Mariana Camilo de Oliveira
Hay al menos tres acepciones de la definición y de la caracterización del vocablo experiencia que nos parece oportuno resaltar en esta ocasión. En primer lugar, se trata siempre de una travesía que no es sin riesgos. La etimología en diferentes lenguas, especialmente apta, demuestra: en latín ex-periri, como en alemán Erfahrung, contiene los semas de travesía (ex, fahren) y de peligro (periri, Gefahr).[1] Por otro lado, benjaminianamente, la experiencia es trasmisible, narrable (a diferencia de la vivencia, que enmudece y no deja resto).[2] Por último, una referencia muy cara a la autora de este libro: la experiencia mira hacia adelante, no hacia atrás, puesto que el resultado de la experiencia es la formación o la transformación.[3] Con el espíritu de estas tres ideas fuerza, tenemos el agrado de presentar el libro ¿Qué puede el hospital?, de Edith Benedetti.
El libro relata la travesía de una transformación institucional significativa y de gran magnitud, en dos tiempos, emprendida por la autora, que consistió, en un primer momento, en la implementación de la Ley Nacional de Salud Mental N.° 26.657 –y todo el plexo normativo atinente a la atención integral en salud– en un monovalente, entonces llamado Centro Nacional de Reeducación Social – CENARESO.
Benedetti parte de una consideración detenida y situada sobre la dimensión epocal, socio-histórica y, en su corolario, los modos de subjetivación, así como los modos de padecer en el tiempo y en el lugar que nos toca vivir. Entrecruza, asimismo, esta dimensión con las instituciones y los procesos de institucionalización. La autora de esta experiencia fue designada como interventora general en dos oportunidades: en el período 2013-2015 y también en el 2020-2023. En ambas oportunidades, la intervención se realizó con la elaboración de un diagnóstico y una planificación estratégica. En el trascurso de la segunda intervención, Benedetti fue nombrada subsecretaria de Gestión de Servicios e Institutos en el Ministerio de Salud de la Nación, con el propósito de llevar los elementos claves de la propuesta a todo el país. Cada una de las experiencias toma en consideración una mirada integral sobre las instituciones: en primer lugar, vale recalcar la trasformación y creación de dispositivos en todos los niveles de atención. En segundo, de la mano de una trasformación de esta índole, estuvo la formación, capacitación e investigación hacia adentro y hacia afuera. También resultó imprescindible la modificación administrativa acorde con el modelo de gestión implementado, sin perder de vista la magnitud de la responsabilidad de tratarse de una institución pública, de gestión estatal. Y vale decir: siempre atenta a las trabajadoras y los trabajadores. Si las palabras clave de la primera intervención fueron la desmanicomialización, acompañada de la constelación semántica de la disponibilidad y la accesibilidad (llevar a los equipos allí donde se necesita, generar las condiciones para que lleguen a la institución quienes no llegan), y la interdisciplina, la piedra de toque de la segunda intervención fue la salud integral, la clínica y los equipos ampliados, y especialmente el cuidado.
La autora de este libro, además de interventora en las dos oportunidades referidas, y subsecretaria que llevó adelante una política pública de fortalecimiento de la salud mental a nivel federal, es psicóloga y docente; ella anuda, por ende, la experiencia relatada a la dimensión teórica de la clínica vincular. De este modo, indica la senda para construcción de un abordaje que, de manera radical, retira del centro los consumos, es decir, desustancializa la clínica.
Una referencia certera a la cual acudimos a menudo es el recurso al mito de Aquiles, héroe de la Ilíada de Homero. Para los propósitos de este prólogo, vale tomar la concepción de la educación que él recibe, a cargo de Fénix y Quirón. Un autor y helenista contemporáneo, Jacyntho Lins Brandão, asevera que Fénix buscaba tornarlo un “orador de discursos” (mython rhéter) y “hacedor de acciones” (prektéra érgon). De este modo, afirma, “no solo las relaciones entre discurso y acción se consagran, sino también la interacción entre el que habla y el que hace”.[4] El entramado explicitado nos parece muy atinado. Sea porque hacer y hablar puedan considerarse dos caras de la misma moneda, es decir, hablar también es un modo de hacer. Sea porque es imprescindible que quienes hacen, transmitan su quehacer.
La travesía narrada en este libro se resignifica al narrarse, por cierto. Y más especialmente se reescribe a cada lectura, pues se actualizan sus condiciones de legibilidad. ¿Qué queda de la experiencia? Su mirada hacia adelante: una experiencia legible, una clínica siempre dispuesta a revisitarse. Este modo potente de encarar la travesía se despliega del texto a continuación.
- Barrento, J. (1998). Posfácio. Memória e Silêncio. En Celan, P. A morte é uma flor, p. 133.↵
- Benjamin, W. (2009 [1936]). El narrador. En Obras II, 2. Madrid: Abada.↵
- Larrosa, J. Sobre la experiencia. En Separata, Revista Educación y Pedagogía. Disponible en https://bit.ly/3HXuBK6. Acceso: 20/12/2023.↵
- Lins Brandão, J. (2018). Solapa, en Miranda N. Coelho, M. C. (org.), Retórica, persuasão e emoções, ensaios filosóficos e literários. Belo Horizonte: Relicário (traducción nuestra).↵








