Lunes 29 de Marzo de 1909
DEL GENERAL MANSILLA
PÁGINAS BREVES
París, febrero 25.
“El gallo” que debía encarnar Coquelin* representando el primer papel en la nueva pieza de Rostand* ha volado con él al otro mundo. Es triste. Y el poeta está afligido por razones de sentimiento y de autor. Amaba a Coquelin y le estaba grato por el éxito de Cyrano[1], que el afamado comediante interpretó a “merveille”.
Con este motivo, Cyrano está en discusión, no como obra de arte dramático sino como creación anacrónica.
Todos ustedes han visto a Cyrano con su nariz tumorífica diforme y deforme.
Pues en realidad no era así. ¿Y cómo era? Seguramente que no tenía nada de báquica. Era grande, sí, huesosa, puntiaguda, delgada, perfilada, según el testimonio del mismo personaje histórico y el de sus contemporáneos, muchos de ellos eminentes.
Cyrano, que escribió mucho, fue un vulgarizador instruido, y a la manera de Renan[2] y de Taine[3], hizo potables para una gran masa de lectores mucho que antes no tragaban. Tuvo muchos amigos, entre ellos, Moliére[4] y Gassendi[5], el íntimo de Descartes. Sufrió persecuciones por sus opiniones, fue el primer poeta que escribió en su época una comedia en prosa. En una palabra: entre el Cyrano real, histórico, y el Cyrano de Rostand* hay la misma diferencia que desde luego se percibe entre una creación seria y una cómica, y de aquí ha venido la creencia tan general de que el Cyrano del drama es una ficción, en tanto que solo es una mistificación hecha con talento y con éxito. Concluiré diciéndoles a los curiosos de esta clase de investigaciones que uno de los productos del Cyrano en carne y hueso, nada teatral es Le Voyage a la Lune et au Soleil, libro que algunos creen que fue “sugestivo” para el autor de los Viajes de Gulliver[6]. Un crítico inglés dice de él, poco más o menos, no lo recuerdo bien: que pertenece a la familia de los escritores que cuanto más se pulen, peor resultan las metáforas, ingenio aparte.
Ahora se habla de paz universal europea, mejor que mejor. Pero diríase que las naciones tienen en su moto íntimo: “eres moro y no te creo”, como decían nuestros antepasados de España.
En Inglaterra no se habla sino de la pieza militar An Englishman´s Home[7]. He aquí el argumento: La guerra ha estallado (claro está: entre Inglaterra y Alemania). El enemigo, burlando la vigilancia de la flota, ha desembarcado. Los voluntarios son incapaces, por ignorancia, de oponer una resistencia seria, y son batidos. Un buen burgués, enemigo toda la vida del “militarismo”, ve su casa (“home”) invadida y protesta, asaz ridículamente, por otra parte. Furioso, toma un fusil que no sabe manejar. Es fusilado como no beligerante pillado con las armas en la mano. De repente, resuenan los “bag pipes” de los escoces “Highlanders” que rechazan al enemigo en medio de aclamaciones entusiastas (de los espectadores).
Se dice que esta obra sensacional va a hacer salir al público inglés de su apatía y que van a organizarse giras patrióticas para representar la pieza en los teatros de provincia.
Pero a mí me parece que el autor, a pesar de sus buenas intenciones, no ha demostrado en manera alguna lo que quería probar. Más bien resulta lo contrario. Porque si las tropas regulares de Escocia han podido bastar para el rechazo del enemigo, la conscripción no es necesaria.
En todo caso, de todos lados se hacen esfuerzos considerables en favor del servicio obligatorio. La “National Service League” acaba de publicar un manifiesto firmado por Lord Roberts*, el duque de Wellintong, Lord Raglan[8], etc., para hacerle ver al país los peligros que le amenazan (y esto cuando el tío y el sobrino se abrazan en Berlín).
El hecho es que el inglés de estos tiempos no se engancha con la facilidad que el de antes. El obrero prefiere la miseria al servicio militar; y eso que la fatiga no es muy penosa en el ejército británico, cuyos hombres están mejor alojados y son mejor alimentados y pagados que en cualquier otro ejército europeo.
Estuve en la Sorbona.
La federación nacional de la “Mutualidad” cerraba sus interesantes sesiones.
Entre otros personajes, notaré al príncipe de Mónaco que pronunció un discurso, haciendo notar que era siempre satisfactorio para los hombres de ciencia (él lo es) asistir al desarrollo de un progreso moral. Porque la ciencia, dijo, tiene por principal objeto la elevación de las ideas, que conducen al triunfo de la justicia y la sabiduría, persiguiendo el mejoramiento de la existencia social.
Prosiguió así: estamos viendo los progresos de esta admirable institución de la Mutualidad (hay que estudiarla) y es menester difundirla. La civilización procura ante todo la desaparición de las concurrencias brutales, que apoyadas en el derecho del más fuerte, acaban por guerras homicidas, ruinas y sufrimientos. Y la Mutualidad, engendrando nuevas costumbres, conducirá al arbitraje. Luego, la Mutualidad es la mejor garantía posible para la marcha de la humanidad hacia el progreso de una civilización integral, puesto que contrayendo la costumbre de ayudarse unos a otros los hombres perderán, quizás, la de degollarse entre ellos.
El principio, en una palabra, de esta nueva creación social de socorro mutuo (que, repito, hay que estudiar) es este: desarrollar el espíritu de beneficencia.
Haciendo caminar la idea generosa –los obreros de toda clase llegarán a darse la mano, que obreros somos todos, cada cual en su esfera de pensamiento y acción– y el socialismo agitador tropezará con piedras inmovibles en su camino tan peligroso para todo el mundo, sin excluir naturalmente a sus adeptos, qué digo, más peligroso sobre todo para ellos, al fin de cuentas.
Hay un punto sobre el que es casi ocioso discutir, a saber: que el obrero entra en su sindicato con la mira de protegerse contra el poder del Estado o la autoridad de un patrón, y que lo que consigue es caer en la tiranía más pesada, porque está más próxima, de un comité de conductores (“meneurs”).
El sindicalismo revolucionario, si aumentase su poder, sometería a la sociedad a una servidumbre más peligrosa todavía que la del neo-jacobismo, que le ha dado vida. Todo obrero, si es hombre de buena voluntad, debe meditar mucho por consiguiente, antes de enrolarse en un sindicato cualquiera. De lo contrario, huyendo de las llamas, caerá en las brasas.
Estas sí que son notas breves. Voy a procurar traducirlas sin traicionar al autor.
No son banales.
—Sea cual sea el mal que nos hagan los otros, nunca será comparable al que nos hacemos nosotros mismos.
—Ha sido un gran error el separar la Religión de la Ciencia. No solamente la Religión es una ciencia, sino que es la primera de todas, siendo la ciencia “del hombre”.
—La fe es el aeroplano del alma.
—No dar sino con la bolsa es empobrecerse. Dar con el corazón es enriquecerse. En vez del deber de dar, cread en el alma del niño la “felicidad” de dar y transformareis el mundo.
—No se destruye lo que se reemplaza, se ha dicho. Y no se reemplaza lo que excede nuestras fuerzas.
—“Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Si pudieran probarme que esa palabra no viene de Dios, yo diría entonces que es un milagro.
—El que tiene una religión, tiene la certeza absoluta de que posee una verdad. Su pensamiento adhiere “libremente” a esa verdad.
—Los ateos y los materialistas son los clásicos de la negación. Se necesitan románticos.
Y lean ustedes como nombre del autor: Albin Valabrégue[9].
Se fue trágicamente, dejando recuerdos gratos, un bardo amable que en cierta hora de angustia tuvo el presentimiento de su destino, pues fue él, Catulle Mendes[10], quien escribió esas estrofas y el comentario que las completa:
« Bonjour mort! Quelle haridelle?
Tu n´es pas belle, nom de nom ?
Bah ! J´arrose ton asphodèle
D´un dernier verre de Chinon.
Encore, un rondel pour Manon,
Encore sans funèbre tirade,
Un baiser dans l´or d´un chignon !
Quand tu voudras, m camarade ! ».
El comentario, helo aquí:
“Pero no es así como yo moriré.
Cuando pienso en mi muerte,
Tengo en los ojos como una visión de horror
Y me parece que desapareceré en una catástrofe,
Un incendio de teatro, un accidente de ferrocarril”.
(lo que ha pasado), y nieguen después la doble vista. Catulle Mendès* era, en dos palabras, literalmente, un Ateniense francés moderno, saturado de clasicismo latino.
Con lo que llaman el “peligro alemán” se relacionan las siguientes cifras, que extracto de un folleto publicado por un economista de nota, el Señor Arnold Steinmann Brucker:
“Hasta hace poco se evaluaba la fortuna de Alemania en globo en doscientos millares de marcos, la de Francia en lo mismo, y la de Gran Bretaña en 250 millares. Hay que rectificar. A la hora actual, resulta de prolijas comparaciones estadísticas, que Alemania posee 350 millares de marcos, contra 250 millares que se le asignan a Francia y un poco más de 300 millares a Inglaterra”.
Estas cifras, ¿qué serán dentro de veinte años?
El autor las calcula así: “Alemania, 600 millares; Francia, 300 millares e Inglaterra, 428 millares”. “Para entonces, la población de los tres países, que es respectivamente de 63, de 39 y de 43 millones será, siguiendo una progresión análoga, de 83, 40 y 53 millones”.
Todo esto, por supuesto, sin contar con la huésped que pueden ser revoluciones o guerras, las unas porque los pueblos revientan (¡son tantos los impuestos!) las otras porque, siguiendo los armamentos, el peligro estará siempre a la vista. Y nadie les ve el fin. Al contrario, la diplomacia tapa (no tanto). Aplazar no es eliminar.
Los hombres suelen ser un poco ciegos en cuanto al significado de los hechos que tienen lugar en su tiempo, de modo que no es difícil que los que en ello no estén interesados directamente ni se preocupen de estudiar la solución constitucional de que acaba de surgir los “Estados Unidos del Sud de África”. El hecho, después de la guerra del Transvaal, es empero uno de los más notables acontecimientos de los tiempos que alcanzamos.
El prototipo ha sido la constitución de Canadá, y la prudencia y la previsión de los que fueron griegos y troyanos convertidos en nación federal dentro del imperio británico, los hace acreedores de la admiración de todos los que creen en el liberalismo como remedio político para las crisis más agudas y la solución de los problemas más intrincados. Falta solamente la ratificación de la madre patria, que no alterará nada fundamental, se asegura.
¿Lo sabrán ustedes?
Yo no lo sabía, a pesar de haber estado algún tiempo en Alemania, y en Suiza varias veces de paso. Allí la enseñanza profesional es obligatoria.
Creo que algo por el estilo debe hacerse por la nación o por las provincias (que tengan “conquibus”). En Suiza y en Alemania, los patrones están obligados a inscribir, para que asistan a los cursos, a los obreros bajo sus órdenes, a los cuales deben permitirles que suspendan su trabajo, para vestirse con otra ropa, y llegar a tiempo a la escuela.
Los que fiscalizan esto lo hacen con mucho cuidado pues los que delinquen son multados (tres marcos en Alemania y tres francos y pico en Suiza).
La multa parece ser de un efecto saludable.
Para todo hay cursos: hasta para los mozos de café, para los mozos de hotel, los “grooms”, los “chausseurs” de club. En una palabra: y la doctrina es esta: el que paga un servicio tiene derecho a que se lo hagan bien, y el que lo hace bien, debe haber reciprocidad, tiene derecho a que se lo retribuyan sin mezquindad.
El gran modelo tiene cosas que hacen estremecer hasta los más flemáticos.
¿Saben ustedes cuántos crímenes se han cometido en Estados Unidos del Norte desde 1885 a la hora de esta?
Habla el mismo presidente Taft* y dice:
“El número de homicidios voluntarios cometidos desde 1885 en el territorio de los Estados Unidos ha sido de 131.951, y el número de ejecuciones de 2286. La cifra total de los asesinatos, que durante el año 1885 había sido de 1880, se ha elevado a 8482 en el año de 1904”.
Las ejecuciones no han aumentado en proporción, aunque sobre este capítulo en general, ni los presidentes ni los gobernadores sean poco o nada sentimentales.
El presidente Taft, al revelar esas cifras aterrantes, llama la atención hacia el aumento de este y otros delitos.
En Inglaterra y en Francia se está ventilando en este momento un asunto muy interesante: ¿debe uno entrar en el periodismo?
He aquí algunas opiniones francesas, después apuntaremos las inglesas y, como quien no quiere quedarse atrás, las más propias.
Mr. Stephane Lauzanne[11], director de Le Matin[12], diario quizás el más leído de Francia y el más mentiroso a la vez, dice que el no le aconsejaría nunca a un joven, una vez terminados sus estudios, que entrara en la carrera de periodismo, si no tiene el corazón y el espíritu sólidamente dotados. Es una carrera en la que se naufraga con facilidad, y al mismo tiempo, en la que el ascenso suele ser muy rápido. Requiere suerte.
Tal es, en sustancia, su parecer.
Mr. Emile Massard[13], director del diario La Patrie[14], incapaz de imparcialidad elevada pero muy leído, opina (Rochefort* escribe en él), al joven que me pida consejo le diré: Elija usted la carrera de periodista una vez que haya usted terminado sus estudios, sin confundir el periodismo con la literatura, aquel es la vida irregular, el entrevero requiere buena salud, y esta es la meditación que prepara para el análisis y la síntesis.
Como ustedes ven, estas dos autoridades, por su experiencia profesional, establecen una condición previa, a saber: que debe haber uno terminado sus estudios, lo cual presupone haber estudiado.
En Inglaterra, la cuestión está planteada de otro modo. Lo veremos en una plumada venidera, contestando a esta pregunta: “¿El periodismo es literatura?”
Toda la Alemania científica está hablando de los experimentos del profesor Arthur Korn[15] en los dominios misteriosos de la gravitación.
Nadie ha pasado la línea de las razones físicas dadas para explicar la gravitación más allá del dominio teórico.
Cábele la satisfacción al profesor Korn de haber ideado una teoría nueva para probar experimentalmente que está en lo cierto.
El profesor Korn ha construido, en efecto, una máquina que le hace ver al ojo menos científico, cuerpos pequeños que se atraen unos a otros bajo las mismas leyes relacionadas con la distancia y la velocidad newtonianas, o sea, la manzana atraída por la tierra a la manera que todos los cuerpos celestes se atraen unos hacia otros.
Probablemente, hasta la hora de estos experimentos, ningún ojo humano había visto un cuerpo pequeño sin impulsión de fuerza alguna conocida ser atraído por otra pequeña partícula. Y, para la generalidad, parece increíble que un globo pequeño pueda atraer a otro globo pequeño. Es exactamente lo que el profesor ha logrado en su tentativa para probar su teoría de la gravitación.
Como lo dicho va sencillamente a título de información curiosa y como los que en ello se interesan no necesitan que se les explique qué es la manzana de Newton y cuáles fueron sus consecuencias científicas, terminaré el párrafo diciéndoles que para mejor ilustración del invento del mencionado profesor se ocurra al número de enero del Westminster[16] de Londres. Ha sido mi fuente.
¿A dónde vas Vicente? Al ruido de la gente, dice el adagio, que yo no desmentí días pasados.
Había un tumulto compacto cerca del famoso despacho de cuanto Dios crió, léase: Félix Potin, almacén de combustibles y bebidas.
¿Qué será?, me dije. Y, contra mi costumbre, fui a salir de dudas.
Era una carnicería enorme, en la que estaban expuestas para la venta carnes de vaca, de ternera, de buey, de caballo, de yegua, de carnero, de cordero, de mula y de jabalí, “ainda mais”, de oso negro y de camello, conservando todos los cuadrúpedos de piel, para que no quedara duda.
Y entre la concurrencia, había quien aseguraba que las dos últimas carnes son excelentes. He probado muchas carnes, hasta de mono, y de león y de puma, que es potable, y de tigre (“jaguar”), que es dura, fea. Pero de camello y de oso negro, no, de modo que no puedo dar fe. Cuando vengan ustedes a París, podrán satisfacer esta y otras curiosidades.
Yo me he contentado y me contentaré con lo visto: que no siempre es un mal ignorar, dígalo si no la manzana del Paraíso.
Pondré punto redondo a estos párrafos insistiendo en que los sucesos se agravan día a día, quizás hora por hora, y quién sabe si no acierto en lo que vengo pronosticando.
Desde ayer, parece que la tensión hubiera entrado en la faz aguda. El Austria entiende que la Serbia reconozca los hechos consumados y que renuncie explícitamente a toda reivindicación de territorio: la Serbia no quiere ceder y apela al arbitraje de las potencias.
Todas las tentativas diplomáticas parecen haber abortado y ya las partes han tomado posiciones: Alemania se coloca tras el Austria y Rusia le hace espalda a Serbia. No creo, sin embargo, en la guerra inmediata. Pero la creo inevitable a corto plazo. Las articulaciones diplomáticas tienden a ganar tiempo. La nieve es un estorbo considerable. Hay que esperar la primavera. La cuestión, al parecer tan enredada, puede encerrarse dentro de este medallón: la Serbia está amenazada en su independencia, entre Rusia y Austria hay una rivalidad secular sobre la hegemonía del Mediterráneo, la Rusia, al aceptar el tratado de San Stefano[17] de mala gana, como una imposición, quiere romperlo, no renunció a evitar que una gran potencia absorba los pequeños estados balcánicos, buscando, como busca, una vía hacia la “mar caliente” (el Mediterráneo).
Precisamente es lo que quiere el Austria, que se entiende –¡qué ironía!— con la Turquía; de modo que en San Petersburgo, lo mismo que en Vienam, están convencidos (esto lo sé desde que estuve en Rusia y en Austria), convencidos de que el Mediterráneo, tarde o temprano, debe cesar de ser un lago latino.
La cuestión, así trazada a grandes rasgos, es entonces, a saber: si sería un lago eslavo o un lago alemán. En cuanto a Inglaterra, su pensamiento secreto es otro: por manera que en el caso de un conflicto quiere tener la Turquía frente a ella y no al lado.
Concluyo y tomen ustedes nota de esto: si la guerra estalla, las agrupaciones serán Rusia, Francia, Inglaterra, Italia, Bulgaria, Serbia, Montenegro contra Austria, Alemania, Turquía, Rumania. Y el día de la liquidación ya lo veremos, la Inglaterra se instalará en Salónica, quizás en Constantinopla, a no dudarlo, quizás en Asia Menor.
- Cyrano de Bergeraces un drama heroico en cinco actos y en verso del poeta y dramaturgo francés Edmond Rostand; fue estrenado en el Teatro de la Porte Saint-Martin en 1897, y está basado en la vida del personaje que le da nombre. Aunque Rostand se concede ciertas licencias al momento de la concepción de la obra y la dramatización de sus escenas, la mayoría de los personajes que la integran existieron realmente y tuvieron alguna correlación en la vida del Cyrano histórico. La obra tuvo un gran éxito, y ha sido llevada al cine en varias ocasiones. (VIAF: 177423809). Está basada en la vida de Cyrano de Bergerac, poeta, dramaturgo y pensador francés, coetáneo de Boileau y de Molière. Cyrano, como intelectual, fue considerado libertino, por su actitud irrespetuosa hacia las instituciones religiosas y seculares. También se le tiene por uno de los precursores de la ciencia ficción. (VIAF: 12306965).↵
- Joseph Ernest Renan (Tréguier, 1823-París, 1892) fue un escritor, filólogo, filósofo, arqueólogo e historiador francés. Produjo controvertidas obras sobre Jesús de Nazaret y el cristianismo primitivo, y tuvo grandes polémicas en torno a los pueblos semitas y al islam, los tipos de razas y el concepto «espiritual» de nación.↵
- Hippolyte-Adolphe Taine; (Vouziers, Francia, 1828-París, 1893). Filósofo, crítico e historiador francés. Tras estudiar en París, fue profesor de filosofía en Nevers (1851-1852) y en Poitiers (1852), de donde fue enviado a Besançon como represalia de la autoridad imperial que, tras el golpe de Estado de Napoleón III (1851), tenía bajo control a los intelectuales franceses; poco después abandonó la enseñanza. Se doctoró en 1853 con la tesis Ensayo sobre las fábulas de La Fontaine. (Extractado del sitio Biografías y vidas). ↵
- Jean-Baptiste Poquelin (París; 1622-París, 1673), llamado Molière, fue un dramaturgo, actor y poeta francés, ampliamente considerado como uno de los mejores escritores de la lengua francesa y la literatura universal. Sus trabajos existentes incluyen comedias, farsas, tragicomedias, comédie-ballets y más. Sus obras se han traducido a todas las lenguas vivas principales. Considerado el padre de la Comédie Française, perteneciente al Gran Siglo francés, maestro del Clasicismo imperante en la Francia del siglo xvii, sus trabajos se interpretan con más frecuencia que los de cualquier otro dramaturgo actual. Entre sus obras más célebres, se destacan: El misántropo, El médico a palos (1666), Georges Dandin (1668), Anfitrión (1668), Tartufo (1669), El burgués gentilhombre (1670).↵
- Pierre Gassendi (Champtercier, Provenza; 1592-París, 1655) fue un sacerdote católico, filósofo, astrónomo y matemático francés. . (VIAF: 29547503). ↵
- Travels into Several Remote Nations of the World, in Four Parts. By Lemuel Gulliver, First a Surgeon, and then a Captain of Several Ships, o de forma abreviada Gulliver’s Travels, 1726, (modificada en 1735) es una sátira en prosa del escritor y clérigo irlandés Jonathan Swift, en la cual se burla del subgénero literario de los “relatos de viajes” de la sociedad europea de su tiempo e incluso de la naturaleza humana. Es la obra de narración larga más conocida de Swift, y un clásico de la literatura universal. (VIAF: 184681829). ↵
- Obra de Guy du Maurier, publicada en 1909. Guy Louis Busson du Maurier DSO (Londres, 1865- Bélgica, 1915) fue un oficial del ejército y dramaturgo inglés. La novela cuenta la historia de la familia Brown bajo la invasión de su país por un poder extranjero, supuestamente Alemania. Cuando la obra fue presentada en Alemania, la tomaron como un ultraje, luego resultó ser profética y en 1940 se adaptó al cine bajo el título de Mad Men of Europe. (VIAF: 312620390). ↵
- El mariscal de campo Fitz Roy James Henry Somerset, primer barón Raglan, (1781-1855), conocido antes de 1852 como lord FitzRoy Somerset, fue un militar británico. Fue el primer comandante en jefe británico en la Guerra de Crimea (1854) y durante las Guerras Napoleónicas, Somerset sirvió como secretario militar del duque de Wellington. (VIAF: 59890228). ↵
- Isaac Albin Joseph Alexandre Valabrègue (Carpentras, 1853-París, 1931) fue un dramaturgo y filósofo francés, secretario del Théâtre des Nations (1880), colaborador de L’Illustration desde 1890, autor de varias piezas teatrales, entre ellas: L’Étude Tocasson (1901), Le Sublime Ernest (1902), Long live love (1907),
Social Education (1912). (VIAF: 73950004). ↵ - Catulle Mendès (Burdeos, 1841-Saint-Germain-en-Laye, 1909) fue un escritor francés del parnasianismo, autor prolífico de novelas, cuentos, poemas, ensayos y piezas teatrales y libretos de ópera. Entre sus obras, cabe mencionar: La première Maîtresse (1894), Gog (1896), Glatigny (drama estrenado en 1906 y del que habla Mansilla en su Página breve del 20 de abril de 1906), y los libretos de ópera Ariane (1906) y Bacchus (1909), ambos para el músico Jules Massenet. (VIAF: 34460397).↵
- Stéphane Lauzanne (1874–1958) fue un periodista francés y editor of Le Matin. Durante la Primera Guerra Mundial, Lauzanne fue un miembro del cuerpo diplomático que fue en misión hacia Estados Unidos. En 1944, luego de la liberación de Francia, Lauzanne fue sentenciado a 20 años de confinamiento por la Paris Assize Court, con los cargos de haber llevado a cabo servicios de inteligencia en favor del enemigo. (VIAF: 44429934).↵
- Le Matin fue un diario francés que se publicó entre 1884 y 1944. Para principios del siglo XX, era uno de los cuatro diarios más importantes en Francia (sus tiradas se sextuplicaron entre 1900 y 1910), con una postura moderada que lo hizo rechazar tanto el socialismo como el boulangismo (o extrema derecha). Pero luego de la Primera Guerra Mundial adoptó una postura marcadamente nacionalista y luego filo-nazi. (Extractado de VIAF: 134440052).↵
- Émile Massard (Arlon, Francia, 1857-Paris, 1932), fue un periodista y politico francés, activista socialista, colaborador de varios periodicos, editor de La Patrie y La Presse.↵
- La Patrie fue un periódico parisino conservador, bonapartista, publicado desde 1841 y hasta 1937, fundado por Auguste Lireux. Sus archivos se encuentran en Gallica. ↵
- Arthur Korn (1870, Alemania–1945, Nueva Jersey, EEUU) fue un físico, matemático e inventor alemán. Participó en la creación del fax, concretamente en la trasmisión de fotogramas o telefoto, conocido como el Belinógrafo, que está relacionado con los primeros intentos de desarrollar un sistema práctico de televisión mecánica. (VIAF: 29522544). ↵
- Creemos que se refiere a la revsita The Westminster Review, una publicación trimestral británica, establecida en 1823 como órgano oficial de los filósofos radicales. Se publicó de 1824 a 1914.↵
- El Tratado de San Stefano (3 de marzo de 1878) es el acuerdo que impuso el Imperio ruso al Imperio otomano tras su victoria en la guerra ruso-turca de 1877-1878. (VIAF: 1331148451573115970001). ↵






