Como mencionamos en la Introducción, en esta investigación analizamos desde la perspectiva de la Colonialidad del saber, los saberes que la Coordinadora NO+AFP y el FPM construyen, renuevan y difunden para desafiar la hegemonía de reformas previsionales neoliberales que se imponen desde la lógica modernidad/colonialidad como único y necesario camino para alcanzar el bienestar de las personas mayores. Describimos también esta lógica en la forma en que los gobiernos de Piñera y Macri han impulsado dichas reformas y las cuestiones que invisibilizaron con ello. Por último, desarrollamos en qué medida los saberes que construyen estas organizaciones disputan los fundamentos epistemológicos neoliberales a la base de dichas reformas, los cuales estarían centrados en la figura del ser actuante, deseante de bienes reales y libre enarbolada por los padres del neoliberalismo.
Los supuestos sobre los que se basan estas indagaciones derivan de la concepción del neoliberalismo que nos proporciona la perspectiva decolonial, como la versión más reciente de un proyecto civilizatorio global, instaurado y perfeccionado desde la conquista de América, que opera con un dispositivo de poder moderno/colonial que promete el bienestar universal, pero invisibiliza que su implementación beneficia a una minoría a costa del empobrecimiento de una mayoría. Esta sería una de las razones por las cuales los proyectos neoliberales en la región han podido subsistir y reproducirse, aun cuando conviven con el empobrecimiento de la población, formas de organización y de vida diversas a él, crisis sociales y políticas y la emergencia de movimientos que le resisten.
El despliegue de la lógica modernidad/colonialidad, como veremos a continuación, que permite invisibilizar esta contradictoria constitución del neoliberalismo, se explica, en parte, por la Colonialidad del saber, es decir, por una forma de construcción del conocimiento que legitima el relato neoliberal, basado en la Utopía del Mercado Total, en cuanto se presenta como la forma normal y más avanzada de la experiencia humana (Lander, 2002, 2004, 2005). A partir de este relato se establece una línea divisoria entre saberes legítimos y no legítimos para construir el proyecto civilizatorio neoliberal. Esto tiene como consecuencia la jerarquización y subordinación de unos saberes sobre otros, en función de ciertos principios epistemológicos considerados como a-priori y objetivos que le dan el carácter de neutral y científico a dicha clasificación. Siguiendo a Mignolo (2003, 2014a, 2014d, 2007a, 2007b) esta diferencia colonial con que opera el neoliberalismo le permitiría ejercer violencia epistémica sobre todo otro saber que no se acomode a dichos principios, los cuales asociamos en esta investigación a la descripción de la acción humana del neoliberalismo como ser actuante, deseante de bienes reales y libre.
Y es aquí donde encontramos la relación entre la implementación de reformas neoliberales y movimientos sociales de resistencia a las mismas, en cuanto la perspectiva decolonial quiere visibilizar los conocimientos víctima de dicha violencia epistémica, es decir de la negación, desprecio y usufructo de todo saber distinto a la narrativa moderno/colonial del neoliberalismo, y que se resisten a ser subsumidos o doblegados por la diferencia colonial. Y precisamente, algunas de las organizaciones de la sociedad civil, son portadoras de dichos conocimientos.
En este sentido, la crítica a la colonialidad del saber, la diferencia colonial y la violencia epistémica es una puerta de entrada hacia las formas de conocimiento y lógicas de pensamiento y vida que construyen tanto la Coordinadora NO+AFP y el FPM, que emergen, se desarrollan y recrean en los intersticios de la diferencia colonial, y que desafían la hegemonía de proyectos previsionales arraigados a los fundamentos epistemológicos del neoliberalismo bajo la lógica moderno/colonial. Puerta de entrada que a su vez nos permite indagar al nivel epistemológico en la lógica moderno/colonial con que las reformas previsionales fueron impulsadas por los gobiernos de Sebastián Piñera y Mauricio Macri.
Sobre estas conceptualizaciones hablaremos en los siguientes apartados.







