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3 Archivo propio

En Trelew, DM y RB están almorzando. Acaban de lograr que el JuezInicial tome la causa y de asegurarse que el Fiscal formule el requerimiento. Ya no hay nada que puedan hacer, más que esperar y aprovechar para un descanso –que finalmente no durará más de una hora‒.

Mientras tanto, JuezInicial decide realizar el allanamiento. Momento crucial, si se tienen en cuenta las advertencias respecto de que tal acto solo tendría efecto si fuera tan rápido como sorpresivo.

Cuando JuezInicial llega junto al Fiscal y al SecretariodeJuzgado a las instalaciones de la Armada, la sorpresa de JefedelaBase es mayúscula. No han transcurrido más que un par de horas desde que los abogados ingresaran la denuncia y el JefedeInteligencia, que tiene las llaves de la oficina de La Casita–, los hace ingresar.

La Sección de Inteligencia Trelew (SCTL, o La Casita, nombre que se le otorgaba por el edificio que ocupaba y por su aislamiento en relación con el resto de la edificación) tiene “asiento” en la Base Aeronaval Almirante Zar (BAAZ). Allí también se encuentra la Fuerza Aeronaval Nº3 (FAE3) y está ubicada en las afueras de la ciudad de Trelew. De acuerdo con el esquema organizativo que regía en el momento, dependía de la Central Principal de Inteligencia (CEIP), ubicada en Puerto Belgrano, que a su vez era dependiente de la máxima autoridad en materia de inteligencia: la Dirección de Inteligencia Naval (DIIA). El sistema de inteligencia en su totalidad está bajo la incumbencia del SubjefedelaArmada, a su vez subordinado a JefedelaArmada. El responsable directo de La Casita es JefedeInteligencia, que de acuerdo con las reglas de rotación de personal de la Armada permanece en el cargo durante cuatro años, luego de los cuales es reemplazado por otro oficial. La jerarquía de los jefes de esta sección es la de capitán de Corbeta.

JuezInicial se guía por “el plano que luce en autos”, y selecciona el material de las distintas oficinas. Es un edificio de poco menos de 100m2 dividido en tres grandes espacios-oficinas, más un hall de distribución, un baño y una cocina. Uno de los espacios está reservado a JefedeInteligencia y otro para el desarrollo de las actividades del resto de los integrantes, con sus correspondientes escritorios y computadoras. El JuezInicial ordena revisar los muebles archivadores, la caja fuerte, junto a escritorios y armarios. La revisión contempla la posibilidad de secuestro, siempre que la información hallada tenga relación con la denuncia. Entre lo que finalmente pasa a formar parte de la “prueba”, se encuentran una serie de carpetas colgantes, biblioratos, cuadernos, material audiovisual y también computadoras. Como no se encuentra en la delegación personal técnico idóneo para la revisión de los equipos informáticos, se manda clausurar el local hasta que estos puedan ser verificados.

Un segundo allanamiento tiene lugar el lunes siguiente. El 20 de marzo van a las instalaciones del Servicio de Inteligencia el Secretario junto a cuatro integrantes de la Policía de la Provincia de Chubut, entre los cuales se encuentran un inspector, un integrante del Servicio Especial y un comisario, que es además especialista en informática.

Esta vez se relevan en el acta seis computadoras, que son las que están en los diferentes escritorios de la oficina, y se secuestran cuatro de ellas. También cassettes de filmaciones, disquettes, un disco rígido y CDs. En la caja fuerte, “oculto y tapado por papeles y albunes (sic) de fotografía” (fs. 24 vta.) se encuentra un bibliorato identificado con el rótulo “Situación Chubut 2005”, que pasa a ser parte de la prueba.

Todo este material, junto con las impresiones que se hacen de los documentos contenidos en las computadoras peritadas, forman parte del “archivo” de la Oficina de Inteligencia. La documentación será a partir de entonces renombrada, reubicada y posteriormente analizada siguiendo la lógica jurídica de la prueba, esto es, devendrá rastro o huella de actos que serán indagados en función de su relación con la legalidad.[1]

Si la “prueba”, entendida como conjunto documental, deviene en esta lógica eje de la reconstrucción judicial, la perspectiva etnográfica aquí propuesta se centrará en la noción de “archivo” retomando para ello las propuestas centrales de la archivística y de la perspectiva etnográfica sobre los archivos a las cuales he hecho referencia en la introducción. En su Archivística General, dice Antonia Heredia Herrera que un archivo es un conjunto de documentos acumulados en un proceso “natural”, que no es resultado de un acto voluntario o caprichoso de alguien sino que requiere de una institución con una función, con unas actividades que desarrollar (1991: 89). De tal manera que un archivo se relaciona directamente con las prácticas de una institución: son, de alguna manera, su “residuo” y a partir de allí podemos intentar desandar el camino del proceso que produjo la documentación. En este sentido, podemos entender el archivo como una expresión de un esquema de clasificación; en términos de Bourdieu (2010), como producto de un habitus que se plasma en la organización del archivo y que en definitiva permite dar un sentido a las constancias que se encuentran, más allá de los cambios normativos y las gestiones institucionales. Aun cuando en el transcurso de la investigación no fue posible acceder a las actividades cotidianas de la Oficina de Inteligencia en cuestión, lo cierto es que el archivo –en tanto objeto conformado a partir de tales prácticas se convierte en evidencia de acciones producidas en el marco de un esquema generativo a partir del cual los sujetos perciben el mundo.

Esto requiere distinguir –aunque no disociar el archivo analizado de aquello que podría constituir un primer marco de referencia, a saber, la normativa emanada de las instancias jerárquicas correspondientes de la Armada a través de los llamados “Planes de Inteligencia”. Respecto de las divergencias y continuidades entre el archivo y dichos planes me extenderé en el capítulo 5. Sin embargo, no se trata aquí de contraponer “lo que se dice” y “lo que se hace” como formando parte de órdenes separados, ni convertir práctica y discurso en facetas complementarias de un mismo suceso –qua las versiones de los campesinos y del oráculo sobre Edipo (Foucault, 2002)–. Se trata, por el contrario, de precisar la particularidad de la lógica que impregna las prácticas de una oficina de inteligencia.

Desde esta perspectiva, el archivo pasa a formar parte de una indagación que se entronca en lo que Carlo Ginzburg denomina “paradigma indicial”, y por ende entiende que “si la realidad es impenetrable, existen zonas privilegiadas –pruebas, indicios– que permiten descifrarla” (2008: 219). Los archivos policiales, de información y de inteligencia se conformaron, a fines del siglo XIX, bajo este mismo paradigma.[2] De alguna manera, la propuesta jurídica parte de este mismo supuesto: se trata de encontrar en cada uno de los documentos las “pruebas” que confirman o desestiman la hipótesis de un delito. Este trabajo se alinea con el “paradigma indicial” como forma histórica de conocimiento, pero aborda ese conjunto documental en su totalidad –el archivo entendiendo que no es meramente el “contenido” del documento donde debe buscarse ese índice, sino que debe atenderse al proceso de construcción de ese archivo en tanto parte de la tarea de inteligencia. Como dice Ann Laura Stoler en relación con la perspectiva etnográfica poscolonial sobre los archivos al focalizar el estudio no ya sobre “las cosas” sino sobre su elaboración,

reflexionamos de manera crítica sobre la elaboración de documentos y sobre cómo decidimos utilizarlos, sobre los archivos no como lugares de recuperación del conocimiento, sino de producción del mismo, como monumentos estatales y sitios para la etnografía del Estado (2012: 469).

A semejanza del expediente, en el archivo la idea de proceso desaparece (Rodríguez Graham, 2009). Ambos artefactos se configuran como totalidades que, borrando de sí la multiplicidad de voces y de tiempos, se transfiguran como los lugares en los cuales es posible encontrar la “voz del Estado”. Es por ello que desandar el camino de su conformación permite recuperar actores, disidencias, perspectivas encontradas, épocas, lapsos y espacios.

Pero en la práctica, dar cuenta de esos indicios en el archivo como totalidad requirió, en este caso, recomponer ese “orden original” que el archivo habría tenido mientras era simultáneamente utilizado y configurado. Para ello resultó de utilidad la comparación de este archivo con otros archivos de inteligencia, en particular con el de la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPPBA) y del Sistema de Inteligencia del Chubut (SICh). Si la intención es ir más allá de lo que sería una lectura “literal” del acervo documental –que tal como hemos mencionado responde a la lectura jurídica del archivo/prueba–, la organización del archivo forma parte de las pistas que deben considerarse para “traer a la superficie, textualizar las relaciones de dominación, los idearios, la ética, en relación con las misiones y funciones del organismo o institución que los produjo” (Nazar, 2010). Tal como afirma Nicholas Dirks (2002), se trata de reconocer tanto los recursos primarios que contiene el archivo como las trazas de un discurso histórico en su propia conformación, y el ensamblaje particular que va adoptando el archivo (Trouillot, 1995). En esta dirección es que decidimos aplicar desde un principio la metodología archivística, a fin de dar cuenta del estado original de ese archivo.

Entonces, si las prácticas de inteligencia se encuentran “sedimentadas” en el archivo secuestrado, la primera tarea es la de la descripción e identificación de los agrupamientos y categorías utilizados en el ordenamiento, a lo cual se dedica la primera sección, mientras que la segunda sección se ocupa de las relaciones que por y a través del archivo se establecen. Finalmente, el capítulo cierra con un análisis de similitudes y continuidades en lo que hace tanto a la clasificación como a las relaciones.

a. Orden, carpetas, etiquetas

Hablar de un archivo es, en buena medida, ceder a la tentación. La tentación de dejarse seducir por la curiosidad que despiertan sus documentos y por la sensación de ahogo que genera. El archivo atrapa, dice Arlette Farge, y provoca al mismo tiempo una sensación de zambullida, de inmersión, de ahogamiento (1991: 9-10).

Sortear el fetiche del documento y entrar en la fascinación del archivo requiere, pues, de una reconstrucción del mismo, para lo cual hemos recurrido básicamente a tres elementos: las actas de allanamiento; un informe producido por SM sobre la disposición espacial de La Casita y dos fotografías que, incluidas en ese informe, pasaron a formar parte de la causa judicial. La información fue cruzada para reordenar aquello que primero fue enumerado en el acta del allanamiento y luego distribuido en cajas, las cuales a su vez fueron numeradas. Esta última numeración fue la utilizada a lo largo del proceso judicial, de tal manera que cuando se citaba algún documento en el expediente o cuando se requería algún elemento de prueba en el marco del juicio oral, se hacía referencia a “la carpeta 28”; “la carpeta 5” –que era el número de la caja y no al nombre original de la carpeta, conformándose así una organización propia de la documentación.

Las actas de allanamiento son dos, y bastante diferentes entre sí. Ninguna describe de manera exhaustiva la documentación secuestrada durante el procedimiento o su ubicación en la oficina. El acta del primer allanamiento detalla una serie de carpetas colgantes, provenientes de dos archivadores metálicos, algunos biblioratos y cuadernos:

Comenzada la tarea siguiendo los lineamientos de la denuncia se revisan los archiveros, caja fuerte y escritorios y armarios y se procede por haberse considerado relevantes a la investigación al secuestro (art. 231 del C.P.P.N.): 1. una carpeta colgante con solapa negra, inscripción manuscrita “Sint Coop 2004” y un rótulo que reza “Síntesis semanal Coop 2004” con folios sin numerar. 2. una carpeta colgante con rótulo “Gacetillas” 2004-2005 conteniendo papeles sin foliar 3. una carpeta colgante que reza “Síntesis para el Coop” 2003 con hojas sin foliar 4. un cuadernillo sin foliar con la inscripción “Medios de comunicación social 1997” 5. una carpeta colgante con inscripción manuscrita Marzo 2004. 6. una carpeta colgante identificada con inscripción manuscrita Mayo 2004. 7. carpeta similar a la anterior, colgante identificada con la inscripción manuscrita AGO conteniendo material escrito 8. carpeta colgante con solapa negra identificada con manuscrito “Síntesis Coop 2005” conteniendo sin foliar fojas con escritos impresos 9. Nueve documentos vinculados a información sobre los episodios del 22 de agosto de 1972. 10. una carpeta colgante identificada como “22AGO” conteniendo recortes periodísticos y notas relativas al 22 de agosto de 1972 11. una carpeta colgante con solapa negra con impreso AMRS, conteniendo documentación varia, sin foliar. 12. una carpeta colgante, solapa negra impreso “drogas” rótulo “Estudiantil drogas” conteniendo recortes periodísticos varios. 13. una carpeta colgante color negra con un impreso que dice “Judiciales” en la solapa y un rótulo que dice Judiciales 2003. 14. una carpeta colgante, solapas negras, impreso indigenismo y derechos humanos, con igual rótulo 15. una carpeta colgante, solapa negra identificada con manuscritos “Corresponsales navales”. 16. una carpeta colgante, solapa negra con la inscripción “Plan de Seguridad” 17. una carpeta que dice Jones (ACGU) (sic), 18. una carpeta que dice CIM H y CPMU P número 23. 19. una carpeta que dice “Riveros” (ACGV) número 3. 20. Un libro de actas marca “Potosí” habilitado el 25 de marzo de 1999 de 200 fojas con documentación pegada a las mismas. 21. un cuaderno con tapas semiduras, con espiral metal de color negro, marca Magisterio, con anotaciones manuscritas varias, 22. un cuaderno marca “Avon” con espirales, tapas semiduras, conteniendo anotaciones varias. 23. un bibliorato con número 6 correspondientes al año 2006 que dice “Remitidos-Recibidos-Placom P.I.” con documentación varia 24. bibliorato número 8, que contiene variada documentación. 25. dos trozos de papel con letras manuscritas en tinta negra con anotaciones. 26. un trozo de papel manuscrito con tinta azul (fs. 20 y vta.).

En el acta del segundo allanamiento se revisan también las computadoras, seis de escritorio y dos personales. Luego,

En la Oficina de trabajo en la cual se encuentran los escritorios y las computadoras, se procede a revisar la caja fuerte siendo esta de grandes dimensiones y secuestrándose tres biblioratos tapa negra identificados como: “O.B – OFICIOS DEL SIIN QUE ESTÁN INVENTARIADOS” Y “1999-ACTAS INC”, 1 carpeta negra identificada como “DIVISION ZULU”. Siendo las 12.55 horas y al ser examinada la caja fuerte en su interior, más precisamente en la parte inferior de la misma, se encuentra oculto y tapado por papeles y albunes[3] de fotografías 1 bibliorato color negro identificado como “Estrictamente Secreto y Confidencial – Comando de la Fuerza Aeronaval Nº3 – Sección Inteligencia – Situación Chubut 2005 – Armada Argentina”, y siendo examinada la misma y observando que contiene entre otras cosas informaciones de funcionarios, políticos y militantes, como así también funcionario y magistrados del Poder Judicial, periodistas, etc. por ello y viendo que hay también en dicha caja fuerte se observa material informático y distintos videos y que guardan ellos relación con el material escrito y obrantes en las carpetas, se procede al secuestro de 13 cassettees VHS, 13 discos compactos, 20 disquettes, 1 Zip y 1 disco rígido […] De los escritorios existentes en el lugar seis de ellos se secuestraron 9 disquettes color azul, 8 disquettes varios, 5 Zip y 6 discos compactos. Del primer escritorio existente se secuestró de uno de sus cajones 1 carpeta de cartulina color celeste identificada como “SECRETO – (FAE3) – Requerimientos informáticos” con documentación escrita varias y suelta en su interior (fs. 34 y 35).

El informe de SM presenta algunos datos centrales para esta reconstrucción: advierte acerca de dos muebles archivadores –uno gris, el otro marrón y acto seguido reproduce los rótulos que se encuentran en el frente de cada uno de los cajones.

Archivador marrón:

Cajón 1. “Síntesis COOP” lo que se manda al Comando de Operaciones Navales semanalmente, es decir la recolección de información de la actividad política, económica, social, cultural, etc. acontecidos en la Provincia de Chubut.

Cajón 2. “Gacetillas de Prensa” y “Medios de Comunicación Social”

Cajón 3. “Chile”

Cajón 4. “Chile, cartas de navegación”

Archivador gris:

Cajón 1. “Factores Chubut”. carpetas con recortes de diarios

Cajón 2. “Publicaciones varias”

Cajones 3 y 4. Carpetas vacías

El primer cajón del archivador gris aparece fotografiado en el expediente de la causa judicial como parte de la documental aportada por el CELS (fs. 441 y 442), fueron tomadas por SM para hacer llegar su denuncia y acompañaron diferentes notas del diario Página/12 relativas al tema.[4] La toma frontal muestra el rótulo que dice: “Factores Chubut”. Una de ellas hace un acercamiento tal que permite apreciar las etiquetas de las carpetas colgantes que contiene.

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Se cuentan alrededor de veintidós, a saber:

Religión; Minorías; AMRS; Drogas; Judiciales; Fotografía; Energía; Indigenismo; DDHH; Paro Personal Civil; Puertos; Radiogoniometría; Personal IF.2004;[5] Cruceros 05 06; Direc COAN 1/2 “S”;[6] Control tel.; Enseres y menajes; Gremios; Plan de seguridad; Interés general; Pesca y Corresponsales Navales.

Algunas de ellas se encuentran reproducidas de manera similar en el acta de allanamiento; otras no aparecen, en tanto el Juez consideró que no tenían directa relación con el caso. Otras han visto modificado su nombre, en la mayor parte de los casos porque quien la redacta une el nombre de la etiqueta con el nombre que aparece en la carátula de la carpeta o porque se unen dos carpetas.

Lo que sigue a continuación es una breve descripción del contenido de algunas de las carpetas secuestradas. El primer número corresponde al asignado en el acta de allanamiento, el segundo a la carpeta numerada del proceso judicial.

  • AMRS (n° 11, carpeta 24): Sistema de Reporte Automático de Buques Mercantes. Desde 1996. El sistema tiene como objetivo obtener, mantener y diseminar información de buques mercantes a escala mundial, a través de la red informática. La carpeta contiene instrucciones de instalación y actualización del sistema informático del AMRS y detalle del equipamiento informático que el COOP envía a la FAE3.
  • Drogas (n°12, carpeta 17): la solapa dice Drogas y en la carátula de la carpeta dice Estudiantil Drogas. La carpeta está compuesta por una serie de recortes periodísticos, del período marzo a noviembre de 2005, en los cuales el tema estudiantil y drogas aparecen separados o de manera conjunta, en los diarios locales. Así, junto con algunas noticias referentes a paros y jornadas de lucha de estudiantes universitarios, o a la negativa del rector de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco a declarar ante la Justicia Federal por un caso de sobreprecios en obras de la universidad, se encuentran otras referidas a la difusión del proyecto de “Ley Seca” en boliches de la ciudad a los cuales concurren adolescentes. También las numerosas actividades en torno al Plan Nacional de Capacitación para la Lucha contra el Tráfico Ilícito de Drogas y algunas referidas a operativos, como el denominado “Mujer Verde”, una red que aparentemente traficaba entre Mar del Plata y Comodoro Rivadavia; el seguimiento del caso de un herrero de la ciudad de Trelew acusado de microtráfico, las novedades respecto de un marinero español y otros dos argentinos, acusados del mayor contrabando de droga en la Patagonia.
  • Judiciales (n°13; carpeta 7): la carátula dice Judiciales 2003. Escasos seis recortes sobre declaraciones a medios de comunicación de funcionarios judiciales, novedades sobre el caso Gangeme,[7] y la jura de los nuevos jueces ante el Superior Tribunal de Justicia, durante el año 2005.
  • Indigenismo DDHH (n°14, carpeta 6): se trata en realidad de dos carpetas[8] que en el acta de allanamiento fueron reunidas bajo el mismo número y así permanecieron para la enumeración de las cajas de prueba. Las tapas no se encuentran reproducidas y se encuentra un total de 18 recortes de artículos periodísticos con información sobre cuestiones tales como la denuncia de irregularidades en el Instituto Autárquico de Colonización por parte de la comunidad mapuche de Vuelta del Río, la probable instalación de una curtiembre de Benetton en Trelew, un taller de derechos indígenas para jueces de paz, muestras en la semana de los pueblos originarios, manifestaciones de integrantes de comunidades mapuches en Esquel por la detención en Chile de dirigentes mapuches, críticas a la utilización del GEOP (Grupo de Fuerzas Especiales de la Policía Provincial) durante la realización de un juicio oral, novedades sobre la situación de la alcaidía de Trelew, sobre la realización de un acto de la Juventud Peronista reivindicando la lucha contra la dictadura, actos por la memoria de los desaparecidos, y una serie de formularios de visitas de distintas personas relacionadas con el Hogar Stella Maris.[9]
  • Plan de Seguridad (n°16, carpeta 9): doce recortes periodísticos relacionados con el Plan de Seguridad Participativa, que incluyen análisis sobre el mismo y declaraciones de los responsables institucionales sobre la implementación del Plan, otros con medidas tales como la creación del Ministerio de Familia, proyectos dirigidos a menores que delinquen, instalación de cámaras de seguridad.

A partir de aquí, la ubicación de las carpetas colgantes es conjetural, considerada en función de lo que constituiría la lógica de ordenamiento según los rótulos que se encuentran al frente de cada uno de los cajones. También, de acuerdo con una cierta “unidad” en relación con los “tipos documentales”,[10] aun cuando el mismo primer cajón es evidencia de que tal lógica no es una variable estricta. Esto explicaría que en el estante “Factores Chubut” se encuentren simultáneamente las carpetas “Pesca” y “Gremios” con “Enseres y Menajes”, de la cual no se tiene registro en el acta judicial pero forma parte de la prueba (carpeta 22).

El informe de SM señalaba que el segundo estante de este archivador se rotula “Publicaciones varias”. En ella estimamos se encontraban carpetas en las cuales se guardaban copias de reglamentaciones y normativa.

Los estantes tercero y cuarto contenían carpetas vacías, algunas de las cuales habían sido utilizadas para fichar a determinadas personas; pueden ser aquí incluidas las carpetas “J (ACGU) (sic)”, “CIM He y CPMU P número 23” y “R (ACGV)”. Se trata de los legajos abreviados de personal civil sobre el cual, por alguna razón, se ha solicitado información. Mientras uno tiene una causa judicial pendiente, otros tienen esposa chilena, lo que los convierte en personal sensible en el terreno de la inteligencia. Los informes apuntan a dar cuenta de si en ellos se detecta alguna actitud sospechosa.

El archivador color marrón también tiene cuatro estantes o cajones. El primer estante tenía un rótulo, “Síntesis COOP”, es decir, Síntesis para el Comando de Operaciones Navales,[11] y las carpetas que presumiblemente se encontraban en ellas eran:

• SintCoop 2003

• SintCoop 2004

• SintCoop 2005

• Marzo 2004

• Mayo 2004

• AGO

• 22AGO

  • Síntesis para el Coop 2003 (n° 3, carpeta 19); Sint Coop 2004 (n° 1, carpeta 21); Sint.Coop 2005 (n° 8, carpeta 20).Son informes de cada semana calendario, que se inician con el encabezado“Chubut.Resumen de situación desde (n°) al (n°) de (mes)”.Son enviados desde la Oficina de Inteligencia (SCTL) al Comando de Operaciones Navales (COOP), ordenados bajo secciones que corresponden a Factor Político; Factor Económico; Factor Gremial / Agrupaciones; Puertos; Pesca; Minorías; Aeropuertos; Drogas; Factor Chile; Factor Religioso; Educacional; Interés General. En algunas oportunidades se incluyen algunas secciones que no se reiteran en todos los informes, tal como el de Psicosocial o el Medios de comunicación social.Cada una de estas secciones está redactada de tal manera que no se aprecia en ellas el origen de la información relevada; en ocasiones es posible detectar la transcripción de textos provenientes de páginas de internet. Sin embargo, otros párrafos tienen un estilo en el cual se aprecia una redacción por parte de quien elabora el informe, inclusive algunos de ellos tienen correcciones manuscritas, señalando la reiteración de palabras, errores de redacción, etc.A su vez, cada semana presenta diferentes grados de desarrollo en cada sección; en algunas ocasiones, tras el título, se advierte la leyenda “Sin información”. El Factor Político puede incluir unos tres o cuatro párrafos –por ejemplo, respecto del apoyo del entonces presidente Néstor Kirchner al candidato Das Neves con una visita presidencial– y semanas más adelante tener una extensión de varias páginas, reproduciendo el listado de toda la planta administrativa provincial de la nueva gestión, con los nombres de los integrantes de cada una de las carteras, más el listado de legisladores provinciales y su pertenencia partidaria, ordenados según su inclusión en las distintas comisiones de la legislatura; los nombres de los intendentes y respectivos gabinetes de las diferentes localidades de la provincia.El Factor Económico puede hacer referencia al presupuesto provincial en términos generales, o a novedades respecto de la probable inversión de algún grupo económico. El Factor Gremial / Agrupaciones incluye protestas, reivindicaciones y reuniones de agrupaciones gremiales, pero también de piqueteros. La sección Minorías habitualmente incluye noticias referentes a actividades relacionadas con la comunidad galesa, sirio-libanesa, y otras, pero mayormente con el pueblo mapuche, respecto de celebraciones, homenajes, etc.; el pueblo mapuche es también incluido habitualmente en el Factor Social, donde se recopila información sobre protestas de diversos sectores sociales. Factor Chile reseña diferentes actividades realizadas por el consulado chileno, o bien por organizaciones sociales y culturales que involucran a personas de esa procedencia, encuentros como el del Congreso de Historia Social y Política de la Patagonia Argentino-Chilena. La sección Educacional da cuenta de diferentes actividades organizadas, convocadas o realizadas en las instalaciones de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco; también información referente a elecciones, etc.A partir del año 2005, el informe incluye en su carátula una especie de formulario que releva mayores detalles bajo el encabezado de Estrictamente Secreto y Confidencial De: SCTL; Para: COOP; Desde: Fecha; Hasta: Fecha (una semana calendario). A continuación, se detalla el índice de los contenidos, de tal manera que ya no se enumeran todas las secciones, sino solo aquellas sobre las cuales se aporta algún tipo de información. Es interesante también notar que los informes incluyen “Conclusiones” y “Probable evolución”, junto con la referencia de la “Fuente” y “Valor de la información”. En los reportes de este año, desaparece la palabra “Factor” y es reemplazada por la de “Ámbito”, aun cuando la organización del informe continúa siendo similar.
  • Marzo 2004, Mayo 2004 y AGO (números 5, 6 y 7, y carpetas 18, 11 y 26 respectivamente) son tres carpetas que reúnen información que es enviada a múltiples destinatarios desde la sección de “Prensa y Difusión”. La estructura del documento es más simple pero su carátula es más extensa:Formulario FaxComando de la Fuerza Aeronaval N°3Prensa y DifusiónDe: Comando de la Fuerza aeronaval N°3Para: Dirección de Inteligencia Naval; Comando de la Aviación Naval; Comando de Operaciones Navales; Secretaría General naval.Fecha: xxxxxxTexto: “Por considerarlo de interés adjunto recortes periodísticos publicados por los medios de comunicación social de la ciudad de Trelew”Cantidad de recortes periodísticos: x (equis)El envío es diario y compila diferentes noticias de distintos diarios locales, a lo largo de todo el mes. Es una síntesis de prensa mensual, compuesta de recortes periodísticos, restringida a los meses de marzo, mayo y agosto. La información recopilada es diversa, pero no está organizada ni separada en factores, como sí se hace en las síntesis del COOP. Incluye desde información sobre actualidad política, movimientos de barcos, participación de la Armada en los festejos del 25 de mayo, información relacionada con el mantenimiento del aeropuerto, etc. Solo en una ocasión se encuentra añadido un “Parte de Información” en el cual se comenta la visita a Trelew de un personaje ligado a la fuga de la cárcel de Rawson en 1972, para la conmemoración de la masacre ocurrida días después (el 22 de agosto de 1972) en la misma Base Aeronaval Almirante Zar.

  • 22AGO (n° 10, carpeta 12) es otra carpeta en la cual se recopila información, presumiblemente para realizar informes, pero cuya particularidad reside en que el período del material recolectado es mucho mayor que la del resto de las carpetas, que se dividen anualmente. Reúne recortes periodísticos, noticias y artículos más extensos bajados de internet, buena parte de ellos con anotaciones manuscritas o subrayadas, sobre actividades, conmemoraciones y actualidad en torno a la “Masacre de Trelew”.

El segundo estante del archivador marrón se rotulaba “Gacetillas de Prensa y Medios de Comunicación Social” y probablemente contuviera la carpeta Gacetillas 2004-2005 (n° 2, carpetas 8 y 10) y el cuadernillo “Medios de comunicación social 1997” (n° 3, carpeta 16).

  • Las gacetillas son compilaciones informativas que la Armada envía desde la sección de Prensa y Difusión a distintos medios de comunicación, para informar acerca de sus actividades. La estructura de la gacetilla de prensa se inicia con el símbolo de la fuerza aeronaval en la esquina superior izquierda, bajo el cual dice:
    Armada Argentina
    Fuerza Aeronaval N°3
    Prensa y Difusión
    Esta información se repite en el encabezado del formulario, en el centro de la página, con el agregado del título “Gacetilla de Prensa”. A continuación, a la izquierda se encuentran los teléfonos e internos de “Prensa y Difusión”, mientras a la izquierda se encuentra el número de gacetilla. El resto del documento detalla la información de referencia (por ejemplo, la participación de las unidades de la fuerza aeronaval n°3 en la Cumbre de las Américas, disertaciones de un especialista de la Armada sobre algún tema, etc.), luego la fecha y finalmente la firma del jefe de la Oficina de Inteligencia, esta vez en su cargo de jefe de la sección de “Prensa y Difusión”.
  • “Medios de Comunicación Social” es un extenso documento, cuya impresión al parecer se realizó en 1997 (de acuerdo con la carátula) aunque por la gran cantidad de tachados y agregados continuó actualizándose. Contiene información sobre todos los medios periodísticos, de prensa escrita, radio y televisión, de la provincia de Chubut. Sobre cada uno de ellos se incluye una ficha donde consta:
    Fecha de fundación
    Domicilio y teléfonos de la Dirección, la Administración, Redacción y Talleres
    Representantes en otras ciudades
    Staff (director, corresponsales, columnistas más frecuentes)
    Holding Societario o Grupo económico
    Tendencia
    Agencias informativas
    Público al que va dirigido
    Tiraje
    Opinión de periodistas sobre la A.R.A (Armada de la República Argentina) y accionar en la zona
    Influencia del medio sobre la O.P. (opinión pública).

Finalmente, el tercer y cuarto estante se denominaban “Chile” y “Chile, cartas de navegación” respectivamente; la documentación allí contenida probablemente no fue secuestrada ya que se trataría de actividades legítimas para la Armada.

De otros lugares de la oficina también se secuestró material. Entre ellos, un libro de actas, rotulado “Libro de envíos navales” (nº 20, carpeta 5) y el bibliorato “Nº 6, 2006. Remitidos-Recibidos PLACOM P.I.” (n° 23, carpeta 13). Ambos recopilan el mismo tipo de información, con la salvedad de que, al haberse terminado las hojas del original “Libro de Envíos Navales”, que se inicia en el año 1999, continúa en el citado bibliorato a partir del año 2005. Ambos están compuestos de una serie de impresiones de mensajes navales recibidos y enviados y partes de información enviados a otras dependencias de la Armada.

  • El “Mensaje naval” (ej. carpeta 13, p. 7, 41) tiene una estructura fija, compuesta en buena medida de siglas. El encabezado suele designar el tipo de clasificación del mensaje o grado de reserva del mismo, aunque todos ellos se titulan “Estrictamente secreto y confidencial”.
    A continuación, se indica el momento en el cual fue enviado a partir del llamado GrupoFechaHora, o GFH. Por ejemplo: “151002 Agos. 2003”. Significa: 15 de agosto de 2003 a las 10:02 hrs.
    Las líneas siguientes dan cuenta de quién envía o emite el mensaje (FM, del inglés FROM) y a quién es el destinatario, TO.
    Por último, se halla una valorización de la información, esto es, la calidad de la información transmitida en función de quién es la fuente informativa (“Fuente”) y la “valorización de la información” o V.I. que se realiza en una escala de la A a la F y del 1 al 6, donde A1 es la máxima calidad de la información y F6 es la mínima calidad.[12]
  • El “Parte de información” se redacta en un formulario diferente aunque se incluye en buena medida información similar. La mayor diferencia consiste en el tipo de redacción: mientras que el mensaje naval responde breve y concisamente, o envía en un par de líneas indicaciones puntuales, el parte de información narra en su cuerpo algún tema en particular e incluye “apreciaciones”, “conclusiones”, etc.
    A lo largo de los siete años que registra este libro de actas / bibliorato respecto de la información de inteligencia que es requerida a esta oficina y de las órdenes que de instancias superiores se le emiten, hay algunas variaciones. La primera de ellas es visible y radica en los cambios de los sistemas informáticos a partir de los cuales los mensajes son transmitidos y que resulta más notoria en función del registro de un período más amplio que el que se halla, por ejemplo, en las carpetas de “Síntesis COOP”. Otro cambio, probablemente una conjunción entre los sistemas informáticos y la normativa, es el tipo de informes que debe ser elevado. Así, mientras que en los primeros años encontramos información que es transmitida sin mayor referencia que la encuadrada por los encabezados a los que se describió más arriba, a partir del año 2000 se encuentran algunos informes identificados con un “Tema”. Mientras que los envíos inicialmente evocan, en su estilo sintético, el idioma telegráfico, a lo largo del tiempo se va incrementando la extensión y la redacción se hace más fluida. La diversidad de temas que se aborda es bastante amplia. Incluye desde casos de corrupción de funcionarios, pedidos y envío de informes sobre personas, pesca, terrorismo islámico, antecedentes sobre un pastor evangelista, actividades relacionadas con el 22 de agosto[13] y con el 24 de marzo,[14] cortes de ruta por piqueteros e inclusive un parte sobre la probable cirrosis del entonces intendente de Trelew.
  • La carpeta “Plan de obtención 01/89”, Informe 2003 (sin identificar en acta, carpeta 25) probablemente perteneciera a la sección de contrainteligencia y abarca el período 1989 (año de la directiva), 2002, 2004 y 2005. Esta normativa requiere información semestral, que debe ser elevada al Servicio de Inteligencia Naval atendiendo, entre otros, a Consulados, Oficinas de países extranjeros acreditados en nuestro país; Organizaciones regionales, culturales, deportivas, etc., y Empresas que resulten sospechosas desde el punto de vista del contraespionaje; personas de interés, entre las cuales se encuentran desde Representantes de organismos internacionales hasta aquellas que tengan licencias para actuar como radioaficionados y/o posean equipos transreceptores; y particularmente sobre Minorías extranjeras que a su vez cuenta con un extensísimo punteo sobre los requerimientos, tales como cifras sobre migración golondrina o cantidad de extranjeros en la administración pública o religión que practican y la intensidad de sus creencias–.

Por último, el secuestro incluyó las computadoras (carpetas 2, 3 y 4). Las actas de pericia describen el contenido de las mismas; la mayor parte de los archivos se encuentran, ya en formato impreso, en alguna de las carpetas colgantes de los archiveros. Es coincidente, también, la forma de ordenar la información recopilada aunque la extensión temporal de los documentos es mucho menor: se restringe a los años 2005 y a los pocos meses del 2006 previos al allanamiento judicial.[15]

Notebook Compaq.

Carpeta Mis Documentos tiene seis subcarpetas, a su vez con sus subcarpetas:

Factores:

– Aeropuertos

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– NotasFAE3

– PARMAR06

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-Subcarpeta Gobierno-Pesca

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– Gacetilla 2006

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– Programas

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Computadora Cirkuit.

Carpeta Mis documentos tiene ocho carpetas, a su vez con subcarpetas

– Actas

– Gacetilla

– Informes

– Memos – Confidencial

ESC

Público

Reservado

Secreto

– Oficios – Confidencial

ESC

Público

Reservado

Secreto

– P_I Entrada

Salida

– PLACOM – Recibidos – Agosto

Transmitidos

Personal Civil

 

Si el archivo atrapa, seduce y ahoga, como dice Farge (1999), también puede aburrir, al menos desde su descripción. Y lo cierto es que este archivo es muy diferente del que evoca Farge, cargado de centurias: no se encuentran en él los papeles amarilleados y quebradizos, mucho menos intocados, del archivo histórico. Este archivo de inteligencia contiene solo fotocopias, mayormente de directivas emanadas desde otras instancias jerárquicamente superiores, normativas y manuales de procedimiento; recortes de artículos periodísticos, algunas impresiones de computadora, casi todos ellos, memos de entrada y salida de información y algún parte de información. Algo de escritura manuscrita aparece en cuadernos y en los márgenes de algunos documentos, únicas voces “propias” de la oficina, en el concierto polifónico que es un archivo de inteligencia. Pero su riqueza no está allí, físicamente, sino en lo que evoca, sugiere y traza.

Sobre sus conexiones y ensamblajes nos referiremos en la siguiente sección.

b. Rastros, vestigios

Viajo a Trelew desde Bariloche, en el año 2009, tres años después de que la denuncia fuera presentada. Acaba de ser elevado el requerimiento de juicio oral por parte del Fiscal, que unos días antes me había confirmado la posibilidad de una entrevista. Voy en micro, son más de 21 horas de viaje en la inmensidad patagónica. Estoy muy interesada en hacerle algunas preguntas acerca del desarrollo de la causa, y voy hasta el Juzgado Federal, que queda en Rawson. Son quince kilómetros entre ambas ciudades, lo cual significa unos veinte minutos de colectivo de paisaje desolado y ventoso, cruzado de tanto en tanto por alguna alameda.

Rawson es la capital de la provincia de Chubut, una ciudad administrativa mucho menos poblada que su vecina Trelew. Bajo del colectivo y debo recorrer unas pocas cuadras. Son las ocho y media de la mañana y es muy agradable caminar por acá. Hay poca gente, el aire es cálido y limpio, los edificios se ven prolijos y cuidados, y en mi recuerdo la calle está jalonada de árboles pequeños y podados.

El Juzgado Federal está repartido en dos edificios. Uno muy moderno, donde se encuentran las instalaciones del Juzgado, y un segundo, donde está el Fiscal, una antigua casa de dos pisos con techo a dos aguas, reja y jardín delante. En la planta baja, mientras me anuncio, hay una persona sentada, esposada, acompañada por policías. Está esperando al Fiscal, con lo cual supongo que tendré que esperar un buen rato. El Fiscal sale, pero el papeleo que debe realizar al parecer es rápido. Llama por teléfono, habla con los policías, lleva al detenido adentro y la secretaria le avisa que estoy allí esperando. Muy poco tiempo después, me hace pasar a su oficina. Un lugar con poca luz, como suele pasar en muchas reparticiones públicas, pese a que hay una ventana (que está con las persianas bajas) y afuera hay un sol radiante.

De mi experiencia con el mundo judicial, supuse que todo debía ser claro y rápido, por lo cual llevaba algunas preguntas ya previas, para no “quitar tiempo”. Pero resulta que al Fiscal el tema le interesa, así que mientras contesta llamados y firma papeles que distintas personas le traen, tomamos un café que ofrece la secretaria, y se extiende en la conversación. La primera parte de la entrevista queda más estrechamente relacionada con el proceso judicial, porque en definitiva es parte de las preguntas puntuales que había llevado. Hasta que en un momento, me expone su propia hipótesis de trabajo, que lo guía en varias causas que se llevan adelante a partir del año 2006, todas ellas relacionadas con la represión:[16]

nosotros en causas de derechos humanos o de delitos de lesa humanidad, tal por caso una que tiene por carátula “Torne”, […] decimos que en la Base Almirante Zar existió un centro clandestino de detención. […]. Yo creo que siempre, lo que la gente que está en inteligencia llama la “comunidad informativa”, siempre siempre fue a dar a la Base Naval Almirante Zar. Que todos, por más que tenían su inteligencia propia, me refiero a las fuerzas de seguridad y policía, nosotros hemos demostrado que la gente de la provincia, del Chubut, Ejército, Gendarmería dependía del Ejército nacional, del Ejército argentino y la Armada argentina, trabajaban en conjunto. […] ¿Y por qué digo que confluían ahí? Porque en su momento si bien el Ejército estaba a cargo de la zona, del área, en la Base Aeronaval había mayor jerarquía, la Base tenía mayor jerarquía dentro de la Armada y esa jerarquía era mayor que la del Ejército que había acá (entrevista Fiscal. La cursiva me pertenece).

Y en este periplo de búsqueda de información que demanda la investigación judicial, es que aparece el Servicio de Informaciones del Chubut (SICh), organismo que era parte del sistema de inteligencia provincial y cuyo archivo fue hallado en la Casa de Gobierno de la provincia cuando ésta era refaccionada.[17]

En ese archivo, me dijo el Fiscal, lo que se había encontrado era documentación, “fichas” redactadas en máquinas de escribir, algunas de ellas con fotos, que daban cuenta del seguimiento de personas antes de 1970. La red de relaciones institucionales, que había dado lugar a eventos tales como la Masacre de Trelew y la represión dictatorial, era pasible de ser rastreada, más allá de los valiosos testimonios a partir de los cuales las causas por violaciones a los derechos humanos se habían llevado adelante, porque en él había registros. Pequeño y modesto, abarca el período 1960-1988. Su documentación incluye “averiguaciones de antecedentes”, carpetas de “documentación a cargo” pertenecientes al Servicio de Inteligencia del Estado (SIDE) con información sobre sindicatos, iglesias o grupos de teatro, junto a folletos, manuales y normativas de represión. La red podía ser allí rastreada, en el tiempo y en el espacio. Había una continuidad que, a su entender, iba mucho más atrás de la dictadura de 1976 y que podía percibirse en el archivo de Trelew, que se relacionaba con la inteligencia, con “cómo operaban todos haciendo inteligencia”.

El Fiscal debe haber visto cómo me brillaban los ojos en ese momento. Entonces, además de darme la dirección, se aseguró de que estuviera en horario de atención al público y de que hubiera alguien disponible para atenderme. Así que allí fui, en principio interesada por los documentos a los cuales había hecho referencia el Fiscal, las famosas “fichas”. Pero había mucho más que eso.

El Archivo queda a unas pocas cuadras de la fiscalía. Tras tocar el timbre, subí por una escalera y me encontré con unas oficinas bastante nuevas; tras anunciarme, me derivaron con el encargado del trabajo de sistematización y digitalización del lugar. Tuve que relatarle cuál era mi interés, ya que no contaban con espacio como para que se hicieran consultas, tras lo cual comenzó a mostrarme algo del famoso material. El estado de conservación era impecable y resultaron muy impresionantes las fichas de registro de personas y los prontuarios, todos ellos con increíbles y precisos detalles sobre aquellos individuos “sospechosos”.

Y había también un mapa. Extensible, enorme, impecable, que daba cuenta de las relaciones entre los diferentes organismos de inteligencia, a lo largo de todo el país.[18] Nada que decir ante tamaña evidencia.

La siguiente pista apareció tiempo después en una charla con la entonces directora del Archivo Provincial de la Memoria de Buenos Aires, que tiene bajo su guarda el archivo de la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Este es el archivo de inteligencia de mayor envergadura que ha sido abierto por la justicia; una de sus más importantes características es que se encuentra completo. [19]

La DIPPBA contaba con varias divisiones y una de ellas era la División Central de Documentación Registro y Archivo, “receptáculo de toda la información explotada o no  por el Departamento Central de Inteligencia (DCI)”. Estaba compuesta por distintas mesas de trabajo con las mismas denominaciones que poseen los factores que integran el organismo. Su función era “confeccionar legajos que se caratulaban de acuerdo a sus características especiales, hacer fichas de identificación por personas, temas, localidades, etc”. A la vez, por intermedio del departamento de Coordinación y Enlace, debía solicitar antecedentes a organismos similares; atender y mantener actualizado el fichero general de personas y el fichero “Asuntos”, consignar la entrada y la salida de los legajos solicitados por otras dependencias y difundir informes o antecedentes solicitados por otros organismos informativos o policiales.[20]

Ya algunas de las similitudes clasificatorias entre este archivo y el de Trelew habían sido mencionadas en la ampliación de la denuncia presentada por el CELS, tras el análisis inicial de la documentación enviada por SM. En esta búsqueda estaba cuando le comenté a la entonces directora del Archivo Provincial de la Memoria sobre lo hallado en Trelew, y me preguntó: ¿pero qué tipo de archivo es el que se secuestró?

Tal cuestionamiento, unido al entendimiento de operación de las redes de inteligencia, me permitió entender que no solo se trataba de diferentes agencias de inteligencia; también que cada una de ellas estaba jerárquicamente organizada y que por un lado, en función de su lugar en la estructura de la organización debía entenderse la lógica del archivo, mientras que por el otro existían diferentes “tipos” de archivos al interior de cada una de las agencias.

Mientras que los archivos de la DIPPBA y de la SICh contienen legajos, mapas, panfletos y normativa, el archivo de Trelew es pequeño y de poca producción. No hay fichas elaboradas, la selección de la información se limita aún a la recopilación proveniente de distintas fuentes, información oficial con datos nimios, a veces con chusmerío,[21] con probabilidades, con lo que dicen otros. Es su función reunir toda esa información sobre la base de una clasificación previa para luego seleccionar la información que va a resultar relevante y, entonces sí, formar parte de aquellos grandes archivos, cuyo descubrimiento ha impresionado tanto a los investigadores de temas relacionados a los derechos humanos. Por eso, junto a la información de “fuente propia” se ve un cúmulo de recortes periodísticos, importantes no tanto para “saber qué está pasando” sino qué se está diciendo en los “medios de comunicación social”. Y además, porque las actividades de “inteligencia” no solo consisten en rastrear los pasos de aquellos que constituyen algún tipo de “peligro”; también consisten en generar material para la proyección, para anticipar movimientos.

Para conocer el tipo específico de archivo de que se trata es necesario conocer la normativa que rige el procedimiento administrativo respectivo, que por supuesto no tenía en mi poder. Con lo cual, mi deducción respecto de su lugar en el sistema es una hipótesis que entiende que este archivo es lo que se denominaría “de gestión” o “administrativo”. 

De acuerdo a la definición del “ciclo vital” que la archivística asigna a los documentos, estos pasan inicialmente por el archivo de gestión o administrativo, luego por el archivo central y finalmente al archivo intermedio. El denominado archivo central es el que coordina y controla el funcionamiento de los distintos archivos de gestión y reúne los documentos transferidos por los mismos, una vez finalizado su trámite y cuando su consulta no es constante. En virtud de la normativa vigente, con carácter general y salvo excepciones, no pueden custodiar documentos que superen los 30 años de antigüedad (Diccionario de Terminología Archivística, 1995).

Los archivos de gestión o administrativos contienen documentos considerados en su “edad activa”, fase en la cual permanecerán hasta el momento en el cual el asunto o trámite por el cual fue creado el documento concluye. Son archivos vigentes que guardan con carácter temporal los documentos que se encuentran al servicio exclusivo de las instituciones a las cuales pertenecen. Son fuentes de completamiento de los archivos centrales. […] Al archivo administrativo también se le llama archivo vivo (Grupo Iberoamericano de Tratamiento de archivos administrativos, 1997). Sobre diferentes terminologías, ver Heredia Herrera (1989).

Luego estos archivos centrales deben transferir al archivo intermedio dicha documentación “cuando su consulta por los organismos productores es esporádica”. En él permanecen hasta su eliminación o transferencia al archivo histórico.

En este sentido, lo que permite ver el archivo de la Oficina de Inteligencia de Trelew es un panorama sobre la forma de trabajo de estos puntos de recolección de información. Es, en este sentido, un archivo interesante por su carácter de secreto, pero al mismo tiempo es escueto y poco elaborado si se tiene en cuenta que su acervo tiene como “fechas extremas” los años 1982-2006 y que la documentación predominante pertenece a los años 2003-2005.[22]

Es un archivo de banalidad aparente, porque solo da cuenta del primero de los pasos en la construcción de la información de “inteligencia”, a diferencia de un archivo central como el de la DIPPBA, lugar al cual todas las oficinas de inteligencia de la policía enviaban sus informes. Por ende, aunque nada nuevo pareciera haber allí, lo cierto es que puesto en un contexto más amplio, este archivo adquiere otra dimensión. No es ya solamente un archivo anodino, de poco vuelo y escaso presupuesto, que desde Buenos Aires se ve perdido en la inmensidad de la Patagonia. Tampoco la rémora de gloriosas épocas para la inteligencia de los aparatos de seguridad. Así y todo, no deja de ejercer cierta fascinación, no tanto por la información contenida en él, sino porque a partir de él es posible avizorar más allá.

Lo que se puede ver es que se ha arañado algo mucho más profundo que no hace sino poner en el tapete la cuestión de que al parecer, nuevamente, se ha escabullido no uno (el “Archivo o Fichero propio” al que hacen referencia los informes y que sería una base de datos local), sino varios archivos, de esos que históricamente han reclamado los organismos de derechos humanos en el contexto de la consigna “memoria, verdad y justicia”, y donde la respuesta es siempre negativa.

Varios indicios parecieran apuntar en esta dirección, especialmente los pedidos de información sobre personas, tanto los dirigidos desde la Sección de Inteligencia de Trelew hacia la Dirección de Inteligencia (carpeta 5, fs. 12, 15 y 184) como desde la Dirección de Inteligencia hacia Trelew (carpeta 5, fs. 68-69; 82-83; 131; carpeta 13, fs. 4).

Un caso bastante notorio fue el de la “Semblanza” del ex ministro de Defensa, Jaime Garreta (fs. 31, caja 17, carpeta “Partición D” Semblanza). En el marco del juicio oral, y ante la explicación de que tales documentos se armaban con base en información pública y/o extraída de internet, JuezFederal pregunta:

JF: ¿Esa información es de carácter público?
JG: Hay cosas que son necesarias un esfuerzo para llegar a tener ese dato. Por ejemplo mi detención en una quinta. Se requeriría un esfuerzo de obtención de la información. Mi CV no tiene información sobre antecedentes ideológicos ni pertenencia a organizaciones previo y posterior a 1973.[23]

La detención de Garreta en una movilización estudiantil en la década de 1960 aparecía, al final de la “Semblanza”, como “Información propia”.

De acuerdo con este análisis, podríamos inferir que el archivo secuestrado en la Sección de Inteligencia de Trelew es el primer paso a partir del cual se intenta conjeturar, pronosticar, identificar los movimientos de diferentes actores, idealmente para anticiparse a ellos. Un primer punto interesante en torno a este trabajo de sigiloso seguimiento tiene que ver con quiénes son y cómo son clasificados los diferentes actores y sucesos que resultan de interés para esta Oficina de Inteligencia de la Armada. Para ello, resulta fundamental conocer tradiciones y formas históricas de construir “peligros” y de las prácticas institucionales conformadas en torno a ellas.

c. Los sospechosos de siempre

Esta sección gira en torno a la pregunta de cómo y por qué archivos como el de Trelew, la DIPPBA y el SICh tienen lógicas similares a partir de la indagación sobre sus sistemas clasificatorios. Examina por qué, pese a las diferencias que pueden encontrarse en lo que respecta a sus dependencias orgánicas y al tiempo en el cual cada uno de ellos se desarrolló, se encuentran similitudes en lo que respecta a la confección de los informes, a la organización de los archivos y a la valoración de la información en archivos que pertenecieron respectivamente a la Armada, a la Policía de Buenos Aires y al Servicio de Informaciones de la provincia de Chubut. [24] Tomando en consideración que las categorías son necesarias para el pensamiento pero que, a diferencia de lo propuesto por Immanuel Kant, dichas categorías no son innatas sino que son socialmente producidas (Durkheim y Mauss, 1971), centramos nuestro interés en ellas más que en la “información” contenida sobre diferentes hechos y personas.

Respecto de la primera cuestión, debe dilucidarse cómo y por qué este archivo de inteligencia naval posee una configuración que reproduce una organización que se superpone con la de una institución policial. La primera respuesta puede hallarse en el proceso que, históricamente, se señala como de “militarización” de los servicios de inteligencia a partir de la década de 1950, especialmente con la formalización legal de lo que se llamó la “comunidad informativa” (Aguila, 2013; Montero, 2016). Este proceso supuso la puesta bajo la égida de las Fuerzas Armadas de la totalidad de los organismos de inteligencia y su correspondiente interrelación y coordinación de tareas, lo cual explicaría en buena medida las coincidencias relativas a la homogeneidad de las categorías utilizadas, dando entonces por entendido que las categorías de vigilancia fueron introducidas o desarrolladas a partir de este período.

Sin negar la enorme relevancia de este proceso, lo cierto es que esta respuesta no termina de dar cuenta de por qué las actividades de inteligencia militares terminaron configurándose como tareas de “policiamiento”, entendiendo por tal el ejercicio de la vigilancia y el control, así como la garantía del orden interno –diferente del cuidado del equilibrio de fuerzas entre Estados–. En este sentido, entendemos que previo a este proceso de “militarización” de las policías y los servicios de inteligencia, la configuración de tales actividades se estructura precisamente a partir de tareas policiales. Kalmanowiecki (2000) encuentra en la década de 1930 el momento en el cual la transferencia es desde las prácticas de inteligencia de la “policía política” hacia las Fuerzas Armadas, lo cual será un antecedente fundamental previo a los mencionados procesos de “militarización”. Retomaremos este proceso en el capítulo 4.

La persistencia de esta configuración organizativa nos remite a la idea de schema, un formato a partir del cual, según Mary Douglas (1973), se derivan formas reconocibles para construir la realidad que deriva en la generación de rótulos. Este tipo de configuraciones suelen generar tal confianza, asegura la autora, que en ellas se acomodan las nuevas experiencias que a su vez refuerzan los principios organizadores utilizados.

Es así que, si bien con el correr del tiempo las fuerzas policiales efectivamente serán ocupadas o conducidas por las Fuerzas Armadas, en lo que a los sistemas de inteligencia se refiere debe considerarse este primer paso previo de “policiamiento” y, con posterioridad, se genera un sistema de comunicación y centralización de organismos de inteligencia que luego se denominará la “Comunidad Informativa”. En abril de 1956 se crea la Dirección de Informaciones Antidemocráticas (DIA) con el objeto de reunir y coordinar los distintos organismos de seguridad del Estado: Jefes del Servicio de Inteligencia del Estado (SIDE), Servicio de Informaciones del Ejército (SIE), Servicio de Informaciones Naval (SIN), Servicio de Informaciones Aeronáuticas (SIA), de la Policía Federal, de la Policía Bonaerense y que constituirá su antecedente directo (Funes, 2008). El trabajo conjunto, que se estrechará con el paso del tiempo[25] hasta constituirse en la pieza estratégica de la represión en la última dictadura militar (ibid), permite explicar la confluencia y el trabajo conjunto de los órganos de inteligencia, militarmente conducidos a lo largo de un extenso período de tiempo, y que redundaron en una red de inteligencia “interior” de gran complejidad, a lo largo del territorio argentino.

Es así que la DIPPBA incluye entre sus archivos registros e informes de las reuniones de la Comunidad; en 1956 pasó a denominarse Servicio y luego Central de Inteligencia, y a tener coordinación con los servicios de inteligencia de las Fuerzas Armadas (Funes y Jaschek, 2005). Las conexiones dan cuenta de las referencias doctrinarias comunes que devienen en patrones similares de clasificación, calificación y organización de la información– y de la posibilidad de pedir y recibir información de otros organismos, que es posible de entrever en el listado de la distribución de la información. Por ejemplo, en el archivo de la DIPPBA, respecto de información producida por la Policía Federal que se reenvía a la Central Nacional de Inteligencia, a la “División Reunión” de la SIDE, al SIN (Servicio de Inteligencia Naval), al Batallón de Inteligencia 601, al 1er Cuerpo de Ejército, a la Dirección de Inteligencia de Gendarmería, al Servicio de Inteligencia de la Prefectura Naval, entre otros.[26] O, en el archivo del SICh, pedidos de la Oficina de Inteligencia de la Base Aeronaval Almirante Zar al Servicio de Informaciones de Chubut, a la delegación provincial SIDE de Santa Cruz, al jefe de Policía del Chubut o al jefe de destacamento de Inteligencia 183 de Jujuy, a los delegados del Servicio de Informaciones de Chubut.[27]

Rastros de esta conexión se encuentran en el archivo de la Base Aeronaval diferentes documentos en los cuales se solicita recabar información a través de estos contactos, práctica persistente a pesar de que la misma legalmente la “Comunidad Informativa” ha sido suprimida. La Base Almirante Zar, tal como parece indicar el archivo del SICh y la conclusión a la que llegaron el Fiscal y la querella en el marco de la investigación por la Masacre de Trelew, formó parte de este sistema de inteligencia mayor (la “Comunidad Informativa”) y fue la sede y recopiladora de la información de la zona desde al menos cuarenta años atrás. Asimismo, en la documentación secuestrada se encuentran referencias a “consultas” a la “Comunidad Informativa” (carpeta 5, fs. 15), cuestión que a lo largo del proceso de instrucción judicial ha sido negada por los integrantes de La Casita y por las respectivas jefaturas de la SIDE (fs. 281), la Policía Federal (fs. 125), la Gendarmería Nacional (fs. 126), la Policía Provincial de Chubut (fs. 127) y la Prefectura (fs. 115).

Pese a esta negativa, las prácticas persistentes –o “residuales” (Williams, 1997) se evidencian a lo largo de toda la documentación. Un indicio importante es la alta coincidencia en la forma de confeccionar informes y requerimientos, donde se destaca la disposición espacial de la información en el documento, la utilización de la “valorización de la información”, método a partir del cual la información se “califica” en función de la verosimilitud que conjuga el tipo de “fuente” a la que se ha acudido o que ha otorgado la información, y la certeza. La misma es similar en los registros del archivo de Trelew, de la DIPPBA –inclusive en manuales de inteligencia de combate desclasificados, de la Escuela de las Américas–,[28] lo cual indica la extensión y la importancia de esta “circulación de saberes” que, a lo largo del tiempo, se articuló de diferentes maneras.

También la clasificación de la información resulta aquí central. En este punto, los “factores” son una pista importante. Constituyen un modo de agrupamiento temático de vieja data en las actividades de inteligencia. En el archivo de la DIPPBA se encuentra completo el Reglamento de la Dirección de Inteligencia (circa 1990), donde se especifica que de la Central de Inteligencia se deprenden objetivos administrativos, entre los cuales se encuentra el de procesamiento y análisis, que debe procesar la información, la cual se encuentra conformada por[29]

11. Factor Político: […]
11.2. Realizará estudios permanentes de las organizaciones políticas teniendo en cuenta dirigentes, estructuras, zonas de influencias, plataformas, sedes partidarias, cantidad de afiliados y adherentes, actos que llevan a cabo, publicaciones y toda otra variable de interés apreciable. Conformar una biografía de cada personalidad. A fin de determinar las acciones o tendencias antidemocráticas. […]
12. Factor Gremial: […]
12.2. Realizará un estudio permanente de las entidades gremiales, patronales y obreras, grupos de trabajos que nuclea a dirigentes de cada gremio y cantidad de afiliados, empresas e industrias existentes en la jurisdicción, índices de desocupación, toda otra variable de información de interés apreciar. Mantendrá un biográfico actualizado de las personalidades. […]
13. Factor Policial: […]
13.3. Realizará estudios y registro de organizaciones delictivas vinculadas a narcotráfico, narcoterrorismo, terrorismo, etc.; hechos que estas registran como: robos, atentados, secuestros, intimidación pública, etc.; determinación de zonas de influencia, variables de los distintos hechos delictivos, robo, pérdida o sustracción de armamento de la propia fuerza y otras, y toda otra variable de información de interés apreciar.[…]
14. Factor Educacional: […]
14.3. Realizará un estudio permanente y registro de: establecimientos educacionales (nacionales, provinciales y privados), delimitando sus localizaciones, especializaciones, autoridades, cantidad de alumnado, índices de deserción escolar y de analfabetismo en la provincia, agrupaciones estudiantiles y toda otra variable informativa de interés apreciar. […]
15. Factor Social: […]
15.3. Realizará un estudio y registro de: agrupaciones sociales, sus dirigentes, bibliotecas, sociedades de fomento, etc. (consignándose siempre comisiones directivas), minorías extranjeras (cantidad de habitantes, medios de ocupación, posibilidades económicas, grados de cohesión, localización, etc.), villas de emergencia (cantidad de pobladores, localización, etc.), calamidades públicas (incendios, inundaciones, grandes estragos, accidentes, etc.) y toda otra variable de información que sea de interés apreciar.[…]
16. Factor Religioso: […]
16.3. Realizará un estudio y registro de cultos católicos y no católicos existentes en la zona de responsabilidad e interés policial; sus autoridades, zonas de influencia, cantidad aproximada de fieles, templos, número que estos registran en el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto y toda otra variable de información que sea de interés apreciar. […]
17. Factor Económico: […]
17.3. Realizará un estudio permanente y registro de entidades económicas y financieras, su cantidad y localización, miembros directivos y capitales que la integran, actividades de las mismas, y toda otra información de interés apreciar.[…]
18. Medios de comunicación social: […]
18.2 La función Medios de Comunicación Social tendrá como objetivo llevar a cabo la reunión de información de los medios de comunicación social.

Las “Síntesis semanal COOP”, que hemos descripto más arriba, guardan casi una secuencia idéntica en la denominación de los “factores” (Factor Político; Factor Económico; Factor Religioso; Factor Educacional; o Medios de comunicación social) mientras que otros en su rótulo dan indicios respecto de algunos cambios (Factor Gremial / Agrupaciones; Drogas) y finalmente se encuentran los que dan cuenta de algunas especificidades relacionadas con el tipo de fuerza (Pesca; Aeropuertos; Factor Chile). Persistencias en la clasificación que, por un lado, dan cuenta de lógicas clasificatorias comunes (Durkheim y Mauss, 1996; Bourdieu, 1994) al tiempo que ocultan cambios y mutaciones. O, a la inversa, se puede entrever que tras los cambios de denominación, de categorías clasificatorias, las lógicas pueden continuar siendo las mismas. De hecho, tal como hemos mencionado más arriba, en determinado momento y por modificaciones en la normativa de inteligencia de la Armada, el “factor” es eliminado, y se reemplaza por la denominación “ámbito”; aunque a fin de cuentas, el sistema clasificatorio permanece inalterado.

Esta descripción, en definitiva, persigue un propósito particular: el de dar cuenta de las prácticas a partir de las cuales la información es clasificada en este archivo. Hemos evitado expresamente la referencia a aquellas normativas bajo las cuales tal procedimiento debería realizarse –básicamente los Planes de Inteligencia, a los cuales nos referiremos en el capítulo 4 porque se busca destacar aquello que queda por fuera o no se explica a partir de las referencias doctrinarias presentes.

En una institución como la Armada, caracterizada por la alta rotación de su personal, el mantenimiento de un archivo supone que quien arriba al nuevo destino conocerá las reglas básicas del funcionamiento burocrático. El archivo permanece así como un dispositivo que sigue sus propias reglas, independientemente de su usuario, lo cual permite dar cuenta de habitus en la tarea de clasificar. Esta “presencia actuante de todo el pasado del cual es el producto” nos permite analizar el archivo y las prácticas de clasificación con una independencia relativa de las determinaciones exteriores del presente inmediato (Bourdieu, 2007: 92), en este caso las actualizaciones doctrinarias.

Las prácticas clasificatorias devienen, así, “residuales”, ya que las categorías, desarrolladas a lo largo de un proceso histórico determinado, todavía se hallan en actividad (Williams, 1997: 144). El entrenamiento y la sistematización que guían la realización de tareas de inteligencia interior, su diseño, catalogación y áreas de interés corresponden evidentemente a períodos previos que, aunque políticamente “superados”, siguen funcionando, actualizándose y resignificándose en el contexto actual.

El siguiente capítulo se detiene en una carpeta particular: la 22AGO, que, enlazando a través de la fecha a la que hace referencia (22 de agosto) la Masacre de 1972 con sus repercusiones en el presente, evidencia también prácticas persistentes en lo que hace a las actividades de inteligencia.


  1. La prueba, dice Cafferata Nores, tiene cuatro aspectos que pueden ser analizados por separado, aunque habitualmente no se los distinga de manera explícita: significa al mismo tiempo elemento de prueba, que es a lo que habitualmente se le denomina “prueba” a secas, que constituye todo dato objetivo, es decir que provenga del “mundo externo” al proceso y que pueda ser controlado por todas las partes. Estos datos suelen consistir en rastros o huellas que pudo haber dejado el hecho delictivo en las cosas, en los cuerpos o en la psiquis de las personas, o bien el resultado de experimentos u operaciones técnicas posteriores sobre estos rastros o huellas (como ADN, huellas digitales, etc.). El material secuestrado durante el allanamiento forma parte de esta primera acepción. Luego, el procedimiento por el cual “se ingresa” el elemento de prueba al proceso se denomina medio de prueba y tiende a que sea conocido por el tribunal y por las partes. Asimismo, se encuentra el órgano de prueba, y así se denomina al sujeto que porta un elemento de prueba y lo trasmite al proceso. Puede haberlo conocido accidentalmente (como ocurre con el testigo) o por encargo judicial (como es el caso del perito). Finalmente, el objeto de la prueba es aquello que puede ser probado, aquello sobre lo cual debe o puede recaer la prueba (1998: 15-24).
  2. Sobre la construcción de los archivos de policía ver Caimari y Nazar (2013) y García Ferrari (2007). Retomaremos este tema sobre la definición de las actividades de inteligencia, la conformación del archivo y su relación con las actividades policiales y militares en el capítulo 4.
  3. En el original.
  4. Disponible en <https://goo.gl/BQuvhG>; <https://goo.gl/zZz6XJ>; <https://goo.gl/2zVyAQ>.
  5. IF hace referencia a “Informaciones”.
  6. COAN es el Comando de Aviación Naval. Concentra los medios aeronavales. Está compuesto por tres fuerzas aeronavales (una de ellas designada formalmente como un Comando de Instrucción) que controlan todas las operaciones aeronavales y sus componentes de apoyo. El Comando de Instrucción Aeronaval (COIA) controla las unidades instaladas en la Base Aeronaval Punta Indio, la Fuerza Aeronaval Nº 2 (FA2) hace lo propio con los residentes en Base Aeronaval Comandante Espora, y la Fuerza Aeronaval Nº 3 (FA3) opera desde la Estación Aeronaval de Ezeiza, la Estación Aeronaval de Río Grande (Tierra del Fuego) y la Base Aeronaval Almirante Zar en Trelew donde reside su Comandante.
  7. Ricardo Gangeme, editor periodístico del semanario El Informador Chubutense, fue asesinado en 1999 en el centro de Trelew.
  8. Según se aprecia en la foto del primer cajón del archivador.
  9. Es un hogar de niños que, de acuerdo con su presentación institucional, otorga apoyo a la educación y asistencia a niños del personal de la Armada que lo necesitan. Con sede en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, proporciona “alojamiento, asistencia sanitaria y social, odontológica, psicológica y psicopedagógica, orientación a padres, alimentación, equipo personal, formación moral y desarrollo de capacidades que les permitan crecer sanamente”. Disponible en <http://www.ara.mil.ar/hNaval/>.
  10. Entendiendo por “tipo documental” aquellos documentos que comparten entre sí el ser creados para cumplir el mismo objetivo y que tienen los mismos caracteres externos (soporte, medidas, etc.) e internos (la información está dispuesta de la misma manera). Agradezco a Mariana Nazar sus referencias y especificaciones, que han servido para buena parte de este capítulo.
  11. El Comando de Operaciones Navales se crea por Decreto presidencial 33.528 del 31 de octubre de 1947 y es la máxima autoridad operativa. Es el organismo responsable de planear, adiestrar, supervisar, conducir y evaluar todas las actividades tendientes a mantener en medios y personal subordinado, el alistamiento y el adiestramiento operativo adecuados. Los comandos operativos que forman al COOP son: Flota de Mar, Fuerza de Submarinos, Aviación Naval e Infantería de Marina. Originalmente tuvo asiento en la Ciudad de Buenos Aires y tras una serie de traslados fue definitivamente radicado en la Base Naval de Puerto Belgrano.
  12. Sobre esta nomenclatura nos extenderemos más adelante.
  13. Fecha conmemorativa de la Masacre de Trelew, acaecida en 1972.
  14. Fecha en que se llevó a cabo el golpe de Estado de 1976.
  15. Se citan las computadoras peritadas en fs. 1044/8. El resto de la pericia se encuentra en fs. 1049/1055; y 1060/1064.
  16. Los expedientes son:
    1) “Investigación de los supuestos delitos cometidos en el Regimiento Nº 8 de Infantería General O’Higgins Comodoro Rivadavia)” (Expediente Nº 445, de 2005).
    2) “Bel, Elbio Ángel s/presunto secuestro” (Expediente Nº 925, de 1976).
    3) “Torne, Heraldo Delfin s/denuncia” (Expediente Nº 64, del año 1984).
    4) “Valenberg, Jorge s/presuntas severidades, vejaciones, apremios ilegales y torturas” (Expediente Nº 638, de 2005).
    5) “Berger, María Antonia y otros s/homicidio” (sin datos de número de expediente ni año).
    6) “Llamazares, Hugo s/denuncia” (sin datos de número de expediente).
    7) “Carballo, Inocencio Feliciano” (sin datos de número de expediente ni año de apertura).
    8) “Maida, Sergio A, Toiberman, Liliana s/presunto secuestro” (Expediente Nº 924, de 1976).
    9) “Solari Yrigoyen, Hipólito s/denuncia presunto secuestro” (Expediente Nº 622, de 1976).
    10) “Steding, Jorge Osvaldo y otros” (Expediente Nº 500, de 1980).
    11) “N.N. s/denuncia (Expediente Nº 12, de 2006)”, denominación del expediente sobre la Masacre de Trelew ocurrida en 1972.
    Fuente: diario La Jornada, 19/08/2006.
  17. Una empleada logró rescatarlo y actualmente se encuentra bajo guarda del Archivo Provincial de la Memoria que depende de la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia. Ver información en <https://goo.gl/rnZEvS>.
  18. Buena parte de esa información debí conservarla en mi memoria y en los registros de campo, ya que por cuestiones técnicas muchas de esas cosas no habían podido aún ser digitalizadas o fotocopiadas. En el caso del mapa, se trataba de un pliego de 1,20 m x 0,80 m aproximadamente. Sin embargo, pude hacer pedidos puntuales de otros informes, que me fueron enviados por correo.
  19. Tal como dice su página de presentación: El Archivo de la DIPPBA (Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires) es un extenso y pormenorizado registro de espionaje político-ideológico a lo largo de medio siglo. La DIPPBA fue creada en agosto de 1956 y funcionó –con diferentes denominaciones hasta el año 1998, cuando fue disuelta y cerrado su archivo. Por Ley 12.642, el Archivo fue desclasificado y está bajo custodia y gestión de la Comisión por la Memoria. Los documentos del archivo han sido y son aportes para las causas judiciales contra los responsables de delitos de lesa humanidad, la averiguación de datos referentes a las personas y la investigación histórica y periodística.
  20. Ver el Cuadro de Clasificación de este archivo en <https://goo.gl/4G958p>.
  21. Uno de los casos más sonados fue el del parte de información en el cual se comentaba la supuesta cirrosis del intendente de Trelew; otro, ya casi hilarante, de una investigación en torno a una antena parabólica que se había encontrado en una casilla en un descampado (fs. 57 y 62, carpeta 5).
  22. No ah sido medido en metros lineales (que es la forma de “medir” los archivos) pero está contenido en aproximadamente 30 cajas de documentación en soporte papel junto con algún material audiovisual.
  23. Grabación de Sesión de día 4, nº 8. 26/03/2012.
  24. Debe destacarse que en las provincias de Santa Fé, Córdoba, Mendoza y La Pampa también se han encontrado archivos de inteligencia, de diferentes organismos estatales. Todos ellos han sido resguardados con criterios archivísticos. También en ellos es posible encontrar similares características a la de los archivos de la DIPPBA y Chubut
  25. Sobre la legislación referida a la Comunidad informativa, ver Sain (1997) y Ugarte (2000).
  26. Archivo DIPPBA, Mesa DS, Carpeta Varios, Legajo nº 4177. Archivo DIPBA, Mesa DS, Carpeta Varios, Legajo 4224. Archivo DIPPBA, Mesa DS, Carpeta Varios, Legajo 4232, años 1974 y 1975.
  27. Serie de documentos de Archivo, ubicación topográfica Caja documentos SICh 1977, APM. Año 1977.
  28. Se conoce la existencia de estos manuales por la desclasificación de un Informe Secreto dirigido al senador Cheney de Estados Unidos. En dicho informe se establece que los mismos fueron producidos y distribuidos en el período 1987-1992. El informe se encuentra disponible en el sitio del National SecurityArchive – The George Washington University, en <https://goo.gl/kHn6di>.
  29. Mesa Doctrina, Legajo N° 130. DIPBA (año 1991).


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