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Introducción

Carmen Chinas, Christine Hatzky, Sebastián Martínez Fernández y Joachim Michael

Paz y estudios de paz

A diferencia de la violencia, a la que solemos reconocer por sus efectos, la paz no es fácilmente identificable. El concepto mismo resulta difícil de definir, pues a él están asociados diversas ideas, imaginarios, fenómenos y experiencias. La paz no es un estado al que nos lleve el proceso histórico como destino y en el que la humanidad hubiera logrado erradicar la violencia de modo progresivo. Como consecuencia, habría que asumir que no se puede eliminar la violencia de manera definitiva. En este caso, la paz se entendería como un esfuerzo constante e interminable que consiste en resistir las presiones y tentaciones de la violencia. Desde la segunda mitad del siglo XX, los denominados estudios de paz han intentado aproximarse a la problemática que representa el pensar la paz asumiendo su complejidad. Si bien el interés científico por la paz se puede encontrar desde la Primera Guerra Mundial, como tales los estudios de paz se configuran a partir de la década de 1950. Estos apuntan, en general, al estudio de la violencia con énfasis en la promoción de la paz y la resolución pacífica de conflictos, así como por su carácter interdisciplinario, hacen confluir diversas áreas de las ciencias sociales y las humanidades (Checa Hidalgo, 2014).

Resulta difícil en una introducción hacer una revisión exhaustiva de la historia de los estudios de paz, pero parece necesario mencionar algunas conceptualizaciones y autores fundamentales del área. Un aporte esencial ha sido el desarrollado por Johan Galtung, quien propuso, en la década de 1960, un concepto de paz que intenta ir más allá de la paz entendida como la ausencia de violencia física o de un conflicto armado. A partir de la distinción entre dos clases de violencia,[1] a saber, la violencia directa y la violencia indirecta o estructural, el sociólogo noruego propone la “paz positiva”, que consiste en la ausencia de la violencia estructural, esto es, la superación de condiciones de desigualdad, exclusión y explotación que impiden la integración social y que motivan conflictos intrasocietales (Galtung, 1964). Para Galtung no sería suficiente con la ausencia de la violencia directa (e.g., las amenazas a la integridad física de los individuos) para lograr la paz; resultaría necesario, además, modificar los aspectos estructurales que la propician (regímenes no democráticos, desigualdad en la distribución de la riqueza, entre otros).

En la línea de la promoción de la resolución pacífica de conflictos, cuestión central para los estudios de paz, Galtung añadirá a su teoría de la paz la metodología denominada Transcend, inspirada en aspectos pacifistas de religiones como el budismo y el hinduismo. El método presenta una categorización de los conflictos a partir de su intensidad y propone una serie de mecanismos (identificación del conflicto, de las partes involucradas, diálogo, etc.) que conllevan su resolución por medios que eviten la violencia (Galtung, 2004; Battistessa, 2018). En este caso, a través de una racionalización de los elementos de la disputa y una voluntad de deliberación no violenta, se llegará a la finalización del conflicto en términos de paz.

En un sentido similar, pero con énfasis en el carácter procesual de la paz, el investigador español Francisco A. Muñoz propuso, durante la primera década del siglo XXI, el concepto de “paz imperfecta” para referir a la paz como un constante proceso inacabado que prioriza la acción permanente como forma de lucha contra la violencia (Muñoz, 2001). La noción de “paz imperfecta” enfatiza el carácter inmanente de la paz, intentando despojarla de cualquier característica utópica, poniendo de relieve que, incluso en los contextos donde la violencia parece total, las iniciativas de paz existen y tienen consecuencias.[2] Muñoz destaca que sociedades caracterizadas por altos niveles de violencia son, a la vez, lugares donde las luchas por formas de convivencia pacífica tienen un lugar y rol importantes.

En un recorrido histórico-conceptual sobre los estudios por la paz es importante destacar un término surgido del contexto latinoamericano, a saber, el de “firmeza permanente”. Usado por el teólogo de la liberación brasileño Leonardo Boff, el concepto hace referencia a una lucha no violenta por la paz en el subcontinente. Se trata de una “no-violencia activa” que desarrolla una “poderosa mística” en la medida en que se basa en los valores de la verdad, de la justicia y del amor como principios ontológicos. La paz, en este sentido, equivale a una “persistencia incesante”. Según el teólogo, una sociedad violenta solo se cambia si las personas cambian y se guían por la ontología arriba referida. Para Boff, el grupo social que promueve este proceso son “los pobres” ya que su lucha por la liberación tiene la fuerza de transformar la historia. Recordando la “pedagogía de la liberación” de Paulo Freire, el teólogo, sin embargo, enfatiza que solo se supera la opresión si se elimina el opresor dentro de uno mismo y si uno no se convierte en otro opresor en un momento oportuno. Paz, en esta perspectiva, corresponde a una libertad colectiva que se funda en la solidaridad y el repudio de la venganza y de la dominación del otro (Boff, 2004, pp. viii-x).[3] De esa forma, la firmeza permanente da relevancia a los movimientos por la paz de los desposeídos y pone énfasis en la fe en que sus comunidades pueden ser reconstruidas por el amor, y en el incansable esfuerzo de una lucha activa por la justicia y la reparación en forma pacífica.

En ese mismo sentido, la idea de la “paz transformadora” (Ramos Muslera, 2015) es aquella que compromete e implica un accionar comunitario; se entiende como un constructo en permanente transformación que se desarrolla cuando se logran implementar modelos de vida en las familias, comunidades, sociedad y en los sistemas políticos que faciliten el desarrollo integral de las potencialidades humanas del conjunto de la población. Desde esta idea se articularían la dimensión personal, social, estructural y ambiental para construir una sociedad equitativa, incluyente y dialogante, así como un sistema político y económico que se encuentre en armonía con la naturaleza y propicie el beneficio de todas las personas. Desde la perspectiva de paz transformadora, esta se concibe

como un proceso vivo y activo, de naturaleza práxica, construido y transformado permanentemente por los propios seres humanos en su acción relacional-convivencial (…) modelos de buen vivir, lo cual, lleva implícita las relaciones de cuidado y respeto entre los seres humanos, los seres vivos y la naturaleza en su conjunto (Ramos, 2015, pp. 63- 67).

Entonces, se puede asumir que el concepto de paz en América Latina está caracterizado por cuestiones de etnia, género, clase social, identidad sexual y su análisis debe contener todas esas dimensiones. Así, se debe entender la paz como un concepto histórico no acabado y en diferentes estados de desarrollo en las sociedades latinoamericanas, sin comprender ese desarrollo como un progreso lineal, sino con avances y retrocesos, en términos de ruptura y continuidad.

En definitiva, no hay duda de que la paz y la dificultad que representa la disminución de la violencia son relevantes, en tanto resulta una exigencia general de las sociedades contemporáneas, particularmente en América Latina. En esta problemática se cruzan cuestiones económicas, políticas, culturales, deseos individuales y colectivos. Como hemos visto, los estudios de paz toman en consideración esta cuestión y salen del ámbito meramente especulativo y científico, intentando analizar y elaborar mecanismos y metodologías prácticas que permitan alcanzar la paz (Checa Hidalgo, 2014). Asimismo, intentan comprender que la reducción de la violencia y la resolución pacífica de conflictos no se da siempre de forma espontánea y definitiva, sino que suele ser el resultado de una búsqueda permanente y un esfuerzo activo constante.

La paz en América Latina

Según el Global Peace Index de 2021, salvo Europa Occidental, parte de Asia y Oceanía y muy pocas excepciones en África y América, la gran parte de los países del mundo se encuentran en niveles bajos o muy bajos en la escala de paz. El índice, realizado por el Institute for Economics and Peace, se basa en indicadores relacionados con la tasa de homicidios, criminalidad y seguridad, estabilidad social y política, conflictos armados internos y externos, la militarización y la seguridad social (Institute for Economics & Peace, 2021).

En América Latina, si bien la región en general se encuentra en niveles bajos de paz, países como México, el Salvador, Nicaragua, Colombia y Venezuela destacan por sus altos niveles de violencia. Esto, como es bien sabido, puede deberse a diversos factores: formas de violencia estatal, el control ineficaz de la violencia por parte de los agentes del Estado y la complicidad de estos últimos con organizaciones criminales. A esto se suman desigualdad social y de género, la inequidad en la distribución de la riqueza asociada a un libre mercado desregulado, los altos niveles de marginación social, todos elementos que generan condiciones para la resolución de conflictos y la consecución de objetivos personales por medios violentos. A diferencia de otras regiones con altos índices de violencia como África y parte de Oriente Medio, donde las confrontaciones armadas inciden directamente en dichos índices, las tasas de violencia en América Latina parecen tener su fundamento, principalmente, en las condiciones y conflictos intrasocietales.

La antropóloga argentina Rita Segato, a propósito de la violencia de género en Argentina y la ausencia de políticas estatales eficaces contra esta, afirmó en una entrevista en 2014 que “es indispensable liberarnos de nuestra fe cívica y comenzar a sospechar de la capacidad del Estado y de las organizaciones supraestatales para proteger a las personas” (Segato, 2014). En este mismo sentido, Segato evidencia la distancia entre el deber formal de los Estados modernos y su inefectividad de facto, toda vez que declara en igualdad de condiciones a las y los ciudadanos de diferentes jerarquías sociales “aunque todas las prácticas y los hábitos cognitivos más profundos indiquen lo contrario” (Segato, 2003, p. 256). En sociedades donde la igualdad de género, la igualdad ante la ley y las condiciones para una vida digna no están garantizadas, el terreno para la violencia es fértil.

Resulta evidente que los Estados latinoamericanos y sus instituciones muchas veces fracasan en su responsabilidad de garantizar a las y los ciudadanos, cuando no la paz, al menos una vida donde la violencia (la muerte, la violación, la pobreza) no sea una amenaza constante y persistente. Ahora bien, esto no es solo un problema de las instituciones y quienes ocupan sus cargos. En una región donde mayoritariamente impera la democracia liberal, la persistencia de la violencia es señal de que no basta la democracia como sistema político formal para garantizar la convivencia pacífica si esta no va acompañada de un Estado de derecho, de igualdad jurídica, seguridad social, educación, protección e integración de las minorías. En otras palabras, la democracia no es condición suficiente, sino que su “calidad” incidirá directamente en las posibilidades de reducir la violencia (Uribe López, 2010).

Las desapariciones forzadas, la masiva violencia de género y el feminicidio, el narcotráfico, las organizaciones mafiosas y el régimen criminal que imponen, la falta de garantías democráticas y las violaciones a los derechos humanos, así como la falta de procesos de reparación, la violencia contra los pueblos originarios y sus espacios geográficos, son elementos que menoscaban la confianza en el Estado y generan dudas respecto a sus capacidades. Esto muchas veces conduce a la desesperanza y la frustración de las expectativas vitales de ciudadanos y ciudadanas impotentes ante una violencia que parece provenir, sin control, por diversos flancos. Sin embargo, paralelamente, en los países de la región surgen constantemente y desde diferentes ámbitos de la sociedad iniciativas y luchas que reaccionan ahí donde las instituciones parecen no ser suficientemente competentes. Organizaciones civiles, colectivos políticos, agrupaciones artísticas se articulan para denunciar la violencia, luchar contra la indiferencia y crear condiciones de vida pacífica en contextos donde la violencia impera. Estas iniciativas generan estrategias de contención de la violencia que permiten proteger a las comunidades y los grupos sociales desde los que surgen, ayudan a víctimas y familiares de víctimas en la reparación y búsqueda de desaparecidos, y generan instancias que promueven la resolución pacífica de conflictos. En este sentido, es muy importante la labor de grupos ciudadanos que, en medio de contextos de violencia cotidiana, logran reapropiarse de espacios públicos, muchas veces usando el arte como herramienta para combatir la indolencia y sensibilizar a la ciudadanía.

El Laboratorio Visiones de Paz

Teniendo en consideración la importancia de iniciativas de este tipo y en concordancia con lo que proponen los estudios de paz, el trabajo de la línea de investigación del Laboratorio Visiones de Paz: Transiciones entre paz y violencia en América Latina, del Centro de Estudios Latinoamericanos Avanzados (CALAS), ha dado relevancia a la investigación con énfasis en las contribuciones prácticas para la disminución de la violencia.

El proyecto CALAS, financiado por el Ministerio Federal de Educación e Investigación de Alemania (BMBF por sus siglas en alemán), tiene como eje central las crisis en América Latina y las estrategias que surgen en la región para resolverlas. En el caso específico de la crisis de la violencia, el Laboratorio se propone entender la violencia que afecta a las sociedades latinoamericanas desde una perspectiva interdisciplinaria, reuniendo investigadores e investigadoras de historia, antropología, lingüística, estudios literarios y culturales. Asimismo, se plantea como uno de sus objetivos desarrollar propuestas para afrontar la violencia. En este sentido, ha indagado en el carácter relacional de la paz y la violencia, así como en la naturaleza procesual de la paz.

Del trabajo científico realizado por los y las fellows del laboratorio, al igual que de las diversas actividades (conferencias, charlas, workshops), se ha podido confirmar el rendimiento de la investigación de la paz y la violencia como formas entrelazadas y no, como se las suele suponer, claramente diferenciables. En otras palabras, la premisa a partir de la cual se ha esbozado el trabajo del Laboratorio es que la paz y la violencia no solamente coexisten, sino que las experiencias y visiones que tengamos de una afectarán nuestra percepción de la otra.

En este sentido, el Laboratorio ha realizado esfuerzos para invitar y aproximarse a diversos actores sociales y del campo político que experimentan de cerca las liminalidades donde paz y violencia se tocan. Asimismo, las iniciativas de paz y de lucha contra la violencia han resultado de gran valor para comprender esta relacionalidad, pues dan cuenta de cómo el trabajo cotidiano y el esfuerzo permanente por parte de la sociedad civil puede de manera efectiva brindar paz en contextos de violencia.

En definitiva, el trabajo del Laboratorio ha tenido como objeto indagar en las experiencias de luchas por la paz en un contexto de crisis y violencia, con el propósito de rescatar experiencias que, además de permitir comprender mejor las dinámicas entre paz y violencia, entreguen herramientas y metodologías que puedan ser aplicables en diversos contextos y regiones de América Latina y el mundo.[4]

El presente volumen

El presente volumen reúne las contribuciones de la Conferencia Internacional “Paz: visiones, estrategias, luchas”, realizada en diciembre de 2019 en la Universidad de Guadalajara, México. El objetivo de la actividad fue combinar aproximaciones académicas de investigación sobre paz y violencia con experiencias de actores sociales que trabajan cotidianamente en iniciativas que buscan luchar contra la violencia y promover la paz. Investigadoras, investigadores, activistas y representantes de organizaciones civiles de distintos países de América Latina y Europa presentaron charlas en torno a las formas que pueden tomar la violencia y las luchas por la paz en diversos contextos, algunas de las cuales se reúnen en este libro.

Se compilan aquí estudios de casos junto a iniciativas colectivas de agrupaciones civiles. Las desapariciones en México, la migración, las incipientes consecuencias del narcotráfico en San José de Costa Rica, la violación de los derechos humanos y procesos de justicia y reparación, así como experiencias, estrategias y visiones de pueblos originarios son algunas de las temáticas abordadas en los textos que siguen.

Abre este volumen la transcripción de la charla inaugural de Norma Romero, coordinadora de Las Patronas, quien expone de primera fuente la experiencia de la agrupación de la sociedad civil que da apoyo a migrantes centroamericanos que cruzan México en el tren denominado “La Bestia”. Romero describe el trabajo y la misión de ayuda que ejercen Las Patronas, dando alimento y cuidados a personas que abandonan sus países con el objetivo de llegar a Estados Unidos.

La problematización de las relaciones no unívocas que se dan entre paz y violencia, que, a su vez, dificultan diferenciarlas e incluso hacen posible confundir la una con la otra, es desarrollada por el sociólogo venezolano Roberto Briceño-León, quien centra su texto en la pregunta acerca de si la reducción de la violencia a cualquier costo es una forma de construcción de la paz. A partir de dicha interrogante, y sirviéndose de diferentes ejemplos latinoamericanos, sostiene que existe una profunda diferencia cualitativa entre la consecución de la reducción de la violencia cuando es ejercida por el Estado y sus instituciones o cuando esta es producto de la hegemonía alcanzada por parte de grupos armados o el crimen organizado (cárteles de droga, maras, guerrillas). Briceño-León plantea que no cualquier forma de ausencia de la violencia puede llevar a construir la paz, ya que una paz criminal sería necesariamente arbitraria y autoritaria y no respetaría los derechos humanos.

Entendiendo que la paz no siempre significa la eliminación completa de los fundamentos de un conflicto, Martin Leiner, teólogo del Jena Center for Reconciliation Studies en la ciudad alemana de Jena, desarrolla las nociones de conflicto congelado (frozen conflict) y de reconciliación como formas de reducción de violencia. Para ejemplificar los conflictos, que definió como la disputa por objetivos incompatibles por parte de dos o más elementos (personas, grupos políticos, movimientos sociales, etc.), y su eventual superación a través de la reconciliación, Leiner se refiriere a los casos de Chile postdictadura y al proceso de paz en Colombia. La legitimidad del uso de la violencia o bien por parte del Estado, o bien por parte de grupos sociales en busca de reivindicación de derechos es una cuestión permanente al momento de pensar las sociedades latinoamericanas. El doctorando Sebastián Martínez Fernández problematiza las nociones de civilización y barbarie (Domingo Faustino Sarmiento) como conceptos fundamentales para comprender la conformación y estructura de los Estado-naciones latinoamericanos. Refiriendo el caso del estallido social en Chile durante octubre de 2019, Martínez intenta comprender hasta qué punto dichas concepciones continúan guiando el actuar del Estado y de qué manera configuran las estructuras sociales hasta nuestros días. Intentar dilucidar las estéticas que se derivan de la violencia resulta fundamental para comprender las dinámicas en que esta última se inserta y opera en las sociedades. En este sentido, Esteban Mizrahi, filósofo de la Universidad de la Matanza (Argentina) plantea una relectura de las nociones de violencia en Hobbes y Schmitt, entendidas como una situación social de permanente conflicto, y la posibilidad de pensar su relación con la política y la paz a partir de la propuesta de “educación de la estética” (Schiller) como opción para superar la violencia. En su texto, resalta la importancia de la estética y su conexión con la violencia haciendo una comparación de las similitudes entre las formas estéticas comunes de figuras del espectáculo y las estéticas del crimen organizado.

En la búsqueda de nuevas conceptualizaciones y perspectivas que permitan replantear la discusión respecto a la crisis de la violencia en América Latina, el especialista en geografía social Luis Berneth Peña propone una relectura crítica del concepto occidental de cosmopolitismo a partir de las visiones de lo “cosmopolítico” que se pueden identificar en la comprensión de la comunidad y la naturaleza en el pensamiento del pueblo mapuche. Peña indaga en el rendimiento de estas nociones en posibles nuevas concepciones de la paz que aporten a la resolución de conflictos de forma pacífica para las sociedades latinoamericanas. La violencia criminal y la desaparición en México es una de las crisis más graves que se pueden identificar en la región. El periodista y comunicólogo Darwin Franco presenta una propuesta para la investigación respecto a las desapariciones en México, la cual consta de una comprensión cuádruple de la desaparición. A la primera forma de desaparición, a saber, la física, le siguen una desaparición jurídico-administrativa, una desaparición social-simbólica y, finalmente, una desaparición mediática. En este sentido, la lucha por mantener la memoria de las víctimas y familiares de desaparecidos en México pasa tanto por ejercicios de persistencia de la memoria como por la insistencia en el ámbito judicial, mediático y social.

La antropóloga May-ek Querales Mendoza de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos presenta las intervenciones del Colectivo “Huellas de la Memoria” en el espacio público y su trabajo por registrar las experiencias de pérdida y búsqueda de familiares de desaparecidos en México. Querales Mendoza resalta que el colectivo se esfuerza por luchar contra las políticas de la indiferencia no solo como una organización artística, sino como una plataforma que da voz a los familiares de desaparecidos, para que sean estos los que narren y describan los procesos de búsqueda y las experiencias de dolor.

Graciela Pérez Rodríguez, fundadora de Milynali Red CFC, A.C. del estado de Tamaulipas, México, y sus colegas en esta red, Evencio Pérez Ruiz y Sara López Cerón, exponen en detalle la labor y los métodos del colectivo de búsqueda de familiares desaparecidos a manos del crimen organizado en este estado mexicano. Pérez explica las tareas y los procedimientos de Milynali Red CFC, A.C. en la búsqueda de restos óseos de víctimas de la violencia del narcotráfico. La labor que realizan las y los voluntarios en la búsqueda de restos ha obligado a mejorar los procedimientos y protocolos de las instituciones estatales y ha ayudado a agilizar la búsqueda de desaparecidos.

Si bien la región es, en general, percibida como violenta, existen países que habían logrado, hasta hace unos años, mantener bajos índices de criminalidad. Los sociólogos Sebastián Saborío y Leonardo Astorga, de la Universidad de Costa Rica, presentan una investigación respecto al reciente cambio en las percepciones de la violencia y de la paz en la sociedad costarricense. Los autores se refieren aquí a los resultados en su trabajo de campo cuantitativo –el primero de su tipo en Costa Rica– basado en encuestas realizadas a habitantes de las zonas afectadas por la aparición del narcomenudeo y el microtráfico de drogas en zonas urbanas, y la violencia asociada a estos. Se trata de una forma de criminalidad relativamente reciente en Costa Rica, por lo que Saborio y Astorga intentan comprender las percepciones respecto a los niveles de seguridad y violencia en San José a partir de su aparición.

La investigación y producción académica respecto al conflicto colombiano, un tópico fundamental al momento de referirse a la violencia en América Latina, es abundante y diversa. La socióloga Lisbeth Duarte de la Institución Universitaria Esumer en Medellín presenta un exhaustivo y valioso trabajo de investigación centrado en la historia y revisión de la abundante literatura científica respecto a los diversos procesos internos de paz en Colombia, intentando mostrar tanto las variaciones como las persistencias en relación con dichas investigaciones. El trabajo de Duarte se presenta como un aporte fundamental para la investigación en torno al conflicto armado en Colombia, toda vez que entrega una guía temática y conceptual, un mapa, del material académico reciente a este respecto.

La historia política reciente en algunos países de la región que sufrieron la violencia de dictaduras y gobiernos autoritarios es un tema aún abierto. La historiadora Sonia Angulo Brenes, de la Universidad de Costa Rica, presenta su proyecto de investigación centrado en la comparación de los Informes de Verdad en tres casos latinoamericanos, a saber, los informes realizados en Chile y Argentina por los gobiernos democráticos que asumieron el poder luego de las dictaduras, y el caso de los informes en Guatemala, resaltando los diferentes métodos y estructuras de cada uno. Angulo afirma la necesidad de dichos informes en determinado periodo histórico, a la vez que destaca el carácter problemático de su análisis una vez que ese contexto parece superado. En este sentido, por ejemplo, en el caso chileno y guatemalteco identifica cierta intención de cerrar un periodo intentando imponer una verdad histórica objetiva posterior a la dictadura y la guerra, mientras que en el caso del informe argentino identifica la intención de esclarecer los casos de desaparición durante la dictadura militar.

También la indagación de los límites entre la política, la militancia y la investigación académica ha sido relevante para la realización de este volumen. La politóloga argentina Mariana Lerchundi aborda estas tensiones y cruces en su artículo a partir del análisis de la experiencia de la denominada Marcha de la Gorra, en Córdoba, movimiento social que se manifestó en contra de la estigmatización social. La autora profundiza en la experiencia del movimiento cordobés desde una perspectiva “anfibia” que combina posicionamiento político y critica analítica.

Finalmente, cierran el volumen algunas voces destacadas de pueblos originarios en la Amazonía brasilera, así como su estudio. El especialista en literatura brasileña, Carlos Costa, analiza La caída del cielo: palabras de un chamán yanomami, libro que el líder yanomami Davi Kopenawa escribió con el antropólogo francés Bruce Albert, como un testimonio y como una narrativa de resistencia en contra de la aniquilación de los pueblos originarios en Brasil. Costa también conduce una entrevista con Akiaboro Kayapó, líder general de los Kayapó. En esta entrevista y en un discurso transcrito parcialmente en su idioma, mebêngôkre, e integralmente en portugués, Akiaboro Kayapó expone la situación actual de su pueblo frente a las políticas que amenazan el Amazonas y apuntan a debilitar el sistema de protección de las comunidades indígenas en el territorio brasilero, impulsadas por el gobierno de Jair Bolsonaro. Kayapó detalla la histórica lucha de su pueblo por el reconocimiento y el respeto de sus territorios, la autonomía por parte del Estado de Brasil y por su supervivencia.

Referencias

Battistessa, D. (2018). Johan Galtung y el método transcend: experiencias prácticas de resolución de conflictos internacionales con métodos pacíficos en América Latina. Cuaderno Jurídico y Político, Vol. 4, N.° 12, julio-diciembre.

Boff, L. (2004). Active Nonviolence. The Political and Moral Power of the Poor. En Philipp McManus, Gerlad Schlabach (eds.), Relentless Persistence: Nonviolent Action in Latin America. Eugene, Or.: Wipf & Stock, pp. vii-xi.

Carvalho de Jesus, M. (2004). Firmeza Permanente: Labor Holds the Line in Brazil. En Philip McManus, Gerald W. Schlabach (eds.), Relentless Persistence: Nonviolent Action in Latin America. Eugene, Or.: Wipf & Stock, 33-47.

Checa Hidalgo, D. (2014). Estudios para la paz: Una disciplina para transformar el mundo. Annals of the University of Bucharest / Political science series, 16 (1), 9-24. https://nbn-resolving.org/urn:nbn:de:0168-ssoar-398111 2018. Universidad Politécnica de Nicaragua, pp. 60-72

De Vera, F. H. (2016). La construcción del concepto de paz: paz negativa, paz positiva y paz imperfecta. Cuadernos de estrategia (183), pp. 119-146.

Galtung, J. (1964). An Editorial. Journal of Peace Research, 1 (1), pp. 1-4. doi:10.1177/002234336400100101.

Galtung, J. (1969). Violence, peace, and peace research. Journal of Peace Research, 6 (3), pp. 167-191.

Galtung, J. (2016). La violencia: cultural, estructural y directa. Cuadernos de estrategia (183), pp. 147-168.

Institute for Economics & Peace. Global Peace Index 2021 (junio, 2021). Measuring Peace in a Complex World, Sydney. http://visionofhumanity.org/reports.

Muñoz, F. A. (ed.) (2001). La paz imperfecta. Granada: Universidad de Granada.

Ramos, E. (2015). Paz transformadora (y participativa). Teoría y método de la paz y el conflicto desde la perspectiva sociopráctica. Tegucigalpa: IUDPAS; UNAH.

Segato, R. L. (2003). Las estructuras elementales de la violencia: contrato y status en la etiología de la violencia (Vol. 334). Brasília: Universidade de Brasília, Departamento de Antropologia.

Segato, R. L. (2014). Entrevista: Mujer y cuerpo bajo control. https://www.clarin.com/ideas/rita-segato-mujer-cuerpo-control_0_S1cTT1iDQg.html

Uribe López, M. (2010). Estado, democracia y violencia en América Latina. Colombia Internacional (71), pp. 189-209. http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S012156122010000100009&lng=en&tlng=es.

Webel, Ch. (2010). Introduction. Toward a philosophy and metapsychology of peace. En Charles Webel, Johan Galtung (eds.), Handbook of Peace and Conflict Studies. Repr. London [u.a.]: Routledge, pp. 3-13.


  1. A las violencias directa y estructural, Galtung añade la violencia cultural, correspondiente a elementos de una cultura que permiten la justificación y legitimación de la violencia directa o estructural (Galtung, 2016). El ejemplo más claro en este caso sería la noción de inferioridad racial, o religiosa, que se podría atribuir a determinado grupo social, lo que justificaría tanto la violencia directa hacia este como la violencia estructural que perpetúa su condición de marginado.
  2. Para el concepto de la “paz imperfecta”, véase también Webel, 2010, p. 12.
  3. Cf. Carvalho de Jesus, 2004.
  4. Para más informaciones sobre Visiones de paz, véase: https://bitly.cx/vZmzyY.


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