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Hábitat, género y movilidad: resultados de una experiencia de investigación y acción participativa en un área de borde urbano

Cuartel V, Moreno, 2021-2023

Marisa Fournier, Sandra Hoyos, Javier Nicolás Pazos
y Gimena Perret Marino

Introducción

De tanto caminar vamos generando caminos.

 

Referenta comunitaria de Cuartel V (Moreno), abril de 2021

El objetivo del presente capítulo es presentar resultados de un proceso de investigación de acción participativa (IAP) llevado adelante por un equipo de investigación del área de Política Social del Instituto del Conurbano de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS), formado por quienes escribimos este capítulo junto con Daiana Aizenberg, Julieta Dell’Orso, Liliana Puntano y Tamara Ortiz, y la asociación civil Madre Tierra (MT) –desde el año 1985 trabaja en conjunto con organizaciones comunitarias, vecinas y vecinos de diferentes barrios vulnerables del oeste del Gran Buenos Aires en temas de vivienda y acceso justo al hábitat–, en articulación con un grupo de quince mujeres referentas comunitarias de nueve barrios populares de la localidad de Cuartel V (Moreno).

Nos propusimos la realización conjunta de un diagnóstico territorial sobre equipamiento colectivo, organización de los cuidados y producción social del hábitat. El tópico diferencial de la propuesta consistió en la integración de la perspectiva de género como un eje transversal a todo el proceso de trabajo, con la pretensión de potenciar el rol de las mujeres de sectores populares en la construcción cotidiana del hábitat en territorios en donde convergen tanto procesos vinculados con el deterioro de las condiciones de vida como por la presencia de múltiples tramas de organización comunitaria. Ambos elementos, centrales en la configuración de las biografías e identidades colectivas en el conurbano bonaerense, moldean toda una experiencia de lugar que la literatura suele definir como de periferia e insularidad (Soldano, 2008).

Cuando iniciamos el trabajo conjunto con la MT y las referentas de Cuartel V, la dimensión migratoria, de movilidad y circulación por el territorio no tenía un protagonismo tan claro en la agenda de trabajo que nos habíamos propuesto, ya que los principales ejes de interés se orientaron más específicamente hacia temas de género, organización de los cuidados y construcción social del hábitat. Sin embargo, la dimensión migratoria, o mejor dicho, de la movilidad en sus diferentes modos de expresarse, se tornó insoslayable y un emergente de todo el proceso de trabajo.

En efecto, la migración supone historias de movilidad y la movilidad subsume y supone muchas veces procesos o trayectorias migratorias que involucran diferentes escalas: ultramarinas, limítrofes, hacia el interior del país, ciudad-periferia. En este sentido, la localidad de Cuartel V es un territorio en el que se ponen en juego múltiples experiencias de movilidad, que pudimos registrar tanto desde la dimensión de la accesibilidad como desde las vivencias individuales y colectivas de quienes habitan y proyectan allí sus vidas.

Por otra parte, la escala barrial e interbarrial anuda movilidades cotidianas diversas que intentan vincular (con mayores o menores grados de éxito) con otras escalas como la municipal, provincial o regional. Esto puede observarse en la organización de los cuidados tanto de manera individual como comunitaria, en la que los múltiples arreglos cotidianos implicados ponen a la movilidad en el centro, en parte por las degradadas condiciones de conectividad y accesibilidad que presenta la localidad, lo que favorece una acumulación de desventajas en las mujeres, que son las que mayormente protagonizan los padecimientos del mal estado de calles y veredas (Gutiérrez, A. I. y Reyes, M. L., 2017).

A partir del proceso de investigación y de los resultados alcanzados, pudimos dimensionar que la movilidad en Cuartel V no es una cuestión sencilla, especialmente desde el punto de vista de las mujeres. El tema de la movilidad es de una importancia fundamental para acceder a servicios educativos y de salud, para la generación de ingresos, actividades culturales, etc. Es decir, se trata de una cuestión central para acceder a derechos fundamentales.

Moreno se caracteriza por ser uno de los partidos del conurbano bonaerense en el que la población proveniente de países sudamericanos tiene un importante dinamismo y crecimiento, y también por la presencia de tipos de movilidad vinculadas con otras escalas como son las migraciones internas y las que se producen entre partidos de la provincia de Buenos Aires. Es significativa la feminización del patrón migratorio en el municipio, como eco de lo que sucede a nivel nacional, regional e internacional.

A raíz de esto, decidimos que la migración –o, mejor dicho, la movilidad, en sus diferentes modos de expresarse– también funcionara como un eje transversal de nuestro trabajo.

Nuestra mirada de los procesos migratorios fue cambiando y complejizándose al incorporar la noción de movilidad, movilidad cotidiana, experiencias de la movilidad y del espacio en los bordes de la ciudad, en su periferia, en lo que llamamos conurbano bonaerense. Analizar qué sucede cuando las personas se desplazan por el territorio permite abrir una cantidad de preguntas altamente relevantes para comprender la complejidad de la vida social y sus transformaciones contemporáneas (Soldano et al., 2015).

Cabe mencionar que la mayor parte del trabajo de campo lo llevamos adelante en un contexto de distanciamiento sanitario producto de la pandemia por COVID-19, el que además se caracterizó por una profundización de las desigualdades en los sectores poblacionales con menores ingresos y de bajo acceso a servicios públicos.

Investigar en contexto de pandemia implicó adecuarnos a dinámicas de trabajo donde estuvo presente la urgencia sanitaria y socio-económica en la realización de tareas no tan habituales vinculadas al uso de herramientas tecnológicas en articulación con instancias presenciales, y asumir la dificultad cuando la mala conexión a Internet o la ausencia de dispositivos desde los cuales conectarse obstaculizara algunos encuentros, como también sostener los protocolos de cuidado, la distancia social y los aforos en los lugares en los que hacíamos encuentros presenciales.

Este trabajo tiene una impronta descriptivo-reflexiva, que intentará dejar planteados algunos lineamientos, como migajas en el camino para retomar en un posterior análisis.

Estos lineamientos nos permitirán acercarnos a las dinámicas barriales y comunitarias para poder comprender su modo de organización, para dimensionar el aspecto de la movilidad y cómo ello no solo responde a los modos de habitar sino también a la búsqueda de otros proyectos e historias de vida, los cuales no pueden resolverse de forma individual, sino que son respuestas colectivas, en las que el Estado debe ser partícipe en su función de garantizar el acceso a derechos.

Para ello, presentamos, en un primer momento, las decisiones teórico-metodológicas involucradas en el proceso de investigación. En un segundo momento, los principales hallazgos vinculados con la producción de los mapas colaborativos y con la encuesta implementada en Cuartel V. Finalmente, compartimos unas reflexiones a modo de conclusiones provisorias.

Decisiones teórico-metodológicas: mapear, conversar, investigar

Inspiradas en enfoques provenientes de la sociología cualitativa, la antropología urbana y los estudios de género y urbanos, junto con el trabajo conjunto con la MT y las mujeres referentas, nos permitieron identificar tanto los equipamientos colectivos, circuitos, procesos y dinámicas territoriales como las prácticas que sus habitantes ponen en juego para vivir. Se trata de un proceso investigativo que intenta mantener los desafíos de una perspectiva relacional en el que hacer inteligible la experiencia de cotidianidad de las personas sin perder de vista las relaciones objetivas que la condicionan (Menéndez, 2010). A su vez, la experiencia vivida se nos presenta como un eje articulador potente para comprender los desafíos que propone el abordaje de la reproducción social en tiempos de crisis aguda, como también la escala de la vida cotidiana, entendida como un lugar privilegiado para abordar y comprender tanto la relación sujeto-espacio como los procesos a partir de los cuales se constituyen las subjetividades y el mundo de lo social.

El estudio, de carácter exploratorio, cualitativo y participativo, se nutrió de elementos provenientes de la IAP, una práctica que discute el llamado extractivismo académico, y anima un conocimiento responsable, que reconoce la parcialidad y la situacionalidad del conocimiento producido; de esta forma, y como plantea Haraway (1995), nos hacemos cargo del lugar desde el que hablamos y no pretendemos una ciencia descarnada, al contrario. Esto implicó construir intereses comunes entre el equipo de la universidad, la MT y las mujeres referentas de la localidad de Cuartel V. Uno de los primeros desafíos fue el de acercar lenguajes, compartir conceptos y combinar modalidades de trabajo diferentes. En este punto, la presencia de la MT como articuladora del trabajo conjunto fue central: el conocimiento del territorio y la perspectiva de la educación popular se pusieron en diálogo permanente con las herramientas propias de la investigación social. El equipo estuvo integrado por nueve personas del ámbito académico (tanto investigadoras/es docentes de la UNGS como de otros ámbitos profesionales que se integraron al proyecto); cinco integrantes de la MT y quince mujeres referentas comunitarias y territoriales de diferentes organizaciones sociales ubicadas en nueve barrios de la localidad de Cuartel V.

Estas mujeres han participado activamente en la conformación barrial, y son actrices activas en los procesos de regularización, planificación, gestión, urbanización y construcción de los barrios en donde viven. Esta experiencia les ha dejado valiosos conocimientos sobre hábitat y planificación urbana. Actualmente, participan de diferentes organizaciones comunitarias dedicadas principalmente a tareas de cuidado (comedores, centros comunitarios, espacios culturales, puntos violetas, puntos verdes, etc.). Además, participan de redes comunitarias más amplias (Red Andando, Red El Encuentro, Consejo de la Comunidad, entre otras). Poseen un gran reconocimiento por parte de sus vecines e instituciones que trabajan en el territorio –escuelas, centros de salud, iglesias, etc.– (Dell’ Orso et al., 2021). Algunas tienen una inserción laboral a nivel municipal que convive, no sin tensiones, con el trabajo de tipo barrial y comunitario que siguen sosteniendo.

Previo a este proceso que encaramos en conjunto, ya habían trabajado con la MT pero de forma individual. Si bien entre ellas se conocían por articulaciones esporádicas, no habían participado de espacios que las nucleara a todas.

Entre los meses de marzo de 2021 y abril de 2022, nos reunimos regular y sistemáticamente en diferentes organizaciones comunitarias y desarrollamos verdaderos procesos de entendimiento común que nos permitieron avanzar en el conocimiento de las principales problemáticas del territorio.

En cuanto a los instrumentos de investigación utilizados para llevar a cabo el diagnóstico territorial (nuestro objetivo principal), los más relevantes fueron la producción cartográfica y la realización de una encuesta y de talleres de discusión grupal en torno a ejes específicos (grupos focales).

Destacamos que la realización de los mapeos colectivos fue un insumo central para el diseño de la encuesta, y nos permitió mapear espacios, elecciones y recorridos ausentes en las fuentes secundarias o relevamientos virtuales. Además, la cartografía tradicional no se corresponde necesariamente con la realidad espacial cotidiana de las personas que viven en un territorio determinado ni de la autorrepresentación que hacen del territorio vivido. Estas otras cartografías basadas en la experiencia de las personas son parte de una realidad invisible e invisibilizada (Risler y Ares, 2013). Las referentas aportaron sus saberes sobre el territorio y, desde una mirada crítica y analítica, problematizaron cuestiones a las que se enfrentan en su día a día.

El diseño de la encuesta tomó como base los conocimientos producidos en el marco de dichos mapeos y fue estructurada en dos grandes ejes. El primero se propuso indagar en las características demográficas de la población; el segundo, sobre cuestiones de infraestructura, servicios, movilidad y equipamiento públicos y comunitarios.

Se realizó una prueba piloto de la encuesta junto con las referentas, quienes hicieron sugerencias importantes que mejoraron el instrumento. Para ellas, esto implicó no solo realizar por primera vez tareas de relevamiento, sino que lo hicieran en sus propios barrios, por fuera de sus rutinas, con roles diferentes a los habituales.

El relevamiento lo llevaron adelante quince mujeres referentas barriales integrantes del proyecto, y cada una de ellas tuvo asignadas diez encuestas. Las encuestas se realizaron en cercanías a su barrio de residencia. Se acordaron criterios para seleccionar las personas encuestadas y garantizar diversidad etaria y de identidad de género.

Finalizadas las tareas del relevamiento, se contabilizaron un total de 114 encuestas completas. Se realizó una primera sistematización de las respuestas y el análisis de los datos recolectados del primer eje, que indagaba sobre las características demográficas de la población encuestada. Esta primera experiencia de sistematización se realizó a fines de 2021 en una actividad en la UNGS, especialmente organizada para compartir los resultados preliminares del proceso que habíamos iniciado a comienzo de ese mismo año. Fue un espacio en el que se generó una suerte de devolución de lo hecho, en el que reflexionamos acerca del camino recorrido hasta ese momento, hicimos observaciones e identificamos algunos resultados obtenidos que debíamos ampliar. Fue también un momento del proceso de investigación-acción participativa en el que hacer una pausa, revisar lo hecho y planificar lo por hacer.

Los principales resultados del proceso de investigación de acción participativa

No existe territorio sin la imaginación del territorio.

  

A. Corboz

Introducimos, en forma breve, algunas coordenadas generales del territorio en el que llevamos a cabo el proceso de IAP. El municipio de Moreno se encuentra ubicado en la provincia de Buenos Aires, dentro del Área Metropolitana de Buenos Aires. Cuenta con una superficie total de 184,17 km² y una población de 516.093 habitantes, lo que la convierte en el noveno municipio con mayor población de la provincia (Indec, 2010). En Moreno viven 30.753 personas que no nacieron en territorio argentino, de las cuales 16.426 son mujeres. Los principales grupos migratorios son del Paraguay (19.950 personas), el Uruguay (3583), Bolivia (2792), el Perú (1242) y de distintos países europeos (1530), ubicándose en el séptimo lugar dentro de los 135 distritos con mayor población migrante de la provincia de Buenos Aires (Indec, 2010).

La localidad de Cuartel V limita con las localidades de Francisco Álvarez, La Reja, Trujui, Moreno (centro) y con los municipios de Pilar y José C. Paz. El primer loteo de la localidad data del año 1949 y su nombre tiene su origen en la nomenclatura catastral, según la cual cada partido se encuentra dividido en cuarteles. Moreno está integrado por seis cuarteles, y justamente la localidad en cuestión pertenece al quinto cuartel.

Las principales vialidades y conexiones de la localidad son la Ruta Provincial 24 y la Avenida Derqui. En la intersección de estas dos vialidades se encuentra el cruce Derqui, el cual es considerado el principal centro urbano de Cuartel V. La localidad concentra la mayor cantidad de suelo destinado a la radicación de industrias del municipio y casi la totalidad del área rural de este.

En el siguiente mapa, Cuartel V se remarcó con una línea punteada de color amarillo. Allí puede observarse la presencia de áreas rurales (color verde), industrias (color azul) y zonas en proceso de densificación (amarillo claro). Asimismo, los centros comerciales o administrativos más importantes del municipio se ubican con círculos naranjas. Con líneas negras se destacan las principales rutas provinciales que atraviesan el distrito y que vinculan a la localidad con estas y otras zonas comerciales y administrativas de importancia. La Ruta Provincial 24 vincula a las vecinas y vecinos de Cuartel V con el centro de José C. Paz, donde las familias acuden en búsqueda de servicios de centralidad, equipamientos de salud, educación y otros equipamientos urbanos. Por otro lado, la Ruta Provincial 23 conecta esta localidad con los centros y grandes predios comerciales de Moreno y de San Miguel. Finalmente, la Ruta Provincial 25 vincula a la localidad con el centro de la ciudad de Moreno y con la Ruta Nacional 8.

Figura 1. Estructura urbana de Moreno

Fuente: Instituto de Desarrollo Urbano, Ambiental y Regional (IDUAR), Municipio de Moreno.

Si se asume que las rutas son un factor importante para el desarrollo económico de una región, Cuartel V estaría en una posición ventajosa. Se trata de un área de gran accesibilidad vehicular con conexión a zonas comerciales y administrativas próximas. Sin embargo, la conectividad interna es deficiente. Las calles están en mal estado, hay zonas que se tornan intransitables en caso de lluvia y cuenta con grandes barreras urbanas como arroyos, una base aérea y terrenos privados de gran extensión.

Como dijimos en la introducción, la dimensión migratoria vinculada con diferentes experiencias de movilidad en el territorio fue un emergente propio del trabajo de campo, vinculado tanto con las biografías de las mujeres referentas con las que llevamos adelante el proceso de IAP como por algunos datos que surgieron del relevamiento que hicimos en la localidad, que nos llamaron la atención y nos abren una mirilla para seguir indagando.

En particular, vinculado con el lugar de nacimiento, el 38 % respondió haber nacido en otro país, y la migración o lugar de nacimiento desde otras provincias representa el 14 % de las personas encuestadas. Nos resulta un dato significativo, teniendo en cuenta que cerca del 85 % de quienes respondieron se identificaron como mujeres cis. El 68 % se encuentra en el rango etario de 24 a 45 años. Podemos decir que existe un alto nivel de escolarización y de terminalidad educativa del nivel secundario de las mujeres: cerca del 60% alcanzó el nivel secundario. La mayoría convive en el hogar con niñeces y adolescencia en edad escolar y con requerimiento de cuidados por parte de las personas responsables adultas. El trabajo comunitario –que también fue declarado por el 10,5 % como un trabajo al que se dedica la mayor parte del tiempo– es un dato que nos brinda información sobre la importancia de la participación comunitaria en los diferentes barrios, la cual permite conocer los espacios de participación y producción de redes de asistencia y acompañamiento presentes en el territorio. En relación con los ingresos económicos, se señala que el 50 % de las personas encuestadas refieren ser ellas las mayores aportantes de dinero.

Quedó en evidencia que existe una importante presencia de población migrante principalmente del Paraguay y del Perú. Sobre el reconocimiento como perteneciente a un pueblo originario, el 20,2 % se reconoció como tal. En relación con las lenguas originarias o lenguas madres, una de las preguntas refería a si algún integrante de la familia hablaba una lengua originaria. En cuanto a la lengua guaraní, 41 personas mencionaron que en su grupo familiar había al menos una persona que hablaba la lengua, lo cual representa el 51,8 %; en cuanto a la lengua quechua, 14 personas mencionaron que alguien de la familia hablaba la lengua, lo cual representa en el total un 12,3 %.

Del relevamiento también obtuvimos información sobre las condiciones de acceso a servicios básicos y equipamientos públicos, que no desarrollaremos aquí por una cuestión de espacio, pero nos referiremos a algunos datos que resultan significativos y pertinentes para entender las particularidades y características que se derivan de los mapeos colectivos realizados.

Mapear colectivamente: lugares y espacios de encuentro, elecciones, recorridos y movilidades cotidianas

Como dijimos en el apartado anterior, generamos instancias de mapeos colaborativos junto con las referentas/promotoras comunitarias de los distintos barrios de Cuartel V, que tuvieron como objetivo identificar espacios y lugares de encuentro significativos para ellas y la comunidad y elecciones y recorridos vinculados con la movilidad cotidiana.

Estas instancias de mapeo fueron generadas con la participación activa de las referentas en al menos tres jornadas realizadas en diferentes puntos de Cuartel V. Ellas aportaron sus saberes sobre el territorio y, desde una mirada crítica y analítica, problematizaron una serie de situaciones a las que se enfrentan en su vida cotidiana.

Los mapeos colaborativos son una herramienta metodológica de la cual la investigación de acción participativa se vale para conocer los territorios desde la mirada de quienes lo habitan; una mirada en la cual la cartografía territorial no es concebida como estática sino que la propia cotidianidad marca su dinamismo. De esta manera, como plantean Risler y Ares (2013), se producen otras cartografías que ponen a disposición historias no dichas o no contadas ni reflejadas en la cartografía hegemónica, como ser tanto la historia del barrio como de los espacios significativos no observables a primera vista (razón por la cual no es posible consultar en fuentes oficiales, por ejemplo, o relevamientos virtuales), como también ir esbozando posibles soluciones a problemas comunes. A su vez, permiten, a partir de espacios de discusión e intercambio, revelar la mirada situada de diferentes actores/actrices, darle legitimidad a su voz y obtener como producto un mapa que congregue todas esas miradas. Estos productos tienen como potencialidad la proyección de posibles transformaciones socio-territoriales y dar solución a situaciones conflictivas comunes.

El proceso de construcción de los mapas se realizó de manera artesanal y colaborativa. Implicó establecer acuerdos conceptuales acerca de las nociones de equipamiento, accesibilidad y movilidad articulados desde la experiencia territorial de las mujeres referentas comunitarias con las que llevamos adelante el proceso de investigación acción participativa.

En este sentido, y en la primera de estas experiencias, propusimos ubicar puntos de encuentro, categorizando estos espacios como socioproductivos (ferias, emprendimientos, talleres), de esparcimiento (donde se realizan actividades de deportivas, culturales u ocio) y comunitarios (comedores y espacios de encuentros de mujeres, entre otros). Entre estos primeros puntos, también aparecieron como espacios significativos casas de vecinas que funcionan como núcleos dinámicos para la búsqueda de ayuda ante situaciones de violencia de género o en situaciones cotidianas.

Este mapeo nos permitió tener una visión más amplia de los equipamientos urbanos y comprender que más allá de las escuelas, centros de salud o bibliotecas que podemos ver a simple vista durante una caminata o a través de Google Maps existen otros equipamientos, muchos de ellos ubicados en las viviendas, donde las familias se juntan, se encuentran, realizan tareas de cuidado y hasta generan emprendimientos. Resultan espacios significativos en los que, como plantea Czystaljo (2013), se desdibuja el límite entre lo público y lo privado, en parte, debido a que muchas actividades vinculadas con lo comunitario y productivo trascienden el ámbito de lo doméstico o privado (asociado a las mujeres, según las concepciones tradicionales de género) y ocupan el espacio público.

El segundo mapeo se configuró desde la consigna “por acá paso/por acá no paso”. La consigna del mapeo era marcar con verde las cuadras por las que las referentas circulaban cotidianamente y con rojo por las que decidían no pasar. A partir del trazado realizado por ellas, pudimos conocer cuáles son las barreras para la movilidad y la circulación cotidiana de las vecinas y, con ello, las dificultades de acceso a iluminación, calles transitables o inundables, la falta de transporte público o la lejanía a las escuelas (entre otras cuestiones). Algo interesante que surgió de este segundo mapeo es el hecho de que las condiciones de transitabilidad (el decidir pasar o no pasar por una determinada calle) cambian en relación con el momento del día o con las condiciones climáticas. Por tal razón, algunas de estas vías aparecen marcadas con ambos colores.

Podemos reconocer la presencia de ciertas fronteras urbanas dinámicas que ejercen la función de barrera y que, si bien dificultan la accesibilidad a determinados lugares (y el tránsito a través de ciertos recorridos e itinerarios), es una dificultad precaria, en la medida que depende de condiciones que varían, como la lluvia o si es de día o de noche, situación que nos invita a pensar en el incremento de las desigualdades socio-territoriales y de los procesos de fragmentación socio-urbana, así como también sobre la complejidad de la organización de las actividades y tareas de cuidado para la reproducción de la vida y sus vínculos con la movilidad cotidiana, sus recorridos y dificultades en un territorio como Cuartel V.

Para los desplazamientos realizados por mujeres en el espacio público, es particularmente relevante la luminaria y el estado de calles y veredas. Sabemos por diversos trabajos cómo las mujeres se autolimitan en sus desplazamientos por la sensación de inseguridad (Comaleras y Fernández, 2016). Del relevamiento realizado, destacamos que más de la mitad de las personas encuestadas toma en consideración el estado de estos servicios para la definición de sus recorridos habituales.

Así, la falta de luminarias restringe la movilidad de las mujeres, sus horarios de circulación y su libertad de movimiento. Un porcentaje alto plantea que hay luminarias en los lugares por donde circula, pero también que es de mala a regular calidad.

Si miramos la información precedente de manera integrada, podemos identificar un conjunto de factores que componen un cuadro de situación complejo en el que se yuxtaponen elementos que conspiran contra la movilidad de la población en general y de las mujeres en particular. Las condiciones de infraestructura tales como las veredas, la luminaria, los asfaltos y las deficiencias en la frecuencia del transporte público se constituyen en barreras para una movilidad que ya está condicionada por la carga de cuidados, por la relación prevaleciente en las mujeres respecto del uso del espacio público y por la falta de ingresos para acceder a transporte privado (remises, taxis o servicios de transporte por aplicaciones).

La presencia del Estado aparece en estos espacios brindando precarios, limitados y desorganizados recursos (Gutiérrez, 2018), en los cuales la contracara es la existencia de espacios culturales, deportivos y religiosos, con presencia dentro del barrio, que muestra un desequilibrio respecto a otros servicios o equipamientos de primera necesidad. Como suele suceder en territorios de borde urbano, pudimos registrar una importante presencia de equipamientos vinculados al trabajo comunitario y a la asistencia alimentaria (el 78 % de las personas encuestadas afirman que cerca de su vivienda hay un comedor o merendero comunitario, por ejemplo).

Figura 2. Mapeos 1 y 2

Fuente: mapeo colectivo sobre la base del trabajo de campo, primer y segundo mapeo colectivo, Cuartel V (Moreno). Digitalización a cargo de Diana Aizenberg y Javier Pazos.

A comienzos del 2022 se realizó un tercer mapeo, que llamamos mapa de los deseos, en el que se les propuso a las referentas identificar propuestas de mejora para sus barrios y para Cuartel V en su conjunto. De este mapeo se desprenden, principalmente, propuestas de mejoramiento de conectividad: algunas son vías de conexión importantes entre distintos barrios de la localidad, otras son vías que conectan al barrio con las principales vialidades zonales, las rutas provinciales N.° 23, 24 y 25, que son, a la vez, las principales conexiones con los centros urbanos zonales más significativos –Moreno y José C. Paz– y el principal acceso a equipamientos de salud y educación, servicios financieros y espacios de esparcimiento.

Durante el proceso de mapeos colectivos, intercambiamos en forma oral nuestros deseos, expectativas y proyecciones sobre el Cuartel V que queremos. Si bien fue una pregunta amplia, las respuestas que se esbozaron fueron precisas y concretas; a continuación, transcribimos algunas de ellas.

Quiero un Cuartel V con calles que estén sombreadas, con espacio de disfrute al aire libre, con casas adecuadas, con transporte, quiero que haya escuelas, que haya teatros, que haya cines, pero sobre todo yo quiero un CV con mujeres libres, con tiempo y ganas de disfrutar este otoño (Referenta CV).

Quiero un cuartel con todos los recursos que se necesitan, con instituciones, con hospitales, con escuelas, con calles, veredas que faciliten la vida de todos, con plazas o centros donde las familias puedan compartir, donde pueda llevar a mis hijos y yo también pueda disfrutar y pasar lindos momentos, donde se respete y cuide a las mujeres. Un Cuartel V accesible donde poder transitar, que pueda estar comunicado con otros lugares, que sea de más fácil recorrido, para no perder tiempo, tiempo que se podría utilizar en cosas mejores para mí. Con árboles y flores, con huertas y gente feliz y animales también, un lugar al que todos quieran venir (Referenta CV).

Cuando esta referenta terminó de leer sus deseos para Cuartel V, quiso aclarar a qué se refería con el término “accesibilidad”, y lo explica dando el siguiente ejemplo, que resulta significativo para pensar los tiempos (y sus implicancias) que conlleva la movilidad en ciertos territorios: “Tardamos una eternidad en llegar a Moreno centro, por ahí si se hicieran aperturas de calles, que nos permita llegar más rápido, que no tengamos que perder una hora para llegar a Moreno, una hora para ir, una hora para volver”.

Así te quiero tener, un Cuartel V limpio, accesible, tener planta de fruta en las plaza, vereda, parque de diversiones, trenes que unan con José C. Paz, plaza con juego, universidad, hospital, banco, iluminación, escuela doble jornada, bombero, asfalto o mejorado. Ese es mi querido Cuartel V, lo quiero tener así (Referenta CV).

Cuartel V libre de humo, calles de fácil acceso y de tránsito, acceso al transporte público que funcione bien, con más colectivos, que no sea solo la Perlita, que no sea monopolio, acceso a la educación pública, construcción de escuelas, acceso a la salud, hospital. Un Cuartel sin contaminación, con igualdad de género, trabajo en conjunto del Estado con la comunidad, cloacas y desagües fluviales, redes de agua que funcione. Cuidar el medio ambiente. Un Cuartel V sin miedo. Trabajo digno para todas las familias, espacios recreativos y culturales. Un Cuartel con perspectiva de género e inclusión, con acceso a la justicia, una comunidad comprometida con el mejor vivir (Referenta CV).

Quiero un Cuartel con más educación, más escuelas, que nuestros niños no queden sin ir a la escuela porque no tienen vacante y que no tengan que caminar más de treinta cuadras. Más salud a donde haya sala de primeros auxilios las 24 horas y haya médicos para cada especialidad, más seguridad, más igualdad de oportunidades, con más asfalto para que entren más colectivos, con más acceso, garitas para las paradas de colectivos. Más espacios comunitarios para encuentros para pensar nuestro hábitat, cuerpo, casa (Referenta CV).

Coincido con las compañeras; quiero un Cuartel V con más seguridad, porque quiero poder caminar a toda hora sin pensar que es un límite la inseguridad. A veces nos limitamos mucho y no vamos a muchos lugares como por ejemplo, yo salir de Mayor del Pino irme hasta Los Hornos, siempre tengo que estar pensando que si me va a pasar algo, como que me limita mucho, quiero poder caminar a toda hora y que no sea un límite eso (Referenta CV).

Accesibilidad, conectividad, libertad y seguridad son significantes centrales que se reiteran en los relatos/deseos de las mujeres.

Los mapeos nos permitieron avanzar en el conocimiento de las principales problemáticas del territorio, de los recursos institucionales y comunitarios con los que cuentan para afrontar las necesidades propias y de sus vecinas y vecinos y de las lógicas comunitarias y políticas que estructuran la labor cotidiana en estos espacios surcados por la pobreza, por las políticas sociales del Estado, por la economía popular y por la creatividad que ponen en juego para resolver la sostenibilidad de la vida.

También nos permitieron una aproximación a la territorialidad de las prácticas de estas mujeres, entendiéndolas como prácticas situadas en un tiempo/espacio propio y particular, que no quisimos perder de vista. Reconstruyendo parte de sus redes de relaciones podemos empezar a problematizar si estas se circunscriben o no al espacio barrial, tensionando la doble idea que inmoviliza a los sectores populares y los circunscribe al ámbito de lo próximo. Haciendo el registro de las movilidades deseadas, podemos plantear vidas cotidianas atravesadas por diferentes experiencias espaciales: objetivamente el territorio habitado “ejerce presión” para quedarse en el espacio próximo vinculado con lo barrial, pero a nivel subjetivo, mirando y recuperando sus experiencias cotidianas, se observan movilidades diversas que están en lo local pero que lo trascienden, por la potencialidad de sus proyecciones sobre las “necesidades” de movilidad para todas las tareas de cuidado que llevan adelante y porque en sus horizontes espaciales también están presentes sus lugares de origen, ya sea el Paraguay, Misiones, el Perú o Santiago del Estero.

En una tercera etapa de mapeo colaborativo, tal como se puede ver en la Figura 3, las referentas muestran sus trazas deseadas y conexiones necesarias para sostener y ampliar la trama asociativa y comunitaria (que en parte se registró en el primer mapa), como también propuestas específicas a nivel infraestructura, por ejemplo la apertura de nuevas calles con el objeto de unir partes/sectores de la localidad (barrios, organizaciones, espacios significativos para sostener la cotidianidad).

El mapa muestra claramente cómo las vías que ellas proponen terminan de tejer la conexión con las grandes vialidades que a la vez conectan con los grandes centros urbanos que brindan los servicios que no encuentran dentro de la localidad.

Más abajo compartimos un mapa (Figura 3), resultado de lo surgido en este tercer mapeo colectivo, en el que, entre otras cosas, pueden observarse en líneas punteadas las propuestas de mejoramiento vial. Por ejemplo, una que busca vincular el barrio Los Hornos con Mayor del Pino, dos sectores de Cuartel V que están alejados entre sí y que las mujeres plantean como una conexión deseable/necesaria en sus rutinas diarias. Otras propuestas expresan similares necesidades concretas y cotidianas que intentan mejorar la conexión con localidades vecinas (Moreno centro o José C. Paz) y mejorar los tiempos destinados a la movilidad cotidiana. En ese sentido, podemos observar en el tercer mapa “el mapa de los deseos” que la escala se amplía.

A su vez, en la transcripción que hicimos más arriba de las propias voces de las referentas, podemos notar que la identificación con políticas de hábitat es bien clara y precisa. Los vínculos propuestos nos remiten a cierta consolidación de sus habitantes en este territorio, a partir de la cual emergen problemáticas que pueden ser planteadas e identificadas con claridad, encontrando modos de resolución posibles.

Resulta evidente cómo repercute en una profundización y reproducción de las desigualdades de género que no se tome en cuenta el punto de vista de las mujeres y su experiencia de vida al momento de pensar y planificar el espacio urbano. Ellas conocen su territorio; sin embargo, como sostiene el urbanismo feminista, “el espacio público, urbano o rural, de gran ciudad o de pueblo, ha sido proyectado, gestionado, articulado sin tener en cuenta deseos, necesidades y actividades diversas de las mujeres” (Collectiu punt 6, 2019).

Figura 3. Mapa síntesis

Fuente: mapeo colectivo sobre la base del trabajo de campo y los tres mapeos realizados. Cuartel V (Moreno). Digitalización a cargo de Daiana Aizenberg y Javier Pazos.

Con relación a las necesidades que intentan satisfacer las nuevas vialidades propuestas, es importante mencionar que hacia el final de la encuesta se consultó sobre equipamientos o servicios que hacen falta en el barrio, para lo cual cada persona entrevistada seleccionó tres propuestas. Entre las que tuvieron mayor mención, encontramos la creación de un registro civil, una escuela secundaria, la creación o descentralización de un área de migraciones y de un área de discapacidad. Otros de los servicios mencionados fueron ANSES, banco o cajero, zoonosis y un cuartel de bomberos.

En este último mapa, especificamos además algunos servicios significativos con los que cuentan las localidades cercanas a Cuartel V (en relación principalmente con los identificados como faltantes en la encuesta), al igual que las principales vialidades del partido de Moreno y los vínculos sugeridos por las referentas.

Reflexiones finales

Las diferentes lógicas de movilidad urbana responden a distintos intereses. Desde la planificación urbana, siempre el foco estuvo puesto en lógicas de movilidad productiva (recorridos largos y directos de la casa al trabajo y del trabajo a la casa), mientras que los recorridos barriales, a escala humana, los recorridos cotidianos, relacionados en general con tareas de cuidado, no fueron mayormente estudiados ni planificados.

Armando Silva (1991) considera que las nociones de mapa y croquis aluden a formas de representación; formas de representar: una, el mapa, la oficial, la física, la que es posible identificar directamente; la otra, el croquis, la no oficial, la que cambia con el tiempo y con los individuos, el despliegue imaginario. Los mapeos colectivos en tanto croquis nos permiten poner en tensión la noción de ciudad oficial. Entendemos que mapear recorridos cotidianos, desde esta lógica de cercanía, nos permite construir itinerarios de esta ciudad no oficial. En este punto, podría considerarse también que la mutua implicación que genera habitar un territorio compartido desarrolla procesos de identidad y –por qué no también– memoria colectiva.

Las barreras urbanas y las situaciones de borde urbano presentan una clara dificultad a la hora de elegir recorridos por parte de las vecinas de Cuartel V. La presencia de barreras (materiales-infraestructura y servicios) de acceso a una calle que no sea de barro para “salir” del barrio o moverse por él sin tanta dificultad nos vincula con estudios previos (Miralles, 2012; Díaz Muñoz y Jiménez, 2003; Lazo y Contreras, 2009) que ponen en evidencia cómo los desplazamientos cotidianos muestran importantes sesgos de género “debido a las actividades múltiples que las mujeres realizan en su doble papel en la esfera pública y privada” y tiene su correlato “en la experiencia de dificultades asociadas a la diversidad de viajes hechos durante la jornada” (Gutiérrez y Reyes, 2017, p. 149). Lo que nos lleva a preguntarnos acerca de cómo se vivencia desde la propia subjetividad esa dificultad/imposibilidad y cómo configura modos de estar en el espacio que se habita, sociabilidades y procesos de identificación colectiva.

A través de los mapeos colectivos, las encuestas y las actividades realizadas en conjunto con las referentas territoriales de Cuartel V y la Asociación Civil Madre Tierra, nos pudimos adentrar en nuevas cartografías que pretenden ser primeros pasos hacia un mejor entendimiento de la movilidad urbana desde la lógica de los cuidados. Estas cartografías describen la experiencia urbana de las mujeres que recorren Cuartel V en su cotidianidad, mujeres que construyen, que se mueven, que saben, aprenden y enseñan, que cuidan, que resisten, que desean, que imaginan y proyectan.

Parte de los resultados de este trabajo nos muestran también que la movilidad cotidiana en territorios de borde urbano presenta características que valdría la pena explorar en relación con la categoría de capital espacial como un elemento central y explicativo de los repertorios de acción con los que cuentan los sujetos para lograr la reproducción de sus vidas e impulsar proyectos con grados variables de innovación y creatividad (Soldano, 2017).

Finalmente, pensando en las características del libro al que este capítulo espera contribuir –movilidad, migración, hábitat, género y cuidados–, estas se entraman de tal forma que lo desarrollado hasta aquí, en tanto punto de llegada, nos interpela y anima para sostener y dar continuidad al trabajo colaborativo y participativo en Cuartel V.

Bibliografía citada

Collectiu punt 6 (2019). Urbanismo feminista. Por una transformación radical de los espacios de vida. Virus.

Comaleras, D. y Fernández, S. (2016). “Género en el espacio urbano”. Revista Institucional de la Defensa Pública de la Ciudad de Buenos Aires, pp. 173-191.

Czystaljo, N. (2013). Género, pobreza, espacio: discursos, prácticas y subjetividades. CI.

Dell’ Orso, J., Fournier, M., Hoyos, S. Pazos, J. y Perret Marino, M. G. (2021). Informe de investigación. UNGS-Mimeo.

Díaz Muñoz, M. Á., Jiménez Gigante, F. J. (2003). “Transportes y movilidad: ¿Necesidades diferenciales según género?”. En Segundo Seminario Internacional sobre Género y Urbanismo. Infraestructuras para la vida cotidiana (p. 19). ETSAM, UPM.

Dirección Provincial de Estadística (2010). Población extranjera en viviendas particulares según país y/o continente de nacimiento por municipio. Gobierno de la Pcia. de Buenos Aires. https://bit.ly/3ENDCnh

Gutiérrez, A. I., y Reyes, M. L., (2017). “Mujeres entre la libertad y la obligación. Prácticas de movilidad cotidiana en el Gran Buenos Aires”. Revista Transporte Y Territorio, 16, 147-166. Gutiérrez, R. A. (compilador) (2018). Construir el ambiente: Sociedad, Estado y políticas ambientales en Argentina. Teseo.

Haraway, D. (1995). Ciencia, cyborgs y mujeres. La invención de la naturaleza. Cátedra.

Lazo, A., Contreras, Y. (2009). Aproximación exploratoria al estudio de la movilidad cotidiana de las mujeres. El caso de La Pintana. Santiago de Chile. Conference of Geographers in Montevideo. Ed. Montevideo.

Miralles-Guasch, C., Martínez Melo, M. (2012). “Las divergencias de género en las pautas de movilidad en Cataluña, según edad y tamaño del municipio”. Revista Latino-americana de Geografía e Género, Ponta Grossa, v. 3.

Risler, J. y Ares, P. (2013). Manual de mapeo colectivo. Recursos cartográficos críticos para procesos territoriales de creación colaborativa. Tinta Limón.

Silva, A. (1991). Imaginarios urbanos: cultura y comunicación urbana en América Latina. Tercer Mundo Editores.

Soldano, D. y Perret Marino, G. (2015). “Paisaje, fotografía y recuerdo en el suburbio bonaerense. Aportes para una investigación cultural urbana”. En Actas de la XI Reunión de Antropología del Mercosur en Uruguay.

Soldano, D. (2008). “Vivir en territorios desmembrados. Un estudio sobre la fragmentación socio-espacial y las políticas sociales en el Área Metropolitana de Buenos Aires”. En Alicia Ziccardi (2008), Procesos de urbanización de la pobreza y nuevas formas de exclusión social. Los retos de las políticas sociales de las ciudades latinoamericanas del siglo XXI (pp. 37-69). Siglo del Hombre Editores, Clacso-Crop.



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