mediante la técnica del conteo sistemático de éstos en dos periódicos digitales de circulación nacional: Página 12 y Clarín. Dicho conteo se realizó mediante el diseño de un protocolo que contempló diferentes variables para caracterizar los hechos de protesta analizados.

Soto Pimentel, Reiri y Gradin desarrollan en este capítulo una descripción de la dinámica de la conflictividad de los movimientos sociales en Argentina en el período señalado, desde una perspectiva sociopolítica, macrosocial e histórica relacional, y en función de las siguientes dimensiones: 1) la participación de este actor dentro de la dinámica de movilización general y su evolución en el tiempo; 2) las demandas y áreas de conflictos que se visualizaron mediante las protestas; 3) los tipos de acción colectiva, los repertorios de acción y la represión; 4) la ubicación y alcance de las protestas y 5) la relación entre el nivel de movilización y la pandemia por el COVID 19. Para finalizar el capítulo, reflexionan sobre la pertinencia de la definición de movimiento social expuesta en el apartado teórico dado los resultados del análisis, poniendo en cuestión las características otorgadas por la definición de organizaciones de la sociedad civil. Al contrario de lo que afirma la literatura, las y el autor afirman que si bien los movimientos sociales se distinguen de los partidos políticos y de las organizaciones sindicales y de acumulación de capital, ello no excluye necesariamente el deseo por participar y controlar las esferas políticas y económicas ni la posibilidad de vincularse de manera fluida con los actores que sí forman parte de estas esferas. Por el contrario, cuando las protestas reflejan fines de este tipo (por ejemplo, cuando los movimientos sociales presentan proyectos de ley que tienen por objetivo mejorar y garantizar la continuidad de las prácticas que han construido para resolver sus problemas ante la ausencia estatal) lo que se observa es una intención por transformar dichos espacios en función de superar las injusticias sociales que denuncian y visibilizan en el espacio público. Estas dos cuestiones pueden ser comprendidas como la dimensión propositiva de los movimientos sociales, identificable en la variable “tipos de acción colectiva”, y es ahí donde Soto Pimentel, Reiri y Gradin consideran es fundamental poner el foco de análisis de las ciencias sociales.

La compilación de este libro se contextualiza en un escenario gris e incierto, donde la crisis económica y las nuevas dirigencias en Argentina están poniendo en duda la utilidad de las ciencias sociales y la principal agencia de financiación pública para el desarrollo del campo. A su vez, temáticas como la igualdad de género o el trabajo territorial de los movimientos sociales están siendo fuertemente deslegitimadas.

En este marco, este ejercicio de construcción colectiva de conocimiento sobre los movimientos sociales, viene a reforzar y destacar la importancia de su estudio para pensar las configuraciones complejas del orden social en los diferentes países de América Latina, sus desigualdades y las alternativas para superarlas. En este sentido, seguimos defendiendo la utilidad y relevancia de investigar el devenir de estos actores, sobre todo, como necesidad de incorporar sus voces y experiencias en la construcción de las políticas públicas que permitan revertir las estructuras injustas de la región, la concentración de riquezas y la crisis ambiental.

Cerramos esta introducción agradeciendo a quienes aceptaron participar de este libro. A quienes nos acompañaron desde la FLACSO Argentina y el CONICET Argentina para poder materializarlo. Al Dr. Daniel García Delgado, Director del Área Estado y Políticas Públicas, y a Alejandro Casalis, Coordinador Académico, por su apoyo institucional a este libro. Y particularmente, al Dr. Sergio De Piero, quien por muchos años tuvo a su cargo la coordinación del Diploma Superior de Organizaciones de la Sociedad Civil, y quien nos abrió las puertas, nos motivó y acompañó durante todos estos años de intenso debate y trabajo de investigación y docencia.



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