En el año 2003, falleció Ana Silva. Lo que sabemos de ella, de su centenaria vida, fue reconstruido principalmente a partir de los relatos de su hija, Ana María. Nació en 1903, en un paraje rural de Concordia, Entre Ríos. Era la segunda de ocho hermanos y la única que fue separada de su familia. Con tan solo dos años de edad, su padre la entregó a unos parientes que tenían un almacén de ramos generales en Federal, una localidad cercana. Compartió su infancia junto a otras dos “criadas”, Frutosa y Liberata. Permaneció en esa casa realizando trabajos domésticos durante más de quince años, hasta que decidió partir.
A los veinte años tuvo a Pedro, su primer hijo, que fue aceptado en la casa familiar y criado por sus abuelos. Continuó trabajando como sirvienta en la ciudad de Concordia, aunque también vivió un tiempo en las costas de Uruguay. Tres años después nació su segunda hija, Ana María. Decidió probar suerte en Buenos Aires llevando consigo a la niña y logró colocarse como cocinera “con cama” en una casa de familia en el barrio de Belgrano.
Cuando su hija tenía seis años y los patrones (que para ese momento ya eran otros) comenzaron a solicitarla para realizar distintos trabajos, decidió ingresarla en un asilo-escuela, pues Ana no quería que su hija fuera sirvienta. Al cabo de un año tuvo que retirarla de la institución porque la pequeña enfermó gravemente. Para su recuperación la envió a Entre Ríos, donde pudo conocer a la familia materna y a su hermano Pedro.
Tiempo después, Ana colocó a su hija como pensionista en casas de paisanas y “amigas” que vivían en la ciudad. La veía los domingos, sus días libres. Pasaron más de diez años hasta que volvieron a vivir juntas, y hubo que cambiar varias veces de cuidadora porque la niña se portaba mal cuando no se sentía cómoda. Madre e hija lograron alquilar una habitación una vez que Ana María se empleó como administrativa en Sudamtex, una fábrica textil ubicada en el barrio de Villa Ortúzar. En ese momento, Ana abandonó para siempre el servicio doméstico bajo la modalidad sin retiro.
Transcurrieron los años. Pedro se radicó en Las Flores, un pueblo de la provincia de Buenos Aires. Ana continuó trabajando como cocinera en casas de familia, y según los dichos de su hija, “gracias a Perón y a Evita” y a la ayuda de uno de sus patrones, pudo acceder a una jubilación. Cuando ya comenzaba a sentir los achaques de la edad, decidió dejar la gran ciudad para radicarse en Neuquén. Allí la esperaba, una vez más, su hija Ana María. Con ella y con su familia viviría por veinte años más.
Los ecos de estas experiencias resuenan y se entrecruzan con las de miles de mujeres y niños que habitaron este país tiempo atrás. Sin embargo, sabemos poco de ellos, porque la historia del servicio doméstico ha sido postergada como objeto de estudio, una vacancia que contrasta con la abrumadora presencia que este sector laboral ha tenido hasta nuestros días. En efecto, en los centros urbanos, el servicio doméstico continúa siendo una de las principales fuentes de empleo para las mujeres pertenecientes a los sectores de más bajos ingresos.[1]
La falta de estudios sobre este sector no es privativa de nuestro país. La relativa ausencia de fuentes que se refieren a la vida y las aspiraciones de los y las sirvientes (diarios, memorias, manifiestos), la falta de producción de datos oficiales, la inconsistencia de las estadísticas disponibles, el desdén con que el Estado ha tratado al sector, el menosprecio del cual ha sido objeto ‒incluso por parte del movimiento obrero y el feminismo en sus orígenes‒ son algunas de las razones que permiten explicar la escasa atención que este sector ha concitado.[2]
Por su parte, el interés académico por la industrialización como forma de organización de la producción de las sociedades modernas también contribuyó a su descuido. La exaltación del trabajador fabril, del obrero sindicalizado (masculino y urbano), la importancia de la actividad política en la vida de los trabajadores, hizo que durante mucho tiempo otros sectores y aspectos del mundo del trabajo no recibieran suficiente atención.[3]
Debemos considerar, además, la ambigua situación del servicio doméstico en relación con la conceptualización del trabajo. La definición del trabajo libre y asalariado como modalidad predominante en las modernas sociedades y su restrictiva aplicación al ámbito de la producción de mercancías implicó que otras formas de trabajo fueran apartadas del análisis por considerarse “arcaicas”, “tradicionales”, “residuales”, “precapitalistas”, o bien “ambiguas”, “no productivas” y, en definitiva, de menor importancia.[4]
Por último, la invisibilización de las mujeres (entre otros grupos sociales) como sujetos de historia y la subestimación del ámbito doméstico como objeto de análisis ‒al considerarlo un espacio trivial e inmutable‒ también permiten explicar la falta de interés en el tema.
Esta situación comenzó a revertirse en los años setenta y ochenta del siglo pasado con el desarrollo de investigaciones feministas.[5] Mientras en Estados Unidos y en Europa se ha consolidado un campo de estudios sobre el servicio doméstico, en los países latinoamericanos su tratamiento ha sido más limitado y fragmentario. Y si esto es así para las Ciencias Sociales, en mayor medida lo es para la Historia, donde las investigaciones resultan ser aun más escasas.[6]
Varios análisis intentaron dar cuenta de la subordinación de las mujeres en las sociedades contemporáneas y su contribución a los procesos de producción y reproducción social. Estudiaron el servicio doméstico en su relación con la industrialización, la urbanización, la formación de las clases medias. Se centraron en las relaciones que se establecieron entre patrones y sirvientes en el ámbito doméstico y, sobre todo, en las formas mediante las cuales el servicio doméstico reprodujo desigualdades sociales basadas en la clase, el género, la etnicidad o raza, la condición migratoria.[7]
En América Latina, los estudios también vincularon el servicio doméstico al mercado de trabajo informal y a las características de las economías subdesarrolladas.[8] Se interesaron por los niveles de sindicalización de las trabajadoras del sector, como también, por otras formas de resistencia.[9] En los últimos años, algunas autoras sumaron al análisis la importancia de la participación de niños y niñas en el servicio doméstico y el lugar del Estado en dicho fenómeno, con lo cual inauguran nuevas perspectivas que integran el análisis de la historia de la familia y de la infancia a la del trabajo.[10]
En la Argentina, fueron las Ciencias Sociales las que más se abocaron al tema. Los primeros estudios socio-demográficos surgieron en los setenta, asociados a la feminización de las migraciones y el empleo informal.[11] En los últimos años, se observa un renovado interés en el servicio doméstico. Se avanzó en el conocimiento de las condiciones laborales que ofrece el sector y en las características y los efectos de los marcos regulatorios.[12] Asimismo, se han analizado las complejas relaciones entre las empleadas y los empleadores.[13]
Por su parte, desde el campo de la Historia, en más de una oportunidad se señaló la importancia que el servicio doméstico ha tenido en la formación de la Argentina moderna.[14] El primer estudio de referencia fue el de Isabel Cárdenas, Ramona y el robot, el servicio doméstico en barrios prestigiosos de Buenos Aires (1895-1985). Se trata de un trabajo breve que abarca un lapso muy extenso y tiene la virtud de inscribir la evolución del servicio doméstico en una serie de cambios socio-económicos, culturales y urbanos más generales: procesos migratorios, cambios en la estructura económica y en el mercado de trabajo, cambios en los modelos familiares y en el rol de las mujeres, desarrollo de infraestructura y servicios, la incorporación de tecnología al hogar, los modos de habitar, etc.[15] Otro aporte lo realiza Fernando Remedi, quien estudia el servicio doméstico en la ciudad de Córdoba en las primeras décadas del siglo XX, centrándose en el proceso de modernización del sector y las transformaciones que experimentaron las relaciones entre patrones y sirvientes.[16] En los últimos años también se publicaron interesantes trabajos focalizados en las décadas centrales del siglo XX, aunque con una gran dispersión temática.[17]
Este estudio se ocupa del servicio doméstico y se inscribe en el campo de la historia social, en el cruce de tradiciones historiográficas con las que se propone dialogar. Se nutre de los aportes de la historia laboral, la historia de las mujeres, los estudios de género, pero también de la historia de la familia y de la infancia. Cada uno de los temas aquí planteados adquieren una relevancia especial a la luz de sus contribuciones.
Para abordar el pasado del servicio doméstico, este trabajo se sustenta en una combinación de fondos documentales de distinto tipo y rango. Es que a pesar de estar permanentemente presente en el paisaje social y familiar de la época, el servicio doméstico resulta difícil de aprehender en su complejidad. Además, una serie de elementos han atentado contra su visibilidad. Solo fue posible avanzar en su reconstrucción y análisis a partir de un conjunto denso y heterogéneo de fuentes estadísticas, administrativas, legislativas, judiciales y literarias, que el lector encontrará detalladas al final de la obra.
Originalmente, la investigación recuperaba muchas de las inquietudes de los estudios feministas más tradicionales sobre el tema. Avanzaba en una historia de la vida y el trabajo de las sirvientas “puertas adentro”, restituyendo el lugar de estas mujeres en el hogar y la familia, sus relaciones con las y los patrones, sus formas de resistencia, los procesos de diferenciación social que tenían lugar en esos espacios domésticos.
Sin embargo, el contacto con diversas fuentes primarias fue reorientando la pesquisa. El análisis de censos de población, cédulas censales y avisos de empleo de los diarios de la época evidenciaron que el servicio doméstico era variopinto, abigarrado, multiforme. Desde entonces, la investigación ya no se redujo a las mujeres sino que sumó sirvientes con diversas condiciones (de género, etarias, etno-raciales, nacionales) y se fue estructurando en torno a nuevos interrogantes.
Con un particular interés en la presencia de niños y niñas en el sector y la relación del Estado con este fenómeno, se incorporaron diversas fuentes oficiales que evidenciaron que, cuando se trataban temas asociados al “trabajo”, generalmente se hacía referencia a la situación de las familias, a sus condiciones de existencia y sus dinámicas de funcionamiento. De la misma forma, cuando se abordaban asuntos de “familia”, no faltaban alusiones a las formas de trabajo y manutención de sus miembros. Aunque menos transitados por la historia laboral, resultaron particularmente reveladores los fondos de la Sociedad de Beneficencia de la Capital y del Tribunal Civil que se encuentran en el Archivo General de la Nación (AGN). Contienen documentos que, de forma más o menos directa, se refieren a las condiciones de vida y de trabajo de los pobres urbanos, a las formas mediante las cuales resuelven su subsistencia y la de sus hijos. El servicio doméstico parecía tener allí un lugar especial, a medio camino entre los arreglos de trabajo y las prácticas de crianza. Se vislumbraba la relación del sector con el fenómeno de la circulación de niños y con procesos de reproducción social.[18] A partir de estos hallazgos, se tomaron dos decisiones que transformaron la fisonomía de este estudio. La primera consistió en adoptar una perspectiva que integrara el análisis de la problemática de la familia al estudio de la historia del trabajo. La segunda, en incorporar el fenómeno del trabajo infantil al estudio del servicio doméstico.
A diferencia de otros abordajes, esta investigación no se centra en el espacio doméstico, sino que dirige su atención hacia afuera, lo rodea, amplía la escala. Cambia el foco. Indaga el servicio doméstico a la luz de procesos sociales más vastos porque en ellos se anudaron lógicas económicas, prácticas culturales e institucionales que le imprimieron gran complejidad.
La ciudad de Buenos Aires de fines del siglo XIX y principios del siglo XX es el escenario donde se inserta este estudio. La expansión económica y la afluencia masiva de inmigrantes (alrededor de 6.000.000 de europeos arribaron entre 1870 y 1914) modificaron la fisonomía de la ciudad que, antes del cambio de siglo, se había convertido en una gran metrópolis. Sus habitantes fueron testigos del despliegue de un conjunto de sorprendentes procesos al tiempo que tuvieron que lidiar con los clásicos problemas de las modernas urbanizaciones: el déficit habitacional, las epidemias, la pobreza, el crimen, la protesta obrera, el creciente influjo del socialismo y el anarquismo, entre otros fenómenos.[19]
Las formas de concebir el orden social, el conflicto, el trabajo, la educación, la salud, la familia, los roles femeninos y masculinos, la infancia, el Estado y la ley fueron sacudidas en sus fundamentos y ocuparon un lugar en la agenda. Las instituciones públicas ‒que se encontraban en plena expansión y consolidación de sus funciones‒ tuvieron que posicionarse en relación con estos temas y participaron de su definición.
Este estudio intenta mostrar la importancia que tuvo el servicio doméstico en aquella sociedad porteña. Ofrece una composición del universo laboral y de las alternativas ocupacionales más frecuentes para los sectores de menores recursos. Reconstruye el perfil de los trabajadores y trabajadoras del sector y explora cómo eran sus condiciones de vida y de trabajo. Analiza cómo se estructuraba ese mercado laboral que asumió tamañas dimensiones, los diversos canales de acceso al sector y sus particulares lógicas de funcionamiento.
La comprensión de los vínculos que entabló el Estado con el sector es otra dimensión que este trabajo explora. A diferencia de los estudios más inclinados a mostrar la exclusión de la cual el servicio doméstico fue objeto en materia de leyes laborales y protección social, la reconstrucción que ofrece este libro evidencia que este fue solo un aspecto de una ambigua relación. Por un lado, analiza una serie de reglamentaciones que las autoridades municipales intentaron implementar desde fines del siglo XIX. Como correlato de esas tentativas, repone las primeras experiencias organizativas de este gremio en el marco de la emergencia y consolidación del movimiento obrero en nuestro país. El tratamiento de dichas regulaciones y las reacciones que suscitaron permite captar los sentidos atribuidos al servicio doméstico y problematizar una serie de ideas y representaciones que repercutieron en su relación con la patronal y con el resto de los trabajadores de la ciudad.
Por otro lado, esta historia ahonda en el fenómeno de las colocaciones oficiales de menores. Por intermedio de una serie de instituciones, el Estado participó (de forma más o menos directa) en la configuración del servicio doméstico y en la definición de su valor económico y social al proveer de mano de obra a las familias porteñas. Mediante el estudio de las ideas y las prácticas de entrega y colocación, se reconstruyen los circuitos por donde transitaban los niños y niñas y, sobre todo, se reflexiona sobre el lugar del servicio doméstico en esa realidad socio-institucional más vasta.
Unido a lo anterior, el recorrido de este trabajo avanza en el conocimiento de las dinámicas familiares de los y las sirvientes y de los pobres urbanos en general. Al centrar la atención en la “trastienda”, aparecen una serie de prácticas sociales, de arreglos de crianza y de trabajo que se refieren, una vez más, al fenómeno de la circulación de niños. Una vez fuera de escena se observa que, cuando no se podía cuidar de los niños, muchos eran criados por fuera de sus familias de origen (como lo ilustra la historia de Ana y sus hijos). Los entregaban de forma temporaria o definitiva (según el caso) a parientes, patrones o extraños; los ingresaban en orfanatos, los abandonaban en distintas situaciones, contrataban amas de leche o amas secas para que cuidaran de ellos. Las crónicas policiales también informan que, en ocasiones, los dejaban morir o los mataban.
Dentro de este abanico de opciones, resulta interesante detenerse en el mercado creado en torno a las amas de leche. A pesar de la importancia que tuvieron en la sociedad de su tiempo, es poco lo que sabemos sobre ellas y sobre sus condiciones de vida y de trabajo. Estas mujeres se conectaron de diversas formas con los fenómenos y procesos que interesan a este estudio. La lactancia asalariada era una ocupación que se alternaba con el servicio doméstico o se complementaba con otras actividades propias del trabajo a domicilio. Además, muchas de estas mujeres criaban en sus hogares (generalmente habitaciones de conventillo) a los hijos de las sirvientas y de otras amas de leche que se colocaban en casa de sus patrones. Al incorporarlas, se enriquece la caracterización del mercado de trabajo urbano, se profundiza el conocimiento de las escasas alternativas laborales para las mujeres pobres y las peripecias que tuvieron que enfrentar para mantenerse. A su vez, se iluminan ciertos aspectos del universo de las familias populares, los usos y apropiaciones que hicieron de una serie de políticas institucionales, los diversos sentidos atribuidos a la familia y la infancia.[20]
Finalmente, este libro dedica un espacio a los niños y niñas colocados en el servicio doméstico en calidad de sirvientes o “criados”. Su presencia fue muy significativa a lo largo de todo el período de estudio, y además, el servicio doméstico se contaba entre los ámbitos laborales que más los empleaba. Se exploran aquí los sentidos atribuidos a las diversas formas que asumió el trabajo infantil y, más específicamente, al que se desempeñaba en el servicio doméstico. Se problematizan, asimismo, los límites difusos entre los arreglos de trabajo y los de crianza, entre el trabajo y el afecto, entre las formas remuneradas y no remuneradas de trabajo. De la misma manera, se reflexiona sobre los procesos de reproducción social y sobre la vinculación del servicio doméstico con problemáticas más amplias de la sociedad y el Estado.
Las formas de nombrar a quienes trabajaron en el servicio doméstico han ido variando en el transcurso del siglo XX: “sirvientas” o “domésticas”, “auxiliares del hogar”, “trabajadoras domésticas”, “trabajadoras del hogar”, “empleadas domésticas”, “empleadas de casas particulares”.[21] Los sentidos atribuidos a estas categorías también han variado con el tiempo. Han sido objeto de debates y posicionamientos políticos e ideológicos por parte de los sindicatos que organizan al sector y de los movimientos de mujeres. En ocasiones, los cambios en su denominación implicaron avances en la valoración social de su trabajo y dieron lugar a la conquista de derechos laborales.
Aquí se emplean las expresiones “servicio doméstico”, “sirvientes” y “domésticos” que, a pesar de estar en masculino, designan tanto a los varones como a las mujeres del sector, porque esas eran las categorías utilizadas por los contemporáneos. A fines del siglo XIX y principios del siglo XX prevalecía una forma de organización de la producción social, jerarquías culturales y un contexto de sentido que no conceptuaba al servicio doméstico como trabajo ni a los y las sirvientes como trabajadores.[22] Desatender a esas formas de identificación y diferenciación atentaría contra el objeto de estudio que se intenta construir. En definitiva, son elementos que permiten comprender mejor el lugar social de los y las sirvientes, los modos de valoración de lo que hacían, las distancias que los separaban de aquellos que sí eran considerados trabajadores.
- Para el año 2014, en Argentina fueron registradas más de 1.000.000 de trabajadoras domésticas. En términos relativos representaron el 13,5% de las mujeres ocupadas y el 16,7% de las asalariadas. Según la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, entre las mujeres de sectores populares, el servicio doméstico constituye la salida laboral más importante ya que el 30% de las ocupadas del quinto quintil de ingresos familiares se desempeñaba en la actividad. Pereyra, Francisca, “El servicio doméstico y sus derechos en Argentina. Un abordaje exploratorio desde la perspectiva de empleadas y empleadoras”, Nueva Sociedad, N° 256, marzo-abril de 2015. Disponible en: http://goo.gl/4FWvQl.↵
- Algunas referencias al escaso tratamiento que ha tenido el tema se encuentran en: Fraisse, Geneviève, Femmes toutes mains. Essai sur le service domestique, Paris, Éditions du Seuil, 1979; Guiral, P. y G. Thuillier, La vie quotidienne des domestiques en France au XIX siècle, Editions Hachette, París, 1985.↵
- Muchos de los cuestionamientos de este recorte provinieron de historiadores británicos de orientación marxista como E.P. Thompson y Eric J. Hobsbawm. Véase: Hobsbawm, Eric J., “Historia de la clase obrera e ideología”, en Hobsbawm, Eric J., El mundo del trabajo. Estudios históricos sobre la formación de la clase obrera, Barcelona, Crítica, 1987. También resultan interesantes las críticas de historiadoras feministas a la historia laboral y su apuesta por una historia sexuada: Joan Scott, “Women in The Making of the English Working Class”, en Gender and the Politics of History, Nueva York, Columbia University Press, 1988; Kaplan Temma, “Conciencia femenina y acción colectiva, El caso de Barcelona, 1910-1018”, en Amelang, James S. y Nash Mary, Historia y género. Las mujeres en la Europa moderna y contemporánea, Ediciones Alfons El Magnánim, Valencia, 1990.↵
- Nos referimos a modalidades de trabajo tales como: el trabajo fuera del mercado, forzado, por cuenta propia, por horas, a domicilio, doméstico, no remunerado, entre otros. Sobre los límites de la conceptualización de la clase trabajadora, véase: Van der Linden, Marcel, “Rumo a uma nova conceituação histórica da classe trabalhadora mundial”, História, Sâo Paulo, vol. 24, N° 2, 2005, pp. 11-40. Sobre los problemas de esta conceptualización del trabajo para el estudio del servicio doméstico, véase: Sarasúa, Carmen, Criados, nodrizas y amos. El servicio doméstico en la formación del mercado de trabajo madrileño, 1758-1868, Madrid, Siglo XXI de España, 1994, pp. 3 y ss.; Steedman, Carolyn, “The servant’s labour: The business of life, England, 1760-1820”, Social History, 29:1, 2004, pp. 1-29; de la misma autora: Labour Lost. Domestic service and the making of the modern England, Cambridge, Cambridge University Press, 2009.↵
- Referencias clásicas sobre el desarrollo de la historia de las mujeres, con contribuciones de autoras como Joan W. Scott, Michelle Perrot y Joan Kelly Gadol se encuentran en: Ramos Escandón, Carmen (comp.), Género e historia: la historiografía sobre la mujer, México, Instituto Mora, 1992. Véase asimismo: Perrot, Michelle, Mi historia de las mujeres, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2008.↵
- Sobre las características de los estudios en Estados Unidos y países de América Latina: Tinsman, Heidi, “The Indispensible Services of Sisters: Considering Domestic Service in United States and Latin American Studies”, Journal of Women’s History, Vol. 4, N° 1, Spring 1992, pp. 37-59; Lautier, Bruno, “Las empleadas domésticas latinoamericanas y la sociología del trabajo: algunas observaciones acerca del caso brasilero”, en Revista Mexicana de Sociología, año 65, N° 4, oct.-dic. 2003; Olcott, Jocelyn, “Introduction: Researching and Rethinking the Labors of Love”, Hispanic American Review, 91:1, Duke University Press, 2011, pp. 1-27; Pérez, Inés, “Historias del servicio doméstico. Trabajo remunerado en Argentina y Chile en la segunda mitad de siglo XIX”, en Nuevo Mundo Mundos Nuevos, N° 13, 2013. Referencias sobre el campo de estudios en Europa: Fauve-Chamoux, Antionette (ed.), Domestic service and the formation of European Identity. Understanding the globalization of domestic work, Bern-Berlin, Peter Lang, 2004; Sarti, Rafaella, “Criados, Servi, Domestique, Gesinde, Servants: For a Comparative History of Domestic Service in Europe (16th-19th centuries), Obradoiro Historia Moderna, N° 16, 2007, pp. 9-39. ↵
- Véase, entre otros: Katzman, David, Seven Days a Week: Women and Domestic Service in Industrializing America, New York, Oxford University Press, 1978; Dudden, Faye, Serving Women in 19th Century America, Wesleyan University Press, 1983; Rollins, Judith, Between Women. Domestic and their employers, Philadelphia, Temple University, 1985; Romero, Mary, Maid in USA, New York and London, Routledge, 1992; Fraisse, Geneviève, Femmes toutes mains…; Guiral y Thuillier, La vie quotidienne…; Martine-Fugier, Anne, La Place des bonnes, la domesticité féminine à Paris en 1900, París, Perrin, 2004; Sarasúa, Carmen, Criados, nodrizas y…; Horn, Pamela, The Rise & Fall of the Victorian Servant, Sutton Publishing, 2004. Para América Latina véase: Chaney Elsa, García Castro Mary (eds.), Muchacha, cachifa, criada, empleada, empregadinha, sirvienta y más nada, 1ra. edición en español, Caracas, Nueva sociedad, 1993; Graham, Sandra Lauderdale, Proteção e obediência: criadas e seus patrões no Rio de Janeiro, 1860-1910, Sao Pablo, Compania das Letras, 1992; Gill, Lesley, Precarious Dependencies: Gender, Class, and Domestic Service in Bolivia, New York, Columbia Univ. Press, 1994.↵
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- Remedi, Fernando J., “Las trabajadoras del servicio doméstico en la modernización argentina de entre siglos. Córdoba (Argentina), 1870-1910”, en Remedi, Fernando J. y Rodríguez Morales, Teresita (eds.), Los grupos sociales en la modernización latinoamericana de entre siglos. Actores, escenarios y representaciones (Argentina, Chile y México, siglos XIX-XX), Córdoba, Centro de Estudios Históricos “Prof. Carlos S. A. Segreti”, Santiago de Chile, Centro de Estudios Culturales Latinoamericanos (Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile), 2011, pp. 49-70; del mismo autor, “‘Esta descompostura general de la servidumbre’. Las trabajadoras del servicio doméstico en la modernización argentina. Córdoba, 1869-1906”, en Secuencia. Revista de historia y ciencias sociales”, México, N° 84, septiembre-diciembre 2012, pp. 43-69; “El ‘problema del servicio doméstico’ en la modernización argentina. Córdoba, 1910-1930”, en Remedi, Fernando J., Barbosa Cruz, Mario (comp.), Cuestión social, políticas sociales y construcción del Estado Social en América Latina, siglo XX, Córdoba, Centro de Estudios Históricos “Prof. Carlos S. A. Segreti”, Ciudad de México, Universidad Autónoma Metropolitana-Unidad Cuajimalpa, 2014.↵
- Vázquez Lorda, Lilia, “El otro ángel del hogar es mujer, trabajadora y asalariada. Las empleadas domésticas y el catolicismo en la Argentina de los años 1950”, en Norberto Álvarez (comp.), Familias, género y después… Itinerarios entre lo público, lo privado y lo íntimo, Rosario, Prohistoria Ediciones, 2010, pp. 107-125; Pite, Rebekah E., “Entertainig inequalities: Doña Petrona, Juanita Bordoy, and Domestic Work in Mid-Twentieth-Century Argentina”, Hispanic American Review…, pp. 97-128. Acha, Omar, “Trabajo y delito en las empleadas domésticas durante el primer peronismo: repensar las nociones de lucha y conciencia de clase”, en historiapolitica.com, 2013. Disponible en: http://goo.gl/D3YROO. Pérez, Inés, “De ‘sirvientas’ y eléctricos servidores”. Imágenes del servicio doméstico en las estrategias de promoción del consumo de artículos para el hogar (Argentina, 1940-1960)”, en Revista de Estudios Sociales, N° 45, Bogotá, enero-abril de 2013, pp. 42-53; de la misma autora, “Un ‘régimen especial’ para el servicio doméstico. Tensiones entre lo laboral y lo familiar en la regulación del servicio doméstico en la Argentina, 1926-1956”, Cuadernos del IDES, Buenos Aires, 2015, pp. 44-67; “Una línea fluctuante: el servicio doméstico y el régimen de accidentes de trabajo (Argentina, 1915-1956)”, Estudios Sociales, Santa Fe, 2015, pp. 155-182; “Domestic hierarchies. Household workers and middle-class employers in Buenos Aires, 1956-1976”, Journal of Latino/Latin American Studies; Omaha, 2016. ↵
- Con la expresión “circulación de niños” nos referimos a una serie de prácticas mediante las cuales las clases trabajadoras afrontaron la crianza de los niños y niñas, que involucraron generalmente hogares e instituciones distintas de sus familias natales. A través de diversos arreglos, eran entregados y vivían y trabajaban en hogares de parientes, vecinos, patrones, extraños. La dimensión institucional de este fenómeno se refleja en su tránsito por asilos y orfanatos y en las prácticas de entrega y colocación de las que fueron objeto. La circulación de niños fue muy extendida en las sociedades latinoamericanas de los siglos XIX y XX. Referencias sobre el tema: Fonseca, Claudia, Caminos de adopción, Buenos Aires, Eudeba, 1995; Milanich, Nara, “The Casa de Huérfanos…; de la misma autora, Children of fate. Childhood, class, and the state in Chile, 1850-1930, Duke University Press Durham and London, 2009; Blum, Ann S., Domestic Economies. Family, work, and Welfare in Mexico City, 1884-1943, USA, University of Nebraska Press, 2009; Villalta, Carla, Entregas y secuestros: el rol del Estado en la apropiación de niños, Buenos Aires, Editores del Puerto, 2012. ↵
- Sobre los procesos de urbanización, véase: Liernur, Jorge F., “La ciudad efímera, consideraciones sobre el aspecto material de Buenos Aires, 1870-1910”, en Liernur, Jorge F. y Silvestre, Graciela, El umbral de la metrópolis. Transformaciones técnicas y cultura en la modernización de Buenos Aires (1870-1930), Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1993; del mismo autor, “La construcción del país urbano”, en Lobato, Mirta Zaida (dir.), Nueva Historia Argentina. El progreso, la modernización y sus límites (1880-1916), Tomo 5, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 2000; Armus, Diego, “El descubrimiento de la enfermedad como problema social”, en Lobato, ib. Sobre la emergencia de la cuestión social: Zimmermann, Eduardo A., Los liberales reformistas. La cuestión social en la Argentina 1890-1916, Buenos Aires, Sudamericana-Universidad de San Andrés, 1995; Suriano Juan (comp.), La cuestión social en Argentina 1870-1943, Buenos Aires, La colmena, 2000.↵
- Se utilizarán las expresiones “amas de leche”, “nodrizas” y “amas de cría” para designar a aquellas mujeres que vivían del amamantamiento, o bien que hacían de la alimentación y crianza de niños una actividad asalariada. Si el primer término era utilizado por la prensa y por diversos actores institucionales (defensores de menores, damas de beneficencia, policías), el segundo aparece de forma mucho más frecuente en el discurso médico. La tercera expresión era de uso menos frecuente. Es posible que estas denominaciones estén expresando diferentes relaciones y formas de trabajo, pero es un tema que debe ser objeto de investigación. ↵
- El uso de los términos en femenino responde a que durante el siglo XX, la participación de las mujeres en el sector no dejó de aumentar y terminó siendo prácticamente absoluta. ↵
- Las definiciones que aparecen en el Diccionario de Lengua Castellana de la Real Academia Española de 1869 y 1914 son expresivas al respecto. Establecieron una clara distancia entre las nociones otorgadas a palabras tales como “trabajador”, “trabajo”, “trabajar” por un lado, y a “sirviente”, “servicio”, “servir”, por el otro. Véase: Diccionario de la Lengua Castellana por La Real Academia Española, Decimocuarta Edición, Madrid, Imprenta de los Sucesores de Hernando, año 1914, p. 936, p. 944 y p. 998.↵









