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Introducción 

Cecilia Melella y Brenda Matossian

El Gran Buenos Aires ha sido receptor privilegiado de los movimientos migratorios en el país; La Matanza es su municipio más poblado y extenso, destacado por un gran protagonismo en términos absolutos y relativos dentro de la demografía metropolitana. La incorporación de las personas migrantes en el interior de los espacios urbanos debe analizarse y comprenderse en un marco estructural de desigualdades socio-territoriales entendidas como intersección jerarquizada de las dimensiones de clase, origen y género. Este libro surge en el marco de un Proyecto de Investigación Plurianual (PIP 573-2021-2023 GI) titulado “Migraciones y desigualdades en La Matanza. Transformaciones en torno al territorio, la institucionalidad y las representaciones en contextos de post-COVID-19”. Su propuesta es analizar de modo interseccional estas desigualdades para el caso de la población migrante en La Matanza con énfasis en la relación entre la institucionalidad y las representaciones (desde el Estado y desde la sociedad civil).

La pandemia originada por el COVID-19 ha implicado una crisis que, además de poner freno relativo y circunstancial a ciertas movilidades, profundizó los escenarios de desigualdades para las poblaciones migrantes en destino y promovió desafíos tanto para la institucionalidad estatal como para la sociedad civil. El Gran Buenos Aires, y en particular La Matanza, presentan una densa condensación de heterogeneidades y contrastes que se despliegan sobre un entramado multiactoral y multiescalar que involucra instituciones estatales, así como diferentes actores de la sociedad civil, que constituyen una suerte de rasgo estructural. Las dimensiones excepcionales de La Matanza requieren entender su complejidad de modo particular, con esfuerzos de investigación que ponderen la producción de conocimiento situado. Esta propuesta implica indagar a dos escalas de análisis privilegiadas para conocer las transformaciones recientes: una que considere el municipio en su conjunto con las amplias heterogeneidades internas entre sus 16 localidades y una segunda que dé cuenta de las dinámicas micro, con estudios específicos en profundidad para mejorar su comprensión en áreas seleccionadas. Se enfocó además en tres dimensiones de análisis: territorio, institucionalidad y representaciones. Asimismo, la mirada en torno a la espacialidad de las migraciones, vista desde una perspectiva interseccional y multiescalar, se pone en diálogo con la materialización y la comunicación de las políticas públicas en la institucionalidad reguladora del acceso a derechos de los y las migrantes a nivel local. La escala microespacial se concentró en las prácticas cotidianas y en la manifestación de experiencias culturales y sociales de los/las migrantes que implican tanto el acceso a los derechos como la disputa de sentidos en el espacio local atravesado por la problemática de COVID-19, donde el acceso, apropiación y uso de las tecnologías de la información y comunicación (TIC) a través de plataformas y soporte digitales se torna indispensable para su comprensión. Finalmente, se presta atención a las representaciones configuradas en torno a los territorios y a las migraciones en el interior de La Matanza a partir de la identificación de fronteras materiales y simbólicas en su funcionamiento como marcas que refuerzan desigualdades, agudizadas en el contexto post-COVID-19 configuraron la última de las esferas de abordaje.

Este libro sostiene una búsqueda del diálogo interdisciplinario dada la participación de especialistas provenientes de formaciones diversas como la geografía, la comunicación, la sociología, el trabajo social y la antropología; la misma perspectiva se sostiene en el proyecto. A su vez, implica la incorporación de personas en distintos momentos y estadios respecto a sus trayectorias académicas, a fin de promover la formación de recursos humanos y el intercambio de saberes. Otra característica de este proyecto colectivo es su vinculación con distintas organizaciones gubernamentales y no gubernamentales comprometidas con la defensa de los derechos de las personas migrantes y su acceso a mejores condiciones de vida. Esto se traduce en experiencias diversas de trabajo conjunto y situado plasmadas en la participación sostenida en mesas territoriales promovidas por la Municipalidad de La Matanza, mesas migrantes coorganizadas junto con el Centro de Atención al Migrante de Isidro Casanova y la Universidad Nacional de La Matanza y otras actividades de difusión como la participación en la Feria del Libro de La Matanza, por mencionar algunos ejemplos. A su vez, se estrechan lazos con asociaciones de migrantes de diversos orígenes con las que se promovieron distintas estrategias de colaboración. Esta forma de vinculación se traduce en los resultados de algunos de los capítulos de esta obra colectiva.

Profundizar sobre el partido de La Matanza y sus particularidades también implica el desafío de repensar el conurbano bonaerense, entendido aquí como los partidos de la provincia de Buenos Aires que conforman el Gran Buenos Aires. Estas reflexiones se concentran especialmente en comprender esta gran porción de la metrópolis como espacio de vida donde reside, trabaja y circula la población migrante. Su permanencia y dinamismo dentro del municipio convierten a los diversos grupos migratorios en protagonistas de su historia y su devenir, con roles destacados en el crecimiento de la ciudad y en la conformación de sus paisajes urbanos. Esta preocupación explica que, además de presentar trabajos enfocados en el municipio de La Matanza, también se decidiera incorporar las voces de colegas con destacadas trayectorias de estudios en distintos municipios del Gran Buenos Aires a fin de posicionar la intersección migraciones-conurbano desde su especificidad, con una agenda propia. Se espera entonces visibilizar y poner en diálogo más aún estos aportes desde una perspectiva que dé cuenta de las heterogeneidades internas del conurbano y sus municipios, como un espacio distinto al área central metropolitana, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que demanda preguntas renovadas y desafíos particulares.

Partidos del conurbano bonaerense y migraciones

Se ha destacado que este libro busca poner en valor las espacialidades en la escala local, que involucren, por un lado, a las prácticas, saberes, intercambios culturales, construcciones identitarias y representaciones, y por el otro, el análisis de las políticas públicas y su impacto durante y luego del COVID-19. Para comprender la importancia de las migraciones en este espacio, en un sentido también demográfico, es posible indicar que hacia 2010 representaban el 8,3 % del total de la población del conjunto metropolitano, mientras que la media nacional había sido de casi el 4,5 %. De los partidos que conforman el conurbano bonaerense, se destacaron en aquel censo con porcentajes superiores al 9% La Matanza, Lanús, Lomas de Zamora, General San Martín y Esteban Echeverría. A excepción de este último municipio, de todos los anteriores fue posible incorporar capítulos referidos a las migraciones en estas jurisdicciones. Además, también se sumaron destacados aportes de partidos como Moreno, José C. Paz, Tres de Febrero y Escobar.

Se mencionan algunas particularidades de la geografía migratoria de La Matanza para brindar un panorama general de la importancia de las migraciones en este extenso partido de 325 km2 y casi dos millones de habitantes (1,8) de acuerdo al Censo 2022. Para dar cuenta de la complejidad en el interior del partido de La Matanza, se ha podido cartografiar la distribución espacial de personas extranjeras, tal como las releva el censo, sobre el total de la población en la Figura 1, que muestra los resultados a nivel de radios censales para el 2010.

Figura 1. Distribución de la población migrante, partido de La Matanza, 2010

https://lh4.googleusercontent.com/vR_HyliTBld0P7RjNQAgT18TrP7h5MGHMazBS5DWTNOaIP7qnpSGJ2L-7A01Puggv0v-Mp8Z3RfHgBpE6JPYmiNLRf7OIkPoUZsXjM3fcQT8Kj0efJMsoGo5K2FudiLs1lc7jMxK2FT9TqTgqtmmnmU

Fuente: cartografía realizada por Alves de Castro sobre la base de información del Censo 2010.

Las concentraciones más elevadas de dicho indicador, señaladas con los tonos más oscuros, se dan en el extremo noreste del partido, donde se encuentran las localidades de Tapiales y Ciudad Madero, que coinciden con la ciudad de Villa Celina; estos espacios muestran fuertes concentraciones de población de origen boliviano y peruano (ver capítulo de Lapenda). También en el sector sur, en las localidades de Isidro Casanova y Gregorio de Laferrere, son particularmente altos los porcentajes en los radios censales próximos a la cuenca del río Matanza-Riachuelo que forma la extensa diagonal del límite sudeste del partido. Asimismo, en el caso de González Catán, los porcentajes más elevados se señalan en la porción ubicada al extremo noroeste (próximo al límite con Rafael Castillo y Laferrere, ver capítulo de Abal) y sudeste, en sectores alejados del área más comercial y central de la localidad. Finalmente, hacia Virrey del Pino, la localidad más alejada del límite con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, los porcentajes que muestran las concentraciones más altas se registran hacia ambos lados de la Ruta Nacional 3 (Avenida Juan Manuel de Rosas), aunque no en los radios censales colindantes sino en aquellos más alejados del eje vial más importante del sector. De este modo, se da cuenta de las profundas heterogeneidades que existen no solo dentro del partido sino también hacia el interior de cada una de las localidades que lo conforman; a estas se les suman las diferencias en el perfil migratorio.

Respecto a la importancia de las comunidades migrantes dentro del conjunto de la población nacida en países distintos a la Argentina, de acuerdo al Censo 2010 para el conjunto del partido de La Matanza se destacó la población nacida en el Paraguay, seguida de la nacida en Bolivia, luego Italia y el Perú, en orden de importancia (ver capítulo de Matossian). A pesar de no contar con estos datos actualizados para el Censo 2022 a nivel municipal, los datos publicados por la Dirección Nacional de Población para 2022 nos dan una pauta de una mayor diversificación de las migraciones en el país, donde luego de la población paraguaya, boliviana y peruana se destaca la llegada desde Venezuela en cuarto lugar (ver capítulos de Fernández e Irusta). En los siguientes puestos se encuentran Chile, Uruguay, Colombia y Brasil. En contrapartida, las personas nacidas en Italia ocuparon de acuerdo a esos datos el noveno lugar, señalando la tendencia a la reducción de estos conjuntos nacidos en Europa.

Estructura del libro

En la primera parte del libro Migraciones y conurbano: complejidades en el partido de La Matanza se encuentran los capítulos dedicados específicamente a este municipio, donde la mayoría de las autorías corresponden al equipo de investigación del PIP mencionado.

En primer lugar se encuentra el capítulo de Cecilia Melella, titulado “Fiestas de migrantes en La Matanza. Agencia, identidades y comunicación”. Allí la autora propone un análisis de las festividades como prácticas comunicacionales que ponen en evidencia la articulación entre la dimensión simbólica (y estética) y las desigualdades materiales socio-territoriales, de capital social y de agencia. En su desarrollo compara dos celebraciones emblemáticas dentro de La Matanza: la de la Virgen de Caacupé de la comunidad paraguaya y la de Camões y las comunidades portuguesas de la colectividad homónima.

El capítulo segundo se titula “Migraciones y fronteras en el interior del espacio matancero: un análisis multiescalar”. En este apartado, Brenda Matossian propone una articulación conceptual entre ambas nociones desde una perspectiva espacial aplicada al caso de La Matanza. En su recorrido da cuenta tanto de la expresión de las fronteras estatales como también de “otras” fronteras como las etno-culturales y las urbanas en la vida cotidiana de las personas migrantes y de sus asociaciones con el foco puesto en las comunidades paraguaya, boliviana e italiana.

Marina Lapenda propone también un estudio de la geografía migratoria matancera en el capítulo tercero, “Apropiación territorial de la migración peruana en Villa Celina, partido de La Matanza”. Allí muestra cómo esta comunidad logra la apropiación territorial a partir de lógicas espaciales, estrategias y prácticas sociales mediante las cuales reedita la cultura e historias regionales y consolida su presencia en el destino. También indaga en la forma en la que la migración peruana establece un anclaje más definitivo en proximidad con la migración boliviana, tornándose en fortaleza para la construcción de lugares, donde las marcas de lo andino se reproducen en territorialidades compartidas, no exentas de conflictos.

En cuarto lugar se encuentra el capítulo de Yamila Abal, “Resonancias de una pandemia: reflexiones sobre desigualdades en salud y la movilización/inmovilización de recursos y estrategias en un barrio informalizado del periurbano matancero”. Su contribución evidencia el impacto selectivo y desigual del COVID-19 que profundizó una crisis sanitaria previa a la aparición y diseminación del virus. Su estudio de caso en un barrio con fuerte presencia migratoria señala que las dificultades de acceso y el aislamiento asociados a la informalidad urbana ya condicionaban la vida cotidiana antes del 2020.

El siguiente capítulo se encuentra a cargo de Eugenia Santamaría y lleva por título “Tejiendo red: construcciones y desafíos para un abordaje integral. Reflexiones a partir de la experiencia del Centro de Atención al Migrante”. Este aporte analiza distintas estrategias para la conformación de una red de trabajo interinstitucional enfocada en la defensa de los derechos de las personas migrantes en La Matanza. Específicamente, desglosa el devenir de la Mesa Migrante anclada en el Centro de Atención al Migrante de Isidro Casanova y evidencia los aspectos positivos y los resultados de su creación como también las principales dificultades encontradas. Así, se trata de un capítulo que también pone en valor el rol de la Universidad Nacional de La Matanza y de instituciones de ciencia y tecnología como el CONICET en estas iniciativas.

Los capítulos sexto y séptimo se enfocan en una comunidad de migrantes más recientes: las personas nacidas en Venezuela. En primer lugar, Anabella Fernández desarrolla el trabajo “Limitaciones en el acceso a programas sociales por parte de la población venezolana en el partido de La Matanza”. Desde la perspectiva del trabajo social, analiza cómo la regularización migratoria influye y afecta las posibilidades de acceso a programas sociales por parte de la población migrante, haciendo énfasis en la población venezolana. Este abordaje lo desarrolla incorporando el estudio de tres programas correspondientes a los niveles nacional, provincial y municipal. De este modo, muestra que el DNI sigue constituyéndose como el principal requisito y otorgador de derechos, incluso a nivel local. Finalmente, el último de los capítulos de esta primera parte, el de Sebastián Irusta, se titula “Nuevas migraciones latinoamericanas en el partido de La Matanza: familias venezolanas transnacionales”. A partir del concepto de familia transnacional, el autor describe las experiencias de las familias venezolanas, demostrando que el vínculo y el afecto familiar pueden construirse a la distancia, transcendiéndola. Este recorrido incluye la indagación respecto a nociones destacadas como proyecto vital migratorio familiar, remesas, participación en asociaciones e idea de retorno.

La segunda parte del libro, “Diversidad migratoria en partidos del conurbano bonaerense”, analiza su complejidad desde una mirada holística e interdisciplinar. El capítulo octavo de Novaro y Hendel, “Movilidad y experiencias del territorio en dos localidades de Buenos Aires: relaciones generacionales y procesos de identificación en contextos de migración”, aborda las experiencias del territorio en jóvenes de familias migrantes de Bolivia que habitan los partidos de Tres de Febrero y Escobar. En un contexto de reformulación de la movilidad por el impacto de la pandemia, el capítulo registra cambios y continuidades en las formas de representar el territorio, la articulación entre las naciones y las fronteras. Particularmente, se destaca el modo en que los hijos e hijas de familias que han migrado experimentan movilidad entre “acá” y “allá”.

Le sigue el capítulo noveno, de autoría colectiva entre Fournier, Hoyos, Pazos y Perret, titulado “Hábitat, género y movilidad: resultados de una experiencia de investigación de acción participativa en un área de borde urbano (Cuartel V, Moreno, 2021-2023)”, realizado en el marco de un proyecto de intervención territorial, interactoral e interdisciplinario (que contó con el apoyo de la Secretaría de Vinculación Tecnológica y Social de la Universidad Nacional de General Sarmiento), junto a la Asociación Civil Madre Tierra y referentas de organizaciones sociales y comunitarias de Cuartel V. A través de los mapeos colectivos y las encuestas, se plantea el acceso al conocimiento del espacio próximo que se habita, paso inicial hacia un mejor entendimiento de la movilidad urbana desde la lógica de los cuidados. “Estas cartografías describen la experiencia urbana de las mujeres que recorren el Cuartel V en su cotidianidad, mujeres que construyen, que se mueven, que saben, aprenden y enseñan, que cuidan, que resisten, que desean, que imaginan y proyectan”, señala el grupo de investigación.

El capítulo décimo, de Gavazzo y Gerbaudo Suárez, “Acceder, habitar y crear la ciudad cuidadora: la participación comunitaria de distintas generaciones de mujeres migrantes en el Área Reconquista de San Martín” tiene como protagonistas a la cuenca del río Reconquista y a las mujeres que día a día la habitan. La creación de este espacio urbano, definido como construcción compleja de representaciones, relaciones y lugares, se conjuga con otras dimensiones como el origen étnico, la clase, la edad y el género. Se subraya que la labor de estas mujeres como “cuidado comunitario” es central para dar cuenta de las estrategias socioambientales en estos barrios del GBA y deviene necesario el reconocimiento (material y simbólico) de su contribución para el cumplimiento de derechos.

El trabajo de Gottero, desarrollado en el capítulo decimoprimero, propone un estudio de caso sobre gobiernos locales y transversalización del abordaje migratorio en políticas públicas, en el marco de la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. La autora parte de la hipótesis de que la incorporación formal de los objetivos de desarrollo sostenible en el espacio municipal no conduce a la generación de un contenido programático y se constituye como uno de los primeros mecanismos que bloquea la consideración de la migración en las políticas locales. El caso de Lanús, muestra cómo la inclusión de los compromisos sistematizados de las agendas de organismos internacionales no implica necesariamente un cambio en el enfoque de gestión ni constituye de por sí una formulación de política pública.

En el capítulo decimosegundo, “Cultura jurídica y la lucha por los derechos sociales de las mujeres migrantes del barrio 17 de Noviembre, Lomas de Zamora, Provincia de Buenos Aires. Un análisis desde una propuesta de investigación acción”, Jaramillo y Condori analizan la lucha por los derechos sociales de las mujeres migrantes del barrio 17 de Noviembre en Lomas de Zamora en el escenario pospandémico. La investigación, realizada en el marco del proyecto de cooperación internacional organización no gubernamental Desarrollo y Autogestión, adoptó una propuesta metodológica basada en la investigación-acción que empleó la cartografía social como elemento de trabajo con la comunidad, el gobierno municipal y la Comisión Provincial para la Erradicación del Trabajo Infantil (COPRETI). Las autoras concluyeron que la antigüedad de las redes, el capital social y cultural en conjunto con una cultura jurídica les permitió a las mujeres migrantes visibilizar sus necesidades en clave de demandas de derechos.

Por último, el capítulo decimotercero, de Castiglione y Villarroel, “Ayer, hoy y pandemia: las migraciones en José C. Paz. Trabajo, educación y vida cotidiana”, se concentra en el complejo entramado migratorio de José C. Paz a partir de la conceptualización de la territorialidad como una relación significante entre identidad y espacio geográfico. Las autoras comprenden que en el entramado pacense se imprimen las memorias de las corrientes migratorias antiguas y recientes, configurando el dinamismo propio de la construcción identitaria del partido. El artículo parte de la centralidad identitaria de las migraciones como fundamento para comprender las necesidades, el acceso a derechos y las estrategias de grupos migratorios heterogéneos durante la pandemia.



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