Nuestros cursos:

Nuestros cursos:

Agradecimientos II

Ya fuera del ámbito académico, hay muchísimas personas a las que debo agradecer. Por orden –más o menos– de aparición, en primer lugar, a Tila Wild y Alfredo Hasrun, mis padres (a quienes debo todo). Junto con ellos, a toda mi familia: 14 tíos (más 13 tíos políticos) y numerosos primos (algunos de los cuales ya son jóvenes abuelos), con una mención especial para Elsa Wild, y para mi abuela, la Moia. Y con toda mi admiración a María Virgina, mi hermana.

A mis amigos: Christian (el Croto) Inchentronn, el de mayor antigüedad, Maximiliano (Masito) Biancucci y Fernando (Petaca) Martínez, el dandy del sur.

A los compañeros de la universidad –ahora colegas y compañeros de trabajo–: María Inés (Petu) Silenzi, Rebeca Canclini, José Schmidt y Jorge Mux. (La educación pública y gratuita me dio la posibilidad de obtener la licenciatura y, luego, el doctorado en filosofía.)

Finalmente, a quien amorosamente acompañó (“padeció” sería tal vez más adecuado) este trabajo: María Wagon y, por su intermedio, a toda su extraordinaria familia –ahora también parte de mi familia–. Finalmente, a Aurora. Con María comprendimos que para nosotros no puede haber sol sin Aurora.

Todas estas personas tienen algo en común: son buena gente (acá tengo que nombrarte de nuevo, Juli). Les agradezco a todos por ser parte de mi vida y por dejarme ser parte de la suya. Y a toda la gente buena, porque hace del mundo un lugar mejor (incluidos también los que aquí no han sido nombrados), con inmenso cariño: muchísimas gracias.

Polo