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1 “Museos al Sur”[1]

Análisis de un caso contemporáneo en la educación superior desde la perspectiva de la mediatización

Mariana Landau[2]

Introducción

A partir de la pandemia ocasionada por el COVID-19 se produjo una reformulación de las prácticas educativas en la universidad. El cierre masivo de los edificios y la virtualización forzada, constituyen un punto de quiebre de debates que ya venían desarrollándose y que encontraron en ese escenario un momento de concreción sin vuelta atrás. Estas discusiones incluyen una serie de temas aún vigentes como el acceso universal, las competencias docentes, las formas de participación e involucramiento de los estudiantes, las modalidades de organización de las prácticas de enseñanza a través de plataformas y aplicaciones (Maggio, 2018; Castañeda, Viñoles, Concannon, Pedersen, Al-Hmiedat & Lobato, 2022), entre otras.

Luego de la pandemia, muchos de estos temas continúan vigentes. En algunas ocasiones las discusiones, los estudios y las propuestas de intervención han abordado una nueva escala. Sin embargo, la digitalización como la mera incorporación de dispositivos y aplicaciones en las prácticas educativas constituye aún una sombra que opaca gran parte de los debates que este nivel educativo requiere (Sharpe, Bennett & Varga-Atkins, 2022). La disyuntiva virtualidad/presencialidad establece una nueva variante en las discusiones sobre el lugar de los medios de comunicación y las tecnologías en el sistema educativo. Las potencialidades de las tecnologías emergen nuevamente como una fuerza causal que tiene impacto en las audiencias, en este caso, en los estudiantes.

Este trabajo busca aportar al debate sobre las nuevas formas de articulación de los medios de comunicación y las tecnologías en el nivel superior, y en particular, en la universidad[3]. Para ello, analizaremos una propuesta de intervención en museos en el campo de la Tecnología Educativa desde la perspectiva de la mediatización. Entendemos que a través de algunos conceptos de este enfoque podemos comprender las nuevas interacciones y formas de circulación del sentido, ya no centrados en los efectos de los medios, sino en las transformaciones a largo plazo.

De este modo, situarnos desde la mediatización nos permite comprender las transformaciones contemporáneas que involucran a los medios, pero que no se refieren exclusivamente a ellos. Entendemos que, poniendo especial énfasis en los cambios estructurales y, muñidos de estas conceptualizaciones, es posible dotar de una mirada que trascienda los pares de opuestos virtual/presencial; sincrónico/asincrónico y presencial/no presencial.

Para ello, en primer lugar, se presentan algunas premisas que implican posicionarse en el campo de la mediatización. Se recupera el concepto de circulación como analizador de las transformaciones desarrolladas en el contexto de la pandemia y pospandemia. Una dimensión significativa de este abordaje es el de la posición en la que se sitúan los estudiantes desde el diseño de la actividad. En segundo lugar, se aborda la descripción de un caso mediatizado de enseñanza en el nivel superior en pandemia. Se retoma el concepto de “caso mediatizado” (Fausto Neto, 2020) para comprender algunas de las reconversiones contemporáneas en las formas de presencia en la educación superior. Por último, se esbozan una serie de conclusiones que a modo de cierre permiten la apertura de nuevos interrogantes.

Mediatización e instituciones educativas

Desde hace varios años, las sociedades contemporáneas están atravesando un proceso de mediatización intensificada (Hjarvard, 2014) o hipermediatización (Verón, 1997) en referencia a su carácter global. Este proceso no se restringe a la acción de los medios en la formación de la opinión pública, sino que atraviesa a gran parte de las instituciones, ya que interviene en las representaciones mentales, en las acciones y en las formas de relación de los individuos. No solo en la esfera pública sino en la privada también.

En otras palabras, la mediatización atiende al creciente involucramiento de los medios de comunicación en la vida social, no como un elemento externo que invade las instituciones y las organizaciones sociales, sino como un elemento co-constitutivo de las estructuras y de las formas de interacción sociales y culturales. Por ejemplo, la producción de materiales impresos, como un libro, un diario en papel o una revista, no podría pensarse sin la digitalización, quizá no en términos de producto final, pero sí en su proceso de producción. Esta digitalización no solo interviene en la eficacia de ciertos procesos, sino en los tiempos, los actores involucrados, los espacios de producción, entre otros aspectos.

Para comprender el fenómeno de la relación entre las instituciones y la mediatización, es importante recuperar algunas especificaciones, tan como las desarrolla Verón (1997) que parte de la definición de medio de comunicación como “un dispositivo tecnológico de producción-reproducción de mensajes asociado a determinadas condiciones de producción y a determinadas modalidades (o prácticas) de recepción de dichos mensajes” (p. 4). Esta definición permite comprender las transformaciones en un contexto social específico y vinculadas con los usos sociales.

En este sentido, la mediatización constituye, por un lado, una teoría macro desde la cual se abordan los cambios en la cultura y la sociedad en relación con los medios de comunicación; y por otro, un abordaje situado de los ámbitos, en función de las circunstancias históricas y sociales específicas. Por lo tanto, las teorizaciones de dominios específicos pueden ser consideradas, retomando la conceptualización de Merton, como teorías de mediano alcance (Hjarvard, 2016).

Estas teorías son las que permiten un abordaje empírico de las transformaciones sociales y culturales de la que los medios son co-productores. En este sentido, posibilitan un corrimiento de las miradas lineales desde las características de los medios hacia los procesos sociales, destacando las particularidades locales de las formas de articulación de las instituciones.

En este punto, sin embargo, es necesario destacar que en el campo de los estudios sobre la mediatización existen divergencias sobre los procesos históricos a los que remite esta teoría. El elemento más sobresaliente de estas diferencias es la referencia al período histórico que abarca. Aunque también pueden observarse discrepancias en torno al lugar de los medios de comunicación, a los procesos de adopción y a las teorías interpeladas para describir los fenómenos, entre otros aspectos.

Por un lado, desde la perspectiva semio-antropológica (Verón, 2014), la mediatización es una característica inmanente de la especie humana relativa a la capacidad de semiosis. Más allá de las particularidades de cada momento histórico, esta capacidad atravesó el devenir de las sociedades desde sus orígenes. En este sentido, la mediatización constituye un proceso de exteriorización de un proceso mental bajo la forma de un instrumento material. Retomando la perspectiva peirceana, especifica que este proceso tiene una triple consecuencia: “la autonomía de los emisores y receptores de los signos materializados”; “las alteraciones de las escalas espaciales y temporales”, y “la narrativa justificada [constituye] su terceridad [que] es el cuerpo de normas sociales que definen las formas de acceso a los signos ya autónomos y persistentes”. En esta perspectiva es posible reconocer diferentes hitos históricos (escritura, imprenta, Internet, entre otros) que marcan la disponibilidad de un dispositivo técnico-comunicacional que es adoptado y apropiado de modos diversos, que se estabiliza en un lugar y tiempo determinado y, por lo tanto, se institucionaliza.

Por otro lado, en la perspectiva nórdica (Hjarvard, 2016), la mediatización se restringe a la alta modernidad, ya que se encuentra enlazada a otros procesos como la urbanización, la globalización y la individualización, entre otros. Asimismo, este enfoque entiende que no todas las situaciones de inserción de medios son instancias de mediatización.

En el marco del debate sobre las periodizaciones, Carlón (2019) propone introducir la noción de lo contemporáneo para comprender las transformaciones sociales actuales. Tomado del campo del Arte, lo contemporáneo se vincula con un nuevo régimen de historicidad: el presentismo. Según el autor, más allá de que Internet tiene una fuerte marca en el presentismo actual, otros procesos no menos importantes como la crisis de la modernidad y la emergencia de nuevos enunciadores en los espacios públicos (enunciadores individuales, profesionales y amateurs) fueron sustantivos para la aparición de este nuevo régimen de historicidad. Es decir, más allá de que el acceso a los dispositivos y fundamentalmente a la conectividad no es universal, todos estamos en condiciones de ser enunciadores mediáticos, ya que se vislumbra un pasaje de la situación de reconocimiento a la de producción. Este fenómeno generó profundas transformaciones, en reconocimiento, en la posibilidad de elegir y en la iniciativa de los receptores.

Más allá de las diferencias en cuanto a la magnitud se podría pensar que, en la historia de la mediatización semejante situación no es nueva. Salvo que la libertad de elección y de iniciativa no han sido nunca, en reconocimiento, tan grandes y que los receptores tienen en sus manos, por primera vez, los dispositivos técnicos para ejercitarlas. (Verón, 2013, p. 287)

Sobre el objeto de estudio

El estudio de la mediatización no necesariamente implica estudiar el funcionamiento de un medio de comunicación. Se pueden estudiar los medios como también otros dominios sociales. Este abordaje atañe a las transformaciones recíprocas tanto de los medios como de otros ámbitos de la sociedad. Estos cambios pueden entenderse analíticamente como transformaciones de una configuración o régimen interinstitucional a otro (Hjarvard, 2016). Sin embargo, cabe aclarar que, en la actualidad, al menos en las sociedades occidentales, es difícil encontrar algún ámbito que no esté atravesado por el uso de los medios.

Durante mucho tiempo las instituciones y los edificios funcionaron como un par ordenado. Con la pandemia y la masiva virtualización, estos dos conceptos quedaron desagregados. Las instituciones son herramientas de creación de significado, orientaciones normativas y guiones mentales para la acción, pero no implican pautas cerradas que determinen la creación de significado ni la actuación de los individuos. La mediatización conlleva la formulación de nuevas formas de interacción, de relaciones sociales e incluye la institucionalización de nuevos patrones de comunicación mediada (Hjarvard, 2014).

Para analizar las transformaciones en los patrones de interacción y las relaciones entre los actores vamos a detenernos en un dominio específico: la universidad. A partir del abordaje de un caso mediatizado relativo a la enseñanza de la Tecnología Educativa, nos proponemos extraer algunas categorías que aporten a la reflexión sobre las transformaciones que están desarrollándose en la educación superior.

Para ello nos resulta relevante retomar la distinción entre caso mediático y caso mediatizado (Fausto Neto, 2020). En los trabajos de Hjarvard (2016b), las diferencias se establecen entre la mediación y la mediatización. Sin embargo, nos parece más pertinente utilizar la diferenciación mediático/mediatizado por las resonancias conceptuales de la mediación con otras teorías (ver Barbero, 1991 [1987]). Esta distinción nos permite mostrar no solo lugares diferenciados de los medios en la educación, sino abordajes metodológicos disímiles que permiten comprender el fenómeno de la mediatización más allá de la incidencia de un medio específico.

Caso mediático

El caso mediático refiere a la incidencia de los medios de comunicación masiva y a su capacidad en la producción enunciativa de los acontecimientos. El lugar otorgado a los acontecimientos está ligado directamente a la actuación de los mass media. En este sentido, la potencialidad de la circulación queda subsumida a una relación lineal de los medios hacia las audiencias (Fausto Neto, 2020).

Los problemas del sistema educativo son tema recurrente en los medios de comunicación. Fundamentalmente, en la prensa escrita se puede acceder a distintas posiciones, miradas y generalmente críticas sobre lo que ocurre en las aulas de los niveles obligatorios como del nivel superior de educación.

Por supuesto, no todo lo que sucede en el sistema educativo, aparece en los medios. Hay temas específicos, como los paros docentes, la calidad y la evaluación de los aprendizajes que se transforman en artículos y programas televisivos. También los hechos de violencia en las escuelas suelen tener un lugar privilegiado en los medios. Hay áreas determinadas del currículum como la alfabetización y en menor medida, la matemática, que tienen mayor espacio que otras como las artes visuales, la educación física o las Ciencias Naturales, por mencionar solo algunas. No todos los temas o problemas de la política del sistema educativo entran en la agenda de los medios. Solo ciertos temas o cuestiones son retomados por los distintos medios de comunicación (Oszlak y O’Donell, 1981).

Los medios de comunicación social tienen una importante capacidad para poner en agenda estas cuestiones. Esto es un caso mediático, un tema que entra en la agenda, a partir de un hecho, el lanzamiento de una política, los resultados de una evaluación nacional o provincial. Un ejemplo reciente de caso mediático es el de la reforma del sistema de acreditación en la educación secundaria. Luego de un intenso debate en los medios de comunicación, el proyecto no fue implementado.[4]

Para comprender el lugar, los circuitos y las formas de articulación proponemos el siguiente esquema.

Esquema 1. Esquema de circulación de caso mediático en educación

Fuente: Elaboración propia.

Se trata de la construcción de un acontecimiento. No de un invento a una ficción de la realidad, sino de la producción de la realidad social como experiencia colectiva (Verón, 1987 [1981]). Estas textualizaciones que se generan en los medios de comunicación instalan debates en la sociedad en su conjunto y, en muchos casos, son retomadas por la política. Los ministerios de educación dedican espacios y oficinas a leer las noticias de los medios de comunicación y en algunos casos emiten comunicados

Las políticas TIC han tenido un lugar destacado en los medios, ya sea a través de los actos de entrega de dispositivos, las disputas entre los partidos sobre su relevancia, aspectos a jerarquizar y formas de implementación. En un trabajo anterior se analizó el lugar de la prensa escrita en lo referido a las políticas TIC de Argentina y Uruguay, Conectar Igualdad y Plan Ceibal (Landau, 2019). En estos textos se estudió los mensajes de los medios en lo referido a la articulación, texto escrito e imagen.

Sin embargo, que las cuestiones de la política ingresen en la agenda en los medios no es la única forma de articulación. El caso mediatizado constituye una segunda modalidad de articulación. Para abordar esta modalidad se ilustrará a través de un caso de trabajo de la materia Tecnologías Educativas (Landau, FSOC-UBA).

Caso mediatizado: “Museos al Sur”

En el escenario contemporáneo, muchos de los acontecimientos educativos traspasan los límites del sistema de medios. Estos acontecimientos están atravesados por nuevas lógicas de producción y por nuevas temporalidades. La performance ya no está centralizada en la actividad de los medios masivos de comunicación, sino en la circulación.

De acuerdo con los efectos de estos nuevos desplazamientos los procesos circulatorios generan sentidos apartados de la naturaleza centralizadora de los medios e ingresan en nuevos circuitos de producción de naturaleza no secuencial. Una nueva maquinaria enunciativa los teje y una de las consecuencias de esta nueva actividad es la transformación. (Fausto Neto, 2020, p. 16)

El caso mediatizado que voy a abordar es de la propuesta de enseñanza de Tecnologías Educativas (Landau, FSOC-UBA), durante y después de la pandemia ocasionada por el COVID-19, a través de su proyecto de extensión universitaria “Museos al Sur”.[5]

Más allá de la estrecha relación entre Tecnología Educativa con el campo de los medios de comunicación y con las ciencias de la comunicación, en general, es probable que algunos de los aspectos trabajados pueden ser relevantes para comprender las transformaciones en la enseñanza universitaria en general.

Este caso refiere al trabajo que desde hace casi una década la cátedra Landau de Tecnologías Educativas (FSOC-UBA) viene realizando tanto en sus líneas de docencia, investigación y extensión universitaria en el desarrollo de nexos con los museos adyacentes a la Facultad. La intención de esta línea de trabajo es crear puentes con el nuevo entorno en el que se aloja el edificio de la FSOC-UBA, que se había trasladado de Barrio Norte (Comuna 2, zona norte) al barrio de Constitución (Comuna 1, al límite con la comuna 4) de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Existe una marcada diferencia en términos económicos entre la zona norte, centro y sur de la Ciudad (Dirección General de Estadísticas y Censos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 2022). Esta asimetría se acentuó aún más con la pandemia del COVID-19. Este fue el diagnóstico inicial del proyecto de intervención. Con el tiempo, a esta fuerte presencia de población y hogares pobres, se sumó otra categoría que fue la heterogeneidad. Las diferencias no solo referían al poder adquisitivo de la población, sino también a los museos de la zona. Museos públicos y privados; dependientes de la Dirección Nacional de Museos del Ministerio de Cultura de la Nación y de la Dirección General de Museos de la Ciudad Autónoma de Buenos; museos grandes y chicos; museos abiertos y cerrados; museos con recursos y sin ellos; museos frecuentados por turistas y museos frecuentados solo por público local; por mencionar algunas de las desigualdades y disimilitudes de los museos de la zona sur.

La propuesta original de la iniciativa fue generar materiales educativos desde la perspectiva de los visitantes, integrando el patrimonio de las colecciones y de las exposiciones de al menos dos museos de la Ciudad. En ese marco, se produjeron algunos avances como el desarrollo de actividades que fueron alojadas en un minisitio específico[6]. Sin embargo, en algunos casos, se planteaba la primacía de la experiencia presencial, el problema de los derechos de autor de algunas de las obras exhibidas, como también dificultades propias vinculadas con los recursos en términos de costos, de las aplicaciones tecnológicas y de los tiempos requeridos para emprender esa tarea.

Con la pandemia y el cierre de los edificios, tanto de las universidades como de los museos, el escenario cambia drásticamente. Los medios de comunicación aparecen como inevitables. Las universidades se lanzan a la digitalización de sus prácticas en un escenario que fue catalogado en sus inicios como enseñanza remota de emergencia, que básicamente refería a la utilización de los recursos disponibles sin pretender diseñar las propuestas educativas bajo los estándares complejos que implican la enseñanza online.

Por su parte, los museos cierran sus puertas y los públicos ya no pueden ingresar a sus edificios. Algunos museos simplemente cierran esperando que las condiciones cambien. Muchos otros comienzan a producir recursos para ser difundidos en las redes sociales, fundamentalmente Instagram (Solano, 2022).

Estas formas de estar en las redes sociales no solo implicaron una digitalización de una exposición o de objetos de la colección. Imbuidos desde hace décadas en los horizontes de la Nueva museología (Di Nucci, 2010), en muchos casos, el lugar del público ha sido reformulado. Un ejemplo, que se propagó por las redes (ver Jenkins, Ford y Green (2015 [2013]) para las discusiones entre los conceptos de viralización y propagación) y que llegó a los medios masivos de comunicación, fue el del Museo Getty de Los Ángeles[7]. En este caso, las personas se fotografían y ponen en circulación imágenes que imitan y recrean a las pinturas del Museo Getty. Esta iniciativa no se trató de una idea espontánea, sino que se insertó en el marco del diseño de la propuesta museística del museo durante la pandemia (Potts, 2020).

En este contexto, la vinculación de la materia Tecnologías Educativas (Landau) con los museos se incrementó exponencialmente. Dada la extenuante búsqueda de públicos que estaban realizando los museos, les propusimos una experiencia de co-diseño pedagógico. En un primer momento, el trabajo se desarrolló con el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (“el moderno”) y el Museo Histórico del Traje (MHT). Estos museos se incorporaban guiando la producción de los estudiantes en conjunto con el equipo docente de la cátedra. El espacio de encuentro estaba constituido por el entorno virtual de interacción asincrónica Moodle, a la que solo podían acceder docentes y estudiantes matriculados en la materia Tecnologías Educativas (FSOC-UBA) y por las plataformas de videoconferencia Zoom o Meet que posibilitan la interacción sincrónica entre todos los participantes de la experiencia educativa. También se utilizaron redes sociales, aunque en mucha menor medida.

La experiencia desarrollada recuperaba los saberes adquiridos en trabajos anteriores de colaboración con el Museo del Cine “Pablo Ducrós Hicken” y el Museo de la Caricatura “Severo Vaccaro” y fue un incentivo para la actividad que se está desarrollando en la actualidad con el Complejo Histórico Cultural “Manzana de las Luces”, el Museo Kosice y el Museo de Arte Latinoamericano (MALBA). La proximidad física, que era un elemento central del proyecto original, quedó desdibujada después de la pandemia y fue reemplazada por la experiencia de la interacción.

En un comienzo, las propuestas de extensión, docencia e investigación iban por carriles separados. El equipo de extensión desarrollaba los materiales para el mini-sitio a través de ejes de navegación definidos por el propio equipo: a jugar, a escribir, a pasear y a votar. Allí se articulaban objetos de distintos museos en torno a juegos y actividades para niños y niñas. El modelo que atravesaba a este tipo de acciones era el divulgativo (Serna Alcántara, 2007). Este modelo establece una relación asimétrica entre la universidad y la población destinataria de su oferta. Se trata de un esquema broadcasting en el que la Universidad se configura como emisor y la población destino como destinatarios del mensaje. Diversas razones fueron las produjeron la discontinuidad de esta modalidad de intervención, pero la más sustantiva fue la falta de institucionalización de la función de extensión. Esta ausencia implica la escasez de espacio, de recursos y de acreditación y de direccionalidad institucional. Más allá de ser una de las funciones clave de la universidad, la extensión universitaria es la que cuenta con menor prestigio y solidez institucional.

En forma paralela, los estudiantes de Tecnologías Educativas diseñaban materiales educativos basándose en la visita a un museo. Los estudiantes hacían la visita, pedían permiso para hacer el video y con base en los conceptos trabajados en el aula de Tecnologías Educativas (Landau) desarrollaban sus contenidos que se alojaban en el canal de YouTube de “Museos al Sur”. Esta actividad consideraba la gramática de los youtubers para recomendar visitas a los museos próximos a la Facultad[8]. El producto realizado es publicado con nombre y apellido de los estudiantes en el minisitio de “Museos al Sur” y es distribuido a través de las redes de este proyecto en las diferentes plataformas: Twitter, Instagram y Facebook. Asimismo, los “prosumidores” ponen en circulación en sus redes sus propios productos. En palabras de Jenkins (2009) “If it doesn’t spread, it’s dead[9].

Con la preponderancia del enfoque transmedia (Scolari, 2013) y de las aplicaciones que permiten desarrollar contenido educativo multiplataforma, los productos diseñados por los/as estudiantes fueron migrando a Genially. En este entorno, audio, video, enlaces pueden ser incluidos a través de distintos recorridos, diseñados a través de plantillas, que permiten el desarrollo de propuestas expositivas, lúdicas, líneas de tiempo, entre otras[10].

Para comprender las formas de circulación del caso mediatizado que estamos analizando, se propone el esquema N.º 2 que permite visualizar las diferencias con el modelo del caso mediático. En el centro se encuentra el conjunto Universidad, involucra a docentes y estudiantes, más los museos que se configuran como co-enunciadores de los mensajes construidos, los materiales educativos.

Esquema 2. Esquema de circulación de caso mediatizado “Museos al Sur”

Fuente: Elaboración propia.

Podríamos afirmar que se trata de un modelo de extensión universitaria de Netcasting (Fernández, 2018) en el que la universidad y los museos son nodos de una red social más amplia que se articula en torno a un ensamblaje particular, en este caso la producción de contenidos educativos.

En este marco, los estudiantes articulan de un modo particular el reconocimiento de los saberes del campo con la producción de materiales. Estos productos no son la mera aplicación de un conjunto de saberes establecidos. Muy por el contrario, el permanente movimiento de los escenarios mediatizados y la continua producción de conocimiento implican un diálogo entre la lectura, la escucha, la interacción y la producción.

No se trata de una nueva oposición binaria del paso de la escucha al diseño; de pasivo a activo, de recibir a diseñar, etc. Por el contrario, el nuevo escenario requiere una reformulación de las actividades propias del reconocimiento: escucha atenta, toma de apuntes, jerarquización y vinculación del nuevo conocimiento con el anterior, etc. con las tareas propias del diseño: definición del problema, interacción con los pares, diseño del producto, etc.

En este proceso se visualizan los saberes adquiridos en la materia, en la Carrera y en la propia trayectoria personal y profesional. En función de ello, los estudiantes deben realizar un análisis meta que evalúe la pertinencia de su articulación en cada caso y el diseño de un objeto que responda a las gramáticas de producción del campo de conocimiento.

En este punto, las plantillas de las aplicaciones como Genially o Emaze, como también las reglas de algunos géneros discursivos como los youtubers, brindan el andamiaje necesario para desde allí poder producir un nuevo objeto que entre en circulación en el aula para desde allí partir a la red.

A modo de cierre

“Museos al Sur”, la propuesta de enseñanza, investigación y extensión universitaria de Tecnologías Educativas (Landau, FSOC-UBA) de articulación con museos situados en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a través de la realización educativa, se narra en el contexto de un nuevo debate, que tiene más preguntas que certezas y que se refiere a la inteligencia artificial generativa y su utilización como instrumento de evaluación en la educación superior.

En este escenario de cambio permanente, de reformulación de propuestas, de producción incesante de conocimiento y de nuevos desafíos pedagógicos y políticos, se destaca la emergencia de nuevos enunciadores colectivos que no se corresponden con las demarcaciones y las modalidades de las instituciones de la modernidad.

En la mixtura de museos y universidad como enunciadores pedagógicos, las plataformas mediáticas adquieren el lugar ocupado por los edificios en la modernidad de articulación e hibridación de formas de circulación de sentido que interpelan a actores sociales e institucionales. También son el lugar donde finalmente se alojan los contenidos educativos desarrollados por los estudiantes.

Los museos encuentran en la universidad un nuevo público, no solo el de su propia disciplina, y generan propuestas educativas destinadas a tal fin. Por su parte, las universidades rebasan las paredes de las aulas para co-construir, y no solo transferir, conocimiento con otros actores de la sociedad.

Los estudios de la mediatización permiten considerar estas nuevas formas de circulación no ya desde la presencia o ausencia de los medios de comunicación, sino desde las transformaciones que a largo plazo están atravesando a las distintas esferas de la sociedad, como por ejemplo, la complejidad del lugar del estudiante que describimos el que a las actividades de reconocimiento (siempre activo, porque si no, no hay aprendizaje) se le suman las de analista y productor de nuevas mediatizaciones.

Bibliografía

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  1. Agradezco la lectura atenta y los comentarios enriquecedores de mi colega María Elena Bitonte.
  2. Universidad de Buenos Aires. Facultad de Ciencias Sociales. Carrera de Ciencias de la Comunicación. Tecnologías Educativas (Landau). Buenos Aires, Argentina.
  3. Este trabajo está centrado en la enseñanza en la universidad y no en el sistema educativo en su conjunto. Dado que las lógicas que rigen a la educación superior y a los niveles obligatorios (último tramo del nivel inicial, primaria y secundaria) son disímiles, es necesario atender a sus particularidades por separado.
  4. Retiran el proyecto que pone fin a la repitencia en los secundarios bonaerenses (09 de febrero de 2023). En El DiarioAR. https://www.eldiarioar.com/sociedad/retiran-proyecto-pone-repitencia-secundarios-bonaerenses_1_9940616.html
  5. http://museos.sociales.uba.ar/
  6. http://museos.sociales.uba.ar/juegos1/
  7. Para citar solo un ejemplo: Un museo estadounidense lanzó el desafío de recrear una obra de arte en el hogar (02 de abril de 2020). En Ámbito. https://www.ambito.com/arte/un-museo-estadounidense-lanzo-el-desafio-recrear-una-obra-el-hogar-n5092988
  8. Museos al Sur FSOC UBA. [@museosalsurfsocuba2740] (02 de mayo de 2019a). Estudiantubers – Museo del Humor – Aventurando 1 [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=9OddG-IRcHs, Museos al Sur FSOC UBA [@museosalsurfsocuba2740] (02 de mayo de 2019b). Estudiantubers Fundación Proa [Video]. Youtube. https://www.youtube.com/watch?v=54UPnifFbhs, entre otros.
  9. “Si no se expande, está muerto”.
  10. Para una descripción más detallada de las producciones ver capítulo 2 y 3 de este libro.


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