Lunes 2 de Noviembre de 1909
DEL GENERAL MANSILLA
PÁGINAS BREVES
París, octubre 1° de 1909.
Notabilísimas son las páginas que ha publicado monsieur M. E. Lamy sobre el cristianismo y el socialismo verdadero.
Voy a procurar sintetizarlas.
Hablando de los católicos sociales y liberales dice, que en tanto que estos admiten la intervención del Estado como necesaria en muchos casos, la masa de los católicos es de otra opinión.
Pero se apresura a observar que si los católicos admiten la utilidad de algunas leyes sociales del Estado netamente, se oponen al socialismo.
Porque los socialistas cuentan con el Estado para realizar las transformaciones del porvenir.
Preparan la expropiación de la libertad individual en provecho de la soberanía colectiva.
Para perpetuar la obediencia en el “proletariado” perpetúan en él el caos, guardándose bien de desenredar la madeja. Es decir, que en vez de trabajar lo que es racional en pro de cada oficio, todo su afán consiste en englobar los grupos en una masa inorgánica.
Los católicos sociales, al contrario, quieren que el Estado intervenga para salvar a la multitud obrera de los cautiverios a que ha sido reducida por el Estado; y que una vez libre de esas cadenas, se gobierne a sí misma.
Quiere, en dos palabras, para que se gobierne a sí misma, devolverle la vida corporativa.
Si los católicos sociales sienten una piedad profunda por los sufrimientos materiales del hombre es porque ven en el hombre un hermano inmortal confiado por Dios mismo a su solicitud.
La caridad cristiana destiñe en sus almas y ancladas en su ley no pueden transigir, no deben transigir, no transigirán con el socialismo ateo.
Al llegar aquí extractaré, como lo vengo haciendo, un bonito pasaje en el que monsieur Lamy ajusticia el sofisma socialista de la neutralidad del Estado, observando: que los mismos hombres que para purificar las leyes de todo catolicismo invocaban la indiferencia del Estado entre sus doctrinas, reconocen hoy día al Estado el derecho de tener una doctrina; los negadores del alma dicen que está “encargado de almas”.
O, de otro modo, los que le prohibían atentar mediante una preferencia filosófica cualquiera a la independencia de los espíritus, le asignan como deber el que haga “la unidad de los espíritus”.
Si no hay en esto hipocresía ¿qué es la hipocresía?
En cuanto a la opción entre los ateos o católicos que fundan el Estado sobre doctrinas rivales, las dos tesis son indemostrables en sí mismas.
Pero de estos postulados nacen consecuencias demostrables por las cuales pueden ser juzgadas esas doctrinas rivales; y puesto que se trata de interés social, si la una es más creadora de paz, de contento y de paciencia estables, no hay qué hacer, “ella es socialmente la verdadera”.
En suma, agrego yo, para terminar: el Ateísmo es socialmente responsable del caos actual; porque pretendiendo gobernar la sociedad la disuelve, y de otro modo no podría ser porque desde el origen del mundo el orden social dura por los sacrificios obtenidos de cada hombre en ventaja común.
El individuo pasa, la sociedad subsiste; y hoy por ti mañana por mí, mas el Estado que hace profesión de ateísmo no puede realizar ese bello ideal. Es un demoledor egoísta. Morirá desesperado.
Se ignora generalmente que el nuevo soberano de la gran China acaba de resolver que se estudie la cuestión del servicio militar obligatorio y universal. Yo lo acabo de saber leyendo un estudio de Monsieur Louis Lafarge sobre las relaciones entre el Japón y aquel país.
Imitando así el Occidente la China podría formar un ejército formidable “de diez y ocho” millones de hombres, cifra fantástica.
Este proyecto, al parecer difícilmente, ejecutable si el príncipe reinante conserva largo tiempo el poder, se realizará. Está en la naturaleza de las cosas y conforme con la evolución de aquel país un tanto misterioso viene haciendo después de su guerra desastrosa con el Japón, de las intervenciones europeas que se siguieran y de la lucha tremenda entre Rusia y el imperio del Sol Levante.
No ignora el Japón el movimiento chino y querría ponerle trabas si no puede entenderse con Pekín. Pero me parece que se hace ilusiones porque el espíritu público de los cuatrocientos millones de chinos no permite una conquista durable de su país, sobre todo por un pueblo cuyos recursos financieros están agotados, que no tiene tesoro de guerra y, que, por consiguiente, no podría sostener una lucha de mucho tiempo sino con dinero prestado por el extranjero, el que, por otra parte, ha comenzado a dudar del Japón en vista de su soberbia mal disimulada.
Tal es la situación real de las cosas. Los estadistas que las vean bajo diferente aspecto se equivocarán, si hay en efecto un peligro amarillo que conjurar. Entretanto el chino se disemina, viaja, estudia, y para observar mejor cuelga su traje telar y se viste como dicen a la francesa.
El ministro inglés Churchill me saca de un error.
¡Qué novedad!
Siempre estuve creyendo que la mayor parte del té que se consume en el mundo venía de la gran China ¿Y ustedes?
El té importado el año pasado en solo el Reino Unido representa el peso de 323.469.333 libras y procede de los países siguientes:
India, 172.822.957; Ceylán, libras 108.659.121; China, 22.068.966; Java, 13.514.081; otros países, libras 6.404.208.
El valor es de 10.734.415 millones de libras esterlinas.
Un “solo” anarquista y más vale así.
Me refiero a la última gran reunión o mitin contra la guerra, en la que los delegados de las C. G. T. extranjeros se han abstenido de predicar en sus discursos la insurrección frente al enemigo, dejándoles ese cuidado a los franceses.
Solo un delegado italiano, de apellido Tedeschi les hizo coro, decían.
Pues resulta que no. Dicho delegado explica hoy día que, poco habituado al francés, se había expresado mal dando margen a que sus palabras no fueran bien interpretadas.
“Yo no he querido, escribe, aconsejar a los proletarios que se subleven en caso de guerra. He querido únicamente indicar que el temor que tienen todos los gobiernos de que el hecho se produzca era una garantía de paz”.
Por consiguiente, hasta la misma excepción desaparece.
Y con un palmo de narices se quedan los anarquistas franceses.
He leído, escribe Waverley en su estudio tan instructivo sobre “La Inglaterra desconocida”, he leído que lord Curzon presentará un bill para que se cree una embajada cerca del Vaticano y que lo apoya el obispo de Exeter, par espiritual protestante, y aquí cuadra, continúa, una sumaria explicación.
La cámara alta se llama Cámara de los Lores y no Cámara de los Pares. La Cámara de los Pares era francesa. Para ser par, “peer”, es menester formar parte del “peerage”, es decir, ser par de nacimiento o por ennoblecimiento: los prelados de la “Church of England”, que se sientan en los Lores, no lo hacen sino en virtud de sus dignidades eclesiásticas; no son ennoblecidos, no son Lores, no son Pares.
Observaré también que el obispo de Exeter pertenece a la iglesia establecida en Inglaterra y no se dice “protestante”. Los primeros protestantes fueron los partidarios de Lutero, que “protestó” contra el decreto de la segunda dieta de Spiro en 1529. El nombre fue en seguida adoptado por todas las iglesias que se separaron de Roma, ya fueran episcopales o presbiterianas; pero después del “Oxford Movement”, conocido primero bajo el nombre de “Tractarcanismo” en la “Church of England”, el nombre de protestante ha dejado de ser aplicado a esta iglesia en la que solo sirve para designar la “Low Church” en oposición a la “High of England”. Está oficialmente definida: “es la parte pura y reformada de la santa iglesia católica del Cristo, establecida en este reino”.
No existe ya en realidad sino en Inglaterra y en el Principiado de Gales; las iglesias anglicanas de Escocia e Irlanda, habiendo sido “desestablecidas” la primera en 1690 la segunda en 1871 a consecuencia del acta de 1869.
La ciencia moderna está llena de recursos, agregaré yo a lo epilogado.
Espero, pues, que ella permitirá el día menos pensado que se descubra “terra ignota” en esta Inglaterra, tan inteligible en ciertos sentidos: los comerciales, por ejemplo, y tan complicada en otros, verbigracia los referentes a su organización político-religiosa su psicología trascendental.
En cuanto a la Irlanda, un hecho muestra mejor que todos los discursos su sentimiento católico intenso.
La Convención de Kilsrush eligió en agosto como candidato a Mr. A. Lynch, el comandante de la brigada irlandesa que combatió contra los ingleses en el Transvaal al lado de los boers.
No es el primer miembro de los Comunes que se ha hallado en este caso.
El famoso O’Brien[1], condenado a muerte por alta traición entró a la cámara quand méme. “El Coronel”, a secas, como lo llaman los irlandeses a Lynch, está en la misma senda. La popularidad y el sufragio libre es una ganzúa ingeniosa que abre las cerraduras mejor forjadas.
Por otra parte, y es una de sus virtudes, el pueblo inglés no es rencoroso. Si no olvida se adapta que hoy no es ayer como decía Carlyle[2].
Sea lo que sea de las múltiples “Pannes” del “Zeppelin*” alemán, del desastre del “Nulli Secundus”, del chasco definitivo del “Patrie”, del fiasco análogo del “Clement Bayard”, del accidente del “Republique”, una vez más queda demostrada la fragilidad de los dirigibles.
Todos los espectadores, se cuentan por millares, concuerdan, su impresión es la misma: es más fácil remontarse mil metros que mantenerse en el aire y evolucionar. El enemigo no son los motores imperfectos, ni el petróleo que puede ser insuficiente; son los diversos e inesperados fenómenos meteorológicos, el viento sobre todo.
Hay entonces que esperar unos cuantos años antes de cantar definitivamente victoria.
El decano de los aeronautas, Nadar[3] (padre del fotógrafo de la Rue de la Paix), tiene ya noventa años, decía los otros días cuando voló un dirigible sobre la Bolsa de París: “¿Qué prueba esto? Sencillamente que el viento ha sido favorable”.
Hay que esperar con confianza; el ingenio del hombre es admirable. Pero hay que esperar…
Se ha celebrado el 12 de septiembre, por iniciativa de un grupo prominente de franceses, el segundo centenario de la batalla de Malplaquet[4], en la que el II de dicho mes en 1700 la Inglaterra, el Austria y la Holanda derrotaron las fuerzas de Luis XIV.
El generalísimo de los ejércitos unidos era el duque de Marlborough[5], y el del ejército francés, el mariscal de Villars[6].
Se ha erigido con este motivo, en el campo de Malplaquet, un monumento cuyo escultor es uno de los más notables del Norte de Francia, monsieur Theunissen[7], rememorando la estéril valentía de los soldados franceses.
Y en la iglesia de Malplaquet se ha puesto una gran chapa de mármol con los nombres de los oficiales que murieron durante la batalla, pronunciando un discurso “in memoriam” monsieur Melchior de Vogue* de la Academia Francesa, como todo lo suyo notabilísimo.
Dada la noticia esta ¿saben ustedes, lectores míos, en lo que estoy pensando?
No es muy fácil caer en cuenta.
Estoy pensando, primero en una anécdota histórica que una vez más pone en evidencia aquello de que “pequeñas causas producen grandes efectos”.
El ejército francés acababa de ser hecho pedazos, en el mencionado suelo de Malplaquet, precisamente en los momentos en que una contienda femenil estallaba entre Lady Masham[8] y la duquesa de Malborough[9] deteniendo así el empuje de las armas victoriosas de los aliados.
En un momento de despecho, la Duquesa dejó caer un vaso de agua sobre el vestido de su rival, boyante entonces en la corte de la reina Ana[10], presente al ultraje.
La reina lo habría pronto olvidado, pero el mismo día la Duquesa osó negarle un par de guantes bordados primorosamente que le gustaban muchísimo.
Ofendida la reina, la duquesa cayó en desgracia y al duque le quitaron el mando del ejército de donde resultó un tratado clandestino con Francia, separadamente, y que el rey Sol, como le llamaban, se salvara, digamos, en una tabla.
Lo segundo, en que estoy pensando, es que Malplaquet y Waterloo[11], para citar solo dos grandes derrotas terrestres francesas, no han sido un obstáculo para que el año de gracia del Señor 1908, se den la mano y se abracen cordialmente los dos rivales históricos.
Vese, pues, que nada definitivo humanamente hablando, acontece bajo el sol y que no hacen buena política los que, en vez de procurar acercar y acercar pueblos vecinos (pueden ustedes leer Argentina y Brasil), no pierden ocasión de agriar al uno o al otro, estando dale que dale empeñados en formar nubes tormentosas, en vez de aclarar y despejar las nieblas de inútiles polémicas y prejuicios.
Lo tercero, y lo último, en que estoy pensando – “doux souvenir de l’enfance![12]”– en cuando era chico.
¡Imagínense ustedes! Hace rato.
Los que vivan, harán memoria de que entonces cantábamos:
“Mambrú se fue a la guerra
No sé cuándo vendrá
Si vendrá para la Pascua
O para la Trinidad”.
Mambrú era Malborough.
Que no vuelva nunca jamás si ha de ser para seguir guerreando por litorales acuáticos que no dan ni quitan importancia ni poderío.
O por pedazos de tierra donde el caucho se acabará antes que pasen las fiebres palúdicas y ante el espectáculo del desierto imponente, inmenso, inacabable, clamando población.
O por fantásticas especulaciones de ingenios falaces, soñando con una hegemonía continental.
Y todo ello, allí, donde sin excepción de denominaciones y orígenes coloniales, la libertad en la democracia, en el derecho, en la dignidad humana, en la justicia justa y en la probidad política, sin reproche, no alcanzan todavía ni unos ni otros, queriéndolo muchas veces, a que el sufragio popular, con juego limpio, nos dé la gran sorpresa de un alcalde de vara alta elegido como Dios manda.
- William Smith O’Brien (Liam Mac Gabhann Ó Briain), (1803 -1864) fue un miembro del Parlamento nacionalista irlandés (MP) y líder del movimiento Young IrelandTambién alentó el uso del idioma irlandés. Fue declarado culpable de sedición por su parte en la Rebelión Joven de Irlanda de 1848, pero su sentencia de muerte fue conmutada por deportación a la Tierra de Van Diemen. En 1854, fue liberado bajo la condición de exiliado de Irlanda, y vivió en Bruselas durante dos años. En 1856, O’Brien fue indultado y regresó a Irlanda, pero nunca más estuvo activo en la política. (VIAF: 42747669). ↵
- Thomas Carlyle (Ecclefechan, Escocia, 1795-Londres, 1881) fue un filósofo, historiador y ensayista escocés. Entre sus obras, se destacan: The French Revolution: A History (1837), On Heroes and Hero Worship and the Heroic in History (1841) y Past and Present (1843). (VIAF: 39390702).↵
- Gaspard-Félix Tournachon (París, 1820-París, 1910), más conocido como “Nadar”, fue un fotógrafo, periodista, ilustrador, caricaturista y aeronauta francés. A Nadar se deben las primeras fotografías aéreas de la historia en el año 1858,1 realizadas con una cámara fotográfica desde un globo aerostático. (VIAF: 84808952). ↵
- La batalla de Malplaquet se libró el 11 de septiembre de 1709 en el marco de la guerra de sucesión española, en la actual población de Taisnières-sur-Hon. Tropas de Francia fueron vencidas por las de la Alianza —compuesta por Austria, Inglaterra y Holanda— al mando del Duque de Marlborough y el Príncipe Eugenio de Saboya. (Extractado de la Enciclopedia Británica: https://acortar.link/eK2VKi). ↵
- John Churchill, I duque de Marlborough, (Devonshire, 1650-Windsor Lodge, 1722) fue un soldado, estadista y político inglés cuya carrera abarcó el reinado de cinco monarcas ingleses, entre mediados del siglo XVII y principios del siglo XVIII. Se distinguió como general en la guerra de sucesión española. La célebre canción popular Mambrú se fue a la guerra procede de una deformación de la fonética de su título ducal. (VIAF: 29153). ↵
- Villars, Luis Héctor. Marqués y Duque de (1653-1734) fue un general francés, mariscal de Francia. Desde 1705 a 1707 hizo frente a Marlborough, pero fue vencido en Malplaquet. Dejó unas Memorias. ↵
- Podría tratarse de Corneille Henri Theunissen (1863-1918), escultor francés, o bien de su hermano, Paul Ludovic Theunissen (1873-1931), igualmente renombrado escultor. (VIAF: 95950646). ↵
- Damaris Cudworth Masham (1659–1708) fue una escritora, filósofa y teóloga inglesa de corte protofeminista y defensora de la educación de las mujeres. Sus obras más importantes son: Un discurso acerca del amor de Dios (1696) y Pensamientos ocasionales en referencia a una vida cristiana o virtuosa (1705). (VIAF: 19926890). ↵
- Sarah Churchill, duquesa de Marlborough, (1660-1744) fue una cortesana inglesa que llegó a ser una de las mujeres más influyentes de su tiempo gracias a su estrecha amistad con la Reina Ana de Gran Bretaña, casada cuarenta años con el General John Churchill, I duque de Marlborough. (VIAF: 64084319). ↵
- Ana Estuardo (Londres, 1665-Londres, 1714) fue reina de Inglaterra, Escocia e Irlanda desde 1702 y de Gran Bretaña e Irlanda desde 1707 (fecha en la cual Inglaterra y Escocia se unen en un solo reino), hasta su muerte. Es por esto por lo que Ana se convirtió en la primera soberana de Gran Bretaña. Fue la última soberana británica de la casa de los Estuardo. (VIAF: 805714). ↵
- La batalla de Waterloo tuvo lugar el 18 de junio de 1815 en las proximidades de Waterloo, una población de la actual Bélgica situada a unos veinte kilómetros al sur de Bruselas. En dicha batalla se enfrentó el ejército francés, comandado por el emperador Napoleón Bonaparte, contra las tropas británicas, neerlandesas y alemanas, dirigidas por el duque de Wellington, y el ejército prusiano del mariscal de campo Gebhard von Blücher. (Extractado de Gemeinsame Normdatei: https://d-nb.info/gnd/4189312-8). ↵
- ¡Dulce recuerdo de la infancia!↵






