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Excursus

Representaciones de las movilidades.
Tres metáforas visuales, colaboración y métodos

Luis Iturra Muñoz

Sombras de vidas pasadas

El presente texto pretende narrar un proceso de creación y experimentación metodológica que sucedió hace ya más de una década. Esta aclaración temporal es fundamental, pues durante ese período buscábamos una forma de presentar historias y experiencias de movilidad que no parecían ser bien representadas mediante datos estadísticos, lo cual ha cambiado desde entonces dada la masificación del uso de tecnologías móviles de mapeo y representación. Sin embargo, no era solamente el representar como una forma de divulgación lo que nos interesaba, sino también generar una forma de diálogo durante el proceso de investigación del cual éramos parte; y, en este sentido, leer, interpretar, analizar y compartir la información que sigue emergiendo en la abundancia de datos en la actualidad requiere un grado de abstracción y creatividad que aún nos parece fundamental.

Esta experiencia de dibujo y representación ya ha sido analizada en profundidad en publicaciones anteriores realizadas durante esa época (Iturra y Jirón, 2016; Jirón e Iturra, 2014). Sin embargo, antes de adentrarnos en este breve capítulo a modo de excursus del libro, es importante contextualizar la información que se presenta. Los datos aquí expuestos fueron construidos a partir del material recolectado mediante el acompañamiento a diversas personas en la ciudad. Estas personas eran acompañadas a lo largo de su día, desde que salían de sus hogares hasta su regreso, utilizando una técnica conocida como “sombreo” (Czarniawska, 2007; Jirón, 2010). El objetivo de este método era comprender y explorar experiencias de habitar en situaciones que, en aquel entonces, no eran suficientemente consideradas en los estudios urbanos.

Los relatos se construían con la participación de un etnógrafo, quien observaba y registraba la experiencia mediante textos e imágenes. Estos registros eran luego discutidos con todos los participantes del proyecto, provenientes de diversas disciplinas. De esta manera, se generaba una narrativa que no solo permitía observar y documentar las prácticas de movilidad, sino también reflexionar sobre el proceso mismo de construcción de conocimiento. Así, se exploraba tanto la experiencia de movilidad como la experiencia de generar conocimiento sobre ella, en un diálogo interdisciplinario que enriquecía la comprensión de los fenómenos urbanos estudiados.

Existieron diversas formas de colaboración entre los integrantes del proyecto. Sin embargo, en este capítulo me centraré en una en particular: la creación de consensos sobre cómo transmitir la esencia de cada una de las historias de movilidad. Estas historias, una vez interpretadas y sintetizadas, podían ser diagramadas y representadas visualmente. Desde mi posición como arquitecto y dibujante, esta tarea me permitió explorar formas de comunicación más abstractas, las cuales facilitaron la construcción de un espacio de discusión común entre los participantes. Este enfoque no solo ayudó a capturar la complejidad de las experiencias de movilidad, sino que también generó un lenguaje visual compartido que enriqueció el diálogo interdisciplinario.

Arquitectura, dibujo y metáforas

Inmerso en un proceso de investigación desde el rol de arquitecto, la forma de plantear esta aproximación surge desde los fundamentos de esta disciplina. La arquitectura, y su enseñanza, aborda los problemas urbanos de múltiples maneras, pero es posible identificar dos ideas principales. La primera es que la arquitectura toma prestadas metodologías de diversas disciplinas para generar preguntas sobre cómo enfrentar la realidad, lo que podría describirse como una exploración de lo urbano (Iturra, 2015). La segunda idea se centra en cómo ciertos medios proyectuales, propios de la disciplina, sirven para abordar preguntas complejas. Estos medios funcionan como una forma de construcción metodológica, pero a través de un proceso de prueba y error que se desarrolla a medida que se producen. Este enfoque es evidente en las sesiones de taller proyectual en arquitectura, donde las críticas constantes y las iteraciones permiten generar un producto nuevo.

La arquitectura –al igual que otras disciplinas proyectuales como el diseño gráfico o industrial– ha sido siempre una práctica fundamentada en la colaboración. La generación de un proyecto, que comúnmente comienza como una propuesta –pues se propone algo para ser discutido–, se construye mediante la iteración sucesiva de variables, comentarios, prejuicios e ideas que evolucionan hasta dar lugar a un resultado final. Esta iteración no surge únicamente de la mente del creador, sino de una autoría conjunta que se retroalimenta de los aportes de todos los participantes en el proceso, así como de las características del material –la materia– con el cual se está trabajando (Pallasmaa, 2014).

De este modo, al utilizar las historias y experiencias urbanas recolectadas como la materia prima que moldear, estas fueron otorgando las formas de representación y las estrategias para trabajar con dichos materiales. Este proceso permitió no solo capturar la esencia de las experiencias de movilidad, sino también generar un diálogo entre la teoría y la práctica, entre lo abstracto y lo concreto, en la búsqueda de nuevas formas de comprender y representar lo urbano.

De esta forma, uno de esos medios proyectuales que nos resultó pertinente utilizar para poder comprender y comunicar la experiencia de la movilidad fue el dibujo de diagramas. La habilidad del dibujo permite ir cambiando en el tiempo e ir evolucionando. Así, el dibujo se presenta como una habilidad que se opone a la inspiración súbita y se transforma en una práctica adiestrada en el tiempo y en las constantes repeticiones (Sennett, 2008), la cual permite conocer historias, representadas como un trayecto mediante las líneas que son trazadas sobre una hoja, o mapa, ya dispuesto. Lo anterior, puesto que ir bosquejando y cambiando el dibujo, haciéndolo evolucionar, lo acercan a la narración de la experiencia develando el contexto en el cual tanto la historia como el dibujo han sido producidos (Jirón e Iturra, 2014). Plantear estos diagramas y su construcción es entonces una forma de seleccionar ciertas características del fenómeno urbano y expresarlo del modo más fiel posible privilegiando su legibilidad (Vitta, 2003). Los diagramas fueron construidos posteriormente al sombreo e iban siendo complementados con otro tipo de información que aparecía en el transcurso de la discusión en el proyecto de investigación. En este sentido, se construían no solo como una representación de la investigación o sus resultados, sino en una herramienta de diálogo, análisis y construcción de conocimiento, la cual es retroalimentada por el comentario de los distintos participantes.

Como cualquier elemento de representación, los diagramas emergen para hacer más sencilla la transferencia y comunicación de la idea de lo que se quería plantear. Así, comenzamos a trabajar con metáforas. Esta forma de abstracción es muy propia de la arquitectura, en la cual la metáfora arquitectónica se presenta como una forma “altamente abstracta y condensada que fusiona la multiplicidad de las experiencias humanas en una única imagen” (Pallasmaa, 2016, p. 91). Estas metáforas, entonces, estaban contenidas en el nombre que le asignábamos a cada uno de los diagramas y nos permitían comprender la esencia de las historias y experiencias de movilidad que buscábamos transmitir y explorar de una forma sencilla y rápida. Las metáforas tienen varias particularidades, una es su forma de hacer lo abstracto más concreto (Forceville y Jeulink, 2011), lo cual se vincula perfectamente con el diagrama como un elemento que se construye en algo concreto que deja poco a la interpretación. Lo segundo es que las metáforas son una cuestión de pensamiento y acción más que una cuestión de lenguaje (Forceville y Paling, 2021); en este sentido, los títulos de los diagramas permitían movilizar sensibilidades y percepciones en línea con el espíritu de lo que cada una de las narraciones de los sombreos quería transmitir.

Así, al inicio de cada sección de este libro, se presentan tres metáforas en la forma de tres diagramas intercalados en este libro. El primero es el diagrama de “la flor”, el segundo corresponde a la metáfora de “coser la ciudad”, y el tercero, el de estar “tras bambalinas”. Corresponden en sí mismos a las metáforas visuales usadas para aproximarnos a narrar y explorar estas historias particulares.

Bibliografía

Czarniawska, B. (2007). Shadowing and other techniques for doing fieldwork in modern societies. Liber Universitetsforl.

Forceville, C. y Jeulink, M. (2011). The flesh and blood of embodied understanding: The Source-Path-Goal schema in animation film. Pragmatics & Cognition, 19(1), 37-59. En doi.org/10.1075/pc.19.1.02for.

Forceville, C. y Paling, S. (2021). The metaphorical representation of DEPRESSION in short, wordless animation films. Visual Communication, 20(1), 100-120. En doi.org/10.1177/1470357218797994.

Iturra, L. (2015). El uso de la fotografía para problematizar lo urbano. Transferencias metodológicas, etnografía visual en la enseñanza de arquitectura. Revista de Arquitectura, 19(28), 22. En doi.org/10.5354/0719-5427.2013.37080.

Iturra, L. y Jirón, P. (2016). Siguiendo trayectorias, dibujando trayectos: Construcción de diagramas desde la experiencia de los habitantes. AUS, (19), 4-9. https://doi.org/10.4206/aus.2016.n19-02

Jirón, P. (2010). On becoming ‘la sombra/the shadow’. En M. Büscher, J. Urry, y K. Witchger (Eds.), Mobile Methods. Routledge. En doi.org/10.4324/9780203879900.

Jirón, P. e Iturra, L. (2014). Travelling the Journey: Understanding Mobility Trajectories by Recreating Research Paths. En L. Murray (Ed.), Researching and Representing Mobilities (pp. 170-190). Palgrave Macmillan UK. En doi.org/10.1057/9781137346667_9.

Pallasmaa, J. (2014). La mano que piensa: Sabiduría existencial y corporal en la arquitecura. Editorial Gustavo Gili.

Pallasmaa, J. (2016). Habitar. Editorial Gustavo Gili.

Sennett, R. (2008). The craftsman. Yale University Press.

Vitta, M. (2003). El sistema de las imágenes: Estética de las representaciones cotidianas. Paidós.



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