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Prólogo

Dra. María Carla Rodríguez[1]

Es un placer dibujar una puerta de entrada, un hilo de Ariadna, una serie de indicios para acercarse a los contenidos sustantivos de este libro. Trata sobre los resultados de la tesis presentada por la Magister María Cecilia Zapata para optar por el título de Doctora en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Se denomina De los programas “llave en mano” a los programas por autogestión. Un análisis de los modos de producción de la vivienda social en la Ciudad de Buenos Aires y tuve la oportunidad de acompañarla como directora.

Hay varios hilos de esa trama, que ligan con mayor o menor visibilidad esta publicación –que analiza los efectos y resultados de un ciclo de políticas públicas habitacionales de la ciudad– con otra que, hace una década, indagaba las condiciones de gestación de esas mismas políticas, con la cual yo misma obtuve el título de Doctora[2], con la dirección de mi entrañable Maestra, Hilda María Herzer.

Quiero llamar la atención sobre algunas hebras de esa trama, donde los aspectos de continuidad no opacan la identidad y la originalidad de la presente y, por el contrario, evidencian la existencia de un sendero colectivo e intergeneracional en el cauce de la producción social del conocimiento, sosteniendo un aporte y una dirección.

El tema de esta investigación, tiene por trasfondo y sustrato la crisis habitacional en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Una crisis que es estructural y tan vieja como la ciudad misma: la huelga de los inquilinos del año 1907, o huelga de escobas, donde las mujeres inmigrantes de una clase trabajadora que emergía junto con el siglo, sacaron sus escobas a la calle “para barrer las injusticias de este mundo”, así lo atestigua.

Con la autora de este libro y otras jóvenes colegas, hemos sido parte de un diagnóstico elaborado por el Consejo Económico y Social de la Ciudad de Buenos Aires bajo la iniciativa de la Central de Trabajadores de la Argentina Autónoma, donde en el año 2013, pusimos escala, perfil social y territorialidad a esta penuria habitacional persistente. Cerca de 756.494 personas malhabitan en tipologías precarias y 1.202.051 inquilinos padecen algún tipo de problema o inseguridad en su situación habitacional. Las comunas del sur (8 y 4) y el área de mayor centralidad (Comuna 1) concentran los indicadores que exacerban la inequidad.

Pero no alcanza con configurar diagnósticos y estimados cuantitativos de las problemáticas. La Ciudad de Buenos Aires, a lo largo de diversas coyunturas transitadas a partir de la recuperación democrática de 1983, ha sido escenario y marco de oportunidades no sólo para la denuncia y la resistencia sino también para la elaboración y desarrollo de propuestas de políticas del hábitat, ensayos laboriosos, tesoneros y desafiantes para trascender las distintas dimensiones naturalizadas de esta penuria inherente al orden social capitalista. Su implementación, logros y limitaciones se recuperan a través de este estudio.

El texto de la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sancionada en 1996, la cual fue redactada de manera altamente participativa, dedicó capítulo al campo del hábitat en el que se plantean definiciones precisas acerca del derecho al hábitat digno:

ARTÍCULO 31.– La Ciudad reconoce el derecho a una vivienda digna y a un hábitat adecuado. Para ello:

1. Resuelve progresivamente el déficit habitacional, de infraestructura y con necesidades especiales de escasos recursos.

2. Auspicia la incorporación de los inmuebles ociosos, promueve los planes autogestionados, la integración urbanística y social de los pobladores marginados, la recuperación de las viviendas precarias y la regularización dominial y catastral, con criterios de radicación definitiva.

3. Regula los establecimientos que brindan alojamiento temporario, cuidando excluir los que encubran locaciones. (Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires)

A partir de estas definiciones constitucionales y el trabajo de base realizado en el marco de una mesa multiactoral con funcionamiento en la Comisión de Vivienda de la Legislatura porteña, se sancionó en abril de 2000 la Ley 341, que dio origen al Programa de Autogestión para la Vivienda.

Un conjunto de organizaciones de base como el Movimiento de Ocupantes e Inquilinos (MOI) de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), la Mutual de Desalojados de La Boca, la Mesa de Delegados de la Traza de la ExAu3, el Comedor Los Pibes (CTEP) y otras organizaciones, como el Movimiento Territorial Liberación (MTL-CTA) impulsaron, redactaron y promovieron la sanción de esta Ley (que por aquellos años se constituían como actores sociales de peso en materia de hábitat en la ciudad). En la actualidad, muchas de estas organizaciones –tras casi dos décadas de cotidiana persistencia–, impulsan en el Congreso Nacional, la sanción de una Ley Nacional de Producción Social Autogestionaria del Hábitat Popular.

El eje vertebrador de la Ley 341 de la CABA consiste en la transferencia directa de recursos estatales a organizaciones sociales de base (agrupados bajo la forma de cooperativa, mutual u organización civil) para la resolución de manera autogestionaria de su problemática habitacional. Para esto, el programa financia tres variables necesarias para la materialización colectiva del hábitat: la compra de suelo urbano, la ejecución de las obras de vivienda y apoyatura profesional interdisciplinaria (cubriendo las áreas de arquitectura, social, legal y contable).

Los resultados de la comparación que presenta Cecilia entre la producción autogestionaria y la producción tradicional “llave en mano” permiten extraer una serie de conclusiones significativas para el diseño e implementación de políticas habitacionales locales y nacionales, dando cuenta del modo en que la producción autogestionaria del hábitat demostró, en primer lugar, capacidad para optimizar los recursos económicos, técnicos, logísticos, de suelo y edilicios disponibles en el Estado. En segundo lugar, habilitó condiciones materiales para la creación de fuentes de trabajo dignas, solidarias y bien remuneradas. Y, en tercer lugar, posibilitó procesos de apropiación que potencian las condiciones de un desarrollo integral (social y urbano) del habitar, a la vez que consolidó condiciones para el posterior cuidado y mantenimiento de los complejos de vivienda.

Todos ellos, elementos significativos en relación con el vigente desafío de construir voluntad, consenso y capacidades para dotar de escala y planificación la política habitacional, orientada a materializar el acceso universal a un hábitat de calidad en la ciudad y en el contexto país.

La obra realiza un aporte significativo al estudio de las políticas habitacionales de producción de “obra nueva” en la Ciudad de Buenos Aires, en el ciclo temporal que va desde la autonomización política de la ciudad hasta la actualidad. Para ello, incluye un original análisis comparativo de distintas modalidades de ejecución (producción empresarial “llave en mano” y producción autogestionaria del hábitat) y una indagación exhaustiva de sus efectos y relaciones con la etapa del habitar –un aspecto poco contemplado en la mayoría de los análisis– estableciendo centralidad en la perspectiva de los usuarios involucrados en estas operatorias. Los usuarios, vecinos, la gente, los que habitan con sus cuerpos, emociones y pensamientos ese territorio individual-familiar-barrial que llamamos “mi casa”, el lugar donde se vive, aunque se viva más tiempo afuera, viajando o en el lugar de trabajo, y que, con sus condiciones concretas, tanto contribuye a la organización o desorganización de las vidas.

Para ello, Cecilia articuló un marco teórico conceptual que despliega una perspectiva de integralidad, abordando en profundidad la dimensión de la participación social –acerca de la cual elaboró una profunda revisión teórica que conjuga el campo de las políticas sociales con la mirada socio-territorial más propia de los estudios urbanos, desde donde construye el objeto de estudio. Este enfoque le permite observar con agudeza y sin mistificaciones el papel de la participación y sus variaciones durante las distintas etapas del ciclo de diseño e implementación de la política habitacional en los distintos modos de producción. Asimismo, da cuenta cabal de las variadas maneras en que se concatenan estas modalidades participativas, con sus efectos diferenciales sobre la cotidianeidad que se manifiestan en la etapa del habitar. Para esto, se consideran distintas escalas: las viviendas, los conjuntos, la relación barrial y la inserción urbana.

Desde el punto de vista metodológico, a partir de un enfoque cualitativo, en pos de contextualizar y problematizar el objeto de estudio, recurrió a la utilización exhaustiva de datos secundarios que lo trascienden (bibliografía temática, normativas, artículos periodísticos, informes institucionales y datos estadísticos) y permitieron tanto una reconstrucción longitudinal como una profunda caracterización de políticas y programas bajo estudio, la cual presenta en sí misma diversas aplicaciones útiles para la evaluación de su desempeño. Pero fundamentalmente, para responder a los objetivos de investigación, se construyeron datos primarios a partir de la realización de entrevistas abiertas a informantes claves, entrevistas en profundidad semi-estructuradas a residentes de viviendas construidas por los programas analizados y se realizaron observaciones no participantes en los complejos (que fueron registrados mediante notas de campo y un detallado registro fotográfico). Se destaca en este proceso, la delimitación rigurosa del universo bajo estudio, que le permitió la selección de la casuística con una rigurosa aplicación del muestreo teórico, que capta ampliamente la variabilidad del universo estudiado.

A su vez, los resultados que transitan estas páginas, ponen en relieve la significación de ciertos componentes que potencian y viabilizan los procesos de producción social autogestionarios del hábitat popular: la opción por la propiedad colectiva y el sistema de usuarios, la necesidad de crear un fondo específico de financiamiento de las PSAHP, la pertinencia de organizar centrales estatales de suministros para dotar de escala y abatir costos (materiales, máquinas y herramientas, producción industrializada de partes en escala), la necesidad de construir una institucionalidad pública con arreglos institucionales direccionados hacia la promoción de la producción autogestionaria del hábitat y, muy especialmente, el papel protagónico que debieran adquirir las políticas de formación y capacitación para cooperativistas, funcionarios y cuadros políticos estatales y profesionales de equipos técnicos interdisciplinarios.

Este recorrido habla de una producción original, creativa y socialmente relevante en términos de su aporte a los procesos de formulación e implementación de políticas del hábitat, otorgando centralidad desde un lugar de compromiso y cercanía con los sujetos habitantes y las condiciones cotidianas de vida de los sectores populares.

Por eso la autora, con su trabajo, también aporta resultados y honra esfuerzos en la materialización de una línea de política científica, formación de investigadores y asignación de recursos y esfuerzos de la universidad pública y los organismos científico-técnicos, orientada a ensanchar la comprensión, el debate público y el impulso de una inteligencia política amplia, destinada a erradicar los dolores y penurias de la vida cotidiana de nuestro pueblo y enriquecer esta democracia, que a treinta años, aún resulta frágil e insuficiente.


  1. Doctora en Ciencias Sociales (UBA). Investigadora Independiente del CONICET con sede en el Instituto de Investigaciones Gino Germani (UBA). Entre 2003 y 2005 coordinó el Área de Estudios Urbanos. Es Profesora Titular de la carrera de Sociología en la materia Procesos Sociales y Urbanos y del Taller de Tesis General del Doctorado en Ciencias Sociales y docente de la Maestría en Hábitat y Pobreza en América Latina (FADU/FSC-UBA). Entre los años 2010 y 2015, fue directora de la Maestría de Investigación en Ciencias Sociales (FSC-UBA). Desde 1991 se dedica a diversas tareas de vinculación tecnológica ligadas con el desarrollo de políticas de autogestión del hábitat y procesos socio-educativos orientados al fortalecimiento organizacional y en particular, el cooperativismo en Ciudad de Buenos Aires, Argentina y otros países de América Latina. Publicó diversos artículos en revistas especializadas y capítulos de libros referidos a políticas urbanas, hábitat, relación entre organizaciones sociales y estado en la formulación de políticas públicas, procesos de autogestión. E-mail: trebol1968@gmail.com
  2. Rodríguez María Carla. Autogestión, políticas del hábitat y transformación social. 2009. Buenos Aires: Espacio Editorial.


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