Cristian Daniel Rapetti
Introducción
En el siguiente trabajo analizaremos el documento “Profesores excelentes: cómo mejorar el aprendizaje en América Latina y el Caribe” (Bruns y Luque, 2014) y cómo el mismo desde un enfoque neoliberal apunta a la ruptura del concepto amplio de trabajo en el campo educativo y relega a los trabajadores de la educación a meros técnicos.
Para comenzar caracterizaremos brevemente el enfoque neoliberal apoyado por organismos internacionales; seguiremos luego por definir el trabajo más allá de la ejecución de tareas a cambio de una remuneración; y finalmente, a través de un punteo del documento del Banco Mundial, analizaremos las intenciones del mismo en la profesión docente y a qué tipo de profesional de la educación apunta.
Modelo de Estado neoliberal
Partiremos por mencionar que el modelo de Estado neoliberal surge en contraposición del modelo de Estado Benefactor. Podemos decir que este segundo estaba basado en la teoría keynesiana bajo la premisa “un trabajador en buenas condiciones produce más”. Luego de años de presencia y desarrollo de políticas que habían permitido a los trabajadores organizarse y re-apropiarse de su trabajo, el modelo de Estado neoliberal impacta en nuestro país a fines de la década del ’80 y durante la década de los ’90. Este modelo de Estado limita la intervención del mismo hacia el bienestar y la protección de los sujetos y los colectivos a los que pertenece dando una importancia secundaria a las cuestiones sociales. Durante lo que fue el Consenso de Washington, un encuentro promocionado por organismos internacionales tales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional en el que se dieron una serie de recomendaciones para países endeudados que solicitaban renegociar dichas deudas como nuevos préstamos, algunas de los puntos que se resolvieron, y que nos interesa en este trabajo, fueron los siguientes: 1) Reducir el déficit fiscal, 2) disminuir el gasto público, 3) mantener un tipo de cambio competitivo 4) y otorgar facilidades a inversiones externas.
En estos puntos mencionados vemos claramente que “lo social” no queda contemplado, incluso otra característica de este modelo de Estado es que se le brinde a la ciudadanía sólo la asistencia básica en cuanto a educación y salud, la cobertura de otras necesidades va a correr únicamente por cuenta de los sujetos y del esfuerzo individual de los mismos (Calvento, 2006).
Concepto de trabajo
Para continuar dicho trabajo es necesario que conceptualicemos lo que es el trabajo y lo que éste implica. Para esto tomaremos a de la Garza Toledo (2009) quien dice que el concepto de trabajo ha cambiado a lo largo del tiempo y cuya base se remonta a la transformación de un objeto por medio de la fuerza de trabajo de un sujeto. Este objeto transformado/producido puede ser material o inmaterial. Lo que agrega el autor es que el trabajo no queda únicamente aislado a la transformación o producción de un objeto sino más bien complejiza esta relación al implicarse la interacción con otros trabajadores y otros sujetos tales como el empleador y un tercer sujeto: el consumidor. Desarrolla también un aspecto subjetivo del trabajo en el que las relaciones, valores, sentimientos y experiencias del trabajador lo hacen sentirse parte e identificarse con una comunidad de trabajo.
Este entramado de relaciones que se genera con otros trabajadores que son parte del mismo colectivo que permite una recuperación de los rastros cognitivos del trabajo realizado, permite también la elaboración de una experiencia y da cuenta de la misma (Davezies, 1998). Es en este punto en que comienza la toma de conciencia que diferencia el trabajo prescripto del trabajo real que se lleva a cabo. Así, con la elaboración de experiencias cada ser humano crea sistemas de hipótesis en los cuales va a compartir y diferir con otros trabajadores en varios puntos. Estos puntos de común encuentro pero también los de discrepancia son los que van a dar origen al reconocimiento de otro, que va a constituir al colectivo como una máquina de pensar capaz de definir de manera flexible sus límites y va a permitir la re-apropación del mismo.
Trabajo docente y neoliberalismo
Lo hasta ahora expuesto nos sirve para ubicarnos y poder analizar la situación puntual del trabajo docente. Dijimos que el trabajo como tal implica la interacción con otros y la pertenencia a un colectivo de trabajo, lo cual complejiza a tal concepto quitándolo de la mera ejecución de tareas a cambio de una remuneración.
La pregunta que se nos abre aquí es: ¿Cómo pensar en un colectivo ante políticas neoliberales que se basan en el esfuerzo individual de los sujetos? ¿Qué ocurre en este caso con el trabajo docente?
Para intentar analizar estas preguntas partimos de la necesidad de la re- apropiación del trabajo por parte de su colectivo para poder transformarlo. Es condición necesaria para lograr esta transformación el poder conocer el mismo y es justamente a través de este colectivo y la elaboración de experiencias que se puede lograr esto. A través de este conocimiento el mismo colectivo podrá luchar por condiciones de trabajo y la resignificación del sentido y definición de su hacer.
La docencia, desde la constitución del sistema educativo a fines del Siglo XIX, es concebida como una representación del Estado y por lo tanto de un discurso hegemónico. Por el lado de las maestras de primaria, las mismas eran inculcadoras de valores y conductas consideradas necesarias por dicho discurso que debe producir y reproducir para los futuros ciudadanos; en el caso de los profesores secundarios, estos eran académicos y políticos pertenecientes a una elite que se relacionaba y era parte de la misma hegemonía (Birgin, 1999) que preparaba a la futura clase dirigente del país. Desde nuestro enfoque nos referimos a esto como concepto de trabajo restringido que deja al docente como mero aplicador de una tarea y que no reflexiona sobre la misma.
Desde este discurso hegemónico se definía el rol docente, es decir las conductas que se esperaban de los mismos por el lugar que ocupaban en la sociedad: representantes del Estado.
Hacer esta breve mención histórica nos permite tomar ahora el documento “Profesores excelentes: cómo mejorar el aprendizaje en América Latina y el Caribe” de Bruns y Luque (2014). Dicho trabajo es el análisis de una investigación acerca del “inferior” aprendizaje de los estudiantes de América Latina y el Caribe en comparación con otros países del mundo y cómo esto es producto de la enseñanza de los profesores. Justamente en este trabajo es que se plantea que la enseñanza de los docentes es deficiente y da estos resultados debido a que:
- los mismos no emplean todo su tiempo dentro del aula en enseñar;
- no utilizan los recursos disponibles para sus prácticas;
- a la incapacidad para llamar la atención de los alumnos;
- a que sus habilidades cognitivas son inferiores a las de otros profesionales;
- y la poca exigencia para el ingreso a la docencia.
Como primer punto a tener en cuenta a la hora de leer este documento es la universalidad que se pretende por parte del mismo respecto a las poblaciones estudiadas. Quiere decir esto a que no se tienen en cuenta los contextos en los que se lleva a cabo la investigación ni las condiciones de materialidad. Dejando así al descubierto una concepción de sujeto de aprendizaje universal el cual no importa en qué contexto se encuentre siempre que tenga un “docente competente” va a aprender.
Ligado con lo dicho en el párrafo anterior, cabe destacar también que quienes financian la investigación es el Banco Mundial, mismo organismo que promocionó el Consenso de Washington y que defiende un modelo de Estado Neoliberal en el que el mismo no debe brindar más que una cobertura de servicios básicos a la población y que el resto de bienes a adquirir sean pura y exclusivamente por meritocracia (el esfuerzo del individuo a pesar de).
Este documento reconoce que los salarios docentes son relativamente bajos en todos los países en comparación con otras profesiones y los mismos suben con lentitud. Por lo cual los sujetos más talentosos y productivos no tienden a elegir esta carrera por las limitaciones salariales que esta conlleva. Esto deja entonces el campo de la educación disponible para sujetos poco productivos provenientes de condiciones socioeconómicas más bajas y a los que la profesión docente va a permitir tener cierta estabilidad laboral y ascenso social.
El reconocimiento de los bajos salarios docentes en gran parte de los países estudiados no es inocente, sino que apunta a que la docencia es una profesión poco atractiva para los profesionales “talentosos”. Dicho trabajo de investigación sugiere la importancia de aumentar los salarios de esta profesión, pero que dicho aumento venga acompañado de mayor exigencia para el ingreso a la docencia. De esta manera la buena remuneración hará atractiva la profesión para los “talentosos” y sólo accederán y se mantendrán quienes realmente se esfuercen.
El documento sugiere para la mejora en la calidad educativa de los sistemas de América Latina que se creen parámetros para el perfil de un buen docente y en base a la idoneidad de éste sea el ingreso de los mismos a la profesión. A su vez, aludiendo a la estabilidad laboral que hoy por hoy existe en numerosos países del continente para los trabajadores de la educación, recomienda el sometimiento a evaluaciones acerca de su labor y productividad y en base a estos resultados otorgar premios, sanciones e incluso desvincularlo de la tarea docente. La profesión docente sería entonces una cuestión de producción y transmisión de conocimientos mediante las técnicas preparadas por “especialistas” junto con los objetivos y los tiempos en los que los mismos debían ser logrados. Estos mismos objetivos logrados por los alumnos y que dicho logro dependa de la productividad del docente son los que serían medidos y cuantificados.
El perfil de docente que plantea el documento analizado sintetiza características de dos de las tradiciones docentes desarrolladas por Davini (1995):
- Docente academicista: que demuestre un excelente manejo del objeto de estudio a transmitir a los alumnos.
- Docente eficientista: que mediante de la aplicación de técnicas creadas por otros y la economía de recursos hiciera una bajada de lo prescripto en el currículum escolar.
Este perfil de docente creado por ideologías neoliberales quita al educador su carácter de pensador de la clase y las reflexiones que hace sobre las mismas. Pero por sobre todo deja de considerarlo un trabajador capaz de re-apropiarse de su hacer y resignificarlo junto con su colectivo de trabajo ya que hay previamente un rol prescripto que debe cumplir y cuyos resultados van depender exclusivamente de su esfuerzo individua y talento, dejando de lado importancia de las condiciones de trabajo que implica el puesto.
Conclusiones
A lo largo de este trabajo hemos intentado dar cuenta de las consecuencias que conlleva, para el trabajo docente y su colectivo, una lectura neoliberal de la educación. Una lectura basada en el ajuste, la meritocracia y la universalidad que califica a los docentes en base a parámetros establecidos que responden a un discurso hegemónico, que apunta la fragmentación de dicho colectivo en un intento de individualizar la tarea de los trabajadores de la educación y desestima la capacidad de los mismos como productores de conocimiento y pensadores de su propio hacer.
Queremos remarcar la importancia que tiene frente a las perspectivas neoliberales del trabajo y la educación un colectivo de trabajadores de la educación que logra un reconocimiento entre individuos que a la vez se reconocen como sujetos en constante transformación tanto ellos como su contexto y cuya lucha por la re- apropiación de su trabajo, como nos dice González en el documento Reconociendo nuestro trabajo docente: un diálogo necesario entre teorías y prácticas, permitirá la definición constante del mismo, la producción de conocimiento y posibilitará la participación a las nuevas generaciones en el desarrollo de los procesos de trabajo colectivo que vuelven a producir y recrear el conocimiento históricamente acumulado (p. 29).
Bibliografía
Birgin, A. (1999). La configuración del trabajo de enseñar: de profesión libre a profesión de Estado. En El trabajo de enseñar. Buenos Aires: Editorial Troquel.
Bruns, B. y Luque, J. (2014). Profesores excelentes: cómo mejorar el aprendizaje en América Latina y El Caribe. Washington DC: Grupo del Banco Mundial.
Calvento, M. (2006). Fundamentos teóricos del neoliberalismo: su vinculación con las temáticas sociales y sus efectos en América Latina. En Convergencia. Revista de Ciencias Sociales, (41), 41-59 pp. Recuperado de http://www.scielo.org.mx/pdf/conver/v13n41/v13n41a2.pdf
Davezies, P. (1998). De la prueba a la experiencia de trabajo. En Dessors, D. y Guiho- Bailly M. (comps.) Organización del trabajo y salud: de la psicopatología a la psicodinámica del trabajo. Buenos Aires: Troquel.
Davini, M. (1995). En La formación docente en cuestión: política y pedagogía . Buenos Aires: Paidós.
Garza Toledo, E. (2009). Hacia un concepto ampliado de trabajo. En Trabajo, empleo, calificaciones profesionales, relaciones de trabajo e identidades laborales, Vol. 1. 111- 140 pp.
González, H. y ots. Reconociendo nuestro trabajo docente: diálogo necesario entre teorías y prácticas (10-40 pp.). Serie formación y trabajo docente. Buenos Aires: CTERA.






