Un estudio sobre el acceso diferencial
al hábitat en un asentamiento irregular
del oeste montevideano
Valentín Trinidad Dos Santos
Resumen
Por medio de este estudio, se pretende abordar la producción social del hábitat en condiciones de precariedad socio-urbano-habitacional. Concretamente, desarrollar un estudio que permita comprender el proceso que transita la población excluida del acceso al mercado formal de suelo urbano –por ser una demanda económicamente no solvente–, no teniendo otra opción que residir en un asentamiento irregular (caso de estudio: COTRAVI).
En este sentido, se avanza en la descripción de las lógicas de producción y reproducción de la ciudad que han incidido en este asentamiento irregular de la zona oeste de Montevideo, tomando como referencia algunos de los aportes conceptuales de varios autores, entre ellos, Abramo, referidos a la producción de la estructura urbana en las ciudades latinoamericanas en las últimas décadas (Abramo, 2012, p. 36).
Al respecto, corresponde explicitar que la producción de las ciudades latinoamericanas han sido el resultado del funcionamiento y conjunción de tres lógicas de coordinación social: mercado, Estado, y la lógica de la necesidad. Esta última se constituye a partir de un conjunto de acciones individuales y colectivas que promueven la producción de lo que se ha de denominar “ciudades populares”. Espacios de la ciudad, marcadas por condiciones de precariedad socio-urbano- habitacional (Trinidad, 2012).
Retomando el objeto de estudio, se abordará la praxis desarrollada colectivamente por parte de los residentes de COTRAVI en el marco de la producción social de su hábitat; así como de sus prácticas y discursos cotidianos, que conllevan a la materialización de una estructura socioespacial fraccionada al interior de la urbanización informal. Consolidando, barreras sociales y simbólicas, construidas a partir de los discursos y prácticas efectuadas cotidianamente, por parte de los grupos poblaciones que habitan el mismo espacio (“los de arriba” y “los de la Cañada”); así como la temporalidad de sus trayectorias socioeconómico habitacionales.
Para tales efectos, se apela a la utilización de técnicas de índole cualitativa; el proceso sociohistórico del asentamiento COTRAVI es reconstruido a partir de las entrevistas en profundidad (grupales in situ y entrevistas individuales) realizadas en el marco del Proyecto de Mejoramiento Barrial (2014-2016) PMB-MVOTMA, a vecinas/os del asentamiento que permitan acceder a los discursos de los residentes originarios y de los actuales recientes en el asentamiento.
En suma, a través de este estudio, además de profundizar en los procesos de producción social del hábitat en condiciones de precariedad socio-habitacional; también, se propone abordar los procesos de segregación en el hábitat informal, que a priori en un territorio ya segregado, dan cuenta de procesos de diferenciación, que generan barreras (in)visibles, con fuertes expresiones de estigmatización. Conllevando a que los mencionados procesos impacten en la sociabilidad y vínculos interpersonales, exacerbando los proyectos individuales y debilitando las capacidades de construcción de lo colectivo en COTRAVI.
Palabras clave
Producción social del hábitat, precariedad sócio-urbano-habitacional; hábitat informal.
I. Introducción
Por medio de este estudio[1] se pretende abordar las formas del acceso diferencial al hábitat en contextos de precariedad socio-urbano-habitacional (PSUH). Concretamente, comprender los motivos por medio de los cuales, los residentes de un asentamiento irregular (COTRAVI), a través de su praxis cotidiana de producción social del hábitat (en adelante PSH), así como de sus prácticas y discursos cotidianos, conducen al desarrollo de una estructura socio-espacial fraccionada al interior de la urbanización informal. Materializado este proceso en las barreras sociales y simbólicas construidas a partir de los discursos y prácticas efectuadas cotidianamente por parte de los grupos poblaciones que habitan el mismo espacio (“los de arriba” y “los de la Cañada”), así como en la temporalidad de sus trayectorias socioeconómico habitacionales.
Para tales efectos, se retomarán los aportes Elías y Scotson (2000), a través de su propuesta, desde la sociología figuracional de establecidos-outsiders; la presente selección se considera pertinente y/o adecuada para el abordaje del mencionado tema de estudio. En el entendido, que las condiciones y temporalidades diferenciales en las que se produce en el proceso del acceso al habitar, nos permiten comprender con mayor profundidad los procesos de distinción espacial que los grupos que habitan un mismo territorio o unidad espacial desarrollan, así como las correspondientes clasificaciones y categorías sociales para distinguirse y a la vez relacionarse.
A partir de lo expuesto, se problematizará los mencionados fenómenos, que se encuentran naturalizados en el cotidiano de la población residente en el asentamiento irregular COTRAVI (Montevideo).
Por último, se entendió conveniente seleccionar este asentamiento irregular como objeto de estudio, por un lado, debido a que alberga los mencionados procesos, dimensiones y problemáticas que se constituyen centro de interés del presente estudio; por otro, debido a que quien suscribe sedesempeñó profesionalmente en el Equipo Técnico encargado de desarrollar la Formulación del Proyecto de Mejoramiento Barrial Integral del Asentamiento Irregular de referencia.
II. Aspectos metodológicos
El presente estudio, de carácter exploratorio, tiene por objeto abordar las formas del acceso diferencial al hábitat en contextos de precariedad socio-urbano-habitacional. Al respecto, indefectiblemente surgen una serie de interrogantes de investigación: ¿cómo se construye la experiencia de habitar en contextos de PSUH?; ¿qué implicancias tiene el factor tiempo de residencia en los vínculos que se constituyen en el ámbito barrial (asentamiento)?; ¿cómo se construyen los límites materiales y simbólicos al interior de COTRAVI?; y ¿hasta qué punto estos límites, “los de arriba” y “los de la Cañada”, se constituyen como fronteras que instituyen una estructura socio-espacial fraccionada que obstaculizan las interacciones entre ambas poblaciones residentes?
A los efectos de abordar y responder a cada una de las interrogantes anteriormente mencionadas, se emplea técnicas de índole cualitativa, a saber: el proceso sociohistórico del asentamiento COTRAVI es reconstruido a partir de las entrevistas en profundidad (grupales in situ y entrevistas individuales y grupales semiestructuradas) realizadas en el marco del Proyecto de Mejoramiento Barrial[2] (2014-2016) a vecinas/os del asentamiento que permitan acceder a los discursos de los residentes originarios y de los recientes en el asentamiento.
Así mismo, se utilizará el análisis de las opiniones vertidas en el censo de personas, hogares y viviendas desarrollado en el marco del Proyecto de Mejoramiento Barrial de COTRAVI.
III. Producción social del hábitat en el marco de la “ciudad informal”
III.1. La producción social del hábitat en contextos de precariedad socio-urbano-habitacional
En las últimas décadas en las ciudades latinoamericanas se ha hecho más visible la exclusividad residencial y la precariedad urbano-habitacional, claras manifestaciones de los cambios socioeconómicos[3] que han reconfigurado la propia estructura y morfología urbana de las ciudades. Este proceso se materializa a través de los diversos patrones de localización de diferentes segmentos sociales de la población –y sus actividades– como parte del proceso de producción de la ciudad.
En virtud de lo mencionado, en concordancia con Martim Smolka y Laura Mullahy (2000), “el paisaje de las ciudades latinoamericanas suele estar marcado por la contradictoria coexistencia de áreas residenciales para la clase adinerada […] y las áreas marginales donde está confinada parte de la población urbana de bajos recursos” (Smolka y Mullahy, 2007, p. 27).
Por tanto, en este contexto, cobra importancia la lógica hacedora de ciudad, denominada de la necesidad; modalidad, esta última, desarrollada principalmente por los sectores populares de la ciudad, sectores excluidos del mercado de suelo urbano que no tienen otra opción que desarrollar el proceso de producción social de su hábitat[4] (PSH) en las peores localizaciones urbanas.
Esto conlleva a la producción de una ciudad que resulta de la convergencia de la ciudad formal (relacionada tanto con la lógica estatal como con la mercantil) y la ciudad informal[5] (vinculada a la lógica de la necesidad habitacional que se hace presente en los sectores poblacionales menos favorecidos por el trickle down effect, en el marco del desarrollo económico-capitalista). Estos procesos consolidan, en términos de Tardín (2006), una “ciudad mutante”.
III.2. Caracterización de las lógicas de producción y reproducción de la ciudad que operan en COTRAVI
En este punto, se avanza en la descripción de las lógicas de producción y reproducción de la ciudad que han incidido en este asentamiento irregular de la zona oeste de Montevideo, tomando como referencia algunos de los aportes conceptuales de Abramo, referidos a la producción de la estructura urbana en las ciudades latinoamericanas en las últimas décadas (Abramo, 2012, p.36).
Al respecto, corresponde explicitar que la producción de las ciudades latinoamericanas han sido el resultado del funcionamiento y conjunción de tres lógicas de coordinación social: Mercado, Estado, y la Lógica de la Necesidad. Esta última se constituye a partir de un conjunto de acciones individuales y colectivas que promueven la producción de lo que se ha de denominar “ciudades populares”.
Estas formas de producción urbana se han desarrollado a partir de una modalidad de acceso al hábitat caracterizada por su habitual proceso de: ocupación/autoconstrucción/autourbanización y consolidación. Esta modalidad, de producción de la ciudad popular, se presenta como una nueva variante que articula la lógica del mercado con la de la necesidad, y se manifiesta socialmente como el mercado informal de suelo (Abramo, 2012, pp. 36-38).
Al respecto, en Montevideo el mercado de suelo urbano sigue sus propias reglas y, en esa lógica, no encuentra lugar el concepto de necesidad habitacional o de derecho al acceso a la vivienda digna. Esta necesidad para muchos sectores se manifiesta en el territorio en extensas áreas de expansión residencial, caracterizados/marcados por la precariedad socio-urbano-habitacional (IM, 2010, p. 14).
En este contexto capitalino de producción de ciudad es que se inscribe el caso de la microzonificación informal denominada COTRAVI, que se constituye como asentamiento irregular el 4 de abril de 1998; a partir de una ocupación, en cierta medida muy organizada, de lo que entonces era un predio semirural privado, localizado en la periferia oeste de la ciudad de Montevideo (IPRU-CSI, 2014).
Lo mencionado denota que población original residente en COTRAVI debió resolver irregularmente lo que no logró solucionar por la vía de la formalidad; ocupando tierras ubicadas en los bordes periféricos de la ciudad, en pésimas localizaciones urbanas, con severas carencias de servicios y equipamientos básicos. Están muy presentes y se reiteran en los relatos de vecinos y vecinas, los motivos que los llevaron a habitar COTRAVI hacia fines de la década del 90, entre los que se encuentran el constante deterioro económico, la continua pérdida de puestos laborales, los sucesivos aumentos del mercado de alquileres, el incremento del coste de vida de las familias, entre otros.
Desde una mirada territorial, actualmente COTRAVI se presenta como un enclave urbano dentro de un territorio que presenta un paisaje variado, complejo y con superposiciones de usos. Desde los bordes del asentamiento, se aprecia la discontinuidad de la forma, de los usos y del paisaje. Por un lado, el espacio rural, la mayor parte del mismo ha abandonado la producción. Por otro, los nuevos usos, los espacios de ciudad más tradicionales conformados por los antiguos barrios y las cooperativas de vivienda. Al norte de la trama del asentamiento se observa el avance y consolidación de los nuevos usos del suelo, vinculado a la instalación de grandes estructuras empresariales de almacenamiento. Hacia el suroeste, el borde se vuelve rural con grandes extensiones vacías. Así como también es posible observar desde sus bocacalles, diferentes vistas del Cerro de Montevideo y el área rural a lo lejos (IPRU-CSI, 2014).
No obstante, corresponde establecer que COTRAVI se encuentra emplazado en un espacio de la ciudad, caracterizado por la precariedad socio-urbano-habitacional, asociada al desarrollo de un hábitat informal cuya materialización presenta carencias de habitabilidad, así como precariedad en conexión/acceso a servicios básicos, condición de tenencia de la vivienda y lejanía al equipamiento y transporte colectivo. Estas carencias no solo se encuentran en el propio espacio que se habita, sino también en el entorno inmediato y/o área circundante. Esto sin duda disminuye la calidad de vida de las personas que habitan en estas condiciones, limitando sus posibilidades de desarrollo así como proyecto de vida (Trinidad, 2012, 2017).
III.3. Revisitando los aportes de Elias y Scotson acerca de la figuración established-outsiders
A los efectos de realizar un abordaje integral acerca de las dinámicas de producción social del hábitat desarrollado en COTRAVI, se considera conveniente contemplar el acceso diferencial al espacio interior del asentamiento por parte de las/os vecinas/os, así como los procesos de diferenciación socioeconómico habitacionales que se suscitan entre los residentes.
Se entiende conveniente, a los efectos de iluminar el presente análisis, sobre los mencionados procesos, valerse de los aportes de Norbet Elías y John Scotson (2000) en su estudio “Os Estabelecidos e os Outsiders: Sociologia das Relações de Poder a partir de uma Pequena Comunidade”.
Para comenzar, Norbet Elías y John Scotson (2000), en su análisis de las relaciones entre residentes de una misma localidad inglesa cuestionaron la habitual disociación entre estructura e historia:
… de acuerdo con las convenciones actuales del pensamiento, la historia no tiene estructura y la estructura no tiene historia [constatando sin embargo que] sin una referencia al desarrollo de Winston Parva, su estructura en la investigación permanecería incomprensible. El esbozo de ese desarrollo fue parte integrante de la investigación sobre la estructura; sobre la configuración de la comunidad en un momento dado. (2000, p. 67)
En otras palabras, comprender las relaciones sociales en Winston Parva exigía introducir el factor tiempo de residencia en la estructura de análisis. Concretamente, Elías y Scotson, estudiaron una localidad en la cual no existían marcadas diferencias de clase, etnia o estatus entre las poblaciones de dos barrios obreros; que a simple vista eran muy similares y donde los residentes de uno de los barrios (el más antiguo) se sentían miembros de un grupo superior al barrio vecino (el más reciente) a la vez que los residentes de este último barrio aceptaban pertenecer a un grupo de menor valía, relacionándose en una figuración del tipo “establecidos-outsiders”. Como señalan estos autores, el tiempo de residencia es un factor de clasificación de familias y grupos: “términos [antigüedad y nuevo] apuntan para diferencias específicas en la estructura de los grupos y que ese tipo de diferencia estructural desempeña un papel en su jerarquización” (Elias y Scotson, 2000, p. 53).
Así, según la propuesta de los autores de referencia, es posible vislumbrar en la figuración social de establecidos y outsiders los procesos temporales relativos a la antigüedad de los grupos residentes y sus efectos en la cohesión social diferencial de cada uno de ellos y el impacto de dicha “cohesión diferencial” en las relaciones entre los miembros de los distintos grupos residentes de la mencionada comunidad. En efecto, la cohesión social se manifestaba en el monopolio por parte de los established de ciertas instituciones de la comunidad; y, por ende, la exclusión del acceso a las mismas de los outsiders y la sanción por parte de la comunidad sobre los miembros del grupo establecido que se relacionaran con los recién llegados (Elias y Scotson, 2000, p. 53).
Al respecto, los autores de referencia señalan que los comentarios cotidianos hacían visible un imaginario social en el que los residentes antiguos no solo marcaban una diferencia respecto de los nuevos residentes, sino que además acentuaban la idea de ser “mejores” que los nuevos (Elias y Scotson, 2000, p. 83). Además de la mencionada diferenciación, explicitada en el discurso de los antiguos residentes, se expresaba también una práctica permanente de “evitar” el contacto con los otros justificando esta práctica discriminatoria en una estigmatización de tipo social, al tildarlos “a todo idistintamente de burdos y poco educados” (Elias y Scotson, 2000, p. 83). Esto conlleva a la generación de barreras sociales y simbólicas en los procesos interacción, intercambio y contacto social entre los established y los outsiders.
En virtud de lo explicitado, el autor de referencia,afirma que
… un grupo puede estigmatizar a otro efectivamente solo mientras esté bien establecido en posiciones de poder de las cuales el grupo estigmatizado se encuentra excluido. Mientras perdure esta condición, el estigma de la desgracia colectiva impuesto a los marginados puede persistir. (Elias y Scotson, 2000, p. 89)
En efecto, por lo tanto, se destacan dos elementos centrales en el factor antigüedad: por un lado, la cohesión social interna y su consecuente sentimiento de comunidad; y, por otro, la posibilidad de manejar el control social.
En virtud de lo expuesto, en los siguientes apartados se procederá a efectuar el correspondiente análisis de las lógicas de producción y reproducción de la ciudad que operan en COTRAVI; así como el particular devenir de la estructura socio-espacial fraccionada de COTRAVI a la luz de los aportes de Elias y Scotson (2000).
IV. COTRAVI: una mirada retrospectiva a su proceso de construcción
La producción social del hábitat, desarrollada por las familias originarias de COTRAVI, comienza un 4 de abril de 1998 a partir de una ocupación, en cierta medida muy organizada, de un predio de 22 hectáreas ubicado en la zona oeste de Montevideo, con un loteo inicial de 354 predios y con múltiples previsiones de traza vial, amanzanamientos y equipamientos.
A nivel de las viviendas, las familias edifican sus unidades habitacionales caracterizadas al principio por la utilización de materiales livianos; para luego, mejorar la estructura originaria de la unidad habitacional.
Otro aspecto relevante de la dinámica de conformación del hábitat-barrio-territorio, está vinculado a la previsión y reserva de áreas para dotaciones de infraestructura, equipamientos y/o la conformación de sistemas verdes articulados entre sí.
En este sentido, COTRAVI cuenta con un proyecto prefigurado por los vecinos donde se asigna al espacio central ocupado por la Cañada, la condición de espacio público, reservado para canchas y locales de uso comunal.
La conformación y ordenamiento del trazado interno del asentamiento permitió también la previsión de ciertos espacios con destinos no residenciales como ser la plaza, así como los sucesivos intentos fallidos de construcción de una policlínica, guardería y/o salón comunal.
Al respecto, mención especial requieren los procesos de ocupación posteriores al organizado originalmente, por parte de familias que se asientan en las proximidades de la Cañada. Este hecho, parece haber marcado también la historia del barrio, en el entendido que su ocupación impactó en la proyección de los espacios comunitarios previstos.
De acuerdo a lo expuesto por los vecinos, el sector del asentamiento, donde se ubica la Cañada y sus espacios circundantes, fue creciendo a impulsos más individuales-familiares, quienes no habrían asumido los “acuerdos iniciales, las formas de distribución de los lotes y el reconocimiento al grupo de vecinos referentes-organizados” (IPRU-CSI, 2014).
La situación socio-económico-habitacional en las que se encuentra esta población (localizada en la Cañada) genera y consolida fenómenos de concentración de precariedad urbana y exclusión territorial. Procesos que impactan en el imaginario social del resto de la población residente, estableciéndose construcciones sociales de carácter estigmatizante sobre esta población
IV. 1. COTRAVI y su particular estructura socio-espacial fraccionada
IV. 1. 1. Tiempo de residencia y los límites sociales-simbólicos presentes en COTRAVI
La indagación del proceso sociohistórico de conformación del asentamiento COTRAVI permitió identificar temporalidades (y condiciones materiales) diferenciales en el proceso de llegada y del propio proceso de habitar que se traduce en una configuración socio-espacial fragmentada.
En este sentido, es posible vislumbrar una fuerte correlación entre tiempo de residencia, el lugar de emplazamiento al interior de COTRAVI, así como las condiciones socioeconómicas habitacionales, conllevando a la consolidación de una cohesión social diferencial, lo que nos permite comprender las relaciones entre los residentes de los sectores denominados “los de arriba” y “los de la Cañada”.
Lo mencionado, justamente, refiere a una de las hipótesis propuestas por Elias y Scotson (2000), es decir que el tiempo diferencial de residencia permite comprender y explicar las condiciones desiguales en tanto las relaciones (de poder) entre establecidos y outsiders, que definen claramente las formas de relacionamiento entre los residentes de una misma unidad espacial.
Justamente, para el análisis del caso de estudio, se toma una de las más relevantes hipótesis de la propuesta de Elias y Scotson (2000), es decir la dimensión tiempo de residencia; empero, para el caso particular de COTRAVI, además de dicha dimensión, es necesario contemplar también “lugar de emplazamiento o residencia” así como las condiciones socioeconómicas habitacionales de las familias y las formas organizativas de los grupos presentes en el mismo espacio residencial.
Estas dimensiones propician el desarrollo o generación de límites sociales y simbólicos que operan al interior de espacios y grupalidades/poblaciones. Así, además de los límites sociales, en tanto formas objetivadas de diferencias sociales manifestadas en el acceso y la distribución desigual de recursos y oportunidades que en el caso del espacio urbano refiere al desigual acceso a la ciudad, debemos tener presentes los límites simbólicos, es decir, las distinciones conceptuales realizadas por los actores sociales para categorizar objetos, personas y prácticas, que mantienen relaciones complejas (refuerzo, inversión, cuestionamiento, etc.) con los límites sociales (Lamont y Molnár; 2002 Apud Carman, et al., 2013, pp.17-18).
A modo de cierre, los procesos de segregación, en un mismo territorio segregado, dan cuenta de procesos de diferenciación, generando muros invisibles que segregan dentro del propio territorio segregado, con expresiones de estigmatización muy fuertes. En tal sentido, los procesos mencionados impactan en la sociabilidad y vínculos interpersonales, exacerbando los proyectos individuales y debilitando las capacidades de construcción de lo colectivo. La integración territorial entre los grupos socioeconómicamente diferentes y las posibilidades de convivencia se fragilizó con expresiones extremas como la discriminación y estigmatización.
En este sentido, las posibilidades de construcción de lo colectivo, en este tipo de escenario, también están vinculadas a las formas de organización y experiencias de participación, ligadas a la resolución de necesidades, muchas de ellas materiales, pero también simbólicas.
IV.1.2. Los procesos del habitar en COTRAVI: “como que hay dos cotravis, los de la Cañada y nosotros”
La especificidad del proceso histórico de conformación de COTRAVI, las características geográficas de su emplazamiento, las condicionantes socioeconómico habitacionales y culturales de su población presentan particularidades, pertenencias e identidades diferenciales que se expresan, también, en distintas dinámicas del habitar así como de la organización y participación comunitaria a lo largo de su historia.
Estas particularidades se reflejan en la cotidianeidad, en las formas organizativas, en la interacción colectiva entre vecinos, que también han variado a lo largo del tiempo. Transitando por momentos en lo que la gestión caracterizó por acciones individuales de vecinos más movilizados, hasta comisiones de vecinos más estables y otras formas organizativas colectivas menos estructuradas, movilizadas por necesidades particulares de la zona en que residen; a modo de ejemplo: los vecinos de la zona de la Cañada.
Del relato vecinal surgen dos zonificaciones a la interna del COTRAVI, claramente diferenciadas, que responden tanto a la particularidad topográfica del asentamiento así como al momento histórico de ocupación y de las formas organizativas desarrollada por cada grupo: “los de arriba” y “la zona de la Cañada”.
“Los de arriba” son efectivamente quienes están en una altura mayor del terreno, a los que también se incorporan a esta categoría los vecinos que viven cerca de Camino Cibils. Una población que en buena parte habita desde los inicios del asentamiento, así como los que ostentan las mejores locaciones espaciales para residir. Además, se los asocia se nombra a quienes integran la comisión vecinal porque la sede se encuentra allí y porque históricamente los integrantes de la comisión pertenecen a esa zona.
Por su parte, los vecinos denominados “los de la Cañada”, se caracterizan por ser una población que presenta toda una historia de relegación y procesos de desafiliación. Además, es un grupo de vecinos que se caracterizan por encontrarse en las más precarias condiciones socioeconómico habitacionales. También, en un inicio desarrollaron una comisión propia, a los efectos de movilizarse para reivindicar sus derechos vulnerados. Sin embargo, esta organización fue perdiendo vigor a lo largo de estos años. Empero, la organización de esta grupalidad generó una relación de extrema conflictividad con el resto del barrio, dado que se generaba una comisión en paralelo a la comisión “vecinalmente legitimada”.
En efecto, la ocupación de la Cañada pareciera marcar un importante punto de inflexión en la historia de COTRAVI, dado el establecimiento en predios que estaban destinados, según el proyecto original: a espacios públicos, policlínica o guardería, salón comunal; y que, además, la comisión del barrio se había comprometido ante el MVTOMA a preservar de futuras ocupaciones. Las ocupaciones en la zona de la Cañada conllevaron a fuertes procesos de fragmentación al interior del propio asentamiento; así como la conformación de otra grupalidad de vecinos que se oponía a la propia Comisión Vecinal del barrio, lo que propició un mayor distanciamiento u escisión entre los denominados vecinos de mayor antigüedad en COTRAVI (established) y los nuevos ocupantes de la zona de la Cañada (outsiders).
La mencionada situación es recordada por la tensión generada no solo de carácter barrial, sino también personal, por parte de los vecinos originarios:
Cuando ocuparon en la cañada, yo estaba en la comisión y fuimos a la seccional y de la seccional dijeron que nosotros no éramos los dueños que lo tenía que hacer el Ministerio de Vivienda. Nosotros fuimos a informarles cuando habían tres y ellos vinieron al año o año y pico [2006], cuando habían veinte, con un escribano, un secretario y un abogado del Ministerio y ya estaba todo ocupado. Nosotros queríamos mantener los espacios, pero claro no podíamos con eso y nosotros no teníamos ninguna potestad, tampoco generar algo personal, cómo le íbamos a decir a otros que no ocuparan si nosotros éramos también ocupantes. (IPRU-CSI, 2014)
Por su parte, la población ocupante en la Cañada se encontraba en una situación económica, social y cultural significativamente más precarizada. En este sentido, las familias que viven en la Cañada, explican su procedencia de forma similar a quienes ocuparon inicialmente en COTRAVI, dicen que viven desde hace menos de diez años y, en la mayoría de los casos, los relatos de cómo y por qué llegaron al barrio, refieren a la falta de opciones o alternativas y la oportunidad de un lugar o espacio a la venta:
Yo vivo hace nueve años acá. Donde vivíamos teníamos lanzamiento y teníamos un hijo chico. En todos lados pedían en dólares. Una muchacha me dijo que había un terreno y lo compré por tres mil pesos. No había nada ahí, estaba vacío. (IPRU-CSI, 2014)
Yo estoy viviendo ahí hace seis años, ya estaba la casita hecha, fue por mi hermana porque si no me quedaba en la calle. (IPRU-CSI,2014)
Además, explican que, ante su condición de extrema precariedad socioeconómico habitacional en la cual se encontraban, durante el 2010 al 2012 desarrollaron un conjunto de actividades movilizadoras para reivindicar sus derechos:
… la comisión no nos tomaba mucho en cuenta, decidimos movernos por la nuestra para solucionar nuestra situación, pero principalmente lo hicimos por nuestros hijos […]. Llegamos al MVOTMA, llegamos al Palacio Legislativo y a la Intendencia […] en mayo de 2010 se cortó la ruta, allí logramos entrevistas. Simplemente nosotros no éramos una comisión sino referentes del barrio que frente a las problemáticas y viendo que la comisión de allá arriba no nos tomaba en cuenta –como que no éramos del barrio nosotros– entonces formamos este nuevo grupo. (IPRU-CSI, 2014)
La denominación “Vecinos de la Cañada” o “los de la Cañada”, indica no solo el lugar físico en el que se ubican dentro del barrio, sino también parece dar cuenta de cierta forma de segmentación interna operando a nivel material y simbólico en la dinámica del territorio. Es posible visualizar que existe una construcción de la percepción de quiénes son unos y quiénes son otros en COTRAVI, y por lo tanto, a los relacionamientos que se construyeron, construyen y podrán construirse.
Se hace referencia, en este sentido, a lo que se ha mencionado en puntos anteriores de este documento respecto de un barrio que aparece dividido entre “los de arriba” y “los de la Cañada”. Ciertamente, estos últimos no tienen ubicación en el espacio del barrio, dado que los vecinos originarios (los de arriba) no generaron un código de similar connotación para con los vecinos que residen en las proximidades del curso de agua, como podría ser: “los de abajo”. Empero, se los nombra de forma diferente. Al estar por fuera de la nomenclatura cotidiana, parecieran visualizarse y autovisualizarse como “sin lugar”.
V. Conclusiones
A partir del presente estudio, fue posible corroborar la pertinencia de la proposición efectuada por Elias y Scotson (2000), es decir que el factor temporalidad, más precisamente el tiempo de residencia, permite comprender y explicar las condiciones de desigualdad en el seno de una comunidad; así como de las relaciones de poder, que determinan el prestigio, moldeando las formas de relacionamiento entre los established y outsiders.
Para el caso concreto de COTRAVI, esta hipótesis fue corroborada, con ciertos matices, en el sentido de que la diferencia en el tiempo de residencia permite comprender los actuales procesos de segregación y fragmentación espacial presentes, así como los procesos de estigmatización que recaen en la población residente en la zona de la Cañada (outsiders).
Concretamente, la antigüedad de residencia define qué lugares ocuparían las familias al interior del espacio (a modo de ejemplo, en el marco de conformación de COTRAVI, aquellos residentes que ocuparon hacia 1998, obtuvieron las mejores locaciones, en comparación con los más recientes) así como las condiciones en que habitarían (mayor o menor nivel de precariedad socio-urbano-habitacional).
Sin embargo, este supuesto (tiempo de residencia en el asentamiento) no es suficiente para explicar la totalidad de las dinámicas existentes al interior del asentamiento. En el entendido que debe analizarse de forma articulada con otras dimensiones como: a) las condiciones socioeconómicas habitacionales, y b) el “lugar de emplazamiento o residencia” al interior del asentamiento.
La conjunción de estas dimensiones/factores, permiten lograr un abordaje integral del objeto de estudio, permitiéndonos comprender la existencia y persistencias de los actuales límites sociales como simbólicos y desigualdades en el acceso a recursos existentes. Lo mencionado, justamente, cuestiona aquellas construcciones que a priori consideran a los asentamientos irregulares como espacios homogéneos.
La conjunción de estas dimensiones/factores, permiten lograr un abordaje integral del objeto de estudio, permitiéndonos comprender la existencia y persistencias de los actuales límites sociales como simbólicos, desigualdades en el acceso y distribución de recursos; y también de prestigio, en un espacio considerado externamente a priori como homogéneo.
Además, otro factor clave que explica esta realidad refiere a las formas organizativas desarrolladas, materializado principalmente en la figura de la Comisión de Vecinos (electa por buena parte de la población residente). Esta grupalidad, como fuera descripta, existe desde la propia creación del asentamiento a los efectos de reivindicar sus necesidades en los diferentes espacios institucionales. Este proceso genera lo que Elias y Scotson (2000) denominan cohesión social diferencial, base constitutiva de un “nosotros”. Además, la Comisión de Vecinos es una fuente importante de poder y referencia barrial. Este punto es central para explicar la pertinencia de la hipótesis de los autores de referencia con relación a este estudio.
Por ende, la generación de una comisión vecinal en paralelo, por parte de los vecinos asentados en la zona de la Cañada y sus alrededores, ahondó aún más las brechas existentes. Brechas provenientes de ocupar espacios previstos para el desarrollo de equipamientos comunitarios, los cuales presentan una fuerte carga simbólica y afectiva –de carácter positivo–, que incide directamente en la percepción que presenta el resto de la población de COTRAVI (established) respecto a los vecinos de la Cañada (outsiders).
A modo de cierre, se entiende pertinente introducir una interesante opinión esgrimida por un vecino entrevistado, que resume sintéticamente el quid del asunto de este estudio: “Lamentablemente, a veces, entre pobres nos discriminamos” (IPRU-CSI, 2014).
Bibliografía
Abramo, P. (2012). La ciudad com-fusa: mercado y producción de la estructura urbana en las grandes metrópolis latinoamericanas. Revista EURE, N.º 114, vol. 38 (pp. s/d).
Baráibar, X. (2009). Tan cerca, tan lejos: acerca de la relevancia “por defecto” de la dimensión territorial. Departamento de Trabajo Social, Facultad de Ciencias Sociales, UdelaR. Montevideo, Uruguay. Revista Fronteras, vol. (5), pp. 59-72.
Borja, J. (2003). La ciudad conquistada. Madrid: Alianza Editorial.
Carman, M.; Vieira da Cunha, N.; Segura, R. (coord.) (2013). Segregación y diferencia en la ciudad. Quito: Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).
Cravino, C. (2014). Las villas de la ciudad. Mercado e informalidad urbana. Buenos Aires: Universidad Nacional de General Sarmiento.
Elias, N.; Scotson, L. (2000). Os estabelecidos e os outsiders. Sociologia das Relações de Poder a partir de uma Pequena Comunidade. Sao Pablo: Zahar.
Intendencia de Montevideo (IM) (2010). Documento de Avance Revisión del Plan Montevideo (Plan de Ordenamiento Territorial 1998-2005). “Hacia del Plan Montevideo 2010-2020”. Montevideo: Intendencia de Montevideo.
IPRU CSI (2014). Relevamiento y Diagnóstico Integral Cotravi. PBM-MVOTMA (mimeo).
Machado, G.; Rodríguez, A.; Rocco, B.; Álvarez, M. (2014). Los límites de la política y la política de los límites en los procesos de urbanización. En: Acosta, Y.; Casas, A.; Mañan, O.; Rodríguez, A. y Rossi, V. (coords.), Sujetos colectivos, Estado y capitalismo en Uruguay y América Latina. Perspectivas críticas. Montevideo: Trilce-Espacio Interdisciplinario UR.
Olesker, D. (2001). Crecimiento y exclusión. Nacimiento, consolidación y crisis del modelo de acumulación capitalista en Uruguay (1968-2000). Montevideo: Trilce.
Ortiz, E.; Zárate, L. (comps.) (2002). Vivitos y coleando. 40 años por el hábitat popular en América Latina. México DF: HIC-AL/UAM.
Romero, G. (1994). Las alternativas y opciones de la autoconstrucción de vivienda en América Latina. En: Pelli, V.; Lungo, M.; Romero, G.; Bolivar, T., Reflexiones sobre la autoconstrucción del hábitat popular en América Latina. San Salvador: CYTED Red XIV.
Smolka, M.; Mullahy, L. (eds.) (2007). Perspectivas urbanas. Temas críticos en políticas de suelo en América Latina. Cambridge (MA): Lincoln Institute of Land Policy.
Tardin, R. (2006). La ciudad informal. En: Nogué, J.; Romero, R. (ed.), Las otras geografías. Valencia: Editorial Tirant lo Blanch.
Trinidad, V. (2012). Las urbanizaciones informales. Una modalidad de acceso al Hábitat y la ciudad contemporánea. Tesis de grado. Facultad de Ciencias Sociales. UDELAR.
Trinidad, V. (2017). Habitar la ciudad informal: producción del hábitat en condiciones de precariedad socio-urbano-habitacional. En: XVI Jornadas de Investigación de la Facultad de Ciencias Sociales. Facultad de Ciencias Sociales, Comisión de Investigación Científica (CIC) de la Facultad de Ciencias Sociales (FCS). 13, 14 y 15 de setiembre de 2017. Mimeo.
Apéndice
1. Ubicación del asentamiento irregular COTRAVI
Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la IM y PMB-MVOTMA.
2. Plano actual del asentamiento irregular COTRAVI

Fuente: Relevamiento y Diagnóstico Integral Cotravi. Consorcio IPRU-CSI / PMB-MVOTMA
3. Georreferenciación de los dos sectores:
“los de arriaba” y “los de la Cañada”

Fuente: Elaboración propia.
- El presente estudio es resultado de las exigencias curriculares de la asignatura “Sujetos Colectivos, Campo Popular y Hábitat” en el marco del Diploma de Estudios Urbanos e Intervenciones Territoriales. Departamento de Trabajo Social – Facultad de Ciencias Sociales – Universidad de la República.↵
- Proyecto de Mejoramiento Barrial Integral del Asentamiento Irregular COTRAVI: refiere a un proyecto ejecutado por el Consorcio IPRU – CSI para el Programa de Mejoramiento Barrios (PMB – MVOTMA) del Ministerio de Vivienda Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente.↵
- A partir de la aplicación de las políticas de reforma del Estado y la liberalización de la economía –apertura comercial, desregulación económica y financiera, políticas monetarias ortodoxas, reducción del gasto público, entre otras–, han consolidado, a lo largo de la década de 1990 y principios del siglo xxi, en nuestro país, el modelo de desarrollo económico “neoliberal”. Conllevando así a los conocidos procesos de desestructuración del aparato productivo, la desindustrialización, el aumento del desempleo y la pobreza junto con la crisis de las economías regionales (Olesker, 2001).↵
- Este término se comenzó a implementar a comienzos de la década de los 70, a partir de la necesidad de generar formas de canalizar e incrementar los esfuerzos que realizan los sujetos al producir su propio espacio habitable. Concretamente, se entiende por PSH, como “el proceso de desarrollo del hábitat, espontáneo o planificado, para alcanzar la satisfacción de necesidades, tangibles e intangibles de los sectores sociales tradicionalmente excluidos” (Romero, 2004, p. 5).↵
- Ciudad que se desarrolla al margen de la planificación urbanística, conformando una parte considerable del suelo urbano; y que junto a la ciudad formal origina un territorio complejo, donde la formalidad y la informalidad se superponen en una composición urbana compleja (Tardin, 2006). ↵











