por Mercedes Martínez Espínola
En el texto que leerán a continuación, Estela realiza una contribución a la filosofía crítica actual a partir de la reflexión sobre el pensamiento de tres autoras nuestroamericanas contemporáneas. Retomando a Raúl Fornet Betancourt, Estela señala que, si bien las mujeres tienen un protagonismo de larga data en el pensar filosófico de la región, sus aportes han sido sistemáticamente «silenciados por el predominio de la voz monocorde de los filósofos varones» (Fornet-Betancourt 2009: 150). Nuestra autora afirma que, actualmente, esta situación está siendo modificada por la propia acción de las mujeres que continúan pensando y proponiendo temáticas, consolidando así vertientes del feminismo filosófico, o incluso realizando aportes relevantes a la filosofía del continente sin adherirse necesariamente al feminismo.
El recorte, que tiene como protagonistas a la filósofa y teóloga brasilera Ivone Gebara, a la socióloga boliviana Silvia Rivera Cusicanqui y a la filósofa ítalo-mexicana Francesca Gargallo, procura ser, en palabras de Estela, un aporte y un llamado a proseguir desde diversos lugares «hasta lograr quebrar el “monólogo masculino”» (151). El artículo expone una clara síntesis de los ejes centrales del pensamiento de las autoras, tales como el entrelazamiento de experiencias vitales y recorridos intelectuales que hacen surgir la propuesta ecofeminista de Ivone Gebara; la novedosa concepción del tiempo en Silvia Rivera Cusicanqui como herramienta de análisis de las insurgencias populares en América Latina, en el contexto del colonialismo interno; la perspectiva feminista de Francesca Gargallo, atenta a la interrelación entre patriarcado, colonialismo y racismo en América Latina y a las voces de las mujeres históricamente silenciadas a lo largo del subcontinente.
Encuentro una gran relación entre la idea fuerza de este texto y los aprendizajes que Estela nos ha transmitido en distintas etapas de la vida académica, como estudiantes, becarixs e investigadorxs. Éstos, en estrecha relación con su tradición roigeana, se refieren a la posibilidad de considerarnos a nosotrxs mismxs como valiosxs. Como mujeres, esto ha sido central para animarnos a pensar y a decir con voz propia aquello que tejemos en nuestras reflexiones. Por otro lado, integrar los equipos de investigación que Estela ha conformado nos ha brindado un marco colectivo a actividades que, generalmente, son concebidas como individuales, tales como investigar y escribir. Este marco estimulante para pensar y compartir reflexiones ha dado vida a nuestras experiencias académicas.






