La República Argentina y la República Popular de China (RPCh) establecieron relaciones diplomáticas en el día 19 de febrero de 1972. Sin embargo, ha sido recién desde principios del siglo XXI que las relaciones entre las dos partes se han desarrollado más intensamente, tanto las oficiales como las no gubernamentales.
En esta nueva era, el crecimiento del comercio y de las inversiones bilaterales es exponencial, pero no debe desatenderse el ámbito de la cultura, donde también los avances han sido significativos. Antes de presentar cómo aparecen las relaciones diplomáticas entre ambos países en las páginas de DangDai y cómo se piensan los intercambios culturales desde ese ámbito, propongo recorrer un poco la historia de las relaciones bilaterales desde aquella fecha clave de 1972.
1.1 Los primeros pasos de las relaciones diplomáticas (1972-2004)
Las relaciones entre Argentina y la RPCh no son recientes. Argentina ya había tenido algunos vínculos con la China pre-revolucionaria pero luego del triunfo del Mao el 1 de octubre de 1949 y la fundación de la República Popular de China (RPCh) estos se tornaron más frecuentes, especialmente en el plano comercial.
Los gobiernos de algunos principales países de América Latina mantenían “relaciones diplomáticas” con Taiwán, tales como Cuba (1929-1960), Chile (1931-1970), Perú (1931-1971), México (1928-1972), Argentina (1945-1972), Brasil (1928-1974), Venezuela (1944-1974), Colombia (1941-1980), Bolivia (hasta 1985), Costa Rica (1944-2007), Panamá (1912-2017). En respuesta, el gobierno de la RPCh implementó la diplomacia civil con América Latina. En los años cincuenta y sesenta, China implementó una estrategia de diplomacia “entre pueblos” (Xu, 2010: 6).
En la década de 1960, China y algunos países latinoamericanos mostraron interés en normalizar sus relaciones. Sin embargo, debido a la presión de Estados Unidos no se pudo avanzar en este camino. Sólo se desarrollaban los contactos de pueblo a pueblo (Jiang, 2006). En este contexto, debido a la falta de relaciones diplomáticas formales, los intercambios económicos y comerciales existieron pero fueron muy difíciles.
A principios de los años setenta, la situación internacional de China cambió como consecuencia de dos acontecimientos significativos: el reingreso a las Naciones Unidas (1971) y la visita a China del presidente Richard Nixon de Estados Unidos (1972). En Argentina, hubo intenciones de normalizar las relaciones con la RPCh bajo los gobiernos democráticos, pero el golpe de estado de 1966 interrumpió los planes.
En 1972, el gobierno de Argentina estaba en manos de autoridades de facto. El cambio de la representación china en la ONU y el anunciado viaje de Nixon a China facilitó al ministro del gobierno argentino Luis María de Pablo Pardo proponer la idea de la “normalización” de las relaciones entre su país y China (Oviedo, 2010).
Luis María de Pablo Pardo fue canciller entre 1970 y 1972. En ese período, promovió una diplomacia “sin fronteras ideológicas”, que apoyaba las relaciones con Estados progresistas, socialistas o comunistas (Malena, 2010). Luego de muchas negociaciones, en febrero de 1972 Argentina y la RPCh llegaron a un acuerdo para establecer relaciones diplomáticas. Lo hicieron “sobre la base de los principios de soberanía, integridad territorial, no intervención en los asuntos internos y externos, igualdad y beneficio mutuo” (Oviedo, 2007: 23).
Oviedo señala que en la bibliografía es frecuente confundir la normalización diplomática del 19 de febrero de 1972 con un “nuevo establecimiento” de relaciones diplomáticas. Sin embargo, desde la perspectiva del derecho internacional se considera que 1972 es el momento en que Argentina “normalizó” sus vínculos oficiales y reconoció al gobierno de la RPCh como el gobierno legal de China. La normalización significa el reconocimiento de la RPCh como gobierno legal de China pero no el reconocimiento de un nuevo Estado (Oviedo, 2010), pues desde antes Argentina había mantenido relaciones diplomáticas formales con Taiwán (la República de China) y relaciones comerciales con la RPCh.
Desde el punto de vista de los chinos, se destaca que Taiwán es una parte de China y se adhiere al principio de establecer relaciones bilaterales con todos los países. “Una sola China” es la base de esa posición.[1]
Así se informa en los artículos del “Comunicado Conjunto sobre el Establecimiento de Relaciones Diplomáticas entre la República Argentina y la República Popular de China”:
Los Gobiernos de la República Argentina y de la República Popular de China han decidido normalizar relaciones diplomáticas sobre la base del respeto mutuo a los principios de soberanía, integridad territorial, no intervención en sus asuntos internos o externos, igualdad y beneficio mutuo, a partir del día 19 de febrero de 1972.
El Gobierno de la República Argentina reconoce al Gobierno de la República Popular de China como el Único Gobierno legal de China.
El Gobierno chino reafirma que Taiwán es una parte inalienable del territorio de la República Popular de China. El Gobierno argentino toma nota de esta posición del Gobierno chino.
El Gobierno de la República Popular de China reconoce los derechos de jurisdicción de la República Argentina sobre la zona marítima adyacente a sus costas dentro del límite de doscientas millas náuticas. (Comunicado Conjunto sobre el Establecimiento de Relaciones Diplomáticas entre la República Argentina y La República Popular de China. Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto República Argentina, 16 de febrero de 1972)
Según este Comunicado Conjunto, en el que subyace la visión de “una sola China”, el gobierno de Argentina reconoce que “Taiwán es una parte de China”. Cuando en 1972 el gobierno argentino reconoció a la RPCh como gobierno legal de China, la embajada de Taiwán en Buenos Aires cerró sus puertas.
Sobre la diplomacia de la RPCh, el primer ministro Zhou Enlai propuso por primera vez en 1953 los “Cinco Principios de Coexistencia Pacífica”, cuando recibió a la delegación de India. Esos principios son: Respeto mutuo por la soberanía y la integridad territorial, la no agresión mutua, la no interferencia en los asuntos internos de otros países, la igualdad y el beneficio mutuo, y la coexistencia pacífica (Yang, 2006). Estos son requisitos previos para establecer relaciones diplomáticas con cualquier país. Se trata de principios básicos que están en los libros de textos escolares con los que los estudiantes chinos aprenden en la escuela secundaria.
En el marco de esos cinco principios, y desde la firma del Comunicado Conjunto de 1972, China siempre ha mantenido el apoyo al reclamo argentino de soberanía sobre las islas Malvinas. Especialmente importante fue este criterio para Argentina en la Guerra de Malvinas en 1982. El respeto mutuo por la soberanía y la integridad territorial es una base importante de las relaciones diplomáticas entre ambos países, cuenta con continuidad hasta hoy y tiene perspectivas en el futuro.
La Embajada de China en Argentina se inauguró oficialmente el 1 de septiembre de 1972. El 16 de septiembre, Zheng Weizhi asumió como el primer embajador de la RPCh en Argentina. El día 26 presentó sus cartas credenciales al presidente de facto Alejandro Agustín Lanusse de Argentina. El 5 de enero de 1973, Eduardo Bradley fue nombrado embajador de Argentina en China. El día 8, presentó sus cartas credenciales a Zhu De, presidente del Comité Permanente del Congreso Popular Nacional de China (Zhu, 2012).
En los años setenta, 11 países de la región América Latina y el Caribe establecieron relaciones diplomáticas con Beijing (Jiang, 2006). Ellos son Chile (1970), Perú (1971), México (1972), Argentina (1972), Guyana (1972), Jamaica (1973), Trinidad y Tobago (1974), Venezuela (1974), Brasil (1974), Surinam (1976) y Barbados (1977).
En 1978, China inició la Reforma Interior y la Apertura Externa. Para integrarse a la economía mundial, China intentaba estrechar relaciones no solo con los países desarrollados sino también con “el Tercer Mundo”, incluida América Latina (Jiang, 2006).
En este marco, a partir de 1980, sucesivas visitas de alto nivel reforzaron los intercambios económicos entre Argentina y la RPCh. También, generaron ganancias políticas internamente, traducibles en el aumento de las capacidades de inserción externa para cada una de las partes (Cesarin, 2010).
En los años ochenta y noventa, la estrategia de la diplomacia de China hizo un reajuste, buscando desarrollar lazos comerciales y políticos más allá de las diferencias ideológicas. En este contexto, fue prioritario el diálogo con los mayores países latinoamericanos: Brasil, México y Argentina (Xu, 2010).
En junio de 1980, el presidente de facto argentino Jorge Rafael Videla visitó China. Esta fue la primera visita a China de un presidente de Argentina en la historia de las relaciones bilaterales. En la ocasión, el general Videla se reunió con líderes de China y firmó varios acuerdos de cooperación. Entre ellas, destaco el Convenio de cooperación científica y técnica y la Nota reversal relativa a las medidas a implementar para el intercambio y la cooperación en el ámbito cultural, ambos firmados el 7 de junio de 1980.
La visita realizada por el presidente de facto Videla ocurrió en un momento en el que Argentina se encontraba en una dictadura con fuertes rasgos anticomunistas y China comenzaba a abrirse al mundo. Ambos gobiernos buscaban romper el aislamiento y aumentar sus capacidades de inserción internacional (Cesarin, 2010; Esley, 2019).
Desde entonces, el intercambio de visitas de mandatarios de alto nivel se ha incrementado. El canciller Wu Xueqian en 1984 y el primer ministro Zhao Ziyang en 1985 efectuaron visitas oficiales a Argentina, las cuales fueron retribuidas por el canciller Dante Caputo en 1985 y el presidente Raúl Alfonsín en 1988. En esas visitas se concretó la firma de una serie de acuerdos bilaterales que duplicó la cifra de convenios suscriptos desde 1972 (Malena, 2010).
La visita del presidente Alfonsín fue importante porque fue la primera realizada en el marco de un gobierno electo democráticamente en Argentina. Tuvo lugar entre el 13 y el 16 de mayo de 1988, por invitación del presidente de China Yang Shangkun. Alfonsín se reunió con su par Yang Shangkun, y también con Deng Xiaoping, que en aquel momento era el presidente de la Comisión Militar Central de la RPCh. En esta ocasión, Deng declaró que todo el Tercer Mundo era la mayor fuerza para la paz (Zhu 2012).
En la década de 1990, la relación entre China y América Latina logró un desarrollo integral y sostenible. El número de países que establecieron relaciones diplomáticas con China aumentó a diecinueve (Xu, 2010). Ecuador (2 de enero de 1980), Colombia (1980), Antigua y Barbuda (1983), Bolivia (1985), Granada (1985), Uruguay (1988), Bahamas (1997) y Santa Lucía (1997). Hasta hoy en día, hay en total 24 países –se sumaron La Commonwealth de Dominica (2004), Costa Rica (2007), Panamá (2017), República Dominicana (2018) y El Salvador (2018).
Los años noventa constituyen una etapa de profundización en las relaciones bilaterales. Durante esta década las relaciones políticas, económicas y culturales reflejan un particular dinamismo, alentado por el contexto de globalización y estrategias convergentes sobre apertura económica y liberalización comercial a nivel global (Cesarin, 2010).
Entre el 26 y el 29 de mayo de 1990, el presidente chino Yang Shangkun realizó una visita de Estado a Argentina. Esta fue la primera visita a Argentina de un presidente de la RPCh a ese país. En esa ocasión, las dos partes firmaron el “Canje de Notas’’ para el otorgamiento de visas diplomáticas y oficiales a funcionarios destinados en representaciones diplomáticas y consulares, firmado el día 28 de mayo de 1990.
En noviembre de 1990, el presidente de Argentina Carlos Menem visitó China por primera vez. Respectivamente, se reunió con el presidente Yang Shangkun y el en ese entonces secretario general del Partido Jiang Zemin, y efectuó conversaciones con el primer ministro Li Peng. En octubre de 1995, el presidente Menem, en su segundo mandato de gobierno, visitó China nuevamente. Las dos partes celebraron la duodécima reunión del Comité Mixto Económico y Comercial. También, intercambiaron la carta de “Canje de notas’’ sobre el establecimiento de un consulado en Shanghai y dejaron asentada la reserva de China del derecho a establecer un consulado en Argentina. Asimismo, firmaron una carta de intención para que China importara 100.000 toneladas de tubos de acero de Argentina en 1996 (Zhu, 2012).
Como sostiene Oliva (2017: 83), “hacia principios de la década del noventa, Argentina planteó una relación con China con un claro perfil comercial”, y en este marco hubo un incremento del comercio bilateral durante toda la década. No obstante, Argentina tomó la decisión de mejorar las relaciones con Estados Unidos, convirtiendo a Argentina en el “aliado más cercano y confiable” de Estados Unidos en América del Sur (Xu, 2000). Este fue un factor de peso que puso un freno a la profundización de las relaciones entre Argentina y China. El pragmatismo y el realismo se convirtieron en pilares de la política externa de Argentina. La diversificación de la política externa de países menos desarrollados, como Argentina, era una forma de disminuir la vulnerabilidad comercial y también un medio de inserción en la economía mundial (Rubiolo, Morero y Santillán ,2010).
Desde fines de la década de 1990, los países de América Latina implementaron ajustes en la política exterior. Se propuso la liberalización y apertura pragmática centrada en la atracción de inversión extranjera y el desarrollo de relaciones con potencias emergentes como la RPCh. Durante este período, a su vez, China estaba fortaleciendo la reforma y apertura para salir al mundo. Tanto China como los países latinoamericanos, incluida Argentina, se necesitaron mutuamente y así fortalecieron y desarrollaron las relaciones bilaterales (Zhu, 2012).
En 1999 asumió la presidencia de Argentina Fernando De La Rúa. Durante su mandato, la relación con Estados Unidos no fue tan estrecha como antes, pero siguieron siendo buenas (Xu, 2000). Respecto de China, en el año 2000 hubo algunos avances: la apertura del Consulado Argentino y Centro de Promoción en Shanghai y la firma del Protocolo Bilateral para el acceso de China a la Organización Mundial de Comercio (OMC) (Cesarin, 2010).
Según la página oficial del Consejo Argentino Chino, el 11 de marzo de 2000, las dos partes firmaron el documento “Negociaciones para el Ingreso a Organización Mundial del Comercio’’. El documento original, en inglés, dice:
The Government of the People’s Republic of China and the Government of the Republic of Argentina hereby inform the Director-General of the World Trade Organization that they have concluded their bilateral market access negotiations in the context of the accession of the People’s Republic of China to the WTO, in accordance with the three attached Annexes which are an integral part of their bilateral agreement.
They accordingly attach hereto the original of the list of concessions on goods, which the People’s Republic of China grants to the Republic of Argentina. The People’s Republic of China also grants to the Republic of Argentina Initial Negotiating Rights for goods negotiated with the Republic of Argentina as identified in the attached list of concessions at the rate which the People’s Republic of China binds in its final schedule. (Negociaciones para el Ingreso a Organización Mundial del Comercio, 11 de marzo de 2000)
Asimismo, en septiembre del año 2000, el presidente argentino De La Rúa efectuó una visita de Estado a China. Y a principios de abril de 2001, el presidente chino Jiang Zemin realizó una visita de Estado a Argentina. En esta instancia las dos partes intercambiaron sus puntos de vista sobre las relaciones bilaterales y cuestiones regionales e internacionales de interés mutuo. También, alcanzaron un consenso para establecer relaciones de asociación de cooperación integral entre los dos países en el siglo XXI (Zhu, 2012).
En 2001, la incorporación de China a la OMC fue un hito para la economía mundial. A partir de ese momento el país asiático se transformó en una de las principales economías del mundo (Oliva, 2017). En Argentina, esto coincidió con una fuerte crisis institucional, política y económica que golpeó gravemente al país por la cual el presidente De la Rúa debió renunciar. A mediados de octubre de 2002, cuando todavía se sentían los impactos de la crisis política y financiera sin precedentes que atravesó Argentina, el canciller chino Tang Jiaxuan efectuó una visita oficial a este país.
Tras haber sostenido una audiencia con el presidente a cargo en ese momento, Eduardo Duhalde, y una reunión de trabajo con el entonces canciller, Carlos Ruckauf, se firmó un Comunicado Conjunto. Según este documento:
Ambas partes tuvieron el agrado de repasar el curso del desarrollo de los lazos chino-argentinos en los ámbitos político, económico, social y cultural a partir del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre los dos países y expresaron satisfacción con el acelerado progreso registrado en la última década por la cooperación bilateral en los diversos terrenos. (Comunicado Conjunto, 2002)
Este Comunicado Conjunto sentó las bases de la “relación estratégica” entre ambos países (Malena, 2010). Puede decirse que el ingreso de China a la OMC y la crisis de 2001 en Argentina fueron hechos convergentes que marcaron un punto de inflexión importante para la historia de sus relaciones entre ambos países.
1.2 El afianzamiento de las relaciones y la asociación estratégica (2004-2014)
En mayo de 2003 asumió la presidencia de Argentina Néstor Kirchner (2003-2007). El nuevo presidente adoptó una política exterior pragmática y mantuvo cierta distancia respecto de Estados Unidos, enfatizando la filosofía diplomática del multilateralismo. Este gobierno tuvo una clara tendencia a mantenerse “lejos de Estados Unidos”, lo que marcó un enorme contraste con las presidencias de Menem (Sun, 2007).
A fines de junio de 2004, el presidente Kirchner visitó China y mantuvo conversaciones con el presidente Hu Jintao. Ese mes, ambas partes firmaron acuerdos, convenios y memorándum relativos a transporte aéreo, salud, inversiones. Como en otras oportunidades desde 1972, ambas partes también firmaron un Programa de Cooperación Cultural con vigencia de algunos de años. Pero estos programas se extinguían con los mandatos de los presidentes argentinos.
De esta visita, el documento más importante es el que ambas partes firmaron el día 29: la Carta de Intención sobre la Cooperación en las Obras de la Carretera y del Túnel del “Paso de Agua Negra”. De parte de Argentina participaron: el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto; el Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios; y la Provincia de San Juan. De parte de la RPCh participaron: la Corporación Nacional China de Obras en el Exterior y el Buró Núm. 4 de la Corporación China de obras Ferroviarias. En esta carta, la RPCh demostró su interés e intención de tomar parte activa en el diseño, la consulta y la construcción de las obras presentadas por la parte argentina.
A mediados de noviembre del mismo año 2004, el presidente Hu Jintao efectuó una visita de estado a Argentina. El intercambio de visitas entre los dos jefes de Estado en el lapso de medio año es un evento poco común en la historia, lo que demuestra que ambas partes otorgaban gran importancia al desarrollo de las relaciones bilaterales.
Durante la visita del Hu Jintao, ambos mandatarios firmaron un documento importante: el “Memorándum de Entendimiento sobre Cooperación en Materia de comercio e inversiones”. Según Oviedo, el objetivo principal de este Memorándum fue el reconocimiento de China como economía de mercado (Oviedo, 2010).[2]
El Memorándum de 2004 entre Argentina y la RPCh fue el punto de partida de un verdadero salto en la relación bilateral. En dicho documento, ambas partes acordaron emprender una activa cooperación en materia de infraestructura, vivienda, energía, agricultura, industrias básicas, educación, ciencia y tecnología y en otros aspectos. Asimismo, decidieron continuar con el esfuerzo conjunto para ampliar rápidamente la inversión y el monto comercial bilateral. El artículo 1 del Memorándum dice:
La República Argentina reconoce el estatuto de economía de mercado a la República Popular de China y declara su decisión de no aplicar ningún trato discriminatorio a las importaciones provenientes de la China”. Esto demuestra la decisión fuerte de ambas para “incrementar y promover la cooperación comercial y en materia de inversiones de manera equilibrada y beneficiosa para ambas partes, teniendo en vista el objetivo de expandir su volumen en forma sustantiva (Memorándum de Entendimiento sobre Cooperación en Materia de Comercio e Inversiones, 17 de noviembre de 2004)
Un día antes, la Secretaría de Turismo de Argentina y la Administración Nacional de Turismo de la RPCh firmaron el “Memorándum de Entendimiento sobre la Facilitación de Viajes de Grupos de Ciudadanos Chinos a la República Argentina”. Según Oliva (2017), Argentina recibió el status de “destino turístico autorizado” para los ciudadanos chinos, lo cual sin dudas fomenta el encuentro entre las dos culturas. Según el Artículo 1:
La parte China designará las agencias de viaje en la República Popular de China, las cuales han sido debidamente autorizadas por la Administración Nacional de Turismo de China (ANTC) para operar viajes de negocios en el exterior para ciudadanos chinos y organizar viajes al exterior de grupos de turistas chinos a la República Argentina.
La parte argentina designará agencias de viaje que operen de conformidad con las normas argentinas y cumplan con otras pautas, y que estén interesadas en organizar viajes para grupos de turistas chinos a la República Argentina. (Memorándum de Entendimiento sobre la Facilitación de Viajes de Grupos de Ciudadanos Chinos a la República Argentina, 16 de noviembre de 2004)
En suma, a lo largo de 32 años, China experimentó el reingreso a las Naciones Unidas, la Reforma y la Apertura y el ingreso al OMC. A su vez, en ese mismo lapso de tiempo Argentina experimentó el cambio de la diplomacia “sin fronteras ideológicas” bajo una dictadura a la “asociación estratégica” de 2004, con un gobierno que buscó aumentar la autonomía del país respecto de las presiones de Estados Unidos.
Desde el intercambio de visitas de los presidentes Néstor Kirchner y Hu Jintao, Argentina y China intensificaron sus relaciones comerciales, de inversión directa, monetarias, financieras y en otras materias tales como seguridad alimentaria o deporte, sentando una base sólida para entrar en la nueva etapa de asociación estratégica.
En 2007 hubo elecciones en Argentina y la candidata ganadora fue Cristina Fernández de Kirchner para el período 2007-2011. Luego, fue reelecta para un segundo período (2011-2015). En relación a la posición frente a China, hubo continuidad política entre los mandatos de Néstor Kirchner y su sucesora.
El 31 de octubre de 2008 los gobiernos de China y de Argentina firmaron el “Programa de Cooperación Cultural para los años 2008-2012”, con el deseo de profundizar las relaciones de amistad entre los pueblos mediante el desarrollo de las relaciones culturales.
En julio de 2010, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner realizó una visita de Estado a China. Un deber importante era intentar destrabar el conflicto desatado por el aceite de soja e impulsar la compra de este producto. El conflicto había surgido por la suspensión de la compra de aceite de soja implementada desde el abril de 2009 contra la imposición de derechos antidumping por parte de la Argentina sobre varios productos asiáticos.
En esa oportunidad ambas partes firmaron una Declaración Conjunta. En el punto 13, el documento dice:
Los jefes de Estado expresaron su voluntad de continuar fomentando el intercambio y la cooperación en áreas tales como la cultura, educación, ciencia, tecnología, deportes y turismo, apoyando la ampliación de los contactos entre ambas sociedades e intercambios locales, promoviendo el conocimiento mutuo y la amistad entre los dos pueblos. En este contexto, dieron la bienvenida al establecimiento del Instituto Confucio y en el futuro, del Centro de Estudios de Temas sobre China en la Argentina. Asimismo, resaltaron la importancia de la cooperación en materia de enseñanza de idiomas y servicios educativos (Declaración Conjunta, 13 de julio de 2010)
En junio de 2012, el entonces premier del Consejo de Estado de China Wen Jiabao visitó Argentina para conmemorar los 40 años de las relaciones diplomáticas entre Argentina y China. Antes, el embajador de China en Buenos Aires había tenido una reunión con otros líderes, en la cual se admitió que en materia de comercio China ya era el segundo socio comercial de Argentina y una de las principales fuentes de inversiones extranjeras en ese país. El volumen comercial bilateral era de 14 mil 800 millones de dólares norteamericanos en el año 2011, multiplicándose por más de 2000 veces respecto al año 1972 (Clarín, 2012).
Wen Jiabao visitó Argentina acompañado de otros nueve ministros y viceministros de China. China tenía como misión expandir el comercio de agricultura con la otra parte y aumentar la cooperación en la inversión en infraestructura e investigación del sector. Ambas partes firmaron una nueva Declaración Conjunta en la que destacaron el hecho de que “entre los años 2002 y 2011, la tasa de crecimiento medio anual del comercio bilateral alcanzó un valor inédito, superior al 31%” (Declaración Conjunta, 25 de junio de 2012).
También fue un momento importante en el que se lograron acuerdos en materia de energía nuclear y se pactó el establecimiento de una estación de seguimiento satelital del espacio profundo en la provincia argentina de Neuquén. Las instalaciones, operativas desde 2016, permiten monitorear satélites chinos las 24 horas e implementar el programa cooperativo de exploración lunar de China. También se acordó continuar y profundizar los acuerdos en el área de cultura, deporte, ciencia y tecnología y turismo.
En mayo de 2013, la visita del entonces vicepresidente chino Li Yuanchao a Argentina fue la primera visita de la presidencia de Xi Jinping a América Latina. En esa ocasión se firmaron cinco acuerdos de cooperación: un tratado de extradición, dos convenios de asistencia y cooperación de la empresa Huawei y la Facultad de Ciencias Económicas y de Ingeniería de la UBA, un protocolo sobre requisitos sanitarios para la exportación de equinos argentinos, y un memorando de entendimiento para la cooperación en comercio de productos agrícolas a granel.
En septiembre del mismo año, los presidentes Cristina Fernández y Xi Jinping mantuvieron una reunión bilateral en San Petersburgo (Rusia), donde participaban de la cumbre del G-20. Acordaron la creación de una comisión binacional permanente y el establecimiento de un mecanismo de diálogo estratégico para la cooperación y la coordinación económica entre ambos países.
La Comisión Binacional Permanente con China está en funciones y tiene el objetivo de coordinar las actividades del Plan de Acción Conjunta con China. Está encabezada por la Cancillería y compuesta por 12 Subcomisiones de diversos Ministerios, con la posibilidad de agregar más si los países lo acuerdan.
El 18 de julio de 2014 llegó a la Argentina el presidente Xi Jinping. Junto con Xi vinieron 250 empresarios de diversos rubros que tuvieron una ronda de negocios al día siguiente con sus pares argentinos organizada por Cancillería y la Cámara Argentina China junto con organizaciones empresarias de la RPCh. Esta visita era su segunda gira latinoamericana y el avance destacado es que se conformó una Asociación Estratégica Integral. En la Declaración Conjunta que firmaron dice:
Ambos jefes de Estado valoraron positivamente el avance sustantivo de las relaciones bilaterales a partir del establecimiento de la Asociación Estratégica entre ambas naciones, en 2004, constituida sobre la base no sólo de un consenso gubernamental, sino con la participación proactiva del conjunto de la sociedad civil.
Y también, dice:
Asimismo, los presidentes destacaron los amplios intereses compartidos y enormes posibilidades de colaboración en materia cultural, educacional y turística, así como la necesidad de promover intercambios entre las juventudes de ambos países, en búsqueda de un mayor conocimiento mutuo que permita fortalecer la amistad tradicional entre los pueblos de la República Argentina y de la República Popular de China. También resaltaron el dinámico intercambio que llevan a cabo las provincias y las ciudades de ambos países, intercambio que contribuye al desarrollo integral a nivel subnacional; en tal sentido se congratularon por los hermanamientos ya alcanzados y por los proyectos en cartera (Declaración Conjunta sobre el Establecimiento de la Asociación Estratégica Integral, 18 de julio de 2014)
En el aspecto de cultura, en esa misma fecha, los dos países firmaron un Memorándum de Entendimiento según el cual Argentina se comprometía a abrir un Centro Cultural de la República Argentina como contraparte del establecimiento de un Centro Cultural de la República Popular de China en la ciudad de Buenos Aires. El convenio fue firmado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de la Argentina y el Ministerio de Cultura de la República Popular de China. Otro aspecto importante fue la firma de un acuerdo para la construcción de una central nuclear (Atucha III).
En febrero de 2015, la presidenta argentina hizo una visita oficial a China. El acuerdo más importante que resultó de este encuentro fue el acuerdo para la construcción de las represas Jorge Cepernic-Néstor Kirchner en la provincia de Santa Cruz.
En esta fase, Argentina expresó de diversas maneras más apoyo a China. Por ejemplo, votó a favor de la incorporación de China como “país observador” en la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI); apoyó el ingreso de China a la Organización de Estados Americanos (OEA) en calidad de Observador (2005) y como nuevo Miembro Extrarregional del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) (2009) (Cesarin, 2010). Una señal del acercamiento es que durante los gobiernos de Néstor Kirchner y de su sucesora Cristina Fernández de Kirchner se firmaron 59 documentos oficiales (Brenta y Larralde, 2018).
En Argentina, la adhesión a las consignas neoliberales del “Consenso de Washington” en los años noventa y la posterior debacle por la severa crisis política y financiera de 2001 estuvieron seguidas de la recuperación a partir de 2003. En 2004 China se presentaba como una economía que quería lazos comerciales con América Latina y Argentina estaba lista para la asociación estratégica con China. Pasados diez años, en 2014, ambas partes elevaron la relación bilateral al nivel de asociación estratégica integral. Esto significa que, a partir de ese momento, las relaciones se desarrollarían en todas las direcciones y abarcaría todas las áreas posibles con un alto nivel de cooperación y coordinación tanto en lo bilateral como en lo multilateral. Así, ambos países entraron en una nueva etapa de intercambio y cooperación.
1.3 La asociación estratégica integral y los desafíos en la nueva etapa (2015-2019)
En 2015 hubo elecciones, el candidato predilecto de Cristina Fernández perdió frente al principal opositor al kirchnerismo[3], Mauricio Macri líder del Partido Propuesta Republicana (PRO) en la alianza Cambiemos, de orientación centro-derechista. Durante los primeros meses de gobierno, Macri “propuso en varias ocasiones reconsiderar los acuerdos de cooperación firmados por el gobierno anterior, lo que llevó a mantener en suspenso a una serie de grandes proyectos” (Lin, 2017: 230).
El presidente Macri y el presidente Xi Jinping se reunieron por primera vez el abril de 2016 en la Cumbre de Seguridad Nuclear en Washington. La segunda vez que ambos mandatarios se reunieron fue en septiembre de 2016, en el marco del G20 de Hangzhou de China. En este segundo encuentro, el gobierno argentino se comprometió a revisar los acuerdos firmados previamente y profundizar la cooperación estratégica.
En esa ocasión, el diario argentino La Nación informó que los jefes de Estado “buscarán que en los próximos años llegue al país un millón de turistas chinos para dejar sus yuanes en Buenos Aires. (…) Se les dará valor agregado a los productos argentinos que se exportan a Pekín y los chinos agilizarán las trabas fitosanitarias para aumentar la compra de alimentos argentinos” (La Nación, 2016). La intención prioritaria para el gobierno de Macri era solucionar el déficit comercial que en aquel momento era de unos 6000 millones de dólares en detrimento de Argentina.
En mayo de 2017, el presidente Macri fue uno de los dos jefes de Estado latinoamericanos que viajó a China para asistir a la Cumbre de “la Franja y la Ruta” en carácter de visita de Estado. La Iniciativa de la Franja y la Ruta (en inglés: Belt and Road Initiative, BRI), Nueva ruta de la Seda u OBOR (siglas del inglés One Belt, One Road) son las propuestas más importantes formuladas por el presidente Xi Jinping durante su visita a países de Asia Central y Asia Suroriental en septiembre y octubre de 2013 para la construcción en conjunto de la Franja Económica a lo largo de la Ruta de la Seda y de la Ruta de Seda Marítima del Siglo XXI. La franja es la “Franja Económica de la Ruta de la Seda”. La ruta es “Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI”. El objetivo es fortalecer los vínculos económicos entre China, el resto de Asia, Oriente Medio, África, Europa y otras regiones del mundo mediante el desarrollo de varios corredores económicos, tanto terrestres como marítimos, así como promover el desarrollo económico en los distintos países y regiones participantes.
La política actual de China hacia América Latina también ha sido descrita por algunos expertos como una política de “la Franja y la Ruta”. A principios de enero de 2015, se celebró con éxito la primera reunión ministerial de la Comunidad China-América Latina y el Caribe en Beijing, a la que asistieron un total de más de 40 funcionarios ministeriales de 33 países de América Latina. En la visita del primer ministro Li Keqiang a los cuatro países sudamericanos, incluidos Brasil, Colombia, Perú y Chile a fines de mayo de 2015, la cooperación entre China y América Latina había demostrado tener características de pragmatismo y actualización (Pin, 2015).
Durante la visita de Macri a la Cumbre de “la Franja y la Ruta” en 2017, ambos gobiernos suscribieron 21 acuerdos bilaterales (en materias de educación, cultura, fútbol, transporte, infraestructura, agricultura, agroindustria y energía renovable). Entre los convenios más destacados se pueden mencionar el acuerdo de facilitación de visas y el contrato general para la construcción de las plantas nucleares.
“El Acuerdo de Facilitación de Emisión de visas” buscaba modificar el Acuerdo de Visas de Turismo suscripto en Beijing en el día 4 de febrero de 2015. Además modificaron “el Acuerdo de facilitación de Visas para Viajeros de Negocios” que se había suscripto en Buenos Aires el 6 de diciembre de 2012. Las nuevas visas de turismos individuales y de negocios tendrían una validez de diez años y con múltiples entradas, con un plazo máximo de permanencia de noventa días corridos en cada ingreso. La fecha de vigor de ambas visas era el día 15 de junio de 2017.
El mismo 17 de mayo de 2017 ambas partes firmaron el documento Plan Quinquenal Integrado China-Argentina para la Cooperación en Infraestructura (2017-2021) después del 3° Diálogo Estratégico China-Argentina para la Cooperación y Coordinación Económica (18 de abril de 2017 en Beijing el cual contenía un total de 16 obras de infraestructura “prioritarias” que China desarrollaría en la Argentina, tales como la represa “Néstor Kirchner”. Eran obras de continuidad de la gestión gubernamental anterior pero revisadas por la del presidente Macri.
Sobre el ámbito de la cultura, el día 17 de mayo ambos gobiernos firmaron El Acuerdo sobre el Establecimiento de un Centro Cultural Chino en la Argentina. En el texto dice:
Art. 2 El Centro será una institución cultural oficial sin fines de lucro, establecida por el Gobierno de la República Popular de China. China dirigirá el Centro de conformidad con las leyes y reglamentaciones vigentes en la Argentina.
Art. 3. El objetivo del Centro será promover el intercambio cultural y la cooperación entre los dos países, profundizar la comprensión mutua y la amistad entre los dos pueblos, y promover las relaciones de amistad entre China y Argentina. (Acuerdo para el establecimiento de un Centro Cultural Chino en Argentina entre la República Argentina y la República Popular de China, 17 de mayo de 2017)
El mismo día se publicó la Declaración Conjunta, cuyo sexto artículo expresaba, igual que siempre, que la parte argentina reafirmaba el invariable apego del país a la política de “una sola China”, mientras que la parte China, a su vez, reiteraba el firme apoyo de su país a los derechos de soberanía de la parte argentina en la Cuestión de las islas Malvinas. Este punto es importante porque durante el gobierno de Macri la política sobre Malvinas fue distinta de la seguida por los gobiernos kirchneristas. Mientras que estos tenían una posición endurecida, Macri no circunscribió la relación bilateral con el Reino Unido al conflicto de soberanía y apuntó a la profundización las relaciones comerciales.
Con posterioridad a esta visita, “la Secretaría de Comercio de Argentina comenzó a utilizar los precios internos de China como referencia para corroborar los supuestos casos de dumping. Más tarde, el canciller Faurie sostuvo que ‘China es una economía de mercado’, confirmando la posición argentina (Oliva, 2017). En junio, se anunció la aprobación del ingreso de Argentina al Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, que se convirtió en uno de los seis Estados miembros latinoamericanos con ese estatus (Lin, 2017: 230).
El día 29 de noviembre de 2018, el presidente chino Xi Jinping llegó a Argentina. Esta era la segunda visita de Xi a este país. Xi participó de la Cumbre de Líderes del G20 y el día 2 de diciembre hizo una visita de Estado al presidente. En la visita, ambas partes firmaron un Plan Quinquenal de Acción Conjunta entre el Gobierno de la República Argentina y el gobierno de la República Popular de China (2019-2023) para avanzar en acuerdos de cooperación. En este Plan Quinquenal, el artículo 19 acordaba la cooperación en Asuntos Antárticos: las partes se comprometían a potenciar los intercambios y la cooperación científica y logística antártica en los términos del Memorándum de Entendimiento sobre Cooperación Antártica.
Un tema muy importante que se abordó en esa ocasión fue el ingreso de Argentina a la Nueva Ruta de la Seda. El 1 de diciembre en una rueda de prensa por el cierre de la cumbre de líderes del Grupo de los 20, el presidente Macri afirmó que “Argentina no ve a China como una amenaza” (Página 12, 2018). El día anterior el presidente estadounidense Donald Trump había asegurado que entre él y Macri habían hablado de “enfrentar la actividad económica depredadora” de los chinos. Pero lo importante es que ningún alto funcionario de Argentina desmintió este caso, ni el presidente Macri ni el canciller. Sólo el entonces embajador argentino en China, Diego Guelar, que en aquel momento estaba en Buenos Aires, hizo declaraciones al respecto. Este fue un nuevo factor de tensión en las relaciones con China.
Durante el gobierno de Macri hubo una inusual frecuencia de encuentros entre los presidentes de las dos partes: Cumbre de seguridad nuclear en Washington en el mes de abril de 2016, G20 en Hangzhou de China en septiembre de 2016, Cumbre de “la Franja y la Ruta” en Beijing en mayo de 2017, Cumbre de líderes en Johannesburgo en agosto de 2018 y Cumbre del G20 en Buenos Aires en diciembre de 2018. Por la frecuencia de los encuentros, que no había sucedido con ningún presidente anterior de ambas naciones, la situación era vista como provocativa y hubo presión de Estados Unidos. El presidente Macri y su gobierno tenía claras inclinaciones hacia Occidente. Esto hemos visto de la suspensión de acuerdos y la actitud ante las palabras de Trump.
En materia de cultura, 2018, China firmó un Convenio general con la Universidad Nacional de Córdoba de Argentina sobre el establecimiento del Instituto Confucio en esa universidad. El Instituto Confucio de China es una institución que aspira a profundizar la enseñanza del idioma y la cultura de ese país. También aspira a la cooperación académica con otros países. El primer Instituto Confucio en Argentina fue el de la Universidad de Buenos Aires y luego otro en la Universidad Nacional de La Plata, ambos inaugurados en 2009. El Instituto de la Universidad de Córdoba se inauguró en 2020 bajo el gobierno de Alberto Fernández, sucesor de Macri 2019, y se creó con la cooperación de la Universidad de Jinan de la provincia de Guangdong.
Durante todo el año 2019 se mantuvo la velocidad y los avances que antes habían acordado. En septiembre de 2019, el gobierno de Macri formalizó un acuerdo de apertura comercial que se logró después de veinte años de negociaciones. Este acuerdo permitía a Argentina enviar a China harina de soja, que es el principal producto argentino de exportación. China era el segundo socio comercial de Argentina (después de la Unión Europea). Pero como vimos, en otras materias como las centrales nucleares, las represas y el centro cultural, no hubo avances.
1.4 El apoyo mutuo de 2020 y la expectativa de futuro
En octubre de 2019 hubo elecciones en Argentina y en diciembre asumió el nuevo y actual presidente Alberto Fernández. La fórmula ganadora estuvo integrada con Cristina Fernández como vicepresidenta, en del Frente de Todos, una coalición que agrupó a sectores peronistas del Partido Justicialista y sectores no peronistas afines al kirchnerismo. Alberto Fernández tiene una trayectoria de militancia en el Partido Justicialista (conocido como partido peronista, por su fundador y líder Juan D. Perón) y en el kirchnerismo (como vimos en el capítulo 1, Fernández fue jefe de gabinete del presidente Néstor Kirchner). Es decir, de alguna manera, se trata del retorno del kirchnerismo al poder.
Desde su campaña electoral, el nuevo presidente mostró una inclinación favorable al acercamiento a China. En la posesión del cargo, el presidente chino Xi Jinping le envió una carta amistosa y una invitación a visitar Beijing. Y el presidente Fernández se comprometió a poner ese viaje en agenda.
En su ascenso global, China ha sido pacífica y ha venido llevando a cabo una estrategia de cooperación y de no confrontación con Estados Unidos. Existen lecturas del pensamiento estratégico norteamericano sobre “la amenaza china” o de los think tank chinos, llamados “triunfalistas” (Svampa y Slipak, 2017; Svampa, 2019). Estados Unidos tiene una “estrategia multidimensional de dominación” propia de un pensamiento genérico que orienta la política de “seguridad nacional”, científica, comercial, las acciones “humanitarias”, la producción de propaganda y, ciertamente, la estrategia militar (Fornillo, 2016). El denominado “poder blando” de China puede mostrar justamente que el desarrollo es a través de la paz.
El año 2020 fue muy especial y muy diferente a cualquier año de estas décadas. Todo el mundo se encontraba en crisis con la epidemia por coronavirus. En febrero, la situación en China era más grave. Desde marzo, también en Argentina la situación fue grave. Los dos países expresaron su firme apoyo a la otra parte en este período difícil. Según el embajador chino Zou Xiaoli, “El presidente Alberto Fernández envió un mensaje a su par Xi Jinping para expresar su apoyo a la lucha contra la epidemia y su agradecimiento por el cuidado y atención de parte del gobierno chino a los ciudadanos argentinos radicados en China” (Télam, 2020).
Por su parte, el gobierno porteño, encabezado por Horacio Rodríguez Larreta (del partido político PRO del ex presidente Macri, opositor a Fernández), a pesar de la crisis sanitaria en ciernes, sostuvo los festejos por el Festival de Año Nuevo Chino y un gran espectro de actividades previstas para el inicio del año 2020. Los jugadores del equipo de fútbol River Plate vistieron camisetas con sus nombres en chino en un partido de fútbol con el lema “Fuerza Wuhan, Fuerza China”. Todo esto formó parte de la expresión de un pronunciamiento solidario que transmitieron un mensaje de “sincero de afecto y amistad” (Zou, 2020).
El 10 de abril de 2020, Xi Jinping y el presidente argentino Alberto Fernández intercambiaron cartas y opiniones sobre la lucha contra la epidemia. Xi Jinping dijo que China apoyaría firmemente las medidas de Argentina para combatir la epidemia. En este marco China proporcionó suministros de emergencia y expertos de los dos países mantuvieron las reuniones de intercambio de experiencias. China estuvo dispuesta a seguir compartiendo sus experiencias de prevención y control y sus proyectos de tratamiento de la enfermedad con Argentina. Asimismo, a seguir proporcionando asistencia material dentro de su capacidad (Cancillería de China, 2020).
El gobierno de China imprimió junto a las banderas china y argentina la frase más reconocida del Martín Fierro, el poema gauchesco escrito por José Hernández: “兄弟之道是团结同心” (Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea). Los donantes fueron el gobierno chino a través de la Embajada, las ciudades de China y las empresas chinas. Los aviones de Aerolíneas Argentinas superaron el obstáculo de la distancia física, lo cual es símbolo de la relación más cercana entre ambas partes.
En el mes de marzo, China entregó a Argentina 196 mil barbijos, 20 mil guantes descartables, 5.000 trajes de protección desechables de uso médico, 5.000 trajes aislantes. 2.500 kits de reactivo rápido, 2.000 antiparras de protección. 550 termómetros digitales y tres termómetros infrarrojos digitales para utilizar en aeropuertos (Télam, 2020). Desde el 16 de abril hasta el 8 de mayo de 2020, hubo 8 vuelos especiales de Aerolíneas Argentinas al aeropuerto internacional de Shanghái con el objetivo de traer cada vez 13-14 toneladas de insumos médicos y materiales de uso preventivo (Benites, 2020).
Así también informaba el diario Perfil del 14 de abril de 2020:
China ya realizó tres envíos de insumos sanitarios: el tercero arribó ayer. Contenía: 53,500 kits de reactivos, 405 mil barbijos médicos, 70 mil barbijos N95, 14 mil trajes de protección, 20 respiradores, 2500 guantes, 2000 antiparras, 700 termómetros, 1000 cubiertas de zapatos y 2 sistemas termográficos, procedentes tanto del gobierno chino y de la Embajada, como de la Ciudad de Hangzhou y 9 empresas chinas.
En paralelo, las empresas CGGC Argentina, CREC Argentina, Shandong Gold Group Argentina donaron 80 barbijos N95, 1580 barbijos, 700 trajes de protección, 130 antiparras, 2200 guantes y 200 colchones a las provincias de Santa Cruz, San Luis y San Juan. La comunidad china radicada en Argentina (donde hay 13 mil supermercados) recaudó 8.4 millones de pesos. A ese monto se le suman otras donaciones de cámaras comerciales e inmigrantes chinos: 200 trajes de protección, 500 barbijos y 400 botellas de jabón líquido, más leche, azúcar, aceite, arroz y harina. (Findanza y Beldyk, 2020)
Como algunas ciudades habían establecido la política de Hermanamiento, las donaciones directas y cooperaciones a sus ciudades hermanas se convirtieron en una forma de ayuda conveniente y ágil. El 8 de junio de 2020, la Municipalidad de Rosario recibió una donación de insumos sanitarios por parte del municipio de Shanghai de China, en el marco del Acuerdo de Hermanamiento que rige desde 1997 entre Rosario y la mencionada localidad. Este material consta de: 3000 barbijos modelo N95, 300 trajes de protección médica modelo Jihua y 20.000 barbijos quirúrgicos Médico. El gobierno de Shanghai pagó todos los gastos de traslado del material desde China hasta Buenos Aires, por lo que esta cooperación, en esquema de donación, asciende a un valor de 187.340 yuanes, equivalente a 26.146 dólares (La Capital, 2020). Eso demostró que en el futuro fortalecer la cooperación directa entre ciudades es una dirección posible.
En el mes de mayo de 2020, luego de haber intercambiado varias cartas con Xi Jinping, Fernández anunció el relanzamiento de la Asociación Estratégica Integral. En septiembre de ese año, se realizó la Feria Internacional de Inversión y Comercio de China (CIFIT, por sus siglas en inglés) y el Congreso de Inversión de la Franja y la Ruta en China. En esa ocasión el presidente Fernández fue invitado a dar un discurso en la sesión de inauguración. Fue el único presidente latinoamericano invitado. Y en mayo de 2021 fue invitado de honor en la celebración de los 100 años del Partido Comunista Chino (Página 12, 2021).
En diciembre de 2020, el Boletín Oficial de la Nación Argentina publicó la ley que aprobó el acuerdo para la creación de un Centro Cultural de China, para “ampliar la cooperación amistosa en el campo cultural sobre las bases del respeto mutuo y la confianza” (BO, 2020).
Desde el inicio de la presidencia de Albero Fernández en diciembre de 2019, debido a la epidemia, aunque no hubo visitas directas a China los intercambios se siguen realizando. En este período el principal rasgo es el apoyo y ayuda mutua para superar la dificultad de la epidemia, como he mencionado en el primer capítulo. Según DangDai, la ministra de Salud de Argentina, Carla Vizzotti, anunció la firma de un contrato para la adquisición de 24 millones de vacunas Sinopharm, con entrega prevista entre julio y septiembre de 2021 y a un ritmo de ocho millones de dosis en cada uno de los tres meses (Cafferata, 2021). Según Télam, hasta el final de julio de 2021, arribaron al país seis millones de vacunas producidas en China (Télam, 2021b).
Según las palabras del embajador argentino ante China Vaca Narvaja, la cooperación con China fue una sin precedentes y fue clave para mantener la robustez del sistema sanitario de Argentina (Télam, 2021a).
Desde el 31 de mayo al 4 de junio de 2021, el embajador argentino Sabino Vaca Narvaja visitó la provincia de Sichuan, al centro geográfico de China. El embajador argentino ratificó la decisión del gobierno nacional de abrir un consulado en la capital de esta provincia, la ciudad de Chengdu. Asimismo, planean llevar adelante investigaciones conjuntas para promover la apertura de la ruta aérea directa Chengdu- Argentina. El día 3 de junio, el embajador Vaca Narvaja y su delegación visitó la ciudad Mianyang y la Universidad de Ciencia y tecnología del Suroeste de China. La Universidad ha establecido la primera celebración del “Día de Argentina” (Relaciones exteriores de Sichuan, 2021).
En el acto del 100º aniversario de la fundación del Partido Comunista de China, el 1 de julio de 2021, el presidente Alberto Fernández fue el único mandatario sudamericano invitado para hablar (el día 6 de julio). Fernández fue invitado en su condición de titular del Partido Justicialista. La participación de Fernández es por zoom a través de un video previamente preparado. El PJ es un partido que tiene una larga relación con el Comunismo de China.
Para celebrar el centenario de la fundación del Partido Comunista de China, la embajada de China en Argentina colabora en la preparación de un número especial del diario Clarín. Participan Zou Xiaoli, embajador chino en Argentina; Felipe Solá, ministro de Relaciones Exteriores de Argentina; Jorge Taiana, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado y secretario de Relaciones Internacionales del gobernante Partido Justicialisa; Meng Haiyun, subsecretario de Estado para Negociaciones Económicas Bilaterales y Multilaterales; Sabino Vaca Narvaja, embajador argentino en China, etc. En sus artículos presentan la gloriosa historia de 100 años y los brillantes logros del Partido Comunista de China desde múltiples dimensiones, destacando los últimos logros de la asociación estratégica integral China-Argentina (Cancillería de China, 2021).
Sobre la soberanía ambos países mantienen su apoyo mutuo firme. Recientemente, el representante permanente adjunto de China ante las Naciones Unidas, Geng Shuang, dijo ante la Asamblea General de la ONU que “hoy en el siglo XXI, los días en que los imperios occidentales hacen lo que quieren se han ido. Apoyamos firmemente el legítimo reclamo de Argentina sobre la soberanía de las Islas Malvinas”. Argentina agradeció la firme defensa de su soberanía sobre las islas Malvinas y tanto el canciller argentino, Felipe Solá, como el embajador en China, Sabino Vaca Narvaja, expresaron el agradecimiento de su país por estas declaraciones (Embajada de China en Argentina, 2021).
En suma, después de casi medio siglo de relaciones diplomáticas Argentina y China parecen estar más cerca que nunca. La agenda de temas compartidos, como Malvinas, sigue en firme. Y se han sumado otros, propios de la asociación estratégica integral y de los problemas urgentes del coronavirus.
- Por eso, aquí hablo del inicio de las relaciones diplomáticas de Argentina con la República Popular de China en 1972, sin desconocer que hubo relaciones de Argentina con Taiwán (República de China) desde junio de 1945. Como dije en la introducción, comprendido este punto, a lo largo de la tesis utilizo los nombres RPCh y China de manera intercambiable.↵
- A pesar del Memorándum, en los hechos no se consideró a China economía de Mercado con el argumento de que el Documento no había sido aprobado por el Congreso. Fue en 2017 cuando oficialmente se reconoció este status para China (Oliva, 2017).↵
- Expresión de la tendencia política inaugurada por el presidente Néstor Kirchner en 2003 y continuada por Cristina Fernández de Kirchner durante sus dos mandatos.↵






