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40 años del Colegio Universitario Patagónico, una (primera) lectura de sus orígenes

Natalia Alvarez

La ausencia de archivos pedagógicos sobre la historia de la educación regional reciente implicó tareas de pesquisa archivística; en ese sentido la reconstrucción de la historia del Colegio realizada parte del análisis de actas y registros de las reuniones de rectores; entrevistas a fundadores del Colegio, y fotografías inéditas. La creación del Colegio Universitario Patagónico se ubica en una coyuntura compleja dada por el viraje subsidiario que se expresó en el ajuste financiero propio de la última dictadura sobre el ámbito educativo, agravado centralmente por la economía de guerra de Malvinas y las Islas del Atlántico Sur[1].

Plenarios de rectores durante la guerra de Malvinas

El Consejo de Rectores de las Universidades Nacionales (de aquí en adelante, CRUN) sesiona tres veces durante el año 1982 en la sede central del Ministerio de Educación durante los días 4 de mayo, 6 de octubre, y 15 de diciembre, de estas sesiones participan delegados militares y autoridades universitarias civiles. En ellas participa el Lic. Norberto Sorrentino, Monseñor y rector de la naciente Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. En las actas de dichas reuniones encontramos elementos sustanciales respecto al clima de guerra en el que sesionaron las autoridades universitarias y un amplio repertorio de acciones concretas impulsadas por cada casa de estudios a favor de la causa de Malvinas[2].

El acta de la primera plenaria sobre la sesión de los primeros días de mayo tiene 32 folios, refiere expresamente al contexto de guerra, con la presencia de periodistas nacionales e internacionales en una suerte de ronda de prensa, el Ministro de Educación Dr. Cayetano Licciardo, refiere al uso legítimo de armas y a los fundamentos religiosos del conflicto. El temario propuesto por el Director del CRUN tiene que ver fundamentalmente con aspectos financieros: el Instituto de Crédito Educativo y un Programa de Recursos Humanos vinculado a la capacitación de docentes. Se da lectura a la Declaración relativa al conflicto de nuestras Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del sur redactada por el rector de la Universidad de Buenos Aires. Tiene 8 ítems e invita a adherir a los presentes, en ella se destaca la gratitud por “la sangre vertida con generosidad” y “rogamos a Dios infunda fortaleza en el pueblo argentino para afrontar con valor la injusta agresión”.

La política del Ministro dentro de las universidades, según expresa el acta, está orientada a “restablecer la autoridad del docente” e invita a que el funcionamiento de las universidades sea como si ya estuviera constituido el régimen legal normalizador. En este sentido, se debate sobre la autonomía y libertad de cátedra y se niega la legitimidad de las demandas estudiantiles alegando “que la juventud sea incitada a jerarquizar los valores” y desalentar de alguna manera la organización estudiantil. Ya con la prensa fuera del recinto, el rector de nuestra universidad repudia varios aspectos de la declaración leída, pero centralmente que en la misma no haya un agradecimiento explícito a los comandantes en Jefe del Ejército, la Armada y la Fuerza Área y también que no haya sido convocado a escribir el documento, por ello propone modificar el temario tentativo inicial sobre el Instituto de Crédito Educativo (ICE) y un Programa de Recursos Humanos y mociona, en cambio, detallar las acciones que ha realizado cada universidad desde el 2 de abril. Con el acuerdo de los rectores reunidos se detallan las acciones realizadas por cada universidad.

Entre las acciones realizadas a favor de la guerra se editaron publicaciones diversas, fueron dictadas conferencias con temáticas vinculadas a la geopolítica desde cátedras como “Perito Moreno” o con especialistas, se realizaron aportes monetarios y campañas de financiamiento entre las que se destacan la donación de días de trabajo de docentes y no docentes, en una amplia lista de repertorios que buscaban expresar gestos de apoyo, acompañamiento y solidaridad, entre otras que voy a señalar a continuación.

La Universidad de Tucumán buscó fortalecer los ánimos ante la adversidad, realizaron publicaciones de geopolítica, impulsaron un monumento y el cambio de nombre del Edificio, confeccionaron audiovisuales sobre las invasiones inglesas “para demostrar que se puede vencer” e impulsaron prácticas de tiro al blanco dentro del predio de la Universidad. A su vez, todos los medios de comunicación social de los que disponían se utilizaron para enfervorizar a la población. Desde la Universidad de Buenos Aires y Tandil emitieron bonos solidarios, publicación de libros, y ayuda material. Las universidades de Catamarca y Comahue realizaron actos para expresar el fervor del sentimiento y agregaron que pretendían que cada trabajador pueda hacer un aporte equivalente a un día de trabajo. También la Universidad de San Juan impulsó la acción de donar parte del salario tanto de docentes como de no docentes, sumado a conferencias y cursos sobre los fundamentos históricos y jurídicos respecto a la soberanía argentina sobre las islas. La Universidad de Comahue gestionó becas para estudiantes de las Islas. Por su parte, la Universidad de Río Cuarto expresó que conocen la región por la labor de algunos profesionales en la zona del archipiélago y nombra acciones de solidaridad que se concretaron similares a las de otras universidades. Las casas de estudios de Salta, Jujuy y Corrientes expresan que por razones obvias han suspendido festejos y actos de colación de grado y también impulsan conferencias tal como se desarrollaron en otras casas de estudio. Al igual que otras universidades, Misiones cuenta con un banco de sangre y las donaciones de parte del sueldo de los trabajadores. Las universidades de Lomas de Zamora y Cuyo realizan actos de apoyo y solidaridad, así como divulgación y emisión de programas de TV, disponen de dos plazas para malvinenses que quieran estudiar y la donación equivalente a un día de haber también se realiza al Fondo Patriótico. El rector de La Pampa sintetiza en su intervención que las acciones de adhesión, difusión y apoyo de cada universidad han sido extensivas en todo el país. La universidad del Litoral agrega que desde el 1° de mayo de 22:00 a 22:30 por radio universidad se reza el Santo Rosario para las familias con concurrencia de fieles al rectorado.

La Universidad de Cuyo considera, al igual que otros rectorados, la necesidad de hacer alianzas con universidades de Hispanoamérica para ampliar el conocimiento respecto a las Islas del archipiélago. También la Universidad de San Luis creó una red solidaria articulada entre los gobiernos provinciales y obispados brindando misas a toda la comunidad. Resulta destacable las acciones que prevén en la isla vinculado al desarrollo posterior del archipiélago en materia de oceanografía, pasturas y manejo de ovinos. La Universidad Tecnológica Nacional también detalla donaciones y conferencias realizadas. Rosario propone usar los fondos de la Obra Social y donarlos al Fondo Patriótico. La Universidad Nacional de La Plata agrega a las acciones enumeradas que nombraron 2 de abril a la biblioteca de la Facultad de Medicina.

Desde la Subsecretaría de Ciencia y Técnica de la presidencia de la Nación se hizo saber al CRUN que el listado de docentes e investigadores de la temática Malvinas deberían estar a disposición en caso de ser requerida su colaboración para apoyar operaciones bélicas. Se sugiere que las publicaciones sean bilingües en pos de fortalecer las alianzas con otras instituciones educativas del continente. También participa de esta primera plenaria el presidente del Consejo de Rectores de Universidades Privadas quien acompaña lo dicho en la sesión.

El rector monseñor de la Universidad de la Patagonia Lic. N. Sorrentino expresa:

Para la Universidad esto se está viviendo de un modo muy particular. Toda la comunidad universitaria se puso al servicio de las FF. AA y casi, inmediatamente, al día siguiente de la recuperación de las Islas, hubo un pedido formal de Fuerza, pero también de las otras Fuerzas, respecto a la participación de especialistas de la Universidad en estudios de suelos, para que dieran un informe a través de muestras de suelos, y estudian algunas realizaciones de tipo estratégico que deberían hacerse en las Islas. También solicitaron la presencia del rector, en su calidad de sacerdote, para que ayudara en la atención de la tropa y de los oficiales y suboficiales, sobre todo en la Semana Santa y los fines de semana posteriores. Junto con eso hubo una acción continúa, sobre todo en la cátedra abierta Perito Moreno”[3] en su curso de Geopolítica para esclarecer fundamentalmente ante él público en general, el significado de lo que estaba sucediendo. Destacar el espíritu que pudo comprobar en los viajes que hiciera a las Islas, tanto en los oficiales, suboficiales, como en la tropa.

Ha encontrado varios docentes que son oficiales de FF.AA. y están prestando servicios allí y también a varios estudiantes de su Universidad que se encuentran en las Islas. Son muchas las dificultades en la región: la dureza del clima, la precariedad de las casas. hubo una nevada, el viento es constante. Hay que vivir con el fin de prepararse para esta defensa que no se sabe en qué momento y en qué forma puede suceder. Y -señala- en el hombre o población patagónica hay una duda: que no suceda, después de haber recuperado militarmente las Islas, lo que sucedió con la Patagonia, que se ganó militarmente después de la Campaña del Desierto y todavía no se ha ganado políticamente. Como universitarios, es necesaria una adecuada conducción, por el pensamiento, formar una nueva conciencia, y que todo el país viva y comprenda que estamos en guerra, no solo la Patagonia, que está preparándose permanentemente en medio de una tensa situación, con alarmas rojas y amarillas. No se trata de un simple simulacro, estamos en guerra, se está viviendo ya una contienda con serio derramamiento de sangre. Destaca también que hay acciones de gran arrojo y valentía por parte de los oficiales argentinos. Los estudiantes prestan apoyo en todo lo que pueden hacer respecto a preparación de primeros auxilios, y también en previsión de un eventual ataque al Continente, que, a su entender, no se puede descartar (Actas CRUN :4 de mayo de 1982).

En síntesis, la primera sesión de rectores del año giró en torno a dos ejes. Por un lado, la guerra y las acciones que debía realizar el cuerpo de rectores, así como las ya realizadas, al respecto acordaron constituirse en sesión permanente para intensificar la labor de esclarecimiento y acompañamiento respecto a la guerra en todas las universidades del país y las del continente americano compartiendo información y publicaciones. Por último, no pudo concretarse la audiencia con Galtieri en la sede del Comando en Jefe de Ejército a fin de transmitir las acciones de ayuda, la posibilidad de concretar esa reunión también aparece en el acta analizada. Por otro lado, la cuestión presupuestaria, sobre este aspecto es dónde el rector Lic. Norberto Sorrentino de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco intervino expresando que nuestra región no está ganada políticamente -solamente el triunfo fue militar y en relación con la Campaña del Desierto- por eso considera que es necesario reforzar la presencia de las fuerzas ante un eventual ataque, fuerzas armadas con las que colabora activamente dentro de nuestra ciudad.

La segunda reunión plenaria del 6 de octubre –ya concluida la guerra- también se concreta en la sede del Ministerio de Educación, con rectores de las 25 universidades que integran el Consejo de Rectores; a su vez, en este encuentro participan representantes de la Organización de Estados Americanos. En esta segunda plenaria los rectores tienen un almuerzo con Bignone con la intención de plantearle algunos problemas específicos referidos al área universitaria y el presupuesto de la misma. El acta posee 25 folios y el tema central es la compleja situación económica, los cupos para estudiantes y el arancelamiento, así como el sistema de créditos. Ya concluida la guerra, los rectores reclaman de manera unánime una inmediata respuesta por parte de Hacienda para aprobar la planta docente, la situación financiera de las Universidades es crítica siendo las previsiones presupuestarias las más bajas desde 1960. Los rectores intercambian pareceres sobre cómo afrontar la situación crítica y piden al Ministro de Educación que tome cartas en el asunto en relación a su par de Hacienda. La disminución en la participación relativa del sistema universitario dentro del presupuesto general de la Nación es una dificultad concreta. Al respecto, expresan que la cuestión de fondo es política. Sobre esto último, los rectores reclaman que el proceso de normalización requiere fondos. Al momento de tomar la palabra Lic. N. Sorrentino señala:

junto al planteo político tiene que realizarse un planteo geopolítico o regional y subrayarse la necesidad de dar prioridad a las regiones patagónicas y misioneras. Añade que la Universidad tiene una planta muy reducida y que se trata de una universidad muy especial formada por la conjunción de tres casas de estudios si a la educación no se le da la posibilidad de realizar la tarea de reactivación del sur argentino mal podría hablarse de reactivación patagónica (Actas CRUN: 4 de mayo de 1982).

Sumado a la espinosa cuestión presupuestaria, el CRUN debate respecto a la formación de Centros de Estudiantes creándose una comisión pequeña que regule el funcionamiento de los mismos a partir del criterio de la libre asociación, el rector de nuestra Universidad participa en la escritura de dicha reglamentación.

Las ponderaciones sobre la región patagónica que se mencionan en el marco del conflicto son una clave de análisis sobre los imaginarios construidos en relación a las condiciones –y posibilidades- de la zona. El rector lo expresa, ante el resto de sus pares, en los términos de “reactivación”, aspecto que se vincula con los imaginarios de zona a “desarrollar”. De modo que, los hallazgos resultantes de la investigación podemos diferenciar las tendencias influyentes en los orígenes socio históricos reconstruidos donde se combinan perspectivas que caracterizan la zona como a “desarrollar” tanto en términos económicos como culturales y políticos, territorio a “proteger” de amenazas y también como zona a “nacionalizar” mediante diferentes medidas.

La última plenaria del año se concreta los días 15 y 16 de diciembre. El acta consta de 35 folios, para ese entonces la comisión creadora del Colegio ya estaba en funcionamiento ya que el 8 de diciembre se eleva el proyecto de creación del CUP, el 29 de Julio de 1983 se avala dicho proyecto de Colegio mediante disposición en el Expediente 52.406/82, a continuación, profundizo sobre estas intersecciones.

Las percepciones de habitar una “zona desértica” a la que refería el rector de nuestra universidad se complementan con los imaginarios de amenazas extranjeras por lo que fundar instituciones y establecimientos se traduce en una manera de defender la patria, un marco donde los discursos y prácticas racistas se profundizaron, especialmente con la comunidad chilena. En este punto es interesante recuperar el planteo de F. Lorenz (2010) respecto a que el litigio en el Canal de Beagle por la soberanía y uso del mismo implicó una militarización[4] de la vida cotidiana en diferentes zonas patagónicas desde 1978, el historiador explica que:

la propaganda dictatorial acerca de la subversión primero y el clima de aprestos bélico contra Chile de fines de la década del 70 potenciaron prejuicios xenófobos, reforzando la idea de que los habitantes del país trasandino eran sospechosos, peligrosos, espías y /o traidores (Lorenz, 2010: 125).

El conflicto de Beagle de 1978 implicó para la región patagónica reforzar el antagonismo con el país limítrofe, con la presencia cotidiana de militares, potenciando sentimientos patrióticos en zonas de frontera donde los residentes de Chile habitaban el territorio mediados por lazos familiares por ser hijos de residentes, en matrimonios mixtos, por situaciones propias del mundo del trabajo temporal de las zonas rurales, o bien por migraciones forzadas o exilios políticos producidos por el golpe de Estado de 1973 al gobierno de Allende.

En sintonía con este aspecto, G. Carrizo (2020) investigó el consenso que impulsó desde la Patagonia la revista Cono Sur. El conflicto con Chile mencionado derivó en el control y posterior expulsión de pobladores chilenos de Comodoro Rivadavia, y la creación de esa revista en la construcción del consenso en tanto medio de comunicación dispuesto a alinearse a los objetivos del régimen en nombre de la defensa de la soberanía nacional. La revista implementó una serie de estrategias discursivas que apuntaban, por un lado, a interpelar a jóvenes conscriptos y sus madres, y por otro, a visibilizar la acción cívica implementada por las Fuerzas Armadas en la región en un marco de nacionalismo orientado a lograr un total control del territorio. La preocupación por la falta de “argentinidad” de la Patagonia es alarmante para estos funcionarios y a su vez colaboran activamente en la construcción social del consenso que permite cubrir de legitimidad al régimen, recupero el siguiente fragmento del trabajo de Carrizo:

Comodoro Rivadavia se levanta como la principal ciudad, al sur del Rio Negro […] si esta determinante ciudad no irradia las fuerzas que aseguren la raíz de nuestra soberanía argentina en las mentes de sus jóvenes, mal podremos contrarrestar el efecto multiplicador del accionar propagandístico de otros países […] es necesaria una clara y actualizada conciencia geopolítica (Carrizo, 2020).

Desde 1955 cuando el Estado re configura la política desplegada en las zonas que habían sido Territorios Nacionales se generó una modelización de las identidades con ciertas singularidades en las que el patriotismo y los valores tradicionales asociados a la familia y el cristianismo resultaron claves. Desde 1973, con la exacerbación de las violencias políticas, insurreccionales e institucionales y hasta comienzos de la década del 80 cuando la dictadura y las expresiones regionales de la misma decaen, podemos ver cómo se vio acompañada de estrategias diferentes -como las institucionales- que buscaban construir legitimidad. Es decir, ya no solo hablamos de que estos sectores no denunciaban o luchaban contra el terrorismo, sino que lo acompañaban abiertamente, por ello los estudios e investigaciones que parten de escalas de análisis regionales permite analizar casos locales y aproximarnos a la densidad y complejidad del periodo.

Sobre el proyecto de creación del Colegio

Como hemos explicado, el nacionalismo exacerbado más la cuestión religiosa fueron claves para establecer un Estado terrorista, por eso es, al menos, peculiar la fecha en la que se eleva el proyecto del Colegio, el 8 de diciembre que según la tradición católica fue preservada del pecado original la virgen, al respecto el rector señala al inicio de dicho documento:

En el día de la fiesta de la Inmaculada Concepción, hace exactamente un año, inaugurábamos entusiasmados las amplias instalaciones de nuestra Ciudad Universitaria. Éramos intuitivamente conscientes del valor que encerraba este edificio en el próximo y lejano futuro patagónico. Pero no podíamos adivinar entonces los nuevos niveles de significación que impondrían, apenas unos meses después, los incidentes del Atlántico Sur (Proyecto de creación del CUP; 1982).

La comisión que estuvo abocada al diseño y esbozo general del proyecto del Colegio comenzó a funcionar durante la última dictadura, en este sentido son destacables al menos dos elementos. El primero de ellos es que las universidades nacionales contaban con colegios secundarios que ofrecían educación preuniversitaria y en muchas de ellas hay más de uno como es el caso de la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de La Plata. El segundo elemento que favorece indirectamente la posibilidad de crear un Colegio en nuestra región es, como venimos reseñando, el escenario geopolítico en el que se encontraba la zona, ya que las autoridades nacionales realizaron varias visitas durante y después de la Guerra de Malvinas estableciendo alianzas con el poder local, referido a intelectuales conservadores, sectores de la iglesia y comunidad salesiana.

En ese marco, podemos decir que el Colegio se crea administrativamente durante la última dictadura y comienza su funcionamiento con el retorno de la democracia; son estas marcas de origen las que persisten en la cultura escolar y lo tornan un caso interesante para construir una historia regional y reciente que pueda pensar estos procesos desde periodizaciones que superen los binarismos dictadura-democracia.

Al respecto es clave resaltar que la presencia de símbolos religiosos, cruces y vírgenes en la entrada de la universidad, así como la impronta que dejó tanto la gobernación militar del territorio como la guerra de Malvinas son algunas de las derivas y claves de análisis que tenemos que considerar. En la transición democrática, la desacralización en las instituciones aparece en forma tardía puesto que la iglesia mantuvo presencia -más o menos explícita – a su vez, el control de los militares motoriza las dinámicas y relaciones sociales de la región en una perspectiva de larga duración que no tiene que ver, ni única ni centralmente, con la guerra de Malvinas o la dictadura, o incluso de manera más remota con la gobernación militar. La fuerza castrense deja marcas en la ciudad que se traducen en edificios y espacios físicos tanto en el centro de la ciudad como en otros puntos, nombres de calles, espacios verdes y de ocio como jardines y plazas, escuelas y barrios.

El ministro de Educación de la Nación, Cayetano Licciardolo[5], junto al rector de la Universidad Lic. N. Sorrentino, designado desde Buenos Aires por el Poder Ejecutivo Nacional, dieron lugar a la posibilidad de crear un colegio. En una región que era percibida como “vulnerable” podemos entender esta política desde un lugar más cercano a los objetivos del gobierno autoritario de acción cívica que del crecimiento de la educación pública. El Lic. Norberto Sorrentino se contactó con el decano de la Facultad de Humanidades, Romeo Cesar, para conformar la comisión del proyecto, el cual debía ser presentado obligatoriamente el 12 de diciembre de 1982; a partir de ello le encomendaron a Walter “Bebe” Quiroga Salcedo, quien se desempeñaba como Secretario Académico después de haber ocupado diferentes cargos durante las gestiones tanto de la Universidad Nacional de la Patagonia como de la Universidad Nacional Patagonia San Juan Bosco elaborar una propuesta de colegio, él lo recuerda con la expresión: “soñá un colegio”[6].

La resolución para crear una Comisión de Creación del Colegio Universitario Patagónico que elabore el proyecto del Colegio, Nro. 506/82, fue ampliada por la Resolución Nro. 507/82, coordinada por el Lic. Romeo César, Contador. Luis D. Stefanelli, Lic. Arturo E. Canero, Lic. Luis A. Ochoa y Prof. Walter O. Quiroga Salcedo. En dicha comisión colaboraron la Unidad de Pedagogía Universitaria y docentes de diversos departamentos convocados por la Comisión. Los docentes Romeo Cesar y Walter Quiroga Salcedo se encargaron de realizar las conexiones necesarias para conformar lo que sería la Comisión creadora del proyecto recurriendo a los contactos que tenían con otras universidades, producto de sus trayectorias profesionales. En esa Comisión trabajaron representantes de todas las facultades de la sede Comodoro Rivadavia.

El proyecto del Colegio Universitario Patagónico es un documento de 109 folios elevado al Ministro por el rector Lic. Norberto Sorrentino, cuando se cumplían 3 años de la unificación de las diferentes casas de estudios de la zona que dieron lugar a la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, los sectores eclesiásticos que habían logrado sortear la disputa con los estudiantes -en relación al conflicto que había devenido en la toma de la USJB por parte de los estudiantes- y re posicionarse en claustros y ámbitos de gobierno universitario, el rector es una expresión de ello.

En el índice del proyecto de creación encontramos las notas de elevación del ante proyecto y la versión final, los responsables o autores intelectuales del diseño, los fundamentos, los propósitos formativos, las características de la unidad académica, la estructura completa del plan de estudio, el perfil del egresado y la titulación, así como los objetivos generales del plan. En las secciones siguientes del mismo documento encontramos los cuadros y gráficos sobre ciclos, asignaturas y carga horaria total, los objetivos y contenidos mínimos de cada asignatura, así como la carga horaria prevista para cada caja curricular. Por último, hacia el final del documento, está el régimen de cursado, los recursos humanos y físicos y los costos de implementar dicho proyecto, aspecto no menor considerando que en las actas del CRUN revisadas la cuestión presupuestaria generada por el régimen es una dificultad expresada, con mayor o menor énfasis, por todos los rectores.

El documento contiene un diagnóstico sobre la enseñanza media o secundaria en la región y hace alusión a varias falencias entre las que se destacan falta de establecimiento, dificultades para acceder a las carreras de grado, la heterogeneidad de los cursos, señalada como un estorbo para garantizar “un compás adecuado al saber universitario”, subrayando que:

la formación integral, humanista y su responsabilidad de argentino y patagónico, ante Dios, ante sus semejantes y ante la Patria […] Esta Universidad Nacional está instalada en una región verdaderamente singular. Su clima hostil, sus fuertes vientos, la aridez de su suelo, sus temperaturas rigurosas que cristalizan el frío invernal, localidades de escasa población y distantes entre sí, alejadas por miles de kilómetros de la Capital Federal, caracterizan esta región hasta hace no mucho como zona de conquista (Proyecto de creación del CUP, 1982).

La foto que se reproduce a continuación fue tomada por la prensa local al inaugurarse el primer ciclo lectivo del CUP. Son un total de 12 fotos que se encuentran en el Archivo Nacional del Petróleo, en ellas aparecen las aulas, algunos docentes, la tecnología del momento y algunos rosarios que se encontraban en todas las aulas por encima del pizarrón.

Ilustración 1. Walter “bebe” Quiroga Salcedo junto a otra docente

Foto del Archivo del Museo Nacional del Petróleo.

Las marcas de origen del Colegio forman parte de su diseño institucional original que sigue nutriéndose de experiencias de enseñanza y aprendizaje singulares por ello es, actualmente, un espacio de formación que aloja a estudiantes que realizan sus prácticas docentes en esta escuela. Entre esos rasgos se destacan, el perfil humanista y pre universitario, la vacante fija para estudiantes que aún se sostiene de 25 estudiantes y la vida departamental, las mismas son sostenidas en el tiempo, aunque no ajenas a las disputas por su sentido que se reactualiza a la luz de los nuevos paradigmas educativos, las leyes y debates que atraviesan a la educación en general y la escuela en particular.

W. “Bebe” Quiroga Salcedo explica que cuando le dijeron “soñá un Colegio” procuró poner en valor su experiencia docente en la ciudad de La Plata así cómo nociones de la gestión escolar propias del nivel medio logrando establecer 4 rasgos bien definidos:

Entonces me atreví a poner algunas condiciones en pro de ese proyectado colegio universitario, y no me arrepiento de haberlas puesto. Una vez que tuvimos el bosquejo mayor, definimos que sea preuniversitario, es decir, que prepare para la universidad, no tenga salida laboral, cuando se optó por un colegio humanístico, no significa, como algunos creyeron, que preparara para esa facultad, sino que elevara el nivel de visión y preparación general, una mayor formación del futuro universitario […]” (Salcedo, 2021).

Otro elemento significativo asociado a su experiencia docente en grandes ciudades como el cordón sur platense tenía que ver centralmente con el volumen medio de estudiantes, es decir, la cantidad de vacantes disponibles por curso sugerida para garantizar propuestas de trabajo pedagógico de calidad:

El segundo punto fuerte del diseño del CUP fue que sea de dimensión media, tanto en el número de divisiones por año, como por la cantidad de alumnos en cada división. Un rector y todo el equipo docente, por muy bueno que sea, no puede conocer y atender los problemas de un colegio gigante, conviene que tenga dimensión media. El tercer punto, se centra en que en cada aula se respete la cifra recomendada de 25 alumnos por división […] Si se necesita que no haya 50 sino 100, bueno que se creen más divisiones y que se apruebe el correspondiente presupuesto de manera previa (Salcedo, 2021).

La dimensión media del Colegio refería al tamaño del mismo, no se buscaba generar una escuela que cubriera la demanda local de matrícula puesto que la problemática de la ciudad ha sido históricamente la falta de vacantes, sino que pueda ofrecer una propuesta formativa cuidada, al respecto se propuso una cantidad de 25 estudiantes por división. La posibilidad de aumentar el número de divisiones está sujeta a que en el presupuesto se autoricen nuevas designaciones docentes. Sobre este último punto, el entrevistado explica:

sobre mi experiencia en la plata que comente anteriormente, que en cada aula se respete la cifra que no la invente yo, sino que la leí cuando estudie didáctica general, 25 alumnos por clase. Cosas simples, aplicar en la realidad lo que se proponía y recomendaba en la pedagogía y teorías educativas modernas. Si se requiere porque el rector o alguien que no haya 50 sino 100, bueno que se creen más divisiones y apruebe ese presupuesto de manera previa (Salcedo, 2021).

A su vez los docentes tienen que contar con una dedicación horaria que emule las dedicaciones simples, semi exclusiva y exclusiva propia de las diferentes facultades, de modo tal que sea posible dedicarse ampliamente a la tarea de enseñar, planificar, investigar y trabajar conjuntamente con docentes de otras disciplinas.

Otro punto fuerte del diseño era la actividad departamental, y un régimen laboral de los docentes que evita al llamado “profesor taxi”. Un docente, para poder subsistir, se ve obligado a tomar muchas horas por semana, a veces 40 horas, que lo desgastan y agitan, y resulta negativo para la salud y la institución. En el CUP los profesores estaban desde la primera hora del lunes hasta la última del viernes. No era un régimen por hora sino por cargo. Si al docente se les paga el equivalente a 30 horas, digamos lo que ganaría tomando esa cantidad en otros colegios, el docente preferiría concentrar su trabajo en un mismo colegio, y en comunidad con los otros colegas en la misma situación. Al principio recurrimos a cubrir los cargos con el equivalente a Profesor Adjunto Dedicación Semi Exclusiva, hasta que el Ministerio de Educación aprobó los cargos solicitados y debidamente especificados (Salcedo, 2021).

El perfil humanista del Colegio se vincula de lleno con el carácter preuniversitario, es decir, por la finalidad de la formación que ofrecía el plan de estudios. Se buscaba que, más allá de su propia terminalidad, la formación favorezca la continuidad de estudios en el nivel superior y no salida al mundo laboral.

Respecto a la vida departamental, es una organización académica que preveía la existencia de Departamentos de materias afines. Esta ordenación subsiste hasta la actualidad, creándose otros departamentos en función de las actualizaciones que tuvieron los Diseños Curriculares y el nacimiento de nuevas materias u orientaciones en los bachilleratos. Estos Departamentos permiten que la figura del “cargo docente” pueda desarrollar una labor intensa dentro de la institución, participar de reuniones por área, formaciones o capacitaciones internas y coordinar las tareas de enseñanza en general. Al respecto, resulta ilustrativa el siguiente fragmento:

Yo ponía la imagen metafórica de la cocina, no puedo pretender que relacione esta materia con otra si los docentes no se lo servimos integrado, no podemos llevar las papas y los fideos, eso se hace en la cocina, y la cocina es la vida departamental, lo tenemos que integrar nosotros. Vieras la cantidad de cosas lindas que se pueden hacer, nos estimulamos entre nosotros mismos, de matemática a historia, y que los docentes fuéramos rotando e integrando, sabiendo que están dando los otros colegas, surgían actividades muy lindas, es algo que agiliza la enseñanza, educación física y astronomía en la playa (Salcedo, 2021).

Esa dinámica de trabajo horizontal, participativa y dialógica no solo abre caminos para repensar los modos de ingreso y en ese sentido democratizar los diferentes espacios de la escuela, sino que esa característica hace posible la construcción de propuestas de enseñanza y aprendizaje significativas. Finalmente, el colegio abrió sus puertas el 14 de marzo de 1983 con una modalidad de ingreso restrictivo por examen eliminatorio hasta que los avances propios de los procesos de democratización en las universidades nacionales llevaron a repensar las formas de ingreso y las asimilaron a las de las facultades determinando que a partir de 1987 fuera irrestricto y por sorteo público general[7].

Durante la década del 90 el gobierno recurrió a reducir el presupuesto nacional para disminuir el déficit fiscal siendo educación y salud los sectores más afectados. La política de transferencia de los servicios nacionales a las provincias se inició en 1961 y tendió luego a convertirse en la política habitual, completándose la provincialización de todo el sistema educativo en la década de 1990. La política de transferencia de los servicios nacionales de educación básica tiene su origen en la década del 60, las provincias fueron renuentes a ratificar los convenios en los cuales asumen la responsabilidad de la educación en su jurisdicción.

Entre 1968-1970 se derogó la Ley Láinez, lo que implicó que no se pudieran crear escuelas nacionales en las provincias, posteriormente se realizó el traspaso unilateral de todos los niveles (menos el universitario), esto se tradujo en una fragmentación institucional que dejó sin patrones mínimos de funcionamiento a las instituciones y a la comunidad. A partir de allí, las escuelas de mayor prestigio de la ciudad como Escuela Perito Moreno comenzaron una progresiva crisis de la que el Colegio se mantuvo parcialmente aislado. En educación, no se establecieron contenidos mínimos de enseñanza, ni criterios para la validación de títulos, no se fijaron pautas salariales básicas ni nuevas formas de financiamiento. Durante 1990 el PEN, ingresa en el Senado el proyecto de transferencia de todos los establecimientos (menos los universitarios) sin asegurar a las provincias el financiamiento de lo que se transfería. N. Paviglianiti explica que la transferencia a las provincias se transmitía como una medida de significación clave: “se planteaba como equivalente a la democratización del sistema” (p. 25: 91). Este escenario es clave para comprender la representación de prestigio que sostuvo el Colegio, por ser la única institución de la ciudad con financiamiento nacional. “La acción subsidiaria del Estado puede construirse por delegación de las responsabilidades generales en la orientación del sistema educativo sobre otras instancias menores que no pueden asumirlas, con lo que el funcionamiento del sistema del sistema público se atomiza y queda librado a unidades menores de muy distintas posibilidades y recursos. La consecuencia es una mayor fragmentación y desarticulación del sector público” (Paviglianiti p. 73:91).

Esas condiciones adversas son las que crearon, contrariamente, redes de solidaridad y acuerdos que se tradujeron en modos diferidos de habitar, defender el derecho a la educación y buscar direccionarlo hacia otros sectores sociales por eso es interesante el proceso de debate que tuvo el Colegio para ampliar su nombre a Colegio Universitario Patagónico Prof. Adriana Librandi, en honor post mortem a la docente que impulso desde el 2003 en adelante una pedagogía del cuidado. El Colegio de oferta educativa pre universitaria más austral del país, desde su fundación en el año 1983 pudo sostener algunas marcas de origen y a su vez diseñar otros caminos que nos encuentren con todos los sectores sociales por una educación pública, laica, pluricultural y con perspectiva de género.

Bibliografía

Carrizo, G. (2019). Prensa y transición democrática en Comodoro Rivadavia. La revista Cono Sur ante la apertura democrática (1979 – 1983). En Camino Vela, F., Carrizo, G. y Moroni, M. (coordinadores); Las transiciones a la democracia en sus actores. Reflexiones desde la Patagonia. Rosario: Prohistoria.

Carrizo, G. (2020) “¿Sabe una cosa don Videla?” Construcción de consenso, acción cívica y nacionalismo territorial en la revista Cono Sur, 1978-1982 páginas / año 13 – n° 31 Enero-Abril / ISSN 1851-992X/ 2021. Disponible en https://bit.ly/3HdKA6x

Loren, F (2010). Otras marcas, guerra y memoria en una localidad del sur argentino (1978-1982) en Problemas de historia reciente del Cono Sur, Volumen I, Coord. por E. Bohoslavsky, Buenos Aires, Prometeo

Paviglianiti, N. (1991) Neoconservadurimo y educación. Un debate silenciado en la Argentina de los 90. Buenos Aires, Argentina: Grupo Coquena Editor.

Documentos consultados

Disposición en el Expediente 52.406/82

Entrevista a Walter Quiroga Salcedo disponible en https://bit.ly/3tskiKg

Proyecto del Colegio, Nro. 506/82

Resolución Nro. 507/82


  1. Estas reflexiones son avances de mi investigación para obtener el título de Magister en Historia y Memoria por la UNLP.
  2. El archivo de actas se encuentra disponible en la biblioteca del Consejo Interuniversitario Nacional. Última revisión: 6/3/2022.
  3. “La creación de la cátedra de geopolítica Francisco P. Moreno en junio de 1980 es a partir de una demanda del Círculo de Egresados de la Escuela de Defensa Nacional (Carrizo, 2019b). El curso, que contó con el asesoramiento del teniente coronel Justo Eriberto Aubel y que se presentaba como una formación de posgrado inédita para la región, se proponía replantear la visión del espacio geopolítico. Este tipo de formación se vinculaba a los denominados “Cursos Regionales de Defensa Nacional”, en donde las fuerzas armadas articularon acciones con las Universidades” (Rodríguez, 2015 recuperado en Carrizo 2019).
  4. La militarización de las vidas implica cierta familiaridad con la conformación de planes de evacuación, oscurecimientos y prácticas de evacuación ante la eventualidad de una guerra con Chile o lo que posteriormente fue la Guerra en las islas del Atlántico Sur.
  5. Ministro de Educación del 22 de diciembre de 1981 a diciembre de 1983.
  6. La expresión surge de la entrevista realizada durante el mes de noviembre del 2021. Alvarez, N.(2022) Identidades, Núm 23, Año 12, pp- 140-150.
  7. El Colegio continúa sosteniendo una política de ingreso irrestricto mediante sorteo público. Ingresan 75 estudiantes, para el ciclo lectivo 2023 se inscribieron más de 500 aspirantes a una vacante.


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