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4 Críticas recibidas por los intentos previos de medir la tasa de explotación

¿En qué medida han sido contempladas?

Judas Iscariote fue ese hombre. Judas, único entre los apóstoles

intuyó la secreta divinidad y el terrible propósito de Jesús.
El Verbo se había rebajado a mortal; Judas, discípulo del Verbo,
podía rebajarse a delator
(el peor delito que la infamia soporta)
y ser huésped del fuego que no se apaga.

Jorge Luis Borges (1944, “Tres versiones de Judas”)

Como se mencionó, el autor de estas líneas viene realizando progresivamente aproximaciones a la tasa de explotación y testeándolas en el ámbito académico tanto marxista como no marxista. En consecuencia, estos trabajos fueron blanco de algunas críticas:

  1. Es en este punto en el cual se apoya la más pertinente de las mismas. Juan Kornblihtt elogió la medición, pero la corrigió: ya que si no se le descuentan las depreciaciones (d) al ingreso no salarial, se estaría sobreestimando la masa de plusvalía (PV) y, por consiguiente, se sobreestimará la tasa de plusvalía (pv). La obtención de este dato sería sencilla, dado que sólo habría que descontar la diferencia entre ingreso bruto e ingreso neto al ingreso no salarial. La transformación quedó en consecuencia de la siguiente manera:
    Y = Yw + Ycp + d + Y-w → Y = Yw + Ycp + d + PV
    Esta observación ha sido contemplada. Al aplicar la transformación, por más que se esté usando la distribución funcional del ingreso que parte del PBI bruto opera transformándolo en neto, pero descontándolo específicamente del ingreso no salarial.

  2. Ofrecen una debilidad por la forma en que se determinó qué trabajo es productivo y cuál no lo es. Siendo la definición de la tasa de explotación la relación entre el trabajo no retribuido (TNOr) y el trabajo retribuido (Tr); y considerando como una buena media social de ellos al ingreso no salarial y al ingreso salarial pero desprovisto este último del total de los montos de los salarios de la administración pública (Wadm.pub) por considerarlo a este no productivo. (Ver Farina-Lascano 2007: 12)

    ecu 4


    Esta observación ha sido contemplada por el autor y discutida sucesivamente con académicos marxistas. Lamentablemente, estas discusiones no aclararon el tema y la imposibilidad de hilar más fino a escala global en forma estandarizada nos deja en el punto original. De hecho, en esta publicación se incluirá como trabajo no productivo el trabajo en entidades financieras que no está incluido en la tesis evaluada y aprobada de la que partió este libro. Al incorporar esa variable, hubo indudablemente un avance en la determinación teórica, pero de ninguna manera resulta significativo desde lo empírico salvo en contados casos.

  3. Esta medición no contempla las transferencias de plusvalía a nivel internacional producto del comercio, del giro de utilidades a las casas matrices o de los movimientos de capitales. Por ejemplo, no discrimina de la ganancia que proviene de fenómenos rentísticos diferenciales a nivel internacional ni las que derivan del poder monopólico de algunas empresas o países en determinadas actividades. Otro traspaso no computado es el que deriva de los pagos de distintos derechos, como los de propiedad intelectual o de registro. “Los movimientos internacionales de plusvalía de y hacia la Argentina se compensan parcialmente; sin embargo, no se tienen los elementos suficientes como para afirmar si se anulan o cuál predomina. En consecuencia, el trabajo considera despreciable este resultado” en el caso de los estudios previos que trataban exclusivamente sobre la Argentina. (Ver Farina-Lascano 2007:13)
    En este trabajo no existirá este problema para el análisis global, pero sí existirá en menor escala para el regional. Con la finalidad de reducir el problema y posibilitar el análisis a escala nacional, se proyecta en un futuro esterilizarlo de estos problemas desde el análisis de los flujos internacionales.

  4. No contempla las rentas mixtas.
    Las rentas mixtas fueron incorporadas al presente trabajo y cuando el dato no existía se estimó.

  5. No aclaraba qué se consideraba salario. En el análisis previamente expuesto, no queda claro si se considera en términos teóricos al trabajo imputado, trabajo cobrado, trabajo pagado o costo laboral. Tampoco porqué se elegiría a alguna de estas. El nuevo trabajo tomará al salario doble bruto.

  6. Entre las cuestiones pendientes de este abordaje, se encuentran los análisis de las siguientes cuestiones de índole tributaria, de distribución, de costos deducibles:
  1. IVA (impuesto al valor agregado): evaluar la incidencia de este impuesto. Por un lado, forma parte del PBI pero también le resta capacidad de consumo al salario. Se debería ver si, en términos teóricos, su efecto no podría ser nulo ya que afecta proporcionalmente al denominador y al numerador. De no ser nulo su efecto, se podría calcular el salario real antes de los impuestos al consumo. El problema de esa solución es que el poder de compra contempla los impuestos. Al igual que el punto (iii) al ocuparnos de la distribución primaria del ingreso y no de las redistribuciones posteriores excede en principio el alcance de esta tesis. (Piketty 2015: 57)
  2. Alquileres e intereses bancarios: considerar en qué casos se deberían deducir de los beneficios. Si bien el análisis no se aborda en extenso tanto los alquileres como los intereses bancarios pueden deducirse en términos microeconómicos, pero a nivel agregado lo que se le descuenta a un ingreso no salarial se incluye en otros ingresos no salariales ya sean estos de origen financiero o rentísticos.
  3. Evaluar el impacto del impuesto a las ganancias (a la renta): este impuesto grava en muchos países también los ingresos salariales y es retenido en nombre del fisco por el empleador o pagado directamente por el contribuyente (trabajador). A lo analizado en el punto (i) se debe agregar que este impuesto afectaría tanto el numerador como el denominador ya que además de los ingresos al vender la fuerza de trabajo también graba las ganancias empresariales.


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