Los casos de Chile y Argentina (2015-2019)
En la siguiente investigación analizamos desde la perspectiva decolonial, dos casos de movimientos sociales en resistencia a reformas previsionales neoliberales, la Coordinadora Nacional de Trabajadores y Trabajadoras NO+AFP (en adelante la Coordinadora NO+AFP o Coordinadora) conformada en el año 2013 en Chile, y el Frente de Personas Mayores (en adelante FPM o Frente) conformada en 2016 en Argentina.
La Coordinadora NO+AFP nace en Chile en el año 2013, como un movimiento de articulación entre organizaciones sindicales del sector público y privado –a la que posteriormente se le unirán organizaciones de la sociedad civil– cuyo fin es, por una parte, visibilizar las promesas incumplidas del Sistema de Capitalización Individual (en adelante SCI) como único modelo para obtener pensiones dignas y mantener la sostenibilidad financiera del sistema jubilatorio. Por otra parte, para promover la instauración de un nuevo sistema de pensiones para Chile, de reparto, solidario, de financiamiento tripartito y con un fondo de reservas técnicas, terminando con las Administradoras de Fondos de Pensión (en adelante AFP).
El SCI se impuso en 1981 bajo la dictadura de Pinochet (1973-1990), con la promesa de que mediante cuentas individuales de ahorro y la capitalización de estos fondos en el mercado financiero mediante las AFP, la jubilación equivaldría al 85% o más del sueldo en actividad, manteniéndose la sustentabilidad financiera del Sistema. Pero, a medida que se fueron jubilando los beneficiarios del SCI, dicha promesa se fue desvaneciendo, constituyéndose el retiro en un paso casi directo a la pobreza y la indigencia –en efecto, hasta el año 2019, al menos la mitad de los/as jubilados/as recibía una pensión que estaba por debajo de la línea de la pobreza–. En contraste, los/as dueños/as de las AFP obtienen cuantiosas ganancias, fruto de los costos de administración que cobran a los/as trabajadores por invertir y hacer crecer sus ahorros previsionales.
En este marco, la Coordinadora emerge para denunciar y transformar este escenario contradictorio y desigual. Pero también se constituye como resultado, por una parte, de un largo proceso de lucha de diferentes organizaciones de la sociedad civil que al menos desde 1985, venían denunciando los límites del SCI y proponiendo alternativas al mismo. Por otra parte, nace de un proceso de constante rechazo de la clase política por atender a sus demandas: volver al antiguo sistema de reparto y/u otorgar mayor injerencia del Estado y participación de los/as trabajadores/as en el SCI.
En efecto, hasta el año 2008, las reformas al SCI para mejorar la calidad de las pensiones, mantuvieron intacta su estructura, aplicándose medidas mercantiles para incrementar los ahorros. Pero en dicho año se implementa una reforma que manteniendo el SCI, incorpora un pilar solidario financiado por el Estado, para otorgar pensiones no contributivas a quienes no tuvieran o tuvieran un bajo nivel de aportes. Si bien esta reforma tuvo un impacto positivo en términos de incremento de la cobertura del sistema y de mejoramiento de la calidad de las pensiones, la misma no fue suficiente para asegurar las promesas iniciales del SCI, por lo que las críticas sobre el mismo continuaron, sobre todo luego de la crisis financiera mundial del 2008, que provocó grandes pérdidas en los fondos de pensión.
Cinco años después de esta reforma emerge la Coordinadora y en 2016 obtiene su visibilización masiva en el espacio público por el caso “jubilazo”, un personaje público que obtuvo una pensión de privilegio del sistema de reparto de gendarmería sin cumplir con los requisitos. Ese mismo año, la Coordinadora hace el lanzamiento de una propuesta técnica para un nuevo sistema de pensiones, herramienta política y de política pública que le permitirá enfrentar y disputar las reformas previsionales propuestas por el ejecutivo en 2017 y 2018, propuestas que mantendrán como pilar obligatorio del sistema jubilatorio la capitalización individual.
En Argentina, el año 2016 nace el Frente de Personas Mayores, un movimiento de articulación entre diferentes organizaciones de personas mayores, que primero de manera aislada y luego colectivamente, identificaron en el gobierno de Macri (2015-2019) un proyecto neoliberal que, como otros en la historia argentina, podían atacar el sistema de seguridad en general, y el sistema previsional en particular, poniendo en peligro los derechos adquiridos para el sector durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015).
El sistema de jubilación argentino desde fines de los ’70 sufría de tres problemáticas estructurales: la sustentabilidad financiera, la erosión de las pensiones y la judicialización del sistema, dado el congelamiento o no pago por parte del Estado de las actualizaciones o haberes previsionales en períodos de crisis. Estas problemáticas empeoraron con las reformas implementadas en los años ’80 durante la última dictadura militar, posteriormente en los ’90, cuando se adiciona al sistema de reparto, un pilar de ahorro individual y de capitalización financiera, y en 1998 y 2001 con las crisis económica, social y financiera que vivió el país.
Entre 2003 y 2009, durante los gobiernos de Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015), se implementaron una serie de reformas al sistema previsional argentino que, abandonando los principios neoliberales focalizados en la capacidad contributiva de las personas, comprendieron la jubilación como un derecho, reivindicando la acción del Estado para garantizarlo. Estas reformas, que incluyeron la eliminación del pilar de capitalización privado del sistema, permitieron una mejora significativa de las problemáticas estructurales que éste tenía, pero para algunos analistas igualmente habían quedado pendientes desafíos que podían activarlas nuevamente, además, que no había sido resuelta la judicialización de este.
Sobre la base de estas cuestiones es que el gobierno de Macri impulsa dos reformas: el Programa Nacional de Reparación Histórica para Jubilados y Pensionados (en adelante Programa de Reparación Histórica o Reparación Histórica), para pagar la deuda a los/as jubilados/as, y la Reforma Previsional, que promueve una nueva fórmula de cálculo de la movilidad jubilatoria, garantiza el pago del 82% móvil de las jubilaciones y flexibiliza el acceso laboral a las personas en edad de jubilación. Estas reformas fueron aprobados en 2016 y 2017 respectivamente, no sin resistencia de parte de la ciudadanía y de la clase política.
La articulación del Frente se gesta cuando sus organizaciones sospechan que un gobierno neoliberal podía ir contra los derechos de las personas mayores. Y, de hecho, ya en sus primeras medidas reconocieron el impacto negativo sobre el poder adquisitivo de la población en general y de las personas mayores en particular. Junto con ello, el Frente identifica en la Reparación Histórica los primeros ataques a los derechos adquiridos durante el gobierno anterior para el sector. En este marco, se constituyen como movimiento y se proponen defender los derechos de las personas mayores y luchar por ser reconocidos como sujetos políticos con injerencia en la toma de decisión de las políticas que les afectan.
Asumiendo la perspectiva decolonial para analizar estos movimientos, suponemos que tanto la Coordinadora NO+AFP como el FPM son movimientos sociales contra reformas previsionales neoliberales que han sido impulsadas e implementadas desde la lógica modernidad/colonialidad (Lander, 2005; Mignolo, 2014a; 2007b; Escobar, 2003; 2010b; 2014; Dussel, 2005, 2014; Quijano, 2005, 2014a), como única y superior alternativa para alcanzar el bienestar universal de las personas mayores, invisibilizando que las mismas son nocivas para este sector y tienen altos niveles de resistencia en la sociedad civil y en parte de la clase política. La eficacia de la lógica moderno/colonial es que permite atribuir las consecuencias negativas de estas reformas, es decir su colonialidad, a factores externos a las mismas, esto es, como cuestiones derivativas y no constitutivas de su implementación. En este sentido, la erosión de las prestaciones del sistema de jubilación se interpreta como costos para alcanzar un mejor sistema previsional, es decir la modernidad, o falta de herramientas para alcanzar dicho modelo superior y más avanzado.
Siguiendo la conceptualización que la perspectiva decolonial hace del neoliberalismo como la versión más reciente del proyecto moderno/colonial, la legitimidad de estas reformas previsionales y sus contradicciones, tendría que ver con que las mismas se enmarcan en un proyecto civilizatorio con la “capacidad de presentar su propia narrativa histórica como el conocimiento objetivo, científico y universal y su visión de la sociedad moderna como la forma más avanzada –pero igualmente normal– de la experiencia humana” (Lander, 2005: 12). Lo anterior sería posible, entre otras cosas, por la colonialidad del saber, es decir, por una forma de construcción del saber, que establece una línea divisoria entre saberes legítimos y no legítimos para aportar al proyecto civilizatorio neoliberal, en función de aceptar como dado que hay conocimientos superiores por naturaleza. Esta clasificación del saber, tomando los conceptos de Walter Mignolo (2003, 2007a, 2007b, 2014ª, 2014d), que denominamos diferencia colonial, permitiría ejercer violencia epistémica sobre otros saberes, negando, invisibilizando y/o deslegitimando aquellos conocimientos que no se ajusten a dicha narrativa y la pongan en tensión; o bien expropiando aquellos saberes que sean funcionales al desarrollo de dicho proyecto civilizatorio, en cuanto el mismo es la forma más avanzada y normal de la experiencia humana.
Los saberes que fundamentan dicha narrativa, los asociamos en esta investigación a lo que los padres del neoliberalismo han denominado como los principios universales y a-priori de la acción humana en el contexto del orden moderno de mercado, y que hemos sintetizado como: un ser actuante, deseante de bienes reales y libre, lo cual significa que la acción humana en todo tiempo y lugar es teleológica y causal; los fines de la acción humana se satisfacen en cuanto hay conciencia de la adquisición de la propiedad privada y el individuo libremente define dichos fines, busca los bienes reales para satisfacerlos y los alcanza. Estos principios son la condición de posibilidad y desarrollo de la sociedad moderna del orden de mercado, como el estadio más avanzado de la humanidad, lo cual implica que cualquier intervención a éstos va a significar un retroceso en la evolución humana y no puede sino dar resultados negativos (Friedman, 2012; Friedman & Friedman, 1993; Hayek, 1990, 1995, 2007; Lippmann, 1938; Menger, 2007; Mises, 1968, 2002).
Estos saberes objetivos y universales sobre el individuo y la sociedad fundamentarían las reformas previsionales de Chile y Argentina y, por ende, permitirían establecer la diferencia colonial entre saberes legítimos y no legítimos para entrar al debate sobre las reformas al sistema de pensiones. A su vez, justificarían el ejercicio de la violencia epistémica sobre todo otro saber que plantee alternativas a estos proyectos previsionales y/o disputen su hegemonía, deslegitimándolos, invisibilizándolos o negándolos. Por otra parte, a partir de estos principios a-priori y universales de la acción humana, los gobiernos que impulsan estas reformas interpretarían el empeoramiento de las condiciones de vida de los/as adultos/as mayores, como un hecho derivativo, y no constitutivo de dichos proyectos.
Es en los intersticios de la implementación moderno/colonialidad de las reformas previsionales neoliberales de Chile y Argentina donde encontramos la hipótesis interpretativa para analizar a la Coordinadora NO+AFP y el FPM desde la perspectiva decolonial, ya que es ahí donde podemos identificar una arista de la lucha de los movimientos sociales menos explorada por la literatura, a saber, los saberes que estas organizaciones utilizan para resistir, accionar y disputar los saberes hegemónicos que están a la base de estos proyectos previsionales. En efecto, el pensamiento decolonial quiere visibilizar los conocimientos víctimas de dicha violencia epistémica, es decir de la negación, desprecio y usufructo de todo saber distinto a la narrativa moderno/colonial, como una acción fundamental para desmantelar el capitalismo, y su versión más acabada el neoliberalismo como “estructura conceptual y afectiva que mantiene la doble cara riqueza/pobreza” (Mignolo, 2014a: 9).
En este sentido, en esta investigación indagamos y reflexionamos sobre los saberes con los que luchan, tanto la Coordinadora NO+AFP como el FPM, para resistir y desafiar la hegemonía de reformas previsionales neoliberales que son impulsadas por los gobiernos de Sebastián Piñera y Mauricio Macri, entre 2018-2019 y 2015-2019 respectivamente, desde la lógica modernidad/colonialidad, específicamente, de la Colonialidad del saber. Describimos también en qué medida esta lógica se puede observar en el impulso de dichas reformas[1].
Para ello, reconstruimos los procesos de emergencia, resistencia y acción de estos movimientos para identificar en ellos los saberes de resistencia a estas reformas y cómo desafían su hegemonía. También, describimos cómo estos proyectos previsionales son impulsados desde la lógica modernidad/colonialidad de la colonialidad del saber, identificando la concepción neoliberal del individuo moderno y la sociedad de mercado que hay en ellos. Posteriormente, identificamos los saberes utilizados por la Coordinadora NO+AFP y el FPM y describimos cómo desafían los saberes a la base de estas reformas.
La relevancia de esta investigación tiene que ver, por una parte, con contribuir a las investigaciones existentes sobre la Coordinadora NO+AFP y el FPM, que aún no han sido suficientemente abordados por la academia. Por otra parte, esta investigación reflexiona sobre un aspecto de los movimientos sociales, sus saberes, que ha sido menos explorado por las teorías clásicas de los movimientos sociales, basadas principalmente en el paradigma estratégico e identitario. Conjuntamente, tanto los estudios sobre estos movimientos como el de las reformas previsionales del período, no establecen mayores conexiones entre ambas temáticas, cuestión que desde la perspectiva decolonial realizamos, sumando al análisis de los saberes, la reflexión sobre la lógica moderno/colonial con que fueron impulsadas dichas transformaciones. Esta mirada relacional sobre los saberes tanto de los movimientos como de las reformas, donde los primeros visibilizan y protestan contra los límites de las segundas, además nos parece relevante pues permite reflexionar sobre un sector de la protección social que, tanto en estos países en particular como en Latinoamérica en general, sigue teniendo dificultades para evitar el riesgo de vulnerabilidad en la vejez. Reflejo de lo cual, como veremos, se han llevado un sinnúmero de cambios a los sistemas previsionales.
Por último, la perspectiva conceptual con la cual desarrollamos esta investigación nos permite hacer un humilde y limitado aporte al caudal de teorías críticas latinoamericanas, que junto a los sujetos y las sujetas subalternas, o desde abajo y a la izquierda como mencionara Arturo Escobar, se aventuran a utilizar marcos interpretativos de la realidad latinoamericana construidos desde y para América Latina, recuperando los saberes que los movimientos construyen para resistir a los proyectos moderno/coloniales, como conocimientos legítimos para el debate de las políticas públicas y las transformaciones de la región para vivir en un continente justo e igualitario. Y, sobre este objetivo, compartimos también el deseo por rescatar y visibilizar en sus propios marcos interpretativos y contextos, los aportes en esta dirección de actores y actrices de la sociedad civil que muchas veces son invisibilizados o encorsetados por la academia y por los hacedores de políticas públicas, a la hora de decidir sobre cuestiones que les afectan.
Sobre la relevancia de esta investigación y la metodología que utilizamos para desarrollar el análisis de estos movimientos y de las reformas previsionales respectivas, hablaremos en este apartado.
Luego de ello, en la Primera Parte de esta investigación desarrollamos el marco conceptual que nos permitió identificar los saberes que los movimientos sociales utilizan para resistir a las reformas previsionales neoliberales impulsadas desde la lógica modernidad/colonialidad. Aquí son clave los conceptos de modernidad/colonialidad, colonialidad del saber, diferencia colonial, violencia epistémica, y el de ser actuante, deseante de bienes reales y libre.
En la Segunda Parte, describimos el contexto previsional de cada uno de los movimientos y reconstruimos los procesos de emergencia, resistencia y acción de la Coordinadora NO+AFP y del FPM, poniendo énfasis en sus objetivos y sus principales estrategias de acción para revertir los efectos negativos de las reformas que critican y las propuestas alternativas que formulan.
En la Tercera Parte, identificamos los saberes que estos movimientos utilizan, construyen, renuevan y difunden para desafiar la hegemonía de los proyectos previsionales neoliberales que se imponen desde la lógica modernidad/colonialidad. Para ello, describimos previamente la dinámica de esta implementación, dando cuenta de las formas que adquiere la figura del ser actuante, deseante de bienes reales y libre en las reformas previsionales de los gobiernos de Piñera y Macri. Posteriormente, revisamos la disputa de saberes que llevan a cabo ambos movimientos en función de cuestionar los saberes previsionales hegemónicos que promueven dichas reformas.
Por último, presentamos las Reflexiones Finales donde repasamos los hallazgos de esta investigación a partir de la perspectiva decolonial. Entre ellos, en el caso de la Coordinadora NO+AFP encontramos en la Propuesta Técnica para un nuevo sistema de pensiones, la sistematización de diversos saberes que permiten cuestionar el SCI como único camino para obtener buenas pensiones. A su vez, a partir de la definición de la jubilación y la protección social como un derecho humano universal, se pone en disputa una de las conceptualizaciones fundantes de la capitalización individual, a saber, que la ley de la naturaleza humana que impele al hombre a ahorrar en tiempos de abundancia para tener en tiempos de escasez es condición suficiente para obtener una pensión digna. Por último, la realización de diversas estrategias de construcción colectiva de conocimientos para discutir y diseñar un nuevo sistema de pensiones cuestiona la forma institucional y legal para participar del debate sobre las reformas al sistema de pensión en Chile, que permite sólo a parlamentarios, partidos políticos y al ejecutivo proponer proyectos de ley o políticas públicas.
En el caso del FPM la experiencia política –comprendida como ethos militantes y generaciones políticas– de haber vivido otros gobiernos neoliberales, de haber pertenecido al campo nacional y popular, y de haber militado en otras épocas, como fundamento de su lucha y eje estructurante de vida, permite cuestionar la concepción del individuo “merecedor de pensiones” pues ha desempeñado un “empleo verdaderamente genuino” que fundamenta las reformas previsionales, y que se considera como el único camino para proyectar la vida. A su vez, a partir de la conceptualización de las personas mayores como sujetos políticos, se tensiona la visión hegemónica sobre los adultos mayores presentes en las reformas y en la sociedad, que los identifica como “abuelos/as”, “pobres” y “pasivos/as”. Concepción que sería funcional a la aprobación de reformas que los perjudican, en tanto los excluye e invisibiliza como actores políticos que están capacitados para incidir y decidir sobre las políticas que les competen.
La mirada sobre los saberes de estos movimientos visibiliza que junto a sus objetivos concretos y materiales se dan también disputas epistemológicas contra los saberes hegemónicos, y sus formas de construcción, de las reformas y de la sociedad. A su vez, estas disputas permiten a los movimientos evidenciar los intereses político-económicos tras los proyectos previsionales neoliberales: según la Coordinadora No+AFP, esta forma de formulación de políticas y de leyes es funcional a una clase política que defiende y está coaptada por los dueños de las AFP y sus ganancias. Para el FPM, esta visión de pasivo y abuelos ha posibilitado que los gobiernos neoliberales “metan la mano” a los fondos previsionales para su beneficio, ya que, si los consideraran como sujetos/as políticos y activos, no sería tan fácil hacerlo.
- Valga señalar que en esta investigación hemos optado por dejar de lado la indagación de las resistencias a las reformas previsionales neoliberales desde el sector del sindicalismo en Chile y Argentina, pues los mismos tienen la limitante de observar la problemática de las pensiones desde el mundo de los/as trabajadores en actividad, tales como, las cuestiones salariales y las condiciones laborales. Para más información sobre las problemáticas sindicales contemporáneas, para el caso de Chile, ir a VVA.AA (2017) y Véjar (2018); y para el caso argentino, ir a Natalucci (2016) y Etchemendy (2019).↵







