¡Bienvenidos a la tierra de Parménides y de Zenón! En cierto sentido, quien visita las excavaciones de Elea-Velia necesita este opúsculo porque la referencia a aquellos dos antiguos y geniales pensadores es un ingrediente constitutivo de la visita.
De hecho, las excavaciones son interesantes por sí mismas, pero su interés se multiplica si el visitante tiene forma de refrescar las ideas sobre estos dos grandes intelectuales que honraron aquellas tierras, comúnmente etiquetados como “filósofos”.
En efecto, la referencia a Parménides y Zenón es portadora de un extraordinario valor añadido, como saben los numerosos amantes de los estudios filosóficos que se dirigen a Elea casi en peregrinación. La antigua Elea cuenta con solo dos personalidades destacadas, ¡pero qué personalidades! Sin embargo, se puede decir que, a pesar de la alta reputación de la cual gozan desde siempre, no son conocidos lo suficiente y que muchos tienen una idea reducida sobre ellos dos: los han empequeñecido. De hecho, son todavía más grandes y más creativos de lo que comúnmente se piensa.
Así, este pequeño libro nos acompaña en el descubrimiento no de un mundo, sino de dos mundos: el mundo mental de Parménides, con sus memorables descubrimientos en campos muy diversos; y el mundo mental de Zenón, que incluye un avance de primer orden en los modos de comunicar. Son cosas que vale la pena comprender bien y estas páginas fueron escritas para permitir que todos lo hagan, incluso quien “no es del palo” o quien no tiene ninguna familiaridad con los presocráticos, con la filosofía y con muchas otras cosas.
Si se pospone el viaje al sitio arqueológico y la visita se vuelve virtual, esta es igualmente valiosa gracias a la posibilidad de aprender sobre estos dos personajes de una manera distinta a la que habitualmente son representados. Asimismo, para quien logra hacerse una idea sobre ellos, la visita a los restos de la antigua Elea es mucho, mucho más significativa que para aquel que de ellos conoce solamente el nombre. Ahora, gentil amiga, gentil amigo, buena visita, por más virtual o efectiva que sea.
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Llegados a este punto, me serviría otro minuto de atención. Ya dije que este es un pequeño libro, pero un pequeño libro sui generis porque no cuenta la historia habitual, sino todo lo contrario. ¿En qué sentido? Es justo explicarse mejor y precisamente ahora intentaré hacerlo.
Cuando se habla de algo grande en un pequeño libro, por ejemplo, un librito sobre Napoleón o Einstein, normalmente el pequeño libro ofrece algunas cosas nuevas, pero sustancialmente termina contando la historia habitual de forma simplificada. Es difícil que un pequeño libro haga más que eso. “No se puede pretender más”, se dice. ¿Estamos de acuerdo hasta aquí?
También el presente volumen sobre Parménides y Zenón “respeta las reglas” porque ofrece una exposición clara, coloquial, no profesoral. Hice lo posible por hacerme entender bien y no meter a nadie en un lío. Sin embargo, al mismo tiempo, este es a su modo un libro profesional porque la imagen que da de Parménides y Zenón es el resultado de investigaciones de vanguardia y es innovadora a tal punto que llega a sorprender. Por lo tanto, aquí encontrarán un Parménides que se asemeja poquísimo al habitual Parménides de los libros de filosofía y un Zenón que extrañamente no sabe qué hacer con la matemática.
¿Un Parménides y un Zenón de fantasía, quizás? ¡No realmente! El hecho es que la imagen tradicional de estos dos autores –en verdad, no diferente de la de muchos otros presocráticos– se enyesó, si es que no se momificó. Por esta razón, desde hace tiempo, la atención está puesta solo sobre pocos detalles, los habituales, y sus fisonomías fueron desgastadas espantosamente. Quizás algún profesor estaría dispuesto a negarlo, pero, como se dice, es fácil hablar sobre lo que ya está dicho.
Muchos ignoran que sobre estos y otros autores se derramó –o se está derramando– una especie de potente tsunami. De hecho, hay indagaciones muy recientes, en buena parte de esta última década, que muestran aspectos nuevos e incluso impensados de los dos antiguos maestros. Yo mismo contribuí un poco a levantar el velo sobre eso que habitualmente se calla y, a medida que se aventuren en la lectura del segundo y del tercer capítulos, no tardarán en notar que aparecen numerosas e importantes innovaciones. Por otro lado, al final del libro hay una sección titulada “Para saber más” y allí el que quiera puede dar un paso más, arrimándose a estudios un poco o mucho más exigentes. Repito, se encuentra en marcha una formidable renovación de los estudios sobre el tema y es por esto que el identikit de los dos maestros de Elea ya no es el mismo.
A través de estas páginas, hay una enérgica reconsideración de eso que se ha dicho siempre y una tentativa de responder “en serio” a las siguientes preguntas: ¿Quién fue Parménides? ¿Por qué aún se habla tanto de él? ¿Y qué pensar de Zenón? ¿No debería ser solo una vieja cuestión, una de 2.500 años de antigüedad? Se hizo un serio esfuerzo para ayudar a entender cómo estos antiguos intelectuales construyeron sus razonamientos. No me limité a decir “Zenón dijo que Aquiles no es capaz de alcanzar la tortuga”, o bien “Parménides dijo que el ser es incompatible con el no-ser”, sino que intenté indagar y comprender bien para ver si el razonamiento de Parménides se sigue o para ver cómo hace Zenón para persuadirnos.
Por todas estas razones, el volumen que ahora se presenta se asemeja solo superficialmente a uno publicado exactamente hace diez años y que tiene casi el mismo título, I sophoí di Elea: Parmenide e Zenone. Este último presenta una diferencia: salió cuando el tsunami mencionado anteriormente no había aún manifestado su fuerza. Si decidí reescribirlo ahora, es porque “todo” cambió desde entonces. Disculpen la comparación, pero es como cuando fue reabierta la Capilla Sixtina después de las restauraciones y nos apareció un Miguel Ángel sorprendentemente diferente, tras lo cual todos anduvimos en busca de fotos con los colores ya no más ahumados por las velas durante siglos. Por lo tanto, lo que se ofrece aquí no es una serie de diapositivas, sino una serie de razonamientos, observaciones, problemas y soluciones.
En consecuencia, también la visita a las excavaciones tiene ahora un sabor diferente porque la asociamos a dos personajes que, desde significativos puntos de vista, no son más aquellos de antes. Espero que le tomen el gusto.






