Reflexiones a partir de la experiencia
del Centro de Atención al Migrante
Eugenia Santamaría
Introducción
El capítulo que se presenta a continuación parte de un estudio de caso del Centro de Atención al Migrante (CAMI) ubicado en el barrio de Isidro Casanova perteneciente al Partido de la Matanza. Este espacio es una organización a cargo de la congregación religiosa de las Hermanas Scalabrinianas y comenzó su labor en 2005 con el objetivo de contribuir a la ampliación y acceso a los derechos de las personas migrantes, brindando atención integral e iniciando proyectos que impulsen la defensa y gestión de estos. Desde una práctica vinculada al trabajo en territorio y el acompañamiento a las personas migrantes, a partir de la implementación de la ley 25871 en el año 2004, el trabajo llevado a cabo por el CAMI se volcó fuertemente al asesoramiento y acompañamiento de la regularización de las personas migrantes.
Años más tarde, debido al debilitamiento de las políticas migratorias del año 2017, como se detallará más adelante, se empezó a pensar de qué manera dar respuestas a las problemáticas y necesidades emergentes. En virtud de ampliar la perspectiva de intervención en las problemáticas que enfrentan las personas migrantes, se consideró necesario explorar nuevas formas de abordaje integral. En este sentido, surgió la idea de trabajar en red como una alternativa alcanzable. Entre las entidades que formaron parte se encontraban organismos públicos orientados a la investigación en áreas relacionadas con la justicia, educación y promoción de derechos; organizaciones de la sociedad civil, tales como centros sociales y culturales, que se dedican a la promoción de la integración y el bienestar de las personas; entidades públicas comprometidas con la protección de los derechos humanos; organismos dedicados a la promoción de derechos humanos, que trabajan en colaboración para garantizar la igualdad y la justicia social; fundaciones que apoyen proyectos y programas enfocados en la mejora de las condiciones de vida de las personas; organizaciones de base que representen directamente a la comunidad y puedan contribuir con su experiencia y perspectivas.
Cabe destacar que desde el año 2016 se estableció un espacio de prácticas para estudiantes de la Universidad Nacional de la Matanza (UNLaM). Es relevante mencionar que esta iniciativa fue impulsada por estudiantes que se encontraban cursando las prácticas profesionales correspondientes al último año de la carrera de Trabajo Social en la UNLaM durante el año 2017. Este antecedente académico marcó el comienzo del proyecto y sentó las bases para su desarrollo posterior.
Ante esta iniciativa, fue necesario establecer distintos momentos que incluyeron estrategias metodológicas distintas, que posteriormente condujeron hacia la conformación de la red.
El punto de partida consistió en un análisis macro: abordar cuestiones que se refirieran a la política migratoria actual, que estaba directamente relacionada con las modificaciones efectuadas a la ley N.° 25871 a partir del DNU 70/2017 (derogado en el año 2021) y a la Ley de Naturalización N.° 342, las decisiones políticas con respecto a la población migrante se volvieron a vincular al paradigma de seguridad nacional, que legitimaban la mirada discriminatoria y xenófoba. Se comenzaron a observar nuevamente situaciones de violencia institucional hacia personas migrantes, impidiendo que pudieran acceder a sus derechos. También se realizó un análisis de carácter micro, vinculado, como dice Melano (1999), con el plano operativo que se lleva a cabo en territorio y el que se toma como unidad de análisis. Entre los resultados obtenidos, se pudo verificar que muchos de los migrantes que habitan el Partido de La Matanza se encontraban atravesando diversas dificultades e irregularidades que abarcan áreas como el acceso a la vivienda, el acceso a la salud, a la educación, el acceso a la información y al sistema de previsión social.
Debido a la reducción de derechos en la política migratoria y la problemática social local se formuló un proyecto, cuya actividad principal estuvo vinculada a la creación de una red donde se invitaba a participar y formar parte a distintas instituciones públicas, organizaciones del tercer sector y referentes territoriales. El objetivo fue visibilizar nuevas problemáticas que fueran surgiendo en la realidad social, dar sustento y solución al mundo más cotidiano en el que viven y se desarrollan las personas migrantes.
Esta iniciativa experimentó en el interior de la red diversas etapas y afrontó nuevos desafíos en el año 2020 con la pandemia, momento en que las estrategias de construcción, consolidación y las dinámicas fueron alteradas y modificadas.
Se entiende por redes interinstitucionales a una forma de organización que permite obtener una mirada integral de las problemáticas presentes de las personas migrantes. Dicho esto, el objetivo de este capítulo es establecer una aproximación a la importancia del trabajo en red interinstitucional en el CAMI como recurso que permitió alcanzar objetivos y metas comunes, al mismo tiempo que desarrolló una identidad colectiva dentro de la comunidad. Este conjunto de relaciones interinstitucionales que conformaron la red propiciaron una intervención integral en la compleja realidad de las personas migrantes que habitan el partido de la Matanza.
Centro de Atención al Migrante. Contexto institucional
El CAMI se encuentra a cargo de la congregación religiosa de las Hermanas Scalabrinianas. Para entender su rol en la jerarquía religiosa, primero es necesario reconocer que la Iglesia católica se rige principalmente a través de la Conferencia Episcopal Argentina. En el seno de esta conferencia se ubica la Comisión Episcopal de la Pastoral de Migrantes e Itinerantes, la cual opera mediante la Fundación Comisión Católica Argentina de Migraciones (FCCAM), institución que fue establecida en 1993. Además, esta comisión se divide en dos áreas claves: la Pastoral Migratoria y la Pastoral de Turismo. En la Pastoral Migratoria, se establece una estructura territorial que se extiende a través de delegaciones diocesanas en varias provincias argentinas, principalmente en aquellas con una importante población migrante. Es importante destacar que dentro de la Región Metropolitana de Buenos Aires el partido de La Matanza es único por tener dos de estas delegaciones: Gregorio de Laferrere y San Justo. El Centro de Atención al Migrante (CAMI) está específicamente ubicado dentro de la delegación de Laferrere.
Esta institución presenta una extensa trayectoria: desde su establecimiento en el año 2005, se dedica a facilitar el acceso de las personas migrantes a la documentación que les permitiera permanecer en el país y regularizar su situación. Durante este periodo, a escala local, la población que recibían era en su mayoría personas provenientes de países como Bolivia, Chile, el Brasil, el Uruguay y el Paraguay. En este sentido, la acción de las Hermanas estuvo dirigida a brindar contención y asesoramiento a los migrantes frente a las situaciones injustas que limitaban el acceso a derechos fundamentales. Es importante destacar que si bien en un primer momento el origen de la demanda que recibía la institución estuvo vinculada a la gestión de trámites de documentación personal de las personas migrantes con su correspondiente acompañamiento, con el transcurrir del tiempo se fue ampliando este objetivo como consecuencia de la visibilización de otras demandas que se fueron percibiendo en la institución. A partir de esto es que se fueron presentando nuevos desafíos frente a los cambios en la sociedad, vinculados a problemáticas de trabajo informal y desarraigo, violencia por motivos de género y ausencia de espacios de participación y recreación.
Desde el año 2017, existe un espacio denominado “Acción Migrante’’, que tiene como objetivo promover oportunidades de inclusión y participación de personas migrantes, entre los que se incluyen los hijos de migrantes nacidos en el territorio como así también los migrantes internos en situación de vulnerabilidad. Esta experiencia vislumbra una intervención hacia la resolución de problemas puntuales, en la que muchas cuestiones quedaban fuera del alcance de la intervención. Es por esta limitación que se pensó en impulsar acciones comunitarias que permitan la difusión, desarrollo y abordaje de la problemática migratoria a nivel local y nacional, desarrollando espacios de complementariedad institucional, donde se pueda pensar en una construcción conjunta. Este enfoque nos motivó a explorar nuevas posibilidades, lo que finalmente condujo a la creación de la red.
Breve caracterización territorial y socioeconómica de La Matanza vinculada con la población migrante
El CAMI, como se ha dicho en el apartado anterior, está ubicado en el Partido de la Matanza, en la localidad de Isidro Casanova. Como se indica en la introducción de este libro, este es uno de los partidos más poblados de la Región Metropolitana de Buenos Aires; allí viven 1.775.816 personas, de las cuales 171.682 nacieron en otros países, según el censo de 2010, y muchas de ellas lo hacen en condiciones de extrema vulnerabilidad. Matossian (2020), en su investigación, realiza un análisis sobre las desigualdades socioterritoriales en el partido de la Matanza que dan cuenta en términos demográficos de la distribución de la población migrante. Existen concentraciones muy altas en áreas vulnerables, que pueden relacionarse con la población de países con mayores niveles de hogares con necesidades básicas insatisfechas.
La Matanza es un partido de zonas húmedas, bañadas por una gran cantidad de arroyos, riachos y el río Matanza-Riachuelo, este último de gran importancia. Hasta la mitad del siglo xx, en el partido de La Matanza tuvieron predominio las actividades agropecuarias. Pero, a partir de los años 40 del siglo xx, el municipio se convirtió en un importante polo industrial. Sus procesos de urbanización comenzaron a poblarse a comienzos del siglo xx, fundamentalmente en los años 40 y 50, cuando comenzaron a llegar más personas a otras zonas del partido que se encontraban más alejadas de la Av. Gral. Paz (Barreiro Gardenar, 2020). Provenía gente del interior y del extranjero, y este proceso se acentuó en los años 50 del siglo xx y se consolidó en los años 60 debido a una política fuertemente arraigada a los procesos de industrialización.
Por otra parte, algunas investigaciones (Plan Estratégico de la Matanza, 2005; Barreiro Gardenar, 2020) dan cuenta de las distintas realidades sociales y económicas. El partido presenta subdivisiones en tres cordones socio-económicos y socio-territoriales con diferentes características. En el primer cordón se encuentran las zonas más cercanas a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y corresponde territorialmente desde la Avenida General Paz hasta Camino de Cintura, y comprende las localidades de Ramos Mejía, Villa Luzuriaga, Lomas del Mirador, Aldo Bonzi, Tapiales, Tablada, San Justo y Ciudad Madero. Esta zona es limítrofe con la Ciudad de Buenos Aires y los resultados obtenidos de las investigaciones mencionadas anteriormente afirmaban que los habitantes de esta región tienen acceso a los servicios de agua potable y cloacas, y la gran mayoría de las calles están asfaltadas, por lo tanto los vecinos tienen facilidad para acceder a las escuelas y a los centros de salud. En esta zona se registra la menor concentración de villas y asentamientos. Cabe señalar que es la zona de mayor recaudación fiscal y de menores índices de pobreza e indigencia. El segundo cordón presenta una densidad poblacional intermedia, comprende desde el Camino de Cintura hasta la Avenida Intendente Federico Pedro Russo, y las localidades ubicadas en él son Isidro Casanova, Ciudad Evita, Rafael Castillo y Gregorio de Laferrere. En mayor medida tienen acceso a los servicios de agua potable y en menor medida al de cloacas, que al momento del desarrollo del Plan Estratégico de la Matanza (PELM) realizado en el 2004 era solo del 50 %. Es importante mencionar que solo la mitad de las calles se encuentra asfaltada y la facilidad en el acceso a los servicios depende de dos importantes arterias: Av. Juan Manuel de Rosas y la Ruta Provincial 4.
Por último, el tercer cordón comienza en la Avenida Intendente Federico Pedro Russo y llega hasta el límite oeste del municipio; las únicas localidades de este cordón son González Catán, Virrey del Pino y 20 de Junio. Se caracteriza por presentar altos índices de pobreza y de mayor vulnerabilidad. El territorio es urbano/rural con una densidad poblacional media. A pesar de que se han realizado obras tendientes a disminuir esta situación, sigue siendo el territorio donde existen los mayores déficits infraestructurales y sociales. En algunos barrios hay escasa o nula accesibilidad a servicios, centros educativos y de salud.
Pensar en red. Reflexiones conceptuales aplicadas al estudio de caso
El proyecto “Pensar en red” se basó en la colaboración y participación conjunta de diversas instituciones, líderes y referentes comunitarios. El CAMI orienta su trabajo social con los migrantes a partir de una atención directa, por tanto, esta iniciativa surgió como una necesidad de poder abordar una intervención conjunta e integral, en la que se optimice la resolución de problemas en ámbitos comunitarios delimitados, identificados y sentidos por los sujetos, de igual forma aquellos que están relacionados con la coyuntura y estructura social.
El trabajo en red se entiende como un proyecto de construcción colectiva, una articulación entre las organizaciones e instituciones que permite complejizar las diversas dimensiones de la intervención. Está constituida por personas, con saberes y experiencias diversas, muchas de ellas profesionales que provienen de diferentes campos de conocimientos y cooperan para abordar distintos problemas, utilizan teorías, metodologías y experiencias previas. Se optimiza el valor de la heterogeneidad, para el beneficio conjunto capaz de promover cambios dentro y fuera de la red. En este sentido, las autoras González Hernández y Chavoya (2012) afirman que no es necesario que los miembros de la red posean el mismo tipo de conocimiento debido a que su estructura está formada por colectivos transdisciplinares orientados a abordar problemas y ofrecer soluciones. Asimismo, Rizo (2006) afirma que las redes son formas de interacción social, espacios sociales de convivencia y conectividad que permiten a un grupo de personas potenciar sus recursos y contribuir a la resolución de problemas. El atributo fundamental es la construcción de interacciones horizontales, para la resolución de problemas y satisfacción de necesidades.
Esta manera de pensar el trabajo comunitario parte de individuos y organizaciones que conforman la comunidad cuyas acciones están encaminadas a las mejoras en términos de bienestar. La creación de la red propicia una mayor visibilización de las distintas instituciones territoriales y del trabajo que llevan a cabo con personas migrantes, lo que genera mayores posibilidades de acción y alcance de las intervenciones. Este no es el único resultado; por otro lado, la implementación de un trabajo de articulación colaborativo lleva a compartir experiencias y vivencias de cada integrante de la red, que a su vez genera diversos objetivos, proyectos, articulación sobre la gestión de recursos y conocimientos que contribuyan al acceso a los derechos de las personas migrantes, y habilitar canales de comunicación frente a organismos del Estado.
En este sentido, desde el CAMI se planteó la idea de crear espacios de interacción interinstitucional en el que se pueda dialogar y reflexionar sobre la situación actual de la población migrante y analizar los desafíos que enfrentar, de forma estratégica. Cada miembro de la red tiene una historia, conexiones establecidas y un trabajo previo con la realidad existente, por tanto algo que ofrecer a la formación de la red. La red se enriquece a través de las múltiples relaciones que cada uno de los otros desarrolla. Al respecto, Toro (2007) reflexiona sobre el término pensamiento estratégico, abocado al concepto de red, y afirma que el trabajo en red logra un impacto social; sin embargo, esto es posible si se da una serie de factores tales como llegar a un compromiso real de los integrantes de las organizaciones miembros, la visibilización del trabajo llevado a cabo por cada uno de ellos, activar la escucha y aprender de las experiencias transitadas por las demás organizaciones. De esta manera, este abordaje integral en relación con las problemáticas de las personas migrantes promueve la protección y ejercicio pleno de sus derechos.
A continuación, el artículo desarrolla las distintas etapas/momentos de conformación de la red, haciendo un breve recorrido desde el 2017 hasta los dos años posteriores a la pandemia.
Tejiendo red: momentos metodológicos para su construcción
Para la construcción de la red, se llevó a cabo un proceso metodológico que se desarrollará a continuación.
El primer momento metodológico, previo a la construcción de la red, estuvo relacionado con la investigación y la construcción del diagnóstico de la situación actual de las personas migrantes en el Partido de la Matanza. Durante esta etapa, se llevaron a cabo estrategias de abordajes cualitativos, búsqueda de investigaciones previas, análisis de datos censales y estadísticos y relevamiento de políticas migratorias vigentes. Además, se crearon mesas de grupos focales y entrevistas en profundidad a personas migrantes para poder avanzar hacia una comprensión profunda de los problemas que enfrentan las poblaciones más vulnerables. Esta información sirvió de insumo para contextualizar, analizar y realizar conclusiones preliminares.
A partir de este análisis, surgió la idea de implementar una intervención integral que dio como resultado la creación y conformación de una red interinstitucional, como se viene mencionando a lo largo del capítulo. La complejidad de los desafíos que enfrentan los migrantes requiere la colaboración y coordinación de diferentes instituciones y organizaciones que aporten sus conocimientos, recursos y experiencias específicas. Una red interinstitucional permite aprovechar la complementariedad de estas instituciones, generar sinergias y potenciar la capacidad de acción conjunta. Además, al reunir a actores claves, se fortalece la representatividad y la legitimidad de las intervenciones. En resumen, una red interinstitucional es esencial para abordar de manera integral y satisfactoria las necesidades de las personas migrantes en condiciones de vulnerabilidad, promoviendo su bienestar y su inclusión.
Una vez identificados los objetivos, el segundo momento metodológico estuvo vinculado con la identificación de actores claves. Se realizó trabajo de campo, mapeo de las organizaciones e instituciones aledañas al CAMI y pertenecientes al partido. La Matanza es un partido extenso, cuestión que se tuvo en cuenta al momento de comenzar con el relevamiento institucional. Es por ello que se vio la necesidad de delimitar de forma estratégica la búsqueda y acceso a instituciones. Por un lado, se consideró necesario pensar en instituciones cercanas al CAMI y, por el otro lado, que contemplaran distintas áreas del ámbito social. El mapeo de instituciones permitió identificar y localizar instituciones relevantes que podrían participar en la red. Esto incluyó tanto instituciones públicas como privadas, organizaciones no gubernamentales, entidades académicas y cualquier otra organización que tuviera experiencia con personas migrantes. Se contactó con referentes de instituciones u organizaciones que trabajan para garantizar los derechos de las personas, profesionales del área social que trabajan con personas migrantes.
En esta búsqueda, se pensó en considerar como parte de este proyecto a los referentes de diferentes colectividades como piezas fundamentales de la construcción de la red. En cada encuentro se pusieron en valor sus relatos y experiencias como líderes comunitarios. Este proyecto visibiliza la voz del otro; no habría trabajo comunitario ni conformación de red sin incluir como protagonistas del proyecto a los propios migrantes. Ellos son quienes enfrentaron los desafíos y dificultades de manera directa y cotidiana. Al reconocer sus perspectivas y experiencias, se pudo generar una mayor comprensión sobre las diversas situaciones.
Esta etapa de búsqueda fue necesaria para establecer vínculos reales entre el CAMI y las futuras instituciones por incorporar. En la medida que se entablaron vínculos reales, esto proporcionó complementariedad, es decir, cada institución u organización tiene recursos y capacidades específicas que fueron complementarias a las de otras instituciones.
Un tercer momento estuvo dirigido hacia la elaboración y ejecución puntual del proyecto de red. Se establecieron objetivos, metas y actividades.
En esta etapa se desarrollaron actividades orientadas a la puesta en marcha de la red. Se creó el primer espacio de encuentro, denominado “Mesa Migrante”. Aquí el acento estuvo puesto en realizar encuentros que conduzcan al fortalecimiento de los vínculos existentes entre las instituciones y poder comenzar oficialmente con la creación de la red. Esta fase fue clave en el proceso: a partir de esta actividad nos adentramos en lo que comenzó a ser nuestra visión práctica de lo que se considera red. En este espacio, se extendieron invitaciones a referentes institucionales para que participaran de la Mesa Migrante. Esta actividad se convirtió en la puerta de acceso a la red.
Un último momento metodológico estuvo relacionado con la consolidación de la red a través de diversas propuestas acordadas de manera conjunta por todos los miembros. Esto incluyó por ejemplo rever objetivos, acordar la temporalidad de los encuentros, establecer canales de comunicación y la disposición de recursos de cada institución miembro, para ser utilizado cuando fuese necesario. Por último se realizaron evaluaciones sobre el camino transcurrido; este proceso permitió obtener una visión más clara sobre las distintas etapas de conformación de la red.
Mesa Migrante. Un espacio de encuentro y colaboración para abordar las problemáticas migrantes en el Partido de La Matanza
La Mesa Migrante se pensó como un espacio de encuentro. Se llevó a cabo en el Centro de Atención al Migrante, y en ella participaron los diferentes agentes y referentes institucionales relevados e invitados en el segundo momento metodológico.
En el primer encuentro, se apuntó a generar una presentación del proyecto y de todos los actores. Participaron instituciones estatales del ámbito de la salud, de la justicia, de los servicios sociales, profesores de la UNLaM, equipo de investigación del CONICET, referentes territoriales y personas migrantes que forman parte del CAMI, además de representantes del Consulado del Paraguay en la Matanza.
Se establecieron objetivos de la actividad para pensarlos en conjunto. Estos fueron: a) promover intervenciones integrales vinculadas a las problemáticas migratorias y b) generar y reforzar articulaciones entre distintas instituciones del territorio y fortalecer el trabajo con poblaciones migrantes.
La jornada se centraba en la idea de exponer experiencias que respondan a demandas y necesidades de las personas migrantes teniendo en cuenta la coyuntura actual.
La “Mesa Migrante” generó la posibilidad de diálogo, intercambio y acuerdo entre los referentes de diversas instituciones del territorio. Esta jornada tuvo varios resultados vinculados con la conformación de la red; entre ellos se destacaron:
- Optimizar los recursos humanos existentes. Esto permitió aprovechar la existencia de diversos recursos humanos en diferentes instituciones y organizaciones del Partido de la Matanza. Cada institución aporta profesionales con conocimientos, habilidades y experiencias especializadas en diferentes áreas. La colaboración entre estas personas permite combinar y compartir sus fortalezas, lo que enriquece la capacidad de respuesta y facilita una intervención integral.
- Diversidad de actores. Cada institución o actor tiene su propio enfoque, experiencia y perspectiva, lo que permite abordar los problemas desde diferentes ángulos. Esta diversidad promueve la creatividad, el intercambio de ideas y la generación de soluciones innovadoras, al tiempo que evita la visión unidimensional y enriquece la comprensión de la problemática.
- Necesidad de trabajar en red. El trabajo en red es esencial para abordar de manera integral las necesidades de las personas y comunidades. El trabajo interinstitucional permite establecer conexiones y vínculos entre diferentes organizaciones y actores que trabajan en áreas relacionadas. Esta colaboración permite compartir información, recursos, buenas prácticas y lecciones aprendidas, lo que maximiza el impacto de las intervenciones y evita la duplicación de las intervenciones.
- Enfoque de derechos humanos. Se fortalece la capacidad para promover la igualdad, la justicia y la dignidad de las personas. Este enfoque coloca a las personas en el centro de la intervención y garantiza la protección y el respeto de sus derechos fundamentales.
Además, se trabajaron cuestiones vinculadas a las fortalezas y lo que se espera de una red, arribándose a las siguientes conclusiones:
- Horizontalidad: trabajar en una red interdisciplinaria que respete la horizontalidad de los actores implica fomentar un enfoque colaborativo y equitativo, donde no hay protagonistas dominantes ni jerarquías rígidas. En este tipo de red, se valora y promueve la participación y la contribución de todos los actores de manera igualitaria y se reconoce la diversidad de perspectivas y conocimientos que cada uno aporta. Como afirma Alonso (2007, p. 5), “la horizontalidad es un formato diferente de la conexión vertical propia de una estructura que incluye una esfera de decisión especializada que se diferencia de los miembros de la organización (modalidad tradicional adoptada por el estado y muchas organizaciones sociales)”. La horizontalidad en una red interdisciplinaria implica que todas las voces son escuchadas y valoradas por igual. Se fomenta un ambiente de respeto mutuo, donde se reconoce la importancia de cada disciplina y se busca la complementariedad entre ellas.
- Pluralidad: esto implica que se invita y se incluye a diferentes actores y sectores, tanto instituciones como organizaciones de la sociedad civil, la academia y la comunidad, entre otros. La diversidad de participantes enriquece la red al aportar diferentes perspectivas, conocimientos y habilidades. Cada actor tiene un papel relevante y contribuye al logro de los objetivos comunes.
En esta primera experiencia, la Mesa Migrante logró un espacio enriquecedor, donde se ponen en valor tanto los relatos individuales como los construidos y debatidos en conjunto. En esta experiencia adquiere importancia la construcción de una red interdisciplinaria donde resultan relevantes el intercambio, la integración entre diferentes saberes profesionales y no profesionales y la búsqueda por trascender los esfuerzos individuales para procurar crear uno colectivo.
Finalmente, esta primera actividad pudo abrir diferentes caminos de comunicación; por un lado, sentó las bases para próximos encuentros presenciales, y por el otro, estableció comunicación. En este sentido, es importante destacar que la implementación del proyecto es el principio de un largo recorrido de cambio y de transformación.
A partir de este encuentro, la red empieza a desarrollarse, y en cada una de las mesas se sumaban nuevos organismos estatales y organizaciones de la sociedad civil, tales como estudiantes de prácticas de la carrera Trabajo Social de la UNLaM, del CONICET, de la Secretaría de Derechos Humanos y PC de la Nación, de la Pastoral Migratoria, del Centro Social y Cultural paraguayo Sala de Salud “Juan Manuel de Rosas”, del Centro de Acceso a la Justicia (barrio 17 de Marzo), del Consulado del Paraguay en San Justo, de la Fundación Comisión Católica Argentina de Migraciones, de la Vivienda Digna, de la Suma Fraternidad, de la CAREF, de la ATAJO, de la Defensoría del Pueblo, de los representantes de la comunidad Venezolana, de la Agrupación Político Unidos y Leales, de la Asociación de Residentes Senegaleses en Argentina, del Comedor Carita Feliz, de la Cooperativa Manos Matanceras, de la Secretaría de Desarrollo Social, del SUTEBA, del Instituto Nacional Contra la Discriminación y el Racismo (INADI) y de representantes de la Comunidad de Republica Dominicana.
Se previó una modalidad de funcionamiento. La primera reunión de la Mesa Migrante en 2018 tuvo lugar en abril. Inicialmente, se planearon reuniones mensuales, pero no se llevaron a cabo en los meses de julio, septiembre y diciembre. Por lo tanto, en el año 2018 se llevó a cabo un total de seis encuentros. Estos espacios de encuentros se dividieron en cuatro momentos:
- Presentación de los integrantes. Permitía a los representantes de las instituciones y organizaciones darse a conocer, como sujeto y como representante del organismo, agrupación, espacio e institución de la que proviene.
- Presentación de las actividades pendientes. Aquí se retomó la planificación acordada en encuentros anteriores.
- Momento deliberativo: se recuperaron temas de interés para los integrantes del grupo. Se fomentó un debate abierto y libre, donde los participantes pudieran expresar sus opiniones, plantear preguntas y generar ideas para abordar los problemas o desafíos planteados.
- Momento de síntesis, planificación y resolución de lo planteado en el momento anterior. Acá se realizaba una síntesis de los puntos clave discutidos durante la reunión y se planificaron las acciones que seguirían. Se establecieron acuerdos, se asignaban responsabilidades y se definían plazos para la ejecución de las tareas.
Por último, cabe mencionar que durante el proceso de concepción de la red interinstitucional se logró una activa participación de numerosas organizaciones y actores claves, todos ellos desempeñando roles de relevancia en la configuración de la red y aportando significativamente desde sus respectivos campos de experiencia. Esta diversidad de participantes representó una riqueza de conocimientos y recursos que impactó profundamente en el tejido de la red. Cada organización y actor, con su conjunto único de habilidades y experiencias, contribuyó al proceso de planificación de la red.
Tensiones y avances en el proceso de conformación
Estas redes son un reflejo de las tensiones y avances que se experimentan en el ámbito de la intersectorialidad y la colaboración interinstitucional. Si bien las redes interinstitucionales ofrecen numerosas oportunidades para potenciar el trabajo conjunto y alcanzar resultados significativos, también pueden surgir tensiones y desafíos en el proceso. En este apartado, se pone de manifiesto la complejidad de las redes interinstitucionales, donde las tensiones y los avances coexisten.
Un momento de tensión para la red estuvo relacionado con el momento deliberativo: existieron momentos difíciles donde las ideas y propuestas generadas no se tradujeron en acciones tangibles. La diversidad de propuestas presentadas durante el proceso obstaculizó la planificación.
Por otro lado, la multiplicidad de actores requiere de la negociación de roles y de ceder protagonismos. Esta amplia participación en una red interinstitucional puede generar la necesidad de negociar roles y responsabilidades. En este caso, algunos actores manifestaron una cierta resistencia a ceder su rol o asumir uno diferente debido a intereses o jerarquías institucionales de los cuales no se pudieron alejar y los replicaban en la red.
Por último, no en todos los encuentros participaron los mismos integrantes; esta falta de continuidad repercute en una repetición constante de los objetivos y del origen de la red. Esta falta de participación activa generó desinformación, falta de cohesión y dificultades para alcanzar los resultados deseados.
No todas las tensiones existentes en la red interinstitucional obstaculizaron su progreso, ya que se lograron importantes avances a pesar de los desafíos. Entre ellos se destacaron el aumento de articulación entre las instituciones. La creación de una red interinstitucional permitió establecer nuevas vías de comunicación y colaboración entre los organismos involucrados. Esto implicó una mayor interacción y coordinación entre los actores, lo que facilitó el intercambio de información, experiencias y recursos. A través de una comunicación más fluida, se logró una mejor coordinación de esfuerzos y acciones conjuntas para abordar las problemáticas relacionadas con las personas migrantes en situación de vulnerabilidad.
La conformación de la red interinstitucional también implicó la generación de un recursero compartido. Esto se refiere a la creación de una base de recursos y servicios disponibles por parte de las instituciones participantes, que fueron compartidos y aprovechados en beneficio de las personas migrantes en situación de vulnerabilidad. Esta herramienta incluye información, programas de asistencia, apoyo legal y servicios de salud, entre otros. El recursero fortaleció la capacidad de respuesta y la oferta de servicios para satisfacer las necesidades específicas de las personas migrantes.
Por último, la participación en la red interinstitucional brindó al Centro de Atención al Migrante la oportunidad de ser reconocido como un referente en la atención y protección de las personas migrantes vulnerables. Esto fortaleció su posición, aumentó su visibilidad y le permitió establecer alianzas y colaboraciones estratégicas, ampliando así su capacidad de brindar un apoyo integral y de calidad a las personas migrantes en situación de vulnerabilidad.
En el transcurso del año 2019, la red continuó su labor de articulación y colaboración con algunos de sus miembros preexistentes. Esta colaboración se mantuvo activa y productiva, lo que permitió seguir avanzando en la consecución de los objetivos compartidos en el ámbito de la atención a las personas migrantes y la promoción de sus derechos. Sin embargo, durante este período, surgieron algunas dificultades que afectaron la dinámica de la red. Una de las principales dificultades radicó en la organización de encuentros presenciales. A pesar de que en sus inicios se habían establecido reuniones regulares, la realización de estos encuentros se volvió más complicada a medida que avanzaba el año. Factores logísticos, agendas ocupadas, compromisos institucionales y cambios de personas de referencia fueron algunos de los obstáculos que dificultaron la concreción de reuniones físicas.
Durante ese mismo año, el CAMI, dentro del marco del proyecto “Migrantes con Derechos”, llevó a cabo el seminario “Derechos de las personas migrantes”, celebrado el 16 de octubre de 2019 en la Universidad Nacional de La Matanza; fue un evento de gran relevancia y trascendencia en el ámbito de la migración y los derechos humanos. La organización de este seminario estuvo a cargo del CAMI, y contó con la participación de destacadas personalidades, como el premio nobel de la paz Adolfo Pérez Esquivel y líderes en el campo de la migración y los derechos de las personas migrantes.
La inauguración del seminario estuvo marcada por la presencia de distinguidos invitados, entre ellos el rector, quien dio la bienvenida a los asistentes. También estuvieron presentes la coordinadora de la carrera Trabajo Social de la UNLaM, la directora del Centro de Atención al Migrante y la coordinadora del proyecto Migrantes con Derechos. Estos líderes y representantes institucionales demostraron el compromiso de la universidad y la congregación con la causa de los derechos de las personas migrantes. El seminario no solo contó con figuras destacadas en el ámbito académico y religioso, sino que también se enriqueció con la participación de líderes sociales y defensores de los derechos humanos. Sus contribuciones y experiencias enriquecieron el diálogo y la reflexión sobre la importancia de proteger y promover los derechos de las personas migrantes. En conjunto, este seminario fue un evento significativo que destacó la importancia de abordar de manera integral las cuestiones relacionadas con la migración y reafirmó el compromiso de diversos actores en la defensa de los derechos humanos de las personas migrantes en la sociedad actual.
Contexto de pandemia y pospandemia
El nuevo escenario pandémico ha planteado desafíos nuevos para el CAMI y para la red, que venía sobrellevando dificultades durante los años posteriores a su creación. En primer lugar, las restricciones y las medidas de distanciamiento social impuestas durante la pandemia han limitado la capacidad de las instituciones para interactuar y colaborar de manera presencial. Las reuniones y encuentros se han trasladado al ámbito virtual, lo que ha requerido adaptaciones en la forma de trabajo y ha presentado desafíos en términos de acceso a la tecnología y habilidades digitales por parte de algunos actores.
Las respuestas de la red se vieron afectadas. Cada institución se encontraba buscando nuevas formas de trabajo y adaptándose a las demandas y desafíos planteados por el contexto pandémico. En este proceso de ajuste, no se pudo volver a retomar ni sostener la configuración de la “Mesa Migrante” tal como se venía dando desde sus comienzos, ya que cada una se centraba en encontrar soluciones internas y abordar las necesidades específicas de su propio ámbito de acción.
Se llevaron a cabo reuniones estratégicas con un número reducido de instituciones en el marco de la red para reflexionar sobre la situación y fortalecer las acciones conjuntas. Estas reuniones permitieron analizar los desafíos emergentes.
Además, se realizaron encuentros con referentes de otras redes migrantes, con el objetivo de compartir experiencias y aprender de sus enfoques y prácticas exitosas. Estas interacciones fueron valiosas para enriquecer la visión de la red interinstitucional y explorar nuevas formas de colaboración y articulación.
Asimismo, se puso especial énfasis en la construcción de un diagnóstico actualizado de la situación de las personas migrantes debido a la pandemia.
Durante este periodo, se reafirmó la convicción de que una intervención integral es fundamental para brindar una respuesta más efectiva a las diversas problemáticas que enfrentan las personas migrantes. Se retomaron iniciativas, reconociendo la importancia de trabajar de manera conjunta y coordinada, cuyo fin siempre fue lograr resultados significativos. Esta idea de reactivar la red vino acompañada por el compromiso continuo de mejorar la calidad de vida y protección de las personas migrantes en situaciones de vulnerabilidad. Para esta nueva etapa de la red, se llevaron a cabo acciones donde se invitó a representantes de las comunidades migrantes y referentes relevantes para que compartan sus experiencias durante la pandemia, brindando un espacio para escuchar sus necesidades, desafíos y propuestas. Se realizaron diferentes encuentros, charlas y seminarios online sobre la cuestión socioeconómica de los migrantes en contextos de pandemia y el rol de las organizaciones sociales. Temas como el acceso a servicios de salud, la estabilidad laboral, la vivienda y la seguridad alimentaria se analizaron desde diversas perspectivas. Además, se examinó en detalle el papel fundamental que desempeñan las organizaciones sociales en la protección y el apoyo de las comunidades migrantes en momentos de adversidad.
Se realizó una revisión exhaustiva del trabajo realizado por la red desde sus inicios y se identificaron logros, como el desarrollo del recursero como un instrumento para dar respuesta a situaciones de vulneración de derechos y los espacios de debate e intercambio que posibilitaron visibilizar y analizar situaciones puntuales que atraviesan las personas migrantes en su cotidianeidad. Además, en cuanto a los desafíos, en esta ocasión se propuso tomar otras experiencias de construcción de red migrante en otros lugares del país, se generaron encuentros y diálogos con otras redes o espacios de trabajo interinstitucional que abordaron problemáticas similares en el contexto de migración, por ejemplo para el caso de la provincia de Neuquén. Esto facilitó el intercambio de experiencias, aprendizajes y buenas prácticas, y fortalecieron así la labor de la red en beneficio de las personas migrantes.
Dividir los espacios por temas. Organizar reuniones y espacios de trabajo específicos para abordar diversas dimensiones relacionadas con la migración y la atención a las personas migrantes fueron algunos de los objetivos.
El proceso de reconstrucción de la red interinstitucional ha evidenciado la necesidad de observar un compromiso real por parte de los actores involucrados. Para lograrlo, fue fundamental delimitar nuevamente las metas y objetivos de la red. Luego de toda la travesía recorrida, en esta nueva reconfiguración de la red se decidió denominar cada espacio de encuentro “Espacio de Diálogo”. Este nuevo nombre refleja la importancia de promover un espacio de encuentro y colaboración, donde se fomente una comunicación abierta y se busque activamente el consenso en torno a las acciones por emprender. A través de este enfoque, se busca establecer una base sólida para avanzar hacia la consecución de resultados concretos en beneficio de las personas migrantes y su bienestar integral.
Reflexiones finales
La formación de la red interinstitucional surge en un contexto marcado por políticas migratorias restrictivas, que conllevaron una disminución de derechos, violencia institucional y discriminación hacia las personas migrantes. Además, se suman las situaciones de vulnerabilidad socioeconómica que enfrentan las personas migrantes, en este caso las que habitan el partido de La Matanza.
En respuesta a este contexto adverso, la red emerge con una mirada integral de resolución de problemas, buscando brindar una respuesta más efectiva y adecuada a las necesidades de las personas migrantes. A lo largo de su trayectoria, la red ha llevado a cabo un exhaustivo trabajo de investigación en el territorio, estableciendo vínculos con diversos organismos e instituciones.
El primer encuentro, denominado Mesa Migrante, que tuvo una duración aproximada de dos años, evidenció avances, retrocesos y dificultades en el camino, pero también aciertos significativos en la colaboración interinstitucional. Asimismo, se sostiene la idea de que es de suma importancia la articulación institucional, ya que esta dinámica puede complementar la falta de recursos existentes, trascender los contactos profesionales existentes y así poder dar respuesta a la complejidad de las demandas de las personas.
Permitió al Centro de Atención al Migrante, junto a todas sus actividades desarrolladas, posicionarse como un referente en la atención y protección de las personas migrantes vulnerables. Esto no solo fortaleció su posición, sino que también aumentó su visibilidad y las oportunidades para establecer alianzas estratégicas, ampliando así su capacidad para brindar un apoyo integral y de calidad.
El contexto de la pandemia ha impactado en la dinámica de la red, llevándola a adaptarse y replantear sus acciones. Actualmente, se encuentra en un proceso de reconstrucción. Es necesario realizar un recorrido sobre los antecedentes en su proceso de conformación y fortalecimiento, con miras a involucrar a todas aquellas instituciones que quieran realmente ser parte de este proceso de construcción continuo en el seno de las comunidades.
Es por ello que resulta idóneo visibilizar este tipo de proyectos y prácticas que se llevan adelante desde organizaciones ubicadas en la comunidad orientadas a la contribución al acceso de sus derechos de las personas migrantes.
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