Martes 19 de Octubre de 1909
DEL GENERAL MANSILLA
PÁGINAS BREVES
París, septiembre 24 de 1909.
Hay autores que pagan porque los traduzcan, en cualquier lengua, y algunos que pagarían porque los dejaran tranquilos.
Se me ocurre esto con motivo de un artículo literario que he leído en una revista inglesa.
Se titula “A Spanish novelist”, o sea “Un novelista español”.
Se refiere a Vicente Blasco Ibáñez*, cuyo elogio hace en términos tan justos cuanto merecidos.
Si no fuera que Pérez Galdós vive, afirma el crítico inglés, Blasco Ibáñez* sería el más popular de los narradores españoles; y se ve que lo conoce, enumera sus libros, La Barraca, La maja desnuda, Arroz y tartana, Sangre y arena, y se conoce que está familiarizado con la lengua de Cervantes.
Hablando de La catedral, que es lo que ha traducido con preferencia la señora W. A. Cillspie, le dice (perdone esa dama si subrayo la crítica): todo traductor del español debe saber que “boina” es una gorra y no una banda.
Esto para empezar.
“Río abajo” no significa, continúa, “agua baja”, y como en vez de “crucero” pone un adefesio, Madame, le observa, crucero es el “transept” de una iglesia.
“Señora, agrega, habla usted de “certain Jews who drove the lord out whit scourges in their hands for I know not what misdemeanours”.
Pero si no es eso lo que don Antolín realmente dice, sino esto: “unos judíos a los que corrió el señor con la cuerda en la mano”, que es exactamente lo contrario… y en cuanto a ciertos errores de imprenta, dejémosle la responsabilidad al impresor, aunque resulte que don Antolín ignoraba el Evangelio.
Después de este como vapuleo, hay otras cosillas que tildar, sigue un elogio de la traductora, que al fin y al cabo ha conseguido darle al lector inglés una idea del talento vigoroso de Blasco Ibáñez.
En cuanto a este, si sabe inglés, me hago cargo de lo que se habrá estremecido leyendo a su admiradora. ¡Eh! No hay satisfacción sin mezcla, sino excepcionalmente, y es ya viejo lo de “tradutore tradittore”.
Un escéptico en materia política ha formulado esta interrogación: ¿Qué es la política? y la contestación ha sido: el arte de ocultar la verdad real, pero concediendo que a veces el gobernante no puede decir toda la verdad.
Por ejemplo: que ha contribuido por medio de sus agentes a falsificar una elección popular.
Inglaterra es el país donde menos se oculta quizás la verdad política y administrativa. De ahí, pues, que cuando un miembro del parlamento habla, sobre todo no siendo de la oposición, todo el país le escucha con gravedad si lo que dice se refiere a los grandes intereses de la comunidad.
Los peligros de que la India se alce, queriendo independizarse, no escapan a la observación de todo inglés reflexivo. Es el problema del día, aunque haga menos ruido que otros, precisamente por lo dicho más arriba: la política es el arte de ocultar la verdad.
He aquí, sin embargo, como se ha expresado en el parlamento Mr. Keir Hardie, el célebre diputado del partido obrero, después de haber hecho un viaje de observación por la inmensa colonia indiana.
Sin ambages ha dicho que el régimen inglés mantiene a la población en un estado de miseria crónica, de pestes y hambrunas horribles.
De la manera más elíptica, para no cansar a ustedes con números, he aquí la base de uno de sus argumentos:
La renta de un hindú, según lord Curzon, es de 50 francos por año.
Demos a título de comparación las rentas anuales, término medio, en algunos otros países:
Inglaterra 1.050 francos, Estados Unidos 975, Francia 675, Rusia 275.
Pero si se distingue entre los paisanos que forman el 85 por ciento de la población de las Indias y las otras clases, hállase que la renta de un paisano hindú es apenas de 32 francos 50 céntimos, según lord Curzon.
Estas cifras testifican una miseria espantosa.
Agréguese, y bastará para ver el cuadro de desolación, que los impuestos montan a cerca de un 60 por ciento.
La rebelión está latente en el alma de todo hindú, por consiguiente, y el imperio británico amenazado de una desmembración por este lado de sus dominios.
Los funcionarios ingleses decían en otro tiempo: la India es el paraíso administrativo. Ahora no pueden disimular que es el infierno del hambre y del odio.
El imperio no lo trató bien a Rochefort* ni él al imperio. Se comprende así que no pierde ocasión de zaherirlo con más o menos sal y pimienta, sobre todo pimienta.
Escribe el otro día:
« Le lendemain meme de son coup D´Etat, Bonaparte, pas ceui du 18 Brumaire, celui du 2 Decembre, se saisit de vingt-cinq millions dont il depouilla la Banque de France, ce qui fit dire au célebre Berrier : Voilá le premier vol de l´aigle. Jeu de mot auquel Victor Hugo a, dans les chatiments ajouté ce vers : El Saint Arnaud qui vole autrement qu´oiseau »[1].
El retruécano no puede escapar a la perspicacia de la generalidad de mis lectores. Saben francés como yo. Los que tengan menos saber que curiosidad pedirán que les expliquen el juego de palabras.
En Reims, continúa Rochefort, que es el día entre más añoso del periodismo francés, nuestros aviadores (aviateurs) vuelan colectivamente como el pájaro, y este substantivo, “vol” (vuelo) aplicado a dos actos tan diferentes, darán lugar durante mucho tiempo a una broma extremadamente fácil.
Concluye así que hay que inventar un sustantivo para el acto de “cernirse” por los aires con más o menos velocidad y en una dirección dada. Y por último, quiere que los técnicos enriquezcan el vocabulario de la aviación ―ciencia ya― con palabras que equivalgan a record, a fin de que no se diga record de duración, record de altura, record de distancia, record de velocidad, sino sustituyendo record por otro substantivo en cada uno de los casos apuntados.
Me parece bien. Pero como yo no soy francés sino argentino ―lo que me cuadra más― que hallen ellos los franceses.
Los yankees y los ingleses son muy prácticos respecto del capítulo introducción de nuevas expresiones para enriquecer y aclarar el sentido de su lengua.
Los yankees han adoptado, entre muchas palabras, el “rancho” español; los ingleses “gueto” en el sentido literario y “vistas” en el sentido figurado o político.
Los mismos españoles, tan meticulosos cuanto es rica el habla castellana, ya van entrando por el aro, de acuerdo con el aforismo de Horacio: “El uso es el soberano de la lengua”.
Me gustaría por eso que el “entrainer” francés, o el “training” inglés, fueran adoptados o sustituidos por algo equivalente.
¿No se han españolizado sport, performance, lunch, yanqui, tocante, por touchant, lo que conmueve, y tantísimas otras cosas como meeting?
Por supuesto que “panne”, término de aviación y de automovilismo, reclama también en lenguas no francesas su adopción o un equivalente.
De que nadie sea profeta en su tierra no se deduce forzosamente que ha de ser uno profeta en país ajeno.
Es lo que se saca en limpio leyendo los diarios franceses a propósito de las conferencias de Anatole France* en ambas orillas del Plata.
Dice uno de ellos:
“El éxito de Monsieur Anatole France en la América del Sur, a donde ha ido para dar conferencias, no ha sido tan brillante como algunos de nuestros colegas lo desearían”.
Los diarios de Montevideo nos informan de las enormes “bevues” (errores groseros) en que ha incurrido (son tan de marca mayor) el Maestro.
Queriendo hacer acto de erudición, confunde los héroes del Uruguay con los de la Argentina; pone el café y el tabaco donde no se cultivan y lanza pérfidos ataques contra la iglesia ante una concurrencia católica en gran parte.
Concluye por último dando consejos de política internacional al primer magistrado del Uruguay que tiene la gentileza de ir a escucharlo.
La impresión producida por tamaña falta de tacto, dicen los diarios uruguayos, ha sido de lo “más penoso”.
No me sorprende. Ya escribí días pasados contestándole a un simpático joven argentino: “Anatole France* me encanta y me desencanta… ahora agrego; pero ¿que no sabían ustedes, que es socialista semi-anarquista, del tipo Jaurés*, al lado del cual ha pronunciado discursos furibundos en el teatro de la Porte Saint Martin?
Continúa el L´Eclaire* publicando las impresiones de viaje de Monsieur Maurice Rondet Saint*.
En uno de sus últimos capítulos se lee: “En los Estados Unidos gasta uno un dollar de 5 francos como un franco en Francia. En Buenos Aires los alquileres son tres veces más caros que en París. En Río de Janeiro un par de guantes ordinarios cuesta de 18 a 20 francos y lo demás por ese orden. En Chile la moneda es un pedazo de papel sucio, pero la vida es infinitamente menos costosa que en la Argentina. Naturalmente los sueldos, los salarios y el lucro están en proporción de los gastos. En San Francisco, un peón de aduana gana 20 francos por día, un obrero artesano de 30 a 10 francos, cosa nunca vista en Francia. De donde resulta que San Francisco, Río de Janeiro y Buenos Aires son las tres ciudades del mundo donde la vida en general tiene que ser más cara comparada con la de Francia. Con razón viajan tanto ya los brasileros, los argentinos y los yankees”.
El observador menos perspicaz puede notar aquí en Francia que la organización electoral funciona de tal modo que la consecuencia es, en dos palabras, esta: el acceso de las mediocridades al parlamento.
El voto mediante el escrutinio de lista con representación proporcional realizaría, a no dudarlo, una mejora, haciendo menos eficaz la acción del caudillejos de barrio, que lo mismo está con Juan que con Pedro optando generalmente por el gobierno que es el mejor postor de su venalidad.
Pero el mejor parlamento, por su composición, debe tener un buen método de trabajo y contrapesos que lo mantengan dentro de ciertos límites. Nada de eso ocurre en Francia. Los novecientos diputados y senadores son un dictador abigarrado.
Falta, pues, aquí la instalación de una corte suprema, a la manera de nuestra justicia federal, que contenga los desbordes de unos y otros cuando son mayoría, desbordes que se traducen por razones de partido, en la sanción de leyes inconstitucionales.
Falta también modificar el modo de la elección presidencial, que, como ustedes saben, la hacen las dos cámaras reunidas en asamblea.
El consejo general de educación de Lenders acaba de publicar su informe anual y en él se lee: “The true aime of education is not only to train the mind but also the body and that one helps the other”.
Es lo que la fórmula antigua dice en dos palabras de Juvenal: “mens sana in corpore sano”.
Convenido. Es bueno fortalecer el cuerpo tratando de vigorizar el espíritu. Pero cuidado con abusar del sport, que más que a la escuela lleva camino de las carreras.
Tres son las categorías de los que se ocupan del “feminismo”: los que se burlan, los que reflexionan y los militantes.
Confieso que hace algunos años yo estaba entre los primeros, pensando que admirar y amar el bello sexo es una cosa, y otra elevarlo, diré, a nuestro nivel.
He reaccionado y ahora estoy en la segunda categoría, siguiendo con curiosidad y creciente interés todo lo que con este nuevo problema social se relaciona.
Es una evolución como tantas otras, y ciego está el que no ve que en la contienda la mujer gana terreno.
Aquí en Francia, por ejemplo, pronto tendremos “boticarias”, previo examen y, ¿por qué no?
¿No hay hermanas de caridad? Como casi siempre son los Estados Unidos los que aceleran el paso para llegar a la meta de las reivindicaciones en este orden de ideas.
Marble House, la magnífica residencia de la señora Oliver Belmont[2] en Newport, fue el teatro los otros días de un notable mitin público en favor del sufragio de la mujer.
La señora Julia Ward Howe[3], ¡¡no obstante sus 90 años!!, estaba presente y en un interesante discurso, pasó revista, dice el Times, del cambio en la posición de la mujer, del cambio presenciado por ella (¡qué no habrá visto!) durante su vida; un cambio, hizo notar “algo maravilloso”.
Indudablemente, como lo hace notar el New York Evening Post, la persona que hubiera profetizado cuando la señora Howe era joven que una mujer sería la “directora” de las escuelas de una ciudad de 2.500.000 almas, indudablemente que esa persona habría sido calificada de maníaca.
Pues Chicago acaba de hacer ese nombramiento, y este hecho y cien otros justifican la observación de la señora Howe, a saber: “We are coming to find what the capacity of the real woman really is”. Es decir, vamos camino de descubrir cuál es realmente la capacidad de la mujer.
A los que esta cuestión les interese, me permito decirles: lean ustedes el libro Psycologie de la femme[4], del profesor Henry Marion[5], de la facultad de letras de París.
Hallarán en él todas estas materias dilucidadas con novedad y competencia: La mujer en el pasado. Sus rasgos psicológicos. La niña. La mujer, sensibilidad general, tendencias egoístas, simpatía y sociabilidad. Los sentimientos superiores. La inteligencia de la mujer, su voluntad. El destino de la mujer, las mejoras que reclama su condición. La cuestión de los derechos de la mujer, de los derechos políticos.
Este libro, cuya importancia fluye de las materias enumeradas, es una obra destinada no solo a los moralistas y a los legisladores, sino también a todos los lectores de espíritu cultivado.
Por lo demás, si Tolstoi tiene razón cuando escribe que “el talento es la facultad de ver las cosas bajo un ángulo original diferente del modo de ver del vulgo”, yo concluyo que la mujer tiene más talento que el hombre, pues mi experiencia, que es alguna, me enseña que ellas no ven como nosotros sino de otra manera y mejor, y con más intensidad.
¡Guay! por eso, si una mujer dice de un hombre que pasa por tener talento, hombre político particularmente, si fulano es zonzo…
- “El mismo día después de su golpe de Estado, Bonaparte, no el del 18 de Brumario, sino el del 2 de diciembre, se apoderó de veinticinco millones de los cuales robó el Banco de Francia, lo que hizo decir al famoso Berrier: Éste es el primer robo del águila. Un juego de palabras al que Víctor Hugo, como castigo, añadió este verso: El Saint Arnaud que vuela distinto que un pájaro”. ↵
- Alva Belmont (Mobile, Alabama, 1853-París, 1933), conocida como Alva Vanderbilt de 1875 a 1896, fue una prominente feminista multimillonaria estadounidense, figura importante en el movimiento del sufragio de las mujeres estadounidenses. En 1909, fundó la Liga de Igualdad Política para conseguir votos para los políticos del Estado de Nueva York que apoyaban el sufragio femenino, escribió artículos para diarios, y se unió a la Asociación Nacional estadounidense para el Sufragio de la Mujer (NAWSA). Más tarde formó su propia Liga de Igualdad Política para buscar un amplio apoyo al sufragio en los barrios neoyorquinos. Se destacó, también, por sus muchos proyectos arquitectónicos, incluyendo el Petit Chateau en Nueva York; la Marble House en Newport, Rhode Island; la Belmont House, también en Nueva York; Brookholt en Long Island; y Beacon Towers en Sands Points, Nueva York. (VIAF: 18364843). ↵
- Julia Ward Howe (1819-1910) fue una abolicionista y activista estadounidense, defensora de los derechos de las mujeres a mediados del siglo xix. Su pensamiento evolucionó hacia las filas del sufragismo. Conocida por haber escrito la letra de la canción The Battle Hymn of the Republic y por su Proclama para el día de las madres (1870), Julia Ward es autora de ensayos, libros de viajes y poemas, que le valieron llegar a ser la primera mujer elegida para la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras, en 1908. (VIAF: 76485657). ↵
- Marion, Henri. Psychologie de la femme, études de psychologie féminine. Paris: Colin, 1900.↵
- Henri François Marion (1846-1896) fue un filósofo y educador francés conocido por sus conferencias en la Sorbonne. Entre sus obras, se destacan los libros que recopilan sus diversas conferencias: además del arriba mencionado por Mansilla, se halla también la compilación Leçons de psychologie appliquée a l’éducation, de 1882, editada en Paris por Armand Colin. (VIAF: 17214284). ↵






