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EL DIARIO

Miércoles 5 de Mayo de 1909

DEL GENERAL MANSILLA


PÁGINAS BREVES

París, abril 9 de 1909.

    

A manera de índices explicativos como medallones, voy a dar sucesivamente a mis amables lectores unas cuantas plumadas sobre estos capítulos: el rey Eduardo VII* en viaje habla mucho, pero no tiene poderes; la Inglaterra desdeña la “Entente Cordiale[1]”; la Gran Bretaña carece de dinero; toda la tierra está entre las manos de algunos lores; el pauperismo matará a la Inglaterra; lord Beresford[2] en el parlamento; el almirante Beresford en el Atheneum Club; los comités sin mandato; el abogado que pleitea pronto.

¿El autor? No soy yo, sino un cierto Waverley, pseudónimo que extracto.

Me han sorprendido mucho, a mí y no soy el único, los comentarios de los diarios del continente (escribe de Londres), sobre el papel de Eduardo VII* al que parece se le atribuye un poder y derechos completamente en desacuerdo con los principios más elementales de la constitución inglesa.

Diríase que mucha gente se imagina que el rey Eduardo es más poderoso de lo que fue Carlos I[3] y sin sospechar, que ni siquiera tiene el poder que tuvieron los cuatro tristes soberanos cuyos nombres son Jorge.

En la sesión del parlamento del 8 de Marzo un diputado irlandés, mister Mac Neild, ha obligado a Sir Eduardo Grey[4] a definir netamente la situación.

“El rey, preguntó, debe haber tenido conversaciones con M. Pichon* y en tal caso lo habrá acompañado un ministro de la corona para que esas conversaciones puedan ser admitidas, ¿no es así?”.

Sir Eduardo Grey* declaró que las conversaciones del rey, cuando viaja de incógnito, no pueden tener ningún carácter oficial o político”.

Y contestando a otra interrogación, el secretario de estado en el Foreign Office afirmó, en medio de aplausos de los ministeriales y de la oposición, que “todos los negocios oficiales son siempre tratados constitucionalmente por intermedio de los ministros del rey”.


Se murió mademoiselle Maria Lescot a los 103 años, dicen los diarios de ayer.

Aquí en Francia a ninguna mujer le apegan el mademoiselle, aunque la señorita tenga 103 inviernos.

Era rica y había gozado de las delicias de la vida dignamente.

Qué triste cosa pensar que los “pájaros” viven más que nosotros, en general.

Lo dice una revista médica observando que los cuervos alcanzan frecuentemente cien años y a veces más. Son pocos los mamíferos, en cambio, que pasan de 25 años, excepto el elefante, que suele ser centenario, lo cual confirma la regla.

Y agrega la revista: “Tened la bondad de notar que los pájaros en general no tienen grueso intestino, en tanto que de todos los vertebrados, los mamíferos son los que tienen más desarrollado el grueso intestino. Tened todavía la bondad de notar que el avestruz, uno de los raros volátiles que posee un grueso intestino, apenas vive 25 años”.

En resumen, en la serie animal, la longitud parece estar en razón inversa del desarrollo del intestino.

¿Sería grande o chico el de Mlle. Lescot?

Malhaya ese foco de microbios en el que parecen pulular cincuenta especies a cual más virulenta.

Si la divisa del hombre es más bien sufrir que morir, da ganas de ser pájaro.


París se divierte, París trabaja, París reza, París reflexiona, París estudia, no cabiendo en una columna los avisos que sintetizan lo que acabo de enumerar, y así el que llega un poco tarde no halla asiento en los teatros ni en los templos cuajados siempre de concurrencia de día y de noche.

Pero hallé lugar días pasados en el Instituto Católico y pude oir al señor Lemarzelle, rodeado de un auditorio en el que se codeaban el esplendor y la humildad.

Era el tema histórico, o sea el de la organización del trabajo antes de la revolución y muy particularmente durante la Edad Media.

El eminente conferenciante ―sin papeles a la vista― estudió desde luego la obra de los frailes durante la Edad Media, la organización del trabajo, en su doble aspecto material y moral.

Hizo ver cuán llevadera era la condición de los obreros bajo el bastón pastoral de la Iglesia, y alrededor de los monasterios se aglomeraban las multitudes, de modo que de ahí provienen todas las ciudades que llevan nombres de santos.

Del punto de vista moral, son esas agrupaciones las que han dignificado el trabajo manual. La idea de que el trabajo envilece es una idea pagana y nos viene de la antigüedad; es a la doctrina cristiana a la que se le debe que se la desprecie ya.

Voltaire, por consiguiente, calificando como lo hizo, a la religión cristiana la “religión de zapateros y de sirvientes”, ha hecho el más bello elogio del cristianismo.

Esa idea, pues, de que el trabajo es servil son sobre todo los monjes los que han contribuido a extirparla dando ellos mismos el ejemplo que habla por dentro y por fuera en todas las grandes y pequeñas obras de arte que nos han legado, desde la catedral hasta la ermita enclavada en las rocas asoladas por el vendabal.

El señor Lemarzelle, que es senador por Bretaña, entró en seguida a ocuparse del régimen corporativo de la Edad Media, indicando cómo los siervos habían pasado a ser artesanos. Y después de una nutrida disertación al respecto, arribó a una conclusión final cuyo tenor resume así: “La condición de dichos artesanos era en todos sentidos mejor que la de los artesanos actuales”. ‘El obrero de la Edad Media era más libre que el obrero del siglo veinte’, ha escrito Anatole France* mismo”, añadió el conferenciante, concluyendo en medio de repetidos aplausos; “nuestros padres de la Edad Media todavía podrían darnos ejemplos”.


Esto se llama no andarse por las ramas.

En Holanda acaban de presentar a las cámaras un proyecto de ley prohibiendo la venta, el transporte y la fabricación del ajenjo.


Lord Cwydr, que acaba de morir a la bonita edad de 99 años, era el decano de los pares de Inglaterra y pasaba por ser el más fecundo receptáculo de anécdotas de todos colores que refería con suma gracia. A esa edad, ya lo creo que debía tener algo que contar.


Escriben de España que el triunfo obtenido por Sorolla[5] en los Estados Unidos parece un sueño. Porque no solo es un triunfo pecuniario, es también un inmenso éxito popular.

“Han desfilado verdaderas multitudes ante sus pinturas y esto debe tenerse en cuenta, para juzgar exactamente de la cultura de aquel país, donde el arte atrae y apasiona hasta el punto de mover masas de cientos de miles de espectadores”.

Agrega, con una franqueza que le honra, el escritor español, “que en los Estados Unidos gastan solo en enseñanza del dibujo y propagación de las bellas artes muchísimo más de lo que importan nuestros presupuestos generales; pero si esto no bastase para dar una idea del presente y del porvenir de aquel gran pueblo, ahí va el caso de un hombre, de un norteamericano, que por sí solo desarrolla más acción cultural que muchos gobiernos de nuestro continente”.

El caso revela un país estupendo. ¿A dónde van así los Estados Unidos?

“Mister Clocher Milton Hungtinton[6], archimillonario, fundó en Nueva York en 1904 la Sociedad Hispánica, dotándola de local magnífico que es biblioteca y museo a la vez. Su fin es la difusión de las lenguas española y portuguesa y cuanto con ellas se relaciona. Ha recorrido detenidamente la Península, estudiando las artes, literatura y costumbres, y ha nombrado para miembros de la sociedad por él fundada a cien peninsulares, españoles la mayoría, entre los que figura el notable paisajista y crítico de bellas artes, don Aureliano de Beruete”.

Para concluir la nota, he aquí otro rasgo generoso de mister Clocher Milton Hungtinton.

“Con destino a la biblioteca de la sociedad, ha adquirido aquí más de 40.000 volúmenes, y para el museo, numerosas colecciones artísticas de cerámica, medallas, esculturas, pinturas, estatuas yacentes y otros objetos. Donó a la sociedad 350.000 dollars; recorre continuamente la Europa buscando curiosidades artísticas”.


Con el tiempo maduran las uvas y crece la caña de azúcar, y paralelamente aumenta la producción del alcohol, por no decir del líquido diáfano venenoso.

Para solo hablar de sus estragos en Francia (no conozco otras estadísticas), he aquí algunas cifras edificantes:

El alcohol le cuesta anualmente 138.980.000 de francos.

Esta suma se reparte así:

Precio del alcohol consumido 90.981.000.

Días de trabajo perdido 62.771.000.

Gastos en la cena de alcoholistas 2.321.000.

Huelgas causadas por el alcoholismo 70.840.000.

Suicidios 3.170.000.

Gastos de represión impuestos por los criminales 8.800.000.

¿Se ha hecho este cálculo estadístico en la Argentina?

¿Y las leyes de represión seria del alcoholismo?

Duermen creo.

Pues mirarse en ese espejo, por Dios.


El jubileo del partido católico será celebrado muy pronto en Bélgica, haciendo veinticinco años que empuñó las riendas del gobierno.

En ningún país parlamentario, leo en una circular relativa a este aniversario, sea cual sea el gobierno, la longevidad del ministerio ha sido tan larga.

Esa longevidad revela la vitalidad del partido católico y demuestra lo vigorosas y hondas que son las raíces que tiene en el corazón de pueblo belga, tan bien gobernado. Muy hombre del ministro Schellaert.


Nuestros estudiantes, dice Le Soleil* de ayer, invocando la estadística que ha publicado el gobierno, eran el 15 de enero, a saber:

41.897 jóvenes de ambos sexos, siguiendo los cursos de las facultades de enseñanza superior: 38.288 masculinos y 3600 femeninos.

Los estudiantes son 35.199 franceses y 3089 extranjeros (cuántos argentinos, no sé); entre las estudiantas, el número de francesas (curioso), es casi igual al de las extranjeras, siendo las francesas 1966 y las extranjeras 1643.

Es claro, París conserva la preeminencia.

Las grandes universidades de provincia son las de Lyon, Tolosa y Burdeos. Lyon cuenta 2840 estudiantes, Tolosa 2788 y Burdeos 2610.

En seguida vienen las pequeñas universidades de provincia:

Aix-Marsella 1261, Caen 707, Dijon 1014, Lille 1639, Nancy 1971, Rennes 1597, Besancon 267, Clearmont 301, Grenoble 1102, Mompellier 1891, Poitiers 927.

Entre nosotros, los argentinos, esa es poca gente para darse el lujo de costear una universidad, y así centralizamos hasta los cerebros; ¡error!

Un censo reciente arroja en Alemania las siguientes cifras de estudiantes extranjeros:

Rusia 1584, Austria Hungría 706, Suiza 302, Inglaterra 165, Francia 61, Asia (japoneses sobre todo que estudian medicina) 172, Bulgaria, Serbia, Rumania 346, América 332 (pero qué América, ¿la del Norte solamente o toda ella? Porque aquí cuando dicen América lo que significan es Estados Unidos).


Maurice Barrès[7], que no ha de estar ocioso mientras tenga buena salud y hasta cuando no la tenga, ha dado a luz un nuevo libro, respirando patriotismo. Colette Baudoche.[8]

Es una narración sencilla, pero que encierra en palpitante relato algunas de las situaciones angustiosas en que Francia ha debatido y sigue debatiendo su destino, después de los desastres del 70.

La recomiendo por el “charme” del estilo menos macizo y más claro de lo que suele ser este pensador. No hay que buscar intriga en él. Pero los que quieran conocer a Metz y a Nancy sin verlos, lean este volumen, que con mano maestra describe lo físico penetrando en lo moral (lo que es francés y lo que es alemán) con la sagacidad filosófica de observador que le ha llevado a las bancas de la Academia.


Los malos ejemplos cunden con más facilidad que los buenos. Ya tenemos a los obreros de la marina queriendo seguir las huellas de los “postiers”, es decir, de los que los otros días dijeron: no repartimos cartas ni hacemos telegramas, ¡ni oimos el halo! halo! telefónico, porque hay un jefe que no nos gusta, etcétera. Ya tenemos, para mayor inteligencia del lector extranjero que se pierde en este laberinto de habilidades socialistas, otro gremio de trabajadores a sueldo del Estado, en vías de sindicarse.

La causa parece ser, no que no les guste el nuevo ministro de marina señor Picard, hombre de bien, sino que no están conformes con algunas medidas de orden que para la buena marcha administrativa de los arsenales se propone tomar, que está tomando.

El sindicalismo revolucionario, óiganlo ustedes ahí donde están en pañales de agitación y legislación socialista, teniendo tiempo para prever, óiganlo, si no quieren que el día menos pensado resulte que un trabajo subrepticio, tenebroso, haga ver su poderío y le imponga a la sociedad una servidumbre más peligrosa que la del neo-jacobinismo, que han engendrado este nuevo elemento de discordia. Monsieur Bourdeau[9], en uno de sus recientes estudios sobre “Entre Deux Servitudes”, dice refiriéndose al grave problema, esto que hay que leer con atención: “En rebelión contra lo arbitrario, el favoritismo, etc., el estado jacobino, sus propios funcionarios, sus empleados, sus instituciones, le oponen al poder centralizado, una suerte de feudalismo nuevo, en el que representarían el papel independiente, anárquico de los grandes vasallos de la corona; confiscando en beneficio propio los servicios públicos, de servidores, se tornarían patrones”.

Ives Guyot[10] trata de todo esto con especial competencia en sus Sophismes socialistes[11].

No se crea que en lo dicho puede implicarse, ni remotamente la idea de “Casta de asociaciones”. No. Una de las ventajas de ellas es limitar al Estado en sus avances, pero respetando su integridad. Y el Estado debe tenerles las riendas a las asociaciones.

En una palabra: nada de “empleados sindicados”, o, más claramente, que las obligaciones que contraigan sean individuales, y que la ley lo diga, protegiendo así a todo el mundo, inclusive a los empleados mismos, contra la “Mano negra de los meneurs” caudillejos que los explotan.


Barbey D’Aurevilly[12] era el tema el otro día y el conferenciante Paul Bourget[13].

Decir esto es leer entre renglones que la sala debía estar llena, como lo estuvo, y feliz y benévolo, como siempre, el eximio novelista y causeur.

Los que quieran conocer físicamente al autor de “Les diaboliques”, busquen esta conferencia. Bourget le conoció y lo pinta con tal arte que al oirle se pensaba: así no era como era; pero así tenía que ser.

Barbey D’Aurevilly vino a París en 1836 y permaneció ignorado hasta 1851.

Pensó ser militar, tuvo algunas veleidades en la dirección claustral, soñó con ser diplomático, no había nacido para disimular; todo cuanto intentó fue en vano. La pluma era lo único que podía darle pan y como costearse su extravagante indumentaria.

Paul Bourguet, terminando, recordó una palabra espiritual de Barbey D’Autrevilly “No soy quizá más que un mascarón en la catedral; pero estoy en la catedral”, y concluyó: “Está en ella, en ella, pero como una estatua”.

No me parece que los que le han llamado Quijote han andado felices. Era este excéntrico del arte y de la sociedad, lo contrario de Goethe, cuya divisa digamos rezaba así “adaptarse”, en tanto que en la de Barbey D’Autrevilly podía leerse: “resistamos”.


Henry Rochefort*, que es el escritor serio más deslenguado de Francia y de Navarra, suele decir verdades como un templo.

“Deslenguado” acabo de escribir y aquí se me ocurre observar que si la partícula “des” denota negación, no es ese el calificativo que le cuadra, puesto que, tengo que repretirlo para mayor claridad, deslenguado significa el que tiene mala lengua. Decididamente hay anomalías hasta en la gramática.

Pero vamos al caso. Tiene razón, me parece, siendo los hechos tal cual se pintan, o como escribe Rochefort: “los buenos charlatanes del socialismo unificado (unifié) están admirablemente representados en la persona de Jaurés*”.

Y este cuadro momentáneo se completa con las siguientes palabras de M. Hanotaux*, explicando cómo es que ha triunfado la diplomacia austríaca, apoyándose en su “fiel aliada”, la Alemania. Esas palabras dicen: “La concepción de un gran Estado alemán del sud desbordando los Balkanes es la nueva trama en la que va a bordar la historia” (el enigma del porvenir digo yo).

La cuestión de Oriente entra en su faz “alemana”… un día u otro la veremos intentar corregir el tratado de Berlín en el sentido de completar la obra de Bismark…

Y será el conflicto con Inglaterra y Rusia, que no habrá olvidado el duro trance porque ha pasado, trance que la misma prensa rusa califica de “humillante” no conformándose con el abandono de los esclavos personificados en Serbia.

Sobre la expansión pan-germánica a que monsieur Hanotaux* hace alusión, también meses atrás dije a ustedes que eso se vislumbraba en el porvenir. Si me leyeron, lo recordarán.


Los moralistas, los que escriben máximas o pensamientos, reflejan las inclinaciones humanas tal cual las observan en los otros y en ellos, y unas veces ven mal o imperfectamente en la generalidad y otras dentro de sí mismos, confirmando de esta manera cuán difícil es conocer la naturaleza humana, o no confundir la excepción con la regla.


No se tapa el cielo con un harnero ni en Inglaterra se andan con tapujos sus hombres de Estado. La opinión pública está agitada, inquieta como en horas históricas.

Nadie lo disimula. Al contrario. Como ustedes tienen ahí corresponsales que de estas cosas se ocupan con minuciosa competencia, me reduzco a reproducir lo que el ministro de Relaciones Exteriores, Sir Eduardo Grey*, ha dicho el otro día en los Comunes:

La situación es grave y es una situación nueva. Por primera vez desde hace siglos vemos a corta distancia de nosotros un poder formidable, una fuerza militar terrestre y marítima amenazante contra la que debemos tomar precauciones. Es decir, que nuestro empeño debe consistir en construir una flota que sea incuestionablemente superior a cualquier otra. De lo contrario, no solo ponemos en peligro nuestra prosperidad sino que nuestra existencia y nuestra libertad mismas correrán riesgos fatales…

Y mientras así se expresan los estadistas en el gobierno o en la oposición, no es cuestión de partido la defensa nacional, la prensa los sostiene con más o menos restricción entusiasta.

En Alemania oyen contestar, protestan amistad, y siguen votando recursos y construyendo barcos monstruosos, por “precaución”, es el rubro, oído se dicen: queremos que Albión deje de dominar los mares de grado o por fuerza.

Paz es el prospecto. Pero lo que no faltará es una guerra cuya magnitud abarcará la Europa entera. ¿Cuándo? Esto es lo único sobre lo que las opiniones no coinciden. Parece que 1913 es una fecha climatérica.


Ustedes me leen, pero no siempre siguen los consejos que al parecer les doy invocando otras autoridades. Por ejemplo, que no vengan a París en marzo. Si no quieren hacer vida de patos, es lo que ahora les insinúo, apoyándolo en la meteorología, a saber:

En el mes de marzo, leo en Le Gaulois[14]: el clima parisiense ha sido sombrío, lluvioso y frío. Solo el mes de marzo de 1883 es comparable a este. Normalmente en marzo tenemos ocho días de frío bajo cero. Este año hemos tenido trece, con más de cuatro grados bajo cero. Los días lluviosos que en marzo son generalmente diez y seis, esta vez han sido veinticinco. En fin, el término medio de la temperatura ha sido de cerca de cuatro grados bajo cero.

¿Y sol? Eso sin lo que el argentino anda de mal humor, como de limosna, un poquito algunos días, ¡y qué sol vergonzante!


Los sindicatos de obreros de todos colores preparan para el 1° de Mayo una gran manifestación de descontento.

Reina un malestar visible en todas las clases sociales que algo tienen que perder.

El sabio que observa los fenómenos meteorológicos puede predecir con casi completa seguridad si lloverá o no mañana, más lejos ve turbio.

Así sucede en política cuando hay malhumor popular. ¿Qué acontecerá el 1° de Mayo?

La nebulosa es densa.

Quizá cuando estas letras estén llegando al Plata aquí tengamos algo parecido a otra Comuna.


  1. La Entente Cordiale (del francés: “entendimiento cordial”) fue un tratado de no agresión y de mutua regulación de la expansión colonialista firmado entre el Reino Unido y Francia, el 8 de abril de 1904, y ratificado mediante una serie de acuerdos posteriores. La principal motivación del tratado era protegerse Inglaterra y Francia del podería creciente de Alemania, tanto dentro de Europa como sobre las colonias. En la Entente cordiale ambas partes se repartieron los territorios coloniales: Marruecos quedaba para Francia y Egypto para Inglaterra. Este tratado fue ratificado en la Confrencia de Algeciras, en Cádiz, en 1906. Años más tarde, constituiría la base para la formación de un sistema de alianzas entre el Reino Unido y Francia (a los que se sumarían más tarde Rusia y más tarde Estados Unidos) durante la I Guerra Mundial, que se conoce como Triple Entente. (Extactado de la Enciclopedia Británica: https://www.britannica.com/event/Entente-Cordiale).
  2. Charles William de la Poer Beresford, Primer Baron Beresford, (1846 –1919), Lord Charles Beresford entre 1859 y 1916, fue un militar británico de prosapia real y miembro del Parlamento. (VIAF: 15709462).
  3. Creemos que se refiere a Carlos I de Inglaterra y de Escocia (Charles I of England and Scotland; Dunfermline, Escocia, 1600- Londres, 1649), rey de Inglaterra, Escocia e Irlanda, desde 1625 hasta su ejecución en 1649. (VIAF: 67750325).
  4. Charles Grey, II conde de Grey (1764–1845) fue un diplomático y político británico, Primer Ministro por el partido whig (liberal). (VIAF: 25397201).
  5. Joaquín Sorolla Bastida (Valencia, 1863-Cercedilla, 1923) fue un pintor español. Artista prolífico, dejó más de 2200 obras catalogadas. Su obra madura ha sido etiquetada como impresionista, postimpresionista y luminista. A raíz de su exposición en Nueva York en 1909, cosechó un éxito sin precedentes, con obras como Sol de tarde o Nadadores, entre otras muchas. Su obra tuvo mucha repercusión en 1911, tanto en el Museo de Arte de San Luis como en el Instituto de Arte de Chicago. (VIAF: 8190537).
  6. Archer Milton Huntington (Nueva York, 1870–Bethel, 1955), fue un millonario, arqueólogo, bibliófilo, filántropo, hispanista y poeta estadounidense, fundador de la Hispanic Society of America en 1904. (VIAF: 61538479).
  7. Auguste-Maurice Barrès (Charmes-sur-Moselle, 1862–Neuilly-sur-Seine, 1923) fue un escritor, político y publicista francés, hispanófilo, nacionalista, simbolista y, según algunos autores (Poliakov 2003 y Payne 1995), antisemita. Mansilla lo admira y lo menciona varias veces: tanto en sus Páginas Breves como en su ensayo Un país sin ciudadanos (1907). Desde 1906 y hasta su muerte, Barrès formó parte de la Academia Francesa. Entre sus obras, cabe mencionar: Un hombre libre (1889), El jardín de Berenice (1891) y la que menciona aquí Mansilla, Colette Baudoche (1909). (VIAF: 66463260).
  8. Esta novela, subtitulada «Histoire d’une jeune fille de Metz» y publicada en 1909, propone una trama que se desarrolla en Lorena tras la guerra franco-prusiana de 1870. Narra la relación que se establece lentamente entre una joven francesa y un profesor alemán. Fue adaptada al teatro en 1915 por el escritor y dramaturgo Pierre Frondaie. En 1994 se estrena un cortometraje basado en la obra, titulado Lothringen!, de Jean-Marie Straub y Danièle Huillet. (VIAF: 293547141).
  9. Jean Bourdeau (1848–1928): escritor y traductor francés, autor de varios libros sobre diversos aspectos del socialismo. Fue colaborador asiduo del Journal des Débats, periódico del cual Mansilla suele extraer datos y notas para sus Páginas breves. (VIAF: 76312622).
  10. Yves Guyot (1843–1928) fue un economista, periodista y político francés nacido en Dinan, en el departamento de Côtes-d’Armor. Fue ministro de Obras Públicas y director del periódico Le Siècle. Fue un ferviente liberal y moralista, escribió varios libros y artículos en contra del socialismo. (VIAF: 49274681).
  11. Guyot, Ives. Sophismes socialistes et faits économiques. Paris: Felix Alcan Ed, 1908.
  12. Jules Amédée Barbey d’Aurevilly (Saint-Sauveur-le-Vicomte, 1808–París, 1889) fue un escritor y periodista francés, figura imprescindible del mundo literario de su época. Inspiró en gran medida a Georges Bernanos y a Léon Bloy a través de novelas como Les diaboliques, Le Chevalier Des Touches y Un prêtre marié. Amante de lo dandi, los duelos y novelas melodramáticas con tramas de lo demoníaco por considerarlas el mejor camino hacia el conocimiento de Dios. (VIAF: 49221211).
  13. Paul Charles Bourget (Amiens, 1852-París, 1935) fue un escritor francés, novelista prolífico, dramaturgo y ensayista, de ferviente orientación católica y miembro de la Academia Francesa. Escribía ya poesías (Au bord de la mer, 1872; La vie inquiète, 1875; Édel, 1878; Les aveux, 1882) cuando aparecieron sus primeras novelas, Cruelle énigme (1885), Un crime d’amour (1886), Mentiras (1887) y André Cornélis (1887). Sus principales obras críticas son: Teoría de la decadencia (1881), donde intentó responder a algunas tendencias literarias y al naturalismo y Ensayos de psicología contemporánea (1883), una serie de trabajos donde analizó los problemas morales de Francia y consideró los valores de autores como Hippolyte Taine, Ernest Renan, Charles Baudelaire, Gustave Flaubert y Stendhal. Posteriormente abandonó la crítica y se volcó en la novela, logrando un importante éxito con El discípulo (1889), texto en el que se revela muy preocupado por la psicología erótica de sus personajes y donde presupone la necesidad de una renovación moral para el sujeto y una reacción vital contra las actitudes individualistas. Renovó su mirada crítica hacia Taine y provocó una famosa polémica entre Ferdinand Brunetière (moralista y director de la Revue des Deux Mondes) y Anatole France (librepensador y crítico literario de Les Temps). (Extraído de Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. (2004). Biografía de Paul Bourget y VIAF: 29530799).
  14. Le Gaulois fue un diario francés publicado en París entre 1868 y 1929. Fundado en por Edmond Tarbé y Henri de Pène, a partir de 1882, fue dirigido por Arthur Meyer. Se fusionó con Le Figaro en 1929. De tendencia conservadora, monárquica, antisemita y xenófoba,​ fue el diario preferido por la nobleza y alta sociedad francesa. Nunca tuvo una circulación muy alta: por ejemplo, en 1910, se vendieron 30 000 ejemplares al día, frente a los 37 000 de Le Figaro, los 1 400 000 ejemplares diarios de Le Petit Parisien o los 835 000 de Le Petit Journal.


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