Lunes 20 de Febrero de 1911
DEL GENERAL MANSILLA
PÁGINAS BREVES
París, enero.
Esto lleva entrelíneas el título de “oiga todo ciudadano argentino” teniendo como tenemos servicio militar obligatorio.
Lord Roberts[1] ha pronunciado un gran discurso sobre el perfeccionamiento del tiro de fusil y entre otras cosas notables llamó la atención del pueblo inglés hacia lo que pasó cuando la guerra del Transvaal, diciendo que el fusil es inútil cuando no se sabe manejarlo debidamente.
De modo que así como en las escuelas se enseña a leer y escribir, también debiera enseñarse a tirar al blanco.
Mi querido y estimado amigo Carlos M. Urien[2], sustancial escritor, ha errado su vocación.
Debió optar por la espada. Sería ahora teniente general y la crónica militar argentina contaría en sus anales páginas vividas, como dicen los franceses.
Su reciente trabajo, ¡y cuánto le agradezco la fineza del amable envío!
Me estoy refiriendo a La carga de Junín[3].
La brillante conferencia me ha electrizado, a tal punto que he visto a esos bravos, sintiendo el piafar estridente de los corceles impetuosos.
La carga de Balaclava, tan mortífera es la evocación épica de mi espíritu en este momento. Veo sangre luminosa y una aureola de gloria cubre la frente de Suarez. ¡Viva la patria!
Carlos M. Urien debiera ser profesor de historia militar. Tiene, entre otras condiciones, para dictar una cátedra con elocuencia, el entusiasmo de todo lo que hay de grande y de fuerte en el alma del soldado, llena a la vez de misteriosas ternuras.
A los unos los elogian en vida. No lo necesitan mayormente. A los otros después de sus días. Es decir, el destiempo y compulsando lo uno y lo otro con serena y filosófica imparcialidad, resulta una mistificación para los contemporáneos o una impostura para la posteridad.
Es un teorema interesante y curioso de psicología social y política, que hace meditar sobre el porqué de los juicios humanos en determinadas circunstancias.
Estoy pensando en el verso de Virgilio:
“Feliz el que puede descubrir la causa de las cosas…”[4].
Mientras ustedes disputan sobre si son galgos o son podencos, ¿qué hago yo lejos, tan lejos del teatro de la acción? ¿Me lo creerán ustedes? Creo que sí: hago votos porque todos acierten, gobernantes y gobernados, y, pensando siempre en lo mismo, en la tierra, reviso acá y allá a ver si algo encuentro que fije un momento útilmente la atención de mis lectores indulgentes.
Lo último que he descubierto (no hay que asombrarse, no es el movimiento perpetuo) helo aquí, y ojo a los coleccionistas adinerados, que no reparan mayormente en el precio. Ya tenemos algunos en Buenos Aires. Oigan lo que escribe el New York Herald[5] de París:
“Dentro de poco ni con pinturas falsas, más o menos parecidas a los originales, será posible satisfacer la voracidad de los que quieren formar una galería. Un prolijo investigador ha hecho una estadística curiosa y de ella resulta palmariamente demostrado, citaremos un solo maestro, que “Corot” lo menos que anda por ahí falsificado puede computarse en unos 60.000, y todos los dueños juran que el suyo es el auténtico y que el del vecino es falso, aunque lo haya pagado saladito”.
Vaya usted a probarle al que ha pagado mil esterlinas por una copia que se lo han fumado. Más fácil es andar sin riesgo en aeroplano.
Si un buen título es un antecedente favorable, y generalmente lo es, no me cabe duda de que el libro de Eduardo Acevedo Díaz (hijo), Los nuestros[6], que acabo de recibir, ha de contener páginas excelentes.
Leeré, pues, y uno de estos días allá irá sin lisonja mi parecer literario.
Entre los hombres de opiniones políticas contrarias puede haber un punto de contacto íntimo: el saber científico. Para citar solo un caso y nuestro recordaré el eminente cordobés Vélez Sarsfield[7] y al oriental Acevedo, notables juristas, ambos amigos personales.
El Daily Mail* ha analizado la composición del nuevo parlamento inglés y da la lista que sigue los gremios que están representados en él: 81 abogados, 65 oficiales, 44 estancieros, 29 negociantes, 26 periodistas, 25 secretarios y otros miembros de comisiones de “trade-unions”, 14 propietarios de diarios, 12 armadores 12 hacendados, 11 directores de compañías, 10 banqueros, 9 agricultores, 3 cerveceros, 1 destilador, 1 fabricante de bizcochos, “1 carnicero”, 5 médicos, 1 oculista y 1 sastre…
Ya que es cosa convenida decir que el tiempo pasa, cuando los que pasan como sombras somos nosotros, me despido de ustedes deseándoles para 1911 lo que el poeta ha escrito Le Ore di Raffaelo.
Per ogni ora che passa un “ricordo”
Per ogni ora che batte una “felicitá”
Per ogni ora che viene una “speranza”[8]
Y hasta mi próxima. ¡Salud y alegría!, con mucho trigo y buenos inmigrantes, que en cuanto a lo demás, con la paciencia se gana el cielo.
Lucio V. Mansilla
P.D.: Me complazco en decirle al ilustrado y laborioso profesor Tomás Amadeo[9], que su publicación Sobre un museo social[10], está en mi poder. ¡Gracias! Pero el frío boreal de la estación me tiene acoquinado.
- Frederick Sleigh Roberts, primer conde Roberts de Kandahar (Cawnpore, India, 1832-Saint-Omer, Francia, 1914), mariscal de campo británico, fue uno de los más hábiles estrategas de la Era Victoriana. Participó en la Segunda guerra anglo-afgana (1878-1880) y en la Guerra anglo-bóer (1899-1902). Fue además el último comandante en jefe de las Fuerzas británicas hasta la abolición del cargo en 1904. (VIAF: 122217296).↵
- Carlos María Urien (Buenos Aires, 1855-Buenos Aires, 1921) fue un abogado e historiador argentino, autor de numerosas obras, entre ellas: Esteban Echeverría, 1905; Geografía Argentina, en colaboración con E. Colombo, 1905; Juan Facundo Quiroga, 1907; La carga de Junín, 1909; La República Argentina en 1910, en colaboración con E. Colombo; Apuntes sobre la vida y obras del doctor Juan María Gutiérrez, 1909; La victoria de Maipú, 1911; La soberana Asamblea general Constituyente de 1813, 1913; Independencia de Méjico, 1913; Impresiones y recuerdos: el general Lucio V. Mansilla, 1914. (VIAF: 279190567). ↵
- Urien, Carlos María. Caballería argentina: la carga de Junín: conferencia dada en los salones del Círculo Militar Argentino la noche del 16 de octubre de 1909. Buenos Aires: Compañía General de Fósforos, 1909.↵
- “¡Feliz el que ha llegado a conocer las causas de las cosas! El conocimiento y la sabiduría, nos permiten poder vivir una vida mucho más plena”. ↵
- El New York Herald fue un periódico de orientación demócrata, gran circulación en la ciudad de Nueva York entre 1835 y 1924. El primer ejemplar apareció en 1835, publicado por James Gordon Bennett. (VIAF: 186438588). ↵
- Acevedo Díaz, Eduardo. Los nuestros. Buenos Aires: Martín García, 1910.↵
- Dámaso Simón Dalmacio Vélez Sarsfield (Amboy, 1800-Buenos Aires, 1875) fue un abogado y político argentino, autor del Código Civil de Argentina de 1869, vigente hasta 2015. (Extractado del sitio de la Universidad Nacional de Río Cuarto. En línea: https://www.unrc.edu.ar/unrc/n_comp.cdc?nota=23774). (VIAF: 76700076). ↵
- Por cada hora que pasa un “recuerdo” / Por cada hora que late una “felicidad”/ Por cada hora que llega una “esperanza”. ↵
- Tomás Aurelio Amadeo (Dolores, Buenos Aires 1880 – Buenos Aires 1950) fue un jurista y especialista de temas agrarios argentino. Ejerció funciones académicas, profesionales y políticas en instituciones públicas y privadas. En 1911 fue fundador del Museo Social Argentino, siendo su presidente desde 1927. El mismo buscaba estudiar los problemas sociales de la Argentina y proponer soluciones. Para su creación se inspiró en el “Musée Social de Paris”. (VIAF: 229025022). ↵
- Creemos que se refiere al libro Museo social de Buenos Aires: fundamentos y anteproyecto. Buenos Aires: Coni, 1910.↵






