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7 Pasado, presente y futuro de la música LGBT+

El canon popular de la música LGBT+ está formado por canciones consolidadas y relativamente antiguas que se editaron a partir de la revolución sexual originada tras los disturbios de Stonewall (1969) a nivel internacional y tras la manifestación de Las Ramblas de Barcelona (1977) a nivel nacional, y que fueron apropiadas por los propios miembros del colectivo de aquellos años. Cabe destacar que, aunque se esté trabajando sobre el canon español, las canciones que lo componen son tanto nacionales como foráneas, por lo que una parte de la identidad del colectivo LGBT+ española es común a otros países.

Muchas de las canciones de este canon no fueron lanzadas para ser consumidas por un público exclusivamente LGBT+, sino que tienen letras que pueden ser interpretadas en varios sentidos. La convergencia entre la fácil extrapolación de estas letras a la situación del colectivo, la escasez de canciones que realmente tratasen el tema de la libertad sexual y de género de forma explícita y la presencia de catalizadores como el apoyo del artista al colectivo o la estética camp hizo que las canciones de este canon se convirtieran en himnos que siguen vivos actualmente.

Estas canciones, además, reflejan fielmente a nivel psicológico (por la letra de sus canciones y sus características sonoras) y musical (por medio de armonías, acordes y tonalidades) la actitud del movimiento LGBT+ de finales del siglo XX. Una lucha que, sin dejar de ser una reivindicación, siempre ha tenido connotaciones felices y festivas. Este reflejo se vuelve incluso más fiel cuando en varias ocasiones este sentimiento positivo se ve teñido por elementos psicológicos y musicales agridulces acompañados por una gran expectación hacia un futuro que promete ser mejor que el presente y, por supuesto, mucho mejor que el pasado.

Sin embargo, este canon popular, pese a ser aceptado actualmente por el colectivo LGBT+ como parte de su identidad, parece estar a las puertas de una actualización integral, y es que, a mayo de 2019, las canciones que realmente representan al colectivo tienen características diferentes a las canciones que componen el canon popular. Por ejemplo, la diva (normalmente, mujer heterosexual), una de las grandes figuras de la música LGBT+ en el pasado, pierde importancia, la cual es recogida por artistas que sí que pertenecen al colectivo y que en sus canciones tratan asuntos de temática LGBT+ de forma explícita. Además, son artistas que independientemente de su vinculación al colectivo LGBT+, son considerados como artistas actuales.

Este gusto por lo más actual, natural en cualquier grupo social, se ve reforzado por la evolución de la situación del colectivo. El mensaje que las personas LGBT+ percibían en el pasado no puede representar de la misma manera a las personas LGBT+ jóvenes, puesto que la posición actual del colectivo es diferente. Por ello, este trabajo deja abierta una línea de investigación: la evaluación de este mismo canon popular por parte de personas LGBT+ de mayor edad (a las que la encuesta no ha podido llegar), que podrán coincidir con sus compañeros más jóvenes en la actualización del canon, que podrán mostrar preferencia por mantener el canon intacto o que incluso podrán notar la ausencia del cancionero de la copla española y de las folclóricas[1] en este canon (recordemos, música muy vinculada a los homosexuales de principios y mediados del siglo XX y que no se ha manifestado en ninguna canción de la muestra con la que se ha trabajado).

En cualquier caso, los miembros del colectivo, al menos a nivel musical, han demostrado identificarse con las relaciones LGBT+ en general, independientemente de estar materializadas en su mismo género o no, lo que se traduce en una concepción unida (no fragmentada) del colectivo LGBT+. Sin embargo, esto no impide que también se haya detectado una disolución de la identidad colectiva a nivel musical para pasar a una identidad individual en la que cada persona crea sus propias combinaciones culturales a su alrededor.

Este trabajo descriptivo y analítico puede servir como base a estudios posteriores. En primer lugar, tal y como se ha dicho anteriormente, se recomienda una evaluación de este mismo canon popular por parte de personas mayores (a ser posible, que vivieran en primera persona el lanzamiento de las canciones que lo conforman). Asimismo, el siguiente escalón natural de este trabajo sería llevar a cabo una investigación cualitativa en la que, por medio de entrevistas personales y focus groups, se profundizase en el análisis social cuantitativo ya desarrollado.

Finalmente, y notando que existe una evidente correlación entre la actitud del movimiento LGBT+ de finales del siglo XX y las características psicológicas y musicales de las canciones de aquella época, un análisis psicológico y musical de las canciones que actualmente representan a las generaciones LGBT+ más jóvenes podría ayudar a identificar la actitud que éstas tienen hacia el movimiento, pudiendo ser más impetuosa (puesto que los individuos cuentan con una seguridad y un contexto mucho más favorecedor que el del pasado) o, por el contrario, más relajada (puesto que los derechos por los que se lucha actualmente no son tan básicos, aunque sean igual de ineludibles, como aquellos por los que se luchaba en el pasado).


  1. Se conoce como “folclóricas” a las artistas que interpretan obras musicales emparentadas con la tradición del flamenco, la copla y las tonadillas, entre otras. El nombre está principalmente identificado con cantantes populares de mediados del siglo XX que ganaron notoriedad durante el franquismo, pero cuyas vidas y obras están marcadas por la ambigüedad sexual y política.


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